VIDA SILVESTRE

Alianza para la conservación del yaguareté: CMS oficializa la Iniciativa Jaguar presentada por Argentina y países de la región

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En la 14ª Reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención sobre Especies Migratorias (CMS) se adoptó la Iniciativa Jaguar para la conservación del felino y su hábitat, al cual en Argentina llamamos yaguareté, a través de la resolución 14.20.

Esta iniciativa, presentada por los gobiernos de Argentina, Brasil, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Paraguay y Perú, ha sido oficializada como el marco intergubernamental de esta Convención para la cooperación y coordinación en la conservación de los yaguaretés y la reducción de sus amenazas por caza furtiva, fragmentación del hábitat y pérdida de conectividad.

La CMS es un tratado ambiental de las Naciones Unidas centrado en la conservación de las especies migratorias. Aunque los yaguaretés no migran, requieren de grandes extensiones de territorio que pueden superar los 2.000 km2 y extenderse más allá de las fronteras nacionales. Debido a su movimiento transfronterizo, los crecientes niveles de amenaza y la necesidad de acciones de conservación concertadas entre los Estados que comparten sus poblaciones y su área de distribución, en 2020, el yaguareté se unió a otros grandes felinos como leones y leopardos de las nieves en la lista de especies cubiertas por la Convención. Su inclusión en los Apéndices I y II de la CMS requiere que las Partes reduzcan los factores que ponen en peligro a los yaguaretés, al tiempo que desarrollan acuerdos intergubernamentales a favor de su conservación.

La Iniciativa Jaguar de la CMS es la manifestación de este compromiso por parte de las Partes de la CMS en el área de distribución del yaguareté. A través de su adopción, los miembros de la Iniciativa desarrollarán un Programa de Trabajo con el fin de fortalecer alianzas regionales, aprovechar oportunidades de financiamiento, identificar áreas transfronterizas prioritarias, implementar estrategias de reducción de amenazas, monitorear poblaciones, asegurar la conectividad, promover la coexistencia entre yaguaretés y comunidades, aumentar las capacidades de aplicación nacionales, sensibilizar sobre los yaguaretés y fomentar intercambios entre los Estados de Distribución.

Desde Fundación Vida Silvestre Argentina trabajamos por la conservación del yaguareté en Misiones y en el Gran Chaco. Además, en ambas regiones trabajamos junto a países limítrofes, porque la naturaleza no conoce fronteras. Celebramos la resolución en la CMS porque creemos que el trabajo conjunto y el compromiso de organizaciones ambientales, la comunidad, el sector privado y el gobierno tiene que incrementarse para recuperar y conservar al felino más grande de nuestra región. El yaguareté es considerado un indicador de la salud del ambiente, que impacta sobre la conservación de la biodiversidad, de los servicios ecosistémicos y la calidad de vida de las personas. Si el felino está en riesgo, nosotros también” señaló Lucía Lazzari, coordinadora de paisajes terrestres de Fundación Vida Silvestre Argentina. Además, agregó “durante la Cumbre Mundial sobre la Biodiversidad también se presentó la Alianza Global sobre Conectividad Ecológica (GPEC), lo cual representa un importante progreso hacia el objetivo de mejorar la conectividad a gran escala. Esto se debe a que las especies tienen mayores posibilidades de sobrevivir y adaptarse cuando sus hábitats se manejan y protegen como extensas redes de áreas interconectadas”.

La Iniciativa Jaguar de la CMS está alineada con, y se basa en, los esfuerzos para aumentar la visibilidad y el compromiso de conservación para los yaguaretés bajo la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora (CITES) y la Hoja de Ruta Jaguar 2030.

¿Cuál es la situación del yaguareté en Argentina?  

Originalmente, el yaguareté habitaba desde el norte de la Patagonia hasta las provincias del norte de Argentina. Sin embargo, el hábitat natural, y por ende su población, fueron drásticamente reducidos y/o alterados. En la actualidad se estima que en Argentina país habitan 250 yaguaretés en las yungas (Salta y Jujuy), Misiones, y la región del Gran Chaco (Chaco, Formosa y Santiago del Estero). Sin embargo, poco menos de la mitad viven en el Bosque Atlántico, donde se mantiene una población aproximada de 93 yaguaretés.

Se estima que quedan menos de 20 individuos distribuidos entre las provincias de Chaco, Formosa, Salta y Santiago del Estero.

¿Por qué es importante conservar al yaguareté?  

La conservación de este felino va mucho más allá de la protección de una sola especie. La conservación exitosa del yaguareté es fundamental para mantener los bosques saludables, las reservas de carbono, la biodiversidad, la disponibilidad de agua y el patrimonio natural y cultural, entre otros. Además, también ayuda a diversificar las oportunidades económicas para las comunidades locales y contribuyen a mitigar y adaptarse al cambio climático global. Por ello, su conservación y la de su hábitat protegen indirectamente a otras especies de flora y fauna, y permite generar las condiciones de una naturaleza sana para las personas.  

Las amenazas que afectan al yaguareté, o tigre –como lo suelen llamar en varias zonas rurales de Misiones y Gran Chaco-, son la deforestación y la pérdida de hábitat, la cacería y el atropellamiento de yaguaretés y otros animales. La especie fue reconocida por un 35% de la población argentina como el animal silvestre más emblemático de la fauna argentina y el 97% considera que su extinción sería muy grave.

¿Cuál es el trabajo de la Fundación Vida Silvestre Argentina para preservar la especie?  

Trabaja en conjunto con oficinas en toda Latinoamérica (ya que el yaguareté está presente desde el norte de México al norte de Argentina), pero sobre todo junto a países limítrofes, ya que la naturaleza no conoce fronteras. Buscamos promover la conectividad ecológica junto a Bolivia, Brasil y Paraguay (tanto en El Gran Chaco como el Bosque Atlántico-selva misionera) para conservar a la especie y su hábitat. Los paisajes conectados permiten que la vida silvestre pueda moverse para satisfacer sus necesidades más importantes, como la búsqueda de alimentos y agua, dispersarse y reproducirse, manteniendo poblaciones saludables.

A nivel local busca asegurar el hábitat del yaguareté, mediante el apoyo con capacitación, equipamiento y nuevas tecnologías para la conservación a los parques provinciales. Realizamos una fuerte promoción de las legislaciones vigentes para la conservación del bosque en propiedades privadas, así como iniciativas de restauración y una fuerte apuesta a la educación ambiental y extensión comunitaria para involucrar a la sociedad.

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Reserva Urugua-í: en un año se registraron los seis felinos que habitan la selva misionera

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En la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í logramos registrar, por primera vez en el lapso de 1 año, a los seis felinos que habitan la selva misionera: Tirica, Margay, Yaguarundí, Ocelote, Puma y Yaguareté. Esto fue posible mediante el trabajo de monitoreo permanente de grandes y medianos mamíferos que se realizan con cámaras trampa en el área protegida.


Facundo y Mario, agentes de conservación de la Reserva, destacaron la enorme diversidad de especies que se registraron durante 2023. Además de los seis felinos, se fotografiaron corzuelas, tapires, pecarí de collar, paca y oso hormiguero grande. A su vez, algunas aves de gran interés como el macuco, el águila negra, el águila crestuda real y la yacutinga, no perdieron la oportunidad de mostrarse frente a las cámaras.
La Reserva de Vida Silvestre Urugua-í es un área protegida de 3.243 hectáreas que administra la Fundación Vida Silvestre Argentina en pleno corazón de la selva misionera.
Entre los diversos objetivos que persigue, el desarrollo de investigaciones científicas para generar conocimientos sobre uno de los ambientes más ricos en formas de vida es uno de los más relevantes.

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Atropellamiento: una seria amenaza para la fauna misionera

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El atropellamiento de fauna es una de las principales amenazas que afecta y pone en riesgo a las especies animales en nuestro país, por eso Fundación Vida Silvestre Argentina resalta y recuerda la importancia de conducir de manera responsable en las rutas y caminos que atraviesan áreas protegidas y sus alrededores, respetando las indicaciones y los límites de velocidad establecidos y señalizados. 

Las rutas y caminos son vitales para unir y conectar pueblos, ciudades y sitios de interés. Sin embargo, en algunas regiones de nuestro país, la infraestructura vial genera fragmentación de hábitats naturales, convirtiéndose en una barrera que aísla las poblaciones de animales y provoca atropellamientos de fauna. Solo en el norte de Misiones más de 13 animales mueren atropellados por día en rutas que atraviesan áreas protegidas. 

Es por ello que, en tramos críticos identificados como posibles sitios de cruce de animales silvestres en las rutas, la velocidad máxima es de 60 kilómetros por hora. Las áreas protegidas son esenciales para conservar la diversidad natural y cultural, y brindar bienes y servicios ambientales, así como económicos, imprescindibles para la sociedad. 

El atropellamiento de fauna es una problemática que, además de acciones de concientización, requiere la implementación urgente de acciones concretas – controles, multas, pasafaunas, señalización vertical y horizontal – y medidas para reducir al máximo el atropellamiento de fauna silvestre”, señaló Lucía Lazzari, coordinadora de paisajes terrestres de la Fundación Vida Silvestre Argentina. “Si bien en los últimos años las autoridades instalaron algunos radares para controlar la velocidad, éstos no parecen ser solución suficiente y es indispensable explorar otras alternativas complementarias”, agregó. 

Un claro ejemplo de ello es el Parque Nacional Iguazú que es atravesado por las rutas nacionales 12 y 101, que conectan el área de las Cataratas, los municipios de Puerto Iguazú y Comandante Andresito, y el Aeropuerto local. Allí está presente una gran biodiversidad, algunas en riesgo de extinción, como yaguaretés, tapires y ocelotes y son parte fundamental un área Patrimonio Mundial de la Humanidad. Lamentablemente, al ser rutas muy transitadas el atropellamiento de fauna ocurre a diario, afectando a todo tipo de animales.  

Un análisis realizado por Fundación Vida Silvestre Argentina en Misiones estimó que más de 5.000 animales mueren al año por esta problemática en rutas que atraviesan áreas protegidas del norte provincial. 

Sugerencias para un viaje seguro 

Con el fin de garantizar un viaje seguro al visitar o transitar en áreas protegidas, es imprescindible prestar especial atención a las señales de tránsito, así como respetarlas y hacerlas respetar. Éstas indican áreas dónde es frecuente al cruce de animales y los límites de velocidades máximas permiten que los y las automovilistas tengan tiempo de frenar con seguridad ante la presencia de animales en la ruta.    

Es importante saber que durante el crepúsculo y el amanecer es necesario incrementar la atención en las rutas, ya que son horarios del día en que los animales de mayor tamaño suelen desplazarse. En caso de un accidente o al encontrar fauna atropellada, hay que evitar aproximarse al animal herido y alertar a la autoridad más cercana. 

“Durante los períodos de vacaciones, generalmente se registra, un incremento considerable del tránsito en las rutas, observándose a su vez un aumento significativo de atropellamientos de animales. Por eso, es crucial recordar la importancia de respetar y hacer respetar los límites de velocidad”, destacó Lucía Lazzari. A su vez agregó, “esta preocupante situación impacta a toda la fauna silvestre, pero en particular afecta a los grandes depredadores, como el yaguareté. Estos majestuosos felinos no solo son víctimas directas de atropellamiento, sino que también sufren la pérdida significativa de sus presas debido a estos incidentes“, finalizó.  

  • La estimación se realizó extrapolando los registros de atropellamientos en determinados segmentos de la ruta a los 210 kilómetros que existen dentro de áreas protegidas. De todas formas, se podría estar subestimando los números reales ya que no se tiene registro de algunos grupos como los anfibios. 
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Safaris estacionales de Vida Silvestre: Un Año de Ciencia Ciudadana para la Biodiversidad Argentina 

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La Fundación Vida Silvestre Argentina celebra la concreción del primer año con un ciclo completo de Safaris Estacionales, una iniciativa de ciencia ciudadana que permitió la participación de personas de todas las provincias argentinas, sin importar su nivel de conocimiento, en un verdadero relevamiento de la naturaleza argentina.  

Cada tres meses, los Safaris Estacionales invitan a personas en todo el país a sumarse a un relevamiento de la biodiversidad característica de la Argentina en esa estación, utilizando la plataforma ArgentiNat.org. Esta herramienta no solo facilita el registro de organismos, sino que también brinda a los participantes la posibilidad de conocer el nombre de las especies que contribuyen, fomentando así el aprendizaje y la conexión con la naturaleza. 

El más reciente Safari de Primavera, celebrado a principios de noviembre, marcó el cierre del ciclo anual, alcanzando cifras contundentes. En solo cuatro días, 567 participantes generaron alrededor de 9,500 registros, consiguiendo registrar más 2,200 especies. Más del 60% de estas observaciones fueron verificadas por la comunidad, resultando en 6,000 datos abiertos de valor para la ciencia y la conservación de la naturaleza.

Estos resultados permitieron conocer las cifras conjuntas de los cuatro Safaris Estacionales de 2023, que revelan un esfuerzo colectivo impactante: más de 1500 personas contribuyeron con 40,000 observaciones, de las que ya se identificaron más de 4800 especies. Entre ellas se incluyen 1950 plantas, 578 aves, 99 anfibios y reptiles, 83 mamíferos, 47 peces, 1700 artrópodos, 67 moluscos y 240 hongos, constituyendo un esfuerzo inédito en el que cientos de personas registran y clasifican la naturaleza al mismo tiempo. 

“Estos logros subrayan la relevancia del involucramiento ciudadano en la comprensión de la naturaleza. Las personas no especializadas en biología o conservación son actores que pueden realizar aportes muy relevantes, de los que dan cuenta los resultados de los Safaris. Para participar sólo se necesita un celular y ganas de explorar, aún si es en la vereda de tu domicilio” puntualizó Martín Font, director de comunicación y educación ambiental de Vida Silvestre. “A menudo repetimos que no se puede proteger lo que no se conoce y por eso reconocemos la importancia de la participación comunitaria en acciones colaborativas, que además enriquecen el conocimiento de la biodiversidad y reducen la brecha entre la ciencia y la sociedad”

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Misiones, caso de éxito en medio de la pérdida global de bosques nativos

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En el año 2014 se realizó un compromiso mundial el cual más de 30 países firmaron la Declaración de Nueva York sobre los Bosques que tenía como objetivo acabar con la deforestación para 2030. Sin embargo, desde entonces los bosques del planeta no dejan de desaparecer.

Esto indica que a nivel global se está incumpliendo la protección y restauración de bosques para el año 2030, y ello tendrá impactos catastróficos para el planeta y las personas. Los bosques absorben 1/3 de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, albergan el 80% de la biodiversidad terrestre de la Tierra, y proporcionan medios de vida a más 1.600 millones de personas. Por eso, WWF (Organización Mundial de la Conservación), representada en nuestro país por Fundación Vida Silvestre Argentina, ha difundido un informe para alertar sobre la situación de los bosques a nivel mundial y por qué es importante actuar inmediatamente por su protección y restauración.

Los bosques tienen, además de un valor ecológico, un importante valor económico, social y cultural. Es imposible hacer frente a la crisis climática, desarrollar economías sustentables y revertir la pérdida de naturaleza, sin los bosques. No es necesario generar nuevos objetivos para frenar la deforestación, se debe cumplir con las ambiciones y objetivos ya planteados, ya que lamentablemente la pérdida y degradación de los bosques persisten a pesar de todos los compromisos, y declaraciones locales y globales” detalló Lucía Lazzari, coordinadora de paisajes terrestres de la Fundación Vida Silvestre.

En Argentina contamos con la Ley 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos, sancionada en 2007 con el objetivo de planificar el uso de estos ecosistemas y lograr equilibrar producción y conservación de la naturaleza. Sin embargo, en todos estos años, su implementación ha sido parcialLos bosques nativos de Argentina siguen perdiéndose en zonas donde está prohibida la deforestación por su alto valor de conservación, en las cuales se avanza con el cambio de uso del suelo para actividades agropecuarias, forestales, urbanísticas y viales. A su vez, las áreas deforestadas ilegalmente y las que se han quemado, no están siendo restauradas como indica la ley, y hay ausencia de un registro nacional de infractores imposibilitando la disuasión y la sanción de los responsables. En Argentina, alrededor del 76% de la deforestación es ilegal, ya que ocurre en zonas prohibidas por la ley (amarillas, rojas y sin categorizar en el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos).

Según los monitoreos de la superficie de bosque nativo, realizados por la Nación, entre 1998 y 2022, se deforestaron 6.4 millones de hectáreas de bosque nativo principalmente por causa del avance de la frontera agropecuaria – la misma cifra que se perdió a nivel global durante 2022. Adicionalmente, el informe sobre causas e impactos de la deforestación de los bosques nativos señala que 87% del bosque nativo perdido correspondió a la región Chaqueña y el 43% ocurrió durante la vigencia de la actual Ley de Bosques.

Lamentablemente es una tendencia global, ya que, en el mundo, se destinan al menos 100 veces más fondos públicos a subvenciones perjudiciales para el medio ambiente que al financiamiento de los bosques. Estos datos se desprenden del informe realizado por WWF que, además, detalla que la deforestación en Latinoamérica es alarmante y por ende una de las zonas que podrían estar más afectada; a diferencia de Asia donde la deforestación disminuyó. El informe de WWF “Senderos forestales” brinda un plan para alcanzar los objetivos globales de restauración y protección de los bosques al 2030:

  • Movilizar flujos financieros masivos, tanto públicos como privados, y redirigir los dañinos hacia el apoyo a economías verdes y comercios forestales sostenibles.
  • Reformar las normas del comercio mundial que perjudican a los bosques, eliminando de las cadenas mundiales de suministro las materias primas que deforestan y quitar barreras a aquellos productos con certificaciones positivas con los bosques.
  • Acelerar el reconocimiento de los derechos territoriales de los pueblos originarios.
  • Avanzar con el cambio hacia economías basadas en la naturaleza.

Caso de éxito: El Bosque Atlántico, la selva misionera, su gente y el yaguareté

En el informe “Senderos forestales” de WWF se nombran diferentes ejemplos de éxito a nivel global: el trabajo de conservación y restauración del Bosque Atlántico es uno de ellos debido a los logros que se han conseguido a través de la colaboración trinacional, aunque destaca que es necesario aumentar y amplificar los esfuerzos que se vienen realizando.

El Bosque Atlántico es uno de los bosques con mayor diversidad de vida del Planeta. Se extiende a lo largo de la costa oriental de Brasil y se adentra tierra adentro en Argentina – Selva Misionera – y Paraguay. Más de 148 millones de personas viven y dependen social cultural y económicamente de los servicios ambientales (agua, energía, protección del suelo, entre otros) que brinda el Bosque Atlántico. Su riqueza biológica es muy variada, contiene el 7% de las especies de plantas y el 5% de las especies de animales vertebrados del mundo. Muchas de estas plantas y animales son endémicas, lo que significa que no existen en ningún otro lugar del mundo. Originalmente cubría 1.345.300 km2, pero en los últimos 40 años según información producida por MapBiomas, el bosque fue reducido significativamente por la deforestación, la urbanización, la producción. Hoy queda sólo alrededor del 24% de los bosques originales.

En Argentina, en el mismo periodo de tiempo se perdieron el 17% de los bosques de esta ecorregión (305 mil ha de bosques). A pesar de ello, los esfuerzos de conservación y restauración realizado por varias organizaciones como Fundación Vida Silvestre Argentina, WWF Brasil y otras, agrupadas en la Red Trinacional de Restauración del Bosque Atlántico y PACTO por la Restauración de la Mata Atlántica, han colocado al Bosque Atlántico como Iniciativa Emblemática de Restauración Mundial por la ONU.

En ese sentido en Misiones, Fundación Vida Silvestre Argentina trabaja hace más de 15 años junto con más de 130 familias rurales, con quienes se han restaurado más de 475 hectáreas de selva misionera. En base al conocimiento de las familias productoras y del equipo técnico del proyecto, se trabaja en resguardar y recuperar servicios ambientales esenciales para las personas, como el agua. Muchos de los plantines que se utilizan para el trabajo de restauración provienen del “Vivero Nativo de Vida Silvestre Andrés Johnson” que se encuentra en la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í (un área protegida privada en la que se protegen 3.243 hectáreas de selva, la cuenca media del arroyo Urugua-í y una muy rica biodiversidad). El vivero obtuvo recientemente el certificado de Área Productora de Semillas de Especies Nativas lo que pone en valor la conservación de las especies de árboles nativos de la selva. Sólo entre 2019 y 2022 salieron del vivero Andrés Jonhson más de 51.400 plantines.

La restauración, además contribuye a la conservación del yaguareté, el felino más grande de la región. La conservación exitosa del yaguareté es fundamental para mantener los bosques saludables, las reservas de carbono, la biodiversidad, la disponibilidad de agua y el patrimonio natural y cultural. La especie estaba al borde de la extinción cuando se realizó el monitoreo poblacional en el 2005, que indicaba que solamente quedaban 40 individuos. A través de los esfuerzos de conservación, el último monitoreo poblacional realizado durante 2022 indica que la población se encuentra estable con un tamaño total estimado entre 72 y 122 yaguaretés (con una media de 93). La protección y recuperación de la población del felino en la selva misionera, y en la región, implica trabajar bajo una gran estrategia que trasciende fronteras y aúna esfuerzos entre Argentina, Brasil y Paraguay para tener un impacto positivo en buena parte del Bosque Atlántico.

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