Valentina Ferrari, raíces, modelaje, cine y medioambiente

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El mate. La chipa. La tonada misionera sigue intacta. Sin embargo, Valentina Ferrari D’Agostini es casi europea. Su carrera como modelo está en pleno ascenso, con trabajos realizados para marcas como Gucci, Chanel y su rostro en enormes marquesinas. 

Emigró a París a los 18 y hace cinco años vive en Milán, Italia donde trabaja como modelo y estudia actuación. 

En una visita a Open 101.7 contó cómo fueron sus inicios en el modelaje, su decisión de irse a Europa y como se va adaptando poco a poco a las costumbres y cultura italiana. “Poco a poco me voy sintiendo más en casa”.

Valentina es de Oberá, su amor por el modelaje nació cuando era muy pequeña. “Empecé con 14 años en la ciudad de Buenos Aires, estaba constantemente viajando de Oberá a Buenos Aires, en colectivo, en avión, hasta que se me dio la oportunidad de viajar al exterior, gracias a una agencia que tenía en París”. 

Consciente de que el modelaje es un rubro en el que se necesita y se exige una mente abierta, estar dispuesta a viajar más de lo habitual y animarse a trabajar con nuevos clientes, la joven obereña no dudó en aceptar aquella propuesta que la llevó a varias capitales del viejo continente. “En Europa las oportunidades son más grandes, a través de mi agencia pude trabajar con marcas reconocidas,como Gucci, algo que permitió crecer a nivel profesional, crear una imagen de renombre en la carrera. Este es un trabajo muy impredecible. Cuando llegué a Italia, fui a hacer un casting para esta marca y ellos no me eligieron, dos años después volví a intentar y quedé confirmada para trabajar con ellos”. 

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“Es un trabajo que exige mucha disciplina, cuidar la alimentación, que esto se refleje en el cuerpo y en la piel, porque es necesario también tener una buena piel”, remarcó. 

La joven obereña contó que además de ser modelo en la ciudad italiana, está estudiando actuación hace dos años, una pasión que la acompaña y con la que siente que puede ser más ella misma. “El teatro me gusta mucho porque es como mi momento de catarsis, es un lugar donde uno puede ir y sacarse la máscara y me siento yo”.

“La moda es algo que no la vas a entender nunca, pasa de tener la suerte de que te vea un productor, un agente que te ve y le gustas por tu potencial, o porque la vas remando, con constancia, resiliencia, paciencia y disciplina, como lo vengo haciendo yo hace diez años, lo cual también me permite hoy ver los frutos de los árboles que estoy cultivando hace años”, precisó Valentina. 

Fiel a sus raíces, la misionera es una gran defensora del cuidado del medio ambiente. Comprometida con la causa, promueve que desde la moda se puede hacer un gran aporte a la no contaminación ambiental, siendo ésta una de las industrias de más contaminación en el mundo por la gran cantidad de materia prima que se utiliza para su producción, como también el consumo del agua para los lavados, y los desechos que generan cuando las marcas no se convencen del diseño de la prenda. “Trabajando en este mundo de la moda, quiero dar esa devolución, entonces desde mi punto, desde mi mundo, desde donde estoy quiero dar ese mensaje, me gusta comprar ropa de segunda mano, con mis amigas tenemos un espacio que promueve esta práctica”. 

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“El uso de las prendas, es un concepto erróneo de las personas, al pensar que no se puede volver a usar la prenda de otro, es algo cultural, pero deberíamos ser más conscientes para promover la moda circular, porque esto aporta al medio ambiente, por lo tanto también al futuro de nuestros hijos”.

Por la cotidianidad, los compromisos, y diversas razones hacía dos años que Valentina no visitaba Misiones, por lo que este año decidió pasar las fiestas en su hogar con su familia, y aprovechó la oportunidad para traer a su ciudad natal a su pareja Tomasso Cateli, quien también es modelo, para disfrutar unos días de naturaleza y descanso. Después de pasar por los estudios de Open, la joven pareja embarcó su viaje a la fábrica de yerba mate Piporé, para conocer todo el proceso de producción  y posteriormente dirigirse a las imponentes Cataratas del Iguazú. 

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