El dominio del inglés dejó de ser un diferencial para convertirse en una habilidad estratégica. En un contexto donde las empresas operan de forma cada vez más internacional y digital, los profesionales que manejan el idioma pueden acceder a mejores oportunidades laborales y salarios más altos, con diferencias que pueden alcanzar hasta un 30% según el sector y el tipo de rol.
El cambio ya es visible en el mercado laboral. Sectores como tecnología, servicios profesionales y economía del conocimiento demandan perfiles capaces de interactuar en entornos globales, participar en equipos distribuidos y acceder a información en tiempo real. En ese escenario, el idioma se vuelve una condición de acceso más que un valor agregado.
A su vez, el avance de la inteligencia artificial está acelerando esta tendencia. El trabajo se vuelve cada vez más colaborativo entre humanos y tecnología, y requiere habilidades que combinan conocimiento técnico, capacidad de análisis y comunicación. En muchos casos, esa interacción ocurre en inglés, tanto en herramientas como en contenidos y plataformas.
Desde Pearson, empresa global especializada en educación y aprendizaje, advierten que el desafío no es solo incorporar nuevas herramientas, sino desarrollar las habilidades necesarias para utilizarlas con criterio. “El riesgo no es solo el uso de nuevas tecnologías, sino que las personas no desarrollen las habilidades necesarias para trabajar con ellas de forma efectiva”, señalan desde la compañía.
En este contexto, el inglés funciona como un habilitador clave. Permite acceder a capacitación, certificaciones y contenidos que muchas veces no están disponibles en otros idiomas, además de facilitar la participación en redes profesionales y proyectos internacionales.
Al mismo tiempo, el idioma se integra a un conjunto más amplio de competencias que hoy son centrales: pensamiento crítico, adaptabilidad, aprendizaje continuo y capacidad de resolver problemas en entornos cambiantes. “Las herramientas de inteligencia artificial ya son una realidad, y la clave es aprender a utilizarlas de manera efectiva y responsable”, destaca Patricia Almendro, Gerente de Consultoría Académica de Pearson.
El impacto ya se refleja en las trayectorias profesionales. Quienes dominan el inglés no solo acceden a mejores salarios, sino también a más oportunidades de crecimiento, movilidad y especialización en mercados más dinámicos.
En un mapa laboral donde las fronteras son cada vez más difusas, el idioma deja de ser una habilidad complementaria para convertirse en una herramienta concreta de desarrollo. No garantiza el éxito, pero sí amplía el acceso. Y en un contexto donde las oportunidades no siempre son locales, esa diferencia puede ser decisiva.
Escriben Laura Caullo y Federico Belich, responsables de la sección Social-Laboral, Fundación Mediterránea. En Argentina, la situación del mercado laboral suele analizarse a partir de la tasa de desempleo. Sin embargo, este indicador ofrece una visión parcial de sus problemas reales. La dificultad no radica únicamente en cuántas personas no tienen trabajo, sino también en cuántas, aun teniéndolo, necesitan trabajar más o mejorar su situación laboral.
Pero esto no es reciente, sino que es la consecuencia de un mercado de trabajo degradado desde hace tiempo. Los datos del cuarto trimestre de 2025 siguen confirmando esta problemática. Con una tasa de desocupación del 7,5%, el nivel se ubica, en términos históricos, levemente por debajo del elevado promedio de los últimos 20 años (8,3%). Sin embargo, esa lectura convive con un fenómeno más amplio y extendido, muchas veces, el empleo disponible no alcanza, ni en cantidad de horas ni en nivel de ingresos.
De los 21 millones de ocupados, más de 3,7 millones están en esa situación. Se trata de trabajadores que, aun teniendo empleo, buscan activamente otro trabajo o una mayor carga horaria. En algunos casos, porque no logran completar una jornada plena; en otros, porque el ingreso que obtienen no alcanza. En este contexto, el pluriempleo deja de ser una excepción y empieza a consolidarse como estrategia para sostener ingresos.
Es decir, el problema no se limita únicamente a la falta de empleo, sino también a la calidad y a la capacidad de los puestos existentes para sostener ingresos. Cuando se incorpora esta dimensión, la imagen del mercado laboral cambia de manera significativa. Al sumar a los desocupados con los ocupados que buscan trabajar más horas o mejorar su situación laboral, la presión sobre el mercado de trabajo asciende al 24% de la población económicamente activa. En términos absolutos, esto equivale a más de 5 millones de personas. Se trata de una magnitud que relativiza la lectura basada exclusivamente en la tasa de desempleo, ya que muestra que el ajuste del mercado laboral no solo opera por la cantidad de empleo disponible, sino también por su calidad.
Esta dinámica se refleja con claridad en los datos del cuarto trimestre de 2025. La Población Económicamente Activa (PEA) alcanzó los 22,5 millones de personas (48,6% de la población total) y una tasa de desocupación del 7,5%. Sin embargo, estos indicadores conviven con problemas persistentes de calidad del empleo y formalidad. De los 21 millones de ocupados, el 82,1% no demanda otro empleo, aunque dentro de ese grupo la informalidad alcanza el 39%, equivalente a 6,7 millones de personas. A su vez, los ocupados demandantes representaron el 17,8% del total. Dentro de este segmento, el 47,3% corresponde a subocupados que trabajan pocas horas y buscan otro empleo o más carga horaria, mientras que el 52,7% restante son ocupados plenos que, aun con jornada completa, buscan otro trabajo. Pero este no es el único problema, la composición del empleo formal también se viene deteriorando. En los últimos dos años, los trabajadores monotributistas aumentaron 7,3%, mientras que los asalariados privados registrados cayeron un 2,1%.
Así, la verdadera magnitud del problema laboral surge al sumar a los desocupados y a los ocupados que buscan más horas de trabajo o un empleo de mejor calidad. Bajo esta mirada, la presión efectiva sobre el mercado laboral asciende al 23% de la PEA, equivalente a 5,2 millones de personas. Se trata de una magnitud mucho más relevante que la que sugiere la tasa de desempleo por sí sola y que muestra que una baja desocupación no necesariamente refleja un mercado laboral saludable, sino también la expansión de empleos precarios, fragmentados o informales.
Las diferencias territoriales refuerzan este diagnóstico. Provincias como Córdoba (35,4%), Tucumán (34,2%) y Santa Cruz (27,7%), presentan niveles elevados de presión laboral (medida como la suma de ocupados demandantes y desocupados), impulsados principalmente por la proporción de ocupados que buscan otro trabajo. No se trata necesariamente de mercados con más desempleo, sino de mercados donde el empleo disponible resulta insuficiente para sostener ingresos.
En contraste, en varias provincias del norte, una menor presión laboral no debe interpretarse como una mejora. Por el contrario, puede reflejar menores niveles de participación o desaliento ante la falta de oportunidades, en mercados laborales más deprimidos donde parte de la población directamente deja de buscar empleo.
Presión laboral por provincia en % de la PEA IV-2025
A nivel sectorial, las mayores tasas de búsqueda de empleo adicional se observan en actividades como el servicio doméstico (30,7%), hoteles y restaurantes (25,5%) y la construcción (23%). En el extremo opuesto, los sectores con menores tasas son minería e hidrocarburos, con 6,4%, actividades financieras, con 8,3%, y servicios inmobiliarios, con 9,7%.
El fenómeno también tiene una dimensión demográfica. La necesidad de complementar ingresos es más frecuente entre los jóvenes, especialmente en las primeras etapas de inserción laboral, 23% entre menores de 19 años, y entre las mujeres 16,6%.
En conjunto, los datos muestran la forma en que opera el mercado laboral argentino. La restricción ya no pasa exclusivamente por la generación de empleo, sino por su capacidad de ofrecer ingresos suficientes y condiciones más estables.
Esto plantea un desafío claro para la agenda económica. La mejora del mercado laboral no puede evaluarse únicamente a partir de la tasa de desempleo. Es necesario avanzar en la generación de empleo formal, productivo y mejor remunerado, capaz de reducir la necesidad de buscar ingresos adicionales o acumular ocupaciones.
La reforma laboral es una pieza importante para comenzar a revertir esta situación, en tanto pueda facilitar la creación de empleo formal y mejorar el funcionamiento del mercado laboral. Sin embargo, por sí sola no es suficiente. Para dejar atrás la degradación laboral acumulada durante años también es necesario avanzar con rapidez en el resto de las reformas estructurales que impulsen la productividad y competitividad, y consolidar un régimen monetario definitivo que garantice estabilidad macroeconómica. Solo así, con más producción y mejores instituciones laborales, será posible revertir de manera sostenida el deterioro del empleo.
En diciembre de 2025, el empleo registrado en el sector privado mostró una caída del 0,2% mensual a nivel país, cifra que equivale a una pérdida de 12.399 asalariados contra el mes anterior, la séptima baja consecutiva para este indicador.
En ese marco, también Misiones presentó un resultado negativo, de acuerdo con datos de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación procesados por la consultora Politikon Chaco.
Misiones registró en diciembre de 2025 unos 98.721 trabajadores en el sector privado formal, con un descenso del 0,4% contra el mes anterior, lo que equivale a la pérdida de unos 403 empleos durante el mes de análisis. De este modo, se observa una profundización en el deterioro del mercado de trabajo misionero en este segmento, ya que de los doce meses del año solo creció en tres (enero con +0,2%, abril con +0,5% y mayo con +0,2%), en tanto que cayó en los otros nueve meses, con descensos consecutivos entre junio y diciembre.
De este modo, el saldo del año en Misiones fue negativo en 4.675 empleos.
El panorama negativo del empleo también se observa en la comparación más larga: por un lado, la variación interanual de empleo de diciembre 2025 vs. igual mes de 2024 marca un retroceso del 4,7% (-4.684 empleos), la quinta más importante del país en términos relativos.
Por otra parte, desde que asumió Javier Milei, Misiones acumula una pérdida de 10.152 empleos (-9,3% vs. noviembre de 2023). En este caso, la provincia presenta la sexta caída más fuerte del país.
A la par, otro agravante de suma a la situación: el volumen actual de empleo es el más bajodesde enero de 2021, momento donde el trabajo estaba transitando una recuperación luego de los impactos de la pandemia.
Dicho de otro modo: la cantidad de trabajadores privados formales de la actualidad está en mínimos de los últimos 59 meses en la provincia, siendo además el peor diciembre desde 2020.
¿Qué pasó en el país?
Como se indicó previamente, a nivel nacional el empleo privado formal cayó 0,2% mensual en diciembre, perdiendo 12.399 asalariados privados en todo el país respecto al mes anterior. Este descenso se explica principalmente por las caídas en sectores como la Minería (-1,0%), Hoteles y Restaurantes (-0,6%) e Industria Manufacturera (-0,5%), entre otros.
A nivel acumulado de la era Milei (diciembre 2025 vs. noviembre de 2023, desestacionalizado) son 200.941 los empleos perdidos en el sector privado formal (-3,2%).
Entre los desempeños provinciales de diciembre, solo seis distritos presentaron subas mensuales del empleo privado formal, liderados por Corrientes (0,8%), Neuquén (0,5%) y Formosa (0,5%); otras cuatro provincias no mostraron variación (0,0%); y, por el contrario, los otros catorce subnacionales registraron caídas, con Chaco (-0,7%) y San Luis (-0,9%) presentando las más fuertes.
La innovación también transforma la manera en que las personas encuentran empleo. En un mundo donde las plataformas digitales redefinen vínculos y oportunidades, una aplicación desarrollada por emprendedores argentinos revoluciona la búsqueda laboral con una propuesta tan simple como efectiva: unir empresas y candidatos con un “match” laboral, al estilo Tinder, pero enfocado en el trabajo.
La plataforma, ya adoptada por grandes compañías y avalada por importantes grupos inversores del país, propone un sistema ágil, intuitivo y humano. A través de un algoritmo que combina perfiles, habilidades y preferencias, logra que el proceso de selección sea más rápido, transparente y accesible. Los usuarios crean su perfil, definen su experiencia y, en pocos minutos, pueden conectarse con empleadores que buscan exactamente su perfil.
Más que una bolsa de empleo, se trata de un ecosistema digital pensado para potenciar la inclusión laboral, especialmente entre jóvenes profesionales y técnicos que buscan insertarse en industrias en expansión como la tecnológica y la de seguridad electrónica. En este contexto, la Cámara Argentina de Seguridad Electrónica (CASEL) anunció un acuerdo con la plataforma para lanzar WorkOn CASEL, un espacio exclusivo que permitirá conectar a empresas del sector con instaladores, técnicos, ingenieros y profesionales de la seguridad. En la actualidad WorkOn, cuenta con una base de más de 160.000 candidatos y más de 1300 empresas que buscan empleados.
En el sector de la seguridad electrónica, la búsqueda de técnicos especializados representa uno de los mayores desafíos para las empresas. La alta demanda de profesionales capacitados, sumada a la rotación frecuente de personal en determinadas áreas operativas, genera una brecha creciente entre la necesidad de cubrir puestos y la disponibilidad de talento calificado. En este contexto, herramientas digitales como WorkOn se convierten en una solución estratégica: permiten a las compañías conectar de manera directa y eficiente con técnicos, instaladores y especialistas, optimizando los tiempos de reclutamiento y asegurando una mejor correspondencia entre las competencias del candidato y las necesidades del puesto.
Este acuerdo busca fortalecer el empleo formal y la profesionalización del rubro, impulsando la empleabilidad en un mercado en crecimiento constante. Con esta alianza, CASEL continúa promoviendo la innovación, el desarrollo tecnológico y la formación de capital humano, pilares fundamentales para el futuro de las tecnologías en seguridad de Argentina.
En los últimos años el mercado de trabajo urbano en la Argentina ha mostrado cambios significativos en su estructura ocupacional, con un crecimiento sostenido de las formas de autoempleo. Dentro de este proceso, el cuentapropismo aparece como uno de los fenómenos más relevantes, tanto por su magnitud como por las implicancias económicas y sociales que conlleva. El aglomerado de Posadas no fue ajeno a esta dinámica y exhibe señales claras de una expansión del trabajo por cuenta propia en los últimos dos años.
El cuentapropismo es un tipo de inserción laboral que suele estar asociado a estrategias de subsistencia, a la falta de oportunidades en el empleo asalariado formal y, en muchos casos, a mayores niveles de precariedad e inestabilidad de ingresos.
¿Qué muestra la situación de Posadas? A partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), se observa que entre 2023 y 2025, la cantidad de trabajadores por cuenta propia en el aglomerado Posadas mostró un incremento significativo: creció 35% y su grado de participación sobre el total de ocupados ha crecido también de manera significativa. Esto contrasta con las otras formas de empleo: los ocupados categorizados como “Patron” descendieron 30,5% en el período, y los Empleados cayeron 13,7%; a su vez, el total de ocupados cayó 2,3% en Posadas.
Por ende, se verifica el hecho de que el cuentapropismo fue la salida que tuvo el posadeño para continuar teniendo una ocupación en el contexto actual. Dicho de otro modo: el cuentapropismo operó como una válvula de escape frente a la debilidad del mercado laboral formal.
En 2023, el cuentapropismo explicaba el 23,1% del total de ocupados de Posadas, y pasó a representar el 32,0% en 2025, con un incremento de 8,9 puntos porcentuales. En cambio, los ocupados de tipo Patrón pasaron del 3,9% al 2,8% de participación (evidenciando la caída de empleadores) y los Empleados bajaron del 72,5% al 64,1%, al tiempo que los trabajadores familiares sin remuneración pasaron del 0,5% al 1,2%.
¿Qué vemos al analizar los datos en valores absolutos? La cantidad de ocupados total pasó de 178.965 personas en 2023 a 174.774 personas en 2025 (-4.191). En ese marco, los Patrones cayeron de 7.018 a 4.875 (-2.143 personas) y los Empleados de 129.702 a 111.970 (-17.732 personas)
En cambio, los Cuentapropistas pasaron de 41.404 a 55.901 (+14.497 personas).
El aumento en términos absolutos de los cuentapropistas no solo refleja una mayor participación de este tipo de ocupación, sino también un cambio en la estructura del empleo local. En la práctica, una proporción creciente de personas ocupadas encuentra en el trabajo independiente su principal estrategia de inserción laboral, ya sea por elección o por necesidad.
Cuentapropismo por sector de actividad
El análisis sectorial permite observar que el crecimiento del cuentapropismo no fue homogéneo entre ramas de actividad. En el período analizado, se destaca una fuerte concentración del trabajo por cuenta propia en sectores tradicionales como el comercio, los servicios personales y la construcción, actividades que históricamente han funcionado como refugio frente a la pérdida de empleo asalariado. Por caso, se puede observar actividades con alta concentración de cuentapropistas como ser: Comercio de textiles (88,6%), Servicios de peluquería y tratamientos de belleza (88,3%), Comercio de alimentos, bebidas y tabaco (69,3%), Servicios de expendio de comidas y bebidas (46%), Mantenimiento y reparación de vehículos automotores (42,6%) y Construcción (36,2%), entre otros.
¿Pero cómo evolucionó este segmento de ocupados en los últimos diez años? En Servicios de expendio de comidas y bebidas, la cantidad de trabajadores cuentapropistas creció 711,5% en los últimos dos años: pasó de 322 a 2.613 trabajadores; en Mantenimiento y reparación de vehículos automotores creció 167,2% (pasó de 647 a 1.729 trabajadores); en Comercio de alimentos, bebidas y tabaco creció 126,5% (de 2.957 a 6.698), entre otros.
El cuentapropismo posadeño en comparación con otros aglomerados urbanos
Al comparar la evolución del cuentapropismo en Posadas con la de otros aglomerados urbanos, se advierte que el fenómeno no es exclusivo del ámbito local, aunque presenta particularidades propias. En términos relativos, Posadas se ubica como el segundo aglomerado con el mayor peso del trabajo por cuenta propia entre los aglomerados relevados por la EPH -INDEC. Mientras que en 2023 se ubicaba décima (con 23,1%), en 2025 se ubicaba segunda (con 32,0%), quedando solo por debajo de Mar del Plata (32,5%). En este mismo marco, se destaca que Posadas vio el mayor incremento en la participación relativa del cuentapropismo del país: +8,9 puntos porcentuales contra 2023, seguido por Gran Rosario con +7,9 puntos porcentuales. En términos de trabajadores bajo ese segmento, su crecimiento del 35% se ubica como el séptimo más alto del país, en un ranking liderado por Gran Rosario (+48,7%).
Por ende, se puede corroborar que, en un contexto donde el cuentapropismo crece en todo el país, en Posadas exhibe una expansión algo más marcada.