Día: 24 septiembre, 2026

5 Hermanos: del supermercado físico al canal digital

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Para 5 Hermanos Supermercados la transformación digital no comenzó con una página web. Antes de lanzar su tienda online, la cadena trabajó sobre inventarios, sistemas, logística, preparación de pedidos y última milla con un objetivo concreto: que la experiencia digital pudiera sostener los mismos estándares que construyeron la relación con sus clientes en las sucursales físicas.

El desafío tenía además una particularidad. La compañía, nacida en el año 2000 a partir de la verdulería familiar, decidió desarrollar un servicio que hasta entonces no tenía presencia en su zona de influencia. En julio, esa estrategia tomó forma con el lanzamiento del canal digital en San Vicente, Misiones, concebido internamente no como un eCommerce independiente, sino como una nueva sucursal de la cadena, con equipo, surtido, logística y objetivos propios.

Los primeros resultados acompañaron la apuesta. El tráfico mostró un crecimiento sostenido semana a semana y comenzaron a aparecer comportamientos que permiten conocer con mayor profundidad al comprador online. Entre ellos, una canasta más planificada y voluminosa que la de las tiendas físicas, compras realizadas principalmente durante la noche y un público mucho más diverso de lo que podría suponerse para este tipo de canal.

Jorge Lorenzo, socio y responsable de Transformación Digital y Marketing de 5 Hermanos Supermercados, explicó cómo desarrollaron una operación pensada como una sucursal más, analizó los nuevos hábitos de compra y anticipó los próximos pasos de una compañía que ya cuenta con cinco puntos de venta en Misiones.

En diálogo con Revista RETAIL, Jorge Lorenzo, socio y responsable de Transformación Digital y Marketing de 5 Hermanos Supermercados, contó cómo fue construir desde cero esta operación, cuáles fueron los principales desafíos logísticos y tecnológicos, y qué aprendizajes está dejando.

Jorge Lorenzo

—Este año dieron un paso importante con el lanzamiento del canal de venta online. ¿Qué resultados obtuvieron y qué participación tiene hoy dentro de las ventas?

—Empiezo por una aclaración que para nosotros no es un detalle: puertas adentro no hablamos de «eCommerce», hablamos del canal digital de 5 Hermanos y lo tratamos como lo que es, una sucursal más de la cadena. Tiene su equipo, su surtido, su logística y sus objetivos. Lo único que no tiene son góndolas.

Ese canal salió a la calle en julio, con tres pilares que definimos antes de escribir una sola línea de código: calidad, eficiencia y frescura. Calidad en lo que entregamos, eficiencia en cómo lo preparamos y frescura como condición innegociable, porque esta empresa nació de una verdulería y no íbamos a poner eso en riesgo en un canal nuevo.

Sobre los resultados, prefiero contarlos sin porcentajes y con un motivo: medir un canal de dos meses contra una cadena de más de veinte años da un número que no explica mucho. Lo que sí puedo decir es que el arranque superó lo proyectado. La tienda se instaló, el tráfico creció semana a semana sin depender del pico del lanzamiento y hoy hay vecinos que buscan a 5 Hermanos por su nombre en internet para entrar a comprar. Esa demanda propia, que hace tres meses no existía, vale más que cualquier participación sobre el total. El porcentaje va a llegar; lo difícil era que la categoría existiera.

—¿Qué factores explican ese liderazgo digital y qué hábitos de compra observan entre los consumidores que eligen el canal online?

—Hay tres factores y ninguno es tecnológico. Somos de acá. La empresa arrancó en el año 2000 como la verdulería de nuestros padres y hoy la llevamos adelante los cinco hermanos. Cuando alguien de San Vicente entra a 5hermanos.com.ar no le compra a una plataforma: le compra al supermercado de siempre, donde conoce a la gente que atiende. Esa confianza no se construye con inversión publicitaria.

No armamos un supermercado paralelo. Mismo surtido, mismos precios, mismas promociones y la misma gente preparando el pedido. Si el cliente siente que online paga de más o que recibe lo que sobró en la góndola, el canal se muere en la primera compra.

Y entendimos bien cuál era el desafío. Nosotros no llegamos a enseñarle nada a nadie: la compra online no existía en nuestra zona porque nadie se la había ofrecido. El vecino de San Vicente Misiones compra por internet hace años y lo hace con total naturalidad; lo que no tenía era un supermercado que se lo permitiera. La deuda era nuestra, no del cliente. Lo que había que hacer era merecer esa confianza: que el pedido llegue completo, a horario y con la misma calidad y frescura que si lo hubiera elegido con la mano. Eso se gana pedido por pedido.

En cuanto a hábitos, la compra digital es una compra de abastecimiento: más grande y más planificada que la del local, donde el cliente entra a reponer lo del día. Se compra mucho de noche, después de la jornada laboral. Y nos sorprendió gratamente el perfil, porque no es solo el cliente joven: es la madre con chicos chicos, la persona sin vehículo, el vecino que vive lejos del centro, el adulto mayor que hace el pedido con la ayuda de un hijo y el emprendedor que no puede cerrar su local para ir a comprar. Ahí se ve con claridad qué problema vinimos a resolver.

—¿Qué cambios tuvieron que realizar en logística, preparación de pedidos, stock y entregas para acompañar el crecimiento del canal digital?

—Ahí está el 80 % del trabajo real. Vender online es la parte visible, lo que lo sostiene es una operación nueva de punta a punta:

Sistemas y stock. Nuestra mayor ventaja competitiva no fue la web: fue tener el stock al día en toda la empresa. Veníamos trabajando hace tiempo en la precisión del inventario y eso nos permitió asociar ese mismo stock al canal digital, con una tasa de recambios muy baja. Lo que el cliente ve publicado es lo que está en el salón. Sobre esa base integramos nuestro sistema de gestión con la tienda, junto al equipo de la Agencia Crécima, de Oberá Misiones. Sumamos una lista de precios propia para el canal y umbrales de stock mínimo por familia de producto: si de un artículo no tenemos una cantidad razonable, no se publica. Preferimos ofrecer menos y cumplir.

Preparación de pedidos. Armamos un equipo dedicado y sumamos materiales que antes no usábamos: bolsas específicas y precintos de seguridad, para que el pedido llegue cerrado. El capítulo más exigente fue el de los pesables —carne, fiambre, verdura—. Ahí no alcanza con tener el producto: hay que garantizar el criterio de selección, el corte y el peso, y resolver qué pasa cuando el cliente pide un kilo y la pieza pesa un poco más. Definimos tolerancias, protocolos y devolución parcial del importe. Es el punto donde más trabajamos y el que más define si el cliente vuelve.

Última milla. Acá la geografía manda: barrios extendidos, calles de tierra y lluvias que complican todo. Mapeamos la zona de reparto calle por calle tomando como origen nuestro Local 2, en Avenida Constitución y Tito Lorenzo, y trabajamos con un servicio local de motomandado y también con envíos de nuestra propia flota. Esa zonificación está integrada al checkout, así que el cliente sabe antes de pagar si llegamos hasta su casa y cuánto le cuesta.

Y hay algo transversal a todo: tuvimos que adaptarnos a la idiosincrasia de la zona, tanto en los métodos de envío como en las formas de pago. Acá conviven la billetera virtual y la tarjeta con el efectivo, y el envío a domicilio con el retiro en sucursal de toda la vida. Dejar afuera cualquiera de esas opciones era dejar afuera a una parte importante de nuestros clientes.

—¿Qué categorías tienen mayor participación en las ventas online y qué diferencias encuentran entre la canasta digital y la de las sucursales físicas?

—Tenemos un dato que fue el hallazgo del lanzamiento: el buscador interno de la tienda. En el primer mes los propios clientes hicieron más de cuatro mil búsquedas, con más de mil seiscientos términos distintos. Es, literalmente, una lista de pedidos escrita por el comprador.

¿Y qué busca la gente? Canasta básica, no oferta puntual: harina, arroz, fideos, yerba, leche, aceite, queso, pañales. Las dos categorías más recorridas fueron carnicería y almacén. Eso nos confirmó algo importante: el cliente digital no entra a probar, entra a resolver la compra del mes.

La diferencia con la sucursal física es de propósito más que de producto. En el local predomina la compra corta, la de todos los días, la que se hace de paso. En el canal digital predomina la compra grande, pesada y voluminosa —bebidas, almacén, limpieza—, esa que antes obligaba a organizar toda una salida familiar y cargar el auto.

El desafío inverso son los frescos. Ahí el cliente todavía quiere elegir con la mano, y es lógico. Por eso la frescura es un pilar y no una promesa de marketing: si mandamos una fruta o un corte que el cliente no hubiera elegido, perdemos mucho más que esa venta. Nuestro objetivo es que la carnicería y la verdulería online lleguen a pesar lo mismo que pesan en el salón. Ese día vamos a poder decir que el canal está maduro.

—¿Cómo se encuentra hoy la cadena y cómo atraviesan el escenario actual del consumo?

—Estamos en un momento de consolidación: cinco sucursales entre San Vicente, Puerto Rico y El Soberbio, más el canal digital, y una compañía que este año se dio el permiso de invertir fuerte en algo que no existía en la región.

En consumo vemos lo mismo que se ve en todo el país, con el condimento del interior: el cliente compra más seguido y en menor cantidad, mira mucho más el precio unitario, migra a segundas marcas en algunas categorías y espera las promociones para hacer la compra grande. La rentabilidad está muy fina. Nuestra respuesta no pasa por inflar la góndola para después anunciar descuentos, sino por cuidar las unidades y sostener la relación. Acá el cliente te conoce por el nombre y te cruza en la vereda: eso obliga a hacer las cosas bien.

En posicionamiento somos una de las cadenas regionales de referencia y, desde este año, la única con operación online en la zona. Ser el primero en algo tiene un costo —tiempo, prueba y error, explicar algo que nunca se vio— y también un beneficio, que es quedar asociado a la categoría.

—Mirando hacia adelante, ¿el foco estará en profundizar el negocio digital, ampliar el alcance geográfico, abrir nuevas sucursales o avanzar en ambos canales?

—En ambos, pero con roles distintos. En lo físico seguimos con la lógica de siempre: crecer donde la comunidad lo pida y donde podamos sostener el servicio, sin apurar la mano. Mientras que en lo digital tenemos tres objetivos:

Profundizar en San Vicente: Hoy la prioridad no es abarcar más territorio, sino que más vecinos de nuestra propia ciudad prueben el canal por primera vez, con envío a domicilio o con retiro en sucursal, que ya está funcionando y que a mucha gente le resulta el paso más natural para animarse. La primera compra es la barrera; el que compra una vez, vuelve.
Llevar el canal digital a las otras zonas donde operamos, replicando lo que aprendimos en San Vicente.
Hacer el canal cada vez más simple: Mejorar el buscador, ampliar el surtido publicado y seguir puliendo la experiencia de compra con lo que nos dicen las encuestas de satisfacción. Nada de esto es glamoroso, pero es exactamente lo que hace que un cliente vuelva.

Y hay un objetivo que no es comercial y es el que más nos moviliza: que el vecino de San Vicente acceda al mismo nivel de servicio y de tecnología que se consigue en cualquier gran ciudad, con la ventaja de que acá se lo prepara y se lo lleva gente del pueblo. Si además sirve para que otras empresas familiares del interior se animen, mejor todavía.

—Nos comentaste que te gustaría agregar unas palabras…

—Una sola cosa, porque de esto se habla poco. El comercio digital en Argentina suele contarse desde las grandes ciudades, donde ya es parte del paisaje. En el interior todavía se está escribiendo y resuelve cosas muy concretas: distancias, caminos de tierra colorada que con lluvia se vuelven un obstáculo real, familias sin vehículo propio, gente que dependía de que alguien la acercara al centro para hacer las compras del mes, comerciantes que no pueden cerrar su local en horario de atención.

Nosotros no lanzamos este canal porque estuviera de moda. Lo lanzamos porque en nuestra comunidad hacía falta, y porque si no lo hacíamos nosotros —que somos de acá y conocemos cada barrio y a cada cliente— iba a llegar tarde.

Sabemos que recién empezamos y que un canal así se construye pedido por pedido. Pero una empresa familiar que arrancó con una verdulería en el año 2000 y hoy tiene cinco sucursales ya demostró una vez que se puede. Esta es la segunda. Y la brújula sigue siendo la misma: calidad, eficiencia y frescura.

Por eso invitamos a los lectores de Revista RETAIL a conocer el canal 5hermanos.com.ar y a seguirnos en Instagram.

El próximo desafío de 5 Hermanos será convertir el buen comienzo del canal digital en un hábito cada vez más incorporado entre sus clientes. La prioridad inmediata estará puesta en profundizar su penetración en San Vicente, ampliar el surtido disponible y perfeccionar herramientas como el buscador y la experiencia de compra, antes de trasladar el modelo a las demás zonas donde opera la cadena.

El crecimiento digital convivirá con la expansión física, aunque bajo ritmos y objetivos diferentes. Mientras las nuevas sucursales continuarán respondiendo a las oportunidades y necesidades de cada comunidad, el canal online buscará ampliar el alcance de un servicio que la compañía considera especialmente relevante para las características del interior: grandes distancias, dificultades de movilidad y consumidores que necesitan resolver sus compras sin trasladarse hasta un punto de venta.

Detrás de esa estrategia permanece la misma lógica con la que la familia pasó de una verdulería a una cadena de cinco sucursales: crecer sin perder el vínculo local. Ahora, el objetivo es trasladar esa confianza al entorno digital y demostrar que tecnología y cercanía no necesariamente transitan caminos separados. Como resume Lorenzo, la brújula para esta nueva etapa continúa apoyándose en tres pilares: “calidad, eficiencia y frescura”.

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Los ataques potenciados por IA crecieron 89% en un año y la ventana de respuesta ya se mide en minutos

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En vísperas del marco del Mes de la Ciberseguridad, Cloud Legion advierte que los ataques potenciados por inteligencia artificial crecieron 89% interanual, según el Global Threat Report 2026 de CrowdStrike. El dato de fondo no es el volumen sino el tiempo: la IA comprimió los plazos del atacante y obliga a comprimir los de la defensa. La diferencia entre las organizaciones que resisten y las que no se está definiendo en la capacidad de detectar y contener, no en la de prevenir.

Para el atacante, la IA funciona como una herramienta de productividad: genera señuelos convincentes a escala, automatiza el reconocimiento y acelera la explotación de lo que encuentra. El impacto económico acompaña: IBM ubica el costo promedio global de una brecha de datos en US$4,99 millones, y lo eleva a US$6 millones cuando hay modelos de IA involucrados en el incidente.

Los plazos son el indicador más claro. El tiempo de breakout —el intervalo entre el compromiso inicial y el primer movimiento lateral— cayó a 29 minutos en promedio, con un caso registrado de apenas 27 segundos, según CrowdStrike. Palo Alto Networks midió 72 minutos desde el acceso inicial hasta la exfiltración de datos, cuatro veces más rápido que el año anterior. A eso se suma una superficie de ataque más amplia: deepfakes aplicados al fraude de identidad, compromiso de la cadena de suministro de software e inyección de prompts sobre aplicaciones que ya tienen modelos en producción. Gartner ubica a este conjunto entre las amenazas que exigen mejoras urgentes por parte de los líderes de ciberseguridad.

“La IA no inventó ataques nuevos: comprimió los tiempos de los de siempre. Si un adversario pasa del acceso inicial al movimiento lateral en 29 minutos, cualquier esquema de respuesta que dependa de un analista revisando alertas de a una llega tarde por diseño. Ya vemos agentes autónomos que reúnen miles de credenciales en menos de seis horas. La pregunta operativa dejó de ser cuántas alertas genera el SOC y pasó a ser cuántas se resuelven sin intervención humana”, explicó Luciano Moreira, Chief Transformation & Strategy Officer de Cloud Legion.

La misma tecnología rinde del lado de la defensa, y los números lo muestran. IBM calcula un ahorro promedio de US$1,93 millones por brecha en las organizaciones que aplican IA y automatización de forma extensiva, y mediciones previas ubicaron en US$2,2 millones el ahorro asociado al uso intensivo de IA en los flujos de prevención. El matiz importa: ese ahorro no lo produce el modelo, lo produce haber ordenado antes la telemetría, el inventario de activos y los procedimientos de respuesta sobre los que el modelo trabaja.

La velocidad de respuesta también mejora. Según el State of AI in Security Operations de Prophet Security, el 72% de los equipos reporta una reducción de al menos 25% en sus tiempos de investigación, unos 25 minutos menos por alerta. Y la caza de amenazas se vuelve más autónoma: CrowdStrike observó que las pistas de detección iniciadas por agentes de IA crecieron a un ritmo 2,5 veces mayor que las iniciadas por humanos.

“La tecnología está de los dos lados del tablero, pero la adopción no es simétrica: el atacante la usa sin comité de aprobación, sin deuda técnica y sin ventana de mantenimiento. Una de cada cuatro filtraciones maliciosas ya involucra IA, y los equipos que la incorporaron a su operación responden más rápido y más barato. No es una discusión de herramientas, es de tiempo de ciclo: hay que defenderse al ritmo al que se ataca”, agregó Moreira.

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Qué revisar al elegir casinos con Visa seguros

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El auge del entretenimiento digital en Argentina transformó por completo la forma en que los usuarios disfrutan de los juegos de azar. Con un acceso a internet veloz y plataformas optimizadas para móviles, miles de jugadores buscan a diario opciones confiables para probar su suerte desde el hogar.

Sin embargo, en un ecosistema virtual tan amplio, la prioridad número uno siempre debe ser la protección de tu información financiera. Entre todas las alternativas disponibles, las tarjetas de crédito y débito tradicionales siguen siendo las favoritas por su inmediatez. A la hora de apostar tu dinero, optar por casinos con Visa es una de las decisiones más prácticas, ya que esta red global ofrece respaldos de seguridad avanzados y una aceptación casi universal en la industria.

Para garantizar que tu experiencia sea positiva y libre de fraudes, es fundamental aprender a filtrar las plataformas. A continuación, desglosamos los factores críticos que debés analizar antes de registrarte.

Licencias y regulaciones: El aval de LOTBA e IPLyC

El requisito indispensable para garantizar tu tranquilidad en cualquier plataforma de apuestas dentro de Argentina es comprobar su estatus legal. A diferencia de lo que ocurre en diversas partes del mundo, nuestro país no posee un marco normativo unificado a nivel federal. Por el contrario, la administración y la legalidad del juego online se gestionan de manera totalmente independiente en cada jurisdicción.

Para dar un ejemplo claro de esta dinámica descentralizada: los usuarios que ingresan desde CABA deben asegurarse de que el sitio posea la autorización de la Lotería de la Ciudad (LOTBA). En cambio, para el público del territorio bonaerense, el ente regulador oficial es el Instituto Provincial de Lotería y Casinos (IPLyC). Siguiendo este mismo esquema, provincias como Mendoza y Córdoba también han establecido sus propios organismos gubernamentales encargados de emitir habilitaciones y controlar a los operadores digitales.

Jugar en plataformas respaldadas por estas instituciones oficiales garantiza que el sitio superó auditorías estrictas, resguarda los fondos en cuentas segregadas y utiliza un software de Generación de Números Aleatorios (RNG) inalterable. También es seguro encontrar sitios que operan con licencias de prestigio global, como las de la Autoridad de Juegos de Malta (MGA) o Curazao. No obstante, las licencias locales argentinas siempre brindan un nivel adicional de tranquilidad y soporte legal.

Protocolos de ciberseguridad y protección de datos

Cuando ingresás los datos de tu tarjeta bancaria, la seguridad tecnológica es un factor crítico. Los mejores operadores invierten en encriptación para evitar cualquier vulnerabilidad. ¿Qué aspectos técnicos debés buscar al evaluar una página?

  • Certificación SSL (Secure Socket Layer): Asegurate de que la URL del casino comience con “https://” y muestre el ícono de un candado en tu navegador. Esto significa que los datos entre tu dispositivo y el servidor viajan encriptados de extremo a extremo, siendo invisibles para terceros malintencionados.
  • Tecnología Visa Secure (EMV 3-D Secure): Es el protocolo de autenticación reforzada que exige un paso extra al pagar. Generalmente, implica la validación a través de un código SMS o una confirmación desde la aplicación de tu banco. Esto asegura que nadie más pueda usar tu saldo aunque posea los números impresos.
  • Cumplimiento de la norma PCI DSS: El Estándar de Seguridad de Datos para la Industria de Tarjeta de Pago es obligatorio para quienes procesan transacciones bancarias. Un casino alineado con esta normativa certifica que no almacena información sensible, como el código CVV, en sus sistemas.

Transparencia en depósitos, retiros y verificación

La fluidez de las transacciones financieras conforma un indicador inmejorable de la seriedad de un operador. Al depositar, los fondos deben reflejarse en tu cuenta de manera instantánea y sin comisiones ocultas. Pero la verdadera prueba ocurre al retirar tus ganancias.

  • Tiempos de procesamiento realistas: Mientras que los ingresos son inmediatos, los retiros hacia una tarjeta pueden demorar entre uno y cinco días hábiles debido a los controles de la red interbancaria. Revisá minuciosamente los términos del cajero virtual para evitar sorpresas.
  • Verificación de identidad (Proceso KYC): Un casino confiable siempre te pedirá validar tu verdadera identidad antes de habilitar tu primer retiro. Este procedimiento, conocido mundialmente como “Conozca a su Cliente” (KYC), exige el envío de una foto de tu DNI y un comprobante de servicio a tu nombre. Aunque parezca un paso tedioso, representa una exigencia internacional para prevenir el lavado de dinero y garantizar que las ganancias lleguen al verdadero dueño de la cuenta.

Herramientas de Juego Responsable

La seguridad integral no solo abarca la prevención de fraudes, sino también la preservación del bienestar del usuario. Las plataformas reguladas están obligadas a ofrecer herramientas activas de contención para proteger a la comunidad.

Al configurar tu perfil, revisá la disponibilidad de los límites de depósito, los cuales te permiten establecer un tope máximo de gastos diario, semanal o mensual. Asimismo, los mejores sitios argentinos incluyen funciones vitales como las alertas de tiempo de sesión y la opción de autoexclusión. Estas alternativas te brindan la libertad de bloquear tu acceso si sentís que el pasatiempo afecta tu economía personal.

En conclusión, la emoción del entretenimiento online siempre debe ir respaldada por la información y la precaución. Tomarse unos minutos para investigar estas medidas técnicas y legales es la mejor inversión para garantizar horas de diversión segura. Elegir con consciencia transforma la experiencia de juego en un pasatiempo verdaderamente disfrutable y sin riesgos innecesarios.

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Quita de subsidios de Nación: suben hasta 7,5% las tarifas eléctricas con impacto fuerte en la industria

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El nuevo esquema tarifario de la electricidad ya está formalmente vigente en Misiones. El Ministerio de Hacienda, Finanzas, Obras y Servicios Públicos aprobó mediante la Resolución 810 los cuadros que Electricidad de Misiones y las cooperativas eléctricas deben aplicar desde el período agosto de 2026, trasladando a las facturas provinciales la nueva estructura de costos definida por la Secretaría de Energía de la Nación.

El cambio no es uniforme. El impacto promedio previsto por la propia resolución es de 1,8% para los usuarios residenciales sin subsidios, 2,4% para los residenciales alcanzados por los Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), 3% para la demanda no residencial y 7,5% para los Grandes Usuarios GUDI. Detrás de esos porcentajes aparece, sin embargo, una modificación más profunda: el subsidio nacional deja de acompañar todo el consumo de los hogares beneficiarios y se concentra en un bloque determinado.

El límite clave: 300 kWh

Misiones está clasificada por Nación dentro de la Zona Bioambiental Muy Cálido, condición que establece bloques estacionales especiales. Durante mayo, junio, julio y agosto, los hogares beneficiarios del SEF tienen hasta 300 kWh mensuales subsidiados. El bloque baja drásticamente a 150 kWh entre septiembre y noviembre, mientras que en diciembre vuelve a elevarse a 550 kWh.

Para agosto, la bonificación nacional sobre el costo mayorista alcanza el 66,59%, resultado de combinar el descuento general del 50% con una bonificación extraordinaria adicional del 16,59%. Pero ese beneficio opera solamente sobre el consumo base: una vez superados los 300 kWh, el excedente pasa a afrontar precios mayoristas plenos.

Ese mecanismo queda claramente expuesto en el Cuadro Tarifario 655, publicado en el Boletín Oficial. Para un residencial SEF de hasta 500 kWh mensuales, por ejemplo, los primeros bloques presentan valores netos del orden de $100,85 a $104,194 por kWh; una vez agotado el bloque subsidiado, el valor prácticamente se duplica y pasa a $207,236 por kWh.

La diferencia es todavía más evidente cuando se compara el cuadro subsidiado con el precio de referencia sin subsidios. Para un residencial de hasta 500 kWh, los primeros 30 kWh tienen un valor subsidiado de $100,850 por kWh, mientras que el precio de referencia sin subsidio es $199,671. Es decir, la bonificación reduce aproximadamente a la mitad ese componente inicial de la tarifa. Los valores publicados son netos y no incluyen IVA.

Cuánto cuesta la energía residencial

El Cuadro Tarifario divide a los residenciales sin subsidio de acuerdo con su nivel de consumo. Para los hogares de hasta 500 kWh mensuales, los primeros 120 kWh cuestan $272,997 por kWh, los siguientes 80 kWh $276,333 y los siguientes bloques llegan a $278,926. El cargo fijo de servicio es de $2.309,10.

En el segmento de hasta 700 kWh, el precio comienza en $274,643 por kWh y llega a $279,984. Para consumos de hasta 1.400 kWh, comienza en $275,593 y alcanza $280,965, con un cargo de servicio de $2.640,90. Para los residenciales que superan los 1.400 kWh mensuales, el precio llega a $283,132 por kWh. Los cuadros oficiales muestran así una estructura escalonada en la que el costo unitario aumenta junto con el nivel de consumo.

Hay una situación particular para jubilados y pensionados comprendidos en la Ley 2620. Los primeros 120 kWh del cuadro general aparecen a $203,474 por kWh, los siguientes 80 kWh a $208,896 y posteriormente los precios convergen progresivamente hacia los valores residenciales generales, hasta alcanzar $283,132 por encima de los 1.400 kWh.

Comercios, industrias y hoteles: la energía por encima de $260 por kWh

El cuadro permite dimensionar también el costo que enfrentan las actividades económicas. En la categoría comercial con consumo menor a 2.000 kWh, los primeros 60 kWh tienen un precio neto de $263,594, los siguientes 140 kWh de $266,659 y el excedente de 800 kWh alcanza $282,401, además de una cuota de servicio de $4.119,20.

Para comercios con consumos iguales o superiores a 2.000 kWh, los valores se mueven entre $264,987 y $284,473 por kWh, mientras que para los establecimientos de mayor consumo la energía llega a $284,748 en uno de los bloques.

La industria tampoco queda al margen. Para establecimientos industriales de hasta 2.000 kWh, los primeros 800 kWh cuestan $265,796 por unidad y el excedente $281,844, con un cargo de servicio de $6.418,60. Entre 2.000 y 4.000 kWh, la energía se ubica entre $267,798 y $283,836 y la cuota de servicio asciende a $8.026.

El cuadro específico para hoteles -una categoría especialmente sensible en una provincia turística- establece valores desde $263,340 por kWh para establecimientos de menor consumo y llega hasta aproximadamente $283,9 por kWh en los segmentos superiores, además de cargos fijos de entre $4.119,20 y $5.240.

El mayor impacto recae sobre los grandes usuarios

El salto más significativo de esta actualización se concentra en la demanda intensiva. Mientras los hogares reciben incrementos medios inferiores al 3%, la resolución calcula un aumento promedio de 7,5% para los Grandes Usuarios GUDI.

La explicación está en el costo mayorista. Nación aumentó el Precio Estabilizado de la Energía un promedio de 5,6% para la demanda residencial, 8,7% para la no residencial y 16,7% para los GUDI. Paralelamente, el Precio de Referencia de la Potencia cayó 2,2% y el de Servicios Adicionales retrocedió 9,8%.

También aumentaron componentes que atraviesan a todo el sistema. El Precio Estabilizado de Transporte quedó en $5.617 por MWh, 11,5% más, mientras que el Fondo Nacional de Energía Eléctrica fue actualizado a $2.508 por MWh, con una suba del 10%.

La Provincia sostiene en la resolución que Energía de Misiones y las cooperativas eléctricas no están en condiciones de absorber esas variaciones y, por ese motivo, autoriza su traslado al cuadro tarifario.

El subsidio se verá en la factura

La nueva estructura busca además hacer explícita la diferencia entre lo que cuesta la electricidad y lo que efectivamente paga un usuario subsidiado. Energía de Misiones y las cooperativas deberán continuar informando en cada factura tanto la tarifa calculada sin subsidio nacional como la tarifa efectivamente cobrada, identificando la diferencia como “Subsidio Estado Nacional”.

El esquema deja así dos movimientos simultáneos. Por un lado, suben los precios mayoristas que Misiones traslada a usuarios residenciales, comercios, industrias y grandes consumidores. Por otro, Nación continúa reduciendo y focalizando la asistencia, concentrándola en determinados hogares y dentro de bloques de consumo cada vez más relevantes para definir el monto final de la factura.

Y hay un dato que anticipa el próximo capítulo: en agosto Misiones dispone de un bloque subsidiado de 300 kWh por su condición climática, pero desde septiembre ese umbral cae a apenas 150 kWh mensuales. Todo consumo residencial beneficiario que supere ese nivel quedará expuesto a precios mayoristas sin bonificación nacional. Esa reducción del bloque puede tener más peso sobre las facturas de primavera que la actualización porcentual del cuadro tarifario en sí misma.

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Argentina y EE.UU. lanzan el Corredor Andes-Atlántico para conectar energía, minería y puertos

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Argentina y Estados Unidos lanzaron el Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa bilateral que busca movilizar inversión pública y privada para modernizar la infraestructura que conecta los principales sectores productivos argentinos con los puertos del Atlántico y los mercados occidentales. El acuerdo coloca a la energía, la minería, el transporte y la infraestructura digital en el centro de una estrategia destinada a ampliar la capacidad exportadora del país.

El anuncio fue realizado en Nueva York por el subsecretario de Estado estadounidense Christopher Landau y el canciller argentino Pablo Quirno, en el marco de la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Según la declaración conjunta de ambos gobiernos, Estados Unidos pondrá a disposición herramientas de financiamiento, desarrollo y asistencia técnica para respaldar proyectos vinculados con el corredor.

La iniciativa no constituye una obra única ni un trazado ferroviario específico. Se presenta como un marco de cooperación para identificar proyectos prioritarios y facilitar capital, tecnología y financiamiento destinados a infraestructura estratégica. Fuentes oficiales y medios que accedieron a los detalles del entendimiento ubicaron en hasta US$7.000 millones las herramientas de financiamiento estadounidense previstas hacia 2027, aunque la declaración conjunta no establece que ese monto corresponda a una inversión única ya desembolsada.

El cuello de botella: sacar producción hacia los mercados

La lógica económica del corredor parte de una restricción conocida para los sectores exportadores: producir más recursos naturales no alcanza si la infraestructura para transportarlos, procesarlos y embarcarlos no crece al mismo ritmo.

Por eso, el entendimiento incorpora la rehabilitación y expansión de ferrocarriles, vías navegables y puertos, además de oleoductos, generación y transmisión eléctrica e infraestructura digital. El objetivo declarado es conectar con mayor eficiencia zonas productivas del interior con las terminales atlánticas y, desde allí, con los mercados internacionales.

En el sector energético, el foco estará puesto particularmente en Vaca Muerta. El esquema contempla inversiones, tecnología e instrumentos financieros estadounidenses, incluidos préstamos directos, garantías de préstamos y seguros destinados a movilizar capital, equipamiento y proveedores de servicios.

La magnitud del desafío se explica por el cambio de escala que el Gobierno argentino busca para el complejo energético. La infraestructura de transporte de hidrocarburos, almacenamiento, generación eléctrica y conexión con los mercados externos pasa a ser una condición para transformar el aumento de producción en mayores exportaciones y generación de divisas.

Minerales críticos y seguridad de las cadenas de suministro

El segundo gran eje es la minería. Argentina y Estados Unidos acordaron identificar oportunidades dentro del Acuerdo Marco de Minerales Críticos entre ambos países, con el objetivo de respaldar proyectos de extracción y procesamiento y diversificar las cadenas globales de suministro.

La cuestión tiene una dimensión que excede al comercio bilateral. Para Washington, asegurar el acceso a minerales considerados estratégicos forma parte de una política más amplia de reducción de dependencias y fortalecimiento de cadenas de suministro. Para Argentina, el desafío consiste en transformar recursos geológicos en inversiones, producción, empleo, infraestructura y exportaciones con mayor valor agregado.

El corredor plantea así una conexión entre dos agendas: la necesidad argentina de ampliar infraestructura y capital para desarrollar recursos y el interés estadounidense en contar con cadenas de suministro más diversificadas y seguras. La declaración conjunta presenta esa convergencia como uno de los fundamentos de la cooperación.

El componente digital entra en la infraestructura estratégica

El acuerdo también incorpora un frente menos visible pero cada vez más relevante: la infraestructura digital. Estados Unidos y Argentina plantean utilizar tecnología confiable y cooperar en la seguridad de plataformas y equipos destinados a inspecciones aduaneras.

La inclusión de este componente muestra que el corredor no se limita al movimiento físico de mercancías. La trazabilidad, la gestión aduanera, la conectividad y la ciberseguridad forman parte de la infraestructura necesaria para que una cadena exportadora funcione con menores tiempos y riesgos.

En un corredor pensado para energía, minerales y grandes volúmenes de comercio, la infraestructura digital puede cumplir una función transversal: desde el seguimiento de cargas hasta los controles fronterizos y la gestión de puertos. El acuerdo vincula ese desarrollo con el artículo 3.2 del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos entre Estados Unidos y Argentina.

Estados Unidos busca un papel mayor como financista e inversor

Uno de los elementos centrales del anuncio es el rol que Estados Unidos pretende asumir en el financiamiento de infraestructura argentina. La declaración identifica expresamente a la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC), el Banco de Exportación e Importación (EXIM) y la Agencia de Comercio y Desarrollo de Estados Unidos (USTDA) como instrumentos potenciales para apoyar los proyectos.

A eso se suma la participación del sector privado estadounidense, que podrá intervenir en licitaciones o como subcontratista en proyectos de transporte y otros segmentos de infraestructura. El Gobierno argentino, por su parte, plantea continuar fortaleciendo el marco legal y regulatorio y las protecciones a la inversión, especialmente en materia de concesiones.

El punto será determinante para pasar del anuncio a las obras. Un corredor de estas características necesita transformar un marco político de cooperación en proyectos con estudios de factibilidad, estructuración financiera, licitaciones, permisos y reglas contractuales suficientemente previsibles para atraer capital de largo plazo.

Una pieza de la competencia por las cadenas globales

El Corredor Andes-Atlántico forma parte de la Asociación del G7 para la Infraestructura y la Inversión Global y se suma a una arquitectura internacional de corredores económicos impulsada para reforzar cadenas de suministro estratégicas. La propia declaración conjunta menciona como antecedentes el Corredor Económico India-Medio Oriente-Europa, la Ruta Comercial Transcaspiana, el Corredor de Lobito y el Corredor Económico de Luzón.

Ese encuadre le da al acuerdo una dimensión geopolítica. Argentina no aparece solamente como destino de capital para desarrollar Vaca Muerta o sus recursos minerales, sino como parte de una estrategia estadounidense más amplia para conectar territorios productores con mercados y cadenas de suministro consideradas estratégicas.

Para el país, la oportunidad concreta estará en la capacidad de convertir ese interés externo en infraestructura que reduzca costos logísticos, amplíe la capacidad exportadora y mejore la conectividad entre regiones productivas y puertos. La variable decisiva no será solamente cuánto financiamiento se anuncie, sino qué proyectos se ejecuten, en qué plazos y con qué impacto sobre la competitividad.

El corredor abre, de ese modo, una agenda que combina infraestructura, energía, minería, logística, tecnología y financiamiento. Su resultado dependerá de la capacidad de ambas partes para convertir el marco bilateral en inversiones efectivamente ejecutadas y de que esas inversiones generen una red logística capaz de acompañar el salto productivo que Argentina busca proyectar hacia los mercados internacionales.

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