Ucrania

Paciente y confiado, Putin sale del modo de crisis en tiempos de guerra

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Por Anton Troianovski. Al principio de su guerra contra Ucrania, el presidente ruso Vladimir Putin parecía tenso, enojado e incluso hasta desorientado. Pasó días fuera del ojo público, amenazó a Occidente con ataques nucleares, fustigó a los rusos que estaban contra la guerra y los calificó de “escoria”.

Pero en junio surgió un nuevo Putin, con una imagen muy parecida a la que tenía previo a la guerra: relajado, paciente y seguro de sí mismo.

Rodeado de jóvenes, Putin se comparó de manera casual con Pedro el Grande, el primer emperador de Rusia. Durante un discurso en una conferencia económica, desestimó la idea de que las sanciones pudieran aislar a Rusia y alardeó de que le hacían más daño a Occidente. Y el miércoles, se paseó sonriente por la soleada pista de un aeropuerto en Turkmenistán, y se quitó la chaqueta de su traje antes de meterse en su limusina blindada de fabricación rusa para dirigirse a una cumbre de cinco países.

Fue el primer viaje de Putin al exterior desde la invasión a Ucrania, y su primer viaje al extranjero de varios días desde el inicio de la pandemia. Aparentemente, fue una respuesta calculada a la cumbre de la OTAN en España, donde las naciones occidentales anunciaron una nueva visión estratégica en la que Moscú es su principal adversario. Putin también envió un mensaje a los rusos y al mundo de que, a pesar del conflicto en Ucrania, el Kremlin está volviendo a la rutina.

El viaje fue el paso más reciente en una transformación más amplia de Putin que se ha hecho evidente en las últimas semanas. El presidente ruso está telegrafiando un cambio de su actitud de “crisis en tiempos de guerra” para regresar al aura de líder paternalista y calmado que protege a los rusos de los peligros del mundo. Esto sugiere que Putin piensa que ha estabilizado su estrategia de guerra y su sistema económico y político, tras los iniciales fracasos militares de Rusia y la avalancha de sanciones impuestas por Occidente.

“El impacto inicial pasó y las cosas han resultado no estar tan mal”, afirmó Abbas Gallyamov, exredactor de discursos de Putin, al describir la perspectiva del presidente.

El viaje de Putin a Turkmenistán coincidió con la cumbre de la OTAN en Madrid, en la que los líderes occidentales declararon a Rusia como su principal adversario.
El viaje de Putin a Turkmenistán coincidió con la cumbre de la OTAN en Madrid, en la que los líderes occidentales declararon a Rusia como su principal adversario.Credit…Stefan Rousseau/Pool vía REUTERS

Pero el cambio en Putin también ilustra que está volviendo a sus viejos instintos al intentar ocultar los riesgos que aún existen: una Ucrania que no da señales de rendirse en la lucha; una OTAN extraordinariamente unida y en crecimiento y una frágil tranquilidad en el frente interno en el que las consecuencias de las sanciones y los efectos en cascada de la muerte y la destrucción de la guerra que aún se sienten.

“Él entiende que su legitimidad se basa en que él sea fuerte y activo, en actuar y ganar”, dijo Gallyamov, quien ahora vive en Israel y se dedica a la consultoría política independiente. “La parálisis y la ausencia frente al ojo público son como la muerte para él. Así que se ha controlado y ahora intenta hacer esto”.

Una parte central del mensaje de Putin esta semana fue que el aislamiento global de Rusia está lejos de ser total, y que las declaraciones en la cumbre de la OTAN —una determinación de respaldar a Ucrania y fortalecer el flanco oriental de la alianza— no generan mucha preocupación.

El viaje de Putin a Asia Central fue notorio no solo porque era la primera vez que él salía del país desde el comienzo de la invasión el 24 de febrero, sino también porque había estado tomando precauciones pandémicas extraordinarias. El martes 28 de junio, después de volar a Dusambé, Tayikistán, para reunirse con el presidente del país, Emomali Rahmon, Putin pasó la noche allí. Que se sepa, es la primera vez que ha pasado la noche fuera de Rusia desde enero de 2020.

El miércoles 29 de junio, Putin voló a Turkmenistán para una reunión con los líderes de los cinco países que rodean el mar Caspio, que también incluyen a Azerbaiyán, Kazajistán e Irán. La cumbre tuvo una relevancia práctica porque Rusia está tratando de expandir su influencia en esa región que es económicamente vital y rica en energía, mientras busca llenar el vacío de poder que dejó la retirada estadounidense de la aledaña Afganistán.

Pero la cumbre también tuvo una importancia simbólica para el público de Putin en casa, pues ofreció una imagen en la que la actividad diplomática y el poder blando ruso podía apreciarse en el mismo momento en el que los líderes occidentales se reunían en Madrid. Putin le obsequió dos sables hechos a mano y un juego de ajedrez de los montes Urales a Gurbanguly Berdimuhamedow, el excéntrico exlíder de Turkmenistán, quien estaba celebrando su cumpleaños 65. Durante la reunión con los líderes del Caspio, Putin hizo un llamado a una mayor cooperación regional, incluido un foro cinematográfico del Caspio.

Putin dio una breve conferencia de prensa después y volvió a insistir en que no tenía prisa por terminar la guerra. “La labor va sin contratiempos, rítmicamente”, dijo de la batalla. “No hay necesidad de hablar de los tiempos”.

Luego, el jueves, el líder ruso volvió a indicar que no daría marcha atrás. En un mensaje en video para conferencia jurídica en San Petersburgo, volvió a declarar la falsedad de que “el régimen de Kiev” estaba llevando a cabo “genocidio” y “crímenes contra la humanidad” en la región del este de Ucrania, el Donbás.

Para Tatiana Stanovaya, una experta veterana sobre el Kremlin que reside en Francia, la ráfaga de apariciones de Putin es la iteración más reciente en su habitual oscilación entre períodos de intensa actividad privada e intensa actividad pública.

Las fuerzas ucranianas disparan un obús M777 suministrado por Estados Unidos contra posiciones rusas en la región de Donetsk, en Ucrania oriental. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha amenazado a los países que suministran armas a Ucrania.
Las fuerzas ucranianas disparan un obús M777 suministrado por Estados Unidos contra posiciones rusas en la región de Donetsk, en Ucrania oriental. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha amenazado a los países que suministran armas a Ucrania.Credit…Tyler Hicks/The New York Times

Putin es capaz de mantener un completo silencio durante semanas en períodos de alta presión, como lo hizo antes de la invasión de invierno, cuando pasó más de un mes sin hablar en público sobre Ucrania. En las semanas posteriores a la invasión, pasó varios días seguidos sin aparecer frente a las cámaras.

Pero en otros casos, Putin puede embarcarse en una seguidilla de eventos espontáneos (para los estándares del Kremlin), como lo hizo este mes cuando pasó más de 90 minutos en un evento municipal junto a jóvenes empresarios, y una semana después, cuando estuvo durante casi cuatro horas en el escenario del Foro Económico Internacional de San Petersburgo.

“Después de tomar algunas medidas muy ruidosas e impactantes, necesita tener retroalimentación”, afirmó Stanovaya sobre Putin. “Comienza a aparecer activamente en público, a abrirse, a ser más franco. Es como si saliera a luz para ver lo que realmente ha hecho”.

El aislamiento de Putin se vio magnificado por la pandemia, y estuvo acompañado, ya sea de forma genuina o deliberada, por estallidos de ira y reclamos notables dirigidos a Occidente. En el discurso en el que declaró el comienzo de la invasión, calificó al Occidente liderado por Estados Unidos como un “imperio de mentiras” y amenazó a cualquier país que intentara interferir con “consecuencias que nunca han enfrentado en su historia”. En marzo, Putin arremetió contra los rusos pro-Occidente y los llamó “escoria y traidores” a quienes la sociedad despreciaría “como una mosca”.

El lenguaje ominoso, combinado con las entregas de armas occidentales a Ucrania y los reveses rusos en el campo de batalla, llevó a muchos analistas —incluida Stanovaya— a concluir que Putin estaba contemplando un uso limitado de armas nucleares para intimidar a Occidente hasta someterlo.

Pero recientemente, Putin ha reducido las amenazas extremas y ha vuelto a su imagen pública más relajada. En un aparte informal en su municipalidad, el líder ruso comparó su lucha con las guerras de conquista de Pedro el Grande en el siglo XVIII, al dejar en claro que se ve a sí mismo como una figura histórica en una cruzada de años para devolver tierras perdidas —y la gloria— a Rusia.

Putin “entiende que su legitimidad se basa en que él sea fuerte y activo, en actuar y ganar”, dijo Abbas Gallyamov, quien escribía discursos para el líder ruso y ahora vive en Israel y se dedica a la consultoría política independiente. “La parálisis y la ausencia frente al ojo público son como la muerte para él”.
Putin “entiende que su legitimidad se basa en que él sea fuerte y activo, en actuar y ganar”, dijo Abbas Gallyamov, quien escribía discursos para el líder ruso y ahora vive en Israel y se dedica a la consultoría política independiente. “La parálisis y la ausencia frente al ojo público son como la muerte para él”.Credit…Maxim Shemetov/Reuters

Sin embargo, las predicciones de que Putin haría una declaración oficial de guerra e instalaría una leva militar no han sucedido. Y las medidas occidentales que otros funcionarios rusos han descrito como hostiles —como darle candidatura para la Unión Europea a Ucrania e invitar a Suecia y Finlandia a la OTAN— no han provocado ninguna represalia severa de su parte.

Más bien parece que ahora su estrategia es esperar, a la expectativa de que la determinación occidental se resquebraje por la presión económica y el gobierno del presidente Volodímir Zelenski de Ucrania se desmorone mientras Rusia bombardea a sus tropas y ciudades. Y Stanovaya percibe que Putin ha entrado en una suerte de détente con Washington al determinar que el presidente Biden está poniendo límites a la escala de la ayuda enviada a Ucrania a fin de evitar un enfrentamiento de mayor escala.

“Apuesta a que, con el tiempo, las autoridades en Kiev tendrán que aceptar todo”, dijo Stanovaya de Putin. Rusia ha estado siguiendo de cerca las declaraciones del gobierno de Biden, agregó, “y ha decidido: ‘Bien, las reglas del juego ya están establecidas. Son aceptables para nosotros. Así que podemos calmarlos y solo esperar’”.

Dicho enfoque, sin duda, acarrea grandes riesgos. La aparente expectativa de Putin de que muchos ucranianos recibirían bien a los rusos como liberadores ha dejado entrever su retorcida comprensión del país. Y al interior de Rusia avanzan las consecuencias de las sanciones, algo que el ministro de Economía, Maksim Reshetnikov, subrayó al advertir el miércoles que la solidez inesperada del rublo estaba amenazando la viabilidad de los exportadores rusos.

El miércoles, durante su discurso de ocho minutos en Turkmenistán, Putin no mencionó ni a Ucrania ni su enfrentamiento con Occidente, otra señal de cómo está proyectando un retorno a la normalidad. En cambio, habló sobre las campañas de Rusia para mejorar el transporte y el turismo en la región y para abordar la contaminación y las pesquerías agotadas.

El primer crucero del Caspio, afirmó, zarpará el próximo año desde la región rusa de Astracán en el delta del río Volga. ¿Cuál es el nombre del barco? Pedro el Grande.

Anton Troianovski es el jefe de la corresponsalía de Moscú para The New York Times. Antes fue el jefe de la corresponsalía de The Washington Post en Moscú y pasó nueve años con The Wall Street Journal en Berlín y en Nueva York. @antontroian

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Francisco negó rumores de renuncia y se ofreció a ir a Moscú y Kiev a ayudar a la paz

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El papa Francisco negó que piense renunciar en un futuro cercano, ratificó su visita a Canadá el mes próximo y adelantó que espera poder viajar pronto a Moscú y a Kiev para ayudar a la paz en medio de la guerra desatada por la invasión rusa a Ucrania.

“Nunca estuvo en mi cabeza. Por el momento no, de verdad”, respondió el pontífice al ser consultado, en una entrevista con la agencia de noticias Reuters vastamente reproducida hoy por medios locales e internacionales, sobre los rumores de una eventual renuncia durante el verano europeo.

En ese marco, repitió que algún día podría llegar a evaluar la dimisión si su salud empeora, pero que “no se sabe, Dios dirá” al respecto.

El pontífice argentino, de 85 años, fue operado en 2021 por una diverticulitis y este año se mostró en silla de ruedas por primera vez a partir de una dolencia en la rodilla derecha que lo obligó a suspender el viaje previsto a Sudán del Sur y República Democrática del Congo del 2 al 7 de julio y que aseguró poder hacer “más adelante”.

“Estoy mejor, estoy mejorando de a poco”, dijo el Papa, y reconoció que está siendo tratado con terapia láser y magnética.

“Técnicamente ya se ha hecho la calcificación, gracias a todo el trabajo realizado con láser, tecnoterapia y magnetoterapia. Y ahora hay que empezar a moverse porque hay peligro de perder músculo si uno no se mueve. Es un ligamento que se ha inflamado, y con esto andaba mal y se me movió un hueso, una fractura ahí y ese es el problema”, reveló por primera vez sobre el origen del malestar en la pierna.

Sobre la intervención del año pasado, la calificó como “un éxito” y negó las versiones sobre un supuesto cáncer, a las que consideró “chismes de palacio”.

“Sí, me sacaron 33 centímetros del colon, del sigma, por diverticulitis. Salió bien, fueron más de 6 horas de anestesia y por eso no quise hacerme esta operación aquí (en la rodilla), porque la anestesia deja rastros. A los 10 meses, al año”, explicó sobre la negativa a una intervención este año para facilitar sus desplazamientos.

Francisco, quien del 24 al 30 de julio viajará a Canadá acompañado por Télam y otros medios a bordo del avión papal, agregó además que estudia una visita a Rusia y Ucrania a su regreso del país norteamericano.

“Me gustaría ir, y quería ir primero a Moscú”, planteó al ser consultado sobre una posible visita a Kiev.

“Intercambiamos mensajes sobre esto porque pensé si el presidente ruso me daba una pequeña ventana para servir a la causa de la paz. Y ahora es posible, después de que regrese de Canadá, es posible que logre ir a Ucrania”, dijo.

En ese contexto, sostuvo que “lo primero es ir a Rusia para intentar ayudar de alguna manera, pero me gustaría ir a las dos capitales”.

Tras una serie de tentativas fallidas para tener un visto bueno del presidente ruso Vladimir Putin a un acercamiento vaticano, el Papa reconoció que ahora “quedó un diálogo muy abierto, muy cordial, muy diplomático en el sentido positivo de la palabra. Por el momento está bien, la puerta está abierta”, reconoció.

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Guerra en Ucrania: llegó a destino la ayuda humanitaria enviada por el INYM

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La donación de 128 mil saquitos de yerba mate enviada por el INYM arribó este sábado 2 de julio a Polonia, en el vuelo del comandante Enrique Piñeyro y bajo la coordinación de Fabián Ballesteros, secretario de la Comisión Cascos Blancos, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.

La ayuda humanitaria aprobada por el Directorio del INYM había partido de Misiones días atrás, en respuesta al pedido efectuado por los referentes de la comunidad ucraniana en esta provincia y luego de las gestiones donde intervinieron activamente la embajadora de la Argentina en Ucrania, Elena Leticia Mikusiski; el Director del Departamento Económico y Comercial de la Embajada de Ucrania en la República Argentina, Vitalii Odovik y la subgerente de Promoción y Desarrollo del INYM, María Marta Oria

Esta acción solidaria recibió el agradecimiento de toda la comunidad ucraniana y sus máximos referentes, como el cónsul de Ucrania en Misiones Diego Muruniak y el presidente de la Delegación Misiones de la Representación Central de Ucranios en Argentina, Jorge Balanda; entre otros.

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El tablero mundial del eje OTAN-G7

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Los últimos días del mes de junio encontraron a Occidente bajo la necesidad de diagramar y trazar políticas conjuntas a futuro. Lógicamente, esto sucede en el contexto de incertidumbre generado por el avance de las tropas rusas en Ucrania, y con las consecuencias económicas evidentes relacionadas a este suceso. Las potencias occidentales y capitalistas tuvieron la ardua tarea de poder empezar a pensar en los distintos panoramas sobre como salir de esta situación, con el menor riesgo colateral posible para ellos. En consecuencia, la cumbre del G7 en Alemania y la cumbre de la OTAN en España han dejado bosquejo de la reconfiguración geopolítica del globo, desde la perspectiva de los intereses occidentales.

Ucrania en la agenda de los grandes

No es una novedad el hecho de que el país dirigido por Volodimir Zelenski se ha transformado en un tema recurrente, no solo en las esferas académicas, diplomáticas o militares, sino que inclusive en cualquier charla cotidiana. En parte se explica esto por la reacción generada en una sociedad que, en occidente, nunca vivió ni padeció una guerra. Lejos quedan las problemáticas de Siria, Myanmar, Cisjordania y Yemen. Asimismo, la generación de la comunicación inmediata se ha hecho eco de la guerra en Ucrania y, de igual manera, han ayudado a su difusión. Ahora bien, donde la situación mundial se dirime es en la mesa de las grandes potencias representadas por sus máximos mandatarios. 

La cumbre de los 7, conocida como el G7, tuvo lugar en Alemania entre el 26 y el 28 de junio. Este grupo de países, potencias políticas, militares y económicas, está integrado por Estados Unidos, Canadá, Alemania, Inglaterra, Italia, Francia y Japón. Particularmente siempre se invita a la Unión Europea, y en esta ocasión, Argentina fue el único representante latinoamericano, por invitación directa de Olaf Scholz para la presidencia argentina. En esta edición también fueron invitados los jefes de Estado de India, Indonesia, Senegal y Sudáfrica. Si bien, este grupo de grandes países de economía de libre mercado e industrializados, funciona desde 1975, esta edición tuvo un agregado más que importante: la guerra ruso – ucraniana. 

Esta cumbre del G7 partió de la base de las sanciones a Rusia. Se intensificaron, con el aval de los líderes políticos occidentales, una batería de sanciones in crescendo para el país de Vladimir Putin. En principio, la limitación con tendencia prohibitiva hacia la exportación del oro ruso, uno de los principales motivos de generación de excedentes. Ante esto, la reacción en cadena es predecible, sobre todo con los problemas financieros que se evidencian en la cuestión plasmada en la falta de pago de deuda externa a la que ha incurrido Rusia. El primer posible default en un siglo. Asimismo, otro “cepo” económico propuesto desde el G7 giró en torno a la industria militar rusa. En este sentido, es entendible que esto afectaría directamente a la capacidad bélica del Kremlin, la cual pareciera no tener fin, comprendiendo el poderío armamentístico de Moscú. Claro está, que la condena hacia el preconcepto del crimen de guerra al cual se lo juzga a Rusia fue tema de debate, entendiendo el rearmado diplomático que se daría cuando cese la guerra, triunfe Putin o triunfe Zelenski. 

Sacando la situación de la guerra en Ucrania, el G7 no se salió de su molde. Reactivación económica a partir de paquetes monetarios emitidos por los grandes países hacia los de economía emergente o crónica. Lógicamente que, con esto se da el posicionamiento de grandes potencias como EEUU, como los acreedores del mundo. Paralelamente, la presencia de países invitados marca el rumbo de las alianzas políticas. La presencia argentina es fundamental, sobre todo entendiendo el contexto de refinanciamiento de la deuda externa con el Fondo Monetario Internacional. En este sentido, la diplomacia juega un papel clave a la hora de poder establecer una red de países que sirvan de soporte o apoyo a las decisiones financieras argentinas con un plan de pago que pueda mantener una economía sostenida.

Por otro lado, aparece la otra gran cumbre. Hablamos de la reunión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que tuvo lugar en España entre el 28 y el 30 de junio. Esta cumbre reunió a gran parte de los países que formaron parte de la reunión del G7, aunque con la salvedad del tópico militar como presencia estelar. Ante esto, fue nuevamente la cuestión ucraniana la que se posicionó como la vedette de dicha cumbre.

Aquí sí, con total claridad se puede resumir que, a partir de la invasión en territorio de Ucrania, Putin y su país se transformaron en la amenaza de la OTAN. Esto se da porque, básicamente, con una mínima acción belicista de Moscú, se puso en jaque el sistema de seguridad occidental. El punto real para la Alianza Atlántica no es, principalmente, la situación de Ucrania en sí, sino lo que puede pasar a raíz de eso. Es decir, el temor de la OTAN es tener que enfrentar militarmente a Rusia, por el poderío que representa Putin, como así también por las alianzas armamentísticas que ha generado el Kremlin con el correr de los años. Ante la activación del protocolo de emergencia y actuación de la OTAN, es sabido que detrás de la potencia militar heredada de la Unión Soviética, aparecerá la figura de China, Irán y Corea del Norte. Todos los países que podrían participar de este enfrentamiento hipotético podrían acarrear una guerra de dimensión monumental. Este es lo que genera el verdadero sentido de mesura por parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. 

Más allá de esto, las medidas tomadas en Madrid por parte de la OTAN, son las de reforzar el flanco militar este de Europa, con una frontera cercana a Ucrania, que también pone en alerta al mismísimo Vladimir Putin. Sin embargo, lo que le quita el sueño al líder político ruso, son los posibles nuevos miembros de la OTAN. Hablamos de Suecia y Finlandia. Los países nórdicos desde hace semanas confirmaron su necesaria adhesión a la Alianza Atlántica, con el fin de tener resguardo militar y político ante un posible avance de las tropas rusas sobre su territorio. Esto sería un verdadero revés para las intenciones de equilibrio político en Europa por parte de Rusia, entendiendo que esta forzando un proceso de ingreso a la OTAN de países con los que tiene un comercio fluido, además de una historia militar en común. No obstante, y más allá de la anulación del veto turco, la propia dinámica de las alianzas geopolíticas conlleva a rearmar el tablero global, y sobre todo en el viejo continente, territorio donde hace décadas no se ve tan agitado en términos de inestabilidad. 

Otro punto de vital importancia para comprender, a manera de resumen, lo acontecido por los representantes de la OTAN en la última cumbre de Madrid, es el abordaje sobre China. Stoltenberg y los jefes de Estado fueron claros respecto a este país de vital importancia. Para ellos, el gigante rojo de Asia representa un desafío. Esto se entiende desde la perspectiva económica y el brutal afianzamiento financiero y de generación de excedentes que mantiene a un ritmo galopante el régimen de Xi  Jinping. De hecho, la preponderancia económica lo lleva a China a ser la potencia mundial por excelencia, y además es la razón por la cual, el país asiático no busca involucrarse de manera directa en el enfrentamiento bélico entre Ucrania y Rusia. Cierto es, que China es un aliado de Moscú, aunque el afán por mantener la aceleración en la rueda de consumo es mucho más grande. Una guerra enfriaría la economía global donde China impera, es por esa razón que Xi Jinping solo mira de reojo lo que acontece en el este de Europa. La OTAN sabe eso, y es la razón por la cual no se lo considera una amenaza como sí es considerada Rusia.

Empero, hay otra cuestión por la cual China es un reto para la Alianza Atlántica. Tiene que ver con el abultado ejército a disposición que tiene Beijing, y los intereses geopolíticos que se encuentran alejados del viejo continente. En base a esto, conocida es la vieja disputa entre China y Taiwán, y la constante tensión vivida en esa zona del globo a partir de amenazas de Beijing dirigidas hacia la isla taiwanesa. De igual forma, los intereses económicos de China se ven reflejados, geopolíticamente hablando, en el cinturón de perlas hecho alrededor de India, con el fin de establecer un comercio marítimo prácticamente directo con África. Dicho esto, es predecible ver que los ánimos de China se encuentran lejos de Europa, aunque cerca de sus aliados. Con esto último, es menester hablar de la posición dominante que el gigante asiático busca tener en los archipiélagos de Oceanía, sobre todo centrado en Islas Salomón. Xi Jinping ha demostrado en más de una ocasión su intención de mantenerse cerca de los países oceánicos y esto fue advertido en reiteradas situaciones por Australia, el país que mantiene bajo su control, la hegemonía de Oceanía. Es así, que Sídney, además de haber sido una colonia inglesa, sigue perteneciendo a la Commonwealth, y tiene una relación más que cercana con los intereses de la OTAN y el G7. 

2022, una cachetada a Europa

Una de las premisas que se esgrimen como síntesis de supina importancia al hablar de las últimas cumbres que han tenido lugar en el viejo continente, es el hecho de que Europa se dio cuenta que perdió la batalla de modelos políticos. Más que Europa, hablamos de la Unión Europea. ¿Por qué se dice esto? Básicamente porque la UE se había posicionado como el modelo político nacional y regional de funcionamiento ideal de las democracias liberales, la socialdemocracia, el libre mercado y las dinámicas políticas en base a la diplomacia total desde el comienzo del siglo XXI. Pero Europa se equivocó, no solamente eso, sino que se equivocó y perdió. Este año le dio un baldazo de agua fría, propinado por Rusia y también por EEUU.

Esto se explica por el proceso de otanización que lleva adelante Europa, con una rigidez política mucho más evidente que durante los años de proliferación de las diplomacias europeizantes. El concepto otanización fue propuesto por el mismísimo Joe Biden. El máximo mandatario de Estados Unidos aclaró que Europa está atravesando por ese proceso de inclusión a la OTAN por culpa de las decisiones de Vladimir Putin y las ambiciones de mayor defensa nacional de Rusia. He aquí un claro ejemplo en donde una invasión rusa y una respuesta estadounidense fueron suficientes para ponerle un punto a las prácticas políticas institucionales de la Unión Europea. 

Vayamos más a fondo, el G7 y la OTAN entendieron que el avance militar ruso no trae consigo solamente una cuestión plenamente territorial, sino que detrás viene el afianzamiento de un modelo político puesto a disposición en el personalismo de un líder carismático. De hecho, si se hace un breve proceso de revisión de la historia rusa, verá que sus épocas de apogeo económico estuvieron en manos de personajes y líderes, no así de modelos concretos. Aquí podríamos nombrar a Pedro el Grande, Catalina, Stalin y el mismísimo Vladimir Putin. Es decir, que tan solo el avance de Rusia sobre Ucrania puso en jaque todo un modelo de prácticas políticas que la Unión Europea había construido durante décadas. 

Por otro lado, hablamos de EEUU. En este sentido, Washington y su intransigencia o posición cuasi dubitativa también dejaron a la Unión Europea en un limbo. Curiosamente, Joe Biden condenó la operación militar rusa en Ucrania desde el primer momento, ejecutó sanciones económicas, apoya a Ucrania con envío de armamentos y de paquetes monetarios, pero no se metió en suelo ucraniano a combatir al “enemigo”. Pareciera ser que EEUU perdió esa fiereza que tuvo durante la Guerra Fría, en donde junto a la Unión Soviética, transformaron al mapa mundial en un juego táctico. Hace falta recordar lo que sucedió en la península de Corea, Vietnam, Afganistán y la crisis de los misiles cubanos. Ahora bien, Biden sabe que no es momento de actuar de esa manera, por las razones previamente establecidas como la equivalencia de fuerzas bélicas y el debilitamiento del sistema económico que ya viene desguarnecido por la pandemia de COVID – 19. Por otro lado, el eterno defensor de la democracia ha tomado la postura de la defensa indirecta, resguardando sus intereses y con un contexto nacional particular. La adhesión social en EEUU no es algo homogéneo en su mayoría, y además cabe recordar el avance de los extremismos en su sociedad, marcada por los tiroteos masivos y por el funesto episodio del asalto al Capitolio en 2021. Con esto se quiere decir que Estados Unidos tiene asuntos que resolver en su patio trasero antes de salir a pasear por el barrio. 

En el medio de esta discordia, la Unión Europea se encuentra entre fuego cruzado y con una amenaza constante y total. Por esa razón, personajes como Macron o Scholz han buscado el diálogo constante con Putin, entendiendo que esa vía es la indicada al no tener un contexto favorable para otro tipo de ultimátum. Por otro lado, las sanciones económicas a Rusia, no parecen afectarle en demasía, como si lo hace el bloqueo del petróleo y el gas del Kremlin, que están causando una verdadera crisis energética en el viejo continente. Efectos casi nunca padecidos: altas tasas inflacionarias, previsiones a futuro aún más elevadas, aumento del precio de combustible y caída del nivel de vida. Ante esto, la Unión Europea se dio cuenta del golpazo que le están propinando Rusia y EEUU, y también que su modelo puede entrar en crisis en cualquier momento. 

G7 y OTAN en la periferia 

Mucho se habló de lo acontecido en el viejo continente y de lo meramente relacionado a la Guerra en Ucrania. Sin embargo, hay países considerados emergentes que han participado de dichas cumbres, en forma de invitados. Previamente se habló de Argentina, y en este apartado cabe recordar que el país conducido por Alberto Fernández quedó medianamente bien posicionado en la última Cumbre de las Américas. Esto podría servir para Argentina, por razones de pagos externos, pero también para las potencias, entendiendo que, si la economía argentina goza de un leve despegue en los próximos meses o años, puede ser una oportunidad de invertir en Sudamérica. 

Más allá de esto, India se presenta como un país interesante que tuvo invitación al G7. La importancia de este gran país asiático radica en que forma parte del BRICS. Es decir, la alianza conformada también por Brasil, Rusia, China y Sudáfrica. Es decir, son países con economías emergentes, con relaciones bilaterales estratégicas. El acercamiento de India a las problemáticas que guardan relación con Europa puede servir como una especie de termómetro, si es que se posiciona como interés de la India, para con Vladimir Putin. No pareciera ser de suma importancia para Nueva Delhi, el hecho de ser un mediador en esta guerra. Caso contrario al de Turquía. 

Erdogan sigue haciendo de la OTAN, una novela en donde él mismo es el guionista. Con idas y vueltas para con Suecia y Finlandia. Más, sin embargo, habría que empezar a pensar en un actor importante que no ha aparecido en escena en estas cumbres, pero que tiene intereses de mediador y de dominador regional tal y como lo busca Turquía: hablamos de Israel. El país de Medio Oriente cumple un papel fundamental en las cercanías de la medialuna de las tierras fértiles, un rol preponderante como aliado de los intereses de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. El control de las sublevaciones o los afianzamientos de movimientos islámicos y, sobre todo, palestinos, es de vital importancia para mantener los intereses petroleros de la región. Israel, a su vez, no ha tenido participación directa en estas cumbres, aunque se conoce su postura al respecto de las problemáticas tratadas. A esto hay que agregarle, que Tel Aviv está pasando por un proceso de fragilidad institucional más que evidente. En los últimos días, Israel disolvió su parlamento y llamó a elecciones anticipadas para noviembre del corriente año. Será la quinta elección en cuatro años en dicho país. 

Luego de lo previamente expuesto, pareciera ser que África vuelve a ser ignorada y dejada de lado por las grandes potencias. El G7 y la OTAN solo tuvieron una escasa aproximación a un paquete económico de ayuda humanitaria en el continente más afectado por la pobreza y la enfermedad. Además de esto, la siempre complicada situación de Melilla en el norte africano fue material de comentarios en los pasillos alemanes y españoles, pero no más que eso. Nuevamente, el continente africano queda afuera de las políticas globales, sin tener en cuenta su galopante y preocupante nivel de pobreza, indigencia, falta de educación, crisis sanitarias por enfermedades y bajísimo nivel de vida. 

Finalmente, las políticas medio y socio – ambientales ocuparon un breve espacio, sobre todo en la cumbre del G7. Con el fin de continuar un proceso de saneamiento de la naturaleza y preservación de la naturaleza y la biodiversidad a partir de políticas a largo plazo. Inclusive, la Unión Europea aprobó el abandono de los vehículos a combustión para 2035, pero no más que eso. Es decir, antes de la guerra en Ucrania, la agenda global se encontraba plenamente abocada a las políticas ambientales. Hoy, la OTAN y el G7 tienen preocupaciones de mayor envergadura, las cuales han sido identificadas y tienen claros destinatarios: el avance militar de Rusia con el declive político de Europa, y la mega – maquinaria económica y financiera de China, manejada por un régimen con mano dura como el de Xi Jinping.

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Francisco: “Un pastor tiene que estar mezclado y participando de la vida de su pueblo”

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(Por Bernarda Llorente) Francisco sostuvo que “el pastor tiene que estar mezclado y participando de la vida de su pueblo” al referirse a la impronta que se propuso imprimir en la Iglesia Católica desde que fue ungido Pontífice, hace más de 9 años, y en ese sentido resaltó que él siempre hace “una distinción entre pastores de pueblo y clérigos de Estado”.

“A veces los curas tenemos la tentación de noviar demasiado con los poderes y ese no es el camino. El verdadero camino es el pastoreo: estar en medio de tu pueblo, delante de tu pueblo y detrás de tu pueblo”, subrayó.

Siempre fue un pastor, pero cómo transmitir esa Iglesia de pastores, esa Iglesia de la calle que le habla a los fieles. ¿Acaso hoy la fe es distinta? ¿El mundo tiene menos fe? ¿La fe se puede recuperar?

-Francisco: Me gusta hacer una distinción entre pastores de pueblo y clérigos de Estado. Clérigo de Estado es aquel de las cortes francesas, como Monsieur L’Abbé, y a veces los curas tenemos la tentación de noviar demasiado con los poderes y ese no es el camino. El verdadero camino es el pastoreo. Estar en medio de tu pueblo, delante de tu pueblo y detrás de tu pueblo. Estar en medio para olerlo bien, para conocerlo bien, porque a vos te sacaron de ahí. Estar delante de tu pueblo para a veces marcar el ritmo. Y estar detrás de tu pueblo para ayudar a los rezagados y para dejar que camine solo para ver para dónde tira, porque las ovejas a veces tienen la intuición de saber dónde está el pasto. El pastor es eso. Un pastor que esté solo delante del pueblo no va. Tiene que estar mezclado y participando de la vida de su pueblo. Si Dios te pone a pastorear es para que pastorees, no para que condenes. Dios vino acá para salvar, no para condenar. Eso lo dice San Pablo, no lo digo yo. Salvemos a la gente, no nos pongamos demasiado severos. A algunos no les va a gustar lo que voy a decir: hay un capitel de la Basilica de Vèzelay, no me acuerdo si es 900 o 1100. Vos sabés que, en aquella época medieval, la catequesis se hacía con las esculturas, con los capiteles. La gente los veía y aprendía. Y un capitel de Vèzelay que me tocó mucho es el de un Judas ahorcado, el diablo tirándolo para abajo y, del otro lado, un buen pastor que lo agarra y se lo lleva con una sonrisa irónica. Con eso le está enseñando al pueblo que Dios es más grande que tu pecado, que Dios es más grande que tu traición, que no te desesperes por las macanas que hiciste, que siempre hay alguien que te va a llevar sobre los hombros. Es la mejor catequesis sobre la persona de Dios, la misericordia de Dios. Porque la misericordia de Dios no es un regalo que te da, es él mismo. No puede ser de otra manera. Cuando presentamos a ese Dios severo, que todo es castigo, no es nuestro Dios. Nuestro Dios es el de la misericordia, de la paciencia, el Dios que no se cansa de perdonar. Ese es nuestro Dios. No el que, a veces, desfiguramos los curas.

Si la sociedad escucha a ese Dios y a ese pueblo que a veces no es escuchado, ¿considera que se podrá construir un discurso distinto, alternativo al discurso hegemónico?

-F: Sí, por supuesto. La hegemonía nunca es saludable. Quisiera hablar de algo antes de terminar: en nuestra vida litúrgica, en el Evangelio, está la huida a Egipto. Jesús tiene que escaparse, su padre y su madre, porque Herodes lo quiere matar. Los Reyes Magos y toda esa historia. Entonces está la huida a Egipto, que tantas veces la pensamos como si fueran en carroza, tranquilos en un burrito. Resulta que, hace dos años, un pintor piamontés pensó en el drama de un papá siriano escapando con su hijo y dijo: “Ese es San José con el niño”. Lo que sufre ese hombre es lo que sufrió San José en esa época. Es ese cuadro que está ahí, que me lo regaló.

El Papa Francisco advirtió que “en una guerra no se baila el minué, se mata“, denunció que detrás de los conflictos bélicos hay “toda una estructura de venta de armas que los favorecen” y planteó que para detener confrontaciones tan graves como las que vive el mundo “hace falta valentía y creatividad” de parte de las instituciones internacionales.

Tras reiterar su frase de que el planeta atraviesa una “guerra mundial en pedacitos”, el Pontífice condenó la “crueldad” y el dolor cotidiano que causa, para luego alertar que la ONU, por la forma en que está constituida, “no tiene poder para imponerse” ni para “resolver una situación de conflicto como la que estamos viviendo hoy en Europa”, en referencia a lo que sucede en Ucrania.

En otro orden, definió al “narcicismo”, el “desánimo” y el “pesimismo” como los males de la época pero convocó a usar el sentido del humor como antídoto ya que es “lo que más humaniza”, y además exhortó a no incurrir en el lamento continuo al que identificó con el apodo que recibía “una monja que vivía quejándose y a la que en el convento -recordó- llamaban ‘Sor Lamentela'”.

Francisco, usted suele describir tres males de la época: el narcisismo, el desánimo y el pesimismo. ¿Cómo se los combate?

-Esas tres cosas que nombraste -narcisismo, desánimo y pesimismo- entran en lo que se llama la psicología del espejo. Narciso, claro, miraba el espejo. Y ese mirarse no es mirar hacia adelante, sino volverse sobre sí mismo y estar continuamente lamiendo la propia llaga. Cuando, en realidad, lo que te hace crecer es la filosofía de la alteridad. Cuando no hay confrontación en la vida no se crece. Esas tres cosas que mencionaste son las del espejo: yo veo para mirarme a mí mismo y lamentarme. Recuerdo a una monja que vivía quejándose y en el convento la llamaban “Sor Lamentela”. Bueno, hay gente que se lamenta continuamente de los males de la época. Pero hay algo que ayuda mucho contra este narcisismo, desánimo y pesimismo, que es el sentido del humor. Es lo que más humaniza. Hay una oración muy linda de Santo Tomás Moro, que yo rezo todos los días desde hace más de 40 años, que empieza pidiendo “Dame, Señor, una buena digestión y también algo que digerir. Dame sentido del humor, que sepa apreciar un chiste”. El sentido del humor relativiza tanto y hace tanto bien. Eso va contra ese espíritu de pesimismo, de “lamentela”. Era Narciso, ¿no? Volver sobre el espejo. Narcisismo típico.

Hacia 2014 ya sostenía que el mundo estaba entrando en una Tercera Guerra Mundial y hoy la realidad no hace más que confirmar sus pronósticos. ¿La falta de diálogo y de escucha son un agravante en la situación actual?

-La expresión que utilicé aquella vez fue “guerra mundial a pedacitos”. Esto de Ucrania lo vivimos de cerca y por eso nos alarmamos, pero pensemos en Ruanda hace 25 años, Siria desde hace 10, Líbano con sus luchas internas o Myanmar hoy mismo. Esto que vemos está sucediendo desde hace tiempo. Una guerra, lamentablemente, es una crueldad al día. En la guerra no se baila el minué, se mata, y hay toda una estructura de venta de armas que lo favorece. Una persona que sabía de estadísticas me dijo, no me acuerdo bien los números, que, si durante un año no se fabricaran armas, no habría hambre en el mundo. Creo que llegó el momento de repensar el concepto de “guerra justa”. Puede haber una guerra justa, hay derecho a defenderse, pero como se usa hoy día ese concepto hay que repensarlo. Yo he declarado que el uso y la posesión de armas nucleares es inmoral. Resolver las cosas con una guerra es decirle no a la capacidad de diálogo, de ser constructivos, que tienen los hombres. Es muy importante esa capacidad de diálogo. Salgo de la guerra y voy al comportamiento común. Fijate cuando estás hablando con algunas personas y antes que termines, te interrumpen y te contestan. No sabemos escucharnos. No le permitimos al otro que diga lo suyo. Hay que escuchar. Escuchar lo que dice, recibir. Declaramos la guerra antes, es decir, cortamos el diálogo. Porque la guerra es esencialmente una falta de diálogo. Cuando en el 2014 fui a Redipuglia, por el centenario de la guerra de 1914, vi en el cementerio la edad de los muertos y lloré. Ese día lloré. Un 2 de noviembre, algunos años después, fui al cementerio de Anzio y cuando vi la edad de aquellos chicos muertos, también lloré. No me avergüenzo de decirlo. Qué crueldad. Y cuando se conmemoró el aniversario del desembarco en Normandía, pensaba en los 30.000 muchachos que quedaron sin vida en la playa. Abrían las barcas y “a bajar, a bajar”, les ordenaban mientras los nazis los esperaban. ¿Se justifica eso? Visitar los cementerios militares en Europa ayuda a caer en la cuenta de esto.

¿Acaso están fallando los organismos multilaterales ante estas guerras? ¿Es posible conseguir la paz a través de ellos? ¿Es factible buscar soluciones conjuntas?

-Después de la Segunda Guerra Mundial hubo mucha esperanza en las Naciones Unidas. No quiero ofender, sé que hay gente muy buena que trabaja, pero en este punto no tiene poder para imponerse. Ayuda sí para evitar guerras y pienso en Chipre, donde hay tropas argentinas. Pero para parar una guerra, para resolver una situación de conflicto como la que estamos viviendo hoy en Europa, o como las que se vivieron en otros lugares del mundo, no tiene poder. Sin ofender. Es que la constitución que tiene no le da poder.

¿Han cambiado los poderes en el mundo? ¿Se modificó el peso de algunas instituciones?

-Es una pregunta que no quiero universalizar mucho. Quiero decir así: hay instituciones beneméritas que están en crisis o, peor, que están en conflicto. Las que están en crisis me dan esperanzas de un posible progreso. Pero las que están en conflicto se involucran en resolver asuntos internos. En este momento hace falta valentía y creatividad. Sin esas dos cosas, no vamos a tener instituciones internacionales que puedan ayudarnos a superar estos conflictos tan graves, estas situaciones de muerte.

Saber esperar

Francisco recordó que en 2013 llegó al Vaticano “con una valijita, lo puesto y un poquito más”, y al describirse casi una década después, con casi diez años como Pontífice de la Iglesia Católica, dijo que la experiencia de todo este tiempo lo volvió “más misericordioso” y que además aprendió a “saber esperar siempre”, una capacidad que encontró reflejada en una canción popular napolitana.

“Me di cuenta que por ese camino no se va, que hay que saber conducir. Es esa paternidad que tiene Dios”, explicó, para luego profundizar: “La vida es muy linda con el estilo de Dios, de saber esperar siempre. Saber, pero hacerte el tonto como que no sabés y dejarlo madurar”.

Más allá del orgullo de tener un Papa argentino, siempre pienso cómo se ve usted. ¿Cómo ve el Papa a Bergoglio y cómo Bergoglio vería a Francisco?

-Francisco: Bergoglio nunca se imaginó que iba a terminar aquí. Nunca. Yo vine al Vaticano con una valijita, con lo puesto y un poquito más. Más aún: dejé preparados en Buenos Aires los sermones para el Domingo de Ramos. Pensé: ningún Papa va a asumir el Domingo de Ramos, así que yo el sábado viajo de vuelta a casa. O sea, nunca me imaginé que iba a estar acá. Y cuando veo al Bergoglio de allá y toda su historia, las fotografías hablan. Es la historia de una vida que caminó con muchos dones de Dios, muchas fallas de mi parte, muchas posturas no tan universales. Uno va aprendiendo en la vida a ser universal, a ser caritativo, a ser menos malo. Yo creo que todas las personas son buenas. O sea, veo a un hombre que caminó, que tomó una senda, con altos y bajos, y tantos amigos lo ayudaron a seguir caminando. Mi vida no la caminé nunca solo. Siempre hubo hombres y mujeres, empezando por mis padres, mis hermanos, una vive todavía, que me han acompañado. No me imagino una persona solitaria, porque no lo soy. Una persona que caminó su vida, que estudió, que trabajó, que se metió a cura, que hizo lo que pudo. No se me ocurre pensarlo de otra manera.

¿Y cómo miraría Bergoglio al Papa?

-F: No sé cómo lo miraría. Yo creo que en el fondo diría “¡Pobre tipo! ¡La que te tocó!” Pero no es tan trágico ser Papa. Uno puede ser un buen pastor.

Tal vez lo miraría como lo miramos todos: lo descubriría.

-Sí, puede ser. Pero no se me ocurrió hacerme esa pregunta, meterme allá. Lo voy a pensar.

¿Siente que cambió mucho siendo Papa?

-Algunos me dicen que afloraron cosas que estaban en germen en mi personalidad. Que me volví más misericordioso. En mi vida tuve períodos rígidos, que exigía demasiado. Después me di cuenta que por ese camino no se va, que hay que saber conducir. Es esa paternidad que tiene Dios. Hay una canción napolitana muy hermosa que describe lo que es un padre napolitano. Y dice “el padre sabe lo que te pasa a vos, pero se hace el que no sabe”. Ese saber esperar a los demás propio de un padre. Sabe lo que te está pasando, pero se las arregla para que vos solo vayas, él te está esperando como si nada sucediera. Es un poco lo que hoy criticaría de aquel Bergoglio que, en alguna etapa, no siempre, como obispo que fui un poco más benévolo. Pero en la etapa de jesuita fui muy severo. Y la vida es muy linda con el estilo de Dios, de saber esperar siempre. Saber, pero hacerte el tonto como que no sabés y dejarlo madurar. Es una de las sabidurías más lindas que nos da la vida.

Se lo ve muy bien, Francisco. ¿Tenemos Papa y Francisco para rato?

-Que lo diga el de arriba.

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