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La historia de Jatobazinho, el yaguareté adulto que camina libre en el Parque Nacional Iberá

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por Yvette Sierra Praeli, Mongabay.

En solo tres años Jatobazinho ha superado muchas dificultades antes de regresar a la vida silvestre. Su historia empezó en agosto del 2018, cuando este jaguar (Panthera onca) que ahora tiene alrededor de cuatro años llegó exhausto y hambriento a la escuela rural llamada Jatobá, en el Pantanal de Brasil, luego de cruzar el río Paraguay. Nadie supo que le había pasado, pero fue auxiliado por la gente del lugar que alertaron al gobierno sobre su presencia. Además, le dieron su nombre en honor al lugar al que llegó.

Se recuperó con la ayuda de especialistas de la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul y fue trasladado al refugio Ecológico Caimán, también en el Pantanal brasilero, donde un equipo de expertos inició el trabajo para su retorno a la libertad.

El 1 de enero de 2022, Jatobazinho salió del recinto de 30 hectáreas para andar libre en el Parque Nacional Iberá. Foto: Matias Rebak.

Sin embargo, en el 2019 nuevamente tuvo que enfrentar la adversidad cuando los devastadores incendios forestales en el Pantanal brasileño alcanzaron el lugar donde estaba Jatobazinho por lo que tuvo que ser evacuado de urgencia. Poco después de este incidente, y tras coordinaciones entre instituciones de Brasil y Argentina, fue llevado al Centro de Reintroducción del Yaguareté de Iberá, en la provincia de Corrientes, Argentina.

Hace unos días, Jatobazinho caminó nuevamente en libertad en el Parque Nacional de Iberá. Este yaguareté —así llaman al jaguar en Argentina—, que sorteó las aguas del río Paraguay, que escapó del fuego y que se convirtió en el padre de cuatro cachorros durante su permanencia en el centro de reintroducción, salió la madrugada del 1 de enero de 2022 de su último refugio para convertirse en el primer jaguar adulto macho que regresa a la vida silvestre en el parque nacional después de 70 años de la extinción local de esta especie.

Una nueva vida en la isla San Alfonso

Aunque Jatobazinho es el primer macho adulto que regresa al Parque Nacional Iberá, en el área protegida ya habitan otros siete jaguares provenientes del Centro de Reintroducción del Yaguareté de Iberá, un lugar creado por la Fundación Rewilding Argentina en coordinación con la Tompkins Conservation.

Son varios los recintos donde viven los jaguares en el Centro de Reintroducción del Yaguareté de Iberá antes de ser liberados. Foto: Rafael Abuín.

En las 11 mil hectáreas de la Isla San Alfonso —dentro del Parque Nacional Iberá— están Mariua con sus dos cachorros Karai y Porã y Juruna también con sus dos cachorros Sãso y Sagua’a. Los cuatro, hijos de Jatobazinho. Además, en San Alfonso también hay otro jaguar hembra que llegó de Brasil.

“El jaguar estaba extinto en toda la provincia de Corrientes desde hace 70 años. En el 2012 empezó este proyecto super ambicioso que es traer de regreso a los felinos”, dice Marisi López, coordinadora de Parques y Comunidades del Proyecto Iberá en la Fundación Rewilding Argentina.

La liberación de los yaguaretés se inició en el año 2021. En enero, Mariua y sus dos cachorros salieron del último recinto en el que viven los jaguares en el centro de reintroducción antes de regresar a la vida silvestre. En abril del mismo año, Juruna y sus crías hicieron lo mismo.

Jatobazinho fue rescatado cuando llegó a la escuela rural Jatoba luego de cruzar el río Paraguay. Foto: Rewilding Argentina.

López explica que los jaguares viven en varios recintos mientras están en el centro de reintroducción, siendo el último un espacio de 30 hectáreas en el que disponen de animales vivos. “Es el paso previo a la liberación”. Y cuando llega el momento de su liberación simplemente “se abre el gran panel que cierra el recinto y se deja abierto hasta que sale el jaguar. Además, se tienen dos cámaras que graban las 24 horas del día y permiten ver el momento en que los animales dejan el lugar”, señala López.

En el caso de Jatobazinho, el recinto se abrió el 30 de diciembre y el yaguareté recién se animó a salir dos días después, el 1 de enero de 2022, durante la noche, como lo han hecho la mayoría de los jaguares que estuvieron en este centro de reintroducción y ahora caminan en la Isla San Alfonso del Parque Nacional Iberá.

Sebastian Di Martino, director de Conservación para Rewilding Argentina, explica que el retorno de los jaguares a la vida silvestre debe tomar en cuenta tres puntos clave. El primero, que el individuo puede conseguir sin problemas su alimento, es decir, cazar. Por ello, en los recintos más grandes en los que se mantiene a los jaguares previamente a su liberación, se asegura que cuenten con animales vivos para cazar.

Jatobazinho también estuvo en riesgo durante los incendios forestales de 2019, en Brasil. Foto: Rafael Abuin.

El segundo punto a tener en cuenta es que los jaguares no desarrollen vínculo con las personas. Y el tercer elemento a considerar es que los animales logren fidelidad a los lugares donde son liberados. Por este motivo —explica Di Martino— primero se liberan a las hembras, que se desplazan por espacios más pequeños y los definen de acuerdo a la disponibilidad de las presas, además, con sus cachorros no se movilizan grandes distancias. Después salen los machos que define su territorio por la disponibilidad de presas y por la presencia de las hembras.

“Hay otros jaguares que están en el proceso para ser liberados este año. Jatobazhino y las tres hembras han sido los cuatros primeros jaguares adultos que se liberaron de varios más que serán llevados al Iberá para constituir este núcleo inicial”, explica Di Martino.

Di Martino menciona que se espera llegar a tener entre 15 y 20 ejemplares en el Parque Nacional Iberá para que la población empiece a crecer. “Cuando empieza un proyecto de reintroducción lo primero que se mira es la demografía, es decir, que los animales se reproduzcan. Cuando la demografía va bien y la población crece, entonces hacemos estudios de variabilidad genética y, si está disminuida, se puede plantear liberar nuevos ejemplares para que haya más variabilidad genética en la población”.

La restauración de las áreas protegidas

“El jaguar se extinguió de casi toda Argentina. Habitaba el centro y todo el norte del país y, hace 120 o 130 años atrás, llegaba hasta el norte de la Patagonia. Ahora nos fijamos metas de restauración o de recuperación en Iberá, pero en realidad se perdió más del 95 % de su área de distribución en Argentina. Y nadie se está planteando que falta el depredador tope [jaguar] en casi todos los parques del centro y norte de Argentina”, dice Di Martino sobre por qué es importante la reintroducción del yaguareté en Iberá y en otras partes de Argentina.

Jatobazinho en el Centro de Reintroducción de Yaguaratés. Foto: Rafael Abuín.

La idea del retorno de los jaguares al Parque Nacional Iberá, en Corrientes, empezó incluso antes de que se construyera el centro de reintroducción en el año 2012, pero como era un proyecto ambicioso, osado y complejo —dice Di Martino— se inició con otras especies como el oso hormiguero (Myrmecophaga tridactyla), el pecarí de collar (Pecari tajacu) y el venado de las pampas (Ozotoceros bezoarticus). “Eso nos permitió tener una historia de reintroducciones y acostumbrar a Argentina al rewilding. Ha sido un proceso muy largo casi 10 años y nunca antes, en ninguna parte del continente, se había reintroducido al jaguar en un lugar donde estuvo extinto”.

El rewilding —continúa Di Martino— es una estrategia de restauración de la naturaleza y se focaliza en restaurar los niveles tróficos superiores, los que están en la cima de la cadena alimentaria, como el yaguareté, el puma o una nutria gigante, que tienen roles ecológicos importantísimos en el ecosistema para mantenerlos saludables, y cuando estos animales no están, los ecosistemas empiezan a degradarse y colapsan. “Nosotros esperamos que el Iberá, a partir de la reintroducción de los jaguares tenga más diversidad de vida, porque va a ser un paisaje más diverso por efecto de la presencia del yaguareté”.

En Corrientes los jaguares desaparecieron hace aproximadamente 70 años. La caza indiscriminada por su piel, los conflictos entre humanos y la vida silvestre y la pérdida y fragmentación de su hábitat principalmente por el cambio de uso de suelo llevó a la extinción local del felino más grande de América en esta provincia y en otras partes de Argentina.

Jatobazinho fue trasladado de Brasil a Argentina. Foto: Rafael Abuín.

Para la bióloga Talía Zamboni, coordinadora de Conservación del Proyecto Iberá en Rewilding Argentina, el regreso del yaguareté ha sido clave en el proyecto para lograr que los ecosistemas vuelvan a ser completos y funcionales”.

Zamboni explica que la ausencia del yaguareté generó efectos marcados, pues al no estar presente en el ecosistema sus presas aumentaron y, por ejemplo, si éstas son herbívoras generan mayor presión en la vegetación. “Es lo que se llama el efecto en cascada”, aclará.

La bióloga menciona también las otras especies con las que se inició la restauración en el Parque Nacional Iberá. “Observamos ciertas evidencias como que de las fecas del guacamayo rojo o el moitú, que es un ave bastante grande, germinan las plantas que consumen estos  animales”, así explica Zamboni como estos animales dispersores de semillas ayudan a generar bosques nuevos o regenerar los existentes.

“Para Parques Nacionales el proyecto de reintroducción del yaguareté en el Parque Nacional Iberá es parte de nuestra estrategia de restauración del ambiente, y justamente la creación de esta área protegida nacional responde a eso. Una estrategia de conservación de los ambiente de este gran humedal que son los esteros del Iberá”, acota Daniel Rodano, intendente del Parque Nacional Iberá.

El 1 de enero de 2022, Jatobazinho dejó el último recinto del Centro de Reintroducción de Yaguaretés. Foto: Matias Rebak.

El Parque Nacional Iberá fue creado en el año 2018 y, junto con el Parque Provincial Iberá, conforman un territorio de 709 717 hectáreas. Esta zona reservada forma parte de los Esteros del Iberá, un extenso humedal en la provincia de Corrientes con más de un millón de hectáreas, el segundo más grande del mundo después del Pantanal.

Rodano explica que actualmente, con la creación del parque nacional y el parque provincial, así como la presencia de guardaparques la mayoría de amenazas que desembocaron en la extinción local de la especie están minimizadas o eliminadas.

Dentro del Parque Nacional Iberá está prohibida la caza y el cambio de uso de suelo. El jaguar ha sido declarado Monumento Natural Nacional en Argentina y por tanto está prohibida la caza en todo el país.

Jatobazinho ahora recorre el Parque Nacional Iberá. Foto: Matías Rebak.

“No es cualquier especie, es el regulador del ecosistema, porque al faltar este predador ocurre un desbalance en las poblaciones de sus presas. Los yacarés [caimán] (Caiman yacaré) y los capibara (Hydrochoerus hydrochaeris) —llamados carpinchos— son sus principales presas. Las costas están llenas de yacarés y eso causa erosión, igualmente, cuando hay más carpinchos hay un desbalance en la vegetación del ecosistema y ahí hay microfauna que no se puede desarrollar, todo porque falta el predador tope que es el yaguareté”, aclara Rodano.

Un símbolo de la cultura

El intendente del Parque Nacional Iberá también destaca la revalorización de esta especie entre la población local y comenta que la cultura local tenía una fuerte relación con esta especie. “Desde hace muchos años hay canciones, ciudades y lugares que llevan la palabra yaguareté como parte de su nombre”, menciona Rodano. “La gente está entendiendo que no es una especie solo de la selva, de la Amazonía o de México, sino que aquí había jaguares, por algo Concepción de Yaguareté Corá se llama así, y ahora vas a esa ciudad y ves por todos lados la figura del yaguareté”, agrega.

Tobuna fue el primer jaguar que llegó a Corrientes. Foto: Marisi López.

Marisi López, de Rewilding Argentina, reafirma lo que dice Rodano y explica que el yaguareté cumple un rol fuerte en la cultura del correntino, pues está presente en su música, en su folclore, en la poesía y hasta hay murales en honor a esta especie. López pone como ejemplo el chamamé, un ritmo del folclore correntino que tiene canciones dedicadas al yaguareté. “Cuando empezamos a pensar en la reintroducción del yaguareté en Iberá hicimos una encuesta en la ciudad y en el campo y el resultado fue que el 90 % de las personas quería que regrese el jaguar porque se sentían representados por esa figura, por la bravura y el coraje del jaguar”, cuenta.

López también recuerda la expectativa y la gran fiesta que hubo en el pueblo de San Miguel, en Corrientes cuando llegó Tobuna, el primer jaguar hembra que retornó a la provincia en el año 2015. “La gente del pueblo le preparó una bienvenida y salió a recibirla con las caritas pintadas de yaguareté, globos, mensajes, habían preparado una canción de bienvenida. Fue como si llegase una celebrity a la provincia”.

Las comunidades son una parte importante de este proceso —continúa López— y no solo en la convivencia con el jaguar, sino porque se fueron involucrando en servicios relacionados con el turismo de naturaleza. “El jaguar además de tener un rol ecológico muy importante por ser el predador tope y un rol cultural, tiene también un rol económico, pues su presencia en Iberá aumenta el interés de visitar el parque, que significa más ingresos para la quienes viven alrededor del área protegida y se dedican al turismo de naturaleza”.

Niños con sus caritas pintadas de jaguar recibieron a Tobuna en 2015. Foto: Marisi López.

En marzo del 2020 el Parque Nacional Iberá recibía alrededor de 40 mil personas —señala Rodano, intendente del Parque Nacional Iberá— con la pandemia bajó. Tras la apertura en agosto de 2020 se fueron incrementando las visitas del turismo local. “Cuando vas caminando vez carpinchos, yacarés, espátulas rosadas, bandadas enormes de patos. Aunque no es el más visitado de Argentina, es un parque con muchísimo potencial”.

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Uruguay se suma al proyecto de Rewilding en el Iberá: llegó Malú, una yaguareté que será madre de más cachorros

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Malú, una hembra de yaguareté de siete años proveniente del cautiverio se  unió al Proyecto de Reintroducción de la especie en el Parque Iberá, Corrientes.  Al igual que Tania, la madre de Arami y Mbarete, se espera que Malú dé a luz  a nuevos cachorros de yaguareté para ser liberados en el área protegida. 

Malú fue donada por la Estación de Cría de Fauna Autóctona “Uruguay Tabaré  González Sierra”, ubicada en Piriápolis, en la República Oriental del Uruguay.  Con este acto, el país vecino se suma a los esfuerzos de cooperación  internacional con fines de conservación que son claves para llevar adelante  un proyecto tan ambicioso como la reintroducción del yaguareté en  Corrientes. 

Gerardo Evia, Director Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos del  Ministerio de Ambiente de Uruguay señaló que “este es un hito en los  esfuerzos de conservación del yaguareté. Estamos muy contentos de poder  contribuir con ellos, y seguros de que este paso será un impulso para que las  instituciones de conservación ex-situ se potencien para contribuir al rewilding  en la región.” 

Malú atravesará un período de cuarentena en las instalaciones ubicadas en San  Cayetano, Corrientes, y luego será trasladada al Centro de Reintroducción del  Yaguareté ubicado en Isla San Alonso, en el corazón del Gran Parque Iberá. La  misión de Malú es reproducirse y generar nuevas crías que puedan ser liberadas en el Parque Iberá, contribuyendo además a la variabilidad  genética de la población fundadora de la especie. 

El gobernador Gustavo Valdés expresó que “Corrientes, una vez más a la vanguardia en materia de conservación y reintroducción de especies, esta vez trabajando junto a un país vecino demostrando que no hay barreras a la  hora de trazar un rumbo certero para el futuro de nuestros hijos. Un Parque  Iberá más completo es sinónimo de desarrollo local y de orgullo para todos los  Correntinos”. 

Con una población estimada en 200 a 250 individuos silvestres en Argentina, el  yaguareté se encuentra en Peligro de Extinción en nuestro país. Desapareció de  Corrientes hace más de 70 años hasta comienzos de 2021, cuando se inició el  proceso de liberación de individuos silvestres del Proyecto Iberá: actualmente  ocho yaguaretés, cuatro adultos y cuatro cachorros, viven libres en los esteros  correntinos. En Uruguay la especie está completamente extinta desde 1905 y  hoy únicamente existen individuos en cautiverio para la cooperación con  Argentina y otros países de la región en iniciativas de conservación. 

El yaguareté es el depredador tope, y por lo tanto una especie clave, de los  ecosistemas que habita, regulando poblaciones de grandes herbívoros, otros  depredadores de menor tamaño e incluso, indirectamente, a la vegetación. Su  presencia contribuye a la salud y buen funcionamiento de los ecosistemas,  características necesarias para combatir los efectos de las crisis ambientales  que amenazan la vida en el planeta, como la crisis climática, la crisis de  pérdida de biodiversidad y la crisis sanitaria. Además, el regreso del yaguareté consolidará a Iberá como un destino de  turismo de naturaleza de primer nivel en el mundo, donde actualmente más  de cincuenta mil visitantes al año llegan para experimentar el encuentro con  la vida silvestre. El turismo de naturaleza es un motor de desarrollo de las  comunidades vecinas al parque, quienes llevan adelante emprendimientos  vinculados al turismo de observación de fauna. En Pantanal, Brasil, este tipo de  turismo produce siete millones de dólares al año, superando con creces los  ingresos de las actividades productivas tradicionales.

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Advierten que se detuvo el crecimiento poblacional del yaguareté: hay 90 en la selva misionera

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El Día Internacional y Provincial del Yaguareté busca celebrar y concientizar sobre la existencia de la especie y el importante rol que posee para el bienestar y la salud de los ecosistemas y de las personas en las áreas donde habita. Por eso, a través de la cooperación entre los países que integran una de las regiones donde vive el tercer felino más grande del mundo, hoy se difunden los resultados del relevamiento con el que se realiza periódicamente una estimación de la población de yaguaretés en el Bosque Atlántico del Alto Paraná. El anuncio se hizo en el marco de una conferencia de prensa convocada por la Subcomisión Selva Paranaense para la Conservación del Yaguareté. 

Los resultados del monitoreo poblacional de la especie indican que hay una leve reducción, en comparación con el mismo monitoreo realizado dos años atrás. De un total estimado en un rango entre 84 y 125 individuos (con una media de 105) en 2018, el estudio realizado entre 2020 y 2021 indica que ahora son aproximadamente entre 76 y 106 los yaguaretés (con una media de 90) que habitan el Bosque Atlántico del Alto Paraná, compartido por Argentina y Brasil.  

Los rangos indican la cantidad mínima y máxima de yaguaretés que habitan la región transfronteriza. Este dato se desprende de un estudio de monitoreo de la población de yaguaretés que realiza cada dos años el equipo de investigadores argentinos de Proyecto Yaguareté (CeIBA-UNAM-CONICET), y el equipo del Proyecto Onças do Iguaçu de Brasil (ICMBio-PNI), y que cuenta hace más de 18 años con el apoyo de la Fundación Vida Silvestre Argentina y WWF.  El estudio constituyó un gran esfuerzo que abarcó más de 560.000 hectáreas de los dos países, donde se colocaron 215 estaciones de muestreo provistas con cámaras trampas.  

“La estimación que presentamos es levemente inferior a la obtenida en el año 2018, y muy similar a la del 2016. Luego de la recuperación poblacional sostenida que veníamos observando entre el 2005 y el 2018, encontramos que esa tendencia creciente parece haberse detenido”, destacó Agustín Paviolo, investigador de CONICET y coordinador de Proyecto Yaguareté. Además, agregó “Los datos del próximo relevamiento que haremos en el año 2022 van a ser muy importantes porque nos mostrarán si la leve disminución observada en el 2020-2021 se consolida como tendencia y si la población comienza a declinar nuevamente”.  

El estudio de monitoreo poblacional se realiza cada dos años, en esta oportunidad se vio demorado por las limitaciones provocadas por la COVID-19. No se registraba una disminución poblacional desde el 2005. Esta situación despierta preocupación y alerta en las instituciones y organizaciones que trabajan por la conservación del yaguareté. La presión de caza hacia el yaguareté y sus presas, la deforestación y fragmentación del bosque, y los atropellamientos en rutas y caminos, son las principales razones que amenazan a la especie. 

Para Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina“los resultados de este nuevo monitoreo de yaguaretés demuestran que es necesario redoblar los esfuerzos de conservación. Lo más importante ahora es entender que necesitamos que los esfuerzos de la comunidad, las organizaciones ambientales y el gobierno continúen incrementándose y comprometiéndose así a retomar la tendencia en alza poblacional del yaguareté en uno de los hábitats con mayor potencial para la especie. Tenemos que unirnos y comprometernos con el cuidado de nuestros recursos naturales, de la biodiversidad y nuestro entorno, porque ello se traduce en calidad de vida para todas las personas”. 

“Los datos muestran que, a pesar de nuestros esfuerzos en actividades de investigación, sensibilización, trabajo conjunto con comunidades locales y articulaciones internacionales, necesitamos hacer más para que estos animales sobrevivan. El yaguareté es considerado un indicador de la calidad de la biodiversidad local. Por lo tanto, su declive poblacional indica que todo el ambiente también está en riesgo, y deja en claro que cuidar de esta especie es cuidar nuestra propia calidad de vida”, comentó el analista de conservación de WWF-Brasil, Felipe Feliciani.  

El objetivo es que los esfuerzos de conservación de la especie se realicen de manera trinacional en todo el Bosque Atlántico, para fortalecer su hábitat y por ende su población. Por esa razón, Paraguay se ha sumado a la realización de los monitoreos periódicos del felino. Los equipos de trabajo de los tres países compartieron metodologías, conocimiento y equipos de trabajo para monitorear 64.000 hectáreas en ese país. En Paraguay existen solo dos remanentes del Bosque Atlántico del Alto Paraná que mantienen una población de yaguaretés, estos son la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú y la Reserva Natural Morombi, donde sólo habitan un total de 12 individuos de yaguareté. 

“La situación del Jaguareté es sumamente alarmante en el Bosque Atlántico de Paraguay. A través del monitoreo de sus poblaciones realizado entre el 2019 y 2021, sabemos que sólo quedan 12 individuos de la especie en los dos últimos remanentes de la ecorregión que habita el felino. Nuestras acciones han logrado la extensión de la Ley de Deforestación Cero en la Región Oriental, hasta el año 2030. Esta extensión nos ofrece una gran oportunidad para revertir la pérdida de su hábitat, restaurar la conectividad entre los remanentes, pero debemos contar con el apoyo de toda la comunidad”indicó el Gerente de Proyectos de WWF Paraguay, Alberto Esquivel. 

La conservación de este felino va mucho más allá de la protección de una sola especie. La conservación exitosa del yaguareté es fundamental para mantener los bosques, las reservas de carbono, la biodiversidad, la disponibilidad de agua y el patrimonio natural y cultural. Estos esfuerzos no solo protegen toda la vida silvestre en el paisaje que representa el hábitat del yaguareté, sino que también ayudan a diversificar las oportunidades económicas para las comunidades locales y contribuyen a mitigar y adaptarse al cambio climático global. 

Sobre el relevamiento y los “rangos poblacionales” 

El estudio poblacional realizado entre 2020 y 2021 fue el más grande desde el comienzo de los monitoreos poblacionales del yaguareté. La región monitoreada representa uno de los últimos refugios de yaguaretés del Bosque Atlántico del Alto Paraná. El estudio se realiza a través de la cooperación internacional entre Fundación Vida Silvestre Argentina, y los equipos de la Organización Mundial de Conservación (WWF) de Brasil y Paraguay, junto a investigadores de Projeto Onças do Iguaçu (Instituto Pro-carnívoros), Proyecto Yaguareté (CeIBA-UNAM-CONICET); la Universidad Nacional de Asunción, Facultad de Ciencias Exactas y naturales, La Fundación Moisés Bertoni en Paraguay. La información es obtenida a partir del análisis de cámaras trampa, mediante las cuales es posible monitorear a la especie en sitios clave, para estimar el tamaño y la densidad de sus poblaciones. 

Las fotografías de yaguaretés obtenidas son separadas e individualizadas mediante un análisis del patrón de manchas del pelaje, únicos e irrepetibles en cada animal. Posteriormente, mediante modelos matemáticos se estima el número de individuos presentes en el área relevada, que por lo general es mayor al número de individuos registrados en las cámaras. En base a ese análisis, se logran obtener una estimación poblacional y un rango posible asociado, que indican la cantidad mínima y máxima de individuos que podría tener la población, ya que por cuestiones metodológicas no es posible obtener un dato exacto.  

La situación del yaguareté años atrás 

El primer relevamiento poblacional en la región se realizó en 1995 por el equipo del investigador brasilero Peter Crawshaw, y se estimó que 400 yaguaretés habitaban el Bosque Atlántico del Alto Paraná. Sin embargo, en 2005, cuando se reanudó el estudio, se registró una alarmante reducción del 90%, con tan sólo entre 30 y 54 individuos viviendo en la región. Con el paso de los años, y con un esfuerzo trinacional compartido, el número poblacional de yaguaretés se fue recuperando paulatinamente. En 2014 la población comenzaba a recuperarse, y se estimaba el número entre 51 y 84, mientras que en 2016 las cifras aumentaban a un rango de 71 a 107 individuos. En 2018, los estudios confirmaban una tendencia de aumento poblacional, entre 84 y 125.  Esto demuestra que es posible revertir el número actual y que los esfuerzos de la comunidad, organizaciones y gobierno brindan resultados positivos. 

La Subcomisión Selva Paranaense para la Conservación del Yaguareté es un espacio colaborativo para trabajar por la conservación de la especie. Está integrada por: Administración de Parques Nacionales, Aves Argentinas, Fundación de Historia Natural Félix de Azara, Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico (CeIBA), Fundación Vida Silvestre Argentina, Grupo Solidario, Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, Proyecto Zorro Pitoco y Red Yaguareté. 

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Misiones celebra el día provincial del Yaguareté

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A través del decreto 1760/18, se dispuso que todos los 29 de Noviembre se festejará el “Día Provincial del Yaguareté”, conmemoración que tendrá lugar cada 29 de noviembre para reivindicar a uno de los monumentos naturales más representativos de la vasta fauna misionera.

La determinación acompaña el reconocimiento ecológico, ético, social y cultural que realiza la Provincia de Misiones del felino más grande de América, cuya presencia implica no sólo un ecosistema en óptimo estado de conservación; sino que también determina la existencia de otras especies, la salud de la selva y del ecosistema y, en definitiva, redunda en un factor directo para el bienestar del ser humano. Es por ello que la elección de una fecha para celebrar la existencia de la “verdadera fiera” (como se desprende de su traducción del guaraní) resulta una colaboración a los esfuerzos de conservación que realiza no sólo la Provincia, sino también numerosas instituciones y organizaciones, al tiempo que implica un afianzamiento en el respeto a la identidad misionera.

Cabe recordar que Misiones fue la primera provincia del país en declarar monumento natural al yaguareté y es la única que monitorea de manera periódica la población de la especie. Asimismo, el Gobierno de la Provincia lleva a cabo el Plan de Acción para la Conservación del Yaguareté del Corredor Verde, que posee 7 programas: protección de hábitat, monitoreo e investigación, control y fiscalización, educación y extensión, comunicación y conservación, entre otras 38 acciones estratégicas.

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Día del Yaguareté: el felino más grande de nuestro continente

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El 29 de noviembre es el Día Internacional del Yaguareté. Esta fecha busca celebrar y concientizar sobre la existencia de la especie y el importante rol que posee para el bienestar y la salud de los ecosistemas y de las personas en las áreas donde habita.

Por su amplia distribución geográfica histórica se lo llama de diversas formas según la cultura y la región donde habita y habitó: yaguareté, jaguareté, onça pintada, tigre americano, balam, jaguar, entre otros. Es el felino más grande del continente americano y el tercero a nivel mundial, después del tigre de bengala y el león.

En una investigación de opinión pública realizada para Fundación Vida Silvestre el 35% de las personas del país respondieron que el animal silvestre más emblemático de la fauna argentina es el yaguareté, encabezando el listado. Sin embargo, el 70% respondió que conoce poco y nada sobre la especie, pero el 90% asegura que se encuentra en peligro de extinción.

Foto Steffan Windstrand

El yaguareté es considerado una especie “indicadora” de la salud del ambiente, porque juega un papel importante en el mantenimiento de sistemas naturales que proveen de servicios ecosistémicos vitales para el bienestar de la naturaleza y las personas. Como predador, se encuentra en la cima de la pirámide alimenticia y requiere grandes extensiones de territorio para vivir. Es una especie muy sensible a las alteraciones del ecosistema, e incluso llega a ser el primero en desaparecer cuando el hábitat se deteriora. A su vez, el yaguareté cumple un rol esencial controlando las poblaciones de las demás especies de animales y plantas, manteniendo el equilibrio en el ecosistema. Por ello, si el yaguareté se encuentra en peligro de desaparecer, representa un indicador de que todo su entorno está en riesgo.

La presión de caza del yaguareté y sus presas, la deforestación y fragmentación del bosque, y los atropellamientos en rutas y caminos, son las principales razones que amenazan a la especie.

¿Qué hace Fundación Vida Silvestre Argentina por su conservación?

“En Misiones realizamos diferentes acciones con el objetivo de reducir las amenazas sobre el tigre criollo, como también promover un manejo sustentable del territorio, a través de alianzas con otras organizaciones, comunidades y gobiernos hemos logrado importantes avances en los últimos años. Trabajamos arduamente para aumentar la población de la especie, combatiendo la caza, y colaborando con la resolución positiva de los casos de conflicto entre el yaguareté y las comunidades. Juntos hemos logrado prácticamente duplicar la cantidad de yaguaretés presentes en la selva misionera.”, detallo Manuel Jaramillo, director general de Vida Silvestre Argentina.

Foto Michel Gunther.

Fundación Vida Silvestre Argentina trabaja desde el 2002 en la provincia de Misiones por la conservación del felino, ¿qué hicimos?

  • En 2004 colaboramos con el primer censo de la especie y en 2005 se estimó una población de entre 30 y 54 yaguaretés en Misiones y el Parque Nacional do Iguaçu de Brasil.
  • Junto a Proyecto Yaguarete continuamos realizando monitoreos a lo largo de los años a través de cámaras trampa para estimar el tamaño y la densidad de la población de la especie.
  • En 2018, comparado con el primer monitoreo, se duplicó la cantidad de yaguaretés: se estima una población de entre 84 y 125 en el mismo territorio.
  • Junto a otras instituciones desarrollamos el Plan de Acción para la Conservación de la Población de Yaguareté del Corredor Verde de Misiones.
  • La meta del plan es alcanzar una población que nos permita sacar a la especie del riesgo de extinción en la selva misionera.

¿Cómo trabajamos por su conservación?

  • Buscamos reducir las amenazas sobre el tigre criollo.
  • Promovemos alianzas con otras organizaciones, comunidades y gobiernos.
  • Colaboramos y apoyamos a la autoridad de aplicación responsable de combatir la cacería.
  • Colaboramos con la resolución de casos de conflicto entre el yaguareté y las comunidades / productores.
  • Trabajamos en la conservación y recuperación de su hábitat, de manera local, trinacional (junto a WWF Brasil y WWF Paraguay) y regional (con WWF Global).
  • Implementamos acciones de concientización para de fauna en rutas que atraviesan áreas protegidas.
Foto Izalete Tavares.
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