TRIGO

Trump, Xi y la sequía en EE.UU. empujan una pulseada global que redefine el mercado de granos

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La Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que la geopolítica volvió a ocupar el centro de la escena agrícola mundial. La tensión comercial entre Estados Unidos y China, la crisis hídrica sobre el trigo norteamericano y la fuerte apuesta alcista de los fondos especulativos en Chicago alteran el equilibrio del mercado y abren una ventana para Sudamérica, incluida Argentina.

La cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping volvió a poner al comercio agrícola en el núcleo de la disputa estratégica entre las dos mayores potencias del mundo. Según el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las compras chinas de soja estadounidense atraviesan uno de sus niveles más bajos en casi dos décadas, mientras Brasil consolida su liderazgo exportador y Argentina recupera margen para volver a colocar mayores volúmenes de soja en el mercado asiático.

El dato político detrás del movimiento comercial es relevante: China llega a la negociación con stocks récord de soja en puertos y con una dependencia menor de Estados Unidos gracias a la cosecha histórica brasileña. Esa combinación debilita el poder de presión comercial de Washington y reconfigura el mapa global de abastecimiento.

La geopolítica define el rumbo de los granos

Con la cumbre entre Trump y Xi Jinping en el centro de la escena, el USDA dio sostén al trigo al proyectar para 2026/27 la producción estadounidense más baja desde 1973. Los fondos en Chicago acumulan a mayo la apuesta alcista más alta de la historia.

Las compras chinas de soja estadounidense, bajo serias dudas

El foco de los mercados esta semana estuvo puesto sobre la cumbre entre Trump y Xi-Jinping en China, que tuvo como uno de los capítulos más importantes en lo que respecta al agro las negociaciones por el futuro de las compras de soja de China a Estados Unidos. 

Como poder de fuego, el gigante asiático está bien abastecido de porotos registrando los stocks de soja en puertos chinos son los más altos de la historia, alcanzando 8,6 millones de toneladas, según Refinitiv, al tiempo que la cosecha récord en Brasil habilita el abastecimiento desde países proveedores sustitutos. 

En efecto, Brasil embarcó cerca de 55,93 Mt en soja desde enero a la fecha, un récord histórico para el acumulado de los primeros cinco meses del año. 

Como contracara, hasta el 7 de mayo Estados Unidos vendió a China 11,87 millones de toneladas de porotos, consolidando su nivel más bajo desde la 2006/07 y cerca de la mitad de lo exportado para la misma altura de la campaña 2024/25. 

En este escenario de menores compras chinas de soja estadounidense y un mayor interés por la producción sudamericana, la ventana también queda abierta para que Argentina vuelva a vender grandes volúmenes de la materia prima al gigante asiático. Hacia adelante quedará por seguir la evolución de las ventas hacia ese destino, que difícilmente alcancen lo visto en 2025, pero aun así podrían ser significativas. 


El trigo en Estados Unidos sufre del déficit hídrico

Las cifras reveladas en el informe WASDE del martes fueron sorpresivas para el sector. En esta edición, el USDA reveló sus primeras proyecciones de oferta y demanda para la nueva campaña 2026/27. Si bien entre los analistas ya era bien sabido que habría una reducción en la cifra de producción, y una pista para ello se encontró en el informe Outlook de febrero – que arrojó que el área sembrada de con trigo sería la más baja desde 1919-, no veían venir la cifra que finalmente arrojó el informe.

La perspectiva preliminar de producción de trigo en febrero era de 50,6 Mt, aunque con el pasar de las semanas y observando la complicada coyuntura climática de sequía que atravesaban los cultivos, el guarismo fue puesto en duda por los técnicos. De esta forma, los analistas apostaron a menos y estimaban una cosecha norteamericana 2026/27 en 47,2 millones de toneladas. Sin embargo, USDA terminó proyectando una cosecha trigo de 42,5 Mt para la 2026/27. De concretarse, esta cifra representaría un recorte productivo de 21% respecto a la 2025/26 y sería el valor más bajo desde la campaña 1972/73.

El gran recorte a la cifra de producción se enmarca en la compleja coyuntura climática que afecta al trigo de invierno norteamericano. En los últimos meses el agro norteamericano siguió con cierta preocupación el desarrollo del cultivo, viendo como dos variables evolucionaban negativamente: por un lado, el trigo en condiciones buenas a excelentes decrecía semana a semana, y por el otro, como el trigo bajo sequía crecía sin parar. Si bien se esperaban lluvias que aliviaran la situación del cultivo de invierno, estas finalmente llegaron en cantidades insuficientes y en un timing que tampoco dio margen para salvar los rindes. 

En el gráfico anterior se observa cómo, para el 5 de mayo, el porcentaje de trigo bajo sequía alcanzó un 71% y es un máximo a esta altura del año, de acuerdo con datos de NASS-USDA. Asimismo, el lunes se publicó el informe de Seguimiento de Cultivos del mismo organismo oficial, en el que se reveló que el trigo en condiciones de buenas a excelentes es tan solo de 28%, y el dato fue a contramano del 32% que esperaban los analistas privados. El panorama ya se mostraba desalentador y el WASDE del martes terminó de confirmar las preocupaciones de los operadores. Una cifra revelada en este informe, que pone mayor foco en la situación actual del trigo rojo duro de invierno -la variedad más afectada por la sequía-, USDA proyectó que se levantaría el volumen más bajo desde 1957 para este cultivo invernal.

En Chicago, la reacción en precios fue abrupta: el contrato de trigo más operado subió un 7% intradiario y terminó en su nivel más alto en dos años.


Los fondos de Chicago nunca estuvieron tan comprados en un contexto de alta incertidumbre

La continuidad de la guerra en Medio Oriente deja como saldo -hasta ahora- una importante pérdida de capacidad productiva en sectores estratégicos para la economía mundial. Ante los serios daños que el conflicto armado dejó sobre el aparato productivo de hidrocarburos y la logística, se teme que el mundo converja a precios estructuralmente más altos para el petróleo y sus derivados. 

En este escenario, los commodities agrícolas no fueron la excepción y fondos especulativos de Chicago compraron masivamente contratos, anticipando una suba de los precios. Así, al jueves de esta semana, los fondos registran la posición neta comprada más grande de la historia para esta altura del año, como vemos en la siguiente imagen. 

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El trigo explica menos del 7% del precio del pan

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La Sociedad Rural Argentina salió a fijar posición en medio del debate por el precio del pan y buscó despejar cuestionamientos sobre la incidencia del trigo en el valor final que paga el consumidor en la panadería.

Desde la entidad remarcaron que actualmente el valor del trigo representa apenas el 6,7 por ciento del precio final de un kilo de pan, lo que equivale a menos de una décima parte del valor abonado por el consumidor.

Según explicaron, el precio del pan se conforma a partir de múltiples factores a lo largo de toda la cadena de valor, donde intervienen impuestos, costos laborales, logística, energía, alquileres y la estructura comercial, elementos que impactan directamente en los márgenes de cada eslabón y, en consecuencia, en las decisiones de precios.

En ese marco, sostuvieron que las variaciones en el precio del trigo tienen una incidencia limitada sobre el valor final del pan, por lo que consideran incorrecto atribuir al productor agropecuario la principal responsabilidad por los aumentos.

La entidad también señaló que entre comienzos de 2024 y la actualidad la participación del trigo en el precio del pan cayó del 10 por ciento al 6,7 por ciento, en un contexto de menor intervención sobre el mercado y con una reducción de los derechos de exportación, que pasaron del 12 por ciento al 7,5 por ciento.

Para la Sociedad Rural Argentina, un análisis adecuado debe contemplar el funcionamiento integral de todos los eslabones que conforman la cadena de valor, evitando simplificaciones que terminan asignando responsabilidades que no reflejan la dinámica real del sector.

Finalmente, desde la entidad reafirmaron que el campo argentino continuará produciendo, invirtiendo y generando empleo en todo el país, y consideraron fundamental consolidar un entorno que incentive la producción, la inversión y el funcionamiento pleno de los mercados, en beneficio de toda la cadena y también de los consumidores.

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El trigo sube a máximos de 21 meses y reconfigura el mercado global

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El precio internacional del trigo alcanzó esta semana su nivel más alto en 21 meses al tocar los US$ 246 por tonelada en Chicago, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, suba de costos energéticos y deterioro en las condiciones productivas de los principales países exportadores. El movimiento representa un incremento cercano al 30% respecto de fines de enero y redefine las expectativas del mercado global.

El cambio de tendencia no es menor: el cereal pasó de un escenario de abundancia y stocks elevados a otro con señales de ajuste en la oferta. En ese giro, el conflicto en Medio Oriente —con el Estrecho de Ormuz operativamente bloqueado y una caída significativa en el tránsito marítimo— aparece como un factor central que impacta sobre el precio de la energía y, en consecuencia, sobre los costos agrícolas.

Tensiones geopolíticas y malas condiciones del cultivo en exportadores clave cambiaron drásticamente la realidad del mercado trigo. La relación urea/trigo es la más alta desde por lo menos una década. Brasil busca intensificar el uso de maíz para etanol.

El Estrecho de Ormuz sigue cerrado

Se cumplieron ya dos meses desde la explosión de las hostilidades en Medio Oriente y hace veinte días que se iniciaron las negociaciones para intentar alcanzar un acuerdo de paz. Esta última ventana de tiempo no estuvo exenta de incidentes, con idas y vueltas de parte de los dos bandos, ataques continuados y con Estados Unidos “bloqueando” el Estrecho de Ormuz para cualquier buque que quiera entrar o salir de Irán. Lejos de acercarse a una normalización del flujo comercial, en términos prácticos, el Estrecho sigue “intransitable”. Durante los últimos sesenta días, solo 356 buques entraron o salieron de Ormuz, casi la mitad del tránsito habitual en una semana.

Ya el mercado ha tenido tiempo para descontar un contexto macroeconómico global más complejo, con precios de la energía subiendo (el Brent se negocia por encima de los US$ 107/bbl), con menor producción agrícola global por la caída en los márgenes fruto del aumento en la estructura de costes productiva y, consecuentemente, cotizaciones más altas para commodities agro. 

Bajo el escenario actual, el cambio en el panorama del mercado de trigo dio un giro de 180°. Luego del maíz, es el cultivo más intensivo en uso de fertilizantes nitrogenados en el mundo, encareciendo especialmente la siembra del cereal. En Australia la siembra ya comenzó y existe un generalizado consenso de que el área total tendrá importantes ajustes este año, algunas estimaciones conservadoras hablan de un 4% menos de superficie y otras de un recorte de hasta el 12%. En nuestro país la situación es similar a muy poco de comenzar las labores para el cereal (ver debajo).

En Estados Unidos la sequía viene acechando hace varias semanas al trigo de invierno y actualmente solo el 19% de la superficie implantada no sufre la falta de humedad, con el 35% del trigo en condiciones malas o muy malas, 15 p.p. más que el año pasado a esta altura. Todo esto, teniendo en cuenta que la superficie sembrada total para esta campaña norteamericana se estima como la más baja desde que el USDA lleva los registros.

El mercado pasó de evaluar un escenario global “pesado” para el trigo, con suministros récord y stocks holgados, a eventualmente encontrarse con recortes de oferta para nada esperados hace unos meses atrás. A fines de enero se negociaba en Chicago en el orden de los US$ 190/t, mientras que esta misma semana el trigo tocó máximos desde junio del 2024 al alcanzar los US$ 246/t, un 30% más. 

Entre la dinámica internacional y local, el mercado argentino de trigo también cambió drásticamente. La curva de futuros se desplazó entre un 12 y 17% desde fines de enero hasta ahora, con el contrato a julio del 2026 sumando US$ 25/t. Sin embargo, lo más importante es el cambio de dirección de la curva. Hasta la última semana de febrero, el mercado de futuros mostraba el clásico “inverso” entre mitad de campaña y próxima cosecha, aunque con escasa diferencia fruto de los stocks récord que se esperan para esta campaña. Desde la implosión del conflicto y la suba de costos de producción, la curva empezó a cambiar de orientación y ahora el trigo está en “carry” hasta enero del 2027. Es decir, se descuenta un contexto – local y global – más ajustado hacia delante, donde las toneladas que en su momento “sobraban”, planchando la curva de futuros, ahora tienen un alto incentivo a racionarse.

El maíz también tuvo su rally

En Chicago el futuro más operado por maíz concatena varias ruedas consecutivas cerrando al alza y desde principios de mes hasta ahora acumula ganancias de US$ 10/t, llegando a superar los US$ 183/t para alcanzar los niveles máximos de marzo de este año. En el caso del maíz, al aumento de costes productivos hay que sumarle su rol clave como insumo energético, adicionando un factor de demanda más frente a las subas del petróleo. Los contratos de futuros de maíz fueron los más buscados por los fondos especulativos en Chicago desde que comenzó el conflicto, ampliando su cartera en una posición neta de 288.000 contratos, más incluso que en aceite o porotos de soja.

La dinámica internacional se trasladó al mercado interno vía aumento de precios de exportación, que impulsaron la curva de futuros de maíz un 4% desde principios de año y revalorizaron el precio spot. A pesar del aumento en las cotizaciones FOB, el maíz argentino sigue muy competitivo en el mercado internacional, sobre todo mirando hacia la posición de Brasil y los abiertos propuestos para la llegada de la safrinhaEn este contexto, la intensificación del uso de maíz como sustituto energético en Brasil, aumenta la competitividad del maíz argentino en el mercado global.

En Brasil buscan aumentar la tasa de corte de etanol

El viernes pasado, el Ministerio de Minas y Energías de Brasil propuso elevar el corte de bioetanol del 30% al 32% (sujeto a aprobación del CNPE) para mitigar el alza de costos energéticos derivada del conflicto en Medio Oriente.

Durante el 2025 se elaboraron 36 millones de m3 de bioetanol en Brasil, procesando 320,5 Mt de materias primas. A pesar de que la caña de azúcar sigue siendo por lejos el principal insumo, liderando ampliamente la producción (88,6%), seguida por el maíz (6,7%) y la melaza (4%), el maíz ha mostrado un crecimiento espectacular en la última década, consolidándose como una materia prima clave para el futuro del sector.

Durante las últimas nueve campañas el procesamiento de maíz para la producción de bioetanol en Brasil creció a una tasa promedio anual del 44%, multiplicándose por 18 el volumen utilizado en el ciclo 2024/25 respecto al 2016/17. 

Siguiendo a la Unión Nacional de Etanol a base de Maíz (UNEM), existen 27 biorrefinerías que utilizan maíz como insumo operando sobre suelo brasilero, 16 más que están ya autorizadas para comenzar a construirse y 14 proyectadas o ya programadas para la construcción. Según las principales uniones de productores de etanol en Brasil pasar a E32 implica agregar un consumo de 1.000 millones de litros de etanol por año, fácilmente abordables con el actual ritmo de expansión para la producción de etanol de maíz.

Más allá del E32, los biocombustibles son un motor clave de la demanda interna en Brasil. En el primer mes de la campaña 2025/26, el uso de maíz para etanol alcanzó un récord histórico de 2,1 Mt (+20% interanual). Esta tendencia en parte es capturada por las expectativas de oferta y demanda para el nuevo ciclo carioca, con un consumo interno total que se proyecta récord en 94,6 Mt.

Bajo este escenario global y local, la curva de exportación FOB de maíz en Brasil se vino desplazado hacia arriba consistentemente desde que comenzó el 2026, revalorizándose entre un 5% y 7% para los embarques desde julio a agosto. Más allá de estar esperando la segunda mejor safrinha de su historia, el cambio fundamental de la hoja de balance global y el mayor uso de commodities agro como insumos energéticos, viene impulsando los precios de exportación.

Panorama del mercado de fertilizantes

Superando los dos meses desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, que puso en jaque un tercio del comercio mundial de fertilizantes, el mercado del insumo todavía navega aguas turbulentas. Según reporta Ingeniería en Fertilizantes, los precios internacionales de los agroquímicos siguen por encima de lo que está dispuesta a pagar la demanda interna. 

La semana pasada el mercado se vio doblegado por una licitación de insumos nitrogenados por parte de la India, que absorbió buena parte de la oferta mundial, alimentando aún más los precios. Según los informes del sector, los importadores de Argentina y de otros países no convalidaron este aumento de las cotizaciones, resultando en una demanda mundial debilitada y forzando ulteriores recortes a los precios. Sin embargo, todavía es grande la brecha entre los costos de reposición internacional y la disposición a pagar de la importación, quedando momentáneamente en off-side.

Los precios domésticos presentan, sin embargo, cierto desfasaje respecto a los internacionales. Siguiendo a Ingeniería en Fertilizantes, los importadores venden en el mercado interno a precios por debajo del costo de reposición, quedando la demanda a la merced del stock que ya existía en el país antes del conflicto y las importaciones programadas con antelación. Aun así, el fertilizante se presenta caro: la relación urea/trigo pasó en un año de 2,6 a 4,5, según GEA-BCR. Esto es, el insumo se encareció en términos relativos un 75% desde una campaña a otra, siendo el ratio más alto en por lo menos la última década. El ratio es incluso más alto que en 2022, cuando explotó la guerra ruso-ucraniana y la relación tomó valores semejantes a los que vemos hoy.

Frente a este complejo panorama en fertilizantes y con la ventana de siembra de la fina aproximándose, GEA-BCR estima que se sembrarían 300.000 ha menos de trigo para la campaña 2026/27 en la región núcleocifra que representa un recorte interanual de 17%, según marcan las intenciones de los productores. 

Importaciones de fertilizantes en el primer trimestre

La importación de fertilizantes en el primer trimestre, medida en cantidades, mostró una merma respecto a los últimos dos años. Según INDEC, Argentina compró al exterior 338.000 toneladas de fertilizantes, a un precio CIF promedio ponderado de US$ 649/t, también más alto que en el último bienio.

Desagregando la cifra entre tipos de fertilizante: 183.000 toneladas pertenecieron al complejo fosfatado, 150.000 tn del tipo nitrogenado y 5.300 tn del tipo potásico. Se ve un crecimiento en las cantidades importadas en el rubro de fosfatados, siendo la segunda más alta del último lustro. En el caso de los nitrogenados, el volumen está en línea con el promedio del último quinquenio, mientras que en el caso de los potásicos el guarismo fue relativamente magro. 

Las importaciones de fertilizantes del primer trimestre solo representaron, en promedio, el 9% del total anual importado en el último quinquenio, por lo que aún resta importar gran parte del volumen habitual, aunque eso dependerá de los precios y la convalidación de la demanda interna.

Mirando hacia el futuro de la oferta local, Pampa Energía busca adherir al RIGI su proyecto para la construcción de una planta de producción de urea -Fertil Pampa-, con la ambición de ganar un lugar en la producción local. Fertil Pampa produciría hasta 2,1 Mt de urea, aprovechando el potencial del gas de Vaca Muerta. La producción local es actualmente dominada por el gigante Profertil, que tiene la capacidad de producir hasta 1,32 Mt de urea a partir de 2030, por lo que Argentina tiene el potencial de sustituir gran parte de sus importaciones de este fertilizante. En 2025 Argentina importó 2,1 Mt de urea, por lo que existe la posibilidad abastecer de forma autónoma el consumo de urea, e incluso quizás hasta de exportarla.

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La suba global de la urea golpea al trigo y pone en tensión la estrategia de dólares del Gobierno

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El aumento abrupto del precio internacional de la urea, insumo central para la producción de trigo y maíz, encendió una señal de alerta que excede al sector agropecuario: pone presión directa sobre la principal fuente de divisas del país. En medio de la volatilidad global por el conflicto en Medio Oriente, la tonelada del fertilizante escaló desde niveles de US$450 hasta zonas de US$750, con valores recientes en torno a US$660. El dato llega en un momento clave —la planificación de la campaña fina— y abre una tensión de fondo: ¿puede sostenerse la apuesta oficial por la agroexportación sin herramientas de intervención sobre costos estratégicos?

El factor internacional que redefine los costos internos

El disparador no es local, pero el impacto sí lo es. La cadena global de fertilizantes quedó expuesta a la incertidumbre geopolítica, con el Estrecho de Ormuz como cuello de botella crítico: por allí circulan cerca de 16 millones de toneladas de fertilizantes, un tercio del comercio marítimo mundial, y más de dos tercios corresponden a urea.

Las disrupciones logísticas y la incertidumbre sobre el suministro de gas natural —insumo clave para la producción— elevaron el riesgo percibido de oferta. El resultado fue una suba generalizada de precios y una retracción en las operaciones: importadores y distribuidores locales comenzaron a frenar compras ante la falta de referencias claras.

Esa volatilidad internacional se traslada de manera directa al esquema productivo argentino, altamente dependiente de insumos importados en este rubro.

Trigo más caro, márgenes más finos

El impacto técnico es inmediato y cuantificable. En cultivos como el trigo, la fertilización representa hasta el 50% del costo de implantación y protección, mientras que en maíz ronda el 45%.

Con los nuevos valores de la urea, el costo del trigo podría aumentar en más de US$50 por hectárea. Esa suba desplaza los rindes de indiferencia entre 3 y 5 quintales por hectárea, obligando al productor a obtener mayores rendimientos en un contexto donde los márgenes ya estaban ajustados.

No es solo fertilizante. La suba del petróleo también presiona sobre combustibles y logística, encareciendo toda la estructura de costos de la campaña. El combo configura un escenario más exigente justo cuando el productor empieza a definir decisiones de siembra.

La variable política: menos herramientas, más exposición

El encarecimiento de la urea reabre un debate que el mercado venía observando en silencio: la salida de YPF de Profertil, la principal productora local de urea, concretada en diciembre pasado por unos US$600 millones.

Hasta entonces, la empresa abastecía alrededor del 25% de la demanda del agro local. La operación implicó que el Estado deje de tener participación directa en un insumo estratégico, en un contexto donde Argentina es importador neto de fertilizantes.

La decisión adquiere otra dimensión frente a la actual volatilidad. Sin capacidad de intervención directa sobre precios o abastecimiento, el esquema queda más expuesto a shocks internacionales. Y eso impacta en una variable central para el Gobierno: los dólares del agro.

Según proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, el complejo agroindustrial esperaba generar más de US$34.500 millones en exportaciones en 2026. Pero ese cálculo parte de una estructura de costos que ahora cambia. Cada aumento en insumos críticos introduce incertidumbre sobre volúmenes, márgenes y, en última instancia, liquidación de divisas.

Repercusiones: tensión sobre la “fábrica de dólares”

El efecto no es inmediato en términos macroeconómicos, pero sí progresivo. Un mayor costo de producción puede traducirse en menor área sembrada o en una menor intensidad tecnológica, lo que impacta en los rindes.

En ambos casos, el resultado converge: menos producción potencial o menor eficiencia. Y eso repercute sobre el flujo de exportaciones, la recaudación y la disponibilidad de divisas para el Banco Central.

El sistema entra así en una zona de sensibilidad. El Gobierno depende del agro como principal generador de dólares, pero el agro depende de insumos cuyo precio escapa al control local. Esa dependencia cruzada se vuelve más visible cuando el contexto internacional se vuelve inestable.

Escenario abierto: decisiones bajo incertidumbre

La campaña fina empieza a definirse en las próximas semanas, pero el mercado de fertilizantes todavía no ofrece señales claras. En algunos casos, directamente no hay precios de referencia; en otros, se registran subas de entre US$50 y US$100 por tonelada en pocos días.

El productor, enfocado aún en la cosecha de maíz y el inicio de la soja, deberá tomar decisiones en un escenario donde los costos se mueven más rápido que los precios de los granos.

Habrá que observar si la volatilidad internacional se estabiliza o si se consolida un nuevo piso de costos. También si el mercado logra recomponer la oferta o si persisten las restricciones.

En paralelo, la discusión sobre el rol del Estado en insumos estratégicos podría volver a escena, no por definición ideológica sino por necesidad operativa. La ecuación es simple, pero no lineal: sin costos previsibles, la “fábrica de dólares” pierde potencia. Y ese es un dato que empieza a pesar en la política económica.

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Coninagro: el trigo y la yerba mate pierden poder de compra mientras soja y hacienda se fortalecen

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Un nuevo informe de Coninagro confirma la creciente heterogeneidad del agro argentino: mientras el trigo y la yerba mate registran un marcado deterioro en su capacidad de compra frente a insumos y costos productivos, la soja y la hacienda muestran una mejora significativa en su relación insumo-producto.

El relevamiento compara enero de 2026 contra enero de 2025 y también frente al promedio de los últimos cinco años, y revela fuertes contrastes entre cadenas productivas.

Trigo: fletes récord y caída frente al gasoil

En el caso del trigo, el deterioro es evidente. La cosecha récord del cereal coincidió con un debilitamiento de su precio internacional, afectando directamente el poder adquisitivo del productor.

Uno de los datos más preocupantes es el costo logístico: para un traslado de 300 kilómetros, el flete representa hoy el 21% del valor del trigo, el nivel más alto de los últimos años. Además, en comparación con el promedio de los últimos cinco años, el productor necesita 55% más de trigo para adquirir la misma cantidad de gasoil.

Frente a los insumos, el cereal perdió 10% interanual respecto de la urea y 8% frente a la bolsa de semillas de 40 kilos. Solo muestra una leve mejora coyuntural frente a la cosechadora (-3%), aunque en el mediano plazo el deterioro alcanza el 35%.

El informe advierte que esta brecha entre precios de venta y costos genera un escenario de vulnerabilidad, obligando a replantear decisiones de siembra, financiamiento y manejo de recursos en un contexto de alta volatilidad.

Soja: mejora de rentabilidad y recuperación del poder de compra

En contraste, la soja atraviesa un momento favorable. Se requiere 25% menos de oleaginosa para adquirir glifosato, camionetas y cosechadoras, y 19% menos para cubrir gasoil y fletes.

En la comparación de cinco años, los granos en general mejoraron su relación frente a glifosato, urea, inmuebles, camionetas y construcción, aunque perdieron contra fletes, maquinaria, hacienda, semillas y salarios rurales.

Dentro del complejo agrícola, la soja aparece como el mejor desempeño relativo, mientras que el trigo es el más afectado. El maíz, por su parte, mejora frente al gasoil y cosechadora, pero empeora frente a semillas y urea.

Hacienda: fuerte recomposición de precios

La ganadería también muestra señales positivas. Durante 2025, la hacienda aumentó en promedio 75%, consolidando una mejora real en el poder de compra del productor.

En diciembre pasado se necesitaron 34% menos kilos de novillito para adquirir un kilo de semillas de alfalfa que un año antes, pasando de casi 4 kilos a aproximadamente 2,7 kilos.

La hacienda hoy permite comprar más inmuebles, alambre, camionetas, pasturas y materiales de construcción, aunque pierde frente a la compra de terneros.

Yerba mate: el peor desempeño relativo

La situación más crítica es la de la yerba mate. Tras un muy mal 2024 y 2025, el sector acumula una pérdida del 30% en su poder de compra respecto del promedio de los últimos cinco años.

En el inicio de 2026, los registros siguen débiles: solo mejora frente a fitosanitarios (tomando la media desde 2020), pero pierde frente a gasoil, salario rural y camionetas.

El informe deja en claro que no hay un “campo” homogéneo: mientras algunos complejos productivos recuperan margen y capacidad de inversión, otros enfrentan una creciente presión de costos que erosiona rentabilidad y competitividad.

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