Consenso productivo: la Coproté definió el precio garantía del brote del té para iniciar la zafra

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La Coprotpe resolvió establecer en 95 pesos por kilo el precio garantía de brote de té, puesto en secadero, con un período de cosecha que se extenderá desde el 1 de octubre de 2025 hasta el 31 de mayo de 2026. Asimismo, se acordó que, de producirse cambios en las variables que influyen en los costos de producción o en las condiciones de exportación, la comisión volverá a reunirse a convocatoria del Ministerio del Agro y la Producción, a fin de revisar y actualizar el valor establecido.

La subsecretaria de Desarrollo y Producción Vegetal, Luciana Imbrogno, destacó “la responsabilidad, compromiso y participación de los representantes de los distintos sectores, que luego de cuatro reuniones generales y mucho intercambio previo acordaron un precio mínimo de base, que será revisado durante toda la zafra para actualizarlo según el movimiento de las variables que influyen en los costos de producción y en las exportaciones. Especialmente quiero agradecer a los representantes de los productores primarios que apostaron al consenso sabiendo que es un año muy difícil para el sector y que los márgenes están muy acotados. También agradecer al ministro por las gestiones para lograr las medidas de apoyo al sector tealero”.

Por su parte, el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, subrayó que “este acuerdo demuestra que, incluso en un contexto complejo, es posible construir consensos que protejan a los productores y fortalezcan a toda la cadena tealera. El precio base es una garantía de previsibilidad, pero también un punto de partida para seguir acompañando con medidas que aseguren sostenibilidad y futuro para la producción de Misiones”.

Beneficios complementarios para el sector

Además de la concertación del precio, el Gobierno provincial dispuso un paquete de medidas para acompañar a los distintos actores de la cadena:

  • Bonificación del 20% en la tarifa eléctrica de los secaderos de té durante seis meses (noviembre 2025-abril 2026), como apoyo directo a la etapa de industrialización.
  • Descuento de cheques diferidos de entre 30 y 90 días con tasa bonificada al 100%, realizadas a precios de referencia.
  • Línea de prefinanciación de exportaciones con créditos de hasta USD 200.000 a una tasa fija del 2,5% anual, a través del Consejo Federal de Inversiones (CFI).

Se aclaró que la industria que no cumpla con el precio de garantía fijado no podrá acceder a estos beneficios, garantizando así que las herramientas de apoyo estén directamente vinculadas al respecto de los acuerdos alcanzados en el marco de la COPROTÉ.

En la reunión también se resolvió convocar a un nuevo encuentro para la primera semana de octubre, con el objetivo de avanzar en la concertación del precio garantía del té elaborado no tipificado, completando así el esquema de referencia de precios para toda la cadena productiva.

Una cadena estratégica para Misiones

El té constituye una de las economías regionales más representativas de la provincia, con fuerte presencia de pequeños y medianos productores y cooperativas. Misiones concentra casi la totalidad de la producción tealera del país y exporta a mercados de América del Norte, Europa y Asia.

El Gobierno provincial, a través del Ministerio del Agro y la Producción, reafirma con estas medidas su compromiso de:

  • Asegurar previsibilidad para el inicio de la zafra.
  • Fortalecer la competitividad internacional del té misionero.
  • Garantizar que las políticas públicas respondan a las particularidades de cada eslabón de la cadena.
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El té se sienta a la mesa: la Coproté y una negociación en tiempos difíciles

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Con el calendario marcando el tramo final de julio, los referentes del sector tealero de Misiones ya se preparan para una nueva ronda de discusiones en el ámbito de la Comisión Provincial del Té (COPROTE). La producción tealera es una de las más importantes de la provincia y, al igual que los otros pilares económicos misioneros, atraviesa un presente más que complejo, agravado por un contexto macroeconómico que no acompaña.

No obstante, el presidente de la Federación Agraria y director también del COPROTE, Fabián Labán, propuso convocar para el viernes 1 de agosto a las 9 de la mañana la primera reunión de la comisión para empezar a tratar el precio del kilo de hoja verde de té de cara a la próxima zafra. Sin embargo, más allá de la fecha, las condiciones que rodean al cultivo son, para muchos, de las más difíciles de los últimos años.

La raíz de esa complejidad está en múltiples factores que convergen sobre una actividad históricamente frágil: costos de producción en alza constante, precio de la materia prima sin recomposición real y mercados internacionales cada vez más retraídos.

Cristian Klingbeil, un histórico productor referente de la zona centro de Misiones, advirtió, en diálogo con Economis, que la próxima discusión de precios será un encuentro complejo y que “la zafra va a ser muy difícil si no hay un dólar realmente competitivo para el sector”.

Cubrir costos

Klingbeil explicó que el valor de referencia fijado para la última campaña fue de 80 pesos por kilo de hoja verde, pero muchos secaderos “pagaron solamente 60 pesos durante toda la zafra”, lo que implicó una pérdida directa para el productor en un contexto de fuerte inflación.

“El productor hizo un esfuerzo gigantesco para mantener la actividad, para que el secadero siga teniendo materia prima, pero hoy ya no se puede más. Se puede tener toda la voluntad, pero sin bolsillo que respalde, se hace imposible”, afirmó. Esta situación lo alejó a él de la actividad que tuvo que incurrir en otros rubros, aunque nunca terminó distanciándose demasiado. “Yo pude realizar otras actividades para alimentar a mi familia, pero no todos los pequeños productores tienen esa suerte”, confesó.

La situación del té no es nueva, en los últimos años se habló mucho de una caída creciente de los mercados internacionales, donde actores asiáticos empezaron a competir con el té local que, del total que se produce, más de un 90% se destina a mercados internacionales.

“Hace mucho tiempo viene mal, pero de los últimos diez años, ocho sacamos de la yerba para mantener el té”, confesó Klingbeil. “Ahora ya no se puede sacar nada de la yerba, así que si el té no se mantiene por sí solo, está mal”. Ese traspaso de recursos entre actividades agrícolas hoy ya no es viable, y la cadena de valor comienza a mostrar signos de fractura.

El sector tampoco recibió medidas de alivio por parte del Gobierno nacional. A diferencia de otras economías regionales, el té y la yerba mate “no tenían retenciones”, por lo que no fueron alcanzadas por las últimas quitas anunciadas tiempo atrás. A eso se suma la eliminación de subsidios que se mantenían en años anteriores, como el apoyo con fertilizantes o abono, y un contexto de incrementos sostenidos en combustibles, que en julio volvieron a subir antes de fin de mes.

“El combustible tiene una alta incidencia en los costos, nunca afectaba tanto como ahora. Si un productor tiene que trasladar una carga a más de 40 kilómetros, el 15% se le va solo en combustible”, detalló Klingbeil.

Mano de obra en fuga

Los insumos no son el único dolor de cabeza de los pequeños productores tealeros. La mano de obra se encarece y el margen de ganancia se achica a puntos insostenibles, por lo que varios trabajadores opten por buscar otras alternativas fuera de la provincia. De esta manera se profundiza el éxodo de trabajadores rurales hacia Brasil, donde encuentran mejores condiciones laborales y salariales.

“La gente que mejor trabaja se está yendo a Brasil. Se están yendo al ‘comunismo’, porque en ‘libertad’ se cagan de hambre. Allá pueden tener un ingreso digno y acá la gente pasa hambre”, ironizó el productor con sorna, apuntando al discurso del oficialismo nacional.

En este punto, Labán coincidió en ese diagnóstico, aunque también señaló las regulaciones laborales que limitan la cantidad de horas por jornal. “Si me pagan 2.000 pesos la hora en Brasil y trabajo 14 horas, gano 28 mil pesos por día. Acá, con suerte, trabajando todo el mes llegás a la mitad de lo que podés juntar allá, porque se trabaja menos horas. Entonces se van a Brasil”.

Pero no solamente los peones desertan de la actividad agrícola, también sucede con las nuevas generaciones de productores, dueños de las tierras que buscan un futuro lejos de la ganadería. En ese punto, Labán señaló que los jóvenes ya no quieren continuar con la producción familiar, al ver el esfuerzo desmedido de sus padres sin una retribución acorde. “Muchos productores vendieron la chacra y se fueron al pueblo. Siempre pasó eso, pero no como ahora, con esta magnitud”, denunció.

Lo más grave, apuntó el dirigente, es que estas tierras terminan siendo adquiridas por grandes empresas, que concentran la producción y desplazan al productor familiar. “Compran las chacras de quienes no pueden sostener los costos, muchas veces por una monedita a gente mayor que ya no puede trabajar. Así, pierden los que hicieron grande al sector”, lamentó.

Sin margen para ajustes

A diferencia de otros cultivos, donde todavía es posible aplicar tecnología para mejorar la eficiencia, en el caso del té “todo lo que sea avances tecnológicos y bajar costos ya se hizo”, según remarcó Klingbeil. La fertilización, la pasada de herbicidas y otras prácticas ya están mecanizadas. “No hay mucho más margen para ajustar. La industria también pasa por lo mismo. Eso de reducir costos es un eufemismo para decir que se reduce mano de obra”.

En ese sentido, resaltó los avances que se lograron en eficiencia energética, especialmente en la quema de chip, pero aclaró que esos esfuerzos no alcanzan sin políticas públicas que acompañen. “Hoy se necesita un dólar competitivo y un valor de combustible coherente, porque el actual no resiste análisis. Tenemos el combustible más caro que Uruguay, que no produce un litro de petróleo”.

La situación de la industria tampoco es alentadora. En el primer semestre, se exportaron cinco millones de kilos menos que en años anteriores, según reportaron exportadores. Varios industriales admitieron tener los galpones llenos y embarques reprogramados, lo que refleja una ralentización preocupante en las ventas externas. “Todo lo que estaba previsto enviar en junio lo harán recién en agosto”, indicaron.

Enrique Urrutia, empresario tealero, graficó con claridad esa retracción. “Un cliente de Estados Unidos compró un 20% menos que en años anteriores. Eso afectó muchísimo a los que exportamos. En nuestro caso, y en el de otras empresas grandes, vendimos menos porque le vendemos a ese cliente que compró menos”.

En su estimación, las exportaciones cayeron entre un 10 y 12 por ciento respecto a años “normales”, que ya venían siendo apenas regulares. “El último año fue peor aún”.

Expectativas acotadas

Arnoldo Schmidt, integrante del directorio de la COPROTE, reconoció que las expectativas para el encuentro de agosto no son buenas. “Las industrias todos los años se quejan”, señaló. De todos modos, están trabajando en una grilla de costos para intentar fundamentar un nuevo valor para el kilo de hoja verde. “Estamos haciendo números finos, para que le sirva al productor”, dijo Labán, aunque advirtió que el contexto económico es muy adverso, con subas mensuales del combustible y un dólar que ya roza los 1.300 pesos.

Para muchos, la única posibilidad de recuperación está atada a una reactivación del mercado internacional. “Todo lo que se diga de la siguiente zafra son solo especulaciones. Hasta noviembre no sabremos cómo estarán las cosas”, explicó Urrutia. Según el empresario, recién entre octubre y noviembre los compradores internacionales empiezan a moverse o consultar por producto, por lo que las expectativas están en pausa.

Mientras tanto, los productores ven cómo la tierra se vacía, las chacras cambian de manos y el trabajo digno se busca del otro lado de la frontera. “No se sabe cómo se hará para salvar todas las actividades regionales. En esto caen tanto el productor chico como el grande”, advirtió Klingbeil. “Lamentablemente hoy, el que invierte en producción agraria termina fundiéndose”.

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El té verde misionero conquistó a catadores del mundo

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El té misionero volvió a hacer historia y se consolida como una propuesta fuerte para la producción gourmet en la región. Es que, un té verde elaborado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en su estación experimental de Cerro Azul volvió a posicionar a Misiones en lo más alto de la calidad internacional, consiguiendo el primer premio en la Cuarta Competencia de Tés Artesanales de Sudamérica, organizada por la Academia Pei Chen Tea Palace, una institución con sede en Taiwán que reúne catadores y productores de todo el mundo.

Aunque el foco del reconocimiento esté puesto en la calidad del producto, desde el INTA remarcan que el verdadero objetivo de estas participaciones no es competir por premios, sino mostrar el potencial productivo de Misiones y generar interés en una línea que viene creciendo: el té gourmet.

“No nos presentamos a estas competencias para ganarlas y que el INTA brille”, sostuvo el ingeniero agrónomo Guillermo Arndt, técnico del INTA y responsable del proyecto. “Lo hacemos para que se pueda visualizar el trabajo que realizamos y que se dé a conocer el potencial de los materiales genéticos que tenemos, que están disponibles para los productores”, explicó a Economis.

La estrategia es clara: poner a disposición del sector privado una base genética de calidad para que pequeños y medianos productores puedan diversificarse y apostar por tés de mayor valor agregado. Actualmente, el INTA cuenta con 24 cultivares inscriptos en el INASE. “Los interesados pueden acercarse a nuestras oficinas, llamar o consultar para acceder a estos materiales”, invitó el técnico.

Este modelo de transferencia tecnológica y acompañamiento ya empieza a mostrar resultados. Productores que antes se dedicaban exclusivamente al té convencional para exportación, hoy están explorando nuevas líneas de elaboración artesanal, que incluyen desde tés verdes, blancos y rojos, hasta blends con ingredientes de la selva misionera.

El auge del té gourmet responde, en parte, a un cambio de tendencia en el consumo global. Al igual que ocurrió con el café y el vino, los consumidores de té -especialmente en mercados como el europeo y el asiático- valoran cada vez más las características sensoriales, el origen y los métodos de elaboración.

En este contexto, Misiones tiene una ventaja comparativa: una diversidad genética desarrollada localmente, un clima subtropical que favorece la producción durante todo el año y una tradición cultural ligada a la infusión. “La clave está en combinar ese saber tradicional con procesos cuidados, cosechas selectivas y técnicas artesanales. Eso es lo que buscamos mostrar con este tipo de elaboraciones”, enfatizó Arndt.

Un té verde de carácter único

La muestra premiada fue un té verde en hebras, elaborado con una técnica de inspiración china, con corte enzimático y enrulado en wok de chapa, un método tradicional que aporta características únicas al producto. “Es un clon desarrollado por nosotros, uno de los 24 materiales genéticos que tenemos inscriptos en el INASE”, precisó Arndt.

El jurado internacional, compuesto por más de 40 catadores profesionales -incluidos expertos de Alemania, Taiwán, Estados Unidos, Brasil, Colombia y Perú-, destacó el color “totalmente verde” del producto, que denota una correcta aplicación del calor durante el proceso. Pero lo que realmente capturó la atención fue su “intenso aroma vegetal, equilibrado con bajo amargor, alto contenido de aminoácidos, buen enrulado, cosecha pareja y un retrogusto prolongado”.

Estas cualidades sensoriales fueron evaluadas con una planilla de puntuación que va de 0 a 100. Según la escala internacional de la competencia, un té que supera los 70 puntos es considerado gourmet, mientras que los que alcanzan entre 80 y 90 puntos ingresan a la categoría de “especialidad”. “Y si se pasa la barrera de los 90 puntos, estamos hablando ya de un té de excelencia, lo que es muy difícil de lograr”, explicó el especialista.

“El año pasado también obtuvimos el primer lugar en té verde, pero esta vez no solo revalidamos el título, sino que nos superamos a nosotros mismos. Esta es la primera vez que un té verde de Sudamérica alcanza este nivel”, subrayó Arndt con orgullo.

Mirada hacia el futuro

Aunque el reconocimiento internacional lleva su nombre, Arndt no pierde oportunidad para remarcar que detrás del logro hay un equipo técnico comprometido. “Este trabajo lo realiza el equipo de Yerba y Té del INTA. Aunque figure mi nombre ahí, todos plantamos, cosechamos, analizamos datos. Es un equipo grande y que colabora en todo el proceso”, aseguró.

El proceso de participación en competencias internacionales también es colectivo: cada muestra enviada representa semanas de trabajo entre la cosecha, la elaboración y el análisis previo. Luego, los 200 gramos de muestra son fraccionados y enviados a los evaluadores de todo el mundo, que catan las infusiones sin saber su procedencia para garantizar objetividad.

“La idea es tener una opinión técnica, externa, objetiva. No se trata de que nosotros mismos digamos que el producto es bueno. Por eso es tan importante que un jurado internacional lo evalúe y lo ubique en una categoría de especialidad”, explicó el técnico.

Mirando hacia adelante, el equipo del INTA ya evalúa nuevas muestras y líneas de trabajo. “En el transcurso del año, si vemos algún material prometedor para otro tipo de elaboración, lo trabajamos y lo enviamos. Siempre con esa idea: que los catadores del mundo nos digan cómo estamos y qué podemos mejorar”, concluyó.

El premio

Con una puntuación de 81,2, el producto desarrollado por el equipo técnico del INTA logró superar los 80 puntos, lo que lo convierte oficialmente en un “té de especialidad”, una categoría reservada a las infusiones de altísima calidad.

Este nuevo reconocimiento es el tercero que recibe el organismo en competencias internacionales y el segundo consecutivo en esta categoría. Sin embargo, lo que convierte a este logro en un hito es que, además de imponerse ante sus competidores, superaron su anterior puntaje y, por primera vez, un té verde sudamericano supera esa barrera de excelencia y lo hace con una identidad productiva local.

Arndt explicó que esta premiación representa “mucho más que un galardón individual”, ya que para él es una oportunidad de mostrar “el potencial de los materiales genéticos que desarrollamos en el INTA y que están disponibles para los productores que quieran incursionar en el té artesanal y de calidad”.

Convertir este tipo de distinciones en motor de desarrollo económico para Misiones es el próximo paso. Para ello, se requiere seguir articulando entre el sector público y privado, generando espacios de formación, asistencia técnica y acceso a mercados especializados.

En los últimos años, Misiones viene dando señales de avance en ese sentido. Se multiplicaron los cursos de catado, las ferias de té artesanal y las experiencias turísticas ligadas a la infusión. Incluso, hay pequeños emprendimientos que ya exportan té gourmet en cantidades limitadas, apuntando a nichos exigentes.

El galardón obtenido por el té verde de INTA Cerro Azul es, en este contexto, mucho más que un premio. Es una señal de que la provincia tiene las condiciones para jugar en las grandes ligas del té internacional y que, con estrategia y acompañamiento, ese potencial puede traducirse en valor agregado, empleo rural y desarrollo sostenible.

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Potencia exportadora: Misiones y un perfil agroindustrial que hace la diferencia

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Como se ha señalado en más de una ocasión, Misiones cuenta con una fortaleza en sus características productivas y exportadoras que la distingue dentro de la región del NEA: un perfil marcadamente agroindustrial, en contraste con la matriz primarizada de las otras provincias del nordeste. Históricamente, productos como la pasta para papel y celulosa, el té, la yerba mate, el tabaco Burley y los productos forestales han sobresalido en el catálogo exportador misionero. A esto se suma un rasgo distintivo: si bien se trata de bienes de origen natural, en su mayoría atraviesan procesos de industrialización que les otorgan un mayor valor agregado.

Sin embargo, junto a estas ventajas, también persisten ciertos desafíos. La matriz exportadora provincial muestra una alta concentración: más del 80% de las ventas externas se explica por menos de cinco posiciones arancelarias. Aún más relevantes son las dificultades logísticas, que no solo complejizan el proceso de exportación, sino que además lo encarecen. En este sentido, la reactivación del Puerto de Posadas comienza a corregir parte de estas distorsiones y abre una oportunidad para mejorar la competitividad de las exportaciones misioneras.

Dicho esto, volvamos sobre la principal característica misionera: un perfil industrializado que es superior en la región del NEA. Este punto es relevante por más de una razón. En primer lugar, un perfil manufacturero agroindustrial conlleva mayor valor agregado y mejores ingresos, debido a que los productos industrializados incorporan procesos productivos que aumentan su valor de mercado, lo que equivale a decir que por la misma cantidad de materia prima, se obtiene más ingreso. A la par, se produce mayor generación de empleo más calificado y sostenido: la producción agroindustrial requiere más mano de obra que la producción primaria, un empleo que además suele ser más formal, mejor remunerado y estable. Una economía más industrializada tiende a crear puestos de trabajo más diversos, desde operarios hasta técnicos e ingenieros.

Desde el punto de vista de la exposición a los escenarios internacionales, un perfil mayormente agroindustrial tiene menor (aunque no nula) vulnerabilidad a los precios internacionales

Las provincias con alto perfil primarizado están altamente expuestas a fuertes oscilaciones de precios en los mercados internacionales, como la soja, donde si bien hay tiempos de fuerte bonanza, también hay las de fuertes caídas. 

En cambio, los productos con valor agregado tienen precios más estables. Si bien no están exentos de volatilidades de precios, como pasó esta temporada en Misiones por caída en precios internacionales, están algo menos expuestos que otras economías. 

Desde el punto de vista del “derrame”, los procesos agroindustriales generan mayores efectos multiplicadores en la economía local: demanda insumos, servicios logísticos, tecnología, transporte, energía, etc., que fortalecen el tejido productivo provincial y generan mayores oportunidades para pequeñas y medianas empresas.

Hay muchas más razones para indagar pero, en resumen, un perfil exportador agro industrializado no solo mejora las condiciones económicas generales sino que crea condiciones para un desarrollo más equilibrado, inclusivo y sustentable. En ese sentido, Misiones tiene una ventaja relativa frente a otras provincias del NEA. 

¿Cómo vemos reflejado esto en los datos? Hay dos formas directas de ratificar la posición agroindustrial misionera en la región. En primer lugar, su importancia relativa en las exportaciones manufactureras. En el primer cuatrimestre, Misiones concentró el 57% de las manufacturas agropecuarias del NEA y el 79% del total regional en las industriales

Por ende, Misiones explicó el 64% del total de manufacturas exportadas por el NEA, ratificando y fortaleciendo al mismo tiempo su perfil exportador en la región. Este grado de participación manufacturera misionera sobre la región no es nuevo, sino que es constante a lo largo de los años. 

En segundo lugar, el impacto del valor agregado se da por el lado de los precios promedio de exportación, un indicador clave para entender la calidad, el posicionamiento y el valor de lo que la provincia vende al mundo. No se trata solo de cuánto se exporta en términos de volumen, sino de cuánto se gana por cada unidad exportada. Un precio promedio alto suele indicar que el producto exportado no es simplemente una materia prima, sino que ha pasado por procesos de industrialización, mejora de calidad, empaque, diseño o certificación. 

Además, son un indicador de posicionamiento competitivo en mercados internacionales, a la par que tener mayores precios promedio suele traducirse en mejoras de recaudación y en mayor rentabilidad para las empresas, entre otras cosas.

Los datos de 2025 muestran que Misiones lidera la región en este indicador, con un precio promedio de USD 667,5 por tonelada. En comparación, Chaco alcanza USD 317,5, Corrientes USD 535,6 y Formosa USD 399,9. La diferencia con Chaco es especialmente significativa: mientras esa provincia exportó USD 110 millones y 347 mil toneladas, Misiones vendió USD 147 millones con solo 221 mil toneladas

Es decir, Chaco exportó mayor volumen, pero Misiones generó ingresos mucho mayores por tonelada, con una brecha de USD 350,1.

A nivel nacional, Misiones sigue siendo un actor menor en volumen y monto, condicionado por su ubicación y la falta de infraestructura, una problemática recurrente en el norte argentino por años de abandono. Sin embargo, en términos de precios promedio de exportación, su posicionamiento es destacado.

En el primer cuatrimestre, el precio promedio argentino fue USD 575,3 por tonelada. Misiones lo supera con USD 667,5, ubicándose como la provincia con el undécimo mayor precio promedio del país, la más alta del NEA y la quinta en el Norte Grande

Incluso, este valor de Misiones supera a provincias líderes en volumen exportador como Buenos Aires (USD 617,6), Santa Fe (USD 508,1) y Córdoba (USD 422,5).

Dada esta situación, continuar impulsando el crecimiento y la diversificación de las exportaciones es clave para el desarrollo sostenible de Misiones. No solo contribuye a generar divisas que alivian las restricciones externas del país, sino que también fortalece el entramado productivo local, impulsa empleo calificado y estimula innovación e inversión. En un contexto nacional e internacional complejo, profundizar la inserción internacional de su agroindustria y avanzar hacia una mayor sofisticación exportadora permitirá a Misiones consolidar su perfil diferenciado en el NEA y ampliar su influencia en el escenario nacional.

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Misiones refuerza la asistencia al sector tealero con una nueva adenda al convenio crediticio con Banco Macro

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En una nueva medida orientada a fortalecer el financiamiento del sector tealero, el Gobierno de Misiones aprobó la Segunda Adenda al Convenio de Línea de Préstamos a Tealeros y Subsidio de Tasa de Interés, que extiende y amplía los beneficios acordados con el Banco Macro S.A. La firma de este nuevo acuerdo se concretó el pasado 3 de octubre y fue refrendada mediante decreto firmado por el gobernador Hugo Passalacqua, junto a los ministros de Hacienda, Finanzas, Obras y Servicios Públicos, Adolfo Safrán, y de Coordinación General de Gabinete.

El convenio original, ratificado a comienzos de 2024 por los decretos N° 175 y N° 1792, contempla una línea especial de préstamos bancarios en pesos con subsidio de tasa de interés por parte del Estado provincial, con el objetivo de facilitar capital de trabajo a empresas del sector tealero. La adenda ahora aprobada mantiene la vigencia del acuerdo hasta el 31 de diciembre de 2024 y establece con mayor precisión los alcances del monto máximo por beneficiario.

En este sentido, se confirmó que cada productor o empresa del sector podrá acceder a préstamos de hasta $100.000.000. Además, aquellos que ya hubieran sido beneficiarios de esta línea crediticia podrán solicitar nuevos préstamos por hasta el mismo monto, habilitando así una mayor capacidad de financiamiento para afrontar los desafíos de la actividad.

El acuerdo fue suscripto por el ministro Safrán en representación del Gobierno de Misiones, y por Karina Raquel Kuhn y Tamara Noelia Potschka en representación del Banco Macro. A través de este instrumento, la entidad bancaria compromete recursos propios por un total de hasta $3.100 millones para esta línea, mientras que la Provincia asume el subsidio de la tasa de interés, con cargo al presupuesto vigente del Ministerio de Hacienda.

Como parte del acompañamiento institucional, el decreto firmado también exime a esta Segunda Adenda del pago del Impuesto a los Sellos, en virtud de las facultades que la ley otorga al Poder Ejecutivo cuando se trata de medidas justificadas por razones económico-sociales.

“Esta herramienta es clave para garantizar liquidez al sector tealero en un contexto de alta volatilidad financiera y dificultades de acceso al crédito bancario tradicional. La articulación público-privada que venimos sosteniendo con Banco Macro ha demostrado eficacia y compromiso con los sectores productivos de Misiones”, destacó Safrán.

La línea de préstamos subsidiada forma parte de una política más amplia de apoyo a las economías regionales, en la que la Provincia busca sostener la competitividad de sus sectores estratégicos. En particular, la cadena tealera —una de las más relevantes para el agroindustrial misionero— enfrenta permanentes desafíos vinculados a costos de producción, internacionalización y financiamiento, por lo que la continuidad y ampliación de este tipo de acuerdos resulta de especial importancia para su sostenibilidad.

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