Día: 7 marzo, 2026

El llamado de la selva

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Emanuel Grassi es Doctor en Ciencias Biológicas y especialista en hongos. Vino a Misiones, con una tésis de estudio que se convirtió en práctica y terminó, como suele suceder, prendado de la tierra roja que no se despega de la piel. Hoy se describe como un apasionado de la selva, del monte, casi como una regresión ancestral, que comparte en charlas con la presidenta del Instituto Misionero de Biodiversidad, Viviana Rovira, a la sazón, su mentora y responsable de haberlo convertido en director ejecutivo de ese ente que pasó de estudiar algunas especies de la flora y fauna a encabezar un proyecto inédito: reforzar la población de yaguaretés en la selva misionera. 

Su historia empieza lejos del monte misionero. En Buenos Aires, cuando era niño, Emanuel ya experimentaba con el mundo natural con la curiosidad irreverente de la infancia.

“De chico siempre me gustó la experimentación con los animales. A veces un poco desde el lado de la maldad, viste… jugaba con sapos en la casa de mis padres”, recuerda entre risas. Pero esa curiosidad pronto encontró una dirección.

Su abuelo era paisajista. Las plantas y el diseño de jardines estaban presentes en la vida familiar. Y luego apareció un mentor inesperado: el botánico Osvaldo Morrone, investigador que había trabajado con orquídeas en Misiones.

Fue él quien lo empujó hacia el mundo de las ciencias biológicas.

Grassi estudió la licenciatura y el doctorado en la Universidad de Buenos Aires. Pero el destino ya estaba trazado.

El primer viaje a Misiones fue casi casual. Corría el año 2006 y vino con su entonces novia, cuya familia era de Garupá.

“Cuando conocí Misiones fue un flechazo”, recuerda. “Me acuerdo que la abuela me dijo: ‘Mirá que la tierra roja mancha… y se pega’. Y fue tal cual”.

La advertencia terminó siendo una profecía. Durante su doctorado decidió estudiar hongos de la selva misionera. El trabajo académico se convirtió en un puente con la provincia. Y cuando apareció la posibilidad de radicarse definitivamente, no hubo dudas.

La selva ya lo había elegido.

Fotos Sofía Schiavoni.

Hoy Grassi está al frente del IMiBio, un organismo científico que abrió sus puertas hace ocho años para estudiar y proteger la biodiversidad de Misiones. Pero también para algo más ambicioso: poner la ciencia al servicio de las decisiones políticas.

La institución nació con una idea impulsada por Viviana Rovira -presidenta del instituto y su mentora-: construir una ciencia diferente.

“No queríamos repetir el modelo clásico de investigación encerrada en los laboratorios”, explica. “La ciencia tiene que escuchar a la sociedad y estar al servicio de quienes toman decisiones”.

Esa lógica llevó al instituto a involucrarse en proyectos concretos: restauración ambiental, investigación aplicada, monitoreo de especies y asesoramiento científico para políticas públicas.

Pero también implica convivir con una paradoja de nuestro tiempo.

La ciencia dejó de ser el faro en algunos debates. Hoy estamos discutiendo cosas que parecían saldadas hace siglos”, dice. “Pero eso también nos obliga a salir del laboratorio, a explicar, a dialogar”.

El estado de la selva

Cuando se le pregunta por la salud de la selva misionera, Grassi no elige ni el optimismo ingenuo ni el pesimismo alarmista.

Prefiere una definición más precisa: “Está estable, pero es muy sensible”.

La selva paranaense que sobrevive en Misiones es uno de los relictos mejor conservados del Bosque Atlántico, un ecosistema que alguna vez cubrió gran parte de Brasil, Paraguay y Argentina. Pero también es un sistema frágil.

“El gran riesgo es que se rompan los corredores biológicos”, explica. “Si se corta la conectividad entre las poblaciones, empezamos a aislar especies y aparecen problemas genéticos”.

Por eso la palabra clave de la conservación actual es restauración.

Restaurar bosques, restaurar corredores ecológicos y, en algunos casos, restaurar poblaciones animales.

Ese es el corazón de uno de los proyectos más ambiciosos que hoy se discuten en Misiones: reforzar la población de yaguaretés.

El yaguareté -el mayor felino de América- es el símbolo máximo de la selva. Pero su presencia es cada vez más escasa. Se estima que en toda la región sobreviven alrededor de 90 ejemplares, con mayor presencia en el norte misionero.

El plan del IMiBio apunta a fortalecer la población en la Reserva de Biosfera Yabotí, un territorio de más de 250 mil hectáreas donde aún sobreviven condiciones ecológicas adecuadas, en la frontera con Brasil.

La estrategia no es una reintroducción o rewilding, como ocurrió en Corrientes. En Misiones el animal nunca desapareció completamente. Lo que se busca es reforzar la población.

Grassi plantea una diferencia conceptual importante con la idea más difundida del rewilding: mientras la reintroducción se aplica en territorios donde una especie ya desapareció por completo, en Misiones lo que se proyecta es un refuerzo poblacional, es decir, intervenir en un ambiente donde el yaguareté todavía existe, aunque en números críticos. Para el director del IMiBio, antes de liberar animales hay que resolver las causas que llevaron a la retracción de la especie y garantizar que el hábitat siga siendo funcional. Por eso su mirada pone menos énfasis en el gesto épico de “devolver” fauna y más en una estrategia integral de restauración: recomponer corredores, asegurar presas, sostener el control sobre la caza y preservar la genética local. 

En términos ecológicos, ambos modelos -Iberá y Misiones- forman parte de una misma corriente global de conservación: la restauración de grandes ecosistemas a través de especies clave. El objetivo final es el mismo: devolver al yaguareté su rol como ingeniero ecológico de los ecosistemas, capaz de regular poblaciones de herbívoros y mantener el equilibrio natural del bosque.

En esa lógica, Misiones no busca copiar el modelo de Corrientes, sino diseñar uno propio, ajustado a una selva que aún resiste y cuya prioridad no es volver a empezar desde cero, sino evitar que lo que todavía late termine por apagarse.

“Tenemos un macho residente en la zona desde hace más de diez años. La idea es introducir una hembra para generar un núcleo reproductivo”, explica Grassi.

Si el proyecto prospera, la reserva Yabotí podría albergar entre 20 y 30 yaguaretés en el futuro. Pero el objetivo va más allá de los números.

“La idea es preservar esa genética y generar un flujo de individuos que pueda conectarse con otras poblaciones, incluso con Brasil”.

En ese mismo espíritu de redescubrimiento de la selva, otro episodio marcó a los investigadores del IMiBio: el regreso inesperado del águila harpía. Durante años se la consideró prácticamente extinta en Misiones, al punto de que casi no existían estudios sobre su presencia porque las probabilidades de encontrarla eran mínimas. Pero fue un colono de la zona de la Reserva de Biosfera Yabotí quien cambió la historia al fotografiar un ejemplar posado en el monte.

A partir de ese primer registro comenzaron a multiplicarse los avistamientos, hasta confirmar incluso la presencia de un juvenil. Para Grassi, ese dato tiene un valor enorme: significa que hubo reproducción reciente en la selva. “Si apareció un juvenil, quiere decir que hace uno o dos años eclosionó un huevo. Eso implica que hay un nido activo en algún lugar del corredor entre Argentina y Brasil”, explica.

En los extremos de su distribución -desde México hasta el norte argentino- la harpía había desaparecido casi por completo. Por eso su presencia en Misiones no es solo una rareza biológica: es una señal de que la selva aún conserva la estructura ecológica necesaria para sostener a uno de los depredadores más poderosos de América. la confirmación de que la especie aún persistía en uno de los extremos de su distribución -donde se la consideraba prácticamente extinta- generó un impacto inmediato en la comunidad científica internacional.

En México, donde la harpía también había desaparecido de los registros recientes, investigadores y organizaciones de conservación lanzaron entonces un programa específico de búsqueda para verificar si aún sobrevivían ejemplares en las selvas del sur del país. Para Grassi, el caso demuestra cómo un hallazgo local puede activar procesos de conservación a escala continental: “Cuando aparece en uno de los extremos de su distribución, automáticamente surge la pregunta de si en otros lugares donde se creía perdida todavía puede estar”. El avistamiento en Misiones no solo devolvió esperanza para la selva paranaense, sino que volvió a encender la búsqueda de uno de los depredadores más imponentes de América.

Sin embargo, la conservación no depende solo de científicos.

La caza furtiva, la presión económica sobre el territorio y la fragmentación del bosque siguen siendo amenazas reales. “Cuando la economía se deteriora, la cacería aumenta”, admite Grassi. “Por eso la conservación también tiene que entender el contexto social”.

En ese escenario, el rol de los guardaparques, las comunidades locales y los productores rurales resulta clave. Y también el de las organizaciones ambientales. “Hay diferencias, claro. Pero el objetivo común es la conservación”, dice.

Educar para coexistir

Padre de dos hijas, Grassi también piensa en el futuro desde una perspectiva personal. La educación ambiental es parte de la vida cotidiana en su casa. “Intento que se pregunten cuál es el impacto de nuestras acciones sobre la biodiversidad”, cuenta. “Que entiendan que la naturaleza no es algo separado de nosotros”.

Para él, la clave no es la convivencia con la naturaleza, sino algo más profundo. “La idea es la coexistencia”.

Cuando se le sugiere que el trabajo que hoy impulsa podría ser histórico -un proyecto que cambie el destino del yaguareté en la selva misionera-, Grassi se revuelve en su asiento, incómodo.

No soy consciente de eso”, responde.

Tal vez porque la ciencia se mueve en tiempos largos, invisibles para el vértigo de la actualidad.

Tal vez por eso, cuando Grassi habla de la selva, parece escuchar algo más que el rumor del monte. Hay en su relato una intuición antigua, casi instintiva, como la que Jack London narró en El llamado de la selva: ese impulso profundo que empujaba a Buck a volver a lo esencial. En Misiones, ese llamado no proviene de la nostalgia, sino del futuro. De una selva que resiste y que, si la ciencia, la política y la sociedad logran escucharlo a tiempo, puede volver a llenarse de vida, de alas enormes en el dosel y del rugido del yaguareté.

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Estados Unidos en las puertas de una crisis maderera ¿una oportunidad para Misiones?

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“La madera siempre vino de Canadá” admite un contratista en uno de los tantos suburbios que se construyen al norte de la ciudad de Detroit, en Michigan. “Esto siempre fue así, desde que comencé en este negocio” repite el mismo hombre a las cámaras de CNN que buscan explicar un mercado que claramente muestra su dependencia estructural con el vecino del norte. 

El dato es contundente: Estados Unidos consume más madera de la que produce. En el mercado de softwood lumber (madera blanda utilizada en estructuras, vigas y entramados de viviendas), el país cubre alrededor del 63% de su demanda con producción local, mientras que el resto proviene de importaciones. 

Y ahí es donde aparece Canadá como socio indispensable. Aproximadamente 85% de la madera importada por Estados Unidos proviene de Canadá.  En términos de consumo total, cerca del 32% de toda la madera utilizada en Estados Unidos es canadiense. Cada año ingresan al país alrededor de 26 millones de metros cúbicos de madera importada para cubrir ese déficit estructural. Para Canadá esto se traduce en que el 80% de la madera que produce, la exporta. 

Esto significa que millones de viviendas estadounidenses dependen directa o indirectamente de la madera producida en los bosques de la Columbia Británica, Quebec o Alberta.

El problema es que ese flujo hoy está atravesado por una escalada de tensiones comerciales que parecen no tener punto de retorno. 

Aranceles, disputa histórica y nuevas tensiones

La disputa por la madera blanda entre Estados Unidos y Canadá no es nueva: lleva décadas. Washington acusa a Ottawa de subsidiar su industria forestal mediante el control estatal de los bosques, lo que -según la posición estadounidense- abarata artificialmente la madera canadiense.

En los últimos años la tensión se intensificó y, por supuesto, desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025, el enfrentamiento escaló a niveles impensados por la constante presión de nuevos aranceles y dejó el escenario en las puertas de una crisis de abastecimiento nunca antes vista. 

Las autoridades estadounidenses elevaron significativamente los derechos antidumping y compensatorios sobre la madera canadiense, que podrían superar el 30-34% en algunos casos

El resultado es un mercado cada vez más volátil.

Los precios de la madera ya alcanzaron máximos de tres años, impulsados por la expectativa de menor oferta y mayores costos de importación. 

Al mismo tiempo, Canadá anunció programas de asistencia para su industria forestal por hasta 1.200 millones de dólares canadienses, con el objetivo de resistir el impacto de los aranceles y diversificar mercados. 

El conflicto no sólo afecta a los productores: también golpea al corazón del mercado inmobiliario estadounidense.

Impacto directo en el sector de la construcción

La vivienda es el principal destino de la madera en Estados Unidos. La mayoría de las casas unifamiliares se construyen con estructuras de madera (wood frame), lo que hace que cualquier alteración en el mercado tenga efectos inmediatos.

Según estimaciones de la National Association of Home Builders, las políticas arancelarias y el encarecimiento de insumos podrían aumentar el costo de construcción de una vivienda nueva entre 9.000 y 10.900 dólares en promedio

Las consecuencias potenciales incluyen: aumento del precio final de las viviendas, reducción de proyectos de construcción, caída en remodelaciones y una feroz presión inflacionaria sobre el sector inmobiliario.

Esto ocurre en un momento en el que Estados Unidos ya enfrenta un déficit estructural de viviendas, por lo que cualquier shock de oferta en los materiales puede profundizar el problema.

El dato clave es que reemplazar completamente la madera importada exigiría construir alrededor de 75 nuevos aserraderos modernos en Estados Unidos, algo inviable en el corto plazo. 

En otras palabras: Estados Unidos necesita si o si proveedores externos.

Canadá y el giro hacia India

Frente a este escenario, Canadá comenzó a acelerar una estrategia de diversificación comercial para reducir su dependencia del mercado estadounidense.

Uno de los destinos en los que el país está poniendo la mirada es India, un mercado con enorme potencial debido a su crecimiento urbano y demográfico. La semana pasada el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, (quien le dijo a Trump “no vamos a rogar”) visitó Nueva Delhi para reunirse con su par Narendra Modri. La firma del acuerdo llamó la atención, pero cuando se conocieron los detalles llegó el verdadero golpe: no se usarán dólares estadounidenses ni bancos de ese país para ninguna de las transacciones. El objetivo principal es “puentear” a Estados Unidos en un acuerdo que asciende a los 50.000 millones de dólares anuales

India enfrenta un déficit creciente de materiales de construcción, y está ampliando el uso de madera en viviendas y edificios de mediana altura. Al mismo tiempo, el país más poblado del mundo tiene un ambicioso plan energético y necesita uranio para sus centrales nucleares. Canadá tiene una de las grandes reservas del mundo de tierras raras. Esto representa una oportunidad estratégica: diversificar exportaciones y disminuir la vulnerabilidad frente a los aranceles estadounidenses.

Si esa estrategia prospera, podría ocurrir un fenómeno paradójico: parte de la madera, minerales y otros recursos canadienses que históricamente iban a Estados Unidos podrían redirigirse a Asia, reduciendo aún más la oferta disponible en el mercado norteamericano.

Y ese vacío podría abrir nuevas oportunidades para otros proveedores.

¿Puede Misiones crecer en el mercado estadounidense?

Misiones posee una de las mayores reservas forestales cultivadas de América Latina, con plantaciones de pino y eucalipto que crecen a ritmos muy superiores a los de los bosques del hemisferio norte.

Para la empresaria forestal misionera Silvina Oliva, con gran experiencia en producción e incluso exportación a Estados Unidos y Canadá, el momento exige una lectura estratégica.

“El mundo se está convirtiendo en un lugar incierto, peligroso y volátil. Sí creo que nosotros como polo foresto-industrial debemos convertir esta crisis en una oportunidad para que nuestra madera sea apreciada y requerida tanto en Canadá como en Estados Unidos”.

La empresaria sostiene que el potencial productivo existe.“Nuestra materia prima crece en tiempo récord al lado del crecimiento en aquellos lares, y hasta estructuralmente podría resultar interesante”.Entre los productos con potencial exportador menciona: tablas cepilladas, tableros encolados, molduras y otros productos industrializados de mayor valor agregado. “Todo eso puede ser de interés y de hecho lo es”, señala.

Silvina Oliva lidera Valerio Oliva Forestal y exportó a Estados Unidos y Canadá.

Pero aprovechar una oportunidad internacional no depende sólo del mercado. Según Oliva, existen obstáculos estructurales que hoy limitan la competitividad de la industria forestal argentina.

“Tenemos ciertas debilidades coyunturales que tenemos que solucionar antes, y lamentablemente no dependen de nosotros: los costos altos debido a impuestos, los costos laborales y los costos logísticos que siguen siendo altísimos”.

En 2025 el complejo forestal representó apenas 0,9% del total de exportaciones del país. Las ventas externas del sector alcanzaron 821 millones de dólares, con un incremento interanual de 10,3%. El 43,1% correspondió a productos celulósicos y papeleros, principalmente pasta química de madera de conífera y papel y cartón. El 37,4% estuvo compuesto por productos del sector maderero, como madera aserrada de pino y madera de coníferas perfilada. 

Como otras economías regionales, el sector maderero-forestal enfrenta un deterioro de su competitividad externa. La baja del dólar mayorista combinada con un fuerte aumento de los costos internos está presionando los márgenes de exportación. Los costos en dólares suben y el tipo de cambio baja, lo que genera un combo de baja rentabilidad. 

A esto se suman desafíos internos del propio sector: necesidad de inversión en modernización, escasa escala exportadora, baja asociatividad entre empresas.

“En términos de calidad, certificaciones, tipo de productos: tenemos capital humano y excelente materia prima. Nos falta tecnología, inversión y aggiornamiento para poder ajustar los costos puertas para adentro”, explica Oliva.

Una ventana de oportunidad…que podría cerrarse rápido

El mercado internacional de la madera es profundamente cíclico. Las oportunidades aparecen y desaparecen con rapidez según cambian los flujos comerciales.

Por eso el interrogante de fondo no es sólo si Estados Unidos profundizará sus problemas de abastecimiento, sino si Misiones está preparada para responder, al menos en parte, a esa gran demanda.

Oliva lo resume con una pregunta que resuena en todo el sector forestal argentino:

“Ahora, ¿qué hacemos con todas las variables que dependen de las voluntades políticas? ¿Perderemos nuevamente una oportunidad más?”…

Si la tensión comercial entre Estados Unidos y Canadá continúa escalando, el mercado global de la madera podría reconfigurarse.

Y en ese escenario la industria forestal misionera podría encontrar una oportunidad histórica… siempre que logre superar sus propias limitaciones estructurales.

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8M: las mujeres ya trabajan casi tanto como los hombres, pero ganan hasta 30% menos

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Mientras la participación femenina en el mercado laboral de Posadas alcanza niveles cercanos al promedio nacional, los indicadores económicos muestran que esa integración todavía ocurre en condiciones de desigualdad. Las mujeres trabajan más que el promedio del Nordeste, pero siguen teniendo menor empleo que los varones, más subocupación, salarios inferiores y una presencia dominante en los segmentos más precarios del mercado laboral.

El diagnóstico surge del informe “Situación de las mujeres en Misiones”, elaborado por el Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC) a partir de datos del segundo trimestre de 2025 y de series demográficas y sanitarias de largo plazo. La investigación revela un fenómeno complejo: mientras las mujeres avanzan en variables estructurales como salud, educación y participación económica, las brechas se mantienen -e incluso se amplían- cuando se observan ingresos, estructura ocupacional y pobreza. Ese fenómeno no hace más que profundizarse en tiempos de crisis como los que atraviesa la Argentina, con caída de empleo y cierre de empresas por la baja del consumo interno.

En el aglomerado Posadas, la tasa de actividad femenina alcanza el 51,9%, muy por encima del promedio del Nordeste (44,4%) y apenas por debajo del nivel nacional (52,1%). Esto muestra que las mujeres de la capital misionera participan del mercado laboral en proporciones significativamente mayores que en otras provincias del NEA.

Sin embargo, esa mayor participación no se traduce en igualdad en el acceso al empleo. La tasa de empleo femenina es de 49,3%, bastante menor que la de los varones, que llega al 60,8%.

La brecha también aparece en la desocupación. Entre las mujeres alcanza 5,1%, mientras que en los varones es 3,7%. Cuando se observa el grupo de mujeres en edad reproductiva, la desocupación sube hasta 7,1%, lo que refleja el impacto que siguen teniendo las responsabilidades de cuidado en la continuidad laboral.

A esto se suma un nivel más alto de subocupación: 12,5% en mujeres frente a 9,3% en varones, un indicador que refleja la dificultad de acceder a trabajos con suficientes horas e ingresos.

La directora del Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC), Silvana Labat, señaló que los resultados del informe muestran una persistencia de las desigualdades de género en la provincia. “No hay grandes cambios respecto del informe del año pasado”, advirtió.

Según explicó, aunque la tasa de fecundidad viene disminuyendo y las mujeres alcanzan mayores niveles educativos que los varones, las brechas económicas continúan. “Seguimos ganando menos. La brecha de ingresos está presente y la tasa de desocupación también es mayor entre las mujeres”, indicó.

Para Labat, una de las claves está en la distribución desigual de las responsabilidades de cuidado: “Esto se relaciona con las tareas de cuidado que mayormente recaen sobre nosotras y que no tienen un valor económico, aunque deberían tenerlo”.

La funcionaria también destacó que en los hogares con pobreza estructural la presencia femenina es más alta, lo que refleja el impacto acumulado de estas desigualdades. “La desigualdad sigue presente”, afirmó. En ese contexto, alertó sobre el vínculo entre desigualdad económica y violencia de género: durante 2025 se registraron 31.432 denuncias por violencia familiar y de género en Misiones y 12 femicidios, y el 79,1% de las víctimas de violencia son mujeres.

El informe también evidencia una fuerte segmentación ocupacional por género. Entre las mujeres asalariadas de Posadas, casi tres de cada diez trabajan en servicio doméstico, una actividad caracterizada por bajos salarios y alta informalidad. Además, casi la mitad de esas trabajadoras son jefas de hogar, lo que indica que ese empleo no es simplemente complementario sino, en muchos casos, el principal sostén económico familiar.

La estructura sectorial muestra contrastes extremos. En Posadas, la construcción aparece como una actividad totalmente masculina, mientras que el servicio doméstico es completamente femenino. Entre ambos extremos se ubican sectores con fuerte presencia de mujeres como comercio, enseñanza, administración pública y servicios de salud.

Brechas salariales persistentes

Las desigualdades también se reflejan en los ingresos. Según el informe, las mujeres perciben menores ingresos que los varones en cinco de las seis ramas económicas con mayor presencia femenina. Las diferencias llegan a superar el 30% en sectores como comercio, industria manufacturera y enseñanza.

La estructura salarial por actividad muestra además una enorme dispersión. Mientras el ingreso promedio en administración pública ronda los 956 mil pesos, en el servicio doméstico apenas supera los 170 mil pesos.

Esto significa que la concentración femenina en determinados sectores no solo limita sus oportunidades laborales, sino que también condiciona sus niveles de ingreso.

📊 Diez datos que explican la desigualdad laboral femenina en Posadas

  1. Alta participación laboral: La tasa de actividad femenina en Posadas es 51,9%, muy por encima del promedio del NEA (44,4%).
  2. Menos empleo que los hombres: La tasa de empleo femenina es 49,3%, frente al 60,8% masculino.
  3. Mayor desempleo: La desocupación femenina alcanza 5,1%, contra 3,7% en hombres.
  4. Más subocupación: El 12,5% de las mujeres ocupadas está subocupada, frente al 9,3% de los varones.
  5. Concentración en servicio doméstico: El 29,8% de las mujeres asalariadas trabaja en esta actividad.
  6. Sostén económico familiar: Entre las trabajadoras domésticas, 49,3% son jefas de hogar.
  7. Brecha salarial elevada: En algunos sectores, las mujeres cobran hasta 32% menos.
  8. Menor formalización: Solo 52,2% de las asalariadas está registrada.
  9. Peso del trabajo de cuidados: Entre los inactivos de 14 a 65 años, 58,9% son mujeres y casi la mitad son amas de casa.
  10. Pobreza estructural en aumento: En el último año subió 3,1 puntos en mujeres mientras bajó entre los varones.

Fuente: Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC).

Otro dato clave aparece al analizar la población inactiva.

Entre las personas de 14 a 65 años fuera del mercado laboral en Posadas, 58,9% son mujeres. Y dentro de ese grupo, casi la mitad se identifica como ama de casa, una proporción superior al promedio del Nordeste y del país.

Este dato refleja el peso que siguen teniendo las tareas de cuidado y trabajo doméstico no remunerado en la organización de la vida económica de las mujeres, limitando su participación plena en el mercado laboral.

La pobreza estructural se feminiza

El indicador más preocupante del informe aparece al analizar la pobreza estructural.

En Posadas, 28,3% de la población vive en hogares con carencias estructurales, pero el dato se vuelve más significativo cuando se observa su evolución reciente.

📉 Brecha salarial por sector en Posadas

Comercio — 32,4% menos
Industria manufacturera — 30,1% menos
Enseñanza — 29,7% menos
Servicios sociales y salud — 21,2% menos
Administración pública — 4,2% menos

Fuente: IPEC – Informe sobre situación laboral femenina en Posadas.

Mientras la pobreza estructural disminuyó entre los varones, aumentó entre las mujeres. En el último año, el indicador cayó 4,6 puntos porcentuales en los hombres, pero subió 3,1 puntos en las mujeres.

Como resultado, más de la mitad de las personas que viven en hogares con pobreza estructural en Posadas son mujeres.

El fenómeno refleja un proceso que los especialistas denominan feminización de la pobreza, donde las desigualdades del mercado laboral, los menores ingresos y las responsabilidades de cuidado se combinan para generar mayores niveles de vulnerabilidad económica.

El informe del IPEC permite observar cómo la desigualdad de género ya no se expresa únicamente en el acceso al mercado laboral.

En Posadas, las mujeres participan cada vez más en la economía. Sin embargo, lo hacen en condiciones de mayor precariedad, menor remuneración y mayor exposición a la pobreza.El resultado es una brecha que cambia de forma: menos barreras de entrada, pero persistentes desigualdades en la calidad del empleo y en la distribución de los ingresos.

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Marriott acelera su expansión en América Latina con 94 acuerdos y más de 10.000 nuevas habitaciones

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La cadena hotelera global Marriott International cerró 2025 con un movimiento estratégico que refuerza su peso en el mapa turístico del hemisferio: firmó 94 acuerdos de desarrollo en el Caribe y Latinoamérica, incorporando 10.461 habitaciones a su cartera futura y ampliando su presencia regional a 555 hoteles en operación y más de 95.000 habitaciones en 37 países y territorios.

El dato no es solo corporativo. La magnitud de los acuerdos revela una lectura clara del negocio turístico regional: la multinacional busca consolidar su liderazgo en un mercado donde el crecimiento del turismo internacional, el auge del modelo all-inclusive y la expansión del segmento midscale están redefiniendo el equilibrio entre cadenas globales, inversores locales y destinos emergentes.

En ese tablero, el movimiento plantea una pregunta de fondo para la industria: ¿estamos ante una nueva fase de concentración y expansión de las grandes cadenas internacionales en América Latina?

Un crecimiento récord en la región

Durante 2025, Marriott registró un incremento del 40% en el número de transacciones firmadas y más del 30% en habitaciones acordadas respecto de 2024, un ritmo que marca uno de los ciclos de expansión más acelerados de la compañía en la región de Caribe y Latinoamérica (CALA).

La estrategia combinó dos vías principales: nuevas aperturas y reconversión de hoteles existentes bajo marcas del grupo.

En total, la empresa incorporó 39 propiedades y 4.292 habitaciones durante el año, fortaleciendo un portafolio que cubre desde hoteles de lujo hasta propuestas de precio medio.

Las conversiones hoteleras se consolidaron como una herramienta clave de expansión. Cerca de 30 propiedades y 3.000 habitaciones firmadas en 2025 corresponden a este modelo, que permite a propietarios independientes reposicionar activos bajo una marca internacional.

Al cierre del año, la cartera de desarrollo de Marriott en la región incluía 45 proyectos de conversión con más de 6.000 habitaciones.

Desde la lógica del negocio hotelero, este mecanismo reduce tiempos de inversión y acelera la expansión territorial de las marcas globales.

El lujo y los resorts todo incluido impulsan la estrategia

Uno de los ejes más visibles de la expansión se concentra en el segmento premium.

El portafolio de lujo de Marriott en la región alcanza 71 propiedades en operación y 38 hoteles en desarrollo, con más de 18.000 habitaciones. En 2025 la compañía abrió dos proyectos bajo la marca Ritz‑Carlton Reserve: Nekajui, a Ritz‑Carlton Reserve en Costa Rica y Siari, a Ritz‑Carlton Reserve en México

Ambos desarrollos responden a una tendencia creciente en el turismo de alto poder adquisitivo: destinos remotos y experiencias exclusivas.

La expansión continuará en Bahamas, donde comenzó la construcción de Cotton Bay, a Ritz‑Carlton Reserve and Residences en el sur de Eleuthera, cuya apertura está prevista para 2029.

En paralelo, la cadena también fortalece el modelo all-inclusive, una modalidad que gana terreno entre viajeros internacionales.

Durante 2025 abrió Paraiso de la Bonita, a Luxury Collection Resort, Riviera Maya y W Punta Cana, el primer hotel de la marca W bajo el concepto todo incluido.

A esto se suma el futuro JW Marriott Costa Elena Resort All‑Inclusive en Costa Rica, cuya apertura está prevista para 2026.

El crecimiento del segmento midscale y la expansión hacia nuevos mercados

Mientras el lujo consolida la imagen global de la compañía, el segmento midscale se convirtió en el motor de expansión territorial.

La marca City Express by Marriott firmó 28 acuerdos en 2025, que representan 3.188 habitaciones y la llegada a nuevos mercados de la región.

Entre los países previstos para el desembarco se encuentran: Argentina, Brasil, República Dominicana, El Salvador, Guyana, México y Puerto Rico.

Actualmente la marca cuenta con cerca de 150 hoteles en operación en la región, que suman más de 17.700 habitaciones, además de 46 acuerdos adicionales y más de 5.200 habitaciones en desarrollo.

El movimiento revela una apuesta clara: capturar la demanda de viajeros de negocios y turismo interno en ciudades intermedias, donde las cadenas internacionales todavía tienen margen para crecer.

Brasil, el mercado estratégico para la próxima fase

Dentro del mapa regional, Brasil emerge como uno de los ejes centrales de la estrategia de crecimiento.

Actualmente Marriott opera 15 propiedades bajo nueve marcas distintas, con 3.779 habitaciones, y mantiene 21 hoteles adicionales en desarrollo con cerca de 4.000 habitaciones.

Entre las aperturas recientes se destaca The Westin São Paulo, inaugurado en junio de 2025.

La expansión también contempla proyectos vacacionales como The Westin João Pessoa, an All‑Inclusive Resort, además del futuro Tropical Hotel da Amazônia, a Tribute Portfolio Hotel, previsto para 2026.

La estrategia combina resorts, hoteles premium y propuestas midscale, un esquema que apunta a cubrir distintos perfiles de viajeros.

Una expansión que refleja la reconfiguración del turismo regional

El crecimiento de Marriott en el Caribe y América Latina ocurre en un momento de transformación del sector turístico.

Los destinos del Caribe consolidan su atractivo global, mientras América Latina registra una recuperación sostenida del turismo internacional. Al mismo tiempo, la expansión de modelos todo incluido, resorts de lujo y hoteles urbanos de precio medio redefine el equilibrio competitivo.

En ese escenario, el aumento de acuerdos firmado por la compañía no solo amplía su red hotelera: también refuerza la posición de las grandes cadenas internacionales frente a operadores independientes.

El verdadero impacto de esta estrategia se medirá en los próximos años, cuando muchos de los proyectos anunciados entren en operación.

Por ahora, la señal es clara: la competencia por el control del crecimiento turístico en América Latina se intensifica, y las grandes marcas globales ya están moviendo sus fichas.

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Solo dos provincias generaron empleo privado formal desde la llegada de Milei

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Un análisis de los registros laborales oficiales muestra que solo dos provincias lograron aumentar el empleo asalariado privado registrado desde la asunción del presidente Javier Milei. Se trata de Neuquén y Río Negro, impulsadas por el dinamismo de la formación hidrocarburífera Vaca Muerta, mientras que las otras 22 jurisdicciones del país registraron caídas.

Los datos surgen de la comparación de las estadísticas del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) entre noviembre de 2023 -último mes completo antes del cambio de gobierno- y noviembre de 2025.

En ese período, el empleo formal privado en Argentina perdió 192.400 puestos de trabajo, en un contexto en el que el empleo registrado de calidad permanece prácticamente estancado desde 2011, en torno a los 6,1 millones de trabajadores.

Según las variaciones provinciales elaboradas a partir de los registros del SIPA, Neuquén lideró el crecimiento con una suba del 3,4%, mientras que Río Negro registró un incremento cercano al 0,7%. En ambos casos, el desempeño estuvo asociado al fuerte impulso de la actividad energética vinculada al desarrollo de Vaca Muerta.

Empleo Privado Registrado

Variación nov 2025 vs nov 2023

Pos. Provincia Variación
1Neuquén+3,4%
2Río Negro+0,7%
3Mendoza-0,6%
4San Juan-0,9%
5Tucumán-1,5%
6Jujuy-1,8%
7CABA-2,3%
8Córdoba-2,4%
9Santa Fe-2,5%
10Entre Ríos-2,5%
11Buenos Aires-3,4%
12Corrientes-3,8%
13Chubut-4,4%
14Santiago del Estero-5,4%
15Santa Fe-5,7%
16La Pampa-5,9%
17San Luis-6,8%
18Chaco-8,4%
19Misiones-8,8%
20Tierra del Fuego-10,7%
21Catamarca-10,7%
22Formosa-11,3%
23La Rioja-14,0%
24Santa Cruz-16,2%

Fuente: SIPA

El economista Jorge Colina, del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), explicó que el impacto del complejo hidrocarburífero trasciende la actividad extractiva.
“Vaca Muerta no solo genera empleo en los pozos, sino también en la cadena de valor metalmecánica y en todas las empresas de servicios que trabajan para las compañías radicadas allí”, señaló.

En la misma línea, Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de la consultora Equilibra, destacó el efecto multiplicador del desarrollo energético.
“Más allá de los puestos que se crean específicamente en energía, hay impacto en servicios, comedores, transporte y otras actividades. Quizás no aumenta tanto el empleo formal energético, pero sí las actividades conexas”, explicó.

Retrocesos generalizados en el resto del país

Entre las jurisdicciones de mayor peso económico, la provincia de Buenos Aires registró una caída del 3,4% en el empleo privado formal, mientras que Córdoba retrocedió 2,4% y Santa Fe, 2,5%. La Ciudad de Buenos Aires también mostró una baja cercana al 2,2%.

Las contracciones más pronunciadas se observaron en varias provincias del interior. Santa Cruz encabezó la caída con una baja cercana al 16%, seguida por La Rioja (-14%), Formosa (-11%) y Catamarca (-10,7%).

Crece el empleo, pero no el trabajo formal

Más allá de las diferencias regionales, los especialistas coinciden en que el empleo total en Argentina creció en los últimos dos años, pero impulsado principalmente por el trabajo independiente y en muchos casos informal.

Colina explicó que gran parte del aumento se explica por trabajadores por cuenta propia que ni siquiera están registrados como monotributistas.
“Durante 2025 el crecimiento de los cuentapropistas provino de los informales. Eso es lo que hoy sostiene el aumento del empleo”, afirmó.

Sigaut Gravina coincidió en que el incremento del número de ocupados no se tradujo en más empleo de calidad.
“En los dos años de gobierno de Javier Milei creció el empleo total, pero se destruyeron puestos formales y aparecieron otros más informales: cuentapropistas, changas o esquemas más grises como monotributos”, describió.

Un informe de Idesa refuerza este diagnóstico. Al comparar el tercer trimestre de 2025 con el mismo período de 2023, el PBI creció 1,3%, mientras que el empleo urbano aumentó 2,3%. Sin embargo, ese crecimiento estuvo compuesto casi exclusivamente por trabajo independiente.

En ese lapso, el empleo por cuenta propia creció cerca del 14%, mientras que el empleo asalariado privado registrado cayó 3%.

Según el centro de estudios, el 80% de los trabajadores independientes son informales, lo que sugiere que el aumento del autoempleo responde más a estrategias de subsistencia que a proyectos emprendedores consolidados.

En este escenario, el desafío para el mercado laboral argentino continúa siendo reactivar la creación de empleo formal privado, en un contexto en el que la recuperación del nivel de actividad aún no se traduce en una expansión significativa del trabajo registrado.

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