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Don Leandro, entre lapachos y raídos: la zafra de Eliseo Ruzak en Alem

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Eliseo Ruzak abrió la tranquera de Establecimiento Don Leandro para contar, mate en mano, cómo atraviesan una campaña exigente en Leandro N. Alem. La escena tiene marco propio: lapachos en flor -tradición heredada de los abuelos- y una chacra ubicada entre Picada Africana, Picada Sueca y El Chatón, topónimos que condensan un siglo de trabajo yerbatero.

En Frontera Jesuita (FM República), conducido por Carlos Vedoya Recio, Ruzak explicó que están “a dos semanas” de cerrar la zafra gruesa. No definen aún si cosecharán en diciembre: “No somos muy partidarios, veremos si quedan parcelas”. El balance productivo llega con sinceridad: el rinde cae alrededor del 20% respecto del año pasado. Las causas, combinadas: sequía en enero que frenó la segunda brotación, heladas fuertes a mediados de junio (con caída de hojas a las dos o tres semanas) y fertilización más acotada por costos. “Cuidamos al colono y cumplimos con quienes confían en la empresa; a veces sacrificamos lo propio para sostener esa relación”, subrayó.

Este año proyectan 3 millones de kilos de hoja verde, lo que equivale a cerca de 1 millón de kilos de yerba seca para sostener stock y ventas. El portafolio comercial se reparte entre Don Leandro, El Hachero y Camino Nuevo. Hoy, El Hachero concentra cerca del 70% de las ventas, con fuerte tracción en el norte del país, y el resto se distribuye entre las otras dos etiquetas. En campo, Don Leandro gestiona unas 200 hectáreas de yerbales —desde lotes centenarios hasta plantaciones nuevas de alta densidad— y trabaja con rendimientos promedio de 6.000 a 7.000 kg por hectárea, según el ambiente y la edad de los cuadros.

Suelo protegido y cosecha cuidada

La empresa sostiene una estrategia de coberturas verdes con avena–raigrás como caballito de batalla, y ensayos con maní forrajero en algunos cuadros. En sanidad, eligieron no intervenir con insecticidas frente a los ataques de “rulo” de fin de primavera: priorizaron manejo y observación. La cosecha sigue siendo manual —por decisión del padre de Eliseo, Eduardo— para “cuidar la vida de la planta”. Los raídos hoy se mueven con carritos por seguridad; aquellos 100 kilos a la espalda quedaron como foto de museo. La cultura de orden e higiene industrial es marca de familia: “Producimos alimentos; el estándar empieza por la limpieza”, repiten en planta.

Ruzak dejó un párrafo aparte para los productores y colonos: “Aunque tenemos materia prima propia, no alcanza; sin ellos no podríamos. Gracias por confiar en esta zafra difícil”. Y volvió al origen: a Eduardo, que aún llega a las 6 de la mañana y se va pasado el mediodía, y al mandato que atraviesa generaciones: excelencia, palabra y trabajo. En la chacra, entre lapachos rosados que anuncian la primavera, la yerba se seca y la marca se afirma. Don Leandro, El Hachero y Camino Nuevo siguen saliendo de Alem hacia góndolas de todo el país, con la misma premisa: hacer bien las cosas, aun cuando el clima y los costos aprietan.

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El empleo misionero: el motor de la chacra y la recuperación salarial

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En un contexto general de muy lenta recuperación del empleo en la Argentina, los datos adelantados para junio de 2025 presentan un cuadro favorable para Misiones, donde el empleo registrado en el sector privado, de acuerdo con los registros de la SRT, presentó un aumento de 1,8% mensual, que equivale a la creación de unos 2.087 empleos, para completar 108.492. 

Esta suba está explicada principalmente por el agro, que exhibió un alza de 16,0% incorporando un total de 1.972 empleos, es decir, representó el 96% de la expansión total. Pero hubo otros sectores con una buena dinámica: los servicios profesionales crecieron al 6,0% (+144 empleos), el comercio se expandió 0,8% (+203 empleos) y la Industria en +0,7% (153 empleos).

En contraste, hubo caídas de considerable magnitud: las actividades administrativas (-4,3% con -169 puestos), los servicios de alojamiento y comidas (-3,9% con -160 empleos) y los servicios artísticos (-2,8% con -49 puestos) presentan las variaciones negativas más importantes. 

De la mano de un aumento del empleo, también se observó una variación positiva en la cantidad de empleadores registrados: Misiones alcanzó los 12.627, con una suba mensual de 0,9% (+83). También el agro tuvo un fuerte protagonismo: creció al 6,1% la cantidad de empleadores, secundando a la Minería (+10,0%). En el comercio, en cambio, pese al alza del empleo, se redujo la cantidad de empleadores en 0,6% y lo mismo se ve en la industria (-0,2%). Esta situación podría ser síntoma de un proceso de concentración: pequeños comercios o industrias que se retiran o dejan de figurar como empleadores, mientras que las firmas de mayor tamaño amplían sus plantillas y absorben trabajadores. Esto implica que el empleo total crece, pero se distribuye en menos empresas, reflejando un mercado más concentrado y con mayores escalas de operación.

En este contexto, ¿por qué el agro está a la cabeza de la recuperación de junio? El notable crecimiento del empleo agropecuario en Misiones durante junio responde, en gran medida, a la marcada estacionalidad de las actividades rurales, en especial las vinculadas con la zafra yerbatera, que atraviesa uno de sus momentos de mayor intensidad en este período del año, que se traduce en un incremento puntual pero significativo en la cantidad de trabajadores registrados en el sector. A esto, se suman otros factores posibles como la estacionalidad en subsectores como el forestal y el tabaco. 

La combinación de estos cultivos, con distinta intensidad, refuerza la tendencia de que junio sea un mes donde la demanda de empleo agropecuario formal alcanza uno de sus puntos más altos en el calendario anual.

Los datos de la SRT para Misiones nos permiten además estimar el nivel salarial. La masa salarial creció 2,1% real mensual en el sector privado, pero el salario promedio lo hizo en 0,2%. Esto se explica por el alza de los puestos de trabajo que producen mayor masa salarial pero no necesariamente el salario promedio se mueve a igual ritmo. 

Más de la mitad de los sectores de actividad mostró incrementos de su salario real promedio en este mes: los mayores salarios corresponden a Suministro de Electricidad (+12,0%), Construcción (+3,8%), y Suministro de Agua (+2,8%). 

En el agro, que fue el protagonista en la creación de empleo, el alza salarial fue del 1,1% mensual real, al tiempo que en la industria (0,9%) y el comercio (0,1%) tuvieron variaciones marginales. En cambio, el sector de la Finanzas, que es el que exhibe el mayor salario promedio de la provincia, sufrió una merma del 4,2%. 

Para sintetizar la información, durante junio el mercado laboral formal de Misiones mostró un importante crecimiento impulsado casi exclusivamente por el agro, que traccionó tanto en cantidad de empleos como en nuevos empleadores. En materia salarial, se observó una leve recuperación real del poder adquisitivo promedio, aunque con ciertas heterogeneidades hacia dentro de cada rubro. 

En conjunto, el panorama laboral provincial de junio combina dinamismo en el empleo privado con un salario real estabilizado, lo que configura un escenario positivo respecto a los observados en meses previos. 

Pero aquí cabe realizar una muy importante aclaración: al analizar la evolución del empleo registrado es fundamental tener en cuenta que existen distintas fuentes de información oficial que no siempre reflejan exactamente los mismos niveles ni tendencias. 

Las dos bases más utilizadas son el SIPA y la SRT, y si bien ambas se refieren al universo de empleo formal, presentan diferencias de alcance y metodología que explican las discrepancias. En esta oportunidad, hablamos de los datos que arrojó la SRT, pero veamos las diferencias. 

El SIPA, gestionado por la ANSES, releva el total de trabajadores que realizan aportes al sistema previsional; en cambio, la SRT se enfoca en los trabajadores asalariados que cuentan con cobertura de riesgos del trabajo a través de una ART (Aseguradora de Riesgos del Trabajo) o un sistema equivalente de autoseguro en el caso de grandes empresas. 

Pero además, otra diferencia clave entre ambas fuentes es que el SIPA publica datos tanto en su serie original como en serie desestacionalizada, mientras que la SRT solo ofrece información en valores absolutos sin corrección estacional. La desestacionalización implica aplicar métodos estadísticos que eliminan los efectos propios de las variaciones recurrentes del calendario —como cosechas, zafras, vacaciones o ciclos administrativos— para poder identificar la tendencia de fondo en la evolución del empleo. Esto permite que en el SIPA se observen con mayor claridad los cambios estructurales del mercado laboral, sin que queden distorsionados por los picos estacionales. En cambio, los datos de la SRT reflejan directamente la realidad de cada mes, lo que los hace muy útiles para entender la dinámica coyuntural pero más sensibles a la estacionalidad. 

Esto podría reflejarse en Misiones por lo analizado anteriormente respecto a los datos de junio, donde el agro, por factores estacionales, registró un fuerte aumento de mano de obra y provoca que la SRT muestra un salto pronunciado de empleo en junio (que luego tiende a revertirse); en SIPA, al aplicar la desestacionalidad, disipa ese efecto resaltando la tendencia de mediano plazo. La implicancia es que para analizar la evolución estructural del empleo conviene recurrir al SIPA, mientras que para capturar la coyuntura inmediata y estacionalidad sectorial resulta más ilustrativo trabajar con los datos de la SRT. Al respecto, los datos de junio para SIPA se conocerán en una semana, por lo que estaremos atentos a cómo varía su estimación en función de estas diferencias metodológicas descritas. 

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Volver a los 50 centavos de dólar: la meta de Herrera Ahuad para sostener la producción yerbatera

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El presidente de la Legislatura Provincial y candidato a diputado nacional, Oscar Herrera Ahuad, volvió a poner al centro de la agenda política el futuro de la cadena yerbatera. En un contexto de desregulación y vaciamiento del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), el exgobernador recordó el antecedente alcanzado durante su gestión, cuando se logró que el kilo de hoja verde se pagara 50 centavos de dólar, un precio histórico que permitió a los productores saldar deudas, invertir en maquinaria y sostener la producción.

Herrera Ahuad cuestionó la política del gobierno nacional que eliminó las facultades regulatorias del INYM y habilitó la libre plantación. Según el dirigente misionero, esa decisión provocó un desplome del precio que perciben los productores: “La desregulación redujo drásticamente el precio de la hoja verde. Hoy se paga apenas $250, cuando debería rondar los $650 si se mantuviera la referencia de 50 centavos de dólar que conseguimos en 2023”.

En ese año, recordó, el laudo oficial fijado por el Ministerio de Agricultura (resolución 107/23) llevó el precio a un equivalente de 50 centavos de dólar por kilo de hoja verde. “Ese valor permitió que miles de productores cancelaran deudas y reinvirtieran en sus chacras. Incluso los más críticos terminaron admitiendo que fue un punto de inflexión para la economía yerbatera”, remarcó.

El impacto en los productores

Los números reflejan el deterioro: en 2023 el precio llegó a $370 (0,58 dólares), mientras que en 2025 apenas alcanza los $250, menos de la mitad de lo que debería ser. “El libre mercado benefició a los grandes molinos, pero no al consumidor ni al productor. La brecha entre el origen y la góndola se amplió y el pequeño productor quedó relegado”, señaló.

Herrera Ahuad subrayó que la teoría del mercado libre no se cumple en este sector: “Hoy la producción cae un 25% por efecto del clima y las ventas suben un 15%. En un mercado perfecto, el precio debería subir. Sin embargo, al productor le pagan menos, mientras el precio en góndola se mantiene o aumenta. Esto demuestra que la yerba mate es un mercado imperfecto, que necesita regulación para distribuir las ganancias de manera equitativa”.

En plena campaña, el debate yerbatero se convirtió en un eje electoral. Mientras los liberales defienden la continuidad de la desregulación y la competencia como único regulador de precios, otros sectores –con Herrera Ahuad como vocero más visible– reclaman una intervención pública que garantice un precio sostén en dólares.

El candidato propone reinstalar el INYM con facultades plenas para fijar precios mínimos, actualizar la referencia semestralmente y explorar mecanismos de financiamiento y modernización productiva. También destacó la importancia de abrir mercados externos, recordando la reciente exportación de una cooperativa misionera a la India como ejemplo de la necesidad de diversificar destinos.

Para Herrera Ahuad, la meta es clara: “Volver a los 50 centavos de dólar no es nostalgia, es justicia para nuestras familias productoras. El verdadero desafío de la política es construir consensos que garanticen un precio justo y sostenible en el tiempo”.

La experiencia de 2023 demuestra que es posible combinar un precio justo para el productor con récords de consumo interno y exportaciones. La pregunta que queda abierta es si la dirigencia política tendrá la voluntad de reinstalar reglas de juego que permitan sostener la producción yerbatera sin condenar al desarraigo a miles de familias en Misiones y el Nordeste.

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La brecha en la yerba mate: productores calculan un valor de $534,9, pero la industria paga menos de la mitad

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El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) actualizó la matriz de costos de producción de la hoja verde, que arrojó un valor de $411,46 por kilo puesto en secadero. A ese monto, hay que sumarle un 30 por ciento adicional necesario para garantizar la rentabilidad del productor, lo que eleva el precio de referencia a $534,9 por kilo.

Sin embargo, la realidad del mercado muestra una distancia alarmante: la industria está pagando actualmente entre $250 y $304 por kilo, muy por debajo del nivel calculado como necesario para sostener la actividad. Y en algunos casos extremos, como en la zona centro de Misiones, entre Oberá y Campo Grande, los productores reciben apenas $180 por kilo, el valor más bajo registrado en la provincia.

La diferencia se explica por la desregulación del mercado dispuesta por el presidente Javier Milei a través del DNU que limitó las funciones del INYM. Desde entonces, los valores se definen por la libre negociación entre productores e industriales, sin precio oficial de referencia.

El cálculo aprobado corresponde a la actualización bimestral que realiza el Directorio del INYM y fue validado el pasado jueves 28 de agosto. La matriz de costos, previamente analizada por la Subcomisión de Costos del Instituto, tiene un carácter referencial, ya que refleja un costo bruto promedio de producción sin incluir márgenes adicionales de utilidad.

La situación profundiza la tensión en el sector, ya que mientras los productores advierten que trabajar por debajo del costo amenaza la sostenibilidad de la actividad y el arraigo rural, la industria sostiene que el mercado debe autorregularse en un contexto de caída del consumo interno y dificultades para exportar.

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Renzo Klimiuk: “La yerba mate necesita un Estado que entienda la economía regional”

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Renzo Klimiuk, titular de Klimiuk Infusiones, trazó un panorama de la situación que atraviesa la yerba mate en el actual contexto económico y destacó el rol que cumple Misiones en sostener a los productores.

“Nosotros como empresa, como Klimiuk, buscamos la alternativa de hacer un producto diferencial. Hoy en día, si no tenés un producto diferencial, no podés salir del mercado”, afirmó. En esa línea, señaló que la compañía avanza con inversiones privadas que permiten incorporar tecnología para ganar competitividad.

Klimiuk valoró especialmente las herramientas financieras impulsadas en la Provincia: “Hoy nos ayuda mucho un Estado misionero presente, para que el productor también pueda tener un cheque a 90 días y descontar sin intereses. Eso significó un esfuerzo grande de la Provincia y ayudó a varios de nuestros proveedores”.

La empresa trabaja con más de 250 pequeños productores, quienes también se beneficiaron de estas medidas: “Eso ayuda a tener más volumen en producción y a que el productor, en esta crisis actual, pueda cobrar de contado en varias oportunidades de la zafra. Esto genera desarrollo en la comunidad y un beneficio directo e indirecto para toda la actividad”.

Sin embargo, Klimiuk advirtió sobre la falta de acompañamiento a nivel nacional. “Hay un gobierno nacional que hoy no entiende este sentido de la economía regional, del derrame que tenés acá en la economía del sector del mate. El productor no invierte en bonos ni en dólares, invierte en comprar una casa, un autito o arreglar su chacra”, sostuvo.

Finalmente, hizo un llamado a repensar el impacto de las decisiones políticas: “Hoy, pasando esta crisis, la desregulación, el daño que hizo en la actividad, necesitamos un gobierno nacional que tome conciencia de lo que es la economía regional y lo que inyecta en mano de obra, fuente de trabajo y en el desarrollo de una comunidad”.

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