Productor que militó por Milei rompe con el Gobierno y expone la fractura libertaria en la chacra misionera
Hay testimonios que valen más que una encuesta. No porque definan por sí solos un escenario político, sino porque condensan un cambio de clima. El de Néstor Homeniuk, productor bananero de Colonia Polana, pertenece a esa categoría.
No habla un dirigente opositor ni un histórico adversario del Gobierno. Habla alguien que asegura haber recorrido los pueblos de Misiones para convencer a miles de productores de votar por Javier Milei. Un militante libertario de la primera hora que ahora afirma sentirse responsable de haber promovido un proyecto político que, según sostiene, terminó perjudicando precisamente a quienes prometía beneficiar.
Su declaración, realizada en Eldópolis Radio 106.3, tiene un peso simbólico particular porque emerge desde uno de los sectores sociales que más acompañó el discurso libertario en 2023: los pequeños y medianos productores rurales.
“Alguien lo tenía que decir. Y lo tenía que decir un libertario, alguien que se puso la camiseta para que él pueda llegar a presidente con la esperanza de que los agricultores estén mejor, no peor“, resumió.
El lamento llega en un contexto especialmente delicado para la producción primaria de Misiones. La yerba mate atraviesa una de las crisis más profundas de las últimas décadas tras la eliminación de las herramientas regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Los precios pagados al productor quedaron muy por debajo de los costos de producción, mientras proliferan reclamos, movilizaciones y pedidos de emergencia.
El tabaco también enfrenta dificultades por la caída de rentabilidad, mientras que los productores de frutas y hortalizas denuncian una creciente presión de productos importados, especialmente provenientes de Brasil.
En ese escenario, Homeniuk habla desde su propia experiencia. “Perdí dos cosechas de limón caipiriña y la banana tuve que tirarla. Todo viene de Brasil. Vas a las góndolas y la mayoría son productos brasileños. ¿Cómo vamos a sacar adelante la Argentina así?”, cuestionó.
Su crítica apunta directamente a una de las banderas económicas del Gobierno: la apertura comercial y la desregulación de mercados.
Homeniuk reivindica haber sido uno de quienes más trabajó por la candidatura presidencial de Milei en el interior profundo de Misiones. “Desde el principio al fin”, respondió cuando le preguntaron si había militado toda la campaña.
Describe jornadas que comenzaban antes del amanecer en la chacra y terminaban entrada la noche haciendo proselitismo. “Trabajábamos durante el día. A las seis de la tarde salíamos hasta las diez u once de la noche a hacer campaña y al otro día nos levantábamos a las cinco de la mañana para volver a trabajar.”
Según su reconstrucción, fueron los propios agricultores quienes sostuvieron territorialmente la campaña libertaria en municipios como Jardín América, Colonia Polana, Andresito, San Vicente y Eldorado.
“Nadie mostraba la cara porque tenían miedo. Nosotros nos pusimos la camiseta”.
Esa identificación hace que el desencanto tenga un componente casi personal. “No esperaba esto de este gobierno. Metí la pata y me siento responsable de haber convencido a miles y miles de personas para que lo voten.”
Una crítica que interpela al núcleo libertario
Homeniuk no reniega de las ideas liberales. Incluso aclara que continúa creyendo en “la libertad”, aunque cuestiona la forma en que el Gobierno aplica sus políticas. “Si vamos a ser libertarios, vamos a ser bien libertarios. No esta clase de libertarios que hacen las cosas mal“.
Su principal reproche apunta a que, según su mirada, la administración nacional dejó de representar al trabajador y al pequeño productor.
“Nosotros queríamos un gobierno que gobernara para el trabajador y para el que quiere salir adelante, no para los multimillonarios.”
También critica la respuesta oficial frente a quienes cuestionan la marcha económica. “Hoy todo el que reclama o dice que las cosas no están viniendo bien, para el Presidente son todos kukas”.
Esa frase sintetiza una incomodidad que comienza a escucharse en sectores que acompañaron el cambio político pero hoy sienten que cualquier cuestionamiento es interpretado como una traición.
Las críticas no se limitan a la Casa Rosada. El productor también apuntó contra la dirigencia de La Libertad Avanza en Misiones, especialmente hacia los actuales representantes legislativos.
Afirmó que durante la campaña presidencial muchos de quienes hoy ocupan cargos no participaron del trabajo territorial y que, una vez electos, dejaron de responder los reclamos del sector productivo. Se refiere a Adrián Núñez y Diego Hartfield, con quienes intentó comunicarse sin suerte.
“Antes de la campaña estaban todos; ahora que son diputados nacionales nadie responde”.
Uno de los pasajes más fuertes de la entrevista fue su referencia a la estrategia digital utilizada durante la campaña presidencial. Homeniuk relató que existían grupos organizados de WhatsApp donde se distribuían contenidos políticos y reconoció que muchas publicaciones respondían a una lógica de confrontación y desinformación.
“Trabajábamos incluso haciendo campaña sucia. Hoy me doy cuenta de que fue así”.
Según explicó, desde esos grupos enviaban material hacia Buenos Aires y luego recibían nuevos videos para viralizar entre productores y vecinos. “Mucha gente votó por cómo le hicimos la campaña. Eso es lo que más bronca me da”.
Más allá del caso individual, el testimonio de Homeniuk revela un fenómeno que comienza a observarse en distintos sectores del agro misionero.
Durante la campaña presidencial, buena parte de los pequeños productores depositó expectativas en una economía más estable, menor presión impositiva y mejores condiciones para producir.
Sin embargo, el proceso de desregulación coincidió con una fuerte caída de la rentabilidad en varias economías regionales. La crisis yerbatera, la competencia de productos importados y el deterioro del consumo interno modificaron rápidamente ese humor social.
En política, los cambios de clima suelen comenzar con voces aisladas. Pero cuando esas voces provienen de quienes construyeron electoralmente un proyecto, adquieren otra dimensión.
Homeniuk no habla desde la oposición tradicional. Habla desde la decepción de quien creyó haber encontrado una salida y hoy sostiene que esa apuesta terminó perjudicando al mismo sector que ayudó a llevar al poder.
Su advertencia final resume ese cambio de época. “Así como ayudamos a que ganaran, también les podemos hacer perder. Si no cambian todo esto, los agricultores les vamos a ir en contra”.
