yerba mate

Cachamai presenta su propuesta de productos en playas y paseos de Mar del Plata este verano

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Bajo el concepto “El verano pide Cachamai”, la marca despliega una propuesta itinerante que invita a disfrutar, acercarse y conectar con sus productos en algunos de los puntos más emblemáticos de la ciudad.

En el marco de la temporada de verano, Cachamai pone en marcha una activación especial en Mar del Plata, ciudad balnearia a la que desde el inicio de la actual temporada ya ingresaron más de 1,5 millones de turistas de todo el país. Entre el 3 y el 13 de febrero, todos los días de 15 a 19 horas, la marca estará presente en distintos puntos estratégicos de la ciudad, combinando escenarios de playa y espacios urbanos de alto tránsito.

A través de la campaña “El verano pide Cachamai”, la propuesta acompaña los momentos de disfrute característicos de la temporada, reforzando la presencia de la marca en contextos asociados al descanso, el encuentro y la vida al aire libre.

La experiencia contará con espacios especialmente intervenidos donde los visitantes podrán conocer y degustar la yerba tradicional Cachamai, las galletitas de salvado y con avenas y pasas que fueron lanzadas recientemente y las barras de fruta y de cereal Frutty- la línea de barras de la compañía, pensadas para acompañar distintas ocasiones del día con opciones prácticas y ricas.

“Para nosotros es clave estar cerca de las personas, acompañarlas en momentos reales de consumo y en espacios donde el disfrute es protagonista. Mar del Plata es un escenario ideal para seguir construyendo ese vínculo y para mostrar el universo de productos Cachamai de una manera simple, cercana y experiencial”, expresó Mariángeles Perissinotto, responsable de Marca de Cachamai.

La activación irá rotando por diferentes locaciones de la ciudad, incluyendo los balnearios de Playa Varese, las playas del sur y la Peatonal San Martín, tres escenarios clave del verano marplatense que concentran turismo, paseo y vida urbana.

Con esta iniciativa, Cachamai continúa fortaleciendo su estrategia de cercanía con los consumidores, apostando a las experiencias como punto de encuentro entre marca y producto, y reafirmando su presencia en uno de los destinos más importantes del país durante la temporada estival.

Con una trayectoria consolidada y presencia en todo el país, Cachamai es una marca referente en la categoría de infusiones, acompañando desde hace décadas a millones de hogares argentinos con propuestas que combinan calidad, sabor y cercanía. Hoy, la marca se expande desembarcando en nuevas categorías de alimentos.

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Alertan por el impacto social de la desregulación en el sector yerbatero

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La desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) profundizó la crisis del sector yerbatero y generó un impacto social directo sobre más de 11.000 familias productoras en Misiones, en un contexto donde los indicadores de exportación muestran buenos resultados, pero la economía interna de las chacras se deteriora de manera acelerada. Así lo advirtió la diputada provincial Arabela Soler, quien reclamó la restitución de las funciones del organismo como herramienta central para que los productores puedan negociar precios justos con el sector industrial.

La legisladora en dialogo con LT17 Radio Provincia sostuvo que la quita de atribuciones del Inym dejó a los pequeños productores sin mecanismos de protección en un mercado desregulado, lo que derivó en una fuerte asimetría dentro de la cadena yerbatera, con beneficios concentrados en los eslabones industriales y comerciales.

Asimetrías en la cadena yerbatera y deterioro de la economía rural

Soler describió un escenario de desigualdad estructural entre los distintos actores del sector. Mientras que los números de exportación muestran un desempeño positivo, la realidad de los productores primarios es diametralmente opuesta. “En materia de números y exportaciones nos está yendo muy bien, pero nuestra economía interna se está desplomando día a día”, señaló.

Según explicó, los sectores más perjudicados son aquellos que no son propietarios de la hoja verde, en particular los pequeños productores y algunos secaderos que funcionan como pymes y que hoy concentran stock de yerba canchada estacionada. En contraste, los molinos cuentan con mayor capacidad financiera y operativa para administrar su materia prima y sostener su posición en el mercado.

La diputada remarcó que la eliminación de la posibilidad de fijar precios de referencia, función que históricamente ejercía el Inym, dejó a los productores sin previsibilidad ni poder de negociación. “Al sector yerbatero le quitaron las funciones de la noche a la mañana y es por eso que se desploma”, afirmó, y contrastó esta situación con otros sectores productivos que aún conservan instancias de consenso para definir precios.

La agenda legislativa y el reclamo por la restitución de funciones del Inym

En este contexto, Soler destacó la agenda legislativa territorial impulsada por el presidente de la Cámara de Representantes, Sebastián Macías, que permitió reunir a legisladores de todos los espacios políticos para analizar la crisis. “Estuvimos todos de acuerdo que acá no hay banderas políticas, no hay ideales, más que poder defender nuestro producto emblema”, sostuvo.

Durante ese encuentro, se realizó un diagnóstico compartido sobre una problemática que, según la diputada, se arrastra desde hace casi dos años. Lejos de tratarse de una situación inesperada, advirtió que el deterioro del sector es conocido y sostenido en el tiempo, y que ahora el desafío pasa por definir medidas concretas dentro de las herramientas disponibles a nivel provincial.

Soler fue enfática al señalar que, sin la restitución plena de las funciones del Inym —en particular la capacidad de establecer referencias de precios—, no habrá soluciones de fondo. “Sin las funciones del Inym o la de fijar un precio de nuestra materia prima no va a haber una solución mágica”, aseguró, aunque reconoció que podrían implementarse medidas paliativas con resultados a mediano plazo.

Entre el cese de cosecha y la subsistencia diaria

Más allá de las variables económicas, la legisladora puso el foco en el impacto social de la crisis. La mayoría de los productores yerbateros de Misiones son pequeños chacareros que dependen de la venta de hoja verde para cubrir gastos básicos. “Son productores que tienen que mandar al colegio a sus hijos, pagar la luz, vivir el día a día”, describió.

En ese escenario, las estrategias colectivas, como el cese de cosecha para forzar una suba de precios, se vuelven difíciles de sostener. “No todos tienen la posibilidad de esperar”, explicó Soler, al relatar la tensión entre la necesidad de mantener la unidad sectorial y la urgencia de generar ingresos para la subsistencia familiar.

La diputada insistió en que los productores deben apoyarse en el instituto que los nuclea y reforzar sus asociaciones para recuperar capacidad de negociación. En un contexto de libre mercado, subrayó la necesidad de contar con herramientas concretas que permitan sentarse a negociar con los industriales sin quedar en desventaja.

La crisis del Inym, concluyó, no es solo productiva ni económica: es una problemática social que atraviesa a miles de familias rurales y pone en riesgo la sostenibilidad del principal producto emblema de Misiones.

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APAM alerta por la desregulación del INYM y reclama un precio justo para la yerba mate

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La Asociación de Productores Agrarios de Misiones (APAM) encendió una señal de alarma por la situación que atraviesa el sector yerbatero tras la desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Según advirtieron, la eliminación del marco regulatorio provocó un profundo desequilibrio económico, con caída de precios, pérdida de rentabilidad y graves consecuencias sociales en las colonias productivas. En ese contexto, la entidad reclamó un precio justo de 50 centavos de dólar por kilo de hoja verde, al considerar que los valores actuales no cubren los costos de producción ni garantizan la continuidad de la actividad.

Desde APAM sostuvieron que la desregulación dejó al sector “librado a las fuerzas del mercado”, en un esquema que calificaron como altamente concentrado e imperfecto, donde los pequeños productores carecen de poder de negociación frente a un número reducido de compradores.

Un mercado concentrado y precios a la baja tras la eliminación del marco legal

La entidad explicó que la estructura del mercado yerbatero presenta asimetrías profundas. Por un lado, existen alrededor de 13 mil pequeños productores, de los cuales el 80% posee menos de ocho hectáreas. Por el otro, un grupo muy reducido de empresas compradoras concentra el poder de mercado.

Según detallaron, dos grandes empresas correntinas concentran cerca del 50% del mercado, y si se suma una firma de Misiones, ese porcentaje se eleva aún más. Esta concentración, advirtieron, permite a esos actores imponer precios bajos, en detrimento de la producción primaria.

Desde APAM señalaron que la desregulación del INYM desarticuló el sistema que ordenaba la actividad, generando un escenario donde “hoy pagan lo que quieren”. Como consecuencia, afirmaron que muchos trabajadores rurales se ven forzados a migrar a Brasil para realizar tareas de cosecha, ante la imposibilidad de percibir ingresos suficientes en el circuito yerbatero local.

Antecedentes regulatorios y el rol histórico del INYM

La asociación recordó que el sector ya atravesó una experiencia similar tras la eliminación de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM) en la década del noventa, cuyos efectos negativos sobre la producción primaria fueron luego reconocidos por los propios actores de la cadena.

Como respuesta a ese proceso, se creó el Instituto Nacional de la Yerba Mate, con el objetivo de garantizar costos de producción y márgenes mínimos de rentabilidad, a través de un sistema de negociación institucionalizada. Sin embargo, desde APAM cuestionaron que el actual proceso de desregulación haya eliminado ese marco legal, dejando sin herramientas de protección a los productores.

“La mesa del INYM siempre fue compleja, un verdadero campo de batalla, pero existía un marco legal”, señalaron desde la entidad. En ese esquema, explicaron, si no se alcanzaba unanimidad en la definición del precio, la Nación debía laudar, y ese laudo aseguraba al menos la cobertura de los costos de producción.

En esa línea, defendieron el requisito de unanimidad como una herramienta clave para la producción primaria. “Los únicos que vendemos materia prima somos los productores. El resto compra. Si el precio se definiera por mayoría, se fijaría un valor vil que nos dejaría afuera del sistema”, afirmaron.

Impacto social en las colonias y reclamo de una salida política

La crisis derivada de la desregulación ya se manifiesta con fuerza en las zonas rurales. Desde APAM advirtieron sobre la proliferación de carteles de venta de chacras y propiedades rurales, una señal concreta del deterioro económico y social que atraviesa la actividad yerbatera en Misiones.

Frente a este escenario, la entidad reclamó una salida política urgente y pidió que las máximas autoridades de la provincia intervengan ante el Gobierno nacional. “Pedimos que se sienten con el Presidente y se resuelva esta situación. El marco legal existe y se llama Instituto Nacional de la Yerba Mate”, expresaron.

Finalmente, APAM reiteró su histórico reclamo por un precio justo de 50 centavos de dólar por kilo de hoja verde, un valor que, aseguraron, está respaldado por documentos, publicaciones y antecedentes históricos del sector. “Históricamente sostenemos ese precio y en varios períodos incluso estuvimos por encima de ese valor”, concluyeron.

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La Provincia insistirá para que el INYM vuelva a regular precios y controles de calidad

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La Legislatura de Misiones volvió a poner en agenda la crisis del sector yerbatero y ratificó su decisión de insistir para que el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) recupere facultades clave de regulación de precios, control de calidad y trazabilidad. Así lo confirmó el presidente de la Cámara de Representantes, Sebastián Macías, tras una reunión convocada por la Presidencia del cuerpo legislativo con diputados y productores, en un contexto marcado por la desregulación nacional, la caída de ingresos en el eslabón primario y un deterioro social creciente en las zonas productivas.

Crisis yerbatera, desregulación y rol de la Legislatura

Macías explicó en LT 17 Radio Provincia que la convocatoria respondió a una crisis que “atraviesa desde hace tiempo” al sector yerbatero y que se profundizó tras la desregulación dispuesta por el Gobierno nacional, que dejó al INYM sin herramientas de intervención. En ese marco, la Cámara de Representantes asumió un rol de articulación política e institucional para abrir el debate y construir consensos.

“Desde la Cámara de Representantes entendemos un trabajo, una reunión en la cual no solo se da la apertura de la posibilidad del debate, del acompañamiento, de las herramientas legislativas que puedan llegar a darse”, señaló el titular del cuerpo. El objetivo, explicó, es acompañar tanto las acciones del Ejecutivo provincial como las del Gobierno nacional, con herramientas que permitan “ir destrabando” el conflicto, aun cuando no existan soluciones inmediatas.

El diagnóstico compartido en la Legislatura apunta al impacto directo de la desregulación sobre el precio que reciben los productores. Mientras los costos crecen, los valores en góndola se mantienen estables o incluso bajan por razones de competitividad, trasladando el ajuste al eslabón más débil de la cadena. “Esto se traslada a los pequeños productores, que son los que hoy están sufriendo esta gran problemática”, advirtió Macías.

Precio, trazabilidad y un amparo para devolver facultades al INYM

El presidente de la Legislatura detalló que una de las líneas de trabajo centrales es el impulso de una acción judicial para que el INYM recupere sus facultades. “Trabajar en un amparo desde la Justicia Federal para brindar nuevamente al INYM las facultades correspondientes”, explicó, aclarando que no se trata solo de regular precios, sino también de recuperar atribuciones vinculadas al control de calidad, las formas de pago y los plazos en la cadena yerbatera.

Según Macías, la ruptura de la cadena de pagos agrava la crisis: los productores inician la zafra sabiendo de antemano que trabajarán a pérdida, una situación que definió como “insostenible en el tiempo”. A su vez, alertó sobre el impacto de esta dinámica en la calidad del producto, al señalar que muchas plantaciones no están en condiciones de ser cosechadas y que el deterioro productivo puede afectar la posición de la yerba misionera a nivel nacional e internacional.

En paralelo, se avanza en la implementación de un sistema de trazabilidad. El legislador indicó que el Ministerio del Agro, junto con ATM y Rentas de la provincia, trabaja en un proceso de carga de datos que permitirá contar con un panorama real del sector, incluyendo la cantidad de productores y las hectáreas que posee cada uno. Según estimaciones mencionadas en la entrevista, el universo alcanza a más de 12.000 productores.

“La trazabilidad va a permitir formalizar el mercado”, sostuvo Macías, y vinculó ese proceso con la necesidad de corregir prácticas de pago y situaciones de desfinanciamiento generadas por algunos industriales en la compra de materia prima.

Próximos escenarios

La problemática yerbatera fue abordada con la participación de “casi todos los frentes” que integran la Cámara de Representantes, un dato que Macías destacó como clave para enriquecer el debate y avanzar hacia propuestas más concretas. Si bien reconoció que desde la Legislatura no surge “la solución definitiva”, remarcó la importancia de construir normas y acciones que acompañen a los productores.

El presidente del cuerpo también subrayó el costado social de la crisis. “No es solamente económica, es un problema social muy profundo que nos toca muy de cerca a los misioneros”, afirmó, y describió un escenario de desánimo creciente en las zonas productivas, con consecuencias directas sobre la eficiencia y la calidad del sistema.

En cuanto al diálogo con Nación, Macías señaló que existen gestiones en marcha desde el Ministerio del Agro y el gobernador, y que el INYM —con presidente designado— comenzó a generar instancias de diálogo con los productores. Sin embargo, volvió a enfatizar que el núcleo del conflicto sigue siendo el precio y la imposibilidad de sostener la actividad bajo las condiciones actuales.

Finalmente, dejó abierta la posibilidad de que las herramientas que se desarrollen para el sector yerbatero puedan ampliarse a otras economías regionales, como la tabacalera, en un proceso de adaptación gradual a un mercado que definió como “imperfecto” y que, según sostuvo, requiere parámetros mínimos de regulación para funcionar de manera sostenible.

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FEDECOOP alertó que el precio de la yerba no cubre ni el 50% de los costos y reclamó acción del INYM

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La Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones elevó al Instituto Nacional de la Yerba Mate una nota formal en la que adhiere al reclamo de los productores primarios para instrumentar un plan de trabajo integral. Alertó por precios “irrisorios”, pagos a largo plazo y un impacto social “devastador” en el interior provincial, y propuso una batería de medidas para recomponer el equilibrio del mercado yerbatero.

La Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones (FEDECOOP) presentó ante el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) un documento con inquietudes y propuestas para afrontar la crítica coyuntura que atraviesa la actividad yerbatera. En la nota, la entidad manifestó su adhesión al pedido formulado por las asociaciones de productores primarios para avanzar en la instrumentación de un plan de trabajo conjunto, con participación de todos los eslabones de la cadena productiva, como vía para abordar de manera integral los desequilibrios del sector.

El planteo, dirigido al presidente del INYM, se apoya en un diagnóstico contundente: los precios actuales de la materia prima resultan insuficientes para cubrir los costos de producción y, en la mayoría de los casos, no alcanzan ni siquiera el 50% de esos costos. A esa situación se suma el cobro a plazos extensos, que traslada los costos financieros directamente al productor y lo empuja a un escenario de subsistencia.

Precios, costos y efectos sociales en el interior misionero

Desde FEDECOOP advirtieron que la crisis yerbatera excede lo estrictamente productivo y tiene consecuencias sociales profundas en el interior de Misiones. La entidad remarcó que la yerba mate es la principal actividad económica de vastas zonas rurales, no solo por la cantidad de productores involucrados, sino también por el uso intensivo de mano de obra a lo largo de todo el proceso productivo.

En ese marco, el documento señala que la depresión de los precios de la hoja verde impacta de manera directa en el tejido social del “interior profundo” de la provincia, al reducir ingresos, limitar la capacidad de inversión y retraer el consumo local. El efecto multiplicador negativo alcanza a comercios, servicios y economías locales que dependen de la dinámica del sector yerbatero.

La Federación sostuvo que esta situación coloca al productor “al límite de la subsistencia” y compromete la sustentabilidad de una actividad que históricamente ha sido motor del desarrollo regional.

Un mercado de competencia imperfecta y el rol del INYM

En su análisis, FEDECOOP definió al mercado yerbatero como un caso típico de competencia imperfecta, caracterizado por una demanda inelástica, incapaz de absorber variaciones significativas en la oferta. En ese contexto, el libre juego de la oferta y la demanda no solo no resuelve los desequilibrios, sino que, ante escenarios de sobreoferta, provoca una caída abrupta de los precios de la materia prima.

La entidad subrayó que este fenómeno afecta en primer término al productor, pero termina generando consecuencias económicas y sociales más amplias. Por ese motivo, consideró “de vital importancia” contar con instrumentos y políticas públicas que permitan sostener un equilibrio permanente entre oferta y demanda, garantizando precios sustentables para los productores y valores razonables para los consumidores.

En ese punto, FEDECOOP recordó que la Ley N.º 25.564, en su redacción original, preveía mecanismos adecuados para alcanzar ese equilibrio. En consecuencia, planteó que la recuperación de las facultades del INYM derogadas por el DNU 70/2023 y otras normas dictadas en su consecuencia debería constituir un objetivo central del sector productivo yerbatero. Según el documento, esa recuperación permitiría avanzar hacia una actividad “pujante, en constante crecimiento, con precios justos y generadora de muchos puestos de trabajo bien remunerados”.

Propuestas concretas: calidad, exportaciones y promoción

Además de adherir al pedido de un plan de trabajo conjunto, FEDECOOP presentó una serie de propuestas orientadas a paliar la crisis, fortalecer la calidad del producto y expandir el mercado yerbatero.

Entre los ejes centrales, la Federación propuso intensificar el contralor de calidad de la yerba mate, una facultad que el INYM conserva. El objetivo es asegurar que el producto que llega a góndola cumpla con los estándares establecidos por la normativa del Instituto, el Código Alimentario Argentino y la legislación vigente. En ese sentido, sugirió la firma de convenios con el Senasa y la Anmat para ampliar las capacidades de fiscalización, a partir de antecedentes surgidos de inspecciones del propio INYM que detectaron incumplimientos en algunas marcas.

Otro punto relevante es la posibilidad de exportar subproductos de la yerba mate. FEDECOOP mencionó el interés de una empresa brasileña en adquirir el excedente de palos que se genera durante el proceso productivo, actualmente destinado al descarte, para su uso en la elaboración de alimento balanceado para ganado bovino. La Federación consideró que esta alternativa podría transformarse en una nueva oportunidad comercial para el sector, siempre que se garantice la inutilización del subproducto para consumo humano y se evite su uso como agregado en los paquetes de yerba mate, mediante una normativa específica.

Publicidad, nuevos consumos y corresponsabilidad gremial

En materia de expansión del mercado, FEDECOOP planteó la necesidad de una política de publicidad sostenida por parte del INYM, tanto en el mercado interno como en el internacional. La entidad recordó que el Instituto financió numerosos estudios científicos que demuestran las bondades de la yerba mate y los beneficios de su consumo para la salud, y sostuvo que esos resultados deben difundirse de manera sistemática para ampliar la base de consumidores.

La propuesta incluye el uso de medios tradicionales y digitales, y la promoción del producto genérico “yerba mate”. En caso de publicitar marcas, FEDECOOP señaló que debería garantizarse igualdad de condiciones para todas las que participan del mercado. También propuso difundir nuevas formas de consumo, más allá del mate tradicional, especialmente en ferias y eventos nacionales e internacionales en los que participe el INYM.

Por otro lado, la Federación defendió la continuidad del Convenio de Corresponsabilidad Gremial, al que definió como un instrumento clave para regularizar las relaciones laborales del sector, eliminar la competencia desleal y facilitar el cumplimiento de las cargas sociales, con beneficios tanto para los productores como para el Estado. En ese sentido, solicitó que el INYM tenga un rol activo en la defensa y difusión de este sistema.

Estampilla digital y fondo de becas

Finalmente, FEDECOOP retomó una propuesta impulsada desde el sector cooperativo: la instrumentación de una estampilla digital que sustituya al sistema actual. Según la Federación, esta medida permitiría un ahorro de recursos estimado en “varios cientos de millones de pesos”, dotando al INYM de mayor eficiencia y austeridad administrativa.

Como complemento, propuso que los recursos ahorrados se destinen a la creación de un fondo de becas estudiantiles para hijos de productores yerbateros que cursen estudios primarios, secundarios o universitarios, como una política de impacto social directo en las comunidades rurales.

El documento elevado al INYM lleva las firmas del presidente de FEDECOOP, Edgar Gustavo Hein, y de los consejeros Roberto Buser y Mario Benítez, y se inscribe en un contexto de creciente tensión en la cadena yerbatera, donde los productores reclaman respuestas institucionales frente a una crisis que amenaza la sustentabilidad económica y social de la principal economía regional de Misiones.

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