Vaca Muerta

Conflicto en Medio Oriente abre un escenario de “shock exportador” para Argentina, según Morgan Stanley

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La escalada del conflicto en Medio Oriente empieza a proyectar efectos indirectos sobre la economía argentina. Un informe del banco de inversión Morgan Stanley plantea que una suba sostenida del precio internacional del petróleo podría generar un shock positivo de exportaciones para Argentina, reforzando el superávit energético y el ingreso de divisas. Pero la misma dinámica que fortalecería las cuentas externas también introduce una tensión conocida en la política económica local: el riesgo de un rebrote inflacionario.

El estudio, elaborado por un equipo de economistas liderado por Fernando Sedano, analiza distintos escenarios macroeconómicos en América Latina frente a un aumento del 10% en el precio del petróleo. En ese contexto, Argentina aparece dentro del grupo de países exportadores que podrían beneficiarse del shock de precios, junto con Brasil y Colombia, en contraste con economías importadoras como México y Chile.

La pregunta que deja abierta el informe no es menor: ¿puede el nuevo contexto internacional fortalecer el frente externo argentino sin desordenar la dinámica de precios internos?

Energía y exportaciones: el factor Vaca Muerta

El análisis del banco internacional parte de una premisa estructural: el creciente peso del sector petrolero en la economía argentina, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta.

Según el documento, el sector energético ya representa cerca del 6% del PBI argentino y su producción se proyecta en expansión sostenida durante la próxima década. En ese marco, una mejora en los precios internacionales amplifica el atractivo del sector para la inversión y acelera la generación de divisas.

De acuerdo con las estimaciones del informe, si se mantienen constantes los niveles de producción y demanda de 2025, una suba del 10% en el precio del petróleo se traduciría en unos 800 millones de dólares adicionales de superávit comercial.

El documento también anticipa que la producción petrolera podría crecer 11% adicional en 2026, una proyección que incluso podría quedar corta frente al ritmo actual de expansión de la actividad.

En términos macroeconómicos, ese escenario refuerza el rol del petróleo como motor de exportaciones y mejora del frente externo. Para una economía históricamente condicionada por la escasez de divisas, el dato no es menor.

Mejora externa, pero impacto inflacionario latente

El informe, sin embargo, introduce una advertencia que conecta directamente con la política económica doméstica.

En un mercado de combustibles desregulado, una suba del precio internacional del crudo podría trasladarse parcialmente a los precios internos. Según las estimaciones del banco, el impacto inflacionario podría ubicarse entre 20 y 40 puntos básicos del Índice de Precios al Consumidor (IPC), es decir entre 2 y 4 puntos porcentuales.

El efecto final dependerá de cómo se traslade el aumento del crudo a los surtidores y de las decisiones que adopten las empresas del sector en el mercado de combustibles.

Para la política económica, esa variable no es menor. La dinámica de los combustibles tiene un impacto directo en costos logísticos y en la estructura de precios de la economía.

Crecimiento neutro, pero mejora en la balanza comercial

En el plano macroeconómico general, el informe proyecta que el impacto sobre el crecimiento sería prácticamente neutro, con variaciones mínimas en el Producto Interno Bruto.

La principal mejora se concentraría en el frente externo. El estudio estima que la balanza comercial podría mejorar en torno al 0,12% del PBI, impulsada por mayores ingresos de exportación vinculados al sector energético.

La diferencia regional es clara en el análisis del banco: mientras países exportadores de energía fortalecen sus cuentas externas con precios más altos, economías dependientes de importaciones energéticas enfrentan mayores presiones sobre sus balances externos y su crecimiento.

Un escenario que combina oportunidad y riesgo

La conclusión del informe abre un escenario de doble filo para la economía argentina.

Por un lado, precios internacionales más altos del petróleo refuerzan el atractivo del sector energético para la inversión y la generación de divisas, consolidando el rol del petróleo como uno de los motores exportadores del país.

Por otro, el mismo movimiento puede tensionar la dinámica inflacionaria si los precios internacionales se trasladan al mercado doméstico de combustibles.

El informe no proyecta un desenlace definitivo. Deja planteado un punto clave: el impacto final dependerá de las decisiones de política económica y de la dinámica del mercado energético local.

En un contexto global marcado por la incertidumbre geopolítica, el petróleo vuelve a colocar a la economía argentina frente a una ecuación conocida: divisas adicionales en el frente externo, pero con un delicado equilibrio en la estabilidad de precios internos.

Exportaciones: el mapa productivo que ya está cambiando

El posible shock exportador también se conecta con otra tendencia reciente de la economía argentina: la reconfiguración del ranking de complejos exportadores.

Según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, las exportaciones totales de bienes alcanzaron 87.111 millones de dólares en 2025, con un crecimiento interanual del 9,3% impulsado principalmente por mayores volúmenes exportados.

Dentro de ese mapa productivo, el complejo sojero se mantuvo como líder con el 24,6% del total exportado, mientras que el complejo petrolero-petroquímico se consolidó en el segundo lugar, con una participación del 13,5%, por encima del 13,1% registrado el año anterior.

El podio lo completa el complejo automotriz, aunque con una tendencia descendente en su peso relativo. En 2025 representó 10,1% de las exportaciones, cuando años atrás superaba el 13%.

El informe también muestra otros cambios en la estructura exportadora: el complejo maicero perdió participación. El complejo de oro y plata avanzó hasta el quinto lugar. Y sectores como girasol, carne y trigo registraron fuertes incrementos en sus ventas externas.

En particular, el complejo girasol exhibió el mayor salto anual, con un aumento de 49,7% en exportaciones.

Un escenario abierto para la política económica

La lectura estratégica que deja el informe es ambivalente. Por un lado, el shock energético podría reforzar el ingreso de divisas y mejorar la balanza comercial, un factor clave para la estabilidad macroeconómica.

Por otro, el traslado de precios hacia los combustibles y la inflación podría reabrir tensiones dentro del programa económico, especialmente si el Gobierno busca sostener el proceso de desinflación.

En otras palabras, el mismo fenómeno externo que puede fortalecer el frente exportador también podría poner a prueba el manejo interno de los precios.

La evolución del conflicto en Medio Oriente y la dinámica del mercado petrolero global serán variables determinantes. Pero el impacto final sobre la economía argentina dependerá, en última instancia, de cómo se procesen esas señales externas dentro de la política económica local.

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Argentina rompe su récord petrolero y el Gobierno apuesta a Vaca Muerta en medio de la suba global del crudo

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Argentina alcanzó en enero la producción de petróleo más alta desde que existen registros oficiales: 4.262.675 metros cúbicos de crudo. El dato, informado por la Secretaría de Energía de la Nación, supera el récord previo de diciembre de 2025 (4.245.403 m³) y marca un punto de inflexión tras 26 años sin perforar de forma sostenida la barrera de los cuatro millones en el primer mes del año.

La cifra adquiere dimensión política y económica por el contexto internacional. Con el recrudecimiento del conflicto entre Irán e Israel y la amenaza sobre el Estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20% del suministro mundial— el barril Brent volvió a ubicarse por encima de los 80 dólares. En ese tablero energético inestable, el salto productivo local abre una pregunta estratégica: ¿puede el Gobierno convertir este récord en mayor ingreso de divisas sin trasladar la presión a los surtidores?

El rol decisivo de Vaca Muerta y la concentración territorial

El Ministerio de Economía celebró el resultado y precisó que en enero el país generó 882,2 barriles por día, un 16,5% más que en igual período del año pasado. El crecimiento interanual de la producción total fue de 15,7%.

El motor del récord fue Vaca Muerta. La formación no convencional impulsó un aumento interanual del 35,5% y explicó la mayor parte del salto. Si se desagrega el volumen total, la provincia de Neuquén produjo 2.971.259 m³ en enero, lo que representa el 69,7% del total nacional y un crecimiento del 32,37% interanual. La concentración territorial es evidente: una sola jurisdicción sostuvo casi siete de cada diez metros cúbicos extraídos en el país.

El contraste con otras provincias petroleras es marcado. Chubut produjo 587.163 m³, con una caída del 6,51% interanual y el peor enero en 25 años. Santa Cruz registró 255.014 m³, un retroceso del 21,5% y su inicio de año más bajo desde que se tiene registro. En 1999 había producido 1.243.834 m³, un 387% más que en la actualidad. Mendoza, por su parte, alcanzó 240.586 m³, con una baja del 10,63% frente a enero de 2025 y niveles que equivalen a la mitad de lo que extraía a comienzos de siglo. Río Negro mostró una suba del 6,97%, con 114.849 m³, aunque aún lejos de los más de 200 mil m³ que superaba entre 2000 y 2002.

El mapa productivo consolida una reconfiguración estructural: el eje energético se desplaza hacia el no convencional neuquino mientras las cuencas maduras continúan en declive.

Impacto económico: divisas, inversiones y riesgo inflacionario

El escenario externo ofrece una ventana de oportunidad. Un precio internacional más alto mejora la “caja” de las productoras que exportan y podría acelerar decisiones de inversión en infraestructura y desarrollo en Vaca Muerta. Hasta hace una semana, el crudo local se comercializaba en torno a los USD 70 por barril; un Brent por encima de los 80 dólares modifica proyecciones y rentabilidad.

Pero el beneficio tiene un límite interno. El petróleo representa alrededor del 40% del precio final del combustible. Si la cotización internacional continúa en alza, la presión sobre naftas y gasoil podría trasladarse al surtidor. Y cada ajuste impacta en costos logísticos y, en cadena, en bienes y servicios de la economía. Para el Gobierno, el desafío será administrar esa tensión entre ingreso de divisas y estabilidad de precios.

En términos de poder real, el récord fortalece la narrativa oficial sobre el desarrollo energético como pilar macroeconómico. También refuerza el peso político de las provincias productoras, en especial Neuquén, en la discusión sobre infraestructura, regalías y reglas de juego para el sector.

Un récord con interrogantes abiertos

El dato de enero no es un hecho aislado: en los últimos 325 meses, apenas cinco veces se superaron los cuatro millones de m³. Tras el antecedente de enero de 1999, hubo que esperar hasta agosto de 2025 para volver a cruzar ese umbral, con repeticiones en octubre, noviembre y diciembre de 2025 y ahora en enero de 2026. La diferencia es que hoy la marca comienza a consolidarse.

La incógnita es doble. Por un lado, si la producción podrá sostener este ritmo sin cuellos de botella en transporte y exportación. Por otro, si la volatilidad internacional se convertirá en una oportunidad estratégica o en una fuente adicional de presión inflacionaria.

El mercado energético global seguirá bajo tensión mientras el conflicto en Medio Oriente no encuentre un canal de desescalada. En ese contexto, Argentina exhibe números récord. La dimensión política y económica de ese logro dependerá menos del dato histórico y más de cómo se gestione la próxima curva del precio internacional.

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Aliado de Trump frena perforaciones en EE.UU. y apuesta por Vaca Muerta

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Harold Hamm, fundador y principal accionista de Continental Resources y uno de los empresarios más cercanos a Donald Trump, confirmó la suspensión de nuevas perforaciones en la formación Bakken, en Dakota del Norte. La decisión, comunicada a Bloomberg a mediados de enero, marca la primera vez en más de 30 años que la compañía no operará plataformas activas en ese estado. El argumento es directo: con un costo mínimo de US$ 58 por pozo para cubrir gastos y obtener una ganancia marginal, “no tiene sentido perforar cuando los márgenes prácticamente han desaparecido”.

El movimiento no implica un repliegue global. Por el contrario, la empresa decidió redirigir inversiones hacia el yacimiento argentino de Vaca Muerta, en la cuenca neuquina. El primero en confirmarlo fue el ministro de Economía, Luis Caputo, quien anunció en su cuenta de X el ingreso de Continental tras la adquisición del área Los Toldos II Oeste a Pluspetrol. En enero, la compañía también informó la compra de cuatro bloques a Pan American Energy (PAE), mientras aclaró que la operación con Pluspetrol aún está sujeta a condiciones de cierre.

El giro expone una tensión estructural: mientras Estados Unidos consolidó su liderazgo como mayor productor mundial gracias al fracking, la baja de precios y la inflación local erosionan márgenes. Argentina, en cambio, aparece como frontera de oportunidad. ¿Es una decisión táctica o el inicio de un reordenamiento más amplio del capital energético?

Costos, precios y reconfiguración de inversiones

El freno en Bakken responde a una ecuación simple. Según BloombergNEF, el punto de equilibrio subió casi 4% interanual por el aumento de costos operativos. Al mismo tiempo, los precios internacionales del crudo retrocedieron ante expectativas de exceso de oferta. Analistas señalan además el regreso progresivo del crudo venezolano al mercado estadounidense como factor adicional de presión.

El debate no es solo coyuntural. El petróleo no convencional exige inversión sostenida para mantener niveles productivos y es más sensible a la baja de precios que el crudo convencional. Un informe de Wood Mackenzie anticipa que en 2026 la producción de los 48 estados continentales podría estancarse por primera vez desde la pandemia.

En ese contexto, Vaca Muerta ofrece otra ecuación. Diversos estudios, incluido uno del Real Instituto Elcano, señalan que su productividad es comparable a grandes cuencas norteamericanas. Autoridades argentinas sostienen que se trata del cuarto recurso mundial de petróleo no convencional y el segundo de gas. Con un Brent en torno a US$ 68, el desarrollo intensivo se mantiene competitivo. Algunos analistas ubican el umbral de rentabilidad por encima de US$ 50 por barril, una diferencia relevante frente al punto de equilibrio en Bakken.

Producción récord y respaldo político

El desembarco de Continental ocurre en un momento de expansión productiva. En 2025, Argentina alcanzó casi 860.000 barriles diarios de crudo, con alrededor del 68% proveniente de Vaca Muerta, según datos de la consultora RICSA. Las exportaciones de combustibles y energía totalizaron US$ 11.086 millones, con un crecimiento interanual de 14,1%. El petróleo crudo explicó US$ 6.714 millones FOB, el mayor nivel en dólares en 23 años.

El movimiento también tiene lectura política. Hamm visitó el país en septiembre y se reunió con el presidente Javier Milei, aliado de Trump. La llegada de un empresario identificado con el círculo republicano fortalece la narrativa oficial sobre apertura a inversiones y competitividad energética.

En paralelo, el mapa empresario se reconfigura. Algunas compañías internacionales, como ExxonMobil, Petronas o TotalEnergies, vendieron activos o redujeron exposición, mientras otras —entre ellas la italiana ENI y XRG de Emiratos Árabes Unidos— avanzan en asociaciones con actores locales como YPF y PAE.

Correlación de fuerzas y escenario abierto

La decisión de Continental reordena incentivos. En Estados Unidos, el freno en perforaciones refleja límites de rentabilidad y anticipa menor dinamismo en ciertas cuencas. En Argentina, en cambio, consolida a Vaca Muerta como polo de atracción de capital en un momento donde el Gobierno busca ampliar exportaciones y generar dólares.

Sin embargo, la ecuación depende de variables externas. Si el precio internacional cae por debajo de los US$ 50, la competitividad también se pondría a prueba. El propio Hamm reconoce que muchas compañías evalúan su actividad en todas las cuencas.

La apuesta argentina se apoya en costos, productividad y respaldo político. Pero el mercado energético global sigue condicionado por oferta, demanda y decisiones geopolíticas. El desembarco de un aliado de Trump en Neuquén es una señal potente. Resta ver si inaugura una etapa sostenida de inversión o si queda atado a la volatilidad del barril.

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Caputo aseguró que Milei no compartía la fórmula de inflación de Lavagna y no descartó nuevo índice

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El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que la salida de Marco Lavagna del INDEC se dio “de manera amigable” y respondió a diferencias técnicas en torno a la metodología de medición del índice de inflación. En ese marco, reconoció que el presidente Javier Milei no estaba de acuerdo con la fórmula impulsada por el ahora ex titular del organismo estadístico. Adelantó que puede haber una nueva Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que refleje “los consumos actuales”, ya que la base en disputa, está basada por indicadores pre pandemia.

En declaraciones al canal La Nación+, Caputo aseguró que “no hay nada que ocultar” detrás de la renuncia y descartó de plano cualquier tipo de presión del FMI para modificar la medición de la inflación.

“Había una idea de aplicar el método de Marco cuando llegara la etapa de desinflación. Él había anunciado una fecha específica, pero el proceso se retrasó”, explicó el ministro. En ese sentido, sostuvo que la polémica generada en torno al tema incluyó “un ataque político” de sectores que, según dijo, “quieren que al país le vaya mal”.

Caputo también relativizó el impacto institucional de la salida de Lavagna y afirmó que “lo del INDEC no tuvo impacto” en la gestión del Gobierno. Al mismo tiempo, admitió que tanto él como el Presidente no estaban “de acuerdo técnicamente con cambiar el índice” en el momento planteado, y detalló que las diferencias se centraban en criterios metodológicos.

Según relató, Lavagna se comunicó con él tras su salida para expresar que “lamentaba la ola de versiones” que circularon públicamente e incluso se ofreció a realizar “alguna declaración pública” para aclarar la situación.

En el plano económico, el ministro proyectó un escenario de recuperación para este año. “La economía va a crecer cerca de un 4 por ciento, los salarios van a crecer, y la inflación y la pobreza van a seguir bajando”, afirmó. En ese contexto, sostuvo que “se recuperó la esperanza” y aseguró que “este gobierno sacó de la pobreza a 23 millones de argentinos”.

“Hay inversión, los chicos que se iban hoy vuelven. Es un cambio profundo. Este gobierno vino a bajar impuestos y también a atraer inversiones”, remarcó Caputo, aunque aclaró que la gestión debe mantener “empatía con los 47 millones de argentinos”.

El ministro también se refirió a la controversia por el precio de la ropa, luego de haber declarado que adquiría indumentaria en el exterior. “Fui sincero, quizás a algunos no les guste”, señaló, y sostuvo que con la apertura económica el sector textil “ahora puede competir”, pese a la brecha de precios entre productos nacionales e importados. “Con una economía cerrada, como sucedía antes, esto no pasaba porque no había crecimiento”, añadió.

Por último, Caputo respondió a los cuestionamientos del empresario Paolo Rocca, quien manifestó su decepción tras la pérdida de una licitación vinculada a la provisión de caños para Vaca Muerta. “No hubo competencia desleal. Techint es una empresa con una espalda enorme y puede volver a competir tranquilamente en próximas licitaciones”, concluyó.

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Qué sectores generarán más empleo en 2026 y qué perfiles buscan las empresas

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Con un escenario macroeconómico más favorable y mejores perspectivas de inversión, las expectativas de generación de empleo en la Argentina para 2026 se mantienen positivas, especialmente en sectores intensivos en capital y en actividades vinculadas a la transformación productiva. En ese marco, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un crecimiento del 4% para la economía argentina en 2026, un dato que empieza a reflejarse en las búsquedas de talento que realizan las empresas de cara al primer trimestre del año. Minería, oil & gas, consumo masivo y retail aparecen como los principales motores de la demanda laboral, con foco en perfiles técnicos, estratégicos y de gestión.

Inversiones, RIGI y empleo en minería y energía

De acuerdo con un análisis de la consultora Seeds, basado en oportunidades laborales creadas y aprobadas entre fines de 2025 y el primer trimestre de 2026, las industrias minera y energética concentran hoy las búsquedas más dinámicas. En ambos casos, las empresas priorizan posiciones vinculadas a negocios y operaciones, con una fuerte demanda de gestión de proyectos y roles de liderazgo, mayormente de seniority alto, asociados a iniciativas de largo plazo y esquemas organizacionales más estructurados.

El dinamismo del sector se explica, en gran medida, por el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según datos oficiales citados en el informe, cerca del 65% del capital comprometido bajo este régimen se dirige al sector minero y más del 30% al energético, con proyectos que superan en conjunto los 30.000 millones de dólares. A esto se suma la expansión de Vaca Muerta y la ejecución de grandes obras de infraestructura energética, que demandan capacidades avanzadas de planificación, control y ejecución.

En este contexto, Martín Calzetti, CEO & Founder de Seeds, señaló que el impacto sobre el empleo “será más visible en el mediano plazo, conforme los proyectos avancen y se consoliden”, y anticipó que la demanda laboral se extenderá también de manera indirecta hacia empresas de construcción y servicios, ampliando el efecto multiplicador de las inversiones.

Consumo masivo y retail: tecnología, datos y ventas

El informe de Seeds muestra que el consumo masivo y el retail también exhiben un crecimiento sostenido en las búsquedas laborales para 2026, aunque con un perfil diferente al de las industrias pesadas. En estos sectores, las oportunidades se concentran en áreas de tecnología, análisis de datos y ventas, con especial énfasis en analistas de datos, inteligencia de negocios, marketing y desempeño comercial.

A diferencia de minería y energía, aquí predominan los perfiles junior y semisenior, lo que refleja una estrategia empresarial orientada a escalar procesos, avanzar en la automatización y mejorar la eficiencia comercial. El dinamismo del sector está asociado a una recuperación gradual del consumo interno prevista para 2026, junto con un mayor optimismo de las compañías para competir mediante segmentación de clientes y uso intensivo de información.

Este patrón de contratación sugiere que, aun en un contexto de cautela, las empresas buscan fortalecer capacidades clave para capturar demanda, optimizar canales de venta y adaptarse a un mercado más competitivo y digitalizado.

Contratación selectiva y nuevas habilidades demandadas

El análisis también destaca un cambio cualitativo en los procesos de selección. Según Seeds, las búsquedas laborales se han vuelto más maduras y ágiles, con mayor claridad estratégica por parte de las empresas. Si bien algunos sectores tradicionales aún enfrentan limitaciones para generar empleo formal, se observa una tendencia hacia contrataciones más selectivas, centradas en profesionales capaces de optimizar procesos críticos y aportar valor directo al negocio.

Además de minería, energía, consumo masivo y retail, otros sectores que planean realizar contrataciones durante 2026 son fintech, banca, automotriz, farmacéuticas y telecomunicaciones. En estas industrias, predominan los perfiles con capacidades tecnológicas, gestión de datos, transformación digital y mejora de procesos, en línea con los cambios estructurales del mercado laboral.

En ese sentido, el informe cita al World Economic Forum, que advierte que más del 20% de los empleos actuales atraviesan transformaciones estructurales impulsadas por la tecnología. Entre las habilidades más demandadas se destacan el liderazgo, la analítica y el pensamiento estratégico, competencias que atraviesan sectores y niveles de seniority.

En síntesis, 2026 se perfila como un año de contratación sostenida pero selectiva, en el que las empresas priorizarán perfiles con impacto directo en la eficiencia operativa, el crecimiento comercial y la transformación digital, en sintonía con un escenario macroeconómico más estable y con el impulso de grandes proyectos de inversión.

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