Colchones Taurus, el éxito del buen dormir

No existe una fórmula exacta para lograr el éxito a nivel empresarial, hay muchos factores que influyen, pero si algo tienen en común las empresas que trascendieron en el tiempo es la excelencia en el producto o servicio que ofrecen. Para lograr esta corona, no basta con un trabajo infatigable, también es necesario tener muy presente valores, constancia y templanza para saber llevar las adversidades y navegar sobre las transformaciones naturales que se dan con el tiempo y las nuevas tecnologías.

La empresa Torres e Hijos cumplió 43 años y se prepara, con paciencia y prudencia, para cumplir muchos años más. Un negocio familiar que inició en algún momento hace casi medio siglo de la mano de los hermanos Alberto y Rodolfo Torres, sufrió transformaciones, bifurcaciones y que hoy puede jactarse de fabricar una de las marcas líderes en el rubro de colchones y almohadas: Colchones Taurus.

Hoy la empresa ya es administrada por la segunda generación de Torres, los hermanos Cecilia, Juan Pablo y Diego y continúa el emporio de colchones que se iniciara muchos años atrás en Posadas y que, en la actualidad, cuenta con centros de distribución en otras cinco provincias. De esta manera, Cecilia se encarga de la parte financiera y administración, Juan Pablo es quien está más presente en la planta de fabricación y Diego se encarga del sector de ventas.

En diálogo con Economis, Diego explica cómo la empresa pasó de ser Cueros Torres a una empresa con más de 200 trabajadores en todo el país, dos unidades de negocios, 16 viajantes y un nicho de crecimiento exponencial, para los próximos años. “Hubo un proceso largo de cambios, de crecimiento, nosotros nos mudamos a esta planta en 1988; en los 90´ montamos el primer centro de distribución en Resistencia, en el 98´ en Córdoba, en el 2001, en plena crisis, en Buenos Aires y después en el 2008 en Mendoza y Rosario, que son los que tenemos actualmente y, desde los cuales, se abastece a distintas partes del país”.

Diego tiene años de experiencias en el negocio y entiende cómo funciona la maquinaria, tanto la industrial, como la humana que hace grande a la empresa. “Llegó un momento y nuestro padre nos heredó la empresa, tuvimos que hacernos cargo”, explicó después, mientras se encaminaba a mostrar la zona de fabricación de los colchones, una amplia planta dividida en diferentes sectores bien distribuidos y encadenados para que el fordismo funcione de manera eficiente.

“Nosotros vendemos exclusivamente a minoristas, no vendemos al público, entonces, la cercanía de los centros de distribución con depósitos, con stock, con camiones, nos da la posibilidad de tener un servicio muy bueno al cliente, que es fundamental, hoy por hoy”, reflexionó el empresario.

Con el pasar de los años, la empresa pasó por enormes transformaciones en el mismo rubro. En los inicios fabricaban exclusivamente colchones de espuma. “No se hacían colchones de resortes, ni siquiera comprábamos la estructura y la enfundábamos, nosotros no teníamos colchones de resortes hasta el año 1991, cuando abrimos nuestra primera línea de colchones con resortes que se llamaba resortes, no tenía un nombre la línea siquiera”, recuerda entre risas.

Con el avance de la tecnología se vieron obligados a incorporar nueva maquinaria, nuevas tecnologías y, sobre todo, capacitar al personal para mantener la calidad de los productos. El orgullo que tiene Diego por el recurso humano de la fábrica se nota en cada palabra, aunque no lo manifieste explícitamente. El respeto es recíproco, los trabajadores lo saludan cuando camina entre las máquinas, las telas y las espumas, pero ninguno se inhibe, al ser observado por su empleador.

Nuevas tecnologías y nuevas demandas, los colchones, además de funcionales, necesitaban ser estéticamente atractivos y eso también fue un desafío, por lo que incorporaron un centro de diseño donde hay personal dedicado estrictamente a la parte estética, sin perder la calidad pretendida.

“La estética es muy importante, que el colchón sea de vanguardia, por eso tenemos la línea Concept Design, que son cuatro productos novedosos. Intentamos diferenciarnos de nuestras competencias de alguna manera y creemos que la estética, en las telas, en las formas, en los colores, siempre te permite diferenciarte en algo”, afirmó.

Cuando de colchones se habla, Taurus es una de las marcas más importantes del mercado a nivel nacional. En la actualidad producen, en su planta ubicada sobre la Ruta Nacional 12, a la altura del barrio Fátima de Garupá, entre 36.000 a 40.000 productos por mes y les es posible esto por estar a cargo de todo el proceso de fabricación, desde cero. “Nosotros compramos los químicos en tanques a granel y hacemos la espuma y de ahí se disparan todos los procesos que vienen después, lo mismo con el resorte, compramos el alambre en rollo y hacemos los alambres, los cosemos, todo ese proceso y no todas las fábricas lo tienen”.

Esto les brinda una ventaja competitiva frente a fábricas más chicas. “Si bien, después en la calle te encontrás con un montón de problemas de diferencias de precios, pero el posicionamiento viene un poco por eso, por la capacidad de poder gestionar todo el proceso, entero, de fabricación del colchón y las espumas”.

Respecto a los productos, actualmente cuentan con más de 21 líneas de colchones, donde los más vendidos son: en la línea de espuma el Gold Jackard, el Real y el Illusion, mientras que en la línea de resortes son Luxor, Equis y Elite. También cuentan con 11 líneas de almohadas de diferentes características, tanto en tamaño, como en densidad y telas.

Cada línea de colchón tiene sus variables de medida que van desde los 80 centímetros de ancho a 2*2 metros, con diferentes espesores, densidad y telas. “Es un abanico muy grande de productos y eso nos permite hacer colchones muy económicos a colchones muy, muy buenos. En el medio hay todo, abarcamos todo el espectro de calidad, que es lo que te demanda el mercado. Porque además va de la mano mucho de la zona donde uno está vendiendo”.

No es lo mismo el producto que se vende en el NEA, de lo que se puede vender en Cuyo o lo que se vende en Córdoba, son distintos tipos de productos que varían por consumo o por poder adquisitivo de la gente. “Hoy tenemos mayores ventas en la zona centro del país, es decir Córdoba, sur de Santa Fe, Mendoza y Provincia de Buenos Aires. Allí están las mayores ciudades, donde está más centrada la población, donde el poder adquisitivo es mayor. Todo eso hace que, nuestro centro de distribución de Córdoba sea el principal en venta de unidades y operación, después le sigue entre Buenos Aires y Mendoza y después Rosario. Misiones y Resistencia, que serían los otros dos puntos de facturación, son menores”.

Sin embargo, uno de los sectores donde todavía consideran que deben reforzar las ventas es en el Noroeste argentino, en provincias como Jujuy, Salta, Tucumán, entre otras, donde todavía no pueden abastecer de manera competitiva.

Próximos objetivos

A pesar de ser uno de los exponentes más importantes de toda la Argentina en el rubro de colchones, apuestan a seguir creciendo. Es por ello que tienen en vista objetivos concretos y con plazos definidos, entre los cuales se encuentra la ampliación de la planta de fabricación y la incorporación de maquinaria para aumentar la producción y, de esta manera, dar una mejor respuesta a la demanda creciente y del cual no dan abasto actualmente.

Por otra parte, tienen previsto en un futuro no muy lejano, el emplazamiento de un sexto centro de distribución, en este caso en Tucumán, para abastecer con sus productos en toda la zona del Cuyo y del NOA. En la mima línea, también prevén abrir otro centro en Mar del Plata para abastecer la costa argentina y otra en el sur, para llegar de mejor manera a la Patagonia. “Estamos viendo si vamos a Neuquén o Cipolletti”, advirtió.

Índigo

Entre las proyecciones de inversión para el crecimiento de producción, también se encuentra Índigo, una unidad de negocio que se dedica a la fábrica de sillones, sofás y respaldos de cama. El proyecto, que actualmente cuenta con 17 líneas de producción, se encuentra en funcionamiento hace más de cinco años y crece exponencialmente.

“Va de la mano con el colchón, porque tratamos el mismo negocio, las mueblerías, las colchonerías venden también tapicería, entonces van un poco de la mano. Nos está yendo muy bien, con sillones muy lindos, muy novedosos. Es una fábrica que está en crecimiento exponencial y en el cual tenemos que incorporar más personal, incorporar maquinarias nuevas y quizás, en corto plazo, tengamos que ampliar la planta”, remarcó.

La empresa Torres e Hijos supo posicionar una marca que, automáticamente, es relacionado con su producto, como lo es Coca Cola con las gaseosas de este sabor o Kolinos con la pasta dental, por nombrar algunos. Con un modelo de negocio donde también acompañan a sus clientes y los motivan a usar la marca, ponen en lo más alto el legado de don Alberto Torres quien aún, después de jubilarse, no deja de visitar la fábrica y a sus hijos que continúan en el negocio y lo hacen crecer.

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