Mes: junio 2026

Destacan una investigación jurídica sobre acceso a la Justicia de mujeres indígenas

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La Cámara de Representantes de Misiones dio un nuevo respaldo al fortalecimiento de las políticas públicas con enfoque en derechos humanos al emitir dictamen favorable para declarar de Interés Provincial la investigación jurídica “Multiculturalismo y acceso a la Justicia: el caso de las mujeres de pueblos indígenas en la provincia de Misiones”, desarrollada por el magistrado Juan Manuel Lezcano. La iniciativa reconoce un trabajo académico que busca aportar herramientas concretas para reducir las barreras que enfrentan las comunidades originarias en el acceso al sistema judicial.

El proyecto, impulsado por la diputada Blanca Raquel Núñez, recibió el acompañamiento de la Comisión de Legislación General, Justicia y Comunicaciones, en línea con los objetivos institucionales definidos para el actual período parlamentario, que promueven la construcción de instituciones más innovadoras, inclusivas y adaptadas a los desafíos sociales contemporáneos.

La investigación permitió a Lezcano obtener el título de posdoctor en Derecho otorgado por la Universidad Nacional de Rosario y constituye uno de los estudios más específicos desarrollados en la provincia sobre la relación entre multiculturalismo, perspectiva de género y acceso efectivo a la Justicia. Además de su función como magistrado, el autor se desempeña como docente en la sede Santos Mártires de la Universidad Católica de Santa Fe, en Posadas.

El trabajo analiza las dificultades estructurales que enfrentan las mujeres pertenecientes a pueblos indígenas para acceder a los mecanismos judiciales y plantea la necesidad de incorporar una mirada intercultural dentro del funcionamiento de las instituciones. En ese sentido, propone que las políticas judiciales contemplen no solo las normas jurídicas vigentes, sino también las particularidades culturales, lingüísticas y territoriales de las comunidades originarias.

El reconocimiento legislativo trasciende el plano académico. La investigación es considerada un insumo estratégico para el desarrollo institucional del Poder Judicial misionero, ya que aporta fundamentos teóricos y evidencia para el diseño de nuevas herramientas procesales, protocolos de atención y políticas públicas orientadas a garantizar un acceso más equitativo a la Justicia.

En una provincia caracterizada por su diversidad cultural y la presencia de comunidades mbya guaraní, el estudio pone el foco en la necesidad de reducir las barreras idiomáticas, geográficas y socioculturales que históricamente dificultaron el ejercicio pleno de derechos por parte de las mujeres indígenas. Desde esa perspectiva, la investigación se presenta como un aporte para fortalecer una Justicia más cercana, accesible y respetuosa de las particularidades de cada comunidad.

El dictamen también dispone remitir copia de la declaración al Poder Ejecutivo provincial y a la Universidad Católica de Santa Fe, sede Posadas, consolidando el vínculo entre la producción científica, el ámbito legislativo y las instituciones encargadas de la aplicación de las políticas públicas.

La declaración de interés se inscribe en una estrategia más amplia de fortalecimiento institucional que busca complementar los procesos de modernización tecnológica con la generación de conocimiento jurídico propio. Bajo esa lógica, el desarrollo de investigaciones aplicadas aparece como un componente central para consolidar un sistema judicial capaz de responder a los desafíos de una sociedad multicultural y de incorporar la perspectiva de género e interculturalidad en la formulación de sus decisiones y mecanismos de atención.

Investigación acceso a la Justicia de mujeres indígenas by CristianMilciades

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Tormenta perfecta en la madera: exportaciones récord, nula demanda interna y rentabilidad mínima

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El contraste es tan llamativo como incómodo. Mientras el Gobierno nacional exhibe cifras récord de exportación forestal y celebra la apertura de mercados, buena parte de la industria maderera de Misiones atraviesa una de las crisis de rentabilidad más profundas de los últimos años. Las exportaciones crecen, pero las empresas aseguran que venden al costo. Los mercados externos se expanden, pero el mercado interno prácticamente desapareció. Y el dólar estable, que para la macroeconomía funciona como ancla antiinflacionaria, se convirtió para los industriales en un factor de pérdida de competitividad frente a Brasil, Paraguay y Uruguay.

En Misiones los industriales advierten sobre una crisis profunda marcada por la caída del mercado interno, el dólar atrasado, el aumento de los costos energéticos y una rentabilidad cada vez más estrecha.

Mientras el Gobierno nacional celebra el desempeño exportador de la forestoindustria argentina, en los aserraderos de Misiones el clima está lejos del optimismo. Los números oficiales muestran crecimiento. Los empresarios hablan de supervivencia.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca destacó que las exportaciones forestoindustriales crecieron 18% durante 2025 respecto del año anterior. La cadena logró presencia en 70 mercados para productos de madera, 75 para papel y cartón y 44 para taninos.

Los datos del primer trimestre de 2026 también muestran dinamismo. India incrementó sus compras un 350%; Estados Unidos un 56%; Vietnam un 33%; China un 9% y Chile un 2%. A su vez, las exportaciones de madera aserrada crecieron 30% en volumen, las colofonias 17% y las maderas perfiladas 15%.

Sin embargo, detrás de esas cifras aparece una realidad muy distinta en el corazón forestal argentino.

Estamos exportando porque ha desaparecido prácticamente el mercado interno y estamos exportando al costo para mantener nuestras empresas“, resume Guillermo Fachinello, presidente de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes y también de la Confederación Económica de Misiones. La frase sintetiza la paradoja que atraviesa al sector: se exporta más, pero se gana menos.

Exportar para sobrevivir

La expansión de las ventas externas no necesariamente implica mejores resultados económicos. Jerónimo Lagier, referente empresarial del sector, asegura que los números de crecimiento esconden una realidad incómoda.

“No son aumentos con una rentabilidad aceptable. Se exporta porque es el mercado que hoy está demandando. Las operaciones se tienen que cerrar para poder seguir girando la rueda”, explica el ex funcionario de Cambiemos.

La situación se repite en buena parte de los aserraderos medianos y pequeños.

Guillermo Sato sostiene que muchas empresas comenzaron a buscar mercados externos simplemente porque dejaron de encontrar demanda local.

“La exportación ha subido porque empresas que antes no exportaban hoy se están lanzando al mercado internacional. Pero el dólar actual no representa un negocio; representa algo que te salva por el momento mientras buscás cómo sostener la estructura”, afirma.

La ecuación es sencilla. Los precios internacionales se mantienen relativamente estables, mientras los costos locales aumentan en dólares.

Combustible, energía, salarios, logística y cargas sociales avanzan más rápido que el tipo de cambio. “La energía aumentó 26 por ciento el Kw y 10,77 por ciento la potencia contratada”, detalla Sato. 

Lo que subió el combustible en dólares y lo que subió la energía en dólares nos saca competitividad frente a Brasil, Paraguay y ahora Uruguay”, advierte Fachinello.

Un boom exportador concentrado

Los industriales también relativizan el alcance real del crecimiento exportador.

Fachinello sostiene que menos del 27% de las empresas misioneras exportan regularmente y que una parte importante de los embarques está concentrada en grandes jugadores.

“No llegamos al 27% de las empresas que exportan y las exportaciones están concentradas principalmente en dos grandes empresas”, señala.

Esto significa que buena parte de los aserraderos sigue dependiendo del mercado interno, precisamente el segmento que hoy muestra mayor debilidad.

Si existe un consenso absoluto entre los empresarios consultados es que el principal problema ya no está en las exportaciones, sino en la falta de demanda doméstica.

La construcción privada sigue sin recuperar niveles históricos y la paralización de la obra pública nacional eliminó uno de los motores tradicionales del consumo de madera.

Tenemos toda la capacidad para producir, pero no hay demanda“, resume Abel Gauto Fechtner. Guillermo Sato coincide.

“Hubo pequeñas reacciones del mercado interno en marzo y abril. Pensamos que podía ser una normalidad, pero solo fueron pequeños destellos”, explica.

El fenómeno alcanza incluso a productos industrializados con mayor valor agregado.

Marcela Berezozki, de Placas Rivadavia, asegura que la caída del consumo es visible en toda la cadena.

La industria maderera en Misiones está atravesando uno de los momentos más difíciles de los últimos años. Hay muchos productos que están reemplazando a la madera y eso complica aún más las ventas”, señala.

La empresaria cita como ejemplo el avance de materiales sintéticos sobre segmentos históricamente dominados por la madera.

“El machimbre de pino fue reemplazado en muchos casos por machimbres de PVC”, explica.

Qué reclama la industria maderera

Los pedidos ya no apuntan al crecimiento, sino a la supervivencia.

Presión fiscal Reducción de impuestos y flexibilización de embargos.
Energía Medidas para abaratar el costo eléctrico industrial.
Construcción Incentivos a la obra privada y al crédito hipotecario.
Logística Mejoras vinculadas al puerto de Eldorado.
Transporte Reformas en la ley de cabotaje para reducir costos.
Biomasa Incentivos para generar energía a partir de residuos forestales.
Exportación Agilización de reintegros y recuperos impositivos.

A la falta de demanda se suma una nueva preocupación: el costo energético. Durante las últimas semanas, las industrias enfrentaron aumentos de entre 18% y 26% en sus facturas eléctricas, además de modificaciones en los esquemas de potencia contratada.

Nos han cambiado las categorías y hemos tenido casi un 19% de aumento en los grandes consumidores“, afirma Fachinello en respuesta a la decisión del Gobierno nacional de liberar tarifas y quitar definitivamente todos los subsidios. 

Lagier agrega que el problema no es coyuntural. “Estamos enfrentando una situación estructural. En otros lugares se cobra potencia consumida y acá se cobra potencia contratada. Eso encarece significativamente los costos industriales”.

El dirigente considera que resulta indispensable avanzar en incentivos para la generación mediante biomasa y energía solar.

Las consecuencias ya comienzan a sentirse. Fachinello recuerda que recientemente cerró una de las mayores fábricas de pallets de la provincia.

“La empresa dejó más de 150 trabajadores sin empleo directo y afectó a toda la cadena logística asociada”, señala.

Otras compañías redujeron turnos, suspendieron líneas de producción o disminuyeron horas de trabajo.

Muchas empresas están operando al 50% o 55% de su capacidad industrial“, advierte Sato.

Aunque el empleo todavía se sostiene en buena parte de la cadena, los empresarios reconocen que cada vez cuesta más mantener las estructuras.

“Sostener es difícil. Hoy estamos luchando por sobrevivir”, resume Berezozki.

Enrique Bongers, presidente de la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (Amayadap), coincide con el diagnóstico general del sector, pero advierte que la situación actual combina varios factores que están erosionando la competitividad de la industria de manera simultánea.

“El primer semestre arrancó muy complicado y acentuó el difícil momento que ya veníamos atravesando desde fines del año pasado”, señala. “Los aumentos de logística por el combustible, los incrementos en energía y potencia contratada profundizaron aún más la crisis”.

Según Bongers, durante los primeros meses del año la demanda interna se ubicó en niveles extremadamente bajos y recién en las últimas semanas comenzaron a observarse algunos movimientos puntuales.

“Los corralones empezaron a hacer algunos pedidos porque se estaban quedando sin determinadas medidas de madera y necesitaban reponer stock. Pero eso no significa una recuperación. Se está comercializando a márgenes cero, simplemente para sostener la actividad”, explica.

El dirigente remarca que la industria sigue operando con elevados niveles de capacidad ociosa y que la mejora observada en algunos indicadores de exportación no necesariamente se traduce en una mejora económica para los aserraderos.

“Los aserraderos que exportan están trabajando con precios de medios a bajos porque el mercado internacional está teniendo precios medios a bajos. Muchas veces se trabaja a contribución marginal”, sostiene.

A su entender, el problema es especialmente grave para los establecimientos pequeños que no cuentan con bosques propios ni integración vertical.

“Hay que diferenciar al aserradero chico del aserradero mediano que tiene forestación propia. El que tiene plantaciones puede darle un valor marginal a su materia prima y sostener algunas exportaciones. Pero hay aserraderos chicos que directamente no pueden salir a exportar porque no les cierran los números. Si sumás el costo de la madera, la logística y la energía para poner un contenedor FOB Buenos Aires, terminás perdiendo dinero”.

Para Bongers, la competitividad exportadora también está condicionada por el tipo de cambio.

“Nosotros creemos que el dólar está atrasado para la industria. Un dólar de 1.550 o 1.600 pesos nos daría mayor competitividad“, afirma.

Aunque aclara que la discusión no es lineal.

“También es cierto que muchos de los insumos que usamos para exportar están dolarizados. Consumimos polietileno, flejes y otros productos vinculados al dólar. Si el dólar sube, también aumentan esos costos. Pero claramente hoy estamos atrasados para competir”.

Otro de los factores que más preocupa a la entidad es el impacto de la energía sobre la estructura de costos.

Tuvimos un aumento del 18% en energía sin aviso previo. Nosotros vendemos a precios pactados y después nos encontramos con costos que no tenemos forma de trasladar. Así se hace muy difícil planificar”.

Por eso considera que debe existir un tratamiento diferencial para la industria.

Debería haber una tarifa energética diferencial para el sector productivo. Hoy estamos compitiendo con países que tienen costos mucho más bajos que los nuestros”.

A pesar del contexto, Bongers asegura que la prioridad sigue siendo sostener el empleo. “Lo que más priorizamos es la mano de obra. Es nuestro capital más importante. Son años de capacitación y experiencia. Por eso la mayoría de los socios de la cámara están haciendo un enorme esfuerzo para sostener a sus trabajadores”.

Sin embargo, reconoce que el panorama sigue siendo incierto.

“El contexto continúa siendo difícil. Sentimos que todavía no se tocó fondo. La demanda sigue siendo el principal problema y los costos continúan demasiado altos para el sector”.

Desde Amayadap impulsan una agenda concreta de medidas para recuperar competitividad. Entre ellas aparecen el fortalecimiento del Puerto de Eldorado, la reforma de la legislación de marina mercante para potenciar el transporte fluvial, la reducción de la carga impositiva, mejoras en el esquema energético y programas de promoción para viviendas de madera.

“Estamos convencidos de que el transporte por la hidrovía puede bajar significativamente los costos logísticos. Paraguay lo utiliza intensamente y obtiene ventajas competitivas. Nosotros también deberíamos aprovechar esa herramienta”, sostiene.

La entidad también promueve mecanismos para reactivar la demanda interna.

“Presentamos propuestas para fortalecer la construcción de viviendas de madera y viviendas mixtas financiadas con créditos hipotecarios. Si logramos reactivar ese mercado, los aserraderos más chicos podrán enfocarse en abastecer la demanda local mientras los grandes continúan exportando”.

Para Bongers, el futuro inmediato de la actividad dependerá menos de los mercados internacionales y más de la capacidad de corregir problemas estructurales.

“Hoy los tres grandes temas que están afectando a la industria son la logística, la energía y la carga impositiva. Si no trabajamos sobre esos costos, cada vez será más difícil competir”.

Otro dato que genera preocupación surge del censo forestoindustrial que realiza la Secretaría de Agricultura.

Según Lagier, los primeros resultados muestran una fuerte divergencia regional.

“Misiones y Entre Ríos aparecen prácticamente estancadas en cantidad de industrias, mientras Corrientes pasó de unas 150 a cerca de 300 plantas”, señala.

Para los industriales, el dato refleja diferencias vinculadas a costos energéticos, incentivos fiscales y condiciones de inversión.

El diagnóstico empresarial ya no gira alrededor del crecimiento. La prioridad pasó a ser sostener las empresas abiertas.

Las demandas incluyen reducción de la presión fiscal, alivio en materia energética, incentivos para la construcción, créditos hipotecarios accesibles, mejoras logísticas vinculadas al puerto de Eldorado, reformas al sistema de cabotaje y una mayor velocidad en los reintegros de exportación.

Pero detrás de esos reclamos aparece una preocupación más profunda.

Fachinello lanza una advertencia que resume el estado de ánimo de gran parte del empresariado. “Nos extraña mucho la pasividad que estamos teniendo en esta agresión y destrucción de la industria nacional“.

Y agrega: “Estamos adormecidos. Tenemos que darnos cuenta de la destrucción de la industria nacional y del parate que tenemos. Si no tomamos medidas ahora, los problemas serán mucho más graves.”

La forestoindustria argentina vive así una situación inédita. Exporta más que nunca, conquista nuevos mercados y amplía su presencia internacional. Pero puertas adentro, buena parte de las empresas trabaja con márgenes mínimos, capacidad ociosa creciente y un mercado interno que sigue sin reaccionar.

La paradoja es evidente: el sector vende más madera al mundo, pero cada vez encuentra menos rentabilidad para producirla.

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El poder de compra de los salarios en Misiones volvió a niveles de hace casi dos años

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Misiones cierra el primer trimestre de 2026 con una noticia que conviene mirar con atención: el salario promedio del sector privado registrado volvió a caer en términos reales. El dato de marzo exhibe una baja real interanual del 2,2% y una contracción mensual desestacionalizada del 1,8%, y esto no es un sobresalto aislado, sino la confirmación de una tendencia que se viene consolidando desde octubre del año pasado. Para esto, debemos hacer un breve repaso de cómo fue el desarrollo reciente de este indicador.

En el primer trimestre de 2025, los salarios privados misioneros llegaron a crecer más de 20% en términos reales contra igual período de 2024, un rebote potente aunque en gran parte, derivado de un efecto estadístico tras la fuerte licuación de finales de 2023 y principios de 2024. Ese envión se fue apagando mes a mes durante todo 2025 hasta llegar a octubre que comenzó a marcar nuevamente retrocesos. A partir de allí, se sucedieron caídas consecutivas en el período octubre 2025-marzo 2026

En concreto, el salario promedio de los trabajadores privados formales misiones cayó 1,0% en enero, -2,3% en febrero y -2,2% en marzo, todo en la comparación interanual.

Pero al mismo tiempo, hay otro dato relevante que agrava el escenario: la serie mensual (desestacionalizada para filtrar el ruido de los aguinaldos y otros efectos de calendario) presenta un cuadro aún más preocupante. Entre enero y junio de 2025, salvo en marzo, el salario mostraba crecimiento mensual real; sin embargo, hacia julio cambió la trayectoria y, desde allí, el salario no se recuperó: cayó de manera sistemática entre julio de 2025 y marzo de 2026 en la comparación mensual. Esto produjo que el salario de marzo 2026 (desestacionalizado) muestre el nivel más bajo desde junio de 2024. Es bueno para esto ver el número concreto: en marzo, el salario promedio misionero fue de $1.409.410; a su vez, el salario de junio 2024 (medido en moneda constante a precios de marzo 2026) era de $1.410.226. Así, el salario misionero, en términos de poder de compra, retrocedió unos 21 meses.  

En la comparación acumulada trimestral, se observa que el primer trimestre de 2026 marcó una caída salarial del 1,8% contra igual período de 2025, al tiempo que está -1,2% respecto a igual período de 2023. 

Como siempre, hay una gran heterogeneidad sectorial. En primer lugar, cabe analizar qué sectores son los que “pagan mejor” que otros. Tomando el dato puntual de marzo, hay seis sectores con salarios promedios mayores al total general provincial y otros siete por debajo, aunque tienen diferentes niveles de representatividad en términos de cuánto empleo tienen cada uno.

Electricidad, Gas y Agua es el sector con el mayor salario promedio misionero, con $ 3.091.891 en marzo 2026, ubicándose 119% por encima del promedio general provincial; sin embargo, emplea a sólo el 2% de los trabajadores privados formales de Misiones. En segundo lugar queda la Intermediación Financiera con $2.805.025 (99% superior al promedio provincial) que emplea apenas al 1% de los trabajadores. Luego, se ubica los Servicios de Transporte, Almacenamiento y Comunicación con $2.103.161 y concentra el 9% del empleo formal; cuarto queda la Industria Manufacturera con $1.577.821 y participa del 20% del empleo. Más atrás están los Servicios Sociales y de Salud con $1.556.228 y el 4% del empleo; y cierran los Servicios Comunitarios, Personales y Sociales n.c.p con $1.508.903 y explican el 8% del empleo. Es decir, los seis sectores con sueldos promedio mayor a la media provincial concentran menos de la mitad del empleo total misioneros; en concreto, el 43% del mismo.

A su vez, los sectores con salarios promedios inferiores a la media provincial son: Comercio con $1.359.731 (22% del empleo), Hoteles y Restaurantes con $ 1.301.869 (4% del empleo), Servicios Inmobiliarios, Empresariales y de Alquiler con $ 1.190.323 (6% del empleo), Explotación minera con $ 1.159.024 (0,2% de los trabajadores), Construcción con $ 1.045.133 (4% del empleo), Enseñanza con $ 951.609 (13% de la masa laboral) y cierra el Agro con $ 780.712 (explica el 7% del empleo). De este modo, los siete sectores con salarios promedio inferior a la media provincial explican el 57% del empleo

Ahora bien, ¿Cómo fue el desempeño relativo de estos sectores en el primer trimestre acumulado? Hay apenas dos sectores que lograron crecimiento: Electricidad, gas y agua con +1,0% y Servicios Comunitarios y otros con +4,4%

En cambio, el resto muestra contracción de diferente intensidad: los que “pierden menos” son la Construcción (-0,2%), la Industria Manufacturera (-0,5%) y Servicios de Transporte y otros (-1,0%) siendo los únicos casos con bajas igual o inferior a -1,0% real interanual acumulado y son, además, los únicos que bajas inferiores al total general provincial de -1,8%. Los otros exhiben descensos de mayor magnitud, siendo los más fuertes los registrados en Enseñanza (-5,2%), Hoteles y Restaurantes (-6,0%) y Explotación minera (-7,4%). 

En términos de volumen de empleo representado, la mejora salarial llegó a sólo el 9% de los trabajadores privados formales; el 33% perdió menos que el promedio provincial; y el 58% perdió más que la media general provincial. 

El dato misionero del primer trimestre del año es malo per se pero ¿Qué tan malo es respecto al resto de las provincias? En el acumulado de los primeros tres meses del año, solo tres provincias mostraron mejoras: Catamarca con +5,0%, San Juan con +0,8% y Formosa con +0,3%. A su vez, dos provincias no exhiben variación: Río Negro y La Pampa con 0,0% y, el resto, a la baja. Dentro de estos últimos, la caída misionera está a mitad de tabla: se ubica novena entre el grupo de veinte subnacionales con descensos y, en ese marco, la caída es inferior a la de Chaco (-2,4%) y a la de Corrientes (-3,3%), y se ubica lejos de los descensos más extremos (Chubut con -8,0%).   

Más allá de las diferencias sectoriales y del hecho de que Misiones no se ubique entre las provincias con peores desempeños del país, el balance del primer trimestre deja una señal clara: el proceso de recuperación salarial (en gran parte por efecto estadístico) que había caracterizado buena parte de 2025 quedó atrás y el poder de compra se deteriora cada día mes, con agravantes fuertes que impiden pensar que pueda haber una recuperación sólida hacia adelante. Sumado al hecho de que el mercado laboral formal se achica cada vez más, la conclusión es clara: el modelo económico que impera en la Nación golpea de lleno a la provincia.

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Banderazo en Parque Lezama para exigir la liberación de Cristina Fernández de Kirchner

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Una multitud de militantes se reunió en Parque Lezama para realizar un banderazo exigiendo la liberación de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien fue condenada hace un año por la Causa Vialidad y cumple arresto domiciliario en San José 1111.

El diputado nacional Máximo Kirchner fue el orador principal del acto, convocado bajo el mensaje “Banderazo por Argentina. Por Cristina”.

Entre las personalidades públicas estuvieron distintos intendentes, entre ellos Mayra Mendoza (Quilmes), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Julián Álvarez (Lanús) y Alejandro Granados (Ezeiza), entre otros.

También participó el senador nacional y exgobernador de Chaco, Jorge Capitanich, distintos legisladores de Unión por la Patria (UxP) y otros exfuncionarios como Guillermo Moreno.

En su discurso, el diputado pidió por la “unidad” del partido político y afirmó que “la única manera de que la patria recupere el sendero de crecimiento es con el peronismo en el camino”.

Sin mencionar nombres, el hijo de la expresidenta llamó a no cometer errores en caso de que el peronismo logre ubicarse en el poder nuevamente: “No sea cosa que lleguemos otra vez al gobierno y alguien se coma los mocos y otra vez vayamos todo para atrás y terminemos con un presidente aún peor que el actual“.

“El problema es que, muchas veces, hay dirigentes que ven al peronismo como un vehículo de acceso al poder, y no como un camino y una doctrina que defiende al pueblo y lo pone de pie”, dijo y agregó: “Nos debemos un momento de reflexión, de entender cuáles son los desafíos que nuestro pueblo manda”.

Kirchner también se refirió a aquellos dirigentes que niegan la figura de Cristina como la conductora del peronismo, en medio de la interna que protagonizan La Cámpora y el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), de Axel Kicillof.

“Si tenemos miedo de representar los intereses de la gente, demos un paso al costado y dejemos a los que realmente tienen coraje de plantarse para defender a quienes lo necesitan”, sostuvo el hijo de Néstor Kirchner.

Y sumó: “Escuchamos a dirigentes de nuestro partido que buscan negar la figura de Cristina, transformados en consultores y olvidando ser militantes. Si alguno piensa que esa mujer resta votos, quisiera que me expliquen si vamos a juntar los votos siendo empleados de las mineras y petroleras en el Congreso Nacional“.

De igual manera, abogó por una “candidata” y que no sea “un candidato por default”, en lo que sería una referencia al gobernador de la provincia de Buenos Aires.

“Si no hay reacción consciente y racional, en nuestro pueblo solo habrá más tristeza y desamparo”, concluyó. Si bien se esperaba un mensaje grabado por parte de la exvicepresidenta, no hubo ningún comentario o movimiento que adelantara la transmisión del mismo.

Tras el cierre del discurso, la militancia comenzó a marchar hacia el domicilio en San Telmo, donde la expresidenta cumple su pena de seis años de prisión domiciliaria, al ritmo de distintas canciones del “Indio” Solari y su banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

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El mundo quiere más “prote” (pero no la necesita)

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El yogur tiene proteína. El pan tiene proteína. Las papas fritas tienen proteína. El agua todavía no, pero es cuestión de tiempo. La obsesión global por el macronutriente del momento creó una demanda que la industria no puede satisfacer  y la escasez ya está llegando al precio de lo que comemos.

Mirá la góndola del supermercado con otros ojos.

El cereal que comías de chico ahora tiene un sello que dice “con proteína”. La galletita que comprás para el café tiene proteína. El snack de la tarde tiene proteína. El agua con gas, en algunos mercados, ya se vende “enriquecida con proteína”. La palabra aparece en los envases con la misma omnipresencia que “sin TACC” o “light” en décadas anteriores, como si nombrarse proteico fuera suficiente para volverse saludable.

Camila Veller, nutricionista posadeña con millones de vistas en el canal de YouTube “Dr. Veller” que conduce junto a sus hermanos médicos, lo describe con una precisión que no admite ambigüedades: “La proteína siempre existió en los alimentos. Ahora se ve un cambio y sucede lo que en otros momentos con las etiquetas de ‘light’ u ‘orgánico’. Ponerle proteína a todo es más una moda que una necesidad real. Debemos leer los ingredientes en el reverso. Si son varios y con nombres que ni siquiera podemos pronunciar podemos hablar de un ultraprocesado. Y aunque tenga proteína, eso no lo hace saludable.”

Detrás de esa moda de góndola hay una cadena de producción que, en 2026, está al borde del colapso.

El whey protein (suero de leche concentrado o aislado, el ingrediente que la industria usa para “proteinizar” casi todo) está en escasez crítica. Según datos del USDA, los precios subieron más del 50% desde enero de 2026 solo. En los últimos dos años, el concentrado de suero acumuló un aumento del 108% y el aislado del 139%. Algunos proveedores ya están vendidos para todo el año. Otros tienen lista de espera hasta 2027. Fuente: USDA / Vesper Analytics / XWERKS, mayo-junio 2026.

Para entender por qué esto importa más allá del gimnasio, hay que entender qué es el whey y por qué no se puede simplemente producir más.

El suero de leche es un subproducto de la fabricación de queso. Cuando se cuaja la leche para hacer queso, queda un líquido sobrante: eso es el suero. Durante décadas fue literalmente un desecho que las queserías tiraban o usaban como fertilizante. Luego la industria del fitness descubrió que ese líquido, procesado y concentrado, era una fuente de proteína de altísima calidad y bajo costo. Nació el negocio del whey.

El problema estructural es este: nadie produce suero de manera independiente. Para tener más suero, necesitás fabricar más queso. Y fabricar más queso requiere más vacas, más leche, más plantas queseras, más tiempo. No es un proceso que se escala en meses.

Más demanda de whey

industria alimentaria + fitness + GLP-1

Necesitás más suero

pero el suero viene del queso

Para más queso

necesitás más vacas, más leche, más plantas. Años, no meses.

Esa es la trampa. El mercado explotó. La oferta no puede seguirle el ritmo. Y los precios subieron a niveles que nunca se habían visto.

¿Qué causó la explosión de demanda? Dos fuerzas que se potenciaron mutuamente y que no estaban en ningún modelo de proyección hace cinco años.

La primera es la “proteínización” de la industria alimentaria. Durante la última década, el marketing nutricional encontró en la proteína su argumento ganador. A diferencia del azúcar o la grasa la proteína tiene buena prensa universal. Construye músculo. Da saciedad. Ayuda a envejecer mejor. Ningún nutricionista serio dice que la proteína es mala. Entonces la industria la adoptó como sello de salud y empezó a agregar whey a todo: barras, yogures, panes, pastas, snacks, bebidas. El 60% de los consumidores globales dice que está incorporando más proteína a su dieta. Eso es un mercado enorme buscando el mismo ingrediente.

La segunda fuerza es inesperada y más poderosa: los medicamentos GLP-1.

El Ozempic, el Wegovy y sus variantes son los fármacos para bajar de peso más usados de la historia. En Estados Unidos, aproximadamente el 12% de la población ya usa GLP-1  (uno de cada ocho adultos). El mecanismo de estos medicamentos reduce el apetito drásticamente. El problema es que cuando alguien come mucho menos, tiende a perder no solo grasa sino también masa muscular. Y los médicos que los prescriben recomiendan sistemáticamente un suplemento: proteína de suero.

El resultado es una tormenta perfecta que los precios ya están reflejando. El whey protein isolate llegó a los 11 dólares la libra — niveles que el mercado nunca había visto. Las marcas grandes compraron stock por adelantado y todavía están absorbiendo el costo internamente, pero los analistas advierten que esa protección dura entre 12 y 18 meses. Para fines de 2026 o principios de 2027, el precio del suplemento de proteína en la góndola podría subir entre un 50% y un 100% respecto a 2024.

Pero hay una dimensión de esta historia que los análisis de mercado no cuentan. La nutricional.

¿Necesitamos realmente tanta proteína?

La respuesta de la ciencia es más matizada de lo que el marketing sugiere. Las guías alimentarias de EE.UU. 2025-2030 recomiendan entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilo de peso corporal para adultos activos. Una persona de 70 kilos debería consumir entre 84 y 112 gramos diarios. Eso se cubre perfectamente con una dieta variada que incluya legumbres, carnes, lácteos y cereales integrales. No requiere suplementos. No requiere panes “proteicos”. No requiere agua con whey.

La mayoría de los adultos en países desarrollados ya consume suficiente proteína sin suplementación. La deficiencia proteica es un problema real en contextos de pobreza y malnutrición severa no en los consumidores de supermercados que compran barras proteicas. El problema no es falta de proteína: es exceso de marketing que convirtió un macronutriente necesario en una categoría de consumo aspiracional. 

Hay algo más perturbador que el precio. El whey que la industria agrega masivamente a sus productos no siempre mejora el perfil nutricional del alimento.“Una galletita no deja de ser una galletita. Un ultraprocesado puede tener proteína pero no deja de tener varios ingredientes más que no son nada saludables” agrega la nutricionista Veller. 

Mintel advierte señales claras de saturación del discurso proteico en América Latina, similares a las ya observadas en Europa y Estados Unidos. El consumidor empieza a entender que no todo lo que dice “proteína” es lo que promete. Pero la industria, que invirtió enormes sumas en reformular sus productos con whey, necesita tiempo para girar y mientras tanto sigue comprando suero al precio más alto de la historia.

Once mil millones de dólares en nueva capacidad de producción de whey fueron anunciados en EE.UU. en los últimos meses, según datos corporativos de mayo de 2026. Pero esas plantas tardarán años en construirse y ponerse en marcha. El alivio de oferta significativo no llegará antes de fines de 2027. En el mientras tanto, la industria alimentaria que apostó todo a la proteína tiene que navegar con precios récord, proveedores sin stock y consumidores que todavía no vieron los aumentos trasladados al precio final. 

La ironía de fondo es esta: el mundo desarrollado construyó una crisis de suministro en torno a un ingrediente que, para la mayoría de sus consumidores, es un lujo nutricional disfrazado de necesidad. Mientras tanto, la deficiencia proteica real, la que afecta a millones de personas en países sin acceso a dietas diversas, sigue siendo un problema que no tiene góndola ni marketing ni inversores dispuestos a pagar 11 dólares la libra para resolverlo.

La nutricionista Camila Veller es muy clara“La proteína en polvo no es algo malo. Puede ayudar a suplementar dietas, genera saciedad y puede ayudar en muchos aspectos. Pero como todo en la vida, no es algo mágico. Puede ser parte de una dieta equilibrada. Y no necesariamente es para todos: la mayoría de las personas puede alcanzar sus metas proteicas con una dieta con componentes ricos en proteína.”

El whey escasea porque todos lo quieren. El problema es que muchos de los que lo quieren no lo necesitan. Y los que lo necesitan de verdad nunca pudieron pagarlo.

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