VALLE DE UCO

Juanfa Suárez y la herencia del tiempo: una historia de vino, familia y territorio

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Juanfa Suárez, productor vitivinícola y viticultor, representa la cuarta generación al frente de Finca Suárez, un proyecto familiar que comenzó hace más de un siglo de la mano de su bisabuelo. La bodega se especializa en vinos elaborados exclusivamente con uvas propias de Paraje Altamira, en el sur del Valle de Uco, una zona que Juan define como “muy especial, de vinos de calidad”.

La historia de Finca Suárez es la de una construcción intergeneracional. Su bisabuelo fundó la finca; su abuelo implantó viñedos en la década de 1950; su padre volvió a plantar a fines de los años noventa, tras la crisis que atravesó la actividad en los setenta; y Juan comenzó a elaborar vinos alrededor de 2010, aportando una nueva mirada sin perder el vínculo con la tradición familiar.

Músico de formación académica, Juan describe su desembarco en el mundo del vino como un proceso “muy orgánico y lento”. Vivía en Buenos Aires, daba clases en el Conservatorio Manuel de Falla y desarrollaba una carrera profesional como trompetista. Sin embargo, cada verano regresaba a Mendoza para participar de la vendimia. Con el tiempo, la pasión por la viticultura terminó inclinando la balanza. “Me acuerdo el día que dije: ‘Okay, ya no estoy más en el mercado de la música’”, recuerda al evocar el momento en que vio a antiguos compañeros tocar con otro músico ocupando su lugar.

En 2017 dio un paso más y creó Rocamadre junto a su pareja, Cecilia Durán. Aunque el proyecto también tiene su base en Altamira, se diferencia de Finca Suárez porque incorpora uvas provenientes de otras zonas del Valle de Uco. Juan explica que Rocamadre surgió de la “necesidad de tener mi propio proyecto” y que, con el tiempo, terminó convirtiéndose en una efectiva estrategia comercial.

La convivencia de ambas marcas les permitió ampliar mercados y diversificar canales de comercialización. “Podemos ocupar más espacio de góndola, llegar a más lugares y, al trabajar con distintos importadores en un mismo mercado, contar con equipos de venta más amplios para nuestras marcas”, resume.

La búsqueda del detalle

Tanto Finca Suárez como Rocamadre poseen identidades propias y un amplio portfolio de etiquetas. Uno de los aspectos que más destaca Juan es la posibilidad de elaborar vinos muy distintos a partir de parcelas cercanas e incluso de un mismo viñedo.

Un ejemplo es el Chardonnay. En apenas dos hectáreas de una misma finca producen tres vinos diferentes. La explicación surgió a partir de un estudio geológico realizado en 2020, que permitió comprender la extraordinaria heterogeneidad de los suelos de Altamira.

Para Juan, interpretar esas diferencias y expresarlas en cada botella constituye la máxima forma de generación de valor. “Es lo máximo en valor agregado que podemos hacer”, sostiene.

La cercanía a la Cordillera de los Andes también juega un papel determinante. Allí aparecen suelos antiguos, ricos en carbonato de calcio, un componente conocido localmente como “caliche”, que se ha convertido en una de las señas de identidad de Altamira y en una característica distintiva de sus vinos de parcela.

El arte como puerta de entrada

La búsqueda de identidad no se limita al vino. También se expresa en el diseño de las etiquetas.

En Finca Suárez, el trabajo visual está inspirado en la técnica de “paper cut” desarrollada por la artista Cecilia Farías, con ilustraciones que Juan define como “más juguetonas y algo más literales”.

Rocamadre, en cambio, adopta una estética más conceptual y poética. “Habla del origen, que para nosotros es fundamental, pero lo hace de una manera casi poética, casi como un haiku”, explica.

Para Juan, el diseño cumple un papel decisivo en la relación inicial con el consumidor. “La primera botella la vendemos con la etiqueta, de eso no hay ninguna duda. Si no conocés el vino, tiene que tentarte por los ojos. No hay otra entrada”, afirma.

Mercados y desafíos

Actualmente, Estados Unidos constituye el principal mercado para ambas marcas, seguido por Brasil y Argentina.

Entre Finca Suárez y Rocamadre producen alrededor de 100.000 botellas por año. Aproximadamente la mitad se comercializa en el mercado argentino, mientras que el resto se destina a la exportación.

A pesar de las dificultades económicas que atraviesa el país, Juan observa oportunidades en el escenario internacional. Incluso considera que la llegada de vinos importados a Argentina puede convertirse en un estímulo para elevar estándares de calidad.

“Nos va a dejar mejor posicionados a los que hacemos las cosas bien”, asegura.

El Semillón y la fuerza de la memoria familiar

Aunque reconoce un profundo afecto por todos los vinos que elabora, hay uno que ocupa un lugar especial: el Semillón.

La conexión es tanto técnica como emocional. Juan recuerda a su abuelo sosteniendo que quien lograra elaborar un gran Semillón en La Consulta -la zona donde se encuentra la finca- estaría produciendo uno de los mejores vinos blancos de Argentina. Esa convicción llevó a la familia a plantar Semillón en 2013 y elaborar su primera cosecha en 2016.

Tiempo después, mientras revisaba un libro escrito por su bisabuelo Leopoldo Suárez en 1911, encontró una referencia que lo conmovió profundamente: “Leopoldo Suárez en 1911 dice que el Semillón es la mejor uva blanca para Mendoza”.

El hallazgo confirmó una intuición transmitida durante generaciones y reforzó la idea de continuidad que atraviesa toda la historia familiar.

Un proyecto pensado en generaciones

Padre de dos hijos, Juan entiende la viticultura como una actividad donde el tiempo tiene una dimensión distinta. Por eso define a Finca Suárez como un verdadero “consorcio intergeneracional”.

En una industria donde las decisiones tomadas hoy pueden verse reflejadas recién décadas después, el valor de la paciencia, la transmisión de conocimientos y el arraigo territorial adquieren una importancia central.

“Valorar el tiempo, la paciencia, las generaciones y los lugares” es, para Juan, una de las claves que hacen de la viticultura una actividad tan apasionante como compleja. Una filosofía que atraviesa más de cien años de historia familiar y que continúa proyectándose hacia el futuro desde los suelos calcáreos de Altamira.

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CRA reclamó previsibilidad y apoyo a las economías regionales desde Mendoza

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Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) reclamó previsibilidad y apoyo a las economías regionales desde Mendoza: “No pedimos privilegios, pedimos competitividad”

Durante la Jornada Mundo Uco, el vicepresidente de CRA, Javier Rotondo, advirtió sobre la falta de estabilidad macroeconómica y reclamó políticas diferenciadas que fortalezcan la producción del interior. El dirigente destacó el rol estratégico del Valle de Uco y de las economías regionales como motor del desarrollo nacional.

Previsibilidad y estabilidad: el reclamo central del campo

En el marco de la Jornada Mundo Uco, realizada en la provincia de Mendoza, el vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Javier Rotondo, planteó la necesidad urgente de generar previsibilidad económica y estabilidad institucional para el desarrollo sostenible del sector agropecuario y de las economías regionales.

Los productores pueden adaptarse a la sequía, a los mercados o a la distancia, pero no pueden planificar si las reglas cambian cada año. Necesitamos estabilidad macroeconómica, reglas claras y un Estado que acompañe con visión productiva, no con presión fiscal o burocrática”, afirmó Rotondo durante su exposición, en la que participaron referentes del ámbito rural, académico y empresarial.

El dirigente ruralista subrayó que, pese a los vaivenes económicos y climáticos, el interior productivo sigue siendo el corazón de la economía real argentina. “Cada vez que recorremos el interior confirmamos una verdad que desde Buenos Aires muchas veces no se ve: la Argentina productiva no se detiene. Aquí se trabaja, se invierte y se genera empleo genuino”, expresó.

El potencial cuyano y la necesidad de políticas diferenciales

Durante su intervención, Rotondo destacó el potencial productivo del Valle de Uco y de toda la región cuyana, con sectores clave como la vitivinicultura, la fruticultura, la horticultura y la ganadería, pero advirtió que ese potencial “solo puede concretarse con políticas diferenciadas que den previsibilidad y competitividad”.

No pedimos privilegios, pedimos previsibilidad. No reclamamos subsidios, reclamamos competitividad. Queremos producir más, exportar más y generar desarrollo donde nacen los alimentos”, señaló el vicepresidente de CRA, en un mensaje que apuntó a las autoridades nacionales y provinciales.

El Valle de Uco, considerado uno de los epicentros de la producción vitivinícola argentina, se ha consolidado como un modelo de innovación y desarrollo en el interior, aunque enfrenta los mismos desafíos que el resto de las economías regionales: altos costos logísticos, presión impositiva, inestabilidad cambiaria y falta de crédito accesible.

Un llamado al federalismo productivo y al desarrollo equilibrado

Rotondo también planteó que el federalismo productivo debe ser una decisión política y no solo un discurso, reclamando mayor participación del interior en las decisiones económicas estratégicas.

Cuando se apoya al campo, no se beneficia a un sector: se impulsa a toda la Argentina que trabaja, produce y cree en el futuro”, concluyó el dirigente, reafirmando el compromiso de CRA con los productores de todo el país.

El mensaje de la entidad llega en un contexto en el que distintos sectores productivos reclaman una agenda económica con previsibilidad, infraestructura y competitividad, factores esenciales para sostener el empleo y las exportaciones regionales en un escenario de desaceleración macroeconómica.

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La mejor mejor bodega y viñedo del mundo es Argentina

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El Ministro Julián Domínguez destacó que una bodega argentina sea líder en el mundo

Se conoció hoy que Zuccardi Valle de Uco ganó por tercer año consecutivo como mejor bodega y viñedo del mundo, en un certamen que se llevó adelante en Alemania y que busca elevar el perfil del turismo vitivinícola. El titular de la cartera agropecuaria nacional ponderó el potencial del sector al recordar la declaración del vino como bebida nacional impulsada por él en 2010.

El Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Julián Domínguez, destacó hoy el potencial que tiene la vitivinicultura argentina, al ponderar la performance alcanzada por los vinos de la familia Zuccardi que, por tercer año consecutivo, lograron constituirse como la mejor bodega y viñedo del mundo en The World”s Best Vineyard.

Zuccardi Valle de Uco fue elegida en el primer puesto en Sudamérica y a nivel mundial por un jurado de casi 600 referentes internacionales. Al igual que en 2019 y 2020, lideró un ranking entre 1.500 viñedos de todo el planeta (del cual solo se eligen los mejores 50).

De esta manera, la bodega Zuccardi se afianza como referente mundial del enoturismo y demuestra que el vino argentino está, sin dudas, en lo más alto nivel internacional por su calidad, por sus estilos, por su gente, por sus paisajes y por la gastronomía que lo rodea.

Además de la bodega galardonada hay cinco más que se ubican en los primeros 50 puestos, y ocho en total que se incluyen entre las 100 más destacadas del planeta. Las mismas son: Catena Zapata (Top 7); Bodega Trapiche (Top 18); Bodega El Enemigo (Top 24); Bodega Colomé (Top 35); Super Uco (Top 42); Bodega El Esteco (Top 53); Bodega Salentein (Top 67).

Cabe recordar que en 2010 fue el propio Domínguez, quien bajo su primera gestión al frente de la cartera agropecuaria nacional, trabajó incansablemente para que se declare al Vino Bebida Nacional. Este hecho tuvo un gran impacto a la hora de potenciar el turismo enológico tanto en Mendoza como en toda la región de Cuyo.

Al respecto, Domínguez expresó que “en su momento trabajamos para ser el primer país del mundo en declarar y tener una ley como esta. Hoy nos sentimos orgullosos de haberlo logrado. No fue fácil. En esa oportunidad tuvimos que sumar a todos los sectores del vino y hacerlo con una estrategia que sirviera y no sea solo enunciativa. Hoy su vigencia dice que tuvimos éxito y uno, como servidor público, tiene la satisfacción de haber servido a la patria”.

The World”s Best Vineyards fue diseñado por el equipo de William Reed para elevar el perfil del turismo vitivinícola y alentar a los viajeros a disfrutar de experiencias relacionadas al vino alrededor de todo el mundo. La lista de los Top 50 Mejores Viñedos del Mundo refleja la diversidad del panorama vitivinícola internacional y nuestro país hoy es el mejor posicionado.

Epígrafe foto: Julián Domínguez junto al Presidente de la República Popular China, Xi Jinping, compartiendo vinos de la bodega Zuccardi.

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