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Presupuesto 2027: cambios de reglas, discrecionalidad y el impacto en derechos fundamentales

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El Presupuesto 2027 propone gastar algo más en términos reales que este año, pero esa recuperación convive con una transformación más profunda del Estado nacional: menos recursos que antes del ajuste iniciado en 2024, menor presencia directa en la obra pública y cambios normativos que alcanzan algunas de las principales políticas sociales.

La Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) puso la lupa sobre esos movimientos en su primer análisis del proyecto enviado al Congreso. El punto de partida ayuda a dimensionar la discusión: tomando las propias proyecciones macroeconómicas del Gobierno -29% de inflación para 2026 y 18% para 2027-, el gasto total aumentaría 3,9% real el próximo año. Sin embargo, todavía quedaría 26,5% por debajo de 2023.

La foto, además, cambia considerablemente según dónde se mire.

Los servicios sociales tendrían una mejora real de 6,1% respecto de 2026, aunque continuarían 16% por debajo de 2023. Dentro de ese universo, Salud aparece con una suba del 16% interanual; Seguridad Social, del 5%; y Educación y Cultura, del orden del 6%. En el otro extremo, Vivienda y Urbanismo conserva una caída del 99% frente a 2023 y Agua Potable y Alcantarillado, del 93%. Los servicios económicos, atravesados entre otros factores por la reducción de subsidios e infraestructura, quedarían 68% debajo de aquel año.

Es decir, 2027 aparece en el proyecto como un año de recuperación parcial, pero no de regreso a los niveles previos al ajuste.

La AUH, sin actualización automática

Uno de los cambios más sensibles no pasa estrictamente por cuánto dinero se asigna, sino por cómo se actualizarían en adelante algunas de las principales transferencias sociales.

El artículo 17 propone derogar la movilidad de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y de las Asignaciones Familiares establecida por la Ley 27.160. El proyecto no incorpora, en reemplazo, otra fórmula automática, parámetros de actualización ni una periodicidad mínima. De aprobarse en esos términos, los futuros incrementos volverían a quedar sujetos a decisiones del Poder Ejecutivo.

La diferencia entre ambos mecanismos no es menor. ACIJ calculó que las transferencias que cuentan con actualización automática -AUH, Asignaciones Familiares y Plan 1000 Días- recuperaron 31,9% desde 2023, mientras las prestaciones no indexadas sufrieron una pérdida real del 50,5%.

La Prestación Alimentar ofrece un ejemplo concreto. Permaneció 23 meses sin aumentos y recién volvió a actualizarse en mayo de este año. En abril, antes de ese incremento, cubría apenas 19,5% de una Canasta Básica Alimentaria para adulto equivalente, contra 63,5% de cobertura de la AUH.

Para ACIJ, ese antecedente muestra el riesgo que supone abandonar una regla automática: no implica necesariamente que la AUH vaya a dejar de aumentar, pero sí que desaparece el mecanismo que obliga a preservar periódicamente su valor frente a la inflación.

Discapacidad: cambios en prestaciones

Otro de los capítulos que concentra las observaciones de la organización es el de discapacidad.

Los artículos 39 y 41 modifican el funcionamiento del Nomenclador del Sistema de Prestaciones Básicas de Atención Integral. En lugar de un arancel homogéneo, cada organismo obligado podría determinar los valores en su relación con los prestadores.

ACIJ advierte que ese esquema puede abrir diferencias de acceso: una cobertura que pague aranceles menores podría disponer de una oferta más reducida de prestadores o servicios. La organización considera que la modificación entra en conflicto con el principio de no regresividad y con derechos reconocidos por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

También cambia el esquema de pensiones. El proyecto elimina la Pensión No Contributiva por Discapacidad para Protección Social, creada por la Ley de Emergencia en Discapacidad y compatible con el trabajo, mientras mantiene la Pensión No Contributiva por Invalidez Laboral, cuyos requisitos de acceso son más restrictivos.

En términos presupuestarios hay dos movimientos diferentes. La pensión por invalidez laboral recuperaría 8,5% real frente a 2026, aunque permanecería 26,5% debajo de 2023. En cambio, Incluir Salud, que brinda cobertura sanitaria a beneficiarios de estas prestaciones, sufriría una reducción de 13,9% respecto de este año y de 19% frente a 2023.

Universidades, más ajuste

La tensión también atraviesa al sistema universitario. El proyecto destina $7,5 billones al programa Desarrollo de la Educación Superior. El Consejo Interuniversitario Nacional había calculado en $11 billones los recursos necesarios para cumplir con la Ley 27.795 de Financiamiento Universitario. La brecha entre ambas cifras es del 32%.

Medidos en términos reales, los fondos previstos para las universidades quedarían 24,9% por debajo de 2023.

El deterioro también aparece en los salarios. Según los datos incorporados por ACIJ, el poder adquisitivo de los docentes universitarios cayó 25% entre 2023 y 2026 y 47% respecto de 2015, sin que el proyecto contemple una recomposición específica para 2027.

Obra pública: de 2.339 proyectos, Nación conserva 199

La infraestructura muestra con particular nitidez el cambio de modelo. De una cartera nacional de 2.339 obras, 1.683 fueron dadas de baja o ingresaron en procesos de rescisión; otras 457 fueron transferidas o se encuentran en proceso de traspaso hacia provincias y municipios. Apenas 199 continúan bajo gestión directa de la Nación.

El achicamiento de la cartera vino acompañado por una caída extraordinaria de la inversión.

A precios constantes de 2027, el gasto de capital vinculado con infraestructura pasó de alrededor de $18,4 billones en 2023 a $5,1 billones en 2024. Bajó luego a $3,9 billones en 2025 y $3,7 billones este año. Para 2027 se proyectan $3,8 billones.

Hay una pequeña mejora en el margen, pero la comparación larga resulta mucho más contundente: el gasto seguiría cerca de 80% por debajo de 2023, con especial impacto en vivienda, agua, saneamiento y transporte.

El proyecto busca cubrir parte de ese espacio con capital privado. El artículo 67 crea para nuevos concesionarios de rutas nacionales un esquema de beneficios que contempla amortización acelerada de inversiones, reintegro o crédito fiscal de IVA y la posibilidad de computar el 100% del impuesto a los débitos y créditos contra otros tributos. Para acceder al régimen, además, las provincias involucradas deberán conceder exenciones en Ingresos Brutos y Sellos.

El giro es relevante: parte del apoyo público a la infraestructura deja de materializarse mediante inversión presupuestaria directa y pasa a hacerlo mediante beneficios tributarios orientados a atraer inversión privada.

Género: programas que desaparecieron del detalle presupuestario

El informe también pone el foco sobre las políticas destinadas a prevenir y atender la violencia de género.

El Programa Acompañar redujo 90% sus recursos en 2024 frente al año anterior y desde 2025 dejó de aparecer como una partida presupuestaria identificable. La Línea 144 siguió un recorrido similar: perdió dos tercios de su presupuesto en 2024 y posteriormente desapareció como partida específica.

El proyecto para 2027 no modifica esa situación. Por tercer año consecutivo, ni Acompañar ni la Línea 144 aparecen con partidas propias, lo que, según ACIJ, dificulta conocer cuánto dinero se destina y ejecuta efectivamente en esas políticas.

La contracción alcanza también a la Educación Sexual Integral. El programa específico disponía del equivalente a $2.052 millones en 2023, medidos a precios de 2027. Para el próximo año aparecen apenas $30 millones: 98,5% menos en términos reales.

El primer relevamiento de ACIJ deja así una fotografía con dos movimientos simultáneos. El Presupuesto 2027 interrumpe parcialmente la caída global del gasto, pero no desarma el ajuste acumulado desde 2023. Y, al mismo tiempo, incorpora modificaciones que van más allá de las planillas: cambia reglas de actualización de transferencias sociales, redefine mecanismos de cobertura en discapacidad y profundiza un esquema de infraestructura con menor intervención directa de la Nación.

El debate que comienza en el Congreso, por eso, no estará concentrado únicamente en cuánto gastará el Estado durante 2027. También pondrá en discusión qué obligaciones conservará, cuáles dejarán de tener actualización automática y qué funciones pasarán a depender en mayor medida de decisiones administrativas, provincias o inversión privada.

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Presupuesto 2027: ciencia y universidades enfrentan otro año de ajuste

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El Presupuesto 2027 que envió el Gobierno al Congreso al filo del cierre del martes consolida una matriz de ajuste, que en los casos puntuales del sistema científico de universidades nacionales se siente con mayor crudeza porque son sectores que ya arrastraban problemas estructurales de desfinanciamiento.

Los organismos que componen el sistema científico, como CONICET, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) recibirán partidas para acompañar la inflación prevista del 18% por el Gobierno para el 2027.

En caso de que este escenario optimista de expectativa inflacionaria no se cumpla, volverán a perder capacidad de financiamiento en términos reales.

Este nuevo golpe se produce cuando aún no pudieron recuperar la pérdida del 35% de sus ingresos reales desde la llegada de Javier Milei en diciembre de 2023.

El panorama es sensiblemente peor para el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que sufrirá en 2027 una quita nominal de partidas del 12,4%, al tiempo que para el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) está prevista una caída nominal de recursos del 5,2%.

Tanto el INTA como el INTI vienen sufriendo un fuerte desfinanciamiento y una pérdida masiva de personal desde 2024.

En el INTA, el recorte presupuestario acumulado en términos reales supera el 43%, mientras que en el INTI la situación es aún más pronunciada, con caídas en la ejecución de sus recursos y un recorte real acumulado que roza el 49% en el mismo lapso.

Universidades nacionales

El proyecto de ley presentado por la administración de Javier Milei destina 7,34 billones de pesos a las universidades nacionales, una cifra muy alejada de los más de 11 billones exigidos por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que agrupa a los rectores de todo el país.

Más allá del recorte económico, el Capítulo II del proyecto del presupuesto del Gobierno introduce una polémica cláusula que exige a las universidades detallar la finalidad de sus gastos ante el Ministerio de Capital Humano y faculta al Poder Ejecutivo a interrumpir las transferencias de fondos si no cumplen.

Los rectores advierten sobre la vulneración del principio de la autonomía universitaria, y consideran que la propuesta de 11 billones es insuficiente.

Además, reclaman por el cumplimiento de la ley de Financiamiento Universitario que está vigente y anticipan una fuerte conflictividad.

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El Gobierno modifica el Presupuesto 2026 por DNU: refuerza fondos para el pago de salarios, deuda y programas sociales

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El Gobierno nacional volvió a recurrir a un Decreto de Necesidad y Urgencia para introducir modificaciones al Presupuesto 2026 con el objetivo de reforzar partidas destinadas a áreas consideradas críticas para el funcionamiento del Estado. A través del DNU 594/2026, publicado este miércoles en el Boletín Oficial, el Poder Ejecutivo reasignó recursos para afrontar incrementos salariales, fortalecer el financiamiento de las universidades nacionales, ampliar el presupuesto de la ANSES para cubrir déficits previsionales provinciales y garantizar el funcionamiento de distintos organismos de la Administración Pública.

La medida, firmada por el presidente Javier Milei y la totalidad del Gabinete, sostiene que la adecuación presupuestaria resulta indispensable para evitar riesgos en la prestación de servicios esenciales y para atender compromisos que surgieron durante la ejecución del ejercicio fiscal. El decreto será remitido a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso, que deberá expedirse sobre su validez conforme al procedimiento previsto para los DNU.

Uno de los principales ejes de la modificación es el refuerzo presupuestario para la Secretaría de Educación, dependiente del Ministerio de Capital Humano. Los nuevos recursos estarán destinados a financiar la política salarial de docentes y no docentes de las universidades nacionales y asegurar la continuidad del Programa Nacional de Becas Estratégicas Manuel Belgrano, una herramienta orientada a estudiantes de carreras consideradas prioritarias para el desarrollo productivo. El área recibirá un aumento de $1.335.312.502.795 en su partida presupuestaria.

En paralelo, el Ejecutivo amplió el presupuesto de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social para garantizar el financiamiento del Programa Monotributo Social, mecanismo que facilita la formalización laboral de trabajadores de bajos ingresos y emprendedores de la economía popular.

Otro de los capítulos de mayor impacto económico corresponde a la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES). El decreto fija en $409.342.664.874 el crédito presupuestario destinado a financiar las transferencias hacia las cajas previsionales provinciales con déficit no transferidas al Estado nacional, consolidando uno de los principales compromisos financieros del sistema previsional argentino.

La readecuación también alcanza a la Jurisdicción Servicio de la Deuda Pública, cuyos créditos fueron incrementados para asegurar el cumplimiento de los vencimientos financieros previstos durante el ejercicio. Paralelamente, se modifican partidas de Obligaciones a Cargo del Tesoro para asistir financieramente a Educ.ar S.A.U., empresa estatal que depende de la Secretaría de Educación y desarrolla contenidos y plataformas digitales para el sistema educativo.

El decreto incorpora además una operación financiera relevante para las cuentas públicas. El Ministerio de Capital Humano deberá transferir al Tesoro Nacional $280.510.611.926, correspondientes al reembolso de fondos vinculados al préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para el Programa de Desarrollo Integral de la Primera Infancia, recursos que habían sido adelantados previamente por el Tesoro.

La modificación presupuestaria también contempla ajustes administrativos derivados de cambios en la estructura del Estado. Mientras se completan las adecuaciones formales de organismos cuya naturaleza jurídica fue modificada durante 2026, el Ejecutivo dispuso que continúen ejecutando sus gastos con cargo a las partidas originalmente asignadas.

Se asignaron más fondos para el funcionamiento de hospitales nacionales. El Hospital Garrahan recibirá $103.966 millones, mientras que el Hospital Cuenca Alta Nestor Kirchner contará con $17.521 millones, entre otros centros de salud del sistema SAMIC.

La Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) recibió un refuerzo total de $49.261 millones, que incluye partidas para personal, bienes de consumo y equipos de computación. Por su parte, la Gendarmería Nacional y la Policía Federal también recibieron adecuaciones en sus créditos para gastos de personal y funcionamiento.

En cuanto a la deuda pública, se registró una readecuación importante del presupuesto para cumplir con los servicios financieros del ejercicio actual, incluyendo la amortización de letras intransferibles al Banco Central por más de $18 billones, utilizando recursos del Tesoro Nacional.

Las planillas anexas al decreto muestran que la redistribución de recursos alcanza a numerosos organismos del Estado. Entre ellos aparecen refuerzos para el Poder Judicial, el Ministerio Público, universidades nacionales, áreas de seguridad, cultura y diversos organismos descentralizados, principalmente para afrontar gastos salariales, funcionamiento e inversiones operativas.

Desde una perspectiva fiscal, el DNU refleja las tensiones propias de la ejecución presupuestaria en un contexto de fuerte disciplina sobre el gasto público. Aunque el Gobierno mantiene como objetivo central el equilibrio fiscal, la dinámica de la administración obliga a reasignar partidas para atender compromisos salariales, previsionales, educativos y financieros que no podían postergarse sin afectar el funcionamiento del Estado.

DNU 594/2026 by CristianMilciades

La decisión confirma, además, que el Poder Ejecutivo continúa utilizando la herramienta de los decretos de necesidad y urgencia para introducir modificaciones presupuestarias durante la ejecución del ejercicio, una práctica prevista por la legislación vigente pero que, como ocurre con todos los DNU, quedará sujeta al control político posterior del Congreso de la Nación.

anexo 1 DNU 594/2026 by CristianMilciades

anexo 2 DNU 594/2026 by CristianMilciades

anexo 3 DNU 594/2026 by CristianMilciades

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El Gobierno acuerda con universidades: aumento, más fondos y alivio tras más de dos años de conflicto

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Después de más de dos años de conflicto, marchas, paros y reclamos por financiamiento, el Gobierno nacional alcanzó un acuerdo con las universidades públicas que busca comenzar a recomponer una de las áreas más golpeadas por el ajuste fiscal aplicado desde fines de 2023. Sin embargo, la Conaduh histórica todavía no firmó el acuerdo y convocó a sus bases para tomar una decisión.

El entendimiento fue firmado entre la Subsecretaría de Políticas Universitarias, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y las federaciones docentes y no docentes. Incluye una recomposición salarial del 24,33%, una actualización de los gastos de funcionamiento, más recursos para hospitales universitarios y un incremento de las Becas Manuel Belgrano.

La mejora salarial se aplicará en dos etapas. Un 21,33% se abonará en junio sobre los salarios vigentes a mayo de 2026. El 3% restante se incorporará en octubre sobre los haberes de septiembre. El acuerdo también establece una nueva mesa de negociación para el 15 de septiembre, cuando se discutirán los aumentos correspondientes al siguiente trimestre.

Además de la cuestión salarial, el Gobierno se comprometió a actualizar un 20% los fondos destinados al funcionamiento de las universidades nacionales a partir de junio. También destinará $50.000 millones adicionales para hospitales universitarios durante 2026, monto que se suma a los $80.000 millones ya previstos para esos centros de salud.

Otro de los puntos destacados es la actualización del 50% de las Becas Manuel Belgrano, una herramienta clave para sostener la permanencia de estudiantes en carreras consideradas estratégicas para el desarrollo productivo y tecnológico del país.

Sin embargo, desde los gremios universitarios aclararon que el acuerdo no implica el cierre del conflicto ni la recuperación total del salario perdido durante los últimos años.

El secretario general de FEDUN, Daniel Ricci, quien participó de las negociaciones, explicó que la recomposición acordada permite recuperar la pérdida generada por la diferencia entre los aumentos otorgados por el Gobierno durante 2025 y 2026 y la inflación acumulada en ese período.

Además, el incremento incorpora una recuperación parcial de lo perdido durante 2024. Según los negociadores sindicales, representa aproximadamente un 7% de la pérdida salarial acumulada durante aquel año.

Por eso, las federaciones remarcan que la discusión sigue abierta. La comunidad universitaria mantiene el reclamo por la recuperación completa del poder adquisitivo deteriorado durante la etapa más crítica del ajuste presupuestario.

La firma del acuerdo llega luego de un prolongado conflicto que tuvo como eje la Ley de Financiamiento Universitario, la caída de los salarios y la reducción de recursos para el sistema. Entre diciembre de 2023 y marzo de 2026, los salarios universitarios aumentaron 178%, mientras que la inflación acumuló 293%, generando una pérdida real cercana al 29%, con momentos en los que la caída superó el 33%.

El deterioro tuvo consecuencias concretas. Según datos del CIN, más de 10.000 profesionales abandonaron sus cargos durante ese período. Al mismo tiempo, la participación del presupuesto universitario en el Producto Bruto Interno cayó del 0,72% en 2023 al 0,47% proyectado para 2026.

Para las organizaciones sindicales, el acuerdo constituye un avance significativo, aunque insuficiente para cerrar la discusión. También lo interpretan como el resultado de la movilización sostenida de docentes, no docentes, estudiantes y amplios sectores de la sociedad que respaldaron el reclamo en defensa de la universidad pública.

La próxima negociación de septiembre será clave. Allí se definirá no solo la actualización salarial para el último trimestre del año, sino también el ritmo de recuperación de una pérdida de ingresos que continúa siendo uno de los principales desafíos del sistema universitario argentino.

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El Gobierno busca desactivar el conflicto universitario antes del fallo de la Corte

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La disputa entre el Gobierno nacional y las universidades públicas ingresó en una etapa decisiva. Mientras la Corte Suprema analiza la cautelar presentada por las casas de estudio para exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, la Casa Rosada acelera negociaciones para alcanzar un acuerdo político y presupuestario que permita cerrar el conflicto antes de una eventual sentencia adversa.

La preocupación del Ejecutivo no es menor. En caso de que el máximo tribunal falle a favor de las universidades, el Estado nacional debería afrontar un desembolso estimado en 2,5 billones de pesos, una cifra que impactaría de lleno sobre el equilibrio fiscal que el gobierno de Javier Milei considera el principal activo de su programa económico.

Por esa razón, la administración nacional evalúa convocar en los próximos días a las autoridades del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) para avanzar en una negociación integral que abarque salarios docentes, becas estudiantiles, financiamiento operativo y recursos para hospitales universitarios.

La estrategia combina negociación política y defensa jurídica. Mientras la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, junto al subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, encabezan las conversaciones con los rectores, la Procuración del Tesoro trabaja sobre un esquema legal que garantice que cualquier acuerdo implique la suspensión o retiro de las acciones judiciales actualmente en trámite.

El equilibrio fiscal frente a la presión universitaria

Detrás de la discusión presupuestaria se esconde uno de los principales dilemas de la gestión Milei: cómo sostener el ajuste fiscal sin profundizar conflictos con sectores considerados estratégicos.

Desde la llegada del actual Gobierno, las universidades nacionales se transformaron en uno de los focos de mayor resistencia a la política de recorte del gasto público. Las multitudinarias movilizaciones universitarias realizadas durante el último año lograron instalar el tema en la agenda pública y forzaron sucesivas instancias de negociación.

El oficialismo intentó responder con un proyecto alternativo de financiamiento enviado al Congreso en febrero. La propuesta buscaba reconocer parcialmente la pérdida salarial de los docentes durante 2025, aunque evitaba incorporar la fuerte caída de ingresos acumulada entre diciembre de 2023 y fines de 2024, uno de los principales reclamos de los gremios universitarios.

Esa diferencia continúa siendo el principal punto de conflicto.

La Corte Suprema como factor de presión

La posibilidad de una resolución judicial desfavorable modificó el escenario político.

En la Casa Rosada reconocen que una sentencia que obligue a cumplir plenamente la ley vigente podría generar un fuerte impacto sobre las cuentas públicas y abrir un precedente para otros reclamos presupuestarios de organismos y sectores afectados por el ajuste.

Por eso, el Gobierno busca llegar a un entendimiento previo que neutralice la disputa judicial.

La tarea quedó en manos de la Procuración del Tesoro, que trabaja en los aspectos técnicos de un eventual acuerdo. El objetivo es garantizar que cualquier transferencia extraordinaria de recursos tenga como contraparte la suspensión de la cautelar que actualmente espera resolución en el máximo tribunal.

Las universidades, sin embargo, mantienen cautela. Desde el CIN sostienen que hasta el momento no recibieron ninguna propuesta formal y esperan definiciones concretas antes de pronunciarse sobre posibles alternativas.

Salarios, becas y hospitales universitarios

Las conversaciones no se limitan al presupuesto general.

La agenda de negociación incluye la recomposición salarial de docentes y no docentes, la actualización de becas estudiantiles y el financiamiento de hospitales universitarios, áreas particularmente afectadas por la aceleración inflacionaria registrada desde fines de 2023.

El reclamo salarial aparece como uno de los puntos más sensibles. Los sindicatos universitarios sostienen que los incrementos otorgados por el Gobierno quedaron muy por debajo de la evolución de los precios y denuncian una pérdida significativa del poder adquisitivo.

La situación también repercute en la capacidad operativa de las universidades, especialmente en aquellas ubicadas fuera de los grandes centros urbanos, donde los costos de funcionamiento aumentaron por encima de los recursos disponibles.

Para provincias como Misiones, donde la universidad pública constituye un actor central en la formación profesional, la investigación científica y la vinculación con sectores productivos, el resultado de estas negociaciones tendrá implicancias que trascienden el debate presupuestario nacional.

Un conflicto que sigue abierto

Mientras continúan las conversaciones, los gremios universitarios mantienen el estado de alerta.

La Federación de Docentes de las Universidades (Fedun) realizó recientemente un paro nacional de 24 horas y ya anticipó que podría profundizar las medidas de fuerza durante el inicio del segundo cuatrimestre si no existen avances concretos en materia salarial y presupuestaria.

La Universidad de Buenos Aires también volvió a visibilizar el conflicto mediante clases públicas frente al Palacio de Tribunales, en una señal política dirigida tanto al Gobierno como a la Corte Suprema.

En ese contexto, la negociación que impulsa la Casa Rosada excede el plano educativo. Se trata de una pulseada que combina equilibrio fiscal, gobernabilidad y estrategia judicial. El desenlace determinará no solo el futuro inmediato del sistema universitario nacional, sino también la capacidad del Gobierno para sostener su programa económico frente a uno de los sectores con mayor capacidad de movilización institucional y social del país.

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