Vestidos de novia, exclusividad y talento en manos misioneras

Llegar al altar vestida de blanco, ese acto solemne que comienza como un sueño y que a lo largo de los años se fue adaptando a los tiempos y exigencias de los protagonistas, tiene su costado protocolar con los preparativos que incluyen salón, decoración, música, fotos, filmación, la cena o el almuerzo dependiendo de la hora en que se haga la fiesta, las bebidas, el postre, la torta, el baile carioca, y cuanto detalle se quiera incorporar. Todas esas piezas que van acomodándose tienen una excluyente que merece especial dedicación. El vestido de la novia.

En Misiones comienza a dar sus primeros pasos el mercado para cubrir esa demanda. La diseñadora Romina Maimó es una joven que se abre camino. Formada en Posadas, asegura que ya no es necesario viajar a Buenos Aires para tener un futuro en la profesión y que hay mucho talento en los diseñadores locales.

Desde su atelier de novias, Romina describe que el diseño le proporciona mucha inspiración “porque una novia ya viene con una historia, una personalidad un estilo y todo eso es un desafío para un diseñador”.

 

¿El mercado en Posadas cómo está? ¿Las novias son exigentes?

Las novias por lo general ya vienen con un estilo marcado y en base a eso se diseña. En Posadas hay muchos casamientos, este año es mucha la demanda. Los meses que más pedidos hay son noviembre, diciembre, enero y febrero.

“En el atelier se hace un asesoramiento para reforzar el estilo de cada mujer para que cada corte se adapte a su silueta siempre respetando su personalidad”.

La joven diseñadora ya hizo varios desfiles no solo en la provincia, sino como invitada en Paraguay, donde próximamente se hará una exposición con posibilidad de concretar negocios.

Para comenzar el trabajo Romina Maimó toma papel y lápiz y deja volar la imaginación. Se imagina el diseño, lo plasma y hace un muestrario del material con el que puede lucir el modelo.

El trabajo es casi en su totalidad artesanal, con un mínimo porcentaje industrial. Confiesa que en los últimos dos años se notó un cambio en la exigencia de las novias y en la suya propia. “Las clientas por lo general se dejan inspirar por las tendencias, eso obliga a la permanente actualización”.

“La capacidad de diseño una la lleva incorporada desde que elige estudiar. Después se aprenden las técnicas”, explica.

¿Este segmento, o el de la indumentaria de diseño tiene lugar en la provincia o comienza recién a cobrar notoriedad?

Comienza recién ahora. Cuando arranqué por ejemplo con las novias, ellas querían copiar un modelo ya armado. Y hoy se animan a que nosotros le hagamos el diseño. Confían en el diseñador.

En cuanto a costos. ¿Qué presupuesto hay que manejar?

Lo que cuestan son los materiales. Los traemos de toda la Argentina. Después hay que tomar en cuenta el valor del diseño. Entonces arrancan desde los 12 mil pesos. De ahí en más. De todas maneras todavía ese presupuesto es menor al que se maneja en otros grandes centros urbanos del país.

 

Qué piden las novias

Romina exhibe en su atelier algunos de los modelos que imagina y concreta y en los que incluye cada detalle agregándole personalidad y autenticidad con terminaciones exquisitas. Trabaja en ocasiones con un equipo de peinadoras y maquilladoras, y confiesa que le gusta acompañar a la novia para asegurarle tranquilidad.

“Este año la tendencia es el bordado pero muy tranquilo. El tul, la transparencia, detalles como cinturones, los vestidos no tan armados, no tan amplios. Más allá de lo lindo del modelo y la elegancia buscan la comodidad”. Finalmente, la diseñadora aseguró que cada vez son más las que solicitan el cambio de vestuario. Un elegante y delicado vestido para el momento de ingresar a la iglesia y luego algo más cómodo y generalmente corto para la fiesta.

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