Vaca Muerta

Energía ordena una reconfiguración estructural del sistema gasífero en plena emergencia energética

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El Gobierno avanzó con una decisión de alto impacto en la arquitectura del sistema energético argentino. A través de la Resolución 66/2026 de la Secretaría de Energía, publicada el 12 de marzo, el Ministerio de Economía dispuso una reconfiguración integral del sistema de transporte de gas natural, que incluye la rescisión de contratos vigentes vinculados al Gasoducto Perito Pascasio Moreno, la eliminación del programa estatal Transport.Ar y un nuevo esquema de asignación de capacidad mediante concursos abiertos.

La medida no es meramente técnica. Se inscribe en el marco de la emergencia energética vigente hasta el 31 de diciembre de 2027 y apunta a rediseñar el funcionamiento de la red gasífera a partir de un cambio estructural: el desplazamiento del abastecimiento hacia Vaca Muerta y el agotamiento del modelo histórico basado en el suministro desde el norte del país y las importaciones desde Bolivia.

En términos políticos, la resolución refleja una estrategia más amplia del Gobierno: reordenar el sistema energético bajo criterios de mercado, reducir el peso operativo del Estado y abrir espacio a inversiones privadas en infraestructura. El interrogante que queda abierto es si este rediseño logrará traducirse en mayor eficiencia y expansión del sistema o si abrirá nuevas tensiones contractuales en una red históricamente atravesada por acuerdos de largo plazo.

El cambio estructural detrás de la decisión

El corazón de la resolución es un diagnóstico técnico que ya circulaba en el sector energético: la red de gas argentina fue diseñada para flujos que hoy ya no existen.

Durante décadas, el sistema funcionó con un flujo predominante norte–sur, con gas proveniente de la Cuenca Noroeste y complementado por importaciones desde Bolivia. Ese esquema comenzó a deteriorarse por dos factores que ahora el Gobierno considera permanentes: la declinación productiva del norte y la reducción del suministro boliviano.

En paralelo, el desarrollo de Vaca Muerta cambió el mapa energético del país. La Cuenca Neuquina pasó a concentrar el crecimiento de la oferta y empuja flujos crecientes hacia los centros de consumo del centro y el área metropolitana.

Ese desplazamiento generó distorsiones en el uso real de los gasoductos. Según informes técnicos del ente regulador citados en la resolución, muchos contratos vigentes no reflejan los flujos actuales ni el uso efectivo de la infraestructura.

A eso se suma un tercer elemento: la incorporación del Gas Natural Licuado (GNL) para cubrir picos de demanda invernal, lo que introdujo nuevas rutas de abastecimiento dentro del sistema.

El resultado es un sistema de transporte que opera con contratos, rutas y asignaciones de capacidad pensadas para otra geografía energética.

La decisión del Gobierno busca corregir ese desajuste.

Fin del programa estatal Transport.Ar y rescisión de contratos clave

El rediseño incluye una decisión simbólica y operativa: dejar sin efecto el Programa Sistema de Gasoductos Transport.Ar Producción Nacional, creado en 2022 para expandir la infraestructura con intervención estatal.

La Secretaría de Energía sostuvo que las obras previstas no se ejecutaron en su totalidad y que la gestión de los activos estatales no alcanzó los resultados esperados.

La resolución también ordena rescindir en un plazo de diez días el contrato de transporte firme del Gasoducto Perito Pascasio Moreno (GPM) —ex Gasoducto Presidente Néstor Kirchner— celebrado entre ENARSA y CAMMESA.

Ese contrato había sido concebido para transportar gas de Vaca Muerta destinado principalmente a la generación eléctrica. Sin embargo, informes oficiales indican que la utilización efectiva de esa capacidad no cumplió plenamente con el objetivo de reemplazar combustibles líquidos en las centrales térmicas.

El Gobierno también ordenó rescindir o modificar otros contratos que obstaculicen el uso eficiente de la infraestructura, incluyendo acuerdos vinculados con Transportadora de Gas del Sur (TGS) relacionados con ampliaciones del sistema.

En la práctica, el Ejecutivo busca liberar capacidad en el sistema y reorganizar su asignación bajo nuevas reglas.

Nuevas rutas de gas y concursos abiertos

La resolución introduce una reorganización profunda del sistema.

El nuevo esquema contempla: Reasignación de capacidad de transporte existente. Definición de nuevas rutas de transporte de gas. Modificación del sentido de algunos flujos históricos. Eliminación de rutas que ya no responden al esquema de abastecimiento actual.

La capacidad disponible se asignará mediante concursos abiertos, bajo principios de acceso no discriminatorio y libre utilización de la red, tal como establece el marco regulatorio del gas natural.

El ente regulador —actualmente el ENARGAS o el nuevo Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad, una vez que esté plenamente operativo— deberá implementar la reasignación y adaptar los reglamentos de transporte y distribución.

Ese proceso también implicará nuevos cuadros tarifarios provisorios, que deberán aprobarse mediante procedimientos de participación ciudadana.

Un sistema integrado que diluye fronteras entre activos estatales y privados

Otro punto clave del rediseño es la integración operativa del sistema.

El Gobierno plantea que el transporte de gas debe funcionar como una cadena unificada desde el punto de producción hasta el punto de entrega, independientemente de quién sea el titular de los activos.

En esa lógica, las capacidades de ENARSA se integrarán a las rutas operadas por las licenciatarias privadas, garantizando continuidad en el servicio y evitando fragmentaciones contractuales.

La medida también instruye a la Subsecretaría de Hidrocarburos a propiciar la derogación del Decreto 689/2002, que establecía un régimen excepcional para contratos vinculados a exportaciones de gas pactados originalmente en moneda extranjera.

Según la resolución, ese tratamiento diferencial ya no tiene justificación en el contexto regulatorio actual y genera distorsiones tarifarias dentro del sistema.

Un rediseño con impacto en el mercado energético

La reconfiguración del sistema llega en un momento en que el Gobierno busca reactivar la inversión privada en infraestructura energética.

En ese marco, la expansión del Gasoducto Perito Pascasio Moreno avanza mediante una iniciativa privada presentada por Transportadora de Gas del Sur, que dio lugar a un proceso licitatorio adjudicado en octubre de 2025.

El nuevo esquema de transporte también se articula con la licitación para importar GNL a través de un comercializador privado, convocada en febrero de 2026, destinada a garantizar el abastecimiento en los próximos inviernos.

El objetivo implícito es que la red de gas acompañe la expansión de Vaca Muerta. La propia resolución reconoce que la producción podrá crecer hasta donde lo permita la capacidad de transporte.

En otras palabras, la infraestructura se convierte en el cuello de botella de la próxima etapa del desarrollo gasífero.

El escenario que se abre

La resolución no agota el proceso. Para que la reconfiguración entre plenamente en vigencia, el ente regulador deberá dictar las medidas operativas y avanzar con la reasignación de capacidades y la adecuación tarifaria.

Ese proceso implicará negociaciones contractuales, revisiones regulatorias y eventuales disputas entre actores del sistema.

Lo que sí queda claro es que el Gobierno decidió reordenar el sistema gasífero sobre una nueva geografía energética, donde Vaca Muerta marca el eje del abastecimiento y la infraestructura deberá adaptarse a ese cambio.

Si ese rediseño logra traducirse en mayor eficiencia operativa y nuevas inversiones privadas será una de las variables clave para el futuro energético del país. Pero la reconfiguración recién comienza, y sus efectos reales dependerán de cómo se implementen las nuevas reglas dentro de una red compleja donde contratos, intereses y flujos físicos se entrelazan desde hace décadas.

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Guerra en Irán abre riesgo de un shock energético global

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La guerra abierta tras los ataques ordenados el 28 de febrero por Donald Trump y Benjamin Netanyahu contra Irán, y la posterior respuesta de Teherán con el bloqueo del estrecho de Ormuz, provocó una de las mayores sacudidas del mercado energético mundial en décadas. En apenas días, el precio del barril saltó de US$60 a casi US$120, antes de estabilizarse cerca de US$90, en medio de la jornada más volátil registrada en la historia del mercado petrolero.

La magnitud del movimiento reavivó una comparación inevitable: la crisis petrolera de 1973, cuando el embargo de los países árabes tras la guerra del Yom Kippur cuadruplicó los precios del crudo y alteró el equilibrio económico mundial. Hoy el detonante vuelve a ser geopolítico, pero el alcance potencial del shock podría ser incluso mayor si se prolonga el bloqueo de la principal arteria energética del planeta.

La incertidumbre política amplificó la tensión financiera. El propio Trump intentó calmar a los mercados con declaraciones contradictorias, afirmando primero que la guerra está “prácticamente terminada” y luego que la decisión final sobre el conflicto “está en su mente”. Mientras tanto, el G7 comenzó a discutir medidas extraordinarias, entre ellas la posible liberación de 300 millones de barriles de reservas estratégicas para frenar la escalada de precios.

El interrogante que domina los mercados es claro: ¿se trata de un episodio de volatilidad temporal o del inicio del mayor shock petrolero de la historia moderna?

El estrecho de Ormuz, el punto crítico del sistema energético mundial

El núcleo de la crisis no está únicamente en el enfrentamiento militar, sino en la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz, considerado el principal cuello de botella energético global.

Por ese paso marítimo circula aproximadamente: Una quinta parte del consumo mundial de petróleo. 25% del crudo transportado por mar. 30% del comercio global de gas natural licuado (GNL)

Hasta el 27 de febrero transitaban 37 petroleros diarios por la zona. Tras el inicio del conflicto, el número cayó prácticamente a cero.

La interrupción tiene efectos directos sobre el sistema energético mundial. Si el bloqueo se prolonga, varios productores del Golfo podrían verse obligados a cerrar temporalmente pozos petroleros porque los buques cargados no pueden salir y el almacenamiento se satura.

Ese escenario tiene riesgos técnicos. A diferencia de un grifo doméstico, cerrar un pozo petrolero puede afectar la presión del yacimiento, lo que dificultaría recuperar su producción original.

La Guardia Revolucionaria iraní anunció que no permitirá el paso de petróleo mientras continúen los ataques contra su territorio. Desde Washington, Trump respondió con amenazas de represalias si se interrumpe el flujo energético.

La combinación de presión militar y control del comercio energético convirtió el estrecho en el centro de gravedad de la crisis.

Una estrategia de guerra asimétrica con impacto económico global

Más allá del frente militar, analistas interpretan el bloqueo como una forma de coerción económica estratégica.

Irán no puede competir con Estados Unidos e Israel en capacidad militar convencional, pero sí puede alterar el sistema energético mundial. Al atacar infraestructuras y cerrar rutas marítimas, eleva los costos económicos del conflicto para las potencias y para los principales consumidores globales.

La lógica es clara: convertir una desventaja militar en poder de negociación.

Esta estrategia busca presionar a actores externos —desde los países del Golfo hasta grandes importadores asiáticos— para que impulsen un alto el fuego o limiten la escalada del conflicto.

Sin embargo, el movimiento también tiene riesgos. Golpear la infraestructura energética regional podría reforzar la alineación de los países del Golfo con Washington, generando efectos geopolíticos contrarios a los intereses de Teherán.

Sectores económicos bajo presión: transporte, industria y alimentos

El impacto del shock energético se extiende rápidamente a múltiples sectores de la economía global.

El primero en sentir el golpe es el transporte, especialmente la aviación. El combustible para aviones en Singapur subió 72%, alcanzando niveles récord. Desde finales de febrero se registraron 37.000 vuelos cancelados.

Pero el efecto no se limita a los combustibles.

Gran parte de las cadenas industriales dependen directa o indirectamente del petróleo: La petroquímica utiliza derivados del crudo para plásticos, fertilizantes y fibras sintéticas. La industria pesada consume grandes cantidades de energía en procesos como acero, cemento o aluminio. La agroindustria depende de fertilizantes y transporte intensivo en energía.

Por eso los analistas describen el fenómeno como una onda expansiva económica: comienza en la energía, pasa por la logística y termina afectando los precios al consumidor.

Las economías más expuestas al shock

La crisis no golpea a todos por igual. Los efectos se distribuyen según el perfil energético de cada economía.

Entre los más vulnerables aparecen: Países productores del Golfo, que dependen del comercio marítimo para exportar. Grandes importadores asiáticos, como China, India, Japón y Corea del Sur. Europa, cada vez más dependiente del gas natural licuado desde la guerra en Ucrania. Economías emergentes importadoras de combustible, con monedas más débiles.

Irak representa un caso extremo: su producción cayó cerca de 70%, pasando de 4,3 millones a 1,3 millones de barriles diarios.

Arabia Saudita intenta desviar parte del crudo por un oleoducto hacia el puerto de Yanbu en el mar Rojo, pero esa ruta alternativa no alcanza para absorber toda la producción.

El impacto político: inflación, elecciones y presión social

El precio del petróleo tiene una dimensión política inmediata. Afecta el costo del transporte, los alimentos y la energía doméstica, por lo que suele convertirse en un indicador directo del costo de vida.

En Estados Unidos, el aumento de los combustibles puede complicar el panorama político de Trump. El país celebrará elecciones de medio mandato en noviembre, y el control de la inflación es uno de los pilares del discurso económico del gobierno.

La experiencia histórica muestra que los shocks petroleros tienden a reducir las probabilidades electorales de los oficialismos, especialmente si se prolongan durante meses.

La crisis energética, por lo tanto, podría trasladarse desde los mercados a la arena electoral.

América Latina entre oportunidades y riesgos

Para América Latina, el efecto del aumento del petróleo es desigual.

Los exportadores de crudo podrían beneficiarse de precios más altos. Entre ellos aparecen: Brasil, Guyana, Argentina y Colombia.

En el caso argentino, la mejora del saldo energético externo se vincula con el desarrollo de Vaca Muerta, que amplió la producción hidrocarburífera.

Otros países enfrentan escenarios más complejos. México importa grandes volúmenes de combustibles refinados, lo que diluye el beneficio de ser productor. Economías importadoras como Chile, Perú o varios países del Caribe podrían sufrir presiones inflacionarias.

Bolivia, por ejemplo, mantiene subsidios a los combustibles que se vuelven más costosos cuando sube el precio internacional del crudo.

El G7 prepara una respuesta coordinada

Ante la volatilidad del mercado, los países del G7 anunciaron que están listos para actuar “de forma urgente” para estabilizar los precios.

Entre las opciones en discusión figura la liberación de reservas estratégicas de petróleo y otras medidas de coordinación energética internacional.

Las decisiones dependerán de la evolución del conflicto y de datos más precisos sobre el impacto real en el suministro global.

La prioridad declarada es evitar una escalada sostenida del precio del crudo, que podría empujar a la economía mundial hacia una nueva ola inflacionaria.

Un sistema energético bajo presión geopolítica

Más de medio siglo después de los shocks petroleros de los años 70, la economía global vuelve a enfrentarse a una crisis energética impulsada por un conflicto en Medio Oriente.

El peso relativo del petróleo en la economía mundial es menor que entonces, pero sigue siendo una pieza central del sistema productivo.

Si el bloqueo del estrecho de Ormuz se prolonga, el impacto podría ir mucho más allá de los mercados financieros: inflación, tensiones industriales, conflictos políticos internos y realineamientos geopolíticos.

Por ahora, el sistema energético global permanece en una fase de incertidumbre. Los mercados reaccionan a cada declaración política, cada movimiento militar y cada señal sobre el tráfico marítimo en el Golfo.

El verdadero alcance del shock todavía está en disputa.

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El peso argentino resiste el shock y entra en el top 5 de monedas más estables en medio de la guerra

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En medio de la escalada geopolítica en Medio Oriente y del salto en los precios del petróleo, el peso argentino aparece entre las monedas con mejor desempeño relativo frente al dólar. Mientras gran parte de las divisas del mundo registran fuertes depreciaciones por la búsqueda de refugio en activos seguros, la moneda local figura entre las cinco que menos se debilitaron desde el inicio del conflicto.

De acuerdo con datos de mercado, el ranking lo encabeza el shekel israelí, que se aprecia cerca de 0,7% frente al dólar. Luego se ubican el dólar canadiense, con una suba de 0,4%, y el dólar de Hong Kong, prácticamente estable. En cuarto lugar aparece la lira turca, con una depreciación de 0,3%, mientras que el peso argentino ocupa el quinto puesto, con una caída moderada de 0,4% desde el cierre de febrero.

Aunque el saldo es levemente negativo, el desempeño resulta destacado si se lo compara con el de otras monedas relevantes como el euro, el franco suizo o el yuan chino, que mostraron mayores caídas frente al dólar en medio de la incertidumbre global.

En América Latina, además, el peso argentino exhibe el mejor resultado relativo: divisas como el peso chileno, el sol peruano, el peso mexicano y el real brasileño acumulan depreciaciones que llegan hasta 5,3% en el mismo período.

Energía y materias primas, claves en la resistencia

Según el análisis de Guardian Capital, varias de las monedas que logran resistir la presión del dólar pertenecen a economías con fuerte vínculo con las materias primas, cuyos precios se dispararon tras las tensiones en el Estrecho de Ormuz, una ruta por donde circula cerca del 20% del petróleo comercializado en el mundo.

En el caso argentino, la diferencia radica en el cambio estructural del sector energético. Gracias a la expansión de Vaca Muerta, el país pasó de ser importador a exportador neto de energía, lo que mejora la balanza comercial cuando el petróleo sube.

En ese escenario, los mayores precios internacionales del crudo anticipan más ingreso de dólares vía exportaciones, lo que contribuye a sostener al peso.

El flujo de dólares y las tasas, otro sostén

El economista Gustavo Ber sostiene que la relativa estabilidad del peso también se explica por el flujo de ingreso de divisas al mercado local, junto con tasas de interés elevadas que siguen atrayendo capitales financieros.

Estos factores ayudan a amortiguar el impacto del fortalecimiento global del dólar, impulsado por la búsqueda de refugio de los inversores en momentos de incertidumbre internacional.

Desde el equipo económico del Gobierno también minimizan el impacto del conflicto. El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó desde Nueva York que la guerra en Medio Oriente no generó presión significativa sobre el mercado cambiario.

“Estamos ante uno de los mayores shocks externos de los últimos tiempos y el dólar no se movió. Lo importante es tener una macro sólida. En otro contexto, hubiera generado una debacle”, sostuvo.

La intervención del Banco Central

Los analistas de GMA Capital señalan que el comportamiento del peso también estuvo influido por la actividad del Banco Central en los mercados financieros.

Durante la última semana, la autoridad monetaria moderó el ritmo de compras de reservas, con un promedio cercano a US$62 millones diarios, mientras en el mercado de futuros de dólar se registraron volúmenes elevados de contratos en el corto plazo y una baja en las tasas implícitas, señales que sugieren intervenciones oficiales para limitar la presión alcista sobre el tipo de cambio.

Agro y energía: los dólares que vienen

Hacia adelante, el desempeño del peso dependerá en gran medida de cuánto se prolongue la tensión global. Sin embargo, el mercado anticipa que la oferta de divisas podría fortalecerse en los próximos meses.

La soja, principal fuente de ingreso de dólares del país, sube cerca de 6% desde el inicio del conflicto y acumula un avance de 17% en lo que va del año, con precios cercanos a US$450 por tonelada. Las exportaciones del complejo agroindustrial podrían ubicarse entre US$34.000 millones y US$36.000 millones en 2026.

A esto se suma el sector energético. En 2025 la balanza comercial energética registró un superávit récord de US$7.800 millones, y las proyecciones para este año, antes del conflicto, estimaban entre US$8.000 millones y US$10.000 millones. Con el petróleo en alza, el ingreso de divisas podría superar esas previsiones.

Un escenario todavía desafiante

Pese a la resiliencia reciente, el panorama cambiario sigue condicionado por la evolución del conflicto global. Si la tensión se prolonga, el equipo económico podría intensificar su presencia en el mercado de futuros de dólar para moderar eventuales presiones.

Mientras tanto, el Gobierno apuesta a que la combinación de mayor oferta de dólares del agro, exportaciones energéticas en expansión y tasas altas continúe sosteniendo la estabilidad relativa del peso frente a un contexto internacional volátil.

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Diez gobernadores viajan a Nueva York para captar inversiones y refuerzan la alianza territorial del Gobierno

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En vísperas de un nuevo viaje internacional del presidente Javier Milei, el Gobierno nacional activó una jugada de diplomacia económica que también funciona como señal política hacia adentro del sistema federal. Diez gobernadores provinciales participarán del Argentina Week, un evento que se desarrollará entre el 9 y el 12 de marzo en Nueva York, con el objetivo de atraer inversiones internacionales hacia sectores estratégicos como la energía, la minería y las economías regionales.

La convocatoria fue impulsada desde la Cancillería a través de Pablo Quirno, y reúne a mandatarios provinciales con peso en la producción energética y minera del país. El encuentro busca mostrar a los inversores internacionales una narrativa coordinada entre Nación y provincias sobre oportunidades de desarrollo vinculadas a Vaca Muerta, el litio, el cobre y la infraestructura energética.

El dato político no es menor. En un escenario donde la Casa Rosada necesita sostener apoyos territoriales para avanzar con su agenda económica y legislativa, el viaje también funciona como una fotografía de alianzas y equilibrios con los gobiernos provinciales.

Los gobernadores convocados y el mapa productivo

Los mandatarios que participarán del encuentro son: Marcelo Orrego (San Juan), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Gustavo Sáenz (Salta), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Alfredo Cornejo (Mendoza), Ignacio Torres (Chubut) y Juan Pablo Valdés (Corrientes).

El diseño de la agenda no es casual. Según fuentes oficiales, el Ministerio de Relaciones Exteriores buscó representar provincias mineras, energéticas y agroforestales, con el objetivo de exhibir ante los inversores una radiografía productiva diversa del país.

El evento está organizado por la Embajada de Argentina en Estados Unidos, encabezada por Alejandro Oxenford, con apoyo de instituciones financieras y empresariales como JPMorgan Chase, Bank of America, Kaszek, Citigroup, AmCham Argentina, Americas Society/Council of the Americas y el US-Argentina Business Council.

El cierre de la Argentina Week será el 12 de marzo, jornada en la que los gobernadores expondrán en dos paneles sectoriales luego de la intervención del jefe de Gabinete Manuel Adorni.

Energía y minería: los ejes de la estrategia económica

El primer panel estará dedicado al sector energético. Comenzará a las 10.45 con un discurso introductorio del CEO de YPF, Horacio Marín.

La conversación girará en torno a: desarrollo de Vaca Muerta. Proyectos de GNL (gas natural licuado). Infraestructura de exportación energética. Y expansión de energías renovables

Participarán en formato de mesa redonda Figueroa, Weretilneck, Cornejo, Torres y Valdés, gobernadores de provincias con fuerte protagonismo en la matriz energética.

Más tarde, el segundo panel abordará la minería estratégica y minerales críticos, con foco en litio, cobre, oro y plata. La discusión también incluirá el impacto del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones, uno de los pilares del programa económico del Gobierno nacional.

El panel será moderado por Paula Uribe, ejecutiva de Rio Tinto, y contará con la participación de Orrego, Jalil, Sadir, Sáenz y Vidal.

Una foto política de aliados y socios legislativos

Detrás del perfil económico del evento aparece otra dimensión: la política.

Entre los diez gobernadores convocados, Cornejo es el único que formalizó un acuerdo electoral con La Libertad Avanza. Sin embargo, varios de los presentes funcionan como socios legislativos clave para el Gobierno en el Congreso.

Entre ellos se encuentran Jalil, Figueroa, Orrego, Weretilneck, Vidal y Sáenz, mandatarios que han contribuido con votos o quórum para la aprobación de iniciativas oficiales, entre ellas el paquete de reformas económicas impulsado por la Casa Rosada.

El vínculo con otros gobernadores mantiene un carácter más fluctuante. Sadir y Torres integran el espacio Provincias Unidas, una fuerza que compitió en las elecciones legislativas de 2025 y que sostiene una relación oscilante con el Gobierno nacional: acompaña algunas iniciativas, pero mantiene autonomía política.

En el caso de Valdés, la relación también está atravesada por tensiones electorales previas vinculadas a negociaciones fallidas con el oficialismo libertario antes del cierre de listas del año pasado.

Delegación presidencial y logística política

La delegación oficial que acompañará la agenda internacional estará integrada por: Manuel Adorni, jefe de Gabinete. Karina Milei. Luis Caputo. Federico Sturzenegger. Mario Lugones. Pablo Quirno. Santiago Bausili.

No obstante, desde el Gobierno aclararon que los gobernadores costearán sus propios viajes y participarán del evento por fuera de la delegación presidencial, una señal destinada a evitar cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos.

Algunos mandatarios llegarán a Nueva York directamente desde Canadá. Es el caso de Orrego y Vidal, quienes participan por estos días en una de las cumbres mineras más importantes del mundo.

La estrategia detrás de la Argentina Week

La Argentina Week intenta construir una narrativa que el Gobierno considera clave para el nuevo ciclo económico: Argentina como proveedor global de energía y minerales críticos.

La presencia simultánea de gobernadores y funcionarios nacionales busca transmitir estabilidad institucional ante los inversores. En otras palabras, mostrar que los proyectos estratégicos cuentan con respaldo tanto del Gobierno nacional como de las provincias que controlan los recursos naturales.

Ese mensaje resulta particularmente relevante en sectores como el litio o el gas, donde la coordinación federal es imprescindible para habilitar inversiones de gran escala.

Lo que se juega en el tablero político

Más allá de la agenda económica, la convocatoria funciona como un termómetro de la relación entre la Casa Rosada y los gobiernos provinciales.

El Gobierno necesita consolidar apoyos territoriales para sostener su agenda de reformas, mientras que las provincias buscan garantizar inversiones, infraestructura y acceso a financiamiento internacional.

El encuentro en Nueva York puede servir para reforzar esa convergencia. Pero también deja abierta una incógnita política: hasta qué punto esta coalición de intereses económicos puede traducirse en alineamientos políticos duraderos, especialmente de cara al ciclo electoral que se encamina hacia 2027.

Por ahora, la foto que se prepara en Estados Unidos busca mostrar un frente común para atraer capitales. El verdadero impacto —en inversiones, en gobernabilidad y en alianzas políticas— recién empezará a medirse después.

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Milei activa una gira internacional para consolidar su alianza con Trump y seducir a Wall Street

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El presidente Javier Milei inicia este viernes una nueva gira internacional con una agenda que combina geopolítica, financiamiento y posicionamiento ideológico regional. El mandatario viajará a Estados Unidos, en lo que será su decimoquinto desplazamiento al exterior desde que asumió, con el objetivo explícito de profundizar su alineamiento con la administración de Donald Trump, participar en un foro regional impulsado por la Casa Blanca y encabezar en Wall Street el evento Argentina Week, una plataforma diseñada para captar inversiones internacionales.

El itinerario incluye tres escalas estratégicas: Miami, Manhattan y Santiago de Chile, donde Milei participará el 11 de marzo a las 12:00 de la asunción presidencial de José Antonio Kast. En conjunto, la gira busca enviar señales simultáneas al poder financiero global y a los nuevos polos de la derecha política en América Latina.

La pregunta que sobrevuela la agenda es si esta ofensiva internacional consolidará el liderazgo externo del Presidente o si funcionará principalmente como una apuesta simbólica para reforzar su narrativa política en medio de un escenario global cada vez más tenso.

Un alineamiento geopolítico explícito con la Casa Blanca

La primera parada del mandatario será Miami, donde participará en la cumbre “Escudo de las Américas”, convocada por la Casa Blanca. El encuentro reunirá a doce países de la región bajo la consigna de “promover la libertad y la seguridad”, en un contexto internacional marcado por la escalada bélica en Medio Oriente.

El foro se realizará en un hotel ubicado en Doral, propiedad del propio Trump. Allí, el objetivo central será avanzar en mecanismos de cooperación militar y de seguridad regional, una agenda que el Pentágono observa con atención frente a las nuevas tensiones globales.

La presencia de Milei en ese espacio refuerza un posicionamiento que su administración ha exhibido desde el inicio: un alineamiento político y estratégico con Washington que trasciende lo económico y se proyecta hacia la política exterior.

En términos diplomáticos, el gesto tiene múltiples lecturas. Para Estados Unidos, Argentina aparece como un aliado confiable en Sudamérica en momentos de creciente polarización global. Para el gobierno argentino, la relación directa con la Casa Blanca funciona como un activo político y financiero que puede facilitar inversiones y respaldo internacional.

Wall Street como escenario: el road show de inversiones

El segundo tramo de la gira se trasladará a Manhattan, donde el Presidente participará en Argentina Week, un evento que comenzará el lunes 9 de marzo y que reunirá a ejecutivos de grandes corporaciones, bancos internacionales y funcionarios del gobierno argentino.

La iniciativa es organizada por JPMorgan, Bank of America, la embajada argentina en Estados Unidos y el fondo de venture capital Kaszek. Según el embajador argentino en Washington, Alec Oxenford, el evento alcanzó rápidamente su capacidad máxima de inscripción, reflejando el interés del sector privado.

El objetivo oficial es presentar a Argentina como un destino de inversión seguro, con foco en sectores considerados estratégicos por el Gobierno: energía, minería, agroindustria.

Durante las jornadas se realizarán paneles con ejecutivos de compañías globales y representantes del sistema financiero. También participarán funcionarios del gabinete económico y directivos de grandes empresas vinculadas a la energía, el agro y la tecnología.

Entre los participantes previstos figuran directivos de corporaciones como Dow, Baker Hughes, Uber, Chevron y Rio Tinto, así como ejecutivos de bancos argentinos y multinacionales del sector agroindustrial.

El oficialismo planea mostrar ante los inversores los avances en reformas estructurales, especialmente: la reforma laboral, que apunta a reducir costos del mercado de trabajo. El nuevo marco regulatorio para inversiones en energía y minería. La discusión legislativa sobre la ley de Glaciares, que ya tuvo sanción en el Senado y resta su tratamiento en la Cámara de Diputados.

En paralelo, se prevén reuniones privadas entre funcionarios y grandes fondos de inversión, instancias que suelen ser decisivas para definir eventuales proyectos de financiamiento.

Gobernadores aliados y señales hacia el Congreso

Un dato político no menor es que Milei se mostrará en Nueva York acompañado por una decena de gobernadores que hoy respaldan su orientación económica y mantienen sintonía con el rumbo del Ejecutivo.

La foto conjunta tiene una lectura interna clara. El Gobierno busca exhibir una base de apoyo territorial que trascienda al oficialismo nacional y que en los últimos meses resultó clave para destrabar votaciones en el Congreso.

El vínculo con los mandatarios provinciales también tiene una dimensión económica. Varias de las inversiones que se intentan atraer —en minería, energía o agroindustria— dependen de marcos regulatorios provinciales y acuerdos fiscales locales.

En otras palabras, el road show financiero también funciona como una demostración de gobernabilidad.

La otra señal: una cumbre de la nueva derecha regional

Tras su paso por Estados Unidos, Milei cruzará la cordillera para asistir a la asunción presidencial de José Antonio Kast en Chile, el miércoles 11 de marzo.

El evento promete convertirse en un punto de encuentro de dirigentes identificados con la nueva derecha regional. Allí, el mandatario argentino buscará reforzar su posicionamiento como uno de los referentes políticos del espacio.

La visita tendrá además un detalle singular: Milei no viajará acompañado por su comitiva habitual. Su equipo regresará a Argentina mientras el Presidente continúa su agenda en el país trasandino.

La escena chilena puede funcionar como una plataforma política regional, pero también como un gesto de afinidad ideológica que marca distancia respecto de otros liderazgos latinoamericanos.

El regreso y la agenda doméstica

Una vez finalizada la gira internacional, el Presidente retomará la agenda interna con dos actividades programadas en Tucumán el 19 de marzo.

La primera será el denominado “tour de la gratitud”, una recorrida federal con la que el jefe de Estado busca capitalizar el respaldo electoral obtenido en las últimas elecciones legislativas.

La segunda actividad será su participación como invitado de honor y orador principal en el Foro Económico del NOA (FENOA 2026), organizado por la Fundación Federalismo y Libertad en el Hilton Garden Inn de San Miguel de Tucumán.

En ese evento también participará la senadora Patricia Bullrich, ex ministra de Seguridad.

Un movimiento externo con impacto en la política interna

La gira de Milei combina tres planos que hoy atraviesan la estrategia del Gobierno: alineamiento geopolítico, atracción de capitales y construcción de liderazgo regional.

El viaje ocurre además en un contexto global atravesado por la escalada bélica en Medio Oriente y por una creciente competencia entre bloques de poder.

Para la Casa Rosada, mostrar a Argentina integrada al circuito financiero de Wall Street y alineada con Washington puede reforzar la credibilidad del programa económico.

Pero la efectividad de esa apuesta dependerá de un factor clave: si el interés financiero que se manifieste durante Argentina Week se traduce luego en inversiones concretas.

Mientras tanto, el Presidente apuesta a proyectar una imagen internacional activa. Una señal hacia afuera que también busca impactar en el tablero político doméstico.

El resultado de esa estrategia, sin embargo, todavía está abierto.

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