Yerba mate: advierten que la zafriña podría paralizarse por falta de pagos

El presidente de la Asociación de Tareferos y Yerbateros del Alto Uruguay, Antonio França advirtió que “los molinos pagan la mitad del precio y con cheques que rebotan”

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Antonio França, presidente de la Asociación de Tareferos y Yerbateros del Alto Uruguay, advirtió que los muchos productores siguen sin cobrar la zafra gruesa y que las medidas de desregulación impulsadas por el Gobierno nacional deterioraron los precios, extendieron los plazos de pago y dejaron al sector “sin perspectiva de solución”. Con cheques a 60, 90 y hasta 120 días —muchos de ellos rebotados— y ofertas de apenas el 50% del valor real de la hoja verde, la zafriña de verano podría paralizarse por falta absoluta de financiamiento.

La crisis golpea con especial fuerza a pequeños y medianos productores, quienes históricamente dependieron de la zafriña previa a Navidad para afrontar gastos básicos. Sin precio regulado y sin herramientas institucionales para equilibrar el mercado, la situación afecta además a tareferos y cooperativas, que se encuentran desfinanciados y sin capacidad operativa.

Un mercado desregulado y sin piso de precios: cheques impagos, ofertas irrisorias y cooperativas en jaque

França en una entrevista en LT 17 Radio Provincia describió un escenario crítico: productores que no cobraron la zafra gruesa, cheques emitidos por secaderos y molinos a 60, 90 y 120 días, e incluso documentos de pago “que están rebotando”. En ese contexto, la tradicional zafriña de diciembre —clave para generar liquidez antes de fin de año— se volvió inviable.

“Todavía no cobramos la zafra. Muchos productores no están cobrando. Los cheques no entraron”, señaló França.
“Si es para regalar el producto, recomendamos que quede en las chacras”.

El dirigente atribuyó la situación a la desregulación dispuesta por el Gobierno nacional, mencionando el DNU 812, que “reafirma el 70/23 y elimina cualquier posibilidad del directorio del INYM de decidir sobre la materia prima en valores”. Según expresó, estas medidas dejan sin efecto lo establecido por la Ley 25.563, que daba al Instituto Nacional de la Yerba Mate la potestad de fijar precios de referencia.

Además, denunció que los molinos están pagando la canchada “muy por debajo” del valor real. Explicó que hay ofertas de $700.000 por 10.000 kilos, equivalentes a $70 por kilo de hoja verde. Cuando el costo de producción informado por el INYM fue de $423 por kilo.

“Con lo que ofrecen hoy, el productor no paga ni la motoguadaña”, graficó. “Deberíamos estar cobrando entre 600 y 700 pesos por kilo para cubrir costos”.

França explicó que la falta de precio regulado generó un efecto cascada: secaderos sin fondos, cooperativas imposibilitadas de descontar cheques y productores sin capital de trabajo para iniciar la cosecha.

Importaciones, falta de controles y pérdida de competitividad: “Estamos a la deriva”

El dirigente aseguró que la situación se agravó por el ingreso de yerba mate canchada y envasada desde Brasil y Paraguay, que —según indicó— no registra controles en góndola ni estampillado.

“Hay muchas góndolas con diversas marcas extranjeras sin ningún tipo de control. Esto es grave, muy grave”, enfatizó.

En esta línea, afirmó que el INYM perdió facultades de fiscalización y que el SENASA no está cumpliendo un rol que permita ordenar el mercado.

Para los tareferos, la falta de regulación se combina con otro factor estructural: el cultivo demanda entre 4 y 5 años hasta su primer corte, no permite variaciones rápidas de oferta, y depende de reglas previsibles para sostener la inversión.

“No sembramos hoy para cosechar mañana. Es una planta que demanda años. Sin regulación, esto es inviable”, sostuvo.

Asimismo, advirtió que la reciente derogación de normativas agroindustriales eliminó límites de plantación, habilitando escenarios de sobreoferta que perjudican aún más a los pequeños productores.

Salarios deprimidos, pérdida de mano de obra y familias sin ingresos

La crisis afecta también a los tareferos, que reciben ofertas de apenas $50.000 por tonelada, cuando un trabajador tarda entre dos y tres días en producir ese volumen. “Un tarefero no hace una tonelada por día. Con lo que pagan, no alcanza para nada”, explicó França.

Esta situación está provocando fuga de mano de obra hacia Brasil y otros destinos: “Estamos perdiendo gente porque no cierran los números. Se van porque acá no pueden vivir”.

El impacto social es inmediato: sin zafriña, miles de familias quedan sin ingresos justo antes de las fiestas.

Sin horizonte de mejora: productores diversifican para sobrevivir

França destacó que en zonas como el Alto Uruguay la diversificación productiva amortigua parcialmente el golpe: leche, mamón, granos y otras actividades permiten sostener ingresos mínimos. Pero advirtió que incluso estos productores necesitan vender su yerba. “Diversificamos mucho, pero igual necesitamos vender la producción. Y hoy no hay precio ni fecha de pago”, dijo.

El dirigente reiteró que, sin un cambio normativo nacional, la situación seguirá empeorando. “Nación dice que es una negociación entre privados. No entendemos así. Es un mercado imperfecto. Estamos pidiendo orden, no subsidios”, cerró.

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