En julio, Misiones alcanzó exportaciones por USD 47,4 millones, con un crecimiento del 21% interanual y un alza del 4% frente a junio. En lo que va del año, de los siete meses, seis mostraron variaciones positivas.
De esta manera, el acumulado enero-julio de 2025 totalizó USD 309,7 millones, un incremento del 13% interanual, convirtiéndose en el mayor volumen de ventas externas para este período desde que existen registros (2002).
A nivel regional, Misiones se mantiene como la provincia con mayor volumen exportador del NEA, superando en un 21% a Chaco, que ocupa el segundo lugar.
Exportaciones en volumen y precios
En cantidades, las exportaciones acumuladas alcanzaron 302.441 toneladas, lo que implica un crecimiento del 11% interanual y marca el mayor volumen para este período desde 2010. En este rubro, Misiones concentra el 25% de las exportaciones del NEA medidas en toneladas.
Al relacionar valor en dólares y volumen en toneladas, el precio promedio de las exportaciones misioneras se ubicó en USD 770 por tonelada (+2% interanual), el más alto del NEA. Este precio está un 40% por encima de Corrientes (USD 551/tn), 101% por arriba de Formosa (USD 382/tn) y 140% sobre Chaco (USD 321/tn).
Además, Misiones fue la única provincia de la región que registró un incremento en el precio promedio (+2%), frente a las caídas de Chaco (-6%), Corrientes (-1%) y Formosa (-5%). Este diferencial refleja el mayor valor agregado de las exportaciones misioneras respecto de sus pares.
Exportaciones según grandes rubros
Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA): Incluyen té, yerba, madera procesada, entre otros. Representaron el 46% de las exportaciones en dólares y el 47% en toneladas. Totalizaron USD 144 millones (-1% interanual) y 188 mil toneladas (+12%). El precio promedio fue de USD 767 por tonelada, con una baja del 12% interanual.
Manufacturas de Origen Industrial (MOI): Aportaron el 30% en dólares y el 29% en toneladas. Sumaron USD 94 millones (+8% interanual) y 117 mil toneladas (+5%). El precio promedio alcanzó los USD 804 por tonelada (+2% interanual).
Productos Primarios (PP): Representaron el 23% en dólares y el 24% en toneladas. Totalizaron USD 72 millones (+72% interanual) y 98 mil toneladas (+16%). El precio promedio fue de USD 735 por tonelada, lo que implica un incremento del 48% interanual.
La reciente obtención del sello de Indicación Geográfica (IG) para el té argentino reconoce las características únicas que adquiere en Misiones y Corrientes y lo posiciona internacionalmente como un producto diferenciado. El INTA Cerro Azul impulsa este desarrollo con cultivares que ya lograron premios en competencias sudamericanas, consolidando la producción de té gourmet en la región.
“Este sello fue gestionado por un equipo en el que el INTA, junto con la Asociación de Productores de Té, el Ministerio del Agro de Misiones y el INTI, trabajaron durante más de un año para reunir todos los requisitos necesarios para obtener esta distinción”, puntualizó Guillermo Arndt, investigador de la Estación Experimental Cerro Azul del INTA.
La IG es una herramienta clave que protege el valor cultural y productivo del té nacional y permite a los productores acceder a mercados internacionales con un producto diferenciado, de identidad regional y alto valor agregado.
Cultivar INTA, entre los mejores de Sudamérica
En relación con el premio obtenido, el investigador indicó que el programa de mejoramiento genético del INTA lleva más de 60 años de trabajo, en los cuales el INTA Cerro Azul desarrolló 24 cultivares de té de alto rendimiento, inscriptos en el INASE. “Con estos materiales, el equipo de yerba mate y té obtuvo tres reconocimientos internacionales en distintas competencias”, indicó.
El investigador explicó que el té verde presentado en la 4.ª Competencia de Tés Artesanales de Sudamérica se elaboró con el cultivar SG 161 INTA, que obtuvo el primer puesto en su categoría, con un puntaje de 81,2 puntos, convirtiéndose en el único en superar los 80 puntos. “Esta calificación lo ubicó dentro de la categoría de té de especialidad, una distinción reservada a infusiones de altísima calidad”, destacó, y agregó: “Es una valoración muy alta en el mundo del té y una de las mejores alcanzadas en Sudamérica”.
En esta línea, el investigador destacó también a los materiales CH 318 INTA y SG 1420 INTA, seleccionados por sus cualidades organolépticas, su alta capacidad fermentativa y su aptitud para elaborar té artesanal de calidad.
“Estos materiales están dirigidos a pequeños productores que apuestan al té artesanal. Aunque se trata de una actividad incipiente, tiene gran proyección y permite obtener mayor rentabilidad en superficies reducidas”, explicó el especialista. Además, destacó el valor agregado que esta producción puede ofrecer al turismo regional, con propuestas como el catado de té y experiencias de cosecha.
Estos materiales están disponibles a través de la entrega de plantines y/o ramas estaqueras al sector productivo, y ya están siendo utilizados por productores elaboradores de té artesanal.
A su vez, la experimental de Cerro Azul forma parte del circuito turístico “Misiones Tour de Té”, a través del cual se ofrecen visitas guiadas al banco de germoplasma, plantaciones de té y microsecadero, donde se exponen las distintas líneas de investigación que se llevan a cabo en el cultivo. “Esta actividad favorece la difusión del trabajo científico y tecnológico entre sommeliers, escuelas de té y aficionados de distintos puntos del país y del exterior”, indicó.
“Este premio confirma, una vez más, la aptitud de los cultivares desarrollados en Cerro Azul para la elaboración de té gourmet y pone en valor la investigación como motor del desarrollo de productos de alta gama, con identidad regional y proyección internacional”, concluyó Arndt.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación estableció el reconocimiento, registro y protección de la Indicación Geográfica (IG) “Aceite de Oliva Virgen Extra de San Juan” y se suma a las otras cinco IG reconocidas en los últimos 6 meses, que constituyen un récord de certificaciones que tenían hasta el momento un promedio de una por año (desde diciembre de 2010 a noviembre de 2024 se obtuvieron 14 reconocimientos).
Estas certificaciones se enmarcan en el proceso de fortalecimiento de los alimentos argentinos con identidad territorial llevado adelante por la Subsecretaría de Economías Regionales y Pequeños y Medianos Productores. Impulsadas por el trabajo articulado con los sectores productivos y gobiernos provinciales, benefician de manera directa a más de 440 productores, con potencial de alcanzar a más de 2.000 en el mediano plazo.
Junto al reciente reconocimiento del Aceite de Oliva Virgen Extra de San Juan establecido a través de la Resolución N° 77/2025, las Indicaciones Geográficas reconocidas en los últimos seis meses fueron: Té Argentino; Orégano de San Carlos (Mendoza); Cereza del Valle de Los Antiguos – Patagonia (Santa Cruz), Pimentón del Valle Calchaquí de Salta, Miel de Flores de Atamisqui de Santiago del Estero.
Además, las seis nuevas Indicaciones Geográficas representan un impulso significativo para las economías regionales, abriendo nuevas oportunidades en los mercados nacionales e internacionales, donde estos alimentos ya comienzan a posicionarse por su calidad y autenticidad.
Hasta la fecha, Argentina cuenta con 19 Indicaciones Geográficas y Denominaciones de Origen reconocidas oficialmente, que reflejan la diversidad y riqueza cultural de nuestros productos agroalimentarios.
En un contexto global donde la demanda de alimentos diferenciados y de calidad aumenta sostenidamente, los Sellos de Calidad -como las Indicaciones Geográficas, la certificación de Alimentos Orgánicos Argentina y el Sello Alimentos Argentinos- se consolidan como herramientas estratégicas para potenciar la competitividad de los productores y empresas de alimentos del nuestro país.
Las IG reconocen atributos únicos vinculados al territorio, su entorno natural y los saberes productivos. Están reguladas por la Ley Nº 25.380, modificada por la Ley Nº 25.966, que establece el régimen legal de protección para productos agrícolas y alimentarios con características diferenciadas asociadas al origen.
Misiones cerró el primer cuatrimestre con exportaciones por USD 147,3 millones, el mejor registro para este período de los últimos catorce años. De los cuatro meses del año, Misiones mostró crecimiento interanual en tres de ellos: enero con +0,9%, febrero con +15,0% y abril con +12,8%, mientras que en marzo había tenido una baja del 18,4%. El total acumulado, en comparación con igual período de 2024, presenta un alza del 0,9% y se convierte así en el mayor volumen exportador desde 2011 para un primer cuatrimestre.
Visto por grandes rubros, las exportaciones misioneras correspondientes a Productos Primarios (PP) fueron por USD 17,1 millones (12% del total provincial) y crecieron 64,8% interanual; las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) totalizaron USD 78,5 millones concentrando el 53% (caen 9,2% interanual) y las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) totalizaron USD 51,7 millones (35% del total provincial) y crecen 5,3% interanual.
Por ende, las manufacturas misioneras explicaron el 88% de las exportaciones totales misioneras, un valor muy por encima del total regional del NEA, donde las manufacturas explicaron solo el 55%, ratificando así el fuerte perfil manufacturero agroindustrial de Misiones.
En el plano regional, Misiones se sostiene como la provincia más exportadora del NEA, concentrando el 40% del total regional, siendo líder tanto en las MOA (56,6% de la región) y en las MOI (79,0% del total NEA).
Ojalá que llueva café en el campo. Que caiga un aguacero de yuca y té. A Juan Luis Guerra sólo le faltó la yerba para una descripción precisa de Misiones, tierra de infusiones. ¿Y el café? El café podría convertirse pronto en una nueva economía regional misionera, si se cumplen los pasos diseñados en el plan de promoción que contempla un mínimo de 500 hectáreas para el cultivo que tiene una intensa demanda internacional y un valor en dólares muy atractivo. Argentina importa todo el café que consume -212 millones de dólares en 2024-, mientras que Brasil, uno de los principales productores, exportó por 1.341 millones de dólares. Todo por ganar.
El café no es extraño a la tierra roja. Se planta en Campo Grande y en El Soberbio hay una producción incipiente pero apenas para el autoconsumo. Y ya hubo 700 hectáreas plantadas de café en la zona centro. Paradójicamente, el cambio climático puede ser un aliado para esta producción. Las plantaciones de café se están corriendo al sur por las sequías del norte, cerca de la línea del Ecuador.
El diputado provincial y empresario yerbatero Juan José Szychowski presentó esta semana un proyecto de ley que propone la creación del Programa de Promoción del Cultivo y Comercialización del Café, una política de Estado orientada a convertir al café en una nueva economía regional para la provincia.
La iniciativa -que tiene casi dos años de investigación y aún debe ser debatida en la Legislatura- se plantea como una respuesta estructural a los desafíos del agro misionero, en particular a la crisis que atraviesa la yerba mate, y como una oportunidad de posicionar a Misiones como la provincia de las infusiones, integrando a la yerba, el té y ahora el café bajo una misma identidad productiva.
Clima propicio, estrategia clara
Lejos de ser una propuesta improvisada, el proyecto parte de fundamentos técnicos sólidos. Misiones reúne condiciones agroecológicas ideales para el cultivo del cafeto: clima subtropical húmedo, lluvias regulares, suelos ricos en materia orgánica y una topografía ondulada que ofrece zonas de altitud media. Localidades como San Pedro, Oberá, Guaraní, 25 de Mayo o Cainguás aparecen como zonas potencialmente aptas.
Además, el cambio climático -que amenaza con reducir en un 50% la superficie apta para el café en las zonas tradicionales del mundo, según un estudio de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Zúrich- podría habilitar a nuevas regiones como Misiones a ocupar un rol protagónico en el mapa cafetero.
La idea del café no es completamente nueva para Misiones. En distintas localidades ya existen experiencias incipientes que demuestran su viabilidad. En Campo Viera, conocida históricamente como la Capital Nacional del Té, algunos productores han comenzado a incorporar plantas de café como parte de su estrategia de diversificación. La topografía, las lluvias y la cultura agrícola de la zona crean un ambiente propicio para esta apuesta productiva.
Por su parte, en El Soberbio, sobre el margen del río Uruguay, también comenzaron ensayos con cafetos. Allí, pequeños productores han optado por introducir el cultivo bajo sombra, respetando la biodiversidad del monte misionero. Estas iniciativas, aunque aún en etapa inicial, muestran que existe conocimiento, interés y condiciones para avanzar.
El proyecto se propone no como reemplazo, sino como complemento. El café puede cultivarse en sombra bajo los yerbales, generando un sistema agroforestal que protege el suelo, mejora la biodiversidad y permite que pequeños productores accedan a una nueva fuente de ingresos sin abandonar el cultivo tradicional.
En este sentido, la propuesta aparece como una respuesta concreta frente a la crisis estructural del sector yerbatero, agravada por la desregulación del mercado, la concentración económica y el deterioro del poder adquisitivo de los productores. El café permitiría recuperar chacras en abandono, fomentar el arraigo rural y ofrecer una alternativa de reconversión sustentable.
El potencial económico del proyecto es indiscutible. Argentina importa prácticamente la totalidad del café que consume. Solo en 2023, el país importó más de 32 millones de kilos, con un desembolso cercano a los 212 millones de dólares, según datos oficiales del INDEC. Esta dependencia absoluta del mercado externo constituye una vulnerabilidad estructural que el proyecto busca revertir.
Impulsar la producción local permitiría no solo sustituir importaciones y ahorrar divisas, sino también generar empleo, promover pymes, fomentar el desarrollo local y construir una cadena de valor íntegra: desde el cultivo hasta el tostado, la molienda, el envasado y la comercialización directa.
Además, el café se comercializa con precios internacionales públicos y estables. Su cotización -alrededor de los 8.500 dólares por tonelada de café arábica– permite planificar inversiones y rentabilidad con mayor previsibilidad que otros cultivos.
El proyecto de Szychowski establece una serie de herramientas para construir esta nueva economía: creación de un Registro Provincial de Productores de Café, asistencia técnica, entrega de plantines adaptados a la región, líneas de crédito a tasa subsidiada, exenciones impositivas y un Fondo de Desarrollo Cafetero para financiar infraestructura, investigaciones y capacitaciones.
También se impulsa la creación de una marca provincial de café, promovida por el Estado en ferias, exposiciones y circuitos comerciales, con foco en calidad, trazabilidad y valor agregado en origen. La autoridad de aplicación sería el Ministerio del Agro y la Producción, en articulación con el Instituto de Macroeconomía Circular (IMAC), cooperativas y el sector privado.
La sustentabilidad ambiental es otro de los pilares: todo el proceso deberá respetar las normativas vigentes de protección del suelo, la biodiversidad y los recursos hídricos.
Más allá de lo agronómico o económico, el proyecto tiene una dimensión cultural y estratégica. Propone un nuevo paradigma rural, donde jóvenes y mujeres puedan integrarse a cadenas de valor emergentes. Apunta a frenar el despoblamiento de las chacras y a fortalecer el arraigo territorial con una actividad que combina innovación, rentabilidad y bajo impacto ambiental.
“Misiones puede y debe liderar la reconversión productiva del norte argentino”, plantea Szychowski en los fundamentos del proyecto. Y con esta iniciativa, busca sembrar mucho más que café: busca sembrar futuro.