URTUBEY

Pasando lista

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Los primeros escarceos electorales no hacen más que darle la razón a la Renovación y su boleta corta para octubre. Los candidatos presidenciales siguen alimentándose de la grieta sin esbozar grandes ideas que permitan escudriñar cómo harán para sacar al país del foso en el que está hundido.

El rumbo fijado por la Renovación le permite entrar a esta etapa decisiva con una calma que la distingue de los otros espacios, donde hasta las últimas horas del sábado, sobre el plazo límite para definir las alianzas, hubo febriles negociaciones por los nombres que iban a ocupar las listas. El mismo Alberto Fernández se involucró directamente para convencer a Héctor “Cacho” Bárbaro de sumarse al frente Todos. 

En la Renovación, en cambio, los acuerdos electorales y los nombres de los candidatos a diputados nacionales fueron anticipados sin dilaciones bajo un mismo argumento: representar al misionerismo. Diego Sartori, Ivonne Aquino, Néstor Pitana y Graciela Leyes como titulares y Facundo Galeano, Benilda Dammer y Javier Bareiro como suplentes.

La boleta corta no implica resignar presencia. Por el contrario, los candidatos presidenciales quieren escuchar antes a la Renovación que a los propios, como demostró el día de la Bandera, Juan Manuel Urtubey, candidato a vicepresidente de Roberto Lavagna, quien llegó a Misiones y se reunió con el gobernador Hugo Passalacqua y otros referentes políticos del oficialismo. El socialismo -la pata local de Lavagna- no fue parte del convite.

En breve uno de los dos Fernández vendrá a la provincia (Cristina a presentar Sinceramente) y también pidieron lugar en la agenda para escuchar los planteos de la Renovación.

La Argentina será federal o no será”, dijo el gobernador Hugo Passalacqua al cerrar su mensaje ante el pueblo de Candelaria en el acto central por el día de la Bandera. A su lado, estaba Urtubey, quien destacó a los misioneros, “depositarios de un legado que la Argentina toda necesita, ese pecho hinchado de misionerismo”.   

Los discursos del 20 de Junio son un fiel reflejo de que los intereses de la tierra colorada están lejos de ser los mismos que los del país central.

El presidente Mauricio Macri sorprendió en Rosario con un descolocado discurso en contra de “las mafias” del transporte que “impiden el crecimiento del país”. El auditorio absorto, estaba compuesto por un reducido grupo de estudiantes de primaria, preparado para prometer lealtad a la bandera. Pero no era para ellos, sorprendidos, el mensaje. Sino para que se enfrentan a la “promesa de cambio” que se vuelve a poner en disputa.

Es una promesa que debe renovarse hacia delante después de las frustraciones del segundo semestre y de un presente lejos de ser mejor que el pasado inmediato. Por el contrario, a cada momento la crisis se profundiza más.

No hay dudas que el sindicalismo prepotente es un problema para la economía. Pero no es cierto que, como dijo el Presidente, el laboral sea el más alto costo del transporte.

El propio presidente de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Carga, Mario Eliceche aseguró que el alto costo del transporte no es por el sueldo de los choferes sino “la acumulación de impuestos y dolarización de las tarifas”.

Es el modelo económico el que está en y produce crisis. Hace un año -el 20 de junio- el Fondo Monetario Internacional hizo el primer desembolso del megasalvataje a la Argentina. La inflación, la actividad y el riesgo país empeoraron en los últimos doce meses.

En junio de 2018 la inflación anual era, según el Indec, de 29,5%. El último dato, de mayo de este año, muestra una suba de precios de 57,3%, más del doble. La tasa de interés de referencia de la economía, que termina marcando el costo del financiamiento para empresas y para individuos en el sistema bancario, pasó de 40% en el momento en que se firmó el primer acuerdo hasta el 65% actual. A lo largo del año, tocó techos de 74%.

La actividad económica también sufrió el golpe de la devaluación y la aceleración de la inflación del último año. Siempre según datos oficiales, el Estimador Mensual de Actividad Económica (acumula once meses seguidos de caída. La estimación provisoria del producto interno bruto (PIB), en el primer trimestre de 2019, muestra una caída de 5,8% con relación al mismo período del año anterior. El nivel del PIB en el primer trimestre es un 2,0% más bajo que en el cuarto trimestre de 2018.

Los índices socioeconómicos también empeoraron. La pobreza pasó de 27,3% en el primer semestre de 2018 al 32 por ciento hacia fines de año. El nivel de inversión es el más bajo desde 2010. 

Pero el discurso de Macri buscaba otro fin. La (re) construcción de un enemigo. Y qué mejor que Hugo Moyano, el sindicalista con peor imagen… con el que en 2015 hizo campaña.

Apenas fue casualidad que Macri saliera a cuestionar a Moyano horas después de que se conociera el índice de desocupación que después de trece años volvió a los dos dígitos. El desempleo en la Argentina es de 10,1 por ciento, un punto más que hace un año, fundamentalmente porque hay más gente buscando trabajo por la pérdida de poder adquisitivo en la batalla desigual con la inflación.

El primer año de mandato de Mauricio Macri había terminado con una tasa de 7,6 por ciento, 2,5 puntos porcentuales más baja que en la actualidad. Ahora, desde el último trimestre de 2018, se destruyeron casi 200 mil empleos.

Según los datos oficiales, las mujeres son las que más sufren el parate económico, con una tasa de desempleo del 11,2 por ciento, mientras que los varones desocupados son el 9,2. El grupo poblacional más afectado por la falta de trabajo son las jóvenes menores a 29 años. En ellas el desempleo es del 23,1%. Pero la mitad de los desocupados de la Argentina, son jóvenes de menos de 30 años.

En Posadas el desempleo subió casi dos puntos porcentuales, a 4,9 por ciento, mientras que hace un año se ubicaba en 2,8 por ciento, fundamentalmente por la parálisis de la construcción y la agonía del sector comercial. De todos modos, la capital misionera sigue entre las ciudades con menor tasa de desempleo. Con ocho mil desempleados, ocupa el séptimo puesto entre las ciudades con menor desocupación. Sin embargo, símbolo de la pérdida de poder adquisitivo de los salarios en la carrera perdida contra la inflación, de los 154 mil ocupados, 25 mil demandan otro empleo y hay 20 mil subocupados.

El Presidente ofreció ahora una reforma laboral para mayor flexibilidad, como si repetir recetas fuera a cambiar el resultado.

El mismo 20, pero  por la tarde, también en Rosario, Cristina Fernández presentó su libro Sinceramente ante unas 20 mil personas. Aunque buscó evitar el tono electoral, no perdió oportunidad para marcar las diferencias con el Presidente. Recordó que en su último discurso en la ciudad, la pelea era contra los fondos buitre, y no había dependencia del FMI. La síntesis más perfecta la hizo, de nuevo emocionada, frente a la multitud que la vivaba: “Los argentinos queremos volver a ser felices”.

“No vengo a Rosario desde el 20 de junio de 2015, y fijémonos cómo estamos hoy. No estoy hablando de que pasaron cuatro décadas, ni cuatro siglos. Estoy hablando apenas de cuatro años. Podríamos empezar por los índices de desocupación, por la cantidad de comercios, de pymes, de empresas, con dificultades, ni qué hablar del endeudamiento, reducido a su mínima expresión. Estábamos peleando contra los fondos buitre, que finalmente se volvió a endeudar el país. Dijeron que si hacíamos lo que ellos querían iban a venir las inversiones y lo único que volvió fue el FMI. Porque además, a quién se le ocurrió firmar con el FMI, un 20 de junio, algún día les tendremos que preguntar, ¿lo hicieron a propósito?”, cuestionó.

Pero aunque cambiaron algunos modos, las prácticas siguen siendo muy parecidas a las del fin de su gobierno. En el peronismo y algunos partidos aliados se quejan de la escasa apertura que muestra el cristinismo y cómo los dirigentes de su círculo íntimo pretenden imponer nombres y candidatos, siempre en beneficio del “bien mayor”, pero no siempre de acuerdo con las inquietudes locales de cada territorio.

Por eso, lejos de representar un problema, la boleta corta está demostrando ser más efectiva para el objetivo de imponer las demandas del “misionerismo”. En el Congreso los diputados de la Renovación sostendrán el bloque propio, ineludible para acordar las leyes que requiera el próximo Gobierno, que seguramente adolecerá de mayorías propias, y fundamental para impulsar las iniciativas que requiera la Provincia.

Del otro lado, los designios del centralismo determinaron las negociaciones desde el mismo 2 de junio, cuando las urnas marcaban un contundente resultado en Misiones.

En Cambiemos -Juntos por el Cambio y ahora Juntos somos el Cambio-, el macrismo intentó desde el primer momento imponer el nombre de Alfredo Schiavoni como candidato a diputado nacional, aunque no sea una garantía de que pueda sumar más votos que su frustrado hermano candidato a gobernador.

Puro pragmatismo: el objetivo es una banca por la minoría que sea del paladar negro del PRO. Un sector del radicalismo, con una simple ecuación matemática, logró quebrar esa lógica con el peso de los 63 mil votos obtenidos en las elecciones provinciales, veinte mil más que los candidatos del macrismo.

Pero en el partido centenario hubo quienes, encabezados por el diputado nacional Luis Pastori, prefirieron conseguir la promesa de “cargos importantes” a cambio de resignar la cabeza de la lista que exigían los más jóvenes, que habían anunciado el jueves a Ricardo Andersen, el hijo del histórico Pablo Andersen y candidato a intendente de Leandro N Alem. Finalmente, la lista radical será encabezada por Andersen, secundado por Lilia Torres, secretaria de Hernán Damiani y Germán Ferber y Romina Silvero. 

Fueron frenéticas las negociaciones, por separado y en conjunto, en una galería céntrica de Posadas, entre los principales operadores del radicalismo y del PRO para evitar las PASO.

La irrupción de otro actor terminó enlodando las negociaciones y enfureciendo al radicalismo: Ramón Puerta evaluó volver a la arena política y presentarse como candidato a diputado nacional por el Peronismo Republicano. El embajador en Madrid recuperó visibilidad al acercar posiciones con Miguel Ángel Pichetto, hoy compañero de fórmula de Mauricio Macri. El peronismo de los 90 está eufórico por haber vuelto a la mesa chica. Y el apostoleño disfruta de estos momentos.

En apenas unos días tuvo más protagonismo que el radicalismo en los últimos tres años y medio. Y en su entorno desafiaban a los “amigos” radicales: “Si no lo quieren a Ramón, que le ganen la interna. Son Juntos por el Cargo ellos. Les encanta la interna, pero no quieren perder”.

Estuvo a punto de anotarse él como candidato -segunda iba a ser la esposa de un histórico puertista obereño, de pañuelo celeste-, pero a la medianoche, se anotó su hijo Pedro, que lidera el partido Activar, que sacó unos diez mil votos en Misiones, pero tuvo que conseguir avales prestados para poder inscribirse. Acompañarán al joven abogado la periodista Katherine Barbieri y Gabriel Llamas, de Puerto Iguazú. 

El macrismo más duro quería torcer resistencias, pero finalmente no hubo consenso y tendrán que validar en las primarias la candidatura de Alfredo Schiavoni. Lo acompañarán Natalia Dorpler, Silvio Contreras y Rossana Medera.

Lejos de la paz que busca transmitir Cristina en la incipiente campaña, el Frente Todos de Misiones vivió en ebullición desde el 2 de junio. El propio Alberto Fernández tuvo que meterse personalmente en la negociación para sumar al Partido Agrario y sus 50 mil votos. Es que Héctor “Cacho” Bárbaro insistía en lograr la representación a través de las primarias  y os operadores nacionales querían reservar la primera candidatura para Cristina Britez sin exponerla a una eventual derrota.

El kirchnerismo no tiene actores locales, más allá de que Cristina (Fernández) esté arriba en cualquier encuesta que se haga en la tierra colorada. Rafael Pereyra Pigerl, la propia Cristina Britez, el partido Kolina y Julia Perié, intentaron acercar posiciones y sumar a las huestes de Cacho Bárbaro.

Un mensaje oportuno de Fernández, ayer a media tarde, logró convencer a Cacho de ser segundo de Britez. Pero antes, el chacarero se despachó: “No me gusta tener patrones en la política y menos que me digan que hacer de Buenos Aires. Soy medio retobado”, se quejó. La lista se completa con Cristela Irrazábal, nieta de Juan Manuel, el gobernador fallecido en un accidente de aviación y sobrina del ex intendente de Posadas del mismo nombre y Pichi Esper. Como suplentes van Marta Gauna, el actual diputado kirchnerista Lucas Cáceres y Graciela de Melo. 

Sin oportunidades de pelear los votos grandes, el Socialismo anotó lista única con Fernando Fernández, Miriam Barboza, militante feminista, el ex futbolista obereño Indio Gómez y la presidenta del partido Barrios Unidos, Iris Viana. Lo mismo que el Partido Obrero, que irá con Eduardo Cantero, Olga Aguirre, Tato Zeretzki y Gabriela López. 

Ahora comienza la campaña. La Renovación es la que más se juega y tiene el desafío de retener votos con la premisa del misionerismo.

Cambiemos buscará lograr al menos ser segunda fuerza. Pero la sociedad de “todos” quiere dar la sorpresa y arrebatarle la banca a la alianza presidencial. El acuerdo con el Pays agranda las ilusiones. 

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Urtubey: “No vamos a ser candidatos testimoniales”

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El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey volvió a Misiones a compartir un acto por el día de la Bandera, en Candelaria y, obviamente, hacer política, aunque la campaña no esté formalmente lanzada. Después de compartir un almuerzo con el gobernador Hugo Passalacqua, el mandatario salteño dialogó con un grupo de periodistas sobre su carrera a la Casa Rosada, como candidato a vicepresidente de Roberto Lavagna. “En la segunda vuelta le vamos a pedir a los argentinos que nos acompañen, porque no vamos a ser candidatos testimoniales”, le respondió a Economis sobre la posibilidad de romper la grieta entre Mauricio Macri y Cristina Fernández, la candidata a vice del Frente Todos.

“Cuando resigné mi candidatura presidencial lo hice sabiendo que tenemos el mejor candidato presidencial y yo tengo tiempo por delante. Estoy convencido de que vamos a discutir el poder en la Argentina”, aseguró el salteño.

El candidato a vice aseguró que la grieta se puede romper “al pararnos del lado de la gente que no puede pagar la factura de luz, que no tiene trabajo y que ve como los políticos se pelean entre ellos”.

Urtubey contó que decidió salirse de Alternativa Federal para unirse a Consenso19 de Lavagna para “darle competitividad” a una tercera vía que de otro modo se iba a quedar a medio camino. “Las dos partes, juntas, se potencian para superar la grieta”, analizó.

Urtubey insistió en que el principal desafío económico de la Argentina es “volver a crecer”. “Si no se crece, no bajará el desempleo ni mejorará la calidad de vida ni se podrá pagar las deudas. Hace ocho años que no se crece, pero en los últimos años, se cayó. Lavagna es el indicado, por su experiencia, para volver a crecer y recuperar el equilibrio fiscal. Esperamos que la sociedad nos dé la oportunidad. A los argentinos les ofrecemos salir de la grieta y el mejor candidato a Presidente“.

El salteño eludió definirse sobre la boleta corta que usará la Renovación en Misiones. “Soy amigo de la Renovación y respeto el federalismo. No quiero tener delegados de la Nación en Misiones, sino que los misioneros sean quienes lleven los temas a discutir en la Nación. Que no estén atados a intereses nacionales, sino a los de la región. Misiones tiene un gran gobernador, gran gestor y gran personal. Logró que el misionerismo sea idea común y en eso pensamos parecido“.  

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Boleta corta, estrategia larga

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Cuando Cristina anunció a Alberto Fernández como candidato a presidente, se corrió ella del eje y de la centralidad que alimentaba la grieta. Se jugada, en segundo plano, permitía discutir sobre políticas y economía con todos. Corrió el eje y al mismo tiempo, pero no perdió protagonismo.

Miguel Ángel Pichetto llega para volver a correrlo. Al centro, al centro de la grieta, al extremo de los extremos. Pichetto no le aporta votos a Mauricio Macri -perdió casi todas las elecciones en su terruño, Río Negro-, sino que fortalece el perfil antikirchnerista. ¿O se puede ser antiperonista de los últimos 70 años con un candidato peronista de 68? Ya no se trata entonces de peronismo, sino más bien de la última versión de ese peronismo.

Pichetto le aporta a Macri la versión peronista friendly con los mercados, el viejo peronismo menemista. Pichetto trae consigo conocimiento parlamentario, donde es empleado desde hace más de 20 años y una absoluta fidelidad al modelo, cualidad casi exclusiva. A fin de cuentas, el rionegrino fue fervoroso menemista, útil duhaldista, soldado de la primera hora de Néstor y eficiente gestor de Cristina hasta el último día en la Rosada. Pichetto es un eterno oficialista y es curioso que para evitar el regreso del pasado, se recurra a quien mejor lo representa.

Ya en las pocas horas en Cambiemos se ubicó en el ala dura y mostró que es capaz de ser mucho más audaz que los socios radicales: “El peronismo de Buenos Aires lleva como candidato a gobernador a un comunista”, acusó, sobre Axel Kicillof, el ex ministro de Economía que amenaza el liderazgo suizo de María Eugenia Vidal. Macartismo siglo XXI. No es el único argumento de la guerra fría: el relato de Cambiemos es “reelección” o autoritarismo. Nada que ver con la profunda crisis, la creciente pobreza, la pérdida de puestos de trabajo y poder adquisitivo por una inflación galopante. No. Reelección o autoritarismo.

Sin embargo, la inclusión del senador no deja de ser una jugada maestra de Macri y sus pensadores. En una sola movida dejó huérfana de líderes a la aguada Alternativa Federal, que se ilusionaba con disputar un tercio del electorado. Obligó a Sergio Massa a definirse por los Fernández. Juan Manuel Urtubey -quien rechazó la oferta que aceptó gustoso Pichetto-, no tuvo más que unir fuerzas con Roberto Lavagna en una fuerza que casi sin fuerzas, semi testimonial.

Con el reacomodamiento de piezas, Macri se aseguró disputarle votos a Fernández-Fernández en la primera vuelta y, eventualmente, arrastrar los de Lavagna-Urtubey -y el resto- en una segunda vuelta. Solidificó posiciones y ahondó la grieta. Nuevamente, quedan dos lados bien definidos. El resultado de las urnas dirá si fue una genialidad o el neoperonismo forzado no logró enamorar a los desencantados del cambio unidos todos por el espanto.

Por lo pronto, calmó (un rato) la voracidad de los mercados y la volatilidad del dólar. Pero la euforia del Gobierno y de los “mercados” contrasta con los datos económicos que siguen siendo negativos. La inflación de mayo fue de 3,1 por ciento y acumula el 57 por ciento interanual, lo que representa un enorme agujero para el bolsillo y la olla de millones de argentinos. El precio de los alimentos está entre lo que más sube: “En un año se duplicó el precio de la leche y el consumo tuvo una caída histórica. Hoy se toma un 21% menos que en 2016. Y la ingesta de lácteos cayó al nivel más bajo en 16 años”, relató el diario Clarín. El Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) calculó que, en enero y febrero el consumo de leche -directo y vía derivados- cayó a un nivel equivalente a 183 litros anuales por habitante. Fue el más bajo registrado desde 2003. Y, sacando ese año, el menor desde 1991. Estiman, en tanto, que el primer cuatrimestre de 2019 tuvo una media de 180 litros, muy lejana a los 193 litros por cápita consumidos en todo el 2018, los 197 de 2017, los 201 de 2016 y los 217 de 2015.

Los pibes son los que más sufren.

La economía no levanta cabeza y el único atisbo de recuperación se aprecia en los dólares del agro sojero. La deuda pública volvió a crecer y ya alcanzó 89,2% del PBI en el primer trimestre del año (había sido de 86,2% en el último trimestre de 2018).

La incorporación de Pichetto en la fórmula cumple con una de las demandas de los integrantes de la alianza, que pedían mayor apertura. Pero los radicales, que se enteraron por los medios, según admitió Luis Pastori, el frustrado candidato a vicegobernador de Misiones, querían que ese lugar sea reservado para ellos. “En mi corazón esperaba que el vice de Macri sea radical”, admitió, desolado, el veterano legislador. Pero al mismo tiempo, celebró que como quedaron fuera de las candidaturas centrales, “el radicalismo puede aspirar a otros cargos que puedan ser muy importantes (…) aunque lo más importante no son los cargos, sino que es un proyecto que consolide el país”.

Después de los resultados conseguidos en Misiones, el radicalismo exige internas para dirimir las candidaturas a diputados nacionales. La matemática es exacta. De los 115 mil votos que sacó Juntos por el Cambio, los radicales aportaron 63 mil mil votos, el PRO 42 mil y Activar, el partido de Ramón Puerta, menos de diez mil. En Posadas, la diferencia es más abultada: de 45 mil votos, 33.500 fueron radicales, 9.600 del PRO y 2.900 de Activar. Esos números alimentan la cruzada  de los más jóvenes, como Ariel Pianesi, Martín Arjol o Gustavo González. Eso sí, la rebeldía les nació ahora. Nunca antes contra la política económica a la que ahora responsabilizan por la aplastante derrota en Misiones.

Pero aunque no le falte razón al pataleo, en su visita a Posadas, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, dejó claro que en Cambiemos se espera “buscar consensos” en todas las provincias y recién en última instancia, recurrir a las primarias. Para fortalecer el mensaje, después cenó con los referentes PRO en Misiones, cara a cara con Alfredo Schiavoni, el candidato puesto para la lista nacional. La señal fue visible. Hubo fotos sonrientes.

Como si fuera poco el desplante, Ramón Puerta, en a su ocaso político en Misiones, se presentó como el negociador clave para el desembarco de Pichetto en Juntos por el Cambio, el nuevo nombre con el que se bautizó a Cambiemos, heredado de la identificación de la alianza en la tierra colorada, tras la incorporación del embajador en Madrid. “Esperemos que sea sólo el nombre y no el resultado”, bromean los macristas de primera hora, en referencia al escaso 17 por ciento obtenido en Misiones.  

Con más del 70 por ciento de los votos, en la otra punta, la Renovación confirmó una decisión que a los lectores de Economis, no sorprendió: irá con boleta corta.

¿Qué es la boleta corta? No tener en la oferta electoral a ninguno de los candidatos a presidente. ¿No es muy arriesgado? Si. Pero es una apuesta a la coherencia de sostener la retórica en los hechos. La Renovación hizo foco -y logró- imponer el sello del misionerismo, que significa, antes que nada, las necesidade de los misioneros.

La conducción política entiende que el centralismo porteño, asentado en la grieta, hace poco y poco entiende las demandas de las provincias. Y que son las provincias las que deben fortalecer esas demandas para que se conviertan en algún momento, en respuestas. Córdoba y Neuquén fluyen en la misma lógica. No debería sorprender que el argumento federal comience a ganar terreno en las discusiones centrales.

No quiere decir que no haya simpatías individuales, ni que los candidatos presidenciales no hagan pie en Misiones. Por el contrario, abundan y abundarán los contactos. El equipo de Alberto Fernández mantuvo diálogos de primer nivel, al otro día llegó Rogelio Frigerio a tantear el ambiente, Lavagna vendrá en la segunda semana de julio, Juan Manuel Urtubey desembarcará el 20 de junio y la propia Cristina vendrá a presentar Sinceramente. También José Luis Espert prepara un regreso después de venir a presentar su libro, según contó Marcelo Delgado, su base local y posible candidato a diputado nacional.

A todos ellos, la Renovación les hará una recepción “misionerista”, con un decálogo de reclamos, fundamentalmente económicos y fiscales, a atender para quien llegue al sillón de Rivadavia. Por eso es vital que quienes representen a Misiones, entiendan los planteos y no defiendan únicamente los intereses de la Rosada, como ocurre ahora con los legisladores de Cambiemos, que obedecen dictados de allá, en lugar de escuchar argumentos de acá.

No queremos votar un no a alguien, sino un sí a un proyecto de provincia. En la grieta no hay voto positivo. Que cada uno tome la decisión de votar al Presidente que quiera, pero que piense que lo que más importa es el voto del misionero, que por eso nos acompañó el 2 de junio”, argumentó Ricardo Wellbach, uno de los hombres fuertes de la Renovación.

En el Gobierno entienden que hay que dar vuelta a la lógica de que todo depende de una oficina en Buenos Aires. El riesgo es alto, pero la convicción es más importante que la conveniencia electoral.

Los resultados electorales obtenidos hasta ahora marcan una verdad ineludible. Gane quien gane, deberá conseguir el respaldo de los gobernadores, porque es ahí donde está el poder político territorial. Este domingo habrá elecciones en Santa Fe -gobernador, intendentes, concejales, diputados y senadores provinciales-, con una pulseada mano a mano entre el peronista Omar Perotti y el socialista Antonio Bonfatti. También votarán San Luis, en una disputa entre los hermanos Rodríguez Saá y en Tierra del Fuego, donde Rosana Bertone no tendría problemas para conseguir su reelección. En Formosa, Gildo Insfrán podría conseguir su séptima reelección, en un choque contra Adrián Bogado, quien cerró un acuerdo con el PRO y la UCR, para encabezar la lista a gobernador bajo el sello Frente Amplio.

Hasta ahora, Cambiemos sumó más de una docena de derrotas y el frente de Todos, se alimenta de los votos conseguidos por los gobernadores. La mayoría, salvo en Jujuy, donde gobierna Gerardo Morales, obtuvo más del 50 por ciento de los respaldos locales, con el récord en manos de Oscar Herrera Ahuad, que conquistó más del 70 por ciento de los votos. 

La Renovación tendrá, sin embargo, el desafío de remarcar esa diferenciación a la hora de entrar al cuarto oscuro. Hacer entender que para fortalecer ese misionerismo, hacen falta diputados nacionales que lo entiendan y defiendan. Que el concepto de misionerismo no es un simple eslogan, sino una forma de entender la política, el futuro y las raíces.

Quedan pocos días para la definición de los nombres, pero algunos ya trascendieron. En la Renovación son números puestos el intendente de Alem, Diego Sartori, la ministra de Educación Ivonne Aquino, Chela Leyes, militante de Derechos Humanos y la aparición del árbitro internacional Néstor Pitana, por estas horas una de las estrellas de la Copa América que se disputa en Brasil y que lo tuvo como protagonista en el partido de apertura entre el local y la Bolivia de Evo Morales.

Juntos por el Cambio, obviamente llevará a Macri en la boleta. Alfredo Schiavoni es el candidato del PRO. El radicalismo apuntará a varios y surgen algunos nombres que incluso no son muy entusiastas del modelo, como Mario Pegoraro. Suena también, aunque nadie lo da por seguro, que Ramón Puerta quiera anotarse en la lista. 

El Frente de Todos los Fernández, estará representado por el peronismo, el Frente Grande y Kolina, Nuevo Encuentro y el Movimiento Nacional Alfonsinista. Todavía hay posibilidades de que se sume el partido Agrario, que anotó su frente en soledad ante la traba a las Primarias que exigía para dirimir las candidaturas nacionales. Aparentemente el veto vino de Buenos Aires y hay buena sintonía en Misiones. El martes se sabrá. Cristina Britez buscará su reelección. Héctor “Cacho” Bárbaro quiere ser candidato si hay interna.  

Lavagna y Urtubey serán representados por el partido Socialista, Libres del Sur y el Partido Barrios Unidos, que tendrán a Fernando Fernández como candidato a diputado nacional. El socialista fue el más votado en Posadas del Frente Popular, Agrario y Social. Compartirá con los de Cambiemos, el sinsabor de hacer campaña por otro peronista.

Pero ninguno de ellos arriesga mucho. Es la Renovación la que pone en juego cuatro bancas -una ocupada por la kirchnerista Cristina Britez- y aunque el medio millón de votos es caudal suficiente para retenerlas, el desafío es enorme. Pero el posicionamiento político de cara a una eventual segunda vuelta o ante el nuevo Gobierno, marcará una fortaleza inédita.

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Urtubey irá de vice en la fórmula con Lavagna

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El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, que hasta hace unas horas sostenía su candidatura a presidente, finalmente declinó y decidió ser el compañero de fórmula de Roberto Lavagna, para encarnar la tercera vía. 

Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey se unen en “Consenso Federal 2030”

 

Decidieron unificar las diferentes fuerzas políticas que integran sus espacios creando “Consenso Federal 2030” y presentarse a las elecciones trabajando juntos, concentrando sus esfuerzos en la construcción de una alternativa posible a la pretendida polarización entre Macri y Cristina.

“En momentos donde priman los proyectos personales por sobre las convicciones, es más necesario que nunca, tener actitudes generosas y democráticas que estén a la altura de las circunstancias. Consenso Federal propone un camino de transformación que hoy resulta imperioso para la Argentina y el bienestar de sus habitantes, dejando atrás, de una vez y para siempre, la grieta que tanto daño ha causado”, señalaron.

 

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Nuevas coaliciones

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En Analyticos anteriores habíamos planteado la centralidad que iba a tener en estas elecciones presidenciales 2019, la transformación de las coaliciones del oficialismo y la oposición. En ambos casos, los actores polares de la confrontación -macrismo y kirchnerismo- estaban necesitados de ampliar sus bases de sustentación. Y en ambos casos, también, parte de esa ampliación tenía que ver con la incorporación del llamado “Peronismo Federal” al conjunto de los polos insuficientes.

La constitución de la fórmula Fernández-Fernández apuntaba en alguna medida a eso. El reclutamiento de la mayoría de los gobernadores peronistas en apoyo de la candidatura de Alberto Fernández reflejaba que la elección había sido correcta, aun cuando la fórmula bonaerense liderada por Kicillof sonase “muy k”. Pero la reacción de Mauricio Macri fue similar.

En éstos últimos días asistimos a diferentes movimientos de parte de los principales operadores políticos del oficialismo con vistas a incorporar a referentes de Alternativa Federal, o al conjunto del espacio, a la coalición Cambiemos. Que seguramente deberá tener otro nombre en caso de concreción de esta hipótesis electoral. Aún no queda clara la viabilidad de la estrategia, pero queda de manifiesto la voluntad de cooptar y formar nuevas coaliciones.

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Los peronistas federales no tienen demasiados votos. Se trata de un segmento minoritario pero prestigioso de la política que puede aportar a la constitución de coaliciones más amplias. ¿Por qué decimos “prestigioso”? Porque los peronistas federales se han ganado un respeto entre la clase política y económica porque son considerados portadores de gobernabilidad -el poder federal de los gobernadores- y también son vistos como ejecutores de una política moderada. Que es algo que la Argentina de los próximos años necesita desesperadamente.

La personalidad de Miguel Pichetto es el paroxismo de ésta figura: no tiene votos en su propia provincia y nunca pudo transformarse en un candidato a gobernador con aspiraciones tangibles, y hoy en día tendría dificultades para la candidatura a la renovación de su senaduría por Río Negro. Sin embargo, se ha ganado un prestigio social en el círculo rojo como político eficaz. Ésta característica la comparte con buena parte de los integrantes de Alternativa Federal.

Sin dudas, la presencia de los peronistas federales en ambas coaliciones -se habla por éstos días de la posibilidad de la incorporación de uno de éstos cuatro referentes a la fórmula encabezada por Mauricio Macri- es una de las novedades de la negociación preelectoral. Pero lo que no sabemos aún es la eficacia de ésta hipótesis. Aún no queda del todo claro cuánto va a aportar a la fórmula Fernández-Fernández la cooptación de los gobernadores justicialistas. Se trata de una fórmula que, de acuerdo a las primeras encuestas, tiene la misma cantidad de votos que Cristina sola pero redujo la porción de aquellos que nunca lo votarían. Es decir, redujo su techo. Y en el caso de Mauricio Macri no queda claro si la incorporación de uno de éstos peronistas federales va a animar a la base cambiemita, o si va a traer votos justicialistas para el oficialismo.

Se trata en ambos casos de experimentos no probados. Pero, sin dudas, la constitución de estas coaliciones ampliadas es la principal novedad política electoral de estos días y el camino hacia la ampliación de la base de respaldo de los dos principales actores de la grieta.

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