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Gobernadores se abroquelan: Jaldo se suma a Misiones y rechaza el “relato” del anticipo de coparticipación

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El debate por los adelantos de coparticipación dejó de ser técnico para convertirse en un frente político abierto entre la Nación y las provincias. En ese escenario, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, se alineó con la postura que ya había fijado Misiones y cuestionó de manera directa el encuadre oficial de estos fondos como “asistencia”.

No es ayuda, es plata nuestra adelantada que después hay que devolver”, sintetizó el mandatario tucumano al referirse al esquema por el cual el Gobierno nacional habilitó hasta $400.000 millones para doce provincias.

La definición no es menor: implica desarmar el principal argumento de la Casa Rosada y ubicar el mecanismo dentro de una lógica de financiamiento encubierto, donde las provincias toman deuda sobre recursos que ya les corresponden por ley.

Jaldo fue más allá y puso números al deterioro fiscal. Según detalló, Tucumán perdió en los últimos dos años ingresos equivalentes a una planilla y media de sueldos, en gran parte por la reducción de impuestos nacionales como el IVA, que impactan directamente en la masa coparticipable.

El gobernador también sumó otro eje crítico: la paralización de la obra pública nacional. Esa decisión obligó a la provincia a financiar infraestructura con recursos propios, profundizando la presión sobre las cuentas.

El planteo de Tucumán no es aislado. Se inscribe en una línea que ya había marcado Misiones, aunque con una estrategia más sofisticada desde el punto de vista financiero.

La provincia gobernada por Hugo Passalacqua aceptó solo una parte del adelanto ofrecido, pero con una condición central: no lo reconoce como crédito, sino como pago a cuenta de deudas históricas de la Nación.

El ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, fue explícito: “Estos fondos no son financiamiento, son un reconocimiento parcial de obligaciones pendientes”.

La diferencia no es semántica. Mientras algunas provincias utilizan estos recursos para cubrir déficits de caja, Misiones busca evitar una nueva dependencia financiera y, al mismo tiempo, sostener un reclamo estructural por fondos adeudados.

Un contexto que explica el conflicto

El endurecimiento de los gobernadores se explica por un dato de fondo: el deterioro sostenido de las transferencias nacionales.

En el primer trimestre de 2026, las provincias y la Ciudad de Buenos Aires registraron una caída real del 8,3% en las transferencias totales, lo que equivale a una pérdida de $1,56 billones a precios de marzo.

El ajuste se dio por doble vía:

  • Las transferencias automáticas (coparticipación) cayeron 6,4% real
  • Las no automáticas se desplomaron 59,1%

El impacto es directo sobre las finanzas provinciales. En Misiones, por ejemplo, la caída muestra una tendencia sin rebote: -6,98% interanual en el primer trimestre y -12,46% frente a 2023, con marzo marcando el peor registro en la comparación de mediano plazo.

Detrás de estos números aparece un problema estructural: la debilidad de los principales impuestos que alimentan la coparticipación. El IVA, Ganancias y los aportes a la seguridad social crecen por debajo de la inflación, lo que implica una contracción real de la masa distribuida.

En este escenario, el anticipo de coparticipación deja de ser una herramienta técnica y pasa a ser un punto de fricción política.

Para el Gobierno nacional, es un mecanismo habitual que evita que las provincias se endeuden en el mercado a tasas del 30% al 45%, ofreciendo financiamiento en torno al 15%.

Para un número creciente de gobernadores, en cambio, se trata de otra cosa: un puente financiero que esconde un problema más profundo: la caída estructural de los recursos y el traslado del ajuste a las provincias.

Con Jaldo sumándose a esa lectura, el mapa empieza a mostrar un patrón claro: no hay rechazo al instrumento, pero sí al relato.

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Misiones y Nación firman un convenio para avanzar en la regularización de la deuda previsional

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El Ministerio de Capital Humano de la Nación, a través de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), firmó un convenio con el gobierno de Misiones con el objetivo de avanzar en la regularización de la deuda vinculada al sistema previsional de la provincia. El acuerdo fue rubricado por el gobernador Hugo Passalacqua en un encuentro con la ministra Sandra Pettovello y el director ejecutivo de ANSES, Fernando Bearzi.

El entendimiento busca establecer un mecanismo de trabajo para comenzar a normalizar la situación derivada del déficit de la caja previsional misionera -administrada por el Instituto de Previsión Social (IPS)- que no fue transferida a la órbita nacional durante el proceso de reformas previsionales de la década de 1990.

Como parte del acuerdo, la provincia se compromete a abstenerse de iniciar acciones legales de reclamo mientras se avanza en la revisión técnica de los montos adeudados y en la definición de un esquema de compensación progresiva.

Passalacqua valoró el entendimiento como un paso en la dirección correcta para resolver un conflicto de larga data entre la provincia y la Nación.

“Es para normalizar de a poco la deuda por la caja previsional no transferida a Nación desde los años noventa, que nos deben desde 2018. Buen paso la verdad”, señaló el mandatario en diálogo con Economis.

Una deuda previsional acumulada

Misiones mantiene desde hace años un reclamo ante la ANSES por las transferencias que corresponden al financiamiento de su sistema previsional provincial. La provincia decidió conservar su caja jubilatoria -a diferencia de otras jurisdicciones que la transfirieron al sistema nacional-, lo que habilita la compensación del déficit previsional mediante convenios con el Estado nacional.

De acuerdo con informes oficiales del gobierno misionero, la deuda acumulada por este concepto alcanzaba hacia fines de 2024 los 300.000 millones de pesos, correspondientes principalmente a los déficits registrados entre 2019 y 2024.

La falta de actualización y transferencia de esos fondos impactó en las cuentas públicas provinciales, ya que el financiamiento del sistema previsional debe sostenerse con recursos propios cuando los envíos nacionales se retrasan o no se concretan.

Misiones, bajo la gestión de Passalacqua, viene insistiendo en el cumplimiento de los pactos fiscales firmados entre Nación y las provincias, que establecen mecanismos de compensación para las jurisdicciones que mantuvieron sus sistemas previsionales propios.

En ese marco, el gobierno provincial exige el envío de fondos para el Instituto de Previsión Social, señalando que los retrasos en las transferencias se arrastran desde hace años y continúan incluso bajo la actual administración nacional. Esta situación, advierten desde la provincia, genera presión sobre el financiamiento del sistema de jubilaciones y pensiones provincial.

Frente a este escenario, Misiones intensificó en los últimos meses las gestiones administrativas y la verificación técnica de los datos previsionales para sustentar el reclamo ante la Nación. Incluso, desde el gobierno provincial se llegó a analizar la posibilidad de avanzar con medidas judiciales para exigir el cumplimiento de los compromisos asumidos.

El convenio firmado con la ANSES abre ahora una instancia de revisión técnica de la deuda y establece una mesa de trabajo entre el organismo nacional y el gobierno provincial para auditar los números del sistema previsional y avanzar en un esquema gradual de compensación.

En términos fiscales, la normalización de estas transferencias resulta clave para la provincia, ya que el financiamiento del sistema jubilatorio constituye uno de los compromisos estructurales más relevantes del presupuesto público.

Para Misiones, el acuerdo representa un paso inicial hacia la resolución de un reclamo histórico que afecta de manera directa la sostenibilidad del Instituto de Previsión Social y el equilibrio de las cuentas provinciales.

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Informe fiscal advierte sobre la fragilidad de las provincias por la dependencia de fondos nacionales

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Un nuevo informe de la Fundación Encuentro encendió una señal de alerta sobre la situación fiscal de las provincias argentinas y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Si bien al tercer trimestre acumulado de 2025 el consolidado provincial mantiene superávit primario (2% de los ingresos) y un resultado financiero apenas positivo (0,2%), el estudio advierte que estos números esconden un deterioro significativo respecto de 2024 y configuran un escenario de equilibrio frágil, con escaso margen de maniobra ante eventuales shocks macroeconómicos. El principal factor de riesgo es la persistente dependencia de recursos de origen nacional, combinada con un gasto altamente rígido y una estructura de deuda vulnerable al tipo de cambio.

El trabajo fue elaborado en el marco de la línea de investigación sobre federalismo fiscal y cuentas públicas de la Fundación Encuentro, a partir de datos oficiales de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP) del Ministerio de Economía de la Nación, y analiza en detalle la evolución fiscal y financiera de las jurisdicciones subnacionales.

Ingresos rezagados y gasto en alza: un desalineamiento que erosiona los márgenes fiscales

El informe muestra que, al III trimestre acumulado de 2025, los ingresos totales de las provincias crecieron apenas 2,7% interanual en términos reales, mientras que el gasto primario se expandió 11,7%. Esta brecha responde, según el análisis, a una recomposición del gasto real tras años de contención, que no estuvo acompañada por una mejora equivalente de los recursos.

La estructura de ingresos continúa evidenciando una alta dependencia de recursos de origen nacional, lo que limita la autonomía fiscal de las provincias. Dentro de los recursos propios, predomina el Impuesto sobre los Ingresos Brutos, reforzando la sensibilidad de la recaudación al ciclo económico. A su vez, la distribución de las transferencias, en especial las no automáticas, presenta una marcada heterogeneidad entre jurisdicciones, profundizando las desigualdades fiscales interprovinciales.

Del lado del gasto, el informe subraya una rigidez estructural elevada: el gasto en personal, las transferencias corrientes y las prestaciones a la seguridad social concentran más del 80% del gasto primario. Esta composición reduce de manera significativa la capacidad de ajuste frente a caídas de ingresos sin generar tensiones sociales o políticas. En contraste, el gasto en bienes fue el único componente que mostró una contracción significativa, lo que sugiere ajustes de corto plazo y una baja calidad del esfuerzo fiscal.

Deuda contenida, pero con alta exposición cambiaria y vencimientos concentrados

En el plano financiero, el stock de deuda consolidada de las provincias se mantiene en niveles históricamente bajos, equivalente al 31% de los ingresos totales, sin cambios relevantes respecto de 2024. Esta dinámica refleja las reestructuraciones realizadas en años previos y un bajo endeudamiento neto reciente.

Sin embargo, la composición de la deuda introduce vulnerabilidades relevantes. El 80% del stock está denominado en moneda extranjera, lo que genera una elevada sensibilidad al tipo de cambio. Si bien el servicio de la deuda se ubica en niveles moderados —alrededor del 5% de los ingresos—, el perfil de vencimientos plantea riesgos de corto plazo. Para lo que resta de 2026, las provincias enfrentan pagos en moneda extranjera por aproximadamente USD 2.500 millones, concentrados en determinados meses y jurisdicciones, lo que puede tensionar la disponibilidad de divisas y la sostenibilidad financiera.

El informe también destaca la heterogeneidad entre provincias: aquellas con mayor dependencia de transferencias nacionales suelen exhibir menores márgenes fiscales propios, mientras que la dispersión en la distribución per cápita de las transferencias, especialmente las no automáticas, incide de forma directa en la disponibilidad de recursos y en los resultados fiscales relativos.

Un equilibrio frágil y el rol clave del Gobierno Nacional

La conclusión central del estudio es que las provincias no enfrentan una crisis fiscal inmediata, pero sí un escenario de fragilidad creciente. La combinación de dependencia de la Nación, rigidez del gasto, desigualdades entre jurisdicciones y vulnerabilidad financiera asociada al endeudamiento en dólares y a los vencimientos futuros limita el margen de acción de los gobiernos subnacionales.

En este contexto, el rol del Gobierno Nacional resulta central, tanto por su peso como principal fuente de recursos para muchas provincias como por su influencia sobre el marco macroeconómico y cambiario que condiciona la sostenibilidad fiscal subnacional. El informe sugiere que, sin cambios estructurales en el esquema de ingresos y en la calidad del gasto, los equilibrios actuales podrían verse rápidamente comprometidos ante un escenario macroeconómico menos favorable.

Informe fiscal y financiero Provincias y CABA by CristianMilciades

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