El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este viernes que “Cuba es el siguiente”, tras atacar Venezuela e Irán.
Según informó la agencia de noticias Xinhua, Trump sostuvo en la conferencia Iniciativa de Inversiones Futuras realizada en Miami, Florida, que la isla será la próxima nación que invadirá.
Sin embargo, ironizó: “Finjan que no dije esto. Por favor, por favor, por favor, medios, por favor, ignoren esta declaración. Muchas gracias. Sigue Cuba”.
El 3 de enero, Estados Unidos capturó al entonces mandatario, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, quienes enfrentan un juicio por conspiración para cometer narcoterrorismo, importar cocaína y poseer ametralladoras y artefactos destructivos; y un cuarto delito de posesión de esas armas.
Por su parte, el 28 de febrero, las tropas norteamericanas, junto a Israel, bombardearon a la República Islámica de Irán, donde asesinaron al ex líder supremo Alí Jameneí, de 87 años, y se desató un conflicto bélico sin precedentes.
En tiempos donde la política atraviesa una crisis de credibilidad sostenida y la conversación pública se fragmenta en múltiples pantallas, la comunicación dejó de ser un complemento para transformarse en una herramienta central del poder. Pero también en un terreno donde los errores se amplifican y quedan expuestos con mayor velocidad. Mariana Angerosa, comunicadora política y estratega digital, lo plantea sin rodeos: hay límites que ninguna estrategia puede atravesar y hay crisis que no se pueden esconder.
En diálogo con Open1017, en el marco de la presentación de su libro “¿Quién nos asesora?”, Angerosa propone mirar la política desde un lugar menos visible, ese detrás de escena donde se toman decisiones que muchas veces explican tanto los aciertos como los papelones públicos. “El libro son 20 historias de comunicación política… se cuentan desde el humor distintas situaciones del detrás de escena”, explicó, al tiempo que remarcó que esas dinámicas no son exclusivas de la política, sino que también atraviesan empresas, pymes y marcas personales.
La elección del humor como recurso no es casual. En un contexto de apatía social y saturación informativa, Angerosa encontró allí una forma de romper barreras y volver a conectar con la audiencia. “En un momento de tanto desánimo… encontré siempre en el humor una forma de vencer esa barrera y poder dar mi mensaje”, sostuvo.
Desde esa experiencia, su diagnóstico sobre la comunicación política actual es tan claro como incómodo. Muchas veces, explica, se intenta resolver con discurso lo que en realidad es un problema de gestión o de conducta. “Si vos hiciste una estafa, no hay comunicación que te pueda salvar”, afirmó, marcando un límite estructural que suele ignorarse. En esa misma línea, advierte que “hay cosas que la comunicación no puede sola”, una definición que desarma la idea de que todo puede corregirse con una buena estrategia.
Ese límite se vuelve especialmente visible en contextos de crisis, donde -según su mirada- los errores se potencian cuando no se reconoce el problema a tiempo. Al analizar el escenario del Gobierno nacional y el rol del vocero Manuel Adorni, Angerosa es directa: “Creo que lo primero que hay que definir… es que estaban en una crisis”. A partir de allí, cuestiona la forma en que se gestionó la exposición mediática: “No necesariamente tenía que salir Adorni a defenderse… lo expusieron en un montón de programas y creo que lo dejaron solo en ese momento”. Incluso la reacción posterior, con un respaldo generalizado del oficialismo, habría sido contraproducente: “Después salieron todos en tándem a bancarlo y creo que eso fue lo que lo debilitó más”.
El problema, según su lectura, es más profundo: la crisis no se cerró. “Que pase una semana y sigan los rumores… es una crisis que no se cerró bien”, señaló, al tiempo que dejó una definición clave para entender el fenómeno: “Las crisis no decide uno cuándo se cierran, lo deciden los medios o la sociedad”.
En ese mismo análisis aparece otro patrón recurrente: la negación como estrategia. “Es una de las pistas que te da que estás en crisis y que no la estás manejando bien”, sostuvo, en referencia a los intentos de minimizar conflictos o evitar reconocer errores. Y en el caso del gobierno libertario, agregó un elemento de mayor peso político: la ruptura de su narrativa original. “Se rompió el mito fundacional… que era ir contra la casta”, explicó, subrayando el impacto que tiene la incoherencia en la percepción social.
Sin embargo, Angerosa no se limita a la crítica. También reconoce experiencias exitosas en la política argentina. “El gobierno de Cristina fue impresionante la comunicación que tuvo, siempre marcando la agenda”, destacó, al recordar cómo atravesó crisis complejas como el conflicto con el campo o el caso Nisman. En la misma línea, valoró la estrategia del macrismo y del Frente de Todos en sus inicios: “El macrismo tuvo una muy buena comunicación… el Frente de Todos también al principio, hasta la foto de Olivos”. Pero vuelve a marcar el límite: “No hay nada que la comunicación pueda hacer si no lo hace la política”.
En el plano internacional, su mirada sobre Donald Trump permite entender otro modelo de comunicación: el de la saturación permanente. “Es que la agenda de los demás no tenga ni un segundo de descanso, estás todo el tiempo atacando”, explicó. Sin embargo, advierte que estos estilos no son replicables automáticamente. “Trump hay uno solo, Milei hay uno solo… estos liderazgos surgen cuando hay un caldo de cultivo que lo permite”, afirmó, desarmando la idea de que existe una fórmula universal. Incluso señala tensiones entre discurso y realidad: “Dice ‘ganamos la guerra’ y no está sucediendo en la realidad”, apuntó sobre el expresidente estadounidense.
Para explicar cómo se gestiona una crisis de manera más integral, Angerosa menciona el caso de la marca Balenciaga, que tras una campaña polémica debió combinar disculpas públicas con acciones concretas de reparación para recuperar legitimidad. El ejemplo refuerza su idea central: la comunicación por sí sola no alcanza si no hay hechos que la respalden.
En ese contexto, la dimensión emocional del voto aparece como un factor decisivo. “Si a vos no te mueve una fibra eso que estás comunicando, no le va a llegar a nadie”, explicó. Y fue más allá: “El voto racional es el voto duro… al indeciso lo movés con las emociones”. Una definición que conecta directamente con el escenario actual, donde la política disputa atención en entornos cada vez más fragmentados.
Las redes sociales, en ese sentido, imponen nuevas reglas. “La gente se pasa cuatro horas en redes… pero no se acuerda de nada”, reflexionó, graficando la dificultad de construir mensajes duraderos en un contexto de consumo fugaz. Por eso insiste en que el diferencial no está en copiar estilos, sino en construir identidad. “Nadie vota algo que no siente familiar y que no conoce”, sostuvo.
Esa lógica también atraviesa su forma de trabajar. Angerosa no oculta que selecciona los proyectos en los que participa y que prioriza perfiles con convicción. “No trabajo con políticos de relleno… quiero políticos que tengan ambición de poder porque creen en lo que quieren hacer”, afirmó, marcando una línea clara entre estrategia y contenido político.
En definitiva, “¿Quién nos asesora?” funciona como una radiografía del sistema político desde su dimensión menos visible. “Mostrar que del otro lado hay un montón de decisiones que se toman… algunas se ven y otras no”, resumió.
En un escenario donde la política compite por atención en medio del ruido digital, la advertencia de Angerosa es contundente: la comunicación puede amplificar, ordenar o incluso disimular, pero nunca reemplazar lo esencial. Porque, al final del día, la credibilidad no se construye con slogans ni con apariciones mediáticas, sino con algo mucho más básico -y mucho más difícil- que una estrategia: la coherencia entre lo que se dice y lo que efectivamente se hace.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este jueves que tomar el control del suministro de petróleo de Irán es “una opción”.
El presidente de Estados Unidos, al ser consultado sobre si una solución con Irán podría incluir opciones duras, respondió: “Quiero decir, no hablaría de eso, pero es una opción”, tras una reunión de gabinete en Washington.
Trump sugirió que un acuerdo con Irán podría asemejarse al caso de Venezuela, donde afirmó que Estados Unidos derrocó a Nicolás Maduro y luego trabajó con la presidenta encargada Delcy Rodríguez en temas energéticos y otros asuntos.
Según la cadena CNN y la Agencia Noticias Argentinas, Trump sostuvo: “Bueno, nos ha ido muy bien trabajando con Venezuela. Ciertamente hemos obtenido miles de millones y miles de millones de dólares. Y, por cierto, Venezuela está mejor ahora que nunca en la historia de su país, y es como una especie de empresa conjunta, pero Estados Unidos ha ganado mucho dinero”.
El secretario de Estado, Marco Rubio, agregó que en los primeros dos meses de 2026 Venezuela “generó más ingresos por ventas de petróleo que en la mayor parte de todo el año pasado” y aseguró que “el dinero ya no está siendo robado”.
Trump también minimizó el impacto de la guerra en el suministro estadounidense al afirmar que Estados Unidos no “necesita” el estrecho de Ormuz, y remarcó la abundancia de hidrocarburos del país: “Tenemos muchísimo petróleo. Nuestro país no se ve afectado por esto. Tenemos más, tenemos el doble de petróleo que Arabia Saudita o Rusia, y pronto será el triple”.
El mandatario subrayó su postura de línea dura respecto a Irán y dijo que no está desesperado por alcanzar un acuerdo: “Leí hoy una historia que dice que estoy desesperado por lograr un acuerdo. No es así… Soy lo opuesto a estar desesperado. No me importa”, afirmó en la Casa Blanca.
Trump añadió que corresponde a los líderes iraníes convencerlo de detener la guerra y advirtió que Estados Unidos continuará si Teherán no renuncia de manera permanente a sus ambiciones nucleares.
Sobre unas negociaciones previas, Trump dijo que Irán le había dado a Estados Unidos un misterioso “regalo”, que esta semana describió como diez “barcos de petróleo” que cruzaron con éxito el estrecho de Ormuz.
En el Despacho Oval dijo: “Fue un regalo muy grande, de enorme valor, y no voy a decirles cuál es el regalo, pero fue un premio muy significativo”.
El jueves, el presidente afirmó que Estados Unidos mantuvo “conversaciones muy sustanciales” con funcionarios iraníes no identificados, y que el paso de los petroleros fue una señal de que las negociaciones eran serias
Trump relató que los iraníes ofrecieron permitir el tránsito de ocho grandes barcos de petróleo y que, además, enviaron dos barcos adicionales “para disculparse por algo que dijeron”. Dijo que los buques navegaron con banderas de Pakistán y que el episodio demostró que “estamos tratando con las personas adecuadas”.
Escribe Dariel Pradas / IPS Noticias – Otro corte eléctrico total en Cuba empeoró las protestas y los cacerolazos de la población, mientras el gobierno negocia con Estados Unidos el fin de la asfixia energética a la isla, dentro de una crisis que se hace cada día más insostenible para sus habitantes.
El miércoles 18, luego de casi 30 horas, la red eléctrica nacional volvió a su “normalidad” luego de que el apagón general del lunes 16 —el sexto de esa envergadura en 18 meses— dejara sin luz a los 9,7 millones de habitantes de esta nación insular caribeña.
Sin conocerse aún las causas específicas que han propiciado este nuevo apagón total, el sistema eléctrico volvió a su rutina de cortes de unas 15 horas diarias en La Habana y hasta el doble en el resto de las provincias, llegando a alcanzarse un déficit diario de la generación eléctrica superior a 60 %.
“Es demasiado que ocurra otro apagón general, cuando al día solo te ponen unas poquitas horas de luz. Así no se puede”, dijo a IPS Marielys González, una responsable de su hogar, de 59 años, residente en la capital.
Según González, los cacerolazos en su barrio no dejaron de sonar, como actos de protesta a la crisis energética que atrapa la cotidianidad de La Habana y otras ciudades durante las últimas semanas.
En la medianoche del sábado 14, un grupo de personas de la central ciudad de Morón, a más de 400 kilómetros de La Habana, salieron a las calles “con reclamos relacionados, fundamentalmente, con la situación electroenergética y el acceso a productos alimenticios”, reportó un medio local.
La protesta, que había iniciado de “manera pacífica”, derivó en que un grupo más reducido apedreara la entrada de la sede del Comité Municipal del Partido Comunista de Cuba —el único permitido por ley—, y provocara un incendio en la calle con los muebles de la recepción, un video que se hizo viral en las redes sociales.
Cinco personas fueron detenidas, según informó el Ministerio del Interior de Cuba.
Apenas días atrás, el lunes 9, una treintena de estudiantes universitarios se había congregado en la escalinata de la Universidad de La Habana (UH) para protestar por la falta de vías institucionales para transmitir sus quejas y, sobre todo, contra el sistema de clases semipresenciales implementado en febrero para la educación media y superior, como parte de las medidas de ahorro ante el bloqueo petrolero de Estados Unidos.
“No un semipresencial, es a distancia totalmente, al menos en mi carrera. Muchos estudiantes no se sienten cómodos con esta forma. Y al ser a distancia, los apagones y las problemas de conectividad están afectando bastante”, dijo a IPS Leonard Gómez, de 21 años, estudiante de Derecho de la UH y vicepresidente de la Federación Estudiantil Universitaria de su facultad, organización que agrupa a los universitarios cubanos.
Gómez y otros estudiantes se organizaron para exigir, mediante la protesta en la escalinata, la cancelación del semestre escolar: “Que se posponga y empiece de cero una vez que la situación del país mejore”, agregó.
Sin embargo, reconoció que su petición es sobre la base de que la crisis energética del país terminaría en pocos meses, ya que “la situación en el país no es sostenible en años”.
Si no mejorara antes de septiembre, probablemente no quedaría otra opción que acatar el modelo de clases semipresenciales, dijo.
La precariedad creciente de las condiciones de vida de los cubanos explica la expectación con que en La Habana se aguarda la llegada, este sábado 21 de la flotilla humanitaria «Nuestra América», con tres buques de organizaciones de una Internacional Progresista, cargados con alimentos y otros insumos asistenciales.
El activista estadounidense David Adler, coordinador de la Internacional, dijo el jueves 19, ya en La Habana, que «Estados unidos ha logrado, con pistola en mano, romper histórica solidaridad entre países», y esto es lo que busca aliviar la flotilla, y tratar de abrir una brecha a favor de la población cubana.
Estudiantes universitarios realizan una protesta pacífica en la escalinata de la Universidad de La Habana. Algunos se encontraban inconformes con el modelo de clases semipresenciales y pedían la suspensión del semestre escolar. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS
Ásperas negociaciones con Washington
Desde mediados de diciembre, el gobierno de Donald Trump impuso un cerco marítimo en el Caribe para restringir el flujo de petróleo venezolano hacia otros países, incluido Cuba, que durante décadas recibió combustible de Caracas a cambio de cooperación médica y de otros sectores profesionales.
A finales de enero, Trump presionó más al anunciar aranceles para cualquier nación que suministrara combustible a La Habana, una medida que ha disuadido a otros gobiernos de enviar crudo y que provocó un plan de contingencia con fuertes medidas de ahorro como racionar la venta de combustible, entre otras.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel afirmó en una declaración el 13 de marzo que, como consecuencia de estas acciones, no han llegado cargamento alguno de petróleo al país en los últimos tres meses.
Como resultado, la demanda eléctrica interna solo puede ser abastecida en 40 %, que aporta el crudo y gas que se extraen localmente, además de los pocos paneles solares en funcionamiento.
El presidente confirmó en la primera quincena de marzo la crisis energética se había “agravado”.
Asimismo, agregó que “el impacto es tremendo” y que la falta de energía perjudica los servicios médicos, educación, transporte y comunicaciones.
“Decenas de miles de personas esperan por una operación quirúrgica que no se puede desarrollar por la falta de energía eléctrica”, citó como ejemplo de las penurias que vive la población.
Pero la mayor noticia que dio Díaz-Canel fue la oficialización de conversaciones con la administración Trump, en la primera admisión oficial de un diálogo bilateral para salir de las presiones estadounidenses.
De acuerdo al presidente, funcionarios de ambos países están tratando de “buscar soluciones, por la vía del diálogo, a las diferencias bilaterales”, y que hay actores internacionales —no especificó cuáles— “que han facilitado estos intercambios”, sin dar más detalles.
El jueves 12, horas antes del anuncio de Díaz-Canel, el gobierno cubano anunció la liberación de 51 presos, en el marco de un acuerdo con el Vaticano, mediador histórico entre ambos países, en lo que se consideró como un gesto dentro de esas negociaciones.
Desde hace semanas, el gobierno estadounidense y el propio Trump repetían que estaba en diálogo con las autoridades cubanas, pero la contraparte cubana lo había negado.
El lunes 16 de marzo, Trump dijo que espera tener “el honor de tomar Cuba, de alguna manera”, mientras aseguró que podía hacer “lo que quisiera” en la isla.
“Estados Unidos amenaza públicamente a Cuba, casi a diario, con derrocar por la fuerza el orden constitucional… Ante el peor escenario, a Cuba la acompaña una certeza: cualquier agresor externo chocará con una resistencia inexpugnable”, respondió Díaz-Canel, al día siguiente, en su cuenta de X.
Este mismo viernes 20, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossio, reconoció que las negociaciones con Estados Unidos son «muy sensibles» y por ello la decisión de La Habana es conducirlas con discreción.
Pero «puedo confirmar categóricamente que el sistema político cubano no es objeto de negociciación», ni lo es el cargo del presidente o cualquier otro funcionario, remarcó el vicecanciller ante crecientes rumores sobre que la salida de Díaz-Canel de la presidencia era parte de las conversaciones binacionales.
Un joven observa la transmisión de la conferencia del presidente cubano Miguel Díaz-Canel, televisada en cadena nacional el 13 de marzo. El mandatario confirmó en ella la existencia de una mesa de negociaciones entre Cuba y Estados Unidos. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS
La batalla comunicacional
Muchas reacciones de la población local variaron entre si Cuba debería defender una posición más “digna” o “dar su brazo a torcer” en la mesa de negociaciones, según pudo comprobar IPS en un sondeo realizado a vox populi.
Sin embargo, en los que todos coincidieron es que se debía encontrar alguna solución mediante aquel diálogo bilateral, de forma que se alivie la crisis energética que sufre principalmente la población cubana.
“Pero, ¿qué está exigiendo Estados Unidos? ¿Qué se está negociando? Nada de eso dijeron. Y lo más importante, ¿para cuándo se va a solucionar el problema? Porque no hace falta para dentro un año: la solución se necesita ahora”, dijo a IPS Teresa Gutiérrez, enfermera habanera de 61 años.
Desde febrero, el gobierno cubano ha implementado varias normas jurídicas que ofrecen mayor apertura al sector privado, como la creación de sociedades mixtas con el sector estatal, permitir la importación de combustible, entre otros.
Costa Rica anunció el miércoles 18 el cierre de su embajada en Cuba al expresar su “profunda preocupación” por la situación en la isla y afirmar que “hay que limpiar el hemisferio de comunistas”.
En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano (Minrex) lamentó que Costa Rica haya limitado las relaciones bilaterales “bajo presión de Estados Unidos”
Dos semanas antes, el gobierno de Ecuador ordenó la salida del personal diplomático cubano de Quito, alegando injerencia en asuntos internos.
En menos de un mes, Guatemala anunció que frenará gradualmente su programa de médicos cubanos, tras 27 años de cooperación, mientras Nicaragua prohibió la entrada a ciudadanos cubanos sin visa, cortando una ruta clave para la migración hacia Estados Unidos.
Asimismo, los últimos médicos cubanos en Honduras salieron el 5 de marzo sin renovación alguna y, al día siguiente, Jamaica rompió el convenio médico con Cuba, una brigada compuesta por 277 profesionales.
“El gran tema hoy es la batalla comunicacional, cuando el nuevo fascismo tiene la ventaja”, dijo el intelectual cubano Abel Prieto el miércoles 18, durante el anuncio de la quinta edición del Coloquio Internacional Patria, un evento que debatirá los desafíos de la comunicación digital contemporánea y la soberanía tecnológica, entre otros tópicos.
El presidente de Casa de las Américas, institución que auspicia el Coloquio, agregó: “Esta amenaza (de Estados Unidos), lo que hizo fue reforzar el antimperialismo de la gente”.
Mientras, su más celebre cantautor, Silvio Rodríguez, aseguró que “tomará las armas” si llega a concretarse la agresión de Estados Unidos a Cuba, que anuncia Trump.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que sería “un gran honor” para él “tomar Cuba”, en medio del aumento de las tensiones entre Washington y La Habana por el bloqueo energético que afecta a la isla.
“Creo realmente que tendré el honor de tomar Cuba, de alguna manera”, declaró Trump a periodistas en el Despacho Oval, citado por Euronews.
“Quiero decir liberarla, o tomarla”, aclaró precisó el mandatario estadounidense.
Las declaraciones se producen en un contexto de grave crisis energética en Cuba, donde este lunes se registró un apagón generalizado, según la compañía eléctrica nacional.
La situación ha agravado las dificultades económicas que atraviesa la isla, marcada por la escasez de combustible y los problemas estructurales de su sistema eléctrico.
Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba han estado históricamente marcadas por décadas de embargo económico, sanciones y tensiones políticas desde la ruptura diplomática tras la revolución de 1959. En los últimos años, el endurecimiento de las medidas estadounidenses ha incrementado la presión sobre el Gobierno cubano y ha contribuido al deterioro de las condiciones de vida en el país.
Las palabras de Trump llegan además en un momento de creciente debate internacional sobre la política de Washington hacia Cuba y el impacto humanitario de las sanciones, en un escenario regional y global marcado por nuevas tensiones geopolíticas.