Potencia exportadora: Misiones y un perfil agroindustrial que hace la diferencia

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Como se ha señalado en más de una ocasión, Misiones cuenta con una fortaleza en sus características productivas y exportadoras que la distingue dentro de la región del NEA: un perfil marcadamente agroindustrial, en contraste con la matriz primarizada de las otras provincias del nordeste. Históricamente, productos como la pasta para papel y celulosa, el té, la yerba mate, el tabaco Burley y los productos forestales han sobresalido en el catálogo exportador misionero. A esto se suma un rasgo distintivo: si bien se trata de bienes de origen natural, en su mayoría atraviesan procesos de industrialización que les otorgan un mayor valor agregado.

Sin embargo, junto a estas ventajas, también persisten ciertos desafíos. La matriz exportadora provincial muestra una alta concentración: más del 80% de las ventas externas se explica por menos de cinco posiciones arancelarias. Aún más relevantes son las dificultades logísticas, que no solo complejizan el proceso de exportación, sino que además lo encarecen. En este sentido, la reactivación del Puerto de Posadas comienza a corregir parte de estas distorsiones y abre una oportunidad para mejorar la competitividad de las exportaciones misioneras.

Dicho esto, volvamos sobre la principal característica misionera: un perfil industrializado que es superior en la región del NEA. Este punto es relevante por más de una razón. En primer lugar, un perfil manufacturero agroindustrial conlleva mayor valor agregado y mejores ingresos, debido a que los productos industrializados incorporan procesos productivos que aumentan su valor de mercado, lo que equivale a decir que por la misma cantidad de materia prima, se obtiene más ingreso. A la par, se produce mayor generación de empleo más calificado y sostenido: la producción agroindustrial requiere más mano de obra que la producción primaria, un empleo que además suele ser más formal, mejor remunerado y estable. Una economía más industrializada tiende a crear puestos de trabajo más diversos, desde operarios hasta técnicos e ingenieros.

Desde el punto de vista de la exposición a los escenarios internacionales, un perfil mayormente agroindustrial tiene menor (aunque no nula) vulnerabilidad a los precios internacionales

Las provincias con alto perfil primarizado están altamente expuestas a fuertes oscilaciones de precios en los mercados internacionales, como la soja, donde si bien hay tiempos de fuerte bonanza, también hay las de fuertes caídas. 

En cambio, los productos con valor agregado tienen precios más estables. Si bien no están exentos de volatilidades de precios, como pasó esta temporada en Misiones por caída en precios internacionales, están algo menos expuestos que otras economías. 

Desde el punto de vista del “derrame”, los procesos agroindustriales generan mayores efectos multiplicadores en la economía local: demanda insumos, servicios logísticos, tecnología, transporte, energía, etc., que fortalecen el tejido productivo provincial y generan mayores oportunidades para pequeñas y medianas empresas.

Hay muchas más razones para indagar pero, en resumen, un perfil exportador agro industrializado no solo mejora las condiciones económicas generales sino que crea condiciones para un desarrollo más equilibrado, inclusivo y sustentable. En ese sentido, Misiones tiene una ventaja relativa frente a otras provincias del NEA. 

¿Cómo vemos reflejado esto en los datos? Hay dos formas directas de ratificar la posición agroindustrial misionera en la región. En primer lugar, su importancia relativa en las exportaciones manufactureras. En el primer cuatrimestre, Misiones concentró el 57% de las manufacturas agropecuarias del NEA y el 79% del total regional en las industriales

Por ende, Misiones explicó el 64% del total de manufacturas exportadas por el NEA, ratificando y fortaleciendo al mismo tiempo su perfil exportador en la región. Este grado de participación manufacturera misionera sobre la región no es nuevo, sino que es constante a lo largo de los años. 

En segundo lugar, el impacto del valor agregado se da por el lado de los precios promedio de exportación, un indicador clave para entender la calidad, el posicionamiento y el valor de lo que la provincia vende al mundo. No se trata solo de cuánto se exporta en términos de volumen, sino de cuánto se gana por cada unidad exportada. Un precio promedio alto suele indicar que el producto exportado no es simplemente una materia prima, sino que ha pasado por procesos de industrialización, mejora de calidad, empaque, diseño o certificación. 

Además, son un indicador de posicionamiento competitivo en mercados internacionales, a la par que tener mayores precios promedio suele traducirse en mejoras de recaudación y en mayor rentabilidad para las empresas, entre otras cosas.

Los datos de 2025 muestran que Misiones lidera la región en este indicador, con un precio promedio de USD 667,5 por tonelada. En comparación, Chaco alcanza USD 317,5, Corrientes USD 535,6 y Formosa USD 399,9. La diferencia con Chaco es especialmente significativa: mientras esa provincia exportó USD 110 millones y 347 mil toneladas, Misiones vendió USD 147 millones con solo 221 mil toneladas

Es decir, Chaco exportó mayor volumen, pero Misiones generó ingresos mucho mayores por tonelada, con una brecha de USD 350,1.

A nivel nacional, Misiones sigue siendo un actor menor en volumen y monto, condicionado por su ubicación y la falta de infraestructura, una problemática recurrente en el norte argentino por años de abandono. Sin embargo, en términos de precios promedio de exportación, su posicionamiento es destacado.

En el primer cuatrimestre, el precio promedio argentino fue USD 575,3 por tonelada. Misiones lo supera con USD 667,5, ubicándose como la provincia con el undécimo mayor precio promedio del país, la más alta del NEA y la quinta en el Norte Grande

Incluso, este valor de Misiones supera a provincias líderes en volumen exportador como Buenos Aires (USD 617,6), Santa Fe (USD 508,1) y Córdoba (USD 422,5).

Dada esta situación, continuar impulsando el crecimiento y la diversificación de las exportaciones es clave para el desarrollo sostenible de Misiones. No solo contribuye a generar divisas que alivian las restricciones externas del país, sino que también fortalece el entramado productivo local, impulsa empleo calificado y estimula innovación e inversión. En un contexto nacional e internacional complejo, profundizar la inserción internacional de su agroindustria y avanzar hacia una mayor sofisticación exportadora permitirá a Misiones consolidar su perfil diferenciado en el NEA y ampliar su influencia en el escenario nacional.

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Misiones refuerza la asistencia al sector tealero con una nueva adenda al convenio crediticio con Banco Macro

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En una nueva medida orientada a fortalecer el financiamiento del sector tealero, el Gobierno de Misiones aprobó la Segunda Adenda al Convenio de Línea de Préstamos a Tealeros y Subsidio de Tasa de Interés, que extiende y amplía los beneficios acordados con el Banco Macro S.A. La firma de este nuevo acuerdo se concretó el pasado 3 de octubre y fue refrendada mediante decreto firmado por el gobernador Hugo Passalacqua, junto a los ministros de Hacienda, Finanzas, Obras y Servicios Públicos, Adolfo Safrán, y de Coordinación General de Gabinete.

El convenio original, ratificado a comienzos de 2024 por los decretos N° 175 y N° 1792, contempla una línea especial de préstamos bancarios en pesos con subsidio de tasa de interés por parte del Estado provincial, con el objetivo de facilitar capital de trabajo a empresas del sector tealero. La adenda ahora aprobada mantiene la vigencia del acuerdo hasta el 31 de diciembre de 2024 y establece con mayor precisión los alcances del monto máximo por beneficiario.

En este sentido, se confirmó que cada productor o empresa del sector podrá acceder a préstamos de hasta $100.000.000. Además, aquellos que ya hubieran sido beneficiarios de esta línea crediticia podrán solicitar nuevos préstamos por hasta el mismo monto, habilitando así una mayor capacidad de financiamiento para afrontar los desafíos de la actividad.

El acuerdo fue suscripto por el ministro Safrán en representación del Gobierno de Misiones, y por Karina Raquel Kuhn y Tamara Noelia Potschka en representación del Banco Macro. A través de este instrumento, la entidad bancaria compromete recursos propios por un total de hasta $3.100 millones para esta línea, mientras que la Provincia asume el subsidio de la tasa de interés, con cargo al presupuesto vigente del Ministerio de Hacienda.

Como parte del acompañamiento institucional, el decreto firmado también exime a esta Segunda Adenda del pago del Impuesto a los Sellos, en virtud de las facultades que la ley otorga al Poder Ejecutivo cuando se trata de medidas justificadas por razones económico-sociales.

“Esta herramienta es clave para garantizar liquidez al sector tealero en un contexto de alta volatilidad financiera y dificultades de acceso al crédito bancario tradicional. La articulación público-privada que venimos sosteniendo con Banco Macro ha demostrado eficacia y compromiso con los sectores productivos de Misiones”, destacó Safrán.

La línea de préstamos subsidiada forma parte de una política más amplia de apoyo a las economías regionales, en la que la Provincia busca sostener la competitividad de sus sectores estratégicos. En particular, la cadena tealera —una de las más relevantes para el agroindustrial misionero— enfrenta permanentes desafíos vinculados a costos de producción, internacionalización y financiamiento, por lo que la continuidad y ampliación de este tipo de acuerdos resulta de especial importancia para su sostenibilidad.

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Dejó la abogacía para emprender en la Patagonia de la mano de la yerba y el té

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Verónica Tufró dejó su trabajo como abogada y, en Bariloche, fundó su propia micropyme: Numen Blendería Patagónica. Produce blends de tés y de yerba mate sustentables.

El consumo de té en la Argentina experimentó un gran crecimiento en los últimos años, empujado por la creciente conciencia de los beneficios que puede traer a la salud y por la influencia de otras culturas. Cada vez son más las casas de té o las tiendas gourmet que ofrecen distintas variedades de blends, tanto a base de té negro, verde, blanco o incluso rooibos. Según la consultora Euromonitor International, los argentinos bebemos 85 tazas de esta infusión milenaria por año.

Verónica Tufró, la fundadora de Numen Blendería Patagónica, supo ver este cambio de tendencia en el consumo. Amante del té, esta abogada especialista en sustentabilidad trabajó durante muchos años en el diseño y desarrollo de proyectos ambientales para empresas, gobiernos y municipios. Pero la maternidad cambió sus prioridades. Sentía que su trabajo no le permitía estar todo lo presente que ella quería para sus tres hijos, que no era compatible viajar todo el tiempo con el tipo de familia que deseaba formar. Entonces, se mudaron de Buenos Aires a Bariloche, y ahí se dio cuenta de que había llegado el momento de emprender su propio proyecto.

“En mi trabajo anterior fueron muchos años de diseñar y desarrollar proyectos para otros. El paso natural era hacer el mío propio”, cuenta. Tenía en claro una cosa: que quería unir sus dos pasiones, el té y el desarrollo de proyectos sustentables. Así nació Numen, buscando el impacto positivo desde distintas aristas. Es un emprendimiento 100% femenino, ya que otras cuatro mujeres colaboran con Verónica produciendo blends de tés y de yerba mate que vende a locales gastronómicos y también al público mediante su tienda online o Instagram.

El packaging de los blends, que vende por internet o a locales gastronómicos y tiendas, no contiene plásticos

El packaging de los blends, que vende por internet o a locales gastronómicos y tiendas, no contiene plásticos

“Conseguir la materia prima es un proceso de búsqueda exhaustivo. Intento que el mayor porcentaje de ingredientes que se ponen en el blend sean sustentables. Es el caso de las hebras de té o la yerba mate”, explica. Para ello se contactó con productores pequeños de hebras de té certificadas por Rainforest Alliance, bajo las normas de agricultura sustentable. En cuanto a la yerba mate, la compra a una cooperativa de yerbateros misioneros.

Para el packaging trabaja con bolsas Doypack biodegradables y compostables y latas, evitando el uso de plásticos. “La idea es entregar un producto que no genere un residuo, que todo vuelva a la tierra. No producimos saquitos, sólo té en hebras. Queremos darle la posibilidad al consumidor de que pueda ejercer su derecho a consumir responsablemente, ofreciendo un packaging que no genera residuos”, destaca.

Como política autoimpuesta, siempre busca proveedores argentinos, de las distintas provincias. Apuesta a pequeños productores y cooperativas, en lo posible llevadas adelante por mujeres. “De ese modo, busco generar un impacto no sólo ambiental sino también en lo social y en la igualdad de género”, expresa.

El arte de combinar sabores

“Diseñar un blend, para mí, es un arte. Es como, para otros, pintar un cuadro”, define y amplía: “Tengo una línea ya establecida y después diseño blends a medida. Converso con la persona sobre qué es lo que quiere transmitir y lo tengo en cuenta en el desarrollo. El diseño es de manera integral. Es importante desde el color, la textura, la granulometría de los ingredientes, los ingredientes y hasta incluso el orden en que van y la musicalidad del nombre. Todos los blends los hago atravesados por la medicina china, para que generen algo en el cuerpo de quien los consume”.

También produce blends de yerba mate

También produce blends de yerba mate

Desde su tienda online, Numen realiza envíos a todo el país. “No tenemos local, pero trabajamos con emprendimientos gastronómicos donde tienen los blends en su carta y se pueden degustar. También hay espacios donde se venden los productos. Por ahora estamos en Bariloche, El Bolsón, Buenos Aires, Bahía Blanca y Puerto Madryn”, enumera.

En apenas un año, Numen representó a la Argentina en la final del programa Shetrades del International Trade Center (ITC) de la ONU y fue uno de los cuatro proyectos ganadores. El objetivo del programa es conectar a mujeres emprendedoras y a empresas lideradas por mujeres con los mercados nacionales e internacionales. Eso le permitió a Verónica acceder a mentorías. “Creo que las redes de networking son súper necesarias siendo mujer. A nuestro género le es difícil encontrar espacios donde una pueda hablar de negocios, de desafíos, de estrategia, de planificación. Creo que es fundamental hacer red con otras mujeres que estén en la misma situación”, expresa, y añade: “Quizá por un tema cultural las mujeres estamos, por lo general, menos capacitadas en temas de negocios y finanzas. Por eso estas redes pueden ser de gran ayuda”.

Numen representó a la Argentina en la final del programa Shetrades del International Trade Center (ITC) de la ONU

Numen representó a la Argentina en la final del programa Shetrades del International Trade Center (ITC) de la ONU

Mientras tanto, espera que Numen siga creciendo, que pueda aumentar la presencia en distintas localidades del país. “Cada vez se habla un poco más del té gourmet, del té en hebras y la diferencia con los saquitos. Desde Numen tengo la misión de que todo el mundo tome té. Es maravilloso para la salud y es algo que se puede incorporar súper simple. La forma más fácil de poder absorber las virtudes de la naturaleza es a través de una infusión”, finaliza.

Un clásico como el english breakfast también forma parte del catálogo de tés de Numen

Un clásico como el english breakfast también forma parte del catálogo de tés de Numen

Escrita por Guadalupe Farina

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Five o’clock: en un reportaje exclusivo, Crispín Beitia revela los secretos del té

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Esta historia comenzó a escribirse en los primeros años del siglo pasado. En Ochandiano, un pequeño pueblo del País Vasco. Tiene capítulos en Dubai, Singapur y Nueva York, donde los brokers negocian precios y volúmenes de uno de los productos que hace cien años identifica a Misiones. Es una historia de arraigo e identidad.

Crispín Beitia es por momentos indescifrable. De una apariencia apacible que impone respeto, pero al mismo tiempo transmite sencillez. 

El empresario recibió a Economis en su histórico edificio de calle Junín de Posadas. Ofrece té, pero de otra marca. Primer dato. El Vasco vuelca toda su producción a la exportación, pero no tiene marca propia. “Somos los únicos tealeros de Posadas”, bromea. 

En la sala de reuniones hay un cuadro de Salto Encantado, que recuerda al terruño, un teléfono fijo, algunas tazas en una bandeja y botellas de agua. Sobriedad. 

Algo tenso como quien ingresa a un mundo desconocido, admitió que es la primera vez que habla con un medio de comunicación. A lo largo de la entrevista se mostró reflexivo, volvió en el tiempo con la mirada y las anécdotas, se rió, se emocionó. Recorrió la historia de El Vasco SA, que es su historia y la de su familia y le dedicó varios pasajes a su padre, quien lo entusiasmó, lo formó y le transmitió la pasión por el mundo del té. En la empresa están al frente él y su hermano Horacio, Iñaki Beitia y Unai, hijos de Crispin y los hijos de Horacio, Maite y Tomás. 

Están en el momento de la transición hacia la tercera generación, y buscan que sea sin sobresaltos, de manera natural. 

Con 17 años, su padre, Tomás Beitia Ajuria llegó a la Argentina en busca de “hacer la América” como tantos otros inmigrantes. Abrazó la agricultura y en 1978, en Aristóbulo del Valle nació El Vasco -que también supo ser la marca de una ferretería-, lo que hoy es una de las empresas tealeras más importantes de la Argentina. La fundó con dos amigos: “Moncho” Closs y Cristian Koch. 

Durante dos décadas la firma creció con bases de operaciones en Posadas y en Buenos Aires. La desregulación de los 90 cambió las reglas de juego e iba a marcar el futuro familiar. Lo que era necesario consolidar únicamente en Buenos Aires, pudo hacerse desde Posadas, suprimió  intermediarios y generó oportunidades. 

Yo estudiaba Bioquímica, y en un año metí una sola materia y mi padre me dice: “¿Cuántas materias tiene tu carrera?”. Le digo 36, y me responde: “36 años para estudiar es mucho, te vas a Buenos Aires a estudiar allá y estudiá algo que tenga que ver con lo nuestro

A los 25 años su padre le cedió el control de las operaciones, mientras que su hermano se enfocó en la producción. “Le decía, nos vamos a fundir”, ríe. Desde entonces está al frente de la empresa que se volvió global. Hoy tiene más de 400 empleados, 1600 hectáreas de té propio y 140 productores que los abastecen desde hace años. 

“El primer año fue muy duro. Pero logramos sostener a los compradores y empezó a funcionar. Yo en Buenos Aires y mi papá y hermano acá, hasta 1995, cuando vine a Posadas y unificamos todo el negocio en Misiones”, detalla. 

“Empezamos a brindarle mucho mejor servicio al comprador y mejor calidad. A negociar directamente. A viajar mucho”, describe. 

Para Beitía la clave del negocio y el crecimiento es la pasión. “El punto es tener el interés”. Y esa pasión la encuentra en la tercera generación que de a poco se abre paso, aunque, lógicamente, llegue con una mirada acorde al nuevo siglo. 

“No es fácil trabajar con los hijos por la diferencia generacional, porque tenemos otra manera de ver las cosas y de ser. Pero no quiere decir que seamos mejores ni mucho menos. Somos distintos. Nosotros veníamos con una forma de ser, a la antigua, de levantarse temprano, de venir a la oficina, una disciplina. Ahora vienen los hijos y te dicen ¿para qué querés que yo vaya a las 7 de la mañana?”.

Se necesita aggiornarse con las nuevas generaciones, tenemos que ir cambiando en un montón de cosas porque el mundo está cambiando

“Antes se justificaba, porque tenías que ir a la planta o ir a la chacra en el interior. Pero ahora está todo organizado, tenés los encargados, todas las comunicaciones, las cámaras. No es necesario. Se necesita aggiornarse con las nuevas generaciones, tenemos que ir cambiando en un montón de cosas porque el mundo está cambiando

Puede ser más interesante saber chino mandarín que pasar horas en la oficina…

Totalmente. Con las criptomonedas ganan en una semana lo que acá hacen en un mes de trabajo. Pero creo que lo nuestro va más allá de ganar plata. Leí hace poco a Eduardo Eurnekian que decía que el tipo que labura para ganar plata está equivocado. ¿Pero cómo? Si yo trabajo para ganar plata. Si no, me voy a hacer otra cosa. Pero después entendí a qué se refería: que cuando hacés el trabajo con pasión, tratando de que las cosas salgan bien, eso viene. 

Hace pocos días, Crispin estuvo en la Feria Smart Tech en el Silicon Misiones, dando una charla destinada a jóvenes que comienzan el camino de las Pymes. Un poco en chiste, un poco en serio, habló de la distante relación entre el argentino y la costumbre de tomar té. “En la Argentina todos sabemos que tomamos té cuando estamos internados”, disparó para desatar una risa generalizada. Esa consulta le sigue dando vueltas en la cabeza, y no deja de pensar en cómo seducir al mercado interno. Con algo sorprenderá. 

¿Por qué el argentino no toma té?

No sabemos. Chile es un tomador per cápita de té impresionante. Nosotros le vendíamos té hasta que Chile comenzó a mejorar su poder adquisitivo y a importar té de India y Ceilán, que es mejor que el nuestro. Puede ser que le falte márketing. Nosotros no vendemos un kilo en Argentina. No sé lo que es un cheque rechazado, no sé lo que depositar. El Vasco exporta, recibe el dinero y chau. Pero ahora que tengo un poco más de tiempo, tenemos que hacer algo, sobre todo a los chicos en las escuelas, para que en 20 años tomen té. Tiene que ser un proceso. En Estados Unidos te sirven té como agua. Forma parte de la cultura. Pero a mí me sorprende que acá estamos en un lugar cálido donde todo el día estamos tomando bebidas frescas. Acá el té tiene que funcionar. Pero no logro entender… Ahora en la fábrica tenemos un dispenser de agua caliente. Ahora voy a poner para tomar un té frío. Me parece que está bueno, algo voy a empezar a hacer…

Ahora que tengo un poco más de tiempo, pienso que tenemos que hacer algo para que en la Argentina se tome té, sobre todo con los chicos en las escuelas, para que en 20 años tomen té

¿Te definís como un apasionado por el té?

Nosotros sí. Hace 46 años nos dedicamos sólo al té. Nuestros colegas, yerba, madera, aserraderos. Nosotros diversificamos en otras cosas, pero somos tealeros. Siempre tealeros. Todas las opciones que hay en el té, la hacemos. Envasamos en la forma en que querés. Tenemos muchas cosas, por dedicación. He viajado a ver clientes, no sé cuántas veces, conocemos todos los secretos. Por eso, cuando viene un funcionario, con conocimiento o no, y dice “vamos a buscar nuevos mercados”… Yo sé que no existe mercado… si no lo consigo yo que tengo oficinas en Dubai, Singapur o Nueva York. ¿A quién le vas a vender? Está bueno que vayan a conferencias y ferias, pero no decir que vas a conseguir nuevos mercados, porque ahí estamos mintiendo. O decirles ahora: “Vamos a hacer una mejor calidad de té”. Yo ahora por ejemplo estoy haciendo una peor calidad de té porque hago lo que quiere mi cliente. 

Somos tealeros. Siempre tealeros. Todas las opciones que hay en el té, la hacemos

¿Qué sería una peor calidad de té?

Por ejemplo: una marca de té mundial. Nosotros le vendíamos, buena calidad, certificaciones. Hace cinco años vienen acá y nos piden un té pesado. Un cráneo gastó 200 millones de dólares y cambió todo el sistema de envasado. De diez saquitos por segundo pasaron a 30. Perfecto. Pero el té de Argentina no le servía. Tuvimos que hacer un té molido, horrible el té. Empeoramos la calidad del té, pero al cliente le sirve, porque si no iba a esa densidad, no nos iba a comprar. Nos bajó el precio y tuvimos mayor desperdicio al moler más. Cuanto más finito, más polvo, más desperdicio, más caro y empeorás la calidad no es lo mismo tomarte un té negro que eso. Ese cliente nos está pidiendo hacer un peor té, que a él le sirve y ¿qué haces? Sí, señor. 

¿Y el té gourmet?

No tengo mercado. Argentina no tiene mercado para eso. Los pequeños emprendimientos de té orgánico, está bueno para el mercado local. A poca escala, son muy mercados muy chiquitos. Nichos. En Estados Unidos no tenemos más de cuatro o cinco compradores, que nos compran a todos. Cuando vas a los números de los cuatro grandes de la actividad tealera, no somos dueños de nada. Lo que tenemos es el comprador. Okulovich no es grande, Urrutia no es grande. El Vasco no es grande. Conocemos el mercado, tenemos una relación familiar. 

Nombraste a los grandes. No se si un ranking, pero ¿Dónde se posiciona El Vasco?

Estados Unidos es el principal comprador de té del mundo y de Argentina. Nosotros somos hace 25 años los número uno exportadores de té a Estados Unidos. Tenemos ahí un porcentaje importante, no por nosotros, sino por el broker que tenemos es el número uno. Todo es logística. Hacemos todos un té parecido. Nosotros prestamos un servicio.

¿De dónde sale la idea de exportar y no buscar mercado interno?

Exportamos porque no hay mercado interno. En Argentina hacemos hoy 70 u 80 millones de kilos de té y se consumirán 10. Tenemos que salir a buscar el mercado afuera. No es como la yerba que está en todas las casas. Tenemos algo de yerba porque cuando comprabas una chacra tenía algo, pero nunca nos metimos a trabajar con la yerba. Ahora sí, porque están los chicos y empezaron a surgir algunas cositas nuevas. Lo que pasa es que cada vez que surge una cosita nueva, yo me tengo que dedicar (ríe) y yo quiero poner marcha atrás y retirarme del garaje despacito.

¿Cuántas hectáreas de té tiene El Vasco?

Entre 1.500 y 1.600 hectáreas. Es bueno para la producción, pero no un volumen tan grande para exportar. Tenemos 5000 hectáreas certificadas. Y 140 colonos que nos abastecen. 

¿Cómo se llevan con la fijación de precios de la materia prima?

La Coproté existe desde Cacho Barrios Arrechea con Pepe Oswald en el año de ñaupa. Totalmente desactualizado. El Gobierno trata de salir lo mejor parado posible y el colono presiona para un mejor precio. Es lógico. Pero nosotros no somos formadores de precios afuera. Yo hago una grilla de costos y quiero vender a un precio y el tipo no me compra y le tengo que vender al precio que él quiera. Entonces muchas veces no podemos pagar el precio que el colono o que nosotros quisiéramos ¿por qué? Porque no podemos vender afuera. Y el problema grave es que si no le vendés, entra Vietnam u otro, no se van más. Tenemos que ser muy cuidadosos, por eso cuesta hacerle entender a los colonos que están activos con ese tema o al Gobierno muchas veces, de que tengamos cuidado porque si nosotros nos ponemos duros podemos perder el mercado de verdad. Argentina exportaba 100 millones de kilos hace ocho años. Hoy exportamos 60 o 70. A algún lado se fueron esos kilos. Si me pregunta un amigo que quiere invertir en té, le digo que no, porque no es rentable.

En la actividad tealera el colono siempre fue una familia que estaba en la chacra, que en lugar de tener un trabajo y un horario trabajando para un privado, cosechaba. Tenía té, yerba, otro tipo de cosas y hacía el esfuerzo. Hoy es otra cosa. El colono empezó a mandar los chicos a la escuela o a la universidad y el chico no quiere venir y empiezan a tener o empezamos a tener otros gastos como tenemos todos cuando se agranda la familia y no alcanza. Pero no alcanza no por culpa del comprador del té… En los últimos dos años del gobierno de Alberto perdimos mucha plata. Si no estamos bien parados, tenemos que cerrar la fábrica, tenemos que cerrar la empresa. Teníamos un tipo de cambio a 200 pesos y la chapa valía mil pesos, ese tipo de avatares y la cantidad de cosas que hacemos en el medio que la gente no sabe. Me dicen: “Yo quiero que me presentes una grilla de costos”. Perfecto ¿de qué té? ¿el que hago especial? ¿el que hago de menor calidad? Es muy difícil entrar en un diálogo de ese tipo. Nosotros vamos a otro diálogo. A los colonos les pagamos la hoja al día. El 18 pagamos el aguinaldo. Los sueldos al día. Es preferible eso a que le ofrezca margaritas pero no le pague. 

Hablaste de la última etapa de Alberto ¿Cómo ves ahora la economía?

Para los privados, para los que estamos trabajando, veo que tenemos por lo menos reglas más claras para trabajar. Empezamos  a hablar de lo mismo. Si no podemos importar insumos, si no podemos comprar dólares para mandarle a un hijo que está estudiando afuera, si no podemos, no podemos, no podemos… Esto es la ley del no, estamos totalmente fuera. No soy político, ni tengo inspiración política con ninguno y nunca tuve relación y no me interesa. Somos empresarios privados que no nos involucramos, pero hablando como un empresario que tiene cierto conocimiento, nos acostumbramos a cosas que no eran normales. Hoy veo una cosa mucho más abierta internacionalmente, tenemos un foco, sabemos dónde vamos. Se dejó, por lo menos en principio del gasto para todos lados. Cosas mucho más lógicas de lo que de lo que era antes. Yo le tengo fe. Yo creo que va a ir bien. A mí no me gusta la forma de expresarse, no me gusta, como a todos. A todos nos choca, no me gusta, pero evidentemente está llevando al país a una cuestión lógica. 

¿Te sirve el tipo de cambio así como está?

No. Porque somos argentinos y somos todos muy vivos, entonces todos los que teníamos un producto cuando el dólar estaba a 1500 cotizamos en peso a 2000. Nadie bajó todavía. Hoy tiene que bajar. Tienen que bajar las cosas aunque sea porque no vendan. De hecho empezaron a aparecer ofertas, que voy a decir… la tenías guardada. El tipo de cambio no es bueno, porque nosotros estamos en mil mangos más o menos mil pesos y no creo que vaya a subir. Pero si sube, por ejemplo, la nafta 5%, son 5% en dólares. Volvemos a estar un poquitito atrasados con el tipo de cambio, que por ahí van a hacer algunas acciones. Nos están dando mucho mejores armas para trabajar con el tema de importar insumos, cosas que no podíamos hacer.

¿Expectativas para el año que viene?

Positivas. En cuanto al té, están atrasadas las ventas. 

¿Te sirve el puerto de Posadas?

 No. Ojalá funcione. Ojalá. Yo creo que están haciendo cosas. Nosotros embarcamos en el puerto de Posadas porque me parece bueno apoyar. Tenemos un grave problema. No tenemos tránsito directo al buque. Entonces sale de acá, tiene que ir a Zárate, tenemos que bajar, te dicen: “Este té viene de Misiones, Triple Frontera, canal rojo. Después tenemos que cargar, y cuando hacés el costo y el tiempo que demora es más caro que el camión.

Hablaste de la pasión… ¿la ves en las nuevas generaciones?

Sí, lo que sí, voy a ser sincero, con mi hermano estamos todavía muy  activos, entonces probablemente nuestros hijos no se meten tanto, no están dando lo que pueden dar. Pero si nosotros desaparecemos por esas cosas de la vida, yo estoy seguro de que ellos van a agarrar la manija y le van a meter para adelante. Me voy corriendo, le voy pasando a los chicos, van aprendiendo, le estamos dando autonomía. Pero también puede ser una cuestión nuestra no saber resolver eso de delegar. Mi padre tuvo una gran virtud en ese sentido, pero yo confío plenamente en los chicos. Están mejor preparados que nosotros.

¿Estás orgulloso de El Vasco?

(…reflexiona y se emociona) Si. El Vasco es una empresa tradicional que tiene casi todo y le falta casi todo. Las necesidades van cambiando. Sin creerme, creo que estamos bien. Siempre hay lugares donde mejorar.

¿Cómo elegís a tus colaboradores?

Equivocados o no siempre fueron yendo de abajo hacia arriba. Tenemos colaboradores que empezaron de abajo. El gerente de Jardín América es un chico que entró hace muchos años y al principio lavaba los autos. Y después fue conociendo el trabajo y fue subiendo. Confiamos, creemos y le damos más valor a un tipo que tenga la camiseta puesta que únicamente la capacidad, que pueda tener. Hay muchos capos, genios que son súper inteligente que te resuelven los temas, que es muy lindo tener, pero a mí me gusta el que tiene la camiseta los sábados, los domingos, pero no para trabajar, porque no trabajamos, sino de estar. Esas cosas son más importantes que venga un tipo y te haga un excel y te pinta todo de color. Se necesita gente profesional, pero le damos valor a esa gente.

La familia, los hijos. Los trabajadores leales. Cada uno amalgama la identidad de El Vasco, la empresa que germinó en la vieja Europa, se consolidó en Misiones y hoy conquista el mundo del té.

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El té misionero se prepara para conquistar el mercado global

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Tras recibir una nueva herramienta de propiedad intelectual, integrantes del sector tealero provincial refuerzan sus estrategias de valorización con el acompañamiento de expertos internacionales. La capacitación busca posicionar al té argentino como símbolo de calidad, sostenibilidad y origen en los mercados mundiales.

A pocos días de haber recibido el reconocimiento de la Indicación Geográfica (IG) Té Argentino por parte de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de Nación, se llevó a cabo el segundo encuentro presencial entre la Asociación Té Argentino, el equipo del Ministerio del Agro y la Producción de Misiones, y los consultores colombianos Luis Samper y Mauricio Hernández. Estos expertos internacionales en marketing colectivo, Indicaciones Geográficas y sostenibilidad brindaron su mentoría en el marco del programa AL-INVEST Verde DPI, liderado por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO).

La Asociación Té Argentino, que reúne a productores y elaboradores de esta IG, fue seleccionada para participar en este prestigioso programa de mentorías. El objetivo principal es fortalecer las cadenas de productos vinculados al origen mediante el uso estratégico de las Indicaciones Geográficas como herramientas de valorización, protección legal y sostenibilidad. Estas protegen y destacan las características únicas del producto ligadas a su lugar de origen, promoviendo el trabajo colectivo y la identidad del sector.

En su edición MERCOSUR, que se extiende hasta febrero de 2025, el programa cuenta con la participación de seis grupos, incluido el Té Argentino, quienes reciben apoyo de expertos en cadenas de valor y desarrollo de marcas de origen.

El segundo taller presencial profundizó en la propuesta de valor y los atributos simbólicos del Té Argentino como marca, destacando su vitalidad como infusión antioxidante, la garantía de inocuidad, su historia, su calidad superior y el entorno natural donde se cultiva, en equilibrio con la biodiversidad.

Además, se realizó una charla abierta en la Casa de la Historia y la Cultura del Bicentenario, en la ciudad de Oberá. Esta actividad, que tuvo una gran convocatoria del sector industrial elaborador y otros actores de la comunidad tealera, abordó la importancia de la IG como herramienta estratégica para promover el Té Argentino en los mercados internacionales, reforzando la identidad colectiva y la pertenencia al sector.

El próximo encuentro se llevará a cabo en diciembre en Belém do Pará, Brasil, donde Adriana Yáñez, representante del grupo Té Argentino, participará de un seminario de intercambio de experiencias.

Existen beneficios concretos para los productos que cuentan con una Indicación Geográfica registrada, como un reintegro del 0,5% adicional en exportaciones, según lo dispuesto por la Ley N° 25.380 y sus complementarias,” destacó Luciana Imbrogno, subsecretaria de Desarrollo y Producción Vegetal del Ministerio del Agro y la Producción. Este reintegro requiere un certificado expedido por la Dirección Nacional de Alimentos y Bebidas para ser presentado ante la Dirección General de Aduanas.

La Indicación Geográfica del Té Argentino marca un antes y un después para el sector, ofreciendo una herramienta clave para diferenciarse en mercados globales cada vez más exigentes. Este reconocimiento no solo protege la calidad y la autenticidad del producto, sino que también fomenta el trabajo colectivo, el orgullo local y la sostenibilidad, impulsando a los productores y elaboradores hacia un modelo de desarrollo que combina identidad, innovación y competitividad internacional.

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