TESORO

El Gobierno recalibra el esquema monetario y sale a captar “argendólares” para financiar deuda sin ir a Wall Street

Compartí esta noticia !

Según la consultora Ecolatina, Milei irá tras los argendólares. El Gobierno recalibra tasas y lanza bono en dólares para captar depósitos récord y financiar deuda sin ir a Wall Street.

Transcurrió una semana caracterizada por el recalibramiento del esquema cambiario-monetario. El tipo de cambio llegó a ubicarse por encima de los $1.400 durante la rueda del miércoles y el jueves, y finalizó hoy en $1.397, ubicándose de esta forma 1,5% por encima del viernes de la semana anterior.

Decimos esto recalibración porque, a diferencia de lo ocurrido desde inicio de año, el BCRA inyectó pesos mediante intervenciones en el mercado secundario y el Tesoro convalidó un rollover por debajo del 100%. De esta forma, las tasas de interés descomprimieron del 40% TNA a 20% TNA, y el dólar respondió al alza. En otro orden, Finanzas volvió a emitir un bono en dólares, con una TNA del 6%, con intereses pagadero de forma mensual y amortización una semana posterior a las elecciones nacionales de 2027. Con un tope máximo de USD 2.000 M que se usaran para el pago de capital por vencimiento de soberanos el próximo julio (USD 2.700 M), Finanzas logró un buen debut al capturar USD 250 M en la semana (el tope de emisión quincenal). La estrategia se enmarca en la decisión de no recurrir a Wall Street, depósitos en dólares en el sistema máximos en veinte años y no es casualidad tampoco que esto surja junto a la sanción de la Ley de Inocencia Fiscal y con un Gobierno que desea ir por la desregulación de los préstamos en dólares. No queda claro que un relajamiento de las condiciones permita expandir el crédito en dólares.

Dejando a un lado los riesgos de una potencial flexibilización de los préstamos en USD, las actuales condiciones permiten al Gobierno inclinar en mayor medida su programa financiero al mercado local. Mientras haya confianza, los depósitos en dólares serán un aliado para el BCRA producto de la mayor capacidad prestable de los bancos en USD (que se liquidan en el MULC) y para que Finanzas encuentre un mercado ávido por poner a rendir sus depósitos.

Transcurrió una semana caracterizada por el recalibramiento del esquema cambiario-monetario. El tipo de cambio llegó a ubicarse por encima de los $1.400 durante la rueda del miércoles y el jueves, y finalizó hoy en $1.397, ubicándose de esta forma 1,5% por encima del viernes de la semana anterior. Más allá de ello, el mes cerró con un dólar descendiendo 3,5% de punta a punta (-2,8% promedio) y una distancia al techo de la banda que promedió el nivel más bajo desde julio del año pasado.

Asimismo, el BCRA extendió el programa de compras. En la semana, la autoridad monetaria sumó USD 300 M, acumulando compras en febrero por USD 1.555 M y extendiendo a USD 2.713 M en lo que va del año. Un aspecto que vale la pena destacar es el ritmo de compras de febrero, que casi se duplicó respecto a enero al pasar de USD 58 M a USD 86 M promedio diario.

Mencionábamos al comienzo la recalibración del esquema cambiario-monetario. Decimos esto porque, a diferencia de lo ocurrido desde inicio de año, el BCRA y el Tesoro se volcaron con mayor determinación a otorgar mayor liquidez al mercado, lo que derivó en una recomposición del colchón de liquidez de las entidades financieras, una descompresión de las tasas y como consecuencia un dólar que revirtió la tendencia bajista. En un contexto de arbitrariedad respecto al manejo monetario, estará por verse si esto se torna sistemático o si obedece a una operación coyuntural a raíz de la lectura del equipo económico.

Siguiendo, el Central habría inyectado liquidez mediante el mercado secundario. Durante finales de la semana pasada, se registraron volúmenes inusuales en la curva de la tasa fija, lo que insinuaba la presencia de la autoridad monetaria en el mercado. Con los últimos datos monetarios, se observa que la Base Monetaria registró un crecimiento de $1,4 bn entre el jueves y viernes de la semana pasada, donde las compras de divisas explican tan sólo $0,3 bn de dicha expansión. Dado que no existieron operaciones relevantes con el Tesoro durante esas fechas, si se descuenta las operaciones por compras de dólares y las operaciones netas en el mercado de Pases, queda un remanente cercano a $1,2 bn sin una fuente clara de explicación y que habrían correspondido a compra de bonos en el mercado secundario (por tanto, inyección de pesos).

Justamente, luego de esas operaciones la tasa en pesos comenzó a bajar. La tasa de caución y los REPOs a 1 día pasaron de poco más de 40% TNA PP durante la semana pasada a deslizarse hacia los 20% TNA PP en la semana. En paralelo, las condiciones más laxas de liquidez se reflejaron en que las entidades financieras recompusieron los encajes en moneda local en el Central. Luego de caer $1,5 bn para fondear la liquidación de la última licitación (donde Finanzas obtuvo un rollover superior al 120%), durante la semana del 18 de febrero los encajes recuperaron el saldo en lo que entendemos corresponde a las mencionadas operaciones del Central. Asimismo, el stock de operaciones de Pases de los bancos con el BCRA saltó a $1,9 bn el pasado miércoles desde un promedio de $0,4 bn durante todo febrero.

En la misma línea, la última licitación del mes de Finanzas vino con dos grandes novedades. Por un lado, por primera vez desde noviembre del 2024 el menú ofrecido por las autoridades no incluyo instrumentos de tasa fija ni TAMAR, generalmente utilizados por los bancos para su integración y demandados por contener vencimientos en el corto plazo, y se concentró exclusivamente en instrumentos indexados a la inflación y al tipo de cambio. En concreto, ante vencimientos por $7,2 billones, el Tesoro adjudicó $6,7 billones (rollover del 93%) e inyectará unos $0,5 bn en el mercado durante la liquidación que tendrá lugar en la jornada de hoy.

Más importante aún fue la novedad de la emisión de un nuevo bono en dólares. A partir de la última subasta, será parte de las licitaciones quincenales el flamante bono en dólares AO27, que pagará una tasa de interés de forma mensual por un cupón de 6% TNA y cuya amortización será en octubre del 2027 (la semana siguiente de las elecciones presidenciales). El monto máximo de emisión será de USD 2.000 M (cupo de USD 250 M por licitación) y tendrá como destino el próximo pago en julio de capital de Bonares y Globales (cerca de USD 2.700 M).

El debut fue auspicioso. Se adjudicó el total por USD 250 M entre el miércoles y el jueves, y cortó a una TIR del 5,9%, rendimiento similar al BOPREAL comparable en el mercado secundario al día previo de la adjudicación, el cual es emitido por el BCRA y por tanto tiene una percepción de riesgo menor a los bonos emitidos por el Tesoro.

Esta estrategia se enmarca en la decisión de no recurrir a Wall Street para el rolleo del pago de capital de la deuda, en un contexto en el que, además, el Riesgo País nuevamente está por encima de los 500 puntos básicos. No es casualidad tampoco que esto surja junto a la sanción de la Ley de Inocencia Fiscal y con un Gobierno que desea ir por la desregulación de los préstamos en dólares (no solamente que sean a exportadores o vinculados, sino también al resto de los agentes) para que se multiplique la circulación de dólares en la economía.

El objeto es darle curso a depósitos en dólares que están en los valores más altos en veinte años (en términos nominales). El stock de depósitos en USD del sector privado alcanzó la cifra récord de USD 38.400 M en febrero de este año (y esto no contempla las suscripciones en dólares en la industria FCI), producto de dos etapas bien marcadas desde el cambio de gestión: el blanqueo de 2024, que implicó un ingreso de USD 15.000 M; y, tras una ventana de retiro del sistema (por el fin del blanqueo) donde se estabilizaron en torno a los USD 30.000 M, un nuevo ingreso continuó al sistema desde julio del año pasado que los ubica en la presente cifra.  

No obstante, los préstamos en dólares crecieron en menor medida. Los préstamos en moneda dura con relación a los depósitos se ubican 53% durante febrero (51% si se excluye préstamos por tarjeta), y promedian desde el 2025 cerca del 50%, por debajo del 56% que supieron mostrar entre el 2018-19 o el 67% que supieron exhibir entre la etapa 2004-10 (previo al recrudecimiento de los controles cambiarios). Por tanto, de los USD 38.400 M que se encuentran depositados en el sistema, unos USD 20.000 M tienen como contrapartida un crédito, otros USD 18.500 M se encuentran encajados en el BCRA y USD 5.000 M en efectivo en las sucursales bancarias.

De todas formas, no queda claro que un relajamiento de las condiciones permita monetizar la economía en dólares. Los depósitos y los préstamos en moneda dura con relación al producto no se encuentran muy lejos a los máximos alcanzados durante la gestión de Juntos por el Cambio. Además, bajo las condiciones actuales, tienen margen para seguir creciendo en lo que resta del 2026, permitiendo un mayor dinamismo en el MULC y que el BCRA sostenga el programa de compras. No obstante, no es evidente que una eventual flexibilización del otorgamiento del crédito impulse mucho más de lo visto hasta el momento los depósitos, y al mismo tiempo la capacidad prestable ociosa deberá volcarse a una economía que tendrá como horizonte una contienda electoral que despertará la habitual incertidumbre económica.

Dejando a un lado los riesgos de una potencial flexibilización de los préstamos en USD, las actuales condiciones permiten al Gobierno inclinar en mayor medida su programa financiero al mercado local. Mientras haya confianza, los depósitos en dólares serán un aliado para el BCRA producto de la mayor capacidad prestable de los bancos en USD (que se liquidan en el MULC) y para que Finanzas encuentre un mercado ávido por poner a rendir sus depósitos.

Compartí esta noticia !

ADRs se desploman hasta 24% en febrero y el riesgo país supera los 570 puntos en medio de tensión financiera

Compartí esta noticia !

Febrero dejó una señal contundente para el mercado argentino: los ADRs se hundieron hasta 24% en Wall Street y el riesgo país volvió a ubicarse en torno a los 571 puntos básicos, borrando toda la baja acumulada en el año. El deterioro de los activos ocurre en un contexto de compresión de tasas, inyección de liquidez en pesos y una dinámica cambiaria más volátil, mientras el Congreso avanza con la aprobación final de la reforma laboral.

El movimiento no es aislado. Combina frente externo inestable, presión leve sobre el dólar y un esquema financiero que perdió parte del atractivo de las colocaciones en moneda local tras la última licitación del Tesoro. La lectura política es inevitable: el mercado reevalúa riesgo en medio de definiciones institucionales y ajustes en la estrategia monetaria.

Bonos en baja y liquidez en expansión

En Nueva York, los bonos soberanos en dólares registraron caídas generalizadas de hasta 0,9%, encabezadas por el Bonar 2035 (-0,9%) y el Bonar 2041 (-0,8%), mientras el Global 2041 avanzó apenas 0,1%. En el mes, los títulos en dólares acumularon una baja aproximada de 0,7%.

La consecuencia directa fue el repunte del riesgo país, que se ubica en torno a los 571 puntos básicos, por encima del cierre de 2025. Es un dato sensible: encarece el financiamiento y reabre interrogantes sobre la sostenibilidad del sendero financiero.

En paralelo, los títulos en pesos mostraron un comportamiento alineado con la estrategia del Tesoro y del Banco Central, que implicó inyección de liquidez vía acumulación de reservas. Tras la última subasta, el Tesoro inyectará $0,5 billones y el Banco Central elevó los repos a un día hasta $1,96 billones. Las tasas recortaron a lo largo de toda la curva: la caución descendió de 26,1% TNA a 22,0% TNA y la curva de tasa fija en pesos cerró en torno a 2,5% TEM.

La compresión de tasas redujo el atractivo relativo de las colocaciones en moneda local. En ese marco, el dólar oficial mostró una suba moderada en las últimas ruedas y el mercado empezó a exhibir mayor sensibilidad.

Acciones argentinas en Wall Street: el mes más duro del año

El golpe más visible se dio en la renta variable. Los ADRs de empresas argentinas cayeron casi en su totalidad en la última rueda, con Grupo Supervielle (-6,3%), Banco Macro (-6,2%) y BBVA Argentina (-5,3%) liderando las pérdidas. Solo Telecom logró avanzar marginalmente (+0,1%).

En el acumulado mensual, la caída alcanza hasta 24%, encabezada por BBVA Argentina. El contexto internacional aportó volatilidad adicional: el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que determinó que Donald Trump había excedido su autoridad al imponer aranceles generalizados añadió ruido a los mercados globales.

A nivel local, el S&P Merval retrocedió 3,1% en la última rueda hasta los 2.669.266,060 puntos en pesos. Medido en dólares, cayó 2,9% hasta 1.807,85 puntos. En el mes, la bolsa porteña se desplomó 16,6% en moneda local y 15,6% en dólares. Banco Macro encabezó las bajas del día (-6,6%), seguido por Grupo Supervielle (-6,2%) e YPF (-4,5%), mientras que Bolsas y Mercados Argentinos avanzó 1,4%.

La magnitud del ajuste sugiere algo más que una simple toma de ganancias. Los inversores reducen exposición en activos argentinos en un escenario de menor rendimiento en pesos, mayor volatilidad cambiaria y definiciones legislativas en curso.

Reforma laboral y señales políticas al mercado

El Senado se dispone a dar la aprobación final a la reforma laboral, luego de que la Cámara Baja avanzara con el proyecto tras retirar el artículo 44 que establecía reducciones en la remuneración por licencias médicas según circunstancias de enfermedad o accidente. La sesión se desarrolla mientras miles de personas se movilizan en contra del proyecto.

El mercado observa de cerca ese desenlace. La reforma laboral se inscribe dentro de una agenda de cambios estructurales que busca enviar señales de previsibilidad al sector productivo. Sin embargo, la volatilidad financiera de febrero muestra que las expectativas no se sostienen solo con reformas en trámite: también pesan la liquidez, las tasas y el frente externo.

El repunte del riesgo país, la caída de los ADRs y el retroceso del Merval en dólares configuran una advertencia. La compresión de tasas alivió el costo financiero interno, pero al mismo tiempo alteró el equilibrio de incentivos en el mercado.

Febrero cierra con una fotografía incómoda para los activos argentinos. La incógnita ahora es si marzo traerá recomposición o si el ajuste financiero marcará un punto de inflexión en la relación entre política económica y mercado.

Compartí esta noticia !

Por qué el Banco Central acelera la acumulación de dólares y remonetiza la economía

Compartí esta noticia !

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) acumuló USD 978 millones en compras de divisas en lo que va de enero, impulsado por una mayor liquidación del sector agropecuario, un fuerte repunte del crédito en dólares al sector privado y colocaciones de deuda corporativa. Según un informe de la consultora Ecolatina, de mantenerse el ritmo actual, la autoridad monetaria podría cerrar el mes con un saldo comprador cercano a los USD 1.300 millones, en un contexto de remonetización de la economía y recomposición gradual de reservas.

El proceso se desarrolla en un escenario de volatilidad financiera moderada, con un tipo de cambio oficial que cerró en $1.433, apenas 0,2% por encima del viernes previo y 8,5% por debajo del techo de la banda, mientras el Riesgo País descendió a 546 puntos básicos, el nivel más bajo desde mediados de 2018.

Más oferta de dólares: agro, crédito en USD y emisiones corporativas

De acuerdo con Ecolatina, detrás de las compras sostenidas del BCRA se encuentra una aceleración de la oferta de divisas comerciales y financieras. En primer lugar, comenzó a intensificarse la liquidación del sector agropecuario, con un ritmo que se ubicaría por encima de los USD 100 millones diarios a partir de enero, frente a USD 53 millones en diciembre de 2025 y USD 35 millones en noviembre de 2025.

A este flujo se sumó un fuerte crecimiento del crédito en dólares al sector privado. Los préstamos en moneda extranjera —excluyendo tarjetas— aumentaron USD 985 millones en lo que va del mes, cortando una racha de tres meses consecutivos de caída, con un ritmo promedio diario cercano a USD 75 millones.

En paralelo, la emisión de Obligaciones Negociables en dólares continuó a paso firme, con colocaciones cercanas a USD 1.200 millones en los últimos diez días. Según datos presentados por el BCRA, entre octubre de 2024 y el 14 de enero de 2025 se emitieron USD 6.400 millones, aunque solo USD 2.800 millones fueron efectivamente liquidados en el mercado, quedando un remanente de USD 3.600 millones, de los cuales USD 1.300 millones se destinarían al pago de vencimientos de deuda.

Tesoro, FMI y recomposición de reservas: el rol clave del Central

Otro factor central fue la demanda de divisas del Tesoro Nacional, que dejó de vender dólares en el mercado y pasó a comprarlos directamente al BCRA. En concreto, el 7 de enero adquirió USD 2.319 millones para el pago de cupones, mientras que el 14 y el 20 de enero compró USD 158 millones y USD 279 millones, respectivamente, para afrontar vencimientos con Organismos Internacionales.

La dinámica continuará en las próximas semanas, dado que Argentina enfrenta vencimientos con el FMI por cerca de USD 850 millones en la primera semana de febrero, en el marco de la segunda revisión del programa vigente, postergada desde noviembre. Según Ecolatina, el equipo económico deberá solicitar un waiver por el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas, que sería aprobado y habilitaría un desembolso de USD 1.000 millones.

En este contexto, las compras del BCRA resultaron determinantes para cubrir las necesidades de dólares del sector público. De los USD 3.000 millones ingresados al Central por el REPO con bancos internacionales el 8 de enero, USD 2.320 millones fueron girados al Tesoro para el pago de cupones y USD 440 millones se destinarían a compromisos con organismos. Sumando el vencimiento con el FMI, el balance arroja una estrechez de divisas que fue compensada por las compras netas del BCRA en el mercado.

Remonetización, tasas y estabilidad cambiaria

Ecolatina subraya que el programa de compras del Central está remonetizando una economía con liquidez en pesos reducida. Las tasas de interés se estabilizaron en niveles más elevados, con rangos de 35% a 45% TNA para tasas pasivas y activas, respectivamente, en un contexto de mayor nominalidad tras la sorpresa inflacionaria de diciembre.

La liquidez bancaria sigue estrecha, reflejada en la baja absorción monetaria del BCRA ($0,2 billones el 21 de enero, frente a $4 billones a fines de noviembre), mientras que las compras de divisas se convirtieron en la principal fuente de inyección monetaria, con $1,4 billones volcados al sistema, equivalentes al 3,3% de la Base Monetaria previa.

En el frente cambiario, la brecha promedio se estabilizó en torno al 3%, con movimientos mixtos: el dólar minorista cerró en $1.455, el MEP en $1.468, el CCL en $1.486 y el blue en $1.485. A su vez, los futuros de dólar retrocedieron, con bajas de hasta 0,8% en los contratos más largos y devaluaciones implícitas de 0,7% para enero, 3,1% para febrero y 5,8% para marzo.

Reservas, Riesgo País y acceso al financiamiento

Hacia adelante, la consultora señala que la Cuenta Financiera será clave durante 2026, combinando emisiones privadas, posibles colocaciones provinciales y continuidad del programa de compras del BCRA. El objetivo estratégico es llegar a julio con un Riesgo País compatible con el retorno del Tesoro a los mercados internacionales, en un contexto de vencimientos por USD 4.400 millones en bonos soberanos.

En ese marco, la recomposición de reservas, la remonetización gradual y un esquema cambiario creíble aparecen como pilares para descomprimir las necesidades de financiamiento y sostener la estabilidad macroeconómica en los próximos meses.

Compartí esta noticia !

Arranque de 2026: el BCRA compró USD 218 millones, baja el dólar y crece la atención sobre las reservas

Compartí esta noticia !

La primera semana completa de 2026 marcó el debut del nuevo año con señales relevantes en el frente cambiario y monetario. El tipo de cambio oficial cerró en $1.465, con una baja semanal del 0,7%, mientras el Banco Central (BCRA) retomó las compras de divisas y acumuló USD 218 millones, en el marco de la nueva Fase de Re-monetización. Sin embargo, el impacto positivo de la intervención monetaria quedó parcialmente neutralizado por las ventas previas del Tesoro, el uso creciente de operaciones REPO y un esquema de liquidez en pesos aún tensionado, según el análisis de la consultora Ecolatina.

Dólar, banda cambiaria y recomposición de reservas: señales iniciales del nuevo esquema

Durante las primeras ruedas de la semana, el tipo de cambio spot mostró una trayectoria descendente y comenzó a recuperar terreno desde el jueves, hasta finalizar en $1.465, lo que lo ubicó 5,0% por debajo del techo de la banda cambiaria ($1.537,58). En paralelo, el dólar informado por el BCRA —bajo la nueva metodología de promedio ponderado— cerró en $1.466, con una caída semanal del 0,2%.

Este comportamiento estuvo directamente vinculado al inicio de la recomposición de reservas por parte del BCRA, tal como estaba previsto en la nueva fase monetaria. Tras no intervenir el 2 de enero, fecha de inicio formal del esquema, la autoridad monetaria volvió al mercado el lunes siguiente con compras por USD 21 millones, las primeras tras ocho meses, y sostuvo la racha durante toda la semana hasta alcanzar USD 218 millones.

Como contrapartida, el Central inyectó $0,32 billones en pesos, equivalentes al 0,7% de la Base Monetaria. La intervención promedio superó el 5% del volumen operado, umbral señalado por el equipo económico para evitar presiones alcistas sobre el tipo de cambio. Si bien las compras del lunes (5%) y miércoles (2%) se mantuvieron dentro de ese parámetro, el martes (14%), jueves (11%) y viernes (8%) lo superaron, con un promedio semanal del 8%, lo que sugiere que el BCRA pudo haber operado parcialmente por fuera del mercado.

Tesoro, REPO y reservas netas: el equilibrio frágil del frente financiero

A pesar del retorno del BCRA al mercado, las compras no alcanzaron para compensar las ventas previas del Tesoro. Desde el anuncio de la nueva fase monetaria, Hacienda revirtió su posición compradora en el MULC y, entre mediados de diciembre y comienzos de enero, habría vendido USD 336 millones, concentrando las mayores operaciones el 29 de diciembre (USD 226 millones) y el 2 de enero (USD 266 millones), jornada en la que el Central no intervino.

Así, al consolidar la posición Tesoro + BCRA en lo que va de enero, la intervención neta arroja un saldo negativo de USD 51 millones. El hecho de que el Central haya comprado por encima del 5% del volumen diario refuerza la hipótesis de una recompra indirecta de los dólares previamente vendidos por el Tesoro.

En este contexto se inscriben los pagos de deuda soberana y la constitución de un nuevo REPO. Al 6 de enero, los depósitos en dólares del Tesoro ascendían a USD 2.209 millones, con una suba diaria de USD 533 millones, atribuida al ingreso por privatizaciones de hidroeléctricas. Para afrontar vencimientos por USD 4.300 millones, el BCRA concretó un REPO por USD 3.000 millones con bancos privados, utilizando BONARES 2035 y 2038 como colateral, a 372 días de plazo y una tasa SOFR + 400 puntos básicos, equivalente a un 7,4% anual en dólares.

Si bien la tasa resultó inferior a la de REPOs previos y a la última colocación del Tesoro, la operación incrementa los compromisos futuros: los vencimientos en moneda dura por este instrumento de cara a 2027 se elevan en USD 6.700 millones, monto que deberá ser descontado progresivamente en la medición de Reservas Internacionales Netas (RIN).

En paralelo, el BCRA comunicó la cancelación del tramo activado del swap con el Tesoro de Estados Unidos por USD 2.500 millones, confirmada luego por el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, en la red X. El balance semanal del Central mostró una caída equivalente en la línea de “Otros Pasivos” y un aumento en las obligaciones con Organismos Internacionales, aunque la falta de información impide determinar si la nueva deuda tiene vencimiento menor a un año y, por ende, si debe descontarse de las RIN. La precisión llegará con la planilla mensual de reservas enviada al FMI.

Liquidez en pesos, tasas y expectativas: la clave pasa por la confianza

Para completar el esquema de pagos, el Tesoro habría recurrido al BCRA para adquirir los dólares restantes. Esto se reflejó en un aumento de $2,4 billones en sus depósitos en pesos en el Central, que alcanzaron los $6,5 billones. Tras cubrir la totalidad de los vencimientos, quedaría un remanente de $3,4 billones, con el que llegará a la licitación de Finanzas del miércoles 14 de enero, donde enfrentará vencimientos cercanos a los $9,5 billones.

El dato es relevante en un contexto de escasez de liquidez en pesos, producto del aumento estacional de la demanda de dinero en diciembre. Esta situación volvió a tensionar las tasas, con cauciones negociándose por encima del 100% de TNA, y redujo la capacidad de absorción del BCRA: el rubro “Otros Pasivos” cayó de casi $4 billones a fines de noviembre a apenas $0,12 billones al 7 de enero, reflejando la necesidad de pesos del sistema financiero.

La licitación próxima aparece, así, como una oportunidad para inyectar liquidez, moderar la volatilidad de tasas y aliviar la presión financiera, aunque con la contracara de un rollover menor al 100% y una reducción de depósitos en moneda local.

Brecha cambiaria y futuros: señales de estabilidad relativa

En el cierre de la semana, los dólares alternativos acompañaron la baja del oficial. El dólar minorista retrocedió 0,1% hasta $1.483, el MEP con AL30 cayó 1,0% ($1.486), el CCL con CEDEARs bajó 1,1% ($1.525) y el blue se deslizó -1,6% ($1.505). Con estos valores, la brecha cambiaria promedio se estabilizó en torno al 3%.

Los futuros de dólar también se movieron en línea con el spot: los contratos entre enero y marzo retrocedieron 1,8%, y los vencimientos desde abril 2026, otro 2,0%. Las devaluaciones implícitas quedaron en +1,5% para enero, +4,0% para febrero y +6,7% para marzo.

Reservas, riesgo país y acceso al crédito

Según Ecolatina, el factor decisivo hacia adelante será la confianza del mercado en el esquema económico. Una eventual reinvención de cupones, sumada a una recomposición sostenida de reservas, podría derivar en una baja adicional del Riesgo País, condición necesaria para que el Tesoro vuelva a los mercados internacionales y pueda refinanciar los próximos vencimientos de deuda. El arranque de 2026 deja señales mixtas: una mejora incipiente en el frente cambiario, pero con desafíos estructurales aún abiertos en reservas, liquidez y financiamiento.

Compartí esta noticia !

Deuda: el Gobierno pagó USD 4.300 millones con fondos propios y un REPO internacional

Compartí esta noticia !

El Gobierno nacional canceló vencimientos de deuda por unos USD 4.300 millones correspondientes a bonos en manos de privados y del sector público, en una operación descontada por los mercados y ejecutada con fondos del Tesoro, un crédito REPO aportado por bancos internacionales y recursos provenientes de la privatización de represas del sur. El pago reduce la incertidumbre de corto plazo, ordena el perfil de vencimientos y se articula con el programa de acumulación de divisas que ya suma unos USD 200 millones.

Radiografía del pago: composición, origen de fondos y efecto neto

Del total abonado —USD 4.218 millones—, USD 692 millones corresponden a tenencias del sector público, por lo que no implican una salida neta de dólares, al tratarse de pagos intra-sector público y potencialmente refinanciables. El neto a privados ascendió a USD 3.526 millones.

Para cubrir ese tramo, el Tesoro utilizó USD 2.300 millones provenientes de ingresos por la privatización de represas del Comahue, mientras que el remanente —entre USD 1.200 y USD 1.300 millones— se financió con un REPO. La combinación permitió cumplir en tiempo y forma sin tensiones adicionales sobre el mercado cambiario.

La operatoria fue leída como una señal de previsibilidad financiera, en tanto el pago estaba plenamente incorporado en los precios y no generó sobresaltos en la curva de bonos.

El REPO: bancos participantes, tasa y demanda superior a la prevista

El Banco Central había informado el miércoles previo el cierre de un REPO por USD 3.000 millones con plazo de poco más de un año y tasa anual del 7,4%, diseñado para sumar liquidez de manera transitoria. Las entidades participantes fueron BBVA, JP Morgan, Deutsche Bank, Goldman Sachs, Bank of China y Santander.

La licitación recibió ofertas por USD 4.400 millones, cerca de 50% por encima del monto buscado, lo que reflejó apetito por el instrumento y capacidad de fondeo en un contexto de normalización operativa. La tasa del 7,4% anual funcionó como ancla de referencia para el costo financiero de corto plazo.

Contexto macro y repercusiones: reservas, expectativas y mercado

En paralelo al pago, el BCRA avanza con el programa de acumulación de divisas y ya sumó alrededor de USD 200 millones, reforzando el frente de reservas. La secuencia —pago de vencimientos, uso acotado de financiamiento puente y acumulación de dólares— ordena el flujo financiero del inicio de año y reduce riesgos de rollover inmediato.

Para los tenedores privados, el cobro efectivo abre interrogantes sobre la reinversión de los fondos, mientras que para el mercado el mensaje central fue la capacidad de ejecución y la coordinación entre Tesoro y BCRA. A nivel institucional, la operación consolida una estrategia de cumplimiento con instrumentos de mercado y financiamiento transitorio, sin agregar presiones cambiarias adicionales.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin