Violencia de Género

“Ella es Agustina”: la novela que desnuda el infanticidio y acusa a la indiferencia social

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Nació en Posadas, se formó como periodista en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales y encontró en la sección policiales su primera escuela de humanidad. Hoy, radicada en Barcelona, Susana Breska Sisterna publica Ella es Agustina, una novela negra basada en un infanticidio real ocurrido en Argentina en 2011.

No es un libro cómodo. Tampoco pretende serlo.

Susana comenzó a escribir en la infancia, pero fue el periodismo el que le dio método, mirada y responsabilidad. En 2010 ingresó a un medio gráfico misionero para cubrir policiales, una pasión que ya poseía cuando era estudiante. Allí aprendió que detrás de cada titular hay un entramado de heridas invisibles.

“No se trataba solo de narrar lo ocurrido. Era escuchar. Dar voz. Entender que cada testimonio implica una responsabilidad”, recuerda.

Uno de esos casos la marcó para siempre: el asesinato de una niña de cinco años a manos de su padre. Enero de 2011. Una de sus primeras coberturas.

El seguimiento periodístico se extendió durante cinco años, hasta la sentencia: juicio abreviado, reconocimiento de los hechos y cadena perpetua para el acusado.

La historia, sin embargo, no se cerró ahí.

La idea de escribir estuvo latente más de diez años. Recién en 2024, ya instalada en Barcelona, comenzó a redactar la novela.

“Quería que el recuerdo de Agustina no se apagara. Que el sufrimiento no nos resulte indiferente. Que no haya más Agustinas”.

La obra se inscribe en la novela negra, pero con un anclaje firme en la realidad. Los hechos centrales se apoyan en testimonios recogidos el día del crimen y durante el proceso judicial. La ficción aparece como herramienta para reconstruir escenas, atmósferas, silencios.

Porque, explica, no se trata solo de un crimen atroz, sino de la radiografía de un entorno social que permitió que ocurriera.

Los personajes: un espejo incómodo

Agustina es presentada como una niña dulce, frágil y curiosa. Su hermano Gabriel, de diez años, es uno de los personajes más potentes: el niño que intentó advertir sobre el horror que se gestaba en su casa. Nadie lo escuchó.

Juan Carlos y Analia reflejan el miedo silencioso. Lourdes, la madre, encarna la resignación de quien vive atrapada en la violencia de género. Cristina, líder religiosa del barrio, simboliza la fe que convive con la indiferencia.

Y Darío -apodado por los medios como “la bestia”- aparece como un joven con antecedentes penales desde la adolescencia, cuya violencia no fue sorpresa sino continuidad.

En esa construcción coral, la autora no apunta solo al agresor. Interpela a la sociedad. “Durante años quise contar la historia de Agustina para que su recuerdo viva, para que el sufrimiento no nos sea indiferente y para que no haya más Agustinas, víctimas de una sociedad violenta que mira y justifica sin intervenir”.

Más que un libro

Las opiniones que ha recibido se repiten: relato crudo, mirada periodística, historia que incomoda. Y ese es, quizás, su mayor mérito.

Ella es Agustina no busca entretenimiento. Busca conciencia. Funciona como espejo y como denuncia. Obliga a mirar lo que suele ignorarse: la violencia naturalizada, el machismo estructural, la pobreza, la desprotección.

¿Por qué cree que podría enganchar al lector esta historia, qué la diferencia de un libro convencional? 

Este relato exige ser contado, porque cada historia de sufrimiento es un llamado a la acción. La indiferencia es un cómplice silencioso que permite que el horror se instale sin que nadie lo cuestione. Aunque parezca una lucha titánica, cada pequeña victoria, cada voz que se eleva contra la violencia, representa un rayo de luz ante la oscuridad.

Ella es Agustina, es una cronista de lo innegable. Una invitación a mirar lo que muchos han querido ignorar. A través de sus páginas, el lector es interpelado, obligado a confrontar los horrores que se viven a diario, a reconocer que la indiferencia no es una opción.

Así, este relato se convierte en un espejo de la sociedad. Un reflejo que debería incomodar, que debería provocar vergüenza. Porque, aunque la rueda de la indiferencia gira, aún hay tiempo para cambiar su dirección. Este no es solo un libro; es un grito por la justicia, una súplica para abrir los ojos y tomar conciencia.

¿Quiénes son los protagonistas de su obra y qué les caracteriza a cada uno de ellos?

Debo aclarar que los nombres de los personajes son ficticios, excepto el de Agustina. Ella es presentada como una niña dulce, frágil y curiosa. 

Gabriel, el hermano mayor, impacta por su madurez impuesta. Tiene diez años y es uno de los personajes más valientes. Su coraje lo llevó a buscar ayuda, advirtió sobre el horror que se cernía en el interior de la casa, pero nadie, ni siquiera Lourdes, su madre, pareció escuchar.

Juan Carlos y Analia, también hermanos de Agustina, son niños silenciosos, reflejan el miedo en sus miradas.

Lourdes, la madre, vivía atrapada en una telaraña de resignación, víctima de violencia de género que parecía no tener fin. Ella muestra una resignación dolorosa ante el horror. 

Cristina, la líder religiosa del barrio, una mujer cuya fe parecía brillar intensamente. Sin embargo, al igual que los vecinos, decidió permanecer en la comodidad de su indiferencia. 

Dario, el asesino, apodado por los medios de comunicación como “la bestia”, es un sujeto agresivo cuyos antecedentes penales iniciaron a los 13 años. Se presenta como un joven de apariencia inofensiva que recurre a distintas formas de violencia e incluso torturas para causar daño y mantener su lugar de poder y autoridad. 

¿Cómo se puede conseguir el libro y dónde lo vas a presentar?

En marzo estaré en Argentina y allí será la primera presentación. Es muy importante para mí porque será en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, donde me formé como Licenciada en Comunicación Social. 

Estoy muy agradecida con el director del Departamento de la Carrera, Carlos García Da Rosa quien hizo posible la presentación. 

Posteriormente, en mayo, realizaré otra presentación en la biblioteca de Salvador Vives Casajuana de Sant Vicenç de Castellet, Barcelona. 

El libro se puede conseguir en tiendas virtuales como Amazon y Mercado Libre. También, está disponible en Ebook y audiolibro en portales.

El libro ya puede conseguirse en Amazon, Mercado Libre, en formato ebook y audiolibro.

Pero más allá de la plataforma, la intención es clara: que la historia circule. Que incomode. Que despierte.

Porque, como sostiene Susana Breska Sisterna, todavía estamos a tiempo de cambiar la dirección de la rueda de la indiferencia.

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Rescataron en Córdoba a una misionera secuestrada por su expareja, detenido por trata de personas

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Un operativo conjunto de fuerzas provinciales y federales permitió rescatar en las últimas horas a una joven de 21 años oriunda de Misiones que permanecía secuestrada en una zona rural de la provincia de Córdoba. La víctima fue hallada con signos de deshidratación, golpes y afectación psicológica, mientras que su expareja, también misionero y de la misma edad, quedó detenido e imputado por trata de personas.

El procedimiento se llevó a cabo en un predio rural de la localidad de Saturnino María Laspiur, a casi 200 kilómetros de la ciudad de Córdoba. Allí, efectivos de la Policía de Córdoba, la Policía Federal Argentina, Gendarmería Nacional y unidades especiales irrumpieron durante la madrugada en un galpón donde la joven se encontraba cautiva.

La investigación se inició días atrás, tras una denuncia presentada por la familia de la víctima, que alertó a las autoridades luego de recibir un llamado desesperado de la joven pidiendo ayuda. En esa breve comunicación, la joven relató que había sido secuestrada por su expareja, trasladada por la fuerza a Córdoba y sometida a maltratos constantes. Según indicó, el agresor la golpeaba, le quitaba el teléfono para impedir el contacto con su familia y la privaba de alimentos.

Ese llamado fue clave para orientar la búsqueda. Aunque la víctima no pudo precisar el lugar exacto donde se encontraba, alcanzó a describir una zona rural aislada y, en los últimos instantes de la comunicación, los investigadores lograron identificar la mención de “Villa María”. A partir de ese dato tomó intervención la Fiscalía Federal de Villa María, a cargo de la fiscal Guadalupe Riera.

Con el avance de la investigación, las fuerzas de seguridad identificaron al menos dos posibles domicilios en la zona de Saturnino María Laspiur. El primer allanamiento resultó negativo, aunque permitió recolectar prendas de vestir y otros elementos que fortalecieron la hipótesis. En el segundo procedimiento, finalmente, dieron con la joven y con el sospechoso.

Al momento del rescate, la víctima presentaba un cuadro de deshidratación, lesiones físicas compatibles con golpes y un fuerte impacto psicológico, en línea con lo relatado en su pedido de auxilio. Fue trasladada de inmediato al Hospital Regional J.B. Iturraspe, en la ciudad de San Francisco, donde recibió atención médica y contención.

El detenido quedó imputado por el delito de trata de personas y fue alojado en la Unidad Penitenciaria N°5 de Villa María. La causa continúa bajo la órbita de la Fiscalía Federal local.

Tras el operativo, el ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, destacó la articulación entre fuerzas provinciales y federales. “Se trató de una colaboración solicitada desde la Fiscalía Federal de Villa María para reforzar los rastrillajes en la zona de Laspiur, basados en los indicios de la investigación”, señaló. Y agregó: “La movilización de todo el personal permitió encontrar con vida a la joven y detener a la persona que la mantenía cautiva”.

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Femicidios en Argentina 247 víctimas en 2025 y ningún mes con menos de 15 casos

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Durante 2025 se registraron en Argentina 247 víctimas de femicidio, según el Informe Anual del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación, correspondiente al período comprendido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre. El relevamiento confirma que, pese a una leve reducción respecto del pico alcanzado en 2023, la violencia de género extrema mantiene una presencia sostenida a lo largo de todo el año, sin que ningún mes registre menos de 15 casos.

El informe consolida un diagnóstico estructural: la problemática no muestra quiebres estacionales ni descensos significativos, lo que refuerza la necesidad de políticas públicas persistentes, focalizadas y con alcance territorial efectivo.

Tipología de los crímenes y continuidad temporal

Del total de 247 víctimas contabilizadas en 2025, el Observatorio identificó 200 femicidios directos, 17 femicidios vinculados, 4 transfemicidios, 9 suicidios feminicidas y 17 casos asociados a contextos de narcotráfico y crimen organizado. Esta clasificación permite dimensionar la diversidad de escenarios en los que se manifiesta la violencia letal por razones de género.

Si bien las cifras de 2024 y 2025 muestran una baja en relación con el máximo registrado en 2023, el informe advierte que la violencia se mantiene constante durante los doce meses del año. En términos estadísticos, durante 2025 se cometió un femicidio cada 35 horas, lo que equivale a un promedio semanal de 4,7 víctimas.

Este dato pone de relieve la persistencia de la violencia extrema como fenómeno estructural, más allá de variaciones coyunturales en los registros anuales.

El hogar como principal escenario de riesgo

Uno de los aspectos más relevantes del informe es la localización de los hechos. Según el Observatorio, el 60% de los femicidios ocurrieron en el domicilio de la víctima o en la vivienda compartida con el agresor, lo que confirma que el espacio privado continúa siendo el entorno más inseguro para las mujeres.

En relación con el vínculo entre víctima y victimario, en el 84% de los casos existía una relación previa, predominantemente parejas o exparejas. En contraste, solo el 5,5% de los femicidios fueron cometidos por personas desconocidas, un dato que refuerza la centralidad de la violencia intrafamiliar y de pareja dentro del fenómeno.

El impacto de estos crímenes trasciende a las víctimas directas. El informe contabilizó 133 niñas y niños que quedaron sin madre como consecuencia de los femicidios registrados durante el año, una dimensión colateral que profundiza las consecuencias sociales de la violencia de género.

Distribución territorial y tasas provinciales

En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires encabezó el registro con 95 casos, seguida por Santa Fe con 30 femicidios. Sin embargo, el análisis por tasa en relación con la población femenina modifica el mapa del riesgo.

Al considerar la incidencia proporcional, las provincias con los índices más elevados de femicidios durante 2025 fueron Santa Cruz, Misiones y Neuquén, lo que evidencia disparidades territoriales significativas y la necesidad de enfoques diferenciados en el diseño de políticas públicas.

Un insumo clave para las políticas públicas

El Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación fue creado en 2016 y sostiene de manera continua su tarea de monitoreo y sistematización de datos. El objetivo central de este trabajo es producir estadísticas confiables que permitan diseñar, evaluar y ajustar políticas públicas destinadas a prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género, en línea con la legislación nacional vigente y los compromisos internacionales asumidos por la institución.

El informe anual 2025 vuelve a poner en evidencia que, aun en contextos de reducción relativa de los registros, la violencia femicida continúa siendo un problema estructural, persistente y territorialmente desigual, que exige respuestas institucionales sostenidas y basadas en evidencia.

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Cada día mueren 11 mujeres por violencia de género en América Latina

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Inter Press Service – El año pasado al menos 3828 mujeres fueron víctimas de femicidio en la región latinoamericana y caribeña, lo que representa 11 muertes violentas de mujeres por razón de género cada día, indicó un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

De esas muertes, 3814 se registraron en 17 países de América Latina, y 14 en nueve países y territorios del Caribe, según el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIG) de la Cepal.

El acumulado en cinco años registra al menos 19 254 femicidios, de acuerdo con el reporte divulgado este 25 de noviembre, cuando se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

“La violencia femicida persiste como una grave y extendida vulneración de los derechos humanos de las mujeres y niñas en la región”, dijo José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal.

Agregó que “la prevención y eliminación del femicidio no es un asunto circunscrito a la seguridad pública, sino un objetivo urgente de la Década de acción para el logro de la igualdad sustantiva de género y la sociedad del cuidado”.

Con ello hizo referencia al acuerdo establecido en el Compromiso de Tlatelolco, aprobado en la 16.ª Conferencia Regional sobre las Mujeres de América Latina y el Caribe en agosto en México.

En ese documento los Estados de la región aprobaron impulsar leyes, políticas y planes para revenir, atender, sancionar y erradicar todas las formas de violencia y discriminación por razón de género, reiterando que su expresión más extrema es el feminicidio.

En la región, la mayoría de las muertes violentas de mujeres son perpetradas por las parejas o exparejas de las víctimas, y el reporte de la OIG subraya que con esos crímenes se afecta a la vida de miles de mujeres y niñas, pero igualmente “se impacta a las comunidades y se limita el desarrollo, la igualdad y la paz en los países”.

El reporte de la Cepal se divulgó con motivo de la celebración este martes 25 del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que abre 16 días de activismo contra la violencia de género.

Indica que no es posible hacer comparaciones regionales debido a que cada año un número distinto de países reporta información oficial, pero el seguimiento de los datos nacionales muestra con claridad que la violencia feminicida persiste en la región.

De los 17 países de América Latina con información disponible sobre feminicidio, 12 registraron una tasa igual o superior a una víctima por cada 100 000 mujeres. La tasa más elevada se observó en Honduras, con 4,3 casos por cada 100 000 mujeres.

Luego están Guatemala (1,9 casos por cada 100 000 mujeres) y República Dominicana (1,5 casos por cada 100.000 mujeres), seguidos por Puerto Rico, Cuba y Bolivia, todos con una tasa de 1,4 casos por cada 100 000 mujeres, y Chile presentó la tasa más baja: 0,4 casos por cada 100 000 mujeres.

En el Caribe, de los nueve países que informaron, solo Suriname, Jamaica, Barbados, Belice, Granada y San Vicente y las Granadinas registraron casos en 2024.

Según información proporcionada en 2024 por ocho países (Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Puerto Rico y Uruguay), la mayor incidencia de feminicidios se concentra en el grupo de mujeres de 30 a 44 años (29,2 %), seguido por el de las adolescentes y jóvenes de entre 15 y 29 años (28 %).

No obstante, la violencia feminicida amenaza a las mujeres de todas las edades. En los mismos países, en 2024 se registraron 78 casos de feminicidios de niñas menores de 14 años, y 89 de mujeres mayores de 60 años.

De igual forma, en 2024 se contabilizaron 587 víctimas indirectas de feminicidio en los 10 países que proveen esta información. Se trata de hijos, hijas y otras personas dependientes de las víctimas.

También el año pasado 14 países registraron 5502 femicidios frustrados, lo que evidencia la progresión de conductas violentas que pueden culminar en el asesinato.

Ello confirma la importancia de fortalecer los sistemas de alerta, la valoración del riesgo de sufrir violencia letal, y la respuesta institucional oportuna para prevenir todas las formas de violencia feminicida.

“Fortalecer el acceso a la justicia y mejorar las respuestas institucionales es esencial para prevenir la violencia por razón de género. La persistencia de estos crímenes en la región nos exige respuestas oportunas y acelerar las transformaciones necesarias con sentido de urgencia”, plantea la Cepal.

El reporte indica que la región registra avances normativos para enfrentar la violencia en el ámbito digital contra mujeres y niñas, la cual incluye conductas como el ciberacoso, la divulgación no autorizada de imágenes íntimas, el acceso ilegal a información personal y la violencia y el acoso político.

Esta última forma “afecta especialmente a las mujeres que desempeñan cargos públicos roles de liderazgo, entre ellas, defensoras de derechos humanos, periodistas y activistas”.

En América Latina 20 países han incorporado el delito de feminicidio en sus ordenamientos jurídicos.

En algunos casos se lo ha tipificado como delito penal específico: Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

En otros, como Argentina, Cuba y Puerto Rico, se lo ha incorporado como circunstancia agravante del homicidio.

Finalmente, la Cepal insta a avanzar en al menos tres ámbitos sobre esa materia: marco normativo, institucionalidad, participación y fortalecimiento de capacidades estatales; financiamiento y cooperación; y sistemas de información, comunicación, tecnología, seguimiento, evaluación y rendición de cuentas.

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ONU Mujeres alerta, casi 50.000 femicidios familiares en 2024 y 137 víctimas por día

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Femicidios en aumento, ONU Mujeres alerta que casi 50.000 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o familias en 2024

Un informe de ONU Mujeres, elaborado junto a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), reveló que en 2024 casi 50.000 mujeres y niñas fueron asesinadas por sus parejas o algún miembro de su familia. La cifra —que equivale a un promedio de 137 víctimas por día— expone el agravamiento de una problemática estructural que las Naciones Unidas volvieron a colocar en el centro del debate global en vísperas del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

El organismo advirtió que estos crímenes representan casi el 60% de los 83.000 homicidios de mujeres registrados ese año. Las conclusiones describen un escenario alarmante para los sistemas judiciales, los gobiernos y las organizaciones de derechos humanos que buscan contener un fenómeno que combina desigualdad estructural, violencia doméstica y fallas de protección estatal.

Un mapa global del femicidio: África y Asia concentran la mayoría de los casos

El informe muestra disparidades regionales que permiten dimensionar la magnitud del problema:

África: 22.600 asesinadas por parejas o familiares en 2024.
Asia: 17.400 víctimas.
Américas: 7.700.
Europa: 2.100.
Oceanía: 300.

La distribución geográfica confirma que el femicidio íntimo o familiar continúa siendo un fenómeno transversal, aunque con dinámicas específicas según región. En Europa, el 64% de los casos fueron cometidos por parejas de las víctimas, mientras que en las Américas ese porcentaje asciende a 69%.

ONU Mujeres identificó factores estructurales que sostienen la violencia letal: estereotipos de género que consideran a las mujeres “subordinadas” a los hombres, discriminación en distintos niveles sociales y económicos, desigualdad persistente en el acceso al empleo, la educación y la justicia.

Además, el informe alerta sobre dos factores de riesgo clave en el feminicidio de pareja: antecedentes de violencia y separación inminente. Sin embargo, en los crímenes cometidos por otros familiares, los patrones son menos claros, lo que exige estrategias más amplias y específicas de prevención

La tecnología como nuevo vector de violencia: del control digital a los deepfakes

Uno de los puntos más novedosos del informe es la referencia al rol de la tecnología de la información y la comunicación (TIC) en la expansión de nuevas modalidades de violencia contra mujeres y niñas.

Según ONU Mujeres, el acceso masivo a herramientas digitales permite: intensificar patrones de violencia doméstica, ejercer control coercitivo, vigilancia y acoso, producir contenidos dañinos como videos deepfake, una práctica en crecimiento.

La organización advierte que la violencia digital impacta especialmente en mujeres con mayor visibilidad pública —periodistas, políticas y activistas—. Una de cada cuatro periodistas afirmó haber recibido amenazas de violencia física o de muerte a través de Internet.

Para ONU Mujeres, esta tendencia no solo profundiza la violencia tradicional, sino que crea nuevos factores de riesgo que pueden actuar como antesala del feminicidio.

Prevención, justicia y datos: las claves que propone ONU Mujeres para frenar los feminicidios

El estudio insiste en que reducir los feminicidios requiere intervenciones integrales y sostenidas, basadas en tres pilares: educación, legislación y fortalecimiento institucional.

Entre las medidas propuestas se destacan:

Educación y habilidades para relaciones sanas

Programas de formación para desmontar estereotipos y prevenir dinámicas abusivas desde edades tempranas.

Reforma legal y penal

Criminalizar el femicidio como figura autónoma.

Incorporar agravantes específicas para homicidios motivados por violencia de género.

Crear unidades especializadas en policías, fiscalías y tribunales.

Campañas públicas

Promoción de campañas como “Ni Una Menos” y “Me Too”, destinadas a sensibilizar y ampliar la visibilidad del problema.

Sistemas de información confiables

Los organismos internacionales subrayan que cualquier política pública requiere datos robustos y comparables. Entre los modelos citados se encuentra VioGén, un sistema del Ministerio del Interior de España creado en 2007, que integra herramientas de evaluación de riesgo, monitoreo y protección de víctimas.

El fortalecimiento de observatorios de feminicidio y agencias estatales aparece como condición central para mejorar la respuesta de justicia y prevención.

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