transición energética

Con incentivos y más oferta, los autos electrificados ya representan el 4,6% del mercado argentino

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El mercado argentino de autos electrificados alcanzó en 2025 su mayor registro histórico: se patentaron 26.632 unidades híbridas y eléctricas, un 87,9% más que en 2024, según el Sistema de Información Online del Mercado Automotor de Argentina (SIOMAA) de ACARA. El segmento ya representa el 4,6% del total de ventas y consolida a la electromovilidad como una política económica, industrial y ambiental con impacto directo en importaciones, inversión, empleo y competitividad.

Un año récord para la electromovilidad y un cambio estructural del mercado

De acuerdo con el informe anual de Electromovilidad 2025 del SIOMAA, durante el último año se patentaron en Argentina 26.632 automóviles y comerciales livianos con algún tipo de motorización híbrida o eléctrica, frente a 14.173 unidades registradas en 2024, lo que implica un crecimiento interanual del 87,9% y el mayor volumen desde la introducción de estas tecnologías en el país.

En términos de participación, los vehículos electrificados explicaron el 4,6% del total del mercado automotor, un dato que confirma el pasaje de un nicho incipiente a un segmento con peso propio dentro de la industria. La evolución responde a una combinación de factores regulatorios, ampliación de la oferta y mayor aceptación del consumidor frente a tecnologías de transición energética.

Desde el punto de vista tecnológico, los híbridos no enchufables (HEV) continuaron liderando el segmento con el 76% de los patentamientos, consolidándose como la principal puerta de entrada a la electrificación. No obstante, el informe advierte un cambio en la dinámica interna: los Mild Hybrid (MHEV) fueron la tecnología de mayor crecimiento relativo en 2025, con un salto del 250,3%, mientras que los eléctricos puros (BEV) crecieron 126,7% y los híbridos enchufables (PHEV) avanzaron 282,9%, aunque aún con una participación menor.

Este comportamiento refleja un mercado que avanza de manera gradual, priorizando tecnologías que no dependen de infraestructura de carga extendida, pero que al mismo tiempo comienza a diversificarse hacia soluciones de mayor impacto ambiental.

Incentivos, regulación y oferta: las claves detrás del salto de 2025

El fuerte crecimiento del mercado electrificado estuvo impulsado por el Decreto 49/2025, que estableció arancel de importación 0% para vehículos eléctricos e híbridos, con un cupo de hasta 50.000 unidades anuales por un período de cinco años, sujeto a un límite de valor FOB. Este régimen redujo de manera significativa el costo de entrada de los modelos electrificados, facilitó el ingreso de nuevas marcas y amplió la variedad de opciones disponibles para los consumidores.

En paralelo, la oferta mostró una expansión sostenida. En 2021, el mercado contaba con 35 modelos electrificados; hacia 2025, la cifra ascendió a 133 modelos, con una cartera mucho más equilibrada entre tecnologías: 40 BEV, 39 MHEV, 31 HEV y 23 PHEV. En apenas cuatro años se incorporaron 98 nuevos modelos, lo que marca una diversificación tecnológica sin precedentes.

El liderazgo por modelo volvió a quedar en manos del Toyota Corolla Cross HEV, que registró 9.142 unidades patentadas en 2025, equivalente al 34,3% del total del segmento, y un crecimiento del 20,1% respecto de las 7.614 unidades de 2024. Este dato confirma la fuerte concentración del mercado HEV, donde el 80% de las ventas se explica por apenas cinco modelos, una característica típica de tecnologías más maduras y con marcas consolidadas.

En los segmentos emergentes, el informe destaca una mayor atomización, especialmente en MHEV, y una creciente presencia de modelos de origen chino en BEV y PHEV, que en 2025 pasaron a concentrar más de la mitad de las ventas de eléctricos puros.

Impacto económico y proyección 2026: oportunidades y desafíos pendientes

Desde una mirada económica e institucional, el avance de la electromovilidad tiene efectos directos sobre la balanza comercial, la política industrial y la agenda ambiental. La reducción de aranceles favoreció el acceso a nuevas tecnologías, pero también profundizó el debate sobre la producción local, la integración de proveedores y la necesidad de una estrategia de largo plazo que combine incentivos a la demanda con desarrollo industrial.

El informe subraya que los HEV y MHEV seguirán siendo los motores del crecimiento en el corto plazo, al no depender de infraestructura de carga y presentar precios más accesibles. En cambio, los BEV y PHEV, aunque con mayor impacto ambiental positivo, continúan condicionados por la disponibilidad de puntos de recarga y valores más elevados, lo que limita su adopción masiva.

De cara a 2026, el escenario muestra un mercado más amplio, tecnológicamente diverso y con un marco regulatorio que funcionó como catalizador. El desafío será sostener el crecimiento, profundizar la infraestructura y definir el rol de la industria local en un segmento que ya dejó de ser marginal y empieza a ocupar un lugar estratégico en la transición energética del transporte argentino.

SIOMAA. Informe Electromovilidad. 2025 by CristianMilciades

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Con solo 6% más de emisiones, Argentina planea duplicar gas y petróleo en cinco años

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Argentina proyecta duplicar la producción de gas y petróleo en los próximos cinco años con un incremento estimado de apenas 6% en las emisiones totales del país. Informes de la Academia Nacional de Ingeniería y del Instituto de Energía de la Universidad Austral sostienen que el aumento productivo, orientado principalmente a la exportación, puede compatibilizarse con la transición energética mediante eficiencia, tecnología y mecanismos de compensación ambiental, en un contexto global de creciente demanda energética.

La estrategia apunta a fortalecer la balanza comercial y la macroeconomía sin desatender los compromisos ambientales. En ese marco, los estudios técnicos destacan que el desafío no pasa por abandonar los hidrocarburos, sino por reducir su huella de carbono a través de mejoras operativas, control de fugas y soluciones basadas en la naturaleza.

Producción energética y emisiones: un aumento marginal en términos relativos

Según el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero 2022, Argentina representa alrededor del 1% de las emisiones globales, con un total cercano a 0,4 gigatoneladas (Gt) de CO₂ equivalente, frente a un volumen mundial estimado en 41 Gt. De ese total nacional, aproximadamente 50% corresponde al sector energético, y solo 6% —equivalente a 0,024 Gt— se vincula a emisiones fugitivas asociadas a la producción y transporte de gas y petróleo.

Los informes técnicos indican que duplicar la producción de hidrocarburos implicaría un incremento adicional de apenas 6% sobre las emisiones totales del país, un volumen que podría compensarse mediante captura natural, eficiencia operativa y limitación de fugas con tecnología.

En esa línea, Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, afirmó: “El desafío no es dejar de producir hidrocarburos, sino reducir sus emisiones con eficiencia, tecnología y mecanismos de captura”. El enfoque propone aprovechar los recursos energéticos disponibles sin desatender el impacto climático.

Demanda creciente y transición desigual

El análisis se inscribe en un escenario internacional complejo. Entre 1970 y 2024, la demanda energética mundial se triplicó, al pasar de 200 a 650 exajoules, mientras que el carbón mantuvo una participación constante del 27% en la matriz global. En paralelo, Asia incrementó su participación en el consumo energético mundial del 15% al 49%, con matrices dominadas en un 50% por el carbón.

Estos datos refuerzan, según los especialistas, la necesidad de energías asequibles gestionadas con inteligencia, especialmente en los países en desarrollo. Aunque crece el uso de fuentes renovables, el aumento sostenido de la demanda global mantiene un rol relevante para los hidrocarburos, siempre que se integren tecnologías de captura, eficiencia energética y electrificación segura.

Ventajas comparativas y oportunidades de compensación

Argentina cuenta con recursos estratégicos que le permiten articular crecimiento y transición energética. A los yacimientos de gas y petróleo se suma un alto potencial renovable, con energía solar en el NOA y eólica en la Patagonia, además de vastos territorios aptos para forestación y reforestación.

Los informes también señalan que, según mediciones satelitales difundidas en 2022 y publicaciones recientes, el país no solo emite sino que también absorbe emisiones, una metodología que aún no está adoptada a nivel internacional, pero que abre la puerta a competir en mercados de bonos de carbono.

Tenemos recursos extraordinarios para crecer y, al mismo tiempo, avanzar hacia las cero emisiones netas con un camino propio y realista”, concluyó Carnicer, sintetizando una visión que combina expansión productiva, exportaciones y mitigación ambiental.

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Empleos: cómo la adaptación climática podría salvar 149 millones de puestos en países en desarrollo

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El Banco Mundial advierte, el cambio climático puede destruir 260 millones de empleos para 2050, pero la adaptación podría salvar más de la mitad

En un nuevo informe global, el Banco Mundial alertó que los impactos climáticos proyectados amenazan con provocar la pérdida del equivalente a 260 millones de empleos en países de ingresos bajos y medios hacia 2050. Sin embargo, las intervenciones de adaptación recomendadas en los Informes sobre Clima y Desarrollo (CCDR) podrían crear o proteger 149 millones de puestos de trabajo, revelando que la acción climática temprana y estratégica genera beneficios económicos, sociales y laborales inmediatos.

Los CCDR —que abarcan 93 economías, equivalentes al 64% de la población y al 77% del PIB de países de renta baja y media— se consolidan como uno de los diagnósticos más influyentes en la agenda global. El documento difundido ya supera las 836.000 descargas y fue citado en 12.500 artículos de prensa, con más de la mitad haciendo foco explícito en el vínculo entre transición climática y empleo.

Impacto económico y laboral: pérdidas del 1% al 20% del PIB y hasta 260 millones de empleos en riesgo

El informe advierte que, si las políticas actuales se mantienen, el cambio climático constituye una “amenaza macro crítica”. Para 2050, los países podrían enfrentar pérdidas del PIB de entre 1% y 20%, especialmente en economías más cálidas y de menores ingresos. P507074-d27cc7b7-42bb-478d-bfa6…

En materia laboral, el escenario es igual de severo: En 49 países evaluados en detalle, se proyecta una pérdida de 43 millones de empleos hacia 2050. Extrapolado al conjunto de países de ingresos bajos y medios, el impacto asciende al equivalente de 260 millones de empleos. Con políticas de adaptación, los CCDR estiman que podrían crearse o protegerse 25 millones de empleos en esas 49 naciones, y 149 millones a escala global.

El Banco Mundial concluye que las trayectorias climáticas sin acción correctiva exacerban desigualdades y profundizan la vulnerabilidad económica, afectando de forma desproporcionada a los países con menor margen fiscal y mayor exposición a shocks ambientales.

Adaptación: inversiones necesarias, retornos claros y beneficios laborales

Los informes muestran que la adaptación anticipada no solo reduce riesgos, sino que genera beneficios económicos a corto plazo. La adaptación recomendada por los CCDR reduce las pérdidas del PIB en un promedio de 4 puntos porcentuales, e incluso más de la mitad en algunos países. Las inversiones necesarias representan entre 0,7% y 7,1% del PIB, de las cuales la mitad debe provenir del sector privado. La pérdida global de bosques genera un costo de USD 379 mil millones por año al PIB agrícola. Las soluciones basadas en la naturaleza presentan retornos positivos, como la restauración de manglares con relación beneficio-costo de 4 a 5.

El Banco Mundial sostiene que la adaptación y el desarrollo resiliente abren oportunidades para expandir sectores intensivos en empleo —infraestructura sostenible, gestión del agua, restauración de ecosistemas— y, simultáneamente, reducir los costos macroeconómicos asociados al clima.

Desarrollo con bajas emisiones: impactos moderados, pero con fuertes diferencias sectoriales

Los CCDR también examinan los efectos laborales de las transiciones hacia economías de bajas emisiones.

En general: Para 2030, la mayoría de los países registraría cambios menores al ±2% en ingresos laborales. Sin embargo, los promedios nacionales ocultan efectos subnacionales y sectoriales mucho más intensos, tanto positivos como negativos. El impacto final depende del diseño de políticas públicas y de las medidas complementarias: reconversión laboral, movilidad, incentivos al sector privado y protección de poblaciones vulnerables. P507074-d27cc7b7-42bb-478d-bfa6…

El Banco Mundial subraya que las políticas climáticas no pueden considerarse aisladas: deben integrarse dentro de estrategias de desarrollo y empleo, ya que “los objetivos climáticos y de desarrollo necesitan lo mismo: una fuerza laboral capaz de adaptarse”.

Sin integración entre clima y desarrollo, los riesgos se multiplican

El informe resalta una conclusión central: integrar estrategias climáticas y de desarrollo es indispensable no solo para reducir riesgos, sino también para generar nuevas oportunidades de empleo, disminuir la pobreza y sostener el crecimiento económico.

Para los gobiernos, especialmente en América Latina, la ventana de oportunidad es estrecha: se requiere orientar el financiamiento, modernizar marcos laborales, reforzar la capacitación y acelerar alianzas público-privadas para que la transición climática se convierta en un motor —y no en un freno— para el desarrollo humano.

La adaptación climática podría salvar 149 millones de empleos by CristianMilciades

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Expertos de la ONU exigen justicia climática a las empresas

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Inter Press Service – La COP30 de las Naciones Unidas sobre el clima, que se celebra en Belém, Brasil, debe exigir responsabilidad a las empresas con respecto al cambio climático y limitar a sus grupos de presión, dijeron en una declaración más de 30 expertos de la ONU en derechos humanos.

“Las entidades comerciales tienen obligaciones y responsabilidades con respecto al cambio climático y sus repercusiones en los derechos humanos”, asentó la declaración de los expertos que actúan por mandatos del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en esta ciudad suiza de Ginebra.

Los Estados “deben regular, supervisar y controlar eficazmente a los actores públicos y privados en los sectores con altas emisiones y garantizar una cooperación internacional significativa”, señala el documento.

“Las violaciones pasadas y presentes de estas obligaciones implican la responsabilidad del Estado de reparar los daños”, agrega el texto.

Ese deber de los Estados incluye revocar todas las medidas que constituyen un hecho internacionalmente ilícito, prevenir y responder a las pérdidas y los daños, restaurar los ecosistemas y compensar los daños climáticos, se precisó.

Belém alberga la 30 Conferencia de las Partes (COP30) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en que participan delegados de 196 Estados más la Unión Europea, además de miles de representantes de la sociedad civil, incluidos de las empresas.

Temas centrales de su agenda son incrementar el financiamiento de la acción climática en los países en desarrollo, la adopción de nuevos compromisos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que calientan el planeta y para impulsar el abandono gradual del uso de los combustibles fósiles.

Los expertos advirtieron de que en la COP30 los Estados “deben negociar de buena fe, de conformidad con la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia (del pasado julio) sobre las obligaciones de los Estados en materia de cambio climático, y para prevenir mayores daños al medio ambiente”.

En lo que respecta a las obligaciones y responsabilidades de los actores públicos y privados, ellas “deben implementarse de manera inclusiva y con perspectiva de género, basadas en la igualdad y la no discriminación, reconociendo a los grupos que históricamente se han visto forzados a situaciones de vulnerabilidad”, dice el texto.

Asienta que “la credibilidad de la COP30 sobre el clima depende de que se logren resultados significativos en materia de mitigación y cooperación financiera y tecnológica internacional, con especial referencia a los combustibles fósiles”.

Espera que el Programa de Trabajo para una Transición Justa, que debería adoptarse en Belém, garantice que la acción climática sea justa e inclusiva para los trabajadores y las comunidades, y se desarrolle conjuntamente con ellos.

Finalmente, los expertos reiteran “la necesidad de limitar la presencia de los grupos de presión de la industria de los combustibles fósiles en la COP sobre el clima, y garantizar la transparencia, la participación pública, un diálogo significativo con la sociedad civil y la protección efectiva de las personas defensoras de los derechos”.

“Todas estas son condiciones necesarias para una acción climática más eficaz y justa”, concluyeron.

Entre los más de 30 expertos que firman la declaración figuran los relatores especiales de la ONU para la promoción y protección de los derechos humanos en el contexto del cambio climático; del derecho a un medio ambiente limpio, sano y sostenible, y sobre los derechos de los pueblos indígenas.

También los integrantes de grupos de trabajo sobre campesinos y otras personas que trabajan en medios rurales; sobre personas de ascendencia africana; sobre discriminación contra las mujeres y las niñas, y sobre derechos humanos y empresas trasnacionales y otras empresas comerciales.

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COP 30, esperamos una hoja de ruta clara y creíble

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Durante dos semanas los Gobiernos de casi todo el mundo tratarán de acordar un enfoque común para afrontar la crisis climática en la COP30 de Belém, en Brasil.

Después del encuentro previo con decenas de primeros ministros y presidentes durante la Cumbre del Clima que se celebró el jueves 6 y viernes 7 de noviembre, comenzó oficialmente en la ciudad amazónica de Belém, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP30 que, durante dos semanas los Gobiernos de casi todo el mundo tratarán de acordar un enfoque común para afrontar la crisis climática.

La cita de Belém es la trigésima que se celebra desde que en 1992 se acordó en una cumbre en Río de Janeiro la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva proclamó, “Es urgente proteger los bosques y acelerar la transición energética. Es el momento de imponer una nueva derrota a los negacionistas” y agregó, “Su trabajo aquí no es luchar entre ustedes, sino luchar juntos contra esta crisis climática”.

Hace 10 años, un 12 de diciembre de 1915, 195 países sellaron en París el histórico acuerdo, un tratado internacional legalmente vinculante, por el que se comprometían a que la temperatura no aumentase 2 grados sobre los niveles preindustriales y que en lo Posible no se rebasen los 1,5°C.

En su discurso en Belém, el Cardenal Secretario de Estado de la Santa Sede Pietro Parolin hizo un fuerte llamamiento para que nos comprometamos a afrontar sin vacilar el reto del cambio climático. «Debemos aumentar nuestra voluntad política para emprender conscientemente este camino». El purpurado agregó “Concretemos los compromisos el tiempo se agota”.

Seis temas fundamentales

Desde la reducción de emisiones hasta la protección de los bosques, pasando por el fortalecimiento de la financiación para la adaptación y los sistemas de alerta temprana, estos son seis temas que se espera que los delegados aborden en Belém. 

1-Cómo prevenir el calentamiento global descontrolado 

El Informe sobre la Brecha de Emisiones 2025 del PNUMA, publicado en vísperas de la COP30, muestra que los compromisos actuales encaminan al mundo hacia un calentamiento de entre 2,3 y 2,5 °C para finales de siglo. Es muy probable que superemos los 1,5 °C en la próxima década; la prioridad ahora es minimizar y agilizar al máximo este sobrecalentamiento. 

Por ello, los países participantes en la COP30 estarán bajo presión para demostrar cómo limitarán ese exceso de emisiones y lograrán reducciones más profundas, especialmente en sectores con altas emisiones como la energía, la industria y el transporte.  

2-Cómo proteger a las comunidades de los impactos climáticos 

Al igual que las COP anteriores, Belém se centrará en cómo los países pueden prepararse para los fenómenos meteorológicos extremos y el aumento del nivel del mar que se prevé que acompañen al cambio climático.  

Los países en desarrollo necesitarán más de 310.000 millones de dólares estadounidenses anuales para 2035 para adaptarse a las consecuencias del cambio climático.

Cada dólar invertido en sistemas de alerta temprana puede ahorrar hasta quince dólares en pérdidas evitadas. Resulta esencial que la COP30 establezca un nuevo objetivo global de financiación de la adaptación, creíble, y el marco de indicadores para el Objetivo Global de Adaptación.  

3-Cómo cumplir una promesa de un billón de dólares 

En los días previos a la COP30, Azerbaiyán, país anfitrión de la COP29, y Brasil presentaron una hoja de ruta para movilizar 1,3 billones de dólares anuales en financiación climática para los países en desarrollo de aquí a 2035. Parte del dinero será destinado a la mitigación y adaptación en los países en desarrollo.

4-Cómo aprovechar las soluciones creativas a la crisis climática 

La COP30 destacará los compromisos de varias iniciativas novedosas para contrarrestar el cambio climático.   

Esto incluye la iniciativa «Combatir el Calor» , liderada por Brasil y la Coalición Cool, encabezada por el PNUMA. Esta iniciativa emblemática está diseñada para apoyar soluciones locales contra el calor extremo y ampliar el uso de soluciones de refrigeración sostenibles (techos fríos, espacios verdes urbanos, sistemas de alerta temprana en vertederos.

Por último, el Mecanismo para la Conservación de los Bosques Tropicales (Tropical Forests Forever Facility TFFF) es un mecanismo oportuno y transformador que incentiva a los países a mantener sus bosques en pie mediante financiación combinada. Estos lanzamientos forman parte de un esfuerzo más amplio de la COP30 para trazar un camino hacia un futuro más sostenible y resiliente. 

5-Cómo garantizar transiciones justas e inclusivas 

Los beneficios económicos de la acción climática nunca han sido tan fuertes: las energías renovables ofrecen la electricidad más barata del planeta y permiten a los países proteger sus economías de la volatilidad de los mercados de combustibles fósiles, al tiempo que proporcionan empleo, crecimiento y una mejor salud. 

Se espera que en la COP30 se tome una decisión sobre el Mecanismo de Acción de Belém para una Transición Justa. Este documento explicará cómo los gobiernos y el sector privado pueden situar a las personas en el centro de las transiciones nacionales y sectoriales.

6- Cómo recuperar la magia de París 

Cuando se adoptó el Acuerdo de París en 2015, trajo consigo la esperanza de que la humanidad pudiera revertir el cambio climático. Hoy, nos acercamos más a los 2,3-2,5 °C. Esta última cifra aún podría resultar devastadora para miles de millones de personas en todo el mundo

“La humanidad aún está a tiempo de evitar los peores impactos del cambio climático”, afirmó Do Coutto, del PNUMA. “Pero debemos actuar ahora, y debemos actuar con decisión, tal como lo hicimos hace una década”. 

También se ha pactado avanzar en la elaboración de una hoja de ruta global sobre adaptación climática y en los mecanismos para movilizar hasta 300.000 millones al año para ayudar a los países del sur global a hacer frente a los efectos del caos climático.

Conclusión

Los datos meteorológicos y climáticos fiables son vitales para las alertas tempranas, la resiliencia y la acción climática eficaz. Sin embargo, menos del 10 % de las observaciones de superficie necesarias proceden de los países menos adelantados (PMA) y los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID).

Al fomentar la confianza, el diálogo y la responsabilidad colectiva, los líderes de la COP30 pueden trazar un rumbo estratégico que impulse una acción climática audaz en todo el mundo y beneficie la vida y los medios de subsistencia de todas las personas en nuestro planeta.

«Demasiados dirigentes siguen siendo rehenes de los intereses de los combustibles fósiles», opinó el Secretario General de la ONU, António Guterres

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