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Economía absorbe pesos y capta otros US$350 millones para reforzar el pago de deuda

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El Ministerio de Economía cerró la última licitación de mayo con un doble objetivo cumplido: refinanció más deuda de la que vencía y consiguió nuevos dólares para afrontar compromisos financieros de mitad de año. La Secretaría de Finanzas adjudicó instrumentos por $12,57 billones frente a vencimientos estimados en torno a $11 billones, alcanzando un rollover de 114,36%, mientras captó otros US$350 millones mediante bonos soberanos en moneda estadounidense.

La señal política y financiera no pasó inadvertida. El equipo económico volvió a ratificar la estrategia impulsada por el presidente Javier Milei: retirar liquidez del sistema para sostener el proceso de desaceleración inflacionaria y evitar presiones cambiarias en un contexto de fuerte necesidad de financiamiento.

Según informó la Secretaría de Finanzas, se recibieron ofertas totales por $16,14 billones y finalmente se adjudicaron $12,57 billones. El resultado permitió cubrir la totalidad de los vencimientos y absorber excedentes, evitando que nuevos pesos quedaran circulando en la economía.

La operación consolida una lógica que el Gobierno viene sosteniendo desde comienzos de año: priorizar el orden monetario incluso a costa de mantener tasas elevadas y restringir liquidez.

La mayor demanda de inversores se concentró en instrumentos de corto plazo y en bonos a tasa fija o vinculados a la tasa TAMAR. Desde Portfolio Personal Inversiones señalaron que la licitación mostró “una duration algo más moderada que las anteriores y una fuerte concentración en instrumentos a tasa fija y TAMAR”.

La principal colocación en pesos fue una letra capitalizable con vencimiento en septiembre de 2026, por $5,16 billones, con una tasa efectiva mensual de 1,99% y una TIREA de 26,68%.

También hubo fuerte participación en bonos ajustados por CER y en instrumentos dólar linked, una señal de que parte del mercado sigue buscando cobertura ante posibles movimientos inflacionarios o cambiarios.

El Gobierno sumó dólares para enfrentar vencimientos

La otra lectura relevante de la licitación estuvo en el financiamiento en moneda dura. Economía adjudicó US$200 millones del BONAR 2027 (AO27) y otros US$150 millones del BONAR 2028 (AO28), captando en total US$350 millones.

En el caso del AO27, que vence en octubre de 2027, la tasa adjudicada fue de 5,12% TIREA. Para el AO28, con vencimiento en 2028, la tasa escaló a 8,49%.

El objetivo inmediato es fortalecer depósitos y liquidez en dólares antes del próximo gran vencimiento de deuda soberana, estimado en aproximadamente US$4.300 millones para mitad de año.

El dato político es relevante porque el Gobierno continúa recurriendo al mercado para obtener financiamiento sin acudir a emisión monetaria directa ni mecanismos extraordinarios del Banco Central.

La estructura de la licitación mostró un mercado financiero que sigue privilegiando instrumentos de cobertura y horizontes relativamente cortos.

Las letras dólar linked adjudicaron $0,75 billones para vencimiento en julio de 2026 y $1,06 billones para marzo de 2027, ambas con tasas reales positivas.

Mientras tanto, el bono atado a TAMAR con vencimiento en 2028 absorbió $3,76 billones, reflejando que los inversores todavía exigen mecanismos que protejan rendimientos frente a la volatilidad financiera.

La estrategia oficial mantiene una tensión de fondo: absorber pesos ayuda a contener inflación y tipo de cambio, pero también sostiene un esquema de tasas elevadas que encarece el crédito y restringe actividad económica.

Disciplina monetaria y señal al mercado

El resultado de la licitación fortalece la narrativa oficial de disciplina fiscal y monetaria. El Gobierno logra mostrar capacidad de refinanciamiento en moneda local y acceso parcial al financiamiento en dólares sin recurrir a organismos multilaterales ni emisión extraordinaria.

Al mismo tiempo, la elevada demanda por cobertura cambiaria y bonos ajustados expone que el mercado todavía mantiene cautela sobre la estabilidad de mediano plazo.

La segunda vuelta prevista para los BONAR 2027 y 2028 permitirá medir si el apetito financiero se sostiene en las próximas horas y cuánto margen adicional consigue acumular el Tesoro antes de los vencimientos de junio.

La licitación mostró que el Gobierno conserva capacidad de financiamiento en el mercado local y todavía logra captar dólares para sostener sus compromisos externos. Sin embargo, el equilibrio sigue dependiendo de variables delicadas: inflación, demanda de pesos, tasas reales y confianza financiera.

La próxima prueba será verificar si la estrategia de absorción monetaria logra sostener estabilidad sin profundizar la desaceleración económica que ya empieza a reflejarse en varios indicadores de actividad y consumo.

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Economía licita deuda en pesos y dólares para sostener financiamiento y captar cobertura cambiaria

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El Gobierno convocó a una nueva licitación de instrumentos del Tesoro para el 27 de mayo con títulos en pesos, ajustados por inflación y bonos en dólares. La estrategia combina financiamiento de corto plazo, señales al mercado y búsqueda de estabilidad financiera en un contexto de fuerte seguimiento sobre reservas y tipo de cambio.

La Secretaría de Finanzas lanzó una nueva convocatoria para licitar instrumentos del Tesoro Nacional denominados en pesos y en dólares estadounidenses, en una operación prevista para el miércoles 27 de mayo que incluirá letras capitalizables, bonos CER, títulos dólar linked y bonos soberanos en moneda estadounidense.

La operación aparece en un momento sensible para la estrategia financiera del Gobierno nacional: sostener financiamiento en el mercado local, administrar vencimientos y mantener demanda por instrumentos públicos en medio de una economía todavía atravesada por tensiones cambiarias e inflación residual.

El menú financiero diseñado por Economía combina cobertura inflacionaria, cobertura cambiaria y deuda hard dollar, una señal que el mercado sigue de cerca para medir expectativas sobre tasas, reservas y estabilidad monetaria.

Qué instrumentos ofrecerá el Tesoro

La licitación incluirá ocho instrumentos distintos, distribuidos entre deuda en pesos y títulos vinculados al dólar.

Entre los instrumentos en pesos aparecen: una nueva LECAP con vencimiento el 15 de septiembre de 2026; dos BONCER ajustados por CER con vencimientos en marzo y septiembre de 2027; y un bono TAMAR a tasa variable con vencimiento en agosto de 2028. A eso se suman dos letras dólar linked: una con vencimiento en julio de 2026; otra en marzo de 2027.

El tramo más observado por el mercado será el de bonos en dólares estadounidenses: BONAR 2027 (AO27), y BONAR 2028 (AO28). Ambos deberán suscribirse exclusivamente en dólares.

El Gobierno busca pesos, dólares y señal política al mercado

La estructura de la licitación muestra una estrategia financiera múltiple.

Por un lado, el Tesoro intenta captar liquidez en pesos mediante instrumentos de corto y mediano plazo.

Por otro, ofrece títulos ajustados por CER y dólar linked para absorber demanda de cobertura frente a inflación y tipo de cambio.

Finalmente, vuelve a buscar financiamiento directo en dólares mediante reaperturas de BONAR.

El AO27 tendrá un tope de emisión de USD 200 millones en primera vuelta, mientras que el AO28 contará con un máximo inicial de USD 150 millones.

La operación incluirá además una segunda vuelta por adhesión para ambos bonos.

Cobertura cambiaria y tasas: la lectura del mercado

La presencia de nuevas letras dólar linked vuelve a mostrar que el Gobierno busca mantener instrumentos de cobertura cambiaria dentro del mercado formal.

Estos títulos permiten suscribir en pesos, pero ajustan capital según evolución del tipo de cambio oficial de referencia del Banco Central.

La decisión aparece alineada con un contexto donde el mercado sigue monitoreando: acumulación de reservas, ritmo de crawling peg, y sostenibilidad financiera del programa económico.

Al mismo tiempo, la continuidad de bonos CER refleja que la inflación todavía sigue siendo un componente central de las decisiones de inversión.

La licitación mantendrá el esquema de doble tramo: competitivo, y no competitivo. El tramo no competitivo estará limitado a: hasta VNO $50 millones para instrumentos en pesos; y hasta USD 50.000 para instrumentos en dólares.

La Secretaría de Finanzas precisó además que las ofertas deberán presentarse mediante agentes registrados ante la Comisión Nacional de Valores.

Financiamiento interno y presión sobre el mercado

La licitación funciona como un termómetro de confianza financiera.

Un buen nivel de adhesión permitiría al Tesoro renovar vencimientos y sostener financiamiento sin incrementar presión monetaria.

Por el contrario, tasas elevadas o baja demanda podrían reflejar mayor cautela del mercado respecto de inflación, tipo de cambio o sostenibilidad fiscal.

La operación también influye sobre: curvas de tasas, costo del crédito, y expectativas de devaluación.

La licitación del 27 de mayo funcionará como una prueba relevante para la estrategia financiera del Gobierno.

El resultado permitirá observar: apetito por deuda en pesos, demanda de cobertura cambiaria, capacidad de captar dólares, y percepción de riesgo sobre el programa económico.

La combinación de instrumentos muestra que el Ejecutivo todavía necesita equilibrar múltiples frentes al mismo tiempo: financiamiento, reservas, inflación y estabilidad cambiaria.

El comportamiento del mercado frente a esta licitación será uno de los indicadores más observados por bancos, fondos de inversión y sectores productivos en las próximas semanas.

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Blindaje financiero: el Tesoro logra un rollover del 110%

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En la primera licitación de deuda de mayo, el Gobierno colocó USD 300 millones en los bonos en dólares AO27 y AO28, que forman parte de la estrategia oficial para pagar los vencimientos de deuda de julio por 4.300 millones de dólares. En cuanto a los títulos en pesos, la Secretaría de Finanzas de la Nación adjudicó un total de $10,71 billones, tras recibir ofertas por $14,40 billones, lo que representa un rollover del 110% respecto de los vencimientos previstos para la fecha.

Los resultados de la licitación de este miércoles revelan un mercado que, aunque convalidó tasas reales positivas en el tramo corto, busca desesperadamente protección en activos ajustables. Con ofertas recibidas por $14,40 billones, el Tesoro decidió adjudicar solo el 74% de lo ofrecido, priorizando la sostenibilidad de la tasa de corte sobre el volumen. La señal es clara: el Gobierno central busca absorber el excedente de pesos para mitigar la presión inflacionaria, pero al hacerlo, establece un “crowding out” (desplazamiento) que encarece el financiamiento para las pymes madereras y yerbateras que buscan capital de trabajo fuera del sistema de subsidios provinciales.

Análisis de instrumentos y el termómetro de las tasas

La composición de la adjudicación muestra un giro hacia la deuda de mediano plazo y la indexación, factores que el tomador de decisiones en el NEA debe monitorear para sus proyecciones de inversión:

LECAP (Tasa Fija): Se colocaron $4,48 billones con vencimiento a septiembre de 2026. La TEM de corte del 2,09% (TIREA del 28,14%) actúa como el nuevo benchmark para los plazos fijos y, por ende, para las tasas de descubierto bancario en la región.

Ajuste por CER y Duales: Se adjudicaron instrumentos por más de $5,6 billones (incluyendo los nuevos Bonos Duales 2028 y 2029). Esto confirma que el mercado aún desconfía de la convergencia inflacionaria veloz y exige cláusulas de protección (CER o TAMAR) para plazos que superen los 24 meses.

Apuesta al Dólar: La reapertura de los bonos AO27 y AO28 (Hard Dólar) captó USD 295 millones con tasas de hasta el 8,55% (TIREA). La fuerte demanda en este segmento refleja la necesidad del sector exportador de calzar sus pasivos con sus flujos de divisas.

Contexto Regional: El impacto en la frontera y el comercio

A diferencia de la Pampa Húmeda, donde la liquidación de cosecha gruesa aporta fluidez, en Misiones la restricción crediticia golpea sobre una estructura de costos condicionada por el flete y las asimetrías fronterizas.

Cuando el Tesoro Nacional absorbe liquidez a estas tasas, los bancos regionales tienden a endurecer los requisitos para el crédito al consumo. Para el comercio posadeño, esto se traduce en una menor velocidad de rotación de stock en bienes durables, ya que el financiamiento con tarjeta de crédito suele indexarse siguiendo la curva de las LECAP. Además, una tasa real atractiva en pesos desalienta parcialmente la fuga hacia el dólar blue o el real, estabilizando temporalmente el consumo local frente a la competencia de Encarnación o Foz do Iguaçu.

Impactos Clave para el Sector Productivo

Costo de Capital: El piso de la tasa de interés se estabiliza en torno al 2,1% mensual; cualquier proyecto de inversión en secaderos o aserraderos deberá arrojar una rentabilidad superior para ser viable frente al costo de oportunidad financiero.

Cobertura Exportadora: La disponibilidad de instrumentos Dólar Linked al 5,11% TIREA ofrece una ventana de cobertura para los exportadores de té y madera ante posibles correcciones del tipo de cambio oficial.

Liquidez Bancaria: El rollover del 110% implica que el Tesoro retira $710.000 millones netos del mercado, lo que reducirá la oferta de créditos personales en el corto plazo.

La “segunda vuelta” de este jueves para los bonos en dólares (AO27 y AO28) por otros USD 200 millones será el termómetro definitivo del apetito por riesgo argentino. Si la demanda se mantiene firme, el Gobierno nacional tendrá aire para sostener el esquema de crawling peg sin sobresaltos inmediatos, factor decisivo para el costo de los insumos importados de la industria maderera misionera.

El Tesoro logra un rollover del 110% by CristianMilciades

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El Gobierno logra rollover del 102% y capta US$700 millones en una licitación clave del Tesoro

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El Gobierno nacional consiguió este martes renovar más deuda de la que vencía y captar divisas en una licitación del Tesoro que buscaba despejar tensiones de corto plazo. Según informó la Secretaría de Finanzas, se adjudicaron $8,11 billones frente a compromisos por $7,9 billones, lo que implicó un rollover del 102,15%, además de obtener unos US$700 millones mediante bonos en dólares.

El dato no es menor. En un contexto de ajuste fiscal, desinflación en curso y necesidades de financiamiento, el resultado funciona como una señal de respaldo del mercado a la estrategia económica oficial.

Deuda, tasas y necesidad de dólares

La operación se da en un escenario donde el Gobierno intenta sostener el equilibrio fiscal sin recurrir a emisión monetaria. El rollover por encima del 100% indica que no solo cubrió vencimientos, sino que consiguió financiamiento adicional, lo que reduce presión sobre el Banco Central.

Al mismo tiempo, la captación de divisas aparece alineada con obligaciones inmediatas. Parte de esos fondos se utilizarían para afrontar un pago cercano al Fondo Monetario Internacional, estimado en torno a US$800 millones según lo informado.

Qué instrumentos colocó el Tesoro

La licitación combinó deuda en pesos y en dólares, con fuerte presencia de instrumentos de corto plazo.

Más del 60% del total se concentró en letras capitalizables (Lecap), que absorbieron cerca de $4,94 billones con tasas mensuales en torno al 2,10%. También se colocaron bonos ajustados por inflación (CER) por $1,04 billones y títulos vinculados a la tasa TAMAR por $1,03 billones.

A eso se sumaron instrumentos dólar linked por $0,16 billones y un bono dual (CER/TAMAR) por $0,95 billones con vencimiento en 2029.

En moneda dura, el Tesoro emitió dos bonos bajo legislación local: uno a 2027 por US$350 millones con una tasa cercana al 5,16% y otro a 2028 por el mismo monto con rendimiento en torno al 8,77%. Ambas colocaciones explican la captación total de US$700 millones.

El resultado refuerza la posición del Ministerio de Economía en un momento donde la consistencia del programa depende de sostener financiamiento sin sobresaltos. Lograr rollover positivo y acceso a dólares permite ganar tiempo y reducir urgencias.

Sin embargo, la señal es acotada. La dependencia de colocaciones frecuentes y tasas que aún reflejan riesgo marcan que el proceso sigue en transición. El mercado acompaña, pero con condiciones.

Alivio de corto plazo

La operación aporta aire en dos frentes. Por un lado, evita que el Gobierno tenga que recurrir a emisión para cubrir vencimientos en pesos. Por otro, suma reservas en dólares en la antesala de pagos externos.

Esa combinación ayuda a sostener expectativas de estabilidad, un factor clave para contener la inflación y dar previsibilidad a decisiones de inversión.

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Caputo proyecta baja de inflación desde abril y refuerza la apuesta oficial al ciclo exportador

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El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que la inflación “tuvo un pico en marzo” y que desde abril iniciará una trayectoria descendente, durante su exposición en la apertura de ExpoEfi 2026. En el mismo evento, admitió que el dato de actividad de febrero fue negativo, aunque lo contrastó con lo que definió como “números récord” previos, en un contexto donde el Gobierno busca sostener expectativas en torno al proceso de desinflación.

La exposición de Caputo se da en un momento donde la política económica enfrenta tensiones entre indicadores mixtos. Por un lado, el reconocimiento de una caída en la actividad en febrero introduce cautela. Por otro, el ministro insistió en que el sendero general sigue siendo positivo, con foco en sectores clave como el agro y la energía.

Según detalló, el agro atraviesa un “boom” productivo con 160 millones de toneladas, lo que —de acuerdo a su lectura— responde a un esquema de previsibilidad que incentiva la inversión. En paralelo, proyectó un superávit energético superior a los 350.000 millones de dólares hacia 2035, ubicando a este sector como pilar estructural de la estrategia económica.

Inflación, tasas y tipo de cambio

El eje central del mensaje oficial sigue siendo la inflación. Caputo vinculó el comportamiento de los precios con dos variables: la baja de tasas en pesos y la dinámica cambiaria. Señaló que, pese a un escenario donde “normalmente” una suba del tipo de cambio combinada con tasas más bajas presionaría al alza, el Banco Central interviene comprando divisas para evitar una apreciación mayor del peso.

Ese esquema, sostuvo, es el que permitiría retomar el proceso de desinflación tras el dato de marzo, que marcó 3,4% según el Indec. La interpretación oficial sugiere que el movimiento de tasas no compromete el objetivo de desaceleración de precios, sino que lo acompaña.

El discurso de Caputo apunta a sostener una narrativa de transición. Reconoce un freno en la actividad, pero lo encuadra dentro de una etapa posterior a un ciclo expansivo reciente. La clave pasa por mantener ancladas las expectativas en torno a la inflación y reforzar la idea de que los fundamentos —exportaciones, energía— siguen firmes.

En términos políticos, el Gobierno necesita que esa expectativa se sostenga. La promesa de una baja inflacionaria desde abril funciona como señal hacia el mercado y los actores económicos, en un contexto donde los indicadores de corto plazo muestran volatilidad.

Entre el corto y el mediano plazo

Si la trayectoria descendente de la inflación se confirma, el efecto podría trasladarse a precios y consumo, con impacto directo en el poder adquisitivo. Sin embargo, el reconocimiento de un retroceso en la actividad introduce un límite inmediato.

El énfasis en exportaciones y energía apunta al mediano plazo. El agro y el sector energético aparecen como motores de ingreso de divisas y generación de inversión, aunque esos efectos no necesariamente se trasladan de forma inmediata al conjunto de la economía.

El punto de inflexión estará en los próximos datos. La evolución de la inflación desde abril, la reacción del consumo y la continuidad del ritmo exportador serán variables centrales. También la dinámica entre tasas, tipo de cambio y compras del Banco Central.

El Gobierno plantea que el peor dato ya quedó atrás en términos de precios. El mercado y los indicadores definirán si esa expectativa se consolida o enfrenta nuevas tensiones.

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