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Mercados globales: marzo dejó la peor caída en años y reavivó temores de estanflación

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Los mercados financieros globales atravesaron en marzo uno de sus meses más complejos de los últimos años. Según el último análisis de Janus Henderson, la combinación de tensiones geopolíticas, suba del petróleo y cambios en las expectativas sobre tasas de interés generó una fuerte corrección en activos de riesgo y reavivó los temores de estanflación.

A nivel global, las acciones registraron su peor desempeño mensual desde 2022, con caídas particularmente marcadas en Europa y Asia, luego de un inicio de año positivo. El índice MSCI World retrocedió 6,3% en dólares, reflejando un marcado cambio en el apetito por riesgo de los inversores.

El detonante principal fue la escalada del conflicto en Medio Oriente, que dominó la narrativa de mercado durante todo el mes. La incertidumbre geopolítica impulsó una dinámica “risk-off”, con movimientos bruscos en los precios de los activos y una mayor aversión al riesgo.

En ese contexto, el petróleo se convirtió en el gran protagonista: los precios del crudo se dispararon —con el Brent subiendo con fuerza— ante el temor por interrupciones en el suministro global. Este shock energético alimentó nuevas presiones inflacionarias y obligó a los mercados a recalibrar sus expectativas sobre la política monetaria.

“El repunte del petróleo no sólo impactó en la inflación, sino que también cambió rápidamente la percepción sobre el rumbo de las tasas de interés”, señala un informe de Janus Henderson.  

Cayeron los bonos y asoma la posibilidad de estanflación

En paralelo, los bonos soberanos también registraron caídas a nivel global, en un contexto de suba de rendimientos. Los activos corporativos y titulizados siguieron la misma tendencia, afectados por la ampliación de spreads y el deterioro del sentimiento de mercado.

Con este telón de fondo, volvió a instalarse el debate sobre un escenario de estanflación: crecimiento económico más débil combinado con inflación persistente, especialmente en países dependientes de la importación de energía.

Aun así, el informe de Janus Henderson destaca algunos factores de resiliencia. Las expectativas de ganancias corporativas se mantuvieron relativamente estables y la actividad de fusiones y adquisiciones continuó dinámica, lo que sugiere que el mercado aún encuentra fundamentos positivos en el mediano plazo.

Para Argentina, el nuevo escenario global suma presión sobre la inflación

En clave local, el salto en los precios internacionales del petróleo introduce un factor adicional de presión sobre la inflación, en un contexto donde Argentina aún depende de importaciones energéticas en determinados períodos del año. Esto podría trasladarse a mayores costos en subsidios o a ajustes en tarifas, con impacto directo en el índice de precios.

Al mismo tiempo, el cambio en las expectativas de tasas a nivel global complica el acceso al financiamiento para mercados emergentes. Para Argentina, esto se traduce en un contexto externo más restrictivo, con menor apetito por riesgo y mayores exigencias para captar capital, incluso en un escenario de normalización macroeconómica.

Sin embargo, el nuevo escenario también presenta oportunidades. La suba de los commodities energéticos y agrícolas podría mejorar los términos de intercambio y sostener el ingreso de divisas, en un año donde el frente externo sigue siendo clave para la estabilidad económica. En este contexto, la evolución de los precios internacionales será determinante para el equilibrio local en los próximos meses.

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Irán rechaza el ultimátum de Donald Trump, y lo califica de “indefenso y nervioso”

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El mando militar central de Irán ha rechazado la amenaza de Donald Trump de destruir la infraestructura vital del país si no acepta un acuerdo de paz en un plazo de 48 horas. Irán conoce la premura de la Casa Blanca (lo que opine el Pentágono no interesa en un año electoral en USA, en el que el Partido Republicano está prisionero de Israel).

Por lo demás, ni USA ni Israel entienden mucho la historia del Islam chií y su elogio del martirio.

Luego, el derribo de 2 aviones militares estadounidenses por parte de Irán es un ataque extremadamente raro para USA, que no se había producido en más de 20 años, y demuestra la continua capacidad de la República Islámica para contraatacar a pesar de que el presidente Donald Trump afirme que ha sido “completamente diezmada”.

Los ataques se produjeron 5 semanas después de que USA e Israel bombardearan Irán por primera vez, y Trump declaró a principios de esta semana que la “capacidad de Teherán para lanzar misiles y drones se ha visto drásticamente reducida”.

El general Ali Abdollahi Aliabadi, en un comunicado emitido desde la sede central de Khatam al-Anbiya, afirmó que la amenaza del Presidente estadounidense era “una acción inútil, nerviosa, desequilibrada y estúpida”.

Trump escribió en su red Truth Social: “¿Recuerdan cuando le di a Irán diez días para que LLEGARA A UN ACUERDO o ABRIERA EL ESTRECHO DE HORMUZ? El tiempo se acaba: 48 horas antes de que el infierno se apodere de ellos. ¡Gloria a Dios!”.

La invocación a Dios resulta casi ridícula de parte de Trump: termina imitando a los propios chiíes. Muy extraño todo.

En respuesta, Aliabadi advirtió que “el simple significado de este mensaje es que las puertas del infierno se abrirán para ti”.

El mensaje de Trump sobre la guerra ha oscilado entre insinuar avances diplomáticos y lanzar amenazas de bombardear la República Islámica para reducirla “a la Edad de Piedra”.

En un aparente intento de aumentar la presión sobre Teherán tras el último ultimátum de Trump, un alto funcionario de defensa israelí declaró que Israel se estaba preparando para atacar las instalaciones energéticas iraníes y que esperaba la autorización de USA.

Trump ya había amenazado con atacar las centrales eléctricas iraníes si no se cumplían sus exigencias.

La presión

Trump ha enviado mensajes contradictorios desde que comenzó el conflicto con un bombardeo conjunto estadounidense-israelí contra Irán el 28/02, le dijo a Teherán que su último plazo para un acuerdo que pusiera fin a la guerra se acercaba rápidamente.

En Truth Social, Trump compartió un video de explosiones nocturnas en la capital de Irán, acompañado de este texto:

“¡Muchos de los líderes militares de Irán, que los han dirigido de forma deficiente e imprudente, han sido eliminados, junto con muchas otras cosas, con este ataque masivo en Teherán!”.

La guerra ha causado miles de muertos, una crisis energética y daños irreparables a la economía mundial.

Irán prácticamente ha cerrado el estrecho de Ormuz, por donde transita 20% del petróleo y el gas natural licuado del mundo.

Irán ha lanzado drones y misiles contra Israel, y también ha puesto en el punto de mira a los países del Golfo aliados de USA, que hasta ahora se han abstenido de unirse directamente a la guerra por temor a una mayor escalada.

Contra Israel

Los hutíes afirman que han ejecutado un ataque coordinado contra Israel, con la Guardia Revolucionaria Islámica y Hezbolá. No está claro qué tipo de comunicación se produjo, pero es posible identificar a Irán y a todos sus aliados involucrados en Yemen, Irak y Líbano.

Según los hutíes es una guerra total contra los sionistas.

Ellos afirman que 1 misil y varios drones atacaron a Israel en lo que describen como la 6ta. oleada de ataques.

Sin embargo, no hablan de extender la guerra más allá de Israel, y no se han registrado ataques hutíes contra objetivos estadounidenses ni de los estados del Golfo.

Pero las tensiones van en aumento, lo cual es motivo de grave preocupación, ya que el 10% del tráfico marítimo mundial transita por el Mar Rojo. Un ataque contra los hutíes plantea interrogantes sobre cuál sería su respuesta.Problemas en WDC

Washington DC se enfrenta a una situación cada vez más delicada al entrar el conflicto en su 6ta. semana, con la posibilidad de que un militar estadounidense se encuentre vivo y huyendo en Irán, escasas probabilidades de conversaciones de paz y encuestas que exhiben un bajo apoyo público a la guerra.

“Estamos profundamente agradecidos a Pakistán por sus esfuerzos y nunca nos hemos negado a ir a Islamabad. Lo que nos importa son los términos para un FIN definitivo y duradero a la guerra ilegal que se nos impone”, posteó el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araqchi, en X.

La televisión estatal iraní afirmó que sus fuerzas armadas habían lanzado drones contra instalaciones de radar estadounidenses y una planta de aluminio vinculada a USA en Emiratos Árabes Unidos, así como contra el cuartel general militar estadounidense en Kuwait, en represalia por los ataques mortales contra centros industriales iraníes.

Irán atacó previamente con un dron un buque vinculado a Israel en el estrecho, incendiando la embarcación, según informaron los medios estatales, citando al comandante de la armada de la Guardia Revolucionaria.

Confusión total

2 hijas del difunto general iraní Qassem Soleimani han declarado que no tienen parentesco con las 2 mujeres iraníes arrestadas en USA, a quienes el Departamento de Estado estadounidense identificó como sobrina y sobrina nieta de Soleimani.

En una publicación compartida por la agencia de noticias iraní Fars, Zeinab, hija de Soleimani, declaró: “La afirmación del Departamento de Estado de EE. UU. es una mentira: las personas arrestadas en Estados Unidos no tienen ninguna relación con la familia”.

Otra de las hijas de Soleimani, Narjes, declaró a los medios estatales iraníes: “Hasta el día de hoy, ningún miembro de la familia ni ningún pariente del mártir Soleimani ha residido en los Estados Unidos”.

El Departamento de Estado declaró que una mujer llamada Hamideh Soleimani Asfhar —identificada como sobrina de Soleimani— y su hija fueron detenidas tras la revocación de sus tarjetas de residencia.

El Departamento de Estado afirmó que Soleimani Asfhar había apoyado públicamente al gobierno iraní y había celebrado ataques contra soldados e instalaciones militares estadounidenses en Oriente Medio.

Los aviones

El comando militar conjunto Khatam al-Anbiya informó que utilizó un nuevo sistema de defensa aérea, que atacó un avión de combate estadounidense, tres drones y dos misiles de crucero.

“El enemigo debe saber que contamos con nuevos sistemas de defensa aérea construidos por los jóvenes, capacitados y orgullosos ciudadanos de este país, que estamos desplegando uno tras otro sobre el terreno”, declaró un portavoz de Khatam al-Anbiya, según informaron los medios estatales iraníes.

El derribo de 2 aviones de guerra estadounidenses demuestra los riesgos que aún enfrentan las aeronaves estadounidenses e israelíes, a pesar de las afirmaciones de Trump y su secretario de Defensa, Pete Hegseth, de que las fuerzas estadounidenses tenían el control total del espacio aéreo iraní.

1 misil iraní derribó un avión F-15E estadounidense de 2 plazas, y 1 funcionario estadounidense declaró que las labores de búsqueda y rescate habían recuperado a 1 de los tripulantes.

En un incidente aparte, un avión de combate A-10 Warthog fue alcanzado y se estrelló sobre Kuwait, y el piloto logró eyectarse, según informaron funcionarios estadounidenses.

2 helicópteros Black Hawk que participaban en la búsqueda del miembro de la tripulación desaparecido fueron alcanzados por fuego iraní, pero lograron salir del espacio aéreo iraní, según informaron a Reuters 2 funcionarios estadounidenses.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán dijo que estaba rastreando una zona del suroeste cerca de donde cayó el avión estadounidense, mientras que el gobernador regional prometió una condecoración para “cualquiera que capture o mate a “fuerzas del enemigo hostil”.

Israel

Los medios estatales iraníes informaron de ataques aéreos en una zona petroquímica en el suroeste de Irán, donde 5 personas resultaron heridas. Posteriormente, indicaron que el incendio en la zona había sido extinguido.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que Israel había atacado la planta, que según un portavoz militar israelí producía materiales para explosivos y misiles.

Israel ha estado librando una campaña paralela contra Hezbolá, grupo respaldado por Irán, en el Líbano, después de que el grupo militante disparara contra Israel en apoyo de Irán.

A primera hora del sábado, el ejército israelí anunció que estaba atacando las instalaciones de los milicianos en Beirut. Posteriormente, informó que un soldado israelí había muerto en combate en el sur del Líbano.

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Petróleo, inflación y Fed: el verdadero frente de la guerra entre Estados Unidos e Irán

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Por Justin Khoo, analista sénior de mercados, VT Markets. El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha entrado en una fase más delicada para los mercados mundiales. Lo que comenzó como un foco de tensión geopolítica se está convirtiendo ahora en algo más amplio: un riesgo de interrupción prolongada del suministro energético y del transporte marítimo que está afectando directamente a las perspectivas macroeconómicas mundiales.

Durante el fin de semana, el conflicto se intensificó al aumentar la implicación directa de los hutíes, lo que ha suscitado nuevas preocupaciones en puntos estratégicos del tráfico marítimo, como el mar Rojo, Bab el-Mandeb y el ya tensionado estrecho de Ormuz.

En ningún otro lugar es más evidente esta escalada que en los mercados petroleros. El precio del crudo Brent va camino de registrar una subida mensual récord, tras haber subido recientemente hasta un 3.7% para alcanzar los 116.78 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate ha superado la barrera de los 100 dólares. Este repunte no es solo una cuestión energética: está alimentando directamente las expectativas de inflación y la fijación de precios de los activos en general. Este enfrentamiento también mantiene elevado el índice del dólar estadounidense (USDX) y somete a presión al S&P 500.

Desde una perspectiva económica, esto ya no es simplemente una prima de guerra sobre el petróleo; es una crisis global del costo de la vida. 

La realidad de la energía y la inflación, la divergencia entre el dólar y el oro

Cuando el precio del crudo Brent se mantiene por encima de los 115 dólares, deja de ser una cuestión geopolítica y se convierte en una limitación macroeconómica. El aumento de los costos energéticos se traslada rápidamente a los precios del transporte, la producción y los productos de consumo, lo que eleva el riesgo de que la inflación resulte más persistente de lo previsto.

Esto plantea un dilema difícil para la Reserva Federal. En una desaceleración típica, los políticos tendrían margen para flexibilizar la política monetaria con el fin de apoyar el crecimiento. Pero con los precios de la energía impulsando la inflación al alza, esa flexibilidad es limitada. La Fed se encuentra atrapada: incapaz de dar un giro decisivo hacia recortes de tasas, mientras los riesgos de inflación siguen activos.

Este cambio en las perspectivas de política monetaria se está trasladando ahora directamente a los mercados de divisas y materias primas.

En una clásica crisis geopolítica, el oro y el dólar suelen subir juntos mientras que las acciones caen. En esta ocasión, la subida del petróleo es tan acusada que los mercados también están reevaluando la trayectoria de la Fed, y los inversores se alejan de las expectativas de recortes de tipos para 2026 y se inclinan hacia la posibilidad de una política más restrictiva.

El dólar estadounidense va camino de registrar su mayor subida mensual desde julio, mientras que el oro ha caído más de un 15% en marzo y está registrando su peor rendimiento mensual desde 2008.

¿Supondrá abril un punto de inflexión?

A medida que los mercados se adentran en abril, es probable que la atención pase de los titulares sobre temas militares a los datos económicos de EE. UU. Las publicaciones clave, entre las que se incluyen el índice JOLTS, las nóminas no agrícolas y el índice PMI manufacturero del ISM, serán fundamentales para determinar si el motor del crecimiento mundial está empezando a ralentizarse bajo el peso del aumento de los costes energéticos. 

Una combinación de datos laborales más débiles y una inflación persistentemente alta reforzaría el discurso actual: crecimiento más lento, políticas más restrictivas y volatilidad sostenida en los activos de riesgo.

Al mismo tiempo, los acontecimientos geopolíticos siguen siendo fundamentales. El 6 de abril marca el final de la actual pausa táctica de 10 días en los ataques contra la infraestructura energética iraní. Aunque el mercado espera algún tipo de distensión, el riesgo de nuevos ataques sigue estando muy presente.

También existe una clara lógica militar y económica que sustenta las expectativas de un punto de inflexión. Los informes sugieren que una parte significativa del arsenal de misiles de Irán ya ha quedado inutilizada, mientras que la presencia de la 31.ª Unidad Expedicionaria de Marines a bordo del USS Tripoli indica que la presión podría intensificarse rápidamente si fracasan las negociaciones.

Al mismo tiempo, el incentivo económico es igualmente claro: volver a situar el precio del crudo Brent por debajo de los 80 dólares sigue siendo una prioridad para aliviar las presiones inflacionistas y estabilizar las expectativas de crecimiento.

Esto deja a los mercados en una situación conocida, pero incómoda. Aunque el incentivo para la distensión es fuerte, el camino a seguir sigue siendo incierto. Por ahora, los inversores deben prepararse para tres posibles resultados: un avance en la distensión, una nueva fase de ataques directos o un conflicto por poder prolongado que se extienda hasta el resto de 2026.

Hasta que uno de estos escenarios comience a imponerse, es poco probable que los mercados encuentren una dirección clara, lo que hará que la volatilidad, más que la tendencia, sea la característica definitoria en las próximas semanas.

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El petróleo sube tras el discurso de Trump sobre Irán y expone la desconfianza del mercado

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El precio del petróleo reaccionó con fuerza al discurso de Donald Trump sobre la guerra en Irán: subió hasta US$ 5 por barril pese a que el mandatario aseguró que el conflicto está “cerca de concluir” y que podría resolverse en “dos o tres semanas”. La señal del mercado fue otra. En medio de una escalada retórica y militar que ya lleva más de un mes, los inversores optaron por cubrirse frente a un escenario de mayor riesgo. La pregunta que se abre es si la estrategia de comunicación de la Casa Blanca logra ordenar expectativas o, por el contrario, profundiza la incertidumbre global.

Un discurso que buscó cerrar la guerra, pero abrió dudas

Trump combinó dos mensajes en simultáneo: por un lado, planteó que Estados Unidos está “cerca de completar” sus objetivos estratégicos; por otro, amenazó con intensificar los ataques, incluyendo posibles golpes a centrales eléctricas e infraestructura petrolera iraní. Esa dualidad no pasó desapercibida.

El mercado reaccionó en tiempo real. El crudo estadounidense pasó de unos US$ 98 a casi US$ 104 por barril, mientras el Brent escaló de alrededor de US$ 99 a US$ 106. La suba refleja una percepción clara: el riesgo de interrupción en el suministro energético sigue vigente, especialmente por la situación en el Estrecho de Ormuz, un punto crítico para el comercio global de hidrocarburos.

En términos políticos, el discurso también buscó reforzar la narrativa de éxito militar. Trump sostuvo que Irán fue “diezmado” y que sus capacidades estratégicas quedaron debilitadas. Sin embargo, desde Teherán negaron avances hacia un alto el fuego, lo que expone una brecha entre el relato oficial estadounidense y la dinámica real del conflicto.

El Estrecho de Ormuz, eje de la disputa global

El foco estratégico está puesto en el Estrecho de Ormuz. Su cierre efectivo —en medio de la guerra— desató una crisis energética global y explica buena parte de la volatilidad actual. Trump trasladó presión a los aliados de la OTAN, a quienes responsabilizó por no garantizar la libre circulación.

El mensaje fue directo: instó a otros países a intervenir y tomar control del paso marítimo. Esa posición redefine el tablero diplomático. Ya no se trata solo de una guerra bilateral, sino de una disputa que involucra a múltiples actores con intereses energéticos concretos.

En ese marco, la posibilidad de que Irán conserve capacidad de influencia sobre el estrecho introduce una variable incómoda para Washington. Aun debilitado, el control —o la amenaza sobre ese corredor— le otorga a Teherán una herramienta de negociación relevante.

Impacto en mercados y presión interna

La reacción negativa no se limitó al petróleo. Los mercados financieros acusaron el golpe: los futuros del S&P 500 cayeron 0,75%, el Nasdaq retrocedió 1% y el Dow Jones perdió más de 310 puntos. La volatilidad se trasladó también a Asia, donde las amenazas de nuevos ataques impactaron en activos clave.

A nivel doméstico, el aumento del crudo ya se traduce en subas en los combustibles. El precio del galón supera los US$ 4 en promedio en Estados Unidos, con picos en estados como California. Trump reconoció un “dolor a corto plazo”, pero defendió la guerra como una “inversión” estratégica.

Sin embargo, el frente interno muestra señales de desgaste. Según una encuesta citada, el 67% de los estadounidenses considera que el presidente no tiene un plan claro para manejar la situación. Ese dato introduce un elemento político adicional: la legitimidad de la estrategia empieza a ser cuestionada.

Un conflicto que redefine equilibrios

La guerra entra en su quinta semana sin una salida clara. Trump insiste en que el final está próximo, pero al mismo tiempo amplía el rango de objetivos militares. Esa ambigüedad alimenta la volatilidad.

El mercado ya tomó posición: no cree en un cierre inmediato del conflicto. La suba del petróleo funciona como un termómetro de esa desconfianza.

En las próximas semanas, el foco estará en dos variables: si efectivamente se avanza hacia un acuerdo o si se profundizan las operaciones militares. También en cómo reaccionan los aliados frente al llamado de Estados Unidos para intervenir en el Estrecho de Ormuz.

Porque más allá del resultado militar, lo que está en juego es el control de un nodo clave de la economía global. Y en ese terreno, las definiciones rara vez son lineales.

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Trump anticipó que Estados Unidos dejará Irán “en dos o tres semanas”

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anticipó que las fuerzas militares de su país abandonarán Irán “en dos tres semanas”, una vez que hayan desmantelado el programa nuclear de Teherán.

“Muy pronto”, aseveró Trump sobre la retirada de Estados Unidos, en una entrevista telefónica que concedió esta tarde al diario New York Post, y añadió que ahora negocia “con personas más razonables y menos radicalizadas” dentro del gobierno iraní, luego de haber eliminado al ayatola Ali Khamenei.

Consultado sobre la presencia de los militares estadounidenses en Medio Oriente, donde atacaron a Irán junto al ajército de Israel, indicó que “estamos terminando el trabajo y creo que estaremos allí dos o tres semanas”.

Además, subrayó que ya inició inició las negociaciones con las autoridades de Irán para alcanzar un acuerdo de paz y al mismo tiempo condieró que “les llevará entre quince y veinte años reconstruir lo que destruimos”, en referencia a los daños ocasionados sobre las supuestas instalaciones nucleares del país asiático.

Por otra parte, indicó que su gobierno no intervendrá en el estrecho de Ormuz, actualmente cerrado para los busques estadounidenses y sus aliados, y que los países de la región se encargarán de gestionar la seguridad de esa zona, por donde pasa buena parte del crudo que se consume a nivel mundial.

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