Un perfil distinto que encuentra soluciones en silencio

El gobernador Hugo Passalacqua se reunirá este lunes con el secretario de Agricultura de la Nación, Ricardo Buryaile y funcionarios del ministerio del Interior, con un doble objetivo. Asegurar los recursos del Fondo Especial del Tabaco y garantizar que llegue el dinero del Fondo Fiduciario Nacional de Agroindustria (Fondagro) para pagar las tasas de la financiación de la cosecha de la yerba mate.

El mandatario misionero da una muestra más de un estilo único, que  sin estridencias ni profundizar las antinomias, consigue resultados.

La firma del acuerdo con Agricultura, servirá para mejorar la situación económica de los pequeños productores, es una forma de cuidar la economía de los misioneros. Y llega casi de manera inmediata, pese al retaceo de la Nación en medio de las negociaciones con los productores. Fue la Provincia la que insistió y buscó los caminos para destrabar el conflicto, ante una mirada condescendiente de los funcionarios nacionales, que, sin embargo, reconocen la labor de Passalacqua y su Gabinete y ahora se ven conminados a resolver el conflicto.

La resolución del conflicto yerbatero es un mérito del Gobierno misionero y Passalacqua insiste en que el objetivo es alcanzar un precio promedio de la materia prima que esté en torno a los 50 centavos de dólar. Ese es el camino elegido, aunque no sea alcanzado en primera instancia.

Ese estilo de Gobierno, sin choques, casi en silencio y sin discursos retóricos, permite avanzar en lo que necesitan los misioneros.

Es un estilo que obedece a lo que la sociedad eligió. Lo que apoyó y lo que dejó de apoyar. No es casual que el 87 por ciento de los misioneros destaque la administración de Passalacqua y los resultados de su gestión.

Eso marca también un desafío para el comando político de la Renovación, que debe manejar los nuevos tiempos entre el misionerismo y Cambiemos. Son tiempos que exigen gestos distintos, alejados de la soberbia y más cercanos al juego en conjunto, en empatía con la sociedad que es la que debe soportar las medidas de ajuste que tomó el Gobierno nacional.

Misiones sostiene su propio rumbo mientras garantiza la gobernabilidad nacional, aunque siempre plantándose con voz y voto cuando se hizo necesario. En esa línea, acompañó lo necesario para el Ejecutivo y sacó el mejor provecho a cada gestión para conseguir recursos para la provincia.

Está claro que las soluciones a la problemática yerbatera no fueron alcanzadas definitivamente. Pero la apuesta está hecha en la protección de los eslabones más débiles de la cadena productiva. El Fondagro servirá para financiar la cosecha, subordinada a los violatorios designios de algunos sectores de la molinería, más aliada a los supermercados, que se quedan con una gran porción de los recursos misioneros, que preocupados por la suerte de los productores.

Esa línea de acción, definida en el diálogo permanente entre el Gobernador y el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, determina también el rumbo que tomará la política en los próximos meses.

Sostener el timón en la tormenta no permite la improvisación, el desdén, ni desentenderse. Por eso el diálogo es fluido para tomarle el pulso a la gestión. Sin embargo, no se habla de candidaturas. Fuentes de la Renovación aseguran que hace meses no hay encuentros del comando político pensando en las urnas, ni entre Rovira y Closs ni entre Passalacqua y Closs. La prioridad es la gestión y eso demanda concentración y un diálogo permanente entre el Ejecutivo y el Legislativo. 

Se trata de un tiempo de evaluación del humor social, condicionado por lo económico. Las decisiones sobre las urnas se tomarán más adelante, en diálogo distendido y sin presiones.

Las encuestas, de todos modos, permiten avizorar lo que la sociedad requiere y valora. El 87 por ciento de los entrevistados por la consultora de Analía del Franco destacan la gobernabilidad aportada y conseguida por Passalacqua, casi sin discursos, en silencios, pero trabajando por las soluciones en la provincia, por ejemplo, la producción yerbatera.

Ese nuevo liderazgo, de cercanía y en silencio, contrasta con los tiempos pasados de la fuerte retórica, pero ratifica que la agenda de los misioneros y su paz social, deben estar por encima de cualquier consideración, lejos de la antinomia planteada en el centro porteño.

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