Yerba Kaiwá: innovación, cultura y sustentabilidad con origen en la selva misionera

Camila Mazzola y Agustina Alfonzo son dos amigas posadeñas que se conocen, prácticamente, de toda la vida. Decidieron emprender en un rubro diferente al que se formaron, pero en el cual, consideran, tienen mucho que aportar. Camila, de 27 años, contadora y futura abogada, mientras que Agustina, de 26 años, es diseñadora. Ambas son las impulsoras de Kaiwá, una yerba que busca posicionarse como el producto emblema del sur de la provincia y que rápidamente despertó el interés de locales y foráneos.

Es así que, a pocos días de su lanzamiento, se incorporó a la Asociación de la Ruta de la Yerba Mate (ARYM) por gestión directa con su presidente Alejandro Gruber y por el cual lograron insertar su producción en Misiones, el país y despertando el interés de empresas importadoras. “Elaboramos Kaiwá una yerba que venera sus orígenes, nacida en el corazón de Misiones en la Ruta de la Yerba Mate, está inspirada en la preservación de nuestra cultura, en la innovación y en el cuidado del medioambiente“, explicó Camila en la página del ARYM.

La yerba Kaiwá, comentan sus creadoras, se centra en cuatro pilares: en la Innovación, en el trabajo en equipo, en el cuidado ambiental a través de la yerba mate sustentable y en preservar y promover la cultura productiva yerbatera. “Estamos muy contentas, es un emprendimiento chico por el momento, pero nuestra idea es posicionarnos en el mercado con un producto tradicional para todos nosotros”, manifestó Camila durante una entrevista con Economis.

El proyecto surgió en plena pandemia. “Estábamos todos encerrados, yo me recibí y decidí que quería tener mi propia empresa y mi sueño siempre fue tener mi propia marca de yerba”, explicó Camila quien conoció las dificultades de incursionar en el emprendedurismo, el estudio del proceso productivo, años de investigación y consultas con profesionales del área que las asesoraron en ese recorrido.

“Llevó su tiempo, nos costó la verdad, también siendo mujeres donde tuvimos un poco de resistencia, pero pudimos alcanzar el objetivo que es lanzar yerba mate Kaiwá, al mercado” reflexionó.

“Todo ese esfuerzo tuvo su premio y eso motiva a apuntar a nuevos objetivos”, como posicionarse a nivel nacional e internacional en un futuro. “Estamos con muchas expectativas”, reveló.

A pesar del evidente entusiasmo y la soltura para explayarse en los conceptos que desea transmitir, Camila asegura que es su colega la especialista en la parte comunicacional y de marketing, un factor determinante en la identidad de su producto. “Le metimos muchas fichas a crear algo moderno, buscamos algo que sea distinto, que el packaging sobresalga en la góndola por su moderno diseño, orientado a esos estudiantes, a esa gente que hace Home Office, al público en general”, señaló.

Pero, además de su llamativo diseño, es la calidad del producto lo que se destaca. Una yerba suave, con doce meses de estacionamiento, que ofrece una textura y sabor propio de la calidad que pregona, pero con un precio muy competitivo en el mercado actual. “Trabajamos con casi cien productores yerbateros, donde gran parte de la producción es elaborada en una cooperativa yerbatera de San Ignacio, llamada La Hoja y otra parte es cultivada en la zona de San Pedro, en el Alto Uruguay”.

En ese sentido, Camila agregó que, a pesar de recién salir al mercado, ya analizan la ampliación de su producción, con blends de yerbas y con elaboración de yerba mate orgánica, algo que consideran fundamental para el crecimiento de la empresa.

Camila y Agustina, tuvieron que afrontar un sinfín de escollos y desafíos que implican hacerse cargo de la totalidad de las tareas, desde el contacto con productores, el diseño de marca, la parte legal y contable, entre otros aspectos propios que se deben trabajar a la hora de emprender. Esta aventura argentina les permitió contar con los conocimientos necesarios sobre procesos productivos y también todo lo que significa tener una empresa que cumple con las formalidades y responsabilidades correspondientes.

El próximo desafío es mejorar el producto, debido a que recién sacaron el primer lote de 10.000 paquetes y, por ello, consideran que la alianza con el ARYM es un acierto que les permitirá insertarse mejor en el mercado y posicionarse como una marca tradicional, que es ahora su objetivo principal como empresa.

Una marca representativa

Uno de los aspectos más llamativos del producto es la marca y el nombre también es producto de un extenso estudio donde primó la necesidad de crear algo representativo, que aportara a la identidad misionera. “Fue todo un proceso de búsqueda, hasta que decidimos que queríamos algo que nos represente, algo autóctono, pero que también sea creativo, entonces fue un proceso arduo hasta que llegamos a Kaiwá”, reveló Camila.

Kaiwá es un dialecto que hablan 500 comunidades Mbyá Guaraní, el sur de Misiones y Brasil, por lo que les pareció que era un nombre adecuado y creativo. “Jugamos mucho con muchas palabras dentro de lo que es el dialecto guaraní y Kaiwá fue la más clara, la que nos inspiró para crear la empresa”.

Camila explicó que el producto es una “yerba rica, que tiene buen precio y es para todos, para que llegue a todas las casas con un precio que todos pueden pagar. No se van a arrepentir porque tiene 12 meses de estacionamiento y es segura porque cumplimos con todos los requisitos de Salud Pública, certificaciones y demás”, concluyó.

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