Se establecieron nuevos valores para té

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La Subsecretaría de Desarrollo y Producción Vegetal del Ministerio del Agro y la Producción comunica que rigen nuevos valores para el Té. De acuerdo a la resolución 160/17 que fija los valores para el brote de té y del té en rama para la zafra 2017/18; se establecen los nuevos valores para el período comprendido desde 1ro de Marzo al 31 de Mayo del corriente año, los cuales se detallan a continuación:
$1,93/ kg brote te, puesto en secadero. Y de $13,72/ kg de té en rama (no tipificado) puesto en secadero.
Esta actualización de precios se debe a que la moneda estadounidense ha sufrido una variación del 7,88 % entre el 1ro de enero y el 28 de febrero de este año, con lo cual y de acuerdo a lo que señala dicha resolución, a partir de una variación superior al 5 % en el período mencionado corresponde automáticamente su actualización.

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Crece la demanda mundial de productos orgánicos, una oportunidad para la yerba y el té de exportación

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Una mayor conciencia de lo “natural” y del cuidado del medio ambiente, así como la oportunidad de volcarse a un negocio que deja un buen margen de ganancia, son las causas principales de la expansión de lo ór

“Después de muchos años de ser un país netamente exportador de productos orgánicos, nos empezamos a volcar al mercado interno. Esto se debe al incremento exponencial de la demanda, tanto a nivel mundial como local”, así comenzó explicando Mario Passo, director de Argencert, una de las cuatro certificadoras que existen en el país.
Argentina es el segundo país en el mundo con mayor superficie bajo certificación, alrededor de 3 millones de hectáreas, luego de Australia, con 17 millones de hectáreas y en tercer lugar se encuentra Estados Unidos, con 2 millones.
“Los productos orgánicos que más se exportan son los derivados de la agricultura: soja, maíz, trigo (La Pampa), aceites, uvas y vinos (Mendoza), horticultura (Provincia de Buenos Aires), fruta fresca, mermelada y pulpa (Valle de Río Negro), yerba y té (Misiones), pasas de uvas y aromáticas (Córdoba). También en una época fuimos exportadores de carne pero hace unos años se pusieron restricciones para la exportación y eso hizo que el negocio de la carne orgánica no fuera tan atractivo”, detalló Passo.

Abastecer el mercado local

Actualmente, los mercados de productos orgánicos que están más desarrollados son Europa, Estados Unidos y Japón y son los principales países donde Argentina exporta su materia prima. Sin embargo, según el director de Argencert, aún falta dar un salto cualitativo en la producción: “En Sudamérica tenemos muy buena tierra, gran capacidad para producir a nivel de granel, pero todavía nos falta poder agregarle valor a eso que hacemos. Tenemos un mercado interno donde hay productos básicos, materias primas, pero no tenemos  productos elaborados para poder consumir. A medida que eso no se desarrolle a nivel regional vamos a poder acceder a una cierta cantidad de productos limitada”.
Según el director de la certificadora, hasta que los productores no empiecen a volcarse a productos elaborados, “va a ser difícil que Argentina tenga un mercado local intenso bien abastecido para que uno pueda elegir alimentarse con productos orgánicos” y agrega: “Hay que educar al consumidor, entonces la demanda va a empezar a aparecer y se va a hacer más efectivo el mercado para los productos”.
Otro aspecto que señala Passo es que de fondo también hay una cuestión cultural, “el productor argentino en general está acostumbrado a un negocio donde lo que hace es vender materia prima, commodities, o granel y el hecho de tener que agregarle valor a eso implica inversión, capacitación, mayor personal y apostar a un negocio a largo plazo”.

El auge de lo orgánico

El consumo de productos orgánicos viene creciendo hace 20 años en forma exponencial.Es un mercado que crece y siempre está insatisfecho, la demanda ha crecido siempre más que la oferta. Esto se debe a que la sociedad se inclina por lo natural y el cuidado del medio ambiente”,así expresó el  Ing. Diego Fontenla, Socio Fundador de Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO), la única ONG en la Argentina que nuclea a todos los productores, comercializadores, certificadoras, exportadores, consumidores, que están relacionados con este tipo de producción.
Del mismo modo, el director de Argencert sostiene que el mundo comenzó a inclinarse por consumir orgánicos por dos razones:  por una filosofía del cuidado del medioambiente o porque es un negocio que tiene un margen mayor comparado con lo que se puede ganar con un producto convencional.  “El producto orgánico tiene un precio mayor al convencional en general, está posicionado como un producto Premium, por eso tiene un margen mayor de ganancia”, expresó Passo.

Cómo certificar

En Argentina la producción orgánica se inicia oficialmente en 1994, cuando el SENASA dicta las normas de producción orgánica en concordancia con las normas internacionales. “Antes había productores orgánicos pero no estaban ni auditados ni certificados. A partir de esta norma las empresas empiezan a certificar. Paralelamente se funda el MAPO y representa a todos los actores de la producción”, detalla Fontenla.
Cuando alguien decide empezar a hacer una producción orgánica lo primero que debe poner bajo certificación es la tierra donde va a generar el cultivo. “Se hace un seguimiento de la tierra determinado tiempo y una vez que pasa el período de transición en donde el suelo se limpia, se implanta el cultivo y luego el producto que se obtenga de ahí va a ser orgánico”, explicó el director de Argencert.
El requisito fundamental  para que un producto se considere “orgánico” es la no utilización de productos de síntesis química, tanto en lo que es insecticida, herbicidas, y abonos químicos porque “son los que dejan un residuo en la tierra, eso pasa al vegetal y termina en el producto que consumimos”, afirmó el director de la certificadora.
La agricultura orgánica se basa en los principios de la antigua agricultura, es decir, de cómo se llevaban adelante los cultivos hace muchos años, “es lo más cercano a un desarrollo natural, entonces lo que se fomenta por un lado es la biodiversidad, porque eso hace que el cultivo llegue a un equilibrio como se manejaban anteriormente, pero además hay insumos naturales que se pueden utilizar para combatir plagas o fertilizar suelos, que las certificadoras trabajan para aprobarlos”, expresó Passo.
El hecho de no poder usar herbicidas en este tipo de producción, hace que haya más trabajo manual o trabajo con animales. “No se pueden usar máquinas porque algo de combustible puede caer sobre la tierra. Eso hace que producir orgánicos implique más costos en relación a la mano de obra. Esto se compensa al no necesitar productos de síntesis química, derivados de petróleo, que implican una inversión muy alta”, explicó el director de Argencert.
A nivel internacional hay algunos países que cuentan normas y otros que no. “Si querés exportar a Europa, tenés que certificar bajo la norma europea, si querés exportar a EEUU tenés que certificar con la norma americana. Argentina es el primer país de Latinoamérica en tener norma propia, nosotros fuimos pioneros en tema orgánico a nivel regional.  Actualmente hay 4 certificadoras que están aprobadas por el SENASA para poder ser ente de control y autorizar la categoría de orgánicos: Argencert, OIA, Food Safety y Letis”, concluyó Passo

 

ganico.

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Klingbeil, el líder silencioso: “Hay mucha resignación, intentamos todo pero no somos escuchados”

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Cristian Klingbeil tiene 33 años, pero ya está curtido en varias batallas, siempre por lo mismo: lograr que los pequeños productores de yerba y té misioneros reciban un precio justo por su producción.
Quizás sin la locuacidad de otros referentes de ese tipo de protestas, mucho más conocidos, Klingbeil tiene algo a su favor. Es lo que se ve, acá no hay un personaje para las cámaras o una postura con motivaciones políticas de fondo.
Quien esto escribe conoció a este obereño que se recibió de técnico electromecánico (EPET) en un corte de ruta en Campo Viera, y lo vio interactuar con todos, colonos al borde de la miseria y productores no tan chicos, con capacidad para comprar una buena camioneta. Todos lo respetan y escuchan, aunque el nunca impone nada, es más bien un acompañante, una rueda de auxilio.
Klingbeil maneja la chacra de su esposa en Campo Ramón, donde tiene yerba y también presta servicios de cosecha y flete para el té. “Estaba con mi suegro, pero el año pasado decidí largarme por mi cuenta y fue tan mala la brotación, los precios, los plazos, que me terminó costando”, contó.
Es común llamar a Klingbeil para consultarle por alguna negociación en la yerba o el té y que se escuche el ruido de un motor de fondo. Entonces tiene que apagar la cosechadora para poder atender la llamada. El no trabaja en un despacho.
Como vicepresidente de APAM, Klingbeil es director del INYM. Varias veces lo invitamos a la redacción de Economis para charlar sobre la yerba mate y el encuentro se postergó dos o tres veces “porque conseguí a alguien que me lleva de vuelta y no puedo desaprovecharlo”.
De esa forma, el regreso a Guaraní, donde vive con la esposa, le lleva poco más de una hora.
En un país acostumbrado a ver como los dirigentes de cualquier ámbito se enriquecen de manera inexplicable (política, fútbol, gremialismo), causa una extraña satisfacción ver que alguien que lidera un corte de una ruta o un yerbatazo en plena Plaza de Mayo, puede llegar a viajar a dedo o siempre está con la cosechadora en marcha cuando uno lo llama para una entrevista. También es común ver a Klingbeil en un automóvil que tiene más de 20 años al que de milagro todavía dejan circular. Así son las cosas en la Argentina.
“Algún día vas a ser diputado y vas a cambiar”, le decimos, medio en broma. El se ríe, pero la duda nos queda flotando. No por lo que él transmite. Sino porque es la historia de tantos como él, que arrancaron firmes junto al pueblo y después fueron absorbidos por un sistema donde, en teoría, siguen trabajando para sus representados. Aunque en la práctica empiezan a poner las prioridades políticas por encima de las realidades de su gente.
“El error que cometí fue creer que podía trabajar bien con el té, recuperé 80 hectáreas, y hoy 40 están abandonadas”, explicó, volviendo a su situación personal, que es tan dura como la de cualquier otro productor.
¿Por qué? Por qué se trabaja mucho y con resultados pobrísimos, que no alcanzan para remunerar el esfuerzo. Como se dijo, así son las cosas en la Argentina.
“No te cierran los números, no te sobra al final de zafra ni para cambiar la cubierta del camión, donde tenés una rotura importante, un motor está encima de los 90.000 pesos, sin rotura, donde se rompe el cigüeñal o el block eso ya no lo arreglás ni por casualidad”, explica.
 
La entrevista con Klingbeil se realizó días antes de la última reunión en la que no hubo acuerdo en el seno del INYM por el nuevo precio de la yerba y se resolvió, una vez más, pasar al laudo de Agroindustria de la Nación. Ya el había anticipado este resultado que al final se dio (no hubo acuerdo).
 “Nos entretuvimos con la elección de los nuevos directores de la producción, tuvimos una reunión entre referentes de los productores la semana pasada y ahí éramos 9 referentes y 6 optamos por apoyar la posición de Federación Agraria de pedir un precio más elevado de lo que se venía pidiendo, pero con un manejo diferente de nuestras chacras, de tratar de ir dejando el uso de herbicidas y tratar de eliminar de a poco los agroquímicos”, dijo.
 
La idea es tratar de dejar de usar el glifosato en todas las chacras, los costos son mayores porque se necesita mucha más mano de obra para peones rurales y tareferos (macheteo, desmalezamiento).
 
“El costo nos daba $7,50 más un margen de rentabilidad de 25 por ciento nos daba $9,30 por kilo de hoja verde, y de ahí un margen de negociación hasta bajar el margen de rentabilidad hasta $8,64, pero no podemos trabajar por debajo de los costos”, graficó.
 
La industria dijo que “por cuestión de mercado el precio está muy planchado y no se puede subir, estaba dispuesta a mejorar no más que 30 centavos el precio actual”.
 
-¿No se discute por qué no subir el precio en góndola?
Siempre se planteó esto pero dicen que las cadenas de supermercados no quieren saber nada, no permiten subir, no nos dejan porque hay competencia feroz entre los molinos para no perder mercado, no quieren subir. Pero lo más llamativo es que Liebig (Playadito) aumenta el volumen de venta año a año sin hacer ofertas (descuentos) y siendo una de las marcas más caras, ahí entra la cuestión de la calidad.
 
-¿Creés que se va a llegar a un acuerdo?
-Creo que no, porque la grilla de costos del INYM da unos 7,22 pesos que no nos deja conformes y la industria ni siquiera se acerca con ese valor mínimo. Estoy seguro que se va a ir a laudo, vamos a ver qué se decide, esperemos que se fije un precio aceptable y lo más importante, lo que se fije que se cumpla y que los plazos de pago sean razonables (en rigor, por ley debe ser al contado).
 
-¿Cuántos son los productores yerbateros en Misiones?
-Otro gran tema, se reabrió el registro de productores para hacer un nuevo registro y hasta ahí no está terminado.
 
-¿Por qué está todo tan tranquilo? El año tomaron  el Inym, hicieron el yerbatazo…
-Hay una tensa calma y también hay mucha resignación, como dijiste, se hizo de todo, toma del Inym, tractorazo, un leve bloqueo de entrada a las Cataratas del Iguazú, yerbatazo, y no tuvo efectos, no fuimos escuchados.
 
-¿Te cansás al no ser escuchado?
-Sí, claro, cansa mucho, hay días que te da ganas de decir “me quedo en la chacra y no participo más en nada”, porque uno hace un desgaste terrible, nos movemos casi todo con plata nuestra, no tenemos sueldos de nada ni nadie, los que colaboran son muy pocos y decimos, mientras nosotros viajábamos a Buenos Aires y peleando, los demás siguen laburando en sus chacras. El Inym nos paga un viatico para una reunión en Posadas, pero hay muchas otras reuniones que cubrimos de nuestro bolsillo, entonces sin embargo vemos que mucha gente está muy piola criticando lo que intentamos hacer, pero nadie pone un peso para lo que corremos, con errores, o aciertos.
 
-¿Mejoró el INYM desde el año pasado?
-El INYM fue el caballito de batalla para la campaña política, todos sabían qué hacer, pero hoy son muy pocos los políticos que siguen llamando y preguntando, “¿qué pasa?, ¿cómo podemos resolver?”. Mucha gente presentó cartas documento contra el INYM y hoy no los ves a esos políticos. En cambio los que hacían menos alarde, hoy nos siguen preguntando, siguen acompañándonos.
 
-¿Por qué no se discute un precio a la salida de molino, que cubra para atrás los costos de toda la cadena?
-Yo no estaba como dirigente agrario cuando se discutió eso, me dijeron que todos estaban de acuerdo, que se fije un precio, pero sin embargo, nadie quiere saber nada. Parte de la industria esta resistencia.
 
 
Ficha personal
 
Nombre: Cristian Klingbeil
 
Estado civil: casado
 
Vive en Guaraní. Oriundo de Oberá.
 
Formación: Técnico electromecánico (EPET)
 
Cargo dirigencial: vicepresidente APAM y director suplente del INYM hasta la semana pasada.
 
Edad: 33 años (cumple el 9 de julio)
 
Ocupación: productor yerbatero y contratista tealero (cosecha y flete)
 

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Trabajan en la generación de un sistema para el tratamiento de residuos en el sector tealero

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El ministro del Agro y la Producción, José Luis Garay recibió, en la mañana de este miércoles, al sector empresario industrial tealero con el objetivo de  dialogar en la generación, entre el sector público y privado, de un sistema para el tratamiento de residuos que permita el cumplimiento de normativas de certificación, pero fundamentalmente para el cuidado del medio ambiente. En el encuentro también estuvo el ministro de Ecología Recursos Naturales Renovables, Juan Manuel Díaz y su equipo técnico y por parte de la cartera agraria, el Subsecretario de Desarrollo y Producción Vegetal, Yaco Mazal.

Teniendo en cuenta que existe una Ley de Presupuestos Mínimos para el tratamiento de envases vacíos y la reciente  reglamentación, vemos la necesidad de avanzar rápidamente en un sistema que permita resolver esta situación planteada por los tealeros que, seguramente al corto plazo también les tocará a otros sectores productivos.

Dentro de este marco, el Estado cumplirá el rol de articulación y control, donde también hay otros actores que tendrán el fuerte compromiso para que esto pueda llevarse adelante, como ser los fabricantes de agroquímicos y los proveedores.

Actualmente hay una pequeña Planta de Acopio en la localidad de Dos de Mayo que opera con el sector tabacalero a través de la Comisión Técnica del Tabaco de la Provincia de Misiones (COTTAPROM) y se propuso realizar la próxima reunión de trabajo en las instalaciones de la misma, a fin de ver dicha experiencia; como así también de  avanzar en la resolución de lo planteado por el sector.

Estuvieron presentes las empresas tealeras, Las Treinta S.A, EL Vasco; Cooperativa Dos de Mayo, Don Basilio y Finlays, ex Casa Fuentes.

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“Las economías regionales se encuentran en una situación vulnerable”

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¨Las economías regionales argentinas no constituyen un sector ganador en este nuevo modelo económico iniciado a fines de 2015. A excepción de la agricultura extensiva, se están viendo paulatinamente envueltas en una red de presiones que imponen una cota a su desarrollo y expansión¨. Así lo señaló Lorenzo Sigaut Gravina, Economista Jefe de Ecolatina, en Mendoza en una disertación a la que fuera invitado por CONINAGRO, en el marco de la celebración de la Fiesta de la Vendimia.
Al respecto detalló una serie de impactos provenientes del contexto macroeconómico local derivados del ¨atraso cambiario, la tasa de interés real positiva con difícil acceso al crédito y un consumo masivo anémico¨
Sigaut Gravina consideró que ¨pese a la flotación del tipo de cambio, el gradualismo fiscal (es decir, la reducción paulatina del déficit público) financiado con deuda externa más la lucha contra la inflación mediante un régimen de metas con tasas de interés reales muy elevadas, generan atraso cambiario¨.
Remarcó que ¨las tasas altas de interés real no solo desincentivan la inversión productiva (haciendo más atractiva la inversión financiera y elevando el costo del financiamiento de los productores), sino que además profundizan el atraso cambiario que atenta contra la rentabilidad de los sectores transables, y en particular a las economías regionales a la hora de colocar su producción en los mercados internacionales¨.
 
El economista afirmó que ¨el actual modelo económico está basado en la inversión, lo cual es bueno para sostener el crecimiento en el tiempo, pero relega el rol del consumo interno¨. Más aún, consideró que ¨el impulso al crédito para la adquisición de bienes durables y la remoción de trabas e impuestos a la hora de comprar productos importados, desincentivan el consumo masivo. Una demanda interna anémica afecta a las economías regionales ya que una parte de su producción se coloca en el mercado doméstico¨.
A estas características del entorno macroeconómico argentino se suman dos factores exógenos: las condiciones climáticas y los mercados externos.  El clima en la zona núcleo, pero también en el resto del país, no ha sido favorable, perjudicando a las economías regionales. En cuanto al contexto externo, para 2018, Sigaut Gravina sostuvo que se prevé un mayor crecimiento de la economía mundial (y de los destinos relevantes para colocar nuestras exportaciones), pero también un panorama financiero más incierto¨.
 A modo de conclusión, aseveró que ¨el estado de situación de las economías regionales es de vulnerabilidad¨ y consideró que ¨no es deseable que las economías regionales queden libradas a su propia suerte por el aporte clave en el nivel de actividad, el desarrollo territorial/regional y la generación de divisas y puestos de trabajo¨.
 
Proyecto de Ley en defensa de las economías regionales.
Por su parte, el presidente de la entidad anfitriona, Carlos Iannizzotto, sostuvo que “desde CONINAGRO hemos comenzado un amplio proceso de participación, consultas y trabajo en equipo con las distintas regiones del país para alcanzar un proyecto de Ley de Promoción de las Economías Regionales”.
El titular de la entidad nacional que representa a las cooperativas agropecuarias de Argentina consideró que “el desarrollo agroindustrial en las economías regionales es la llave para resolver problemas sociales, territoriales y económicos que arrastra la Argentina desde hace décadas”.

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