Año: 2026

Yerba: cae la cosecha, crecen las exportaciones y el precio de la hoja sigue por debajo del costo

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Hay una contradicción cada vez más difícil de soslayar en el mercado yerbatero. La cosecha cae, hay menos hoja verde ingresando a los secaderos, las exportaciones crecen y, aun así, el precio que recibe el productor no reacciona en la misma dirección.

El contraste toca el corazón de la discusión abierta desde la desregulación de la actividad. El Gobierno nacional, con Federico Sturzenegger como uno de sus principales voceros sobre el tema, sostiene que el problema de precios responde fundamentalmente a un desequilibrio entre oferta y demanda generado por el crecimiento de la producción. Durante su paso por Puerto Iguazú, entrevistado por Economis, el ministro defendió la desregulación y puso el énfasis en ampliar las exportaciones como mecanismo para absorber la producción argentina.

La explicación encuentra respaldo cuando se mira el extraordinario salto productivo de 2024. Pero empieza a perder fuerza cuando se observa lo ocurrido después.

El nuevo informe sectorial del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado sobre estadísticas oficiales del Instituto Nacional de la Yerba Mate, permite reconstruir esa secuencia que contradice las palabras del ministro.

En 2024 los secaderos procesaron 987,1 millones de kilos de hoja verde, la mayor cosecha de los últimos años. El volumen estuvo 19,7% por encima del promedio 2020-2023 y fue 27,4% superior al registrado en 2023. Pero el récord no se repitió.

Durante 2025 se procesaron 889,3 millones de kilos, una retracción interanual de 9,9%. Fueron casi 98 millones de kilos menos que el año anterior. CEPA atribuye la caída al impacto del “rulo” sobre las plantaciones, pero principalmente a la pérdida de rentabilidad del productor. 

En 2026 la tendencia se profundizó. Durante el primer semestre ingresaron a los secaderos 417,5 millones de kilos, 7,2% menos que en enero-junio de 2025 y nada menos que 25,9% por debajo del mismo período de 2024. El volumen también quedó 11% por debajo del promedio de los siete primeros semestres comprendidos entre 2019 y 2025.

Julio terminó de confirmar que no se trataba de una fluctuación puntual. Entre enero y julio de este año se procesaron 568,9 millones de kilos de hoja verde: 71,5 millones menos que en igual período de 2025, una caída interanual de 11,2% y la sexta peor marca de los últimos ocho años.

Sólo en julio ingresaron 151,3 millones de kilos, contra 190,5 millones un año antes: 20,6% menos. Es decir, lejos de revertirse, la contracción de la cosecha se hizo más intensa sobre el cierre de la zafra.

La secuencia es clara: 987,1 millones de kilos en 2024; 889,3 millones en 2025; y una nueva caída de dos dígitos en los primeros siete meses de 2026.

Esto no permite afirmar que hayan desaparecido los excedentes acumulados en la cadena. La cosecha récord de 2024 pudo generar stocks de yerba canchada y la expansión de las plantaciones durante los años anteriores elevó la capacidad productiva del sector.

Pero sí obliga a introducir una distinción decisiva: una cosa es discutir la expansión estructural de la oferta y los stocks acumulados; otra es explicar el precio actual exclusivamente por una cosecha excesiva cuando la cantidad de hoja que efectivamente está ingresando a los secaderos viene cayendo con fuerza.

La oferta cae mucho más que el consumo

La demanda doméstica tampoco muestra una contracción equivalente. En 2025 el consumo interno aumentó 3,1%, desde 258,8 hasta 266,8 millones de kilos. El dato siguió 6,5% por debajo de 2023, cuando se habían comercializado 285,4 millones, pero significó una recuperación respecto del golpe sufrido en 2024.

Durante el primer semestre de 2026 el mercado interno volvió a retroceder, aunque apenas 0,7%: pasó de 138,3 millones de kilos a 137,3 millones. Y junio dejó incluso un crecimiento interanual del consumo del 9,5%.

La comparación es reveladora. Mientras la cosecha cayó 7,2% durante el primer semestre, el consumo interno bajó sólo 0,7%. La oferta primaria se contrajo, por lo tanto, a un ritmo diez veces mayor que la demanda doméstica.

Eso nuevamente debilita una lectura lineal según la cual el valor de la materia prima continúa deprimido simplemente porque sobra hoja verde.

Hay otro elemento particularmente significativo frente al argumento oficial: las exportaciones efectivamente están aumentando.

En 2025 los envíos al exterior crecieron 32,4% y alcanzaron un récord. Durante el primer semestre de 2026 volvieron a expandirse: aumentaron 6,6% interanual y llegaron a 25,9 millones de kilos. Los principales destinos son Siria, Chile, España y Estados Unidos.

Hasta julio la tendencia continuó. Las exportaciones acumularon 32,1 millones de kilos, 4% más que un año antes y un nuevo récord histórico para ese período.

Es una variable central porque el crecimiento exportador es precisamente una de las soluciones planteadas por Sturzenegger ante el reclamo de los productores.

En su entrevista con Economis durante el Congreso del IAEF en Iguazú, el ministro puso el foco en llevar la yerba argentina al mundo y defendió la posibilidad de ampliar fuertemente la demanda externa.

Los números muestran que esa salida comenzó a materializarse. La Argentina cosecha menos y exporta más. Lo que todavía no aparece es el traslado de esa combinación hacia el precio de la materia prima.

CEPA incorpora, de todos modos, un matiz relevante. Los valores de exportación están más de 50 centavos de dólar por kilo por debajo de 2023, mientras aumentaron los costos medidos en dólares. Esa combinación limita la capacidad del negocio externo para traccionar mejores precios hacia el origen.

La apertura importadora constituye otra pieza de la discusión, pero tampoco explica por sí sola el comportamiento de la hoja verde. Las importaciones habían saltado desde 6,6 millones de kilos en 2023 hasta 11,9 millones en 2024. En 2025 fueron 11,3 millones.

Durante el primer semestre de este año, sin embargo, cayeron 30,1% interanual, desde 6,5 hasta 4,5 millones de kilos. Además, el 99,9% de lo importado corresponde a yerba mate molida, no a hoja verde: 65,8% proviene de Brasil y 34,2% de Paraguay.

En términos de magnitud, CEPA calcula que las importaciones equivalieron a apenas 3,3% de la producción molida nacional durante el primer semestre.

El comportamiento del precio de la hoja verde es todavía más llamativo cuando se reconstruye su recorrido.

En mayo de 2025 se llegó a pagar un máximo de $305 por kilo de hoja verde. El valor duró poco. Desde entonces comenzó a caer hasta tocar apenas $180 en diciembre, una reducción nominal del 41%. Durante 2026 hubo una recomposición parcial: $220 en marzo, $250 en abril y mayo y $280 en junio.

Aun así, el máximo de junio seguía 8,2% por debajo de mayo de 2025.

En el otro extremo de la cadena ocurrió algo diferente: el kilo de yerba en góndola rondaba en junio los $5.211, 17% más que en mayo del año anterior.

Sobre el cierre de la zafra, con menos hoja disponible, algunos secaderos comenzaron a ofrecer hasta $300 por kilo.

Los grandes molinos comenzaron a competir por adquirir hoja canchada de los secaderos ante la menor disponibilidad, aunque sin que esa competencia derivara en una mejora sustancial del valor de la materia prima. En algunos casos, el incentivo pasó por acortar plazos de pago en lugar de elevar el precio.

La escasez empezó a aparecer en el mercado físico antes que en el bolsillo del productor.

La distancia con los costos dimensiona la crisis. La actualización de la grilla del INYM utilizada por CEPA calcula en $473,70 el costo de producir un kilo de hoja verde, sin incluir impuestos ni rentabilidad.

De ese total, $201,21 corresponden a producción en planta y $245,48 a cosecha y transporte, según el informe. Contra un precio de $280, la diferencia alcanza $193,70 por kilo. En otras palabras, el valor debería aumentar 69,2% sobre esos $280 solamente para igualar el costo estimado, todavía sin incorporar impuestos ni una rentabilidad para el productor.

Incluso los $300 que algunos secaderos comenzaron a ofrecer hacia el final de la zafra representan apenas 63% del costo calculado por el INYM. Faltarían otros $173,70 por kilo simplemente para alcanzar ese umbral.

El problema no está únicamente en el valor absoluto. También cambió la distribución del precio dentro de la cadena. En diciembre de 2023 el kilo de hoja verde se pagaba $210 y el kilo de yerba en góndola costaba aproximadamente $2.794. Para junio de 2026 la hoja había subido a $280 y la góndola a $5.211.

Eso representa un incremento nominal de apenas 33,3% para la materia prima frente a 86,5% para el producto en góndola.

Cuando se ajusta ambos valores por inflación, la hoja verde perdió 60,2% en términos reales, mientras que el precio minorista también cayó, pero bastante menos: 44,3%.

El resultado aparece con nitidez en otro indicador. En junio, el productor captaba 16,1% del valor final de la yerba. Pero el promedio de enero-junio fue todavía menor: apenas 13,3%, el peor semestre desde 2019 en la relación entre el valor recibido por el productor y el precio de góndola. El ajuste fue considerablemente más profundo sobre la materia prima que sobre el producto final.

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El consumo de carne cayó casi 10% interanual en agosto y se mantiene en mínimos históricos

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El consumo de carne vacuna volvió a retroceder y se mantiene entre los niveles más bajos de las últimas dos décadas. En agosto se ubicó en 46 kilos por habitante al año, una caída del 9,5% frente al mismo mes de 2025, según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).

La medición surge del promedio móvil de los últimos doce meses y muestra una pérdida de 4,9 kilos por persona en apenas un año. En agosto de 2025, el consumo equivalente era de 50,9 kilos anuales.

La perspectiva histórica permite dimensionar el cambio. De acuerdo con la serie de CICCRA, entre 2005 y 2010 el consumo de carne vacuna había superado los 60 kilos anuales por habitante. Ahora quedó en 46 kilos.

La caída del consumo se produce, además, en un escenario de menor producción y fuertes aumentos de precios. En agosto, la carne vacuna acumuló una suba interanual del 51,2%, frente a una inflación general del 33,2%.

Es decir, el precio de la carne aumentó 18 puntos porcentuales por encima del nivel general.

Menos carne para el mercado interno

Entre enero y agosto de 2026, el consumo aparente destinado al mercado doméstico alcanzó 1,377 millones de toneladas de res con hueso, un 11,3% menos que en igual período del año pasado.

La retracción estuvo acompañada por una menor actividad de la cadena ganadera: la producción de carne vacuna cayó 6,8% y la faena retrocedió 9,9%.

“Los envíos de carne vacuna al mercado interno habrían verificado una contracción de 11,3% anual en los primeros ocho meses del año, dando lugar al significativo aumento del precio relativo de la carne vacuna que venimos analizando en los últimos informes”, señaló CICCRA.

El comportamiento de los precios refleja esa menor disponibilidad.

La carne picada común aumentó 52,7% interanual; el asado, 52,1%; el cuadril, 51,9%; la nalga, 50%; y la paleta, 49%.

Todos esos incrementos quedaron claramente por encima de la inflación general.

El resultado combina así dos movimientos que golpean directamente sobre el consumo: menos oferta destinada al mercado interno y una carne que se encareció considerablemente más que el promedio de los bienes y servicios de la economía.

Exportaciones en alza

Mientras el mercado doméstico absorbió menos carne, las exportaciones avanzaron.

Según CICCRA, durante los primeros ocho meses de 2026 los envíos al exterior crecieron 6,5% interanual y alcanzaron las 567.400 toneladas equivalentes de res con hueso.

Con ese incremento, las exportaciones representaron el 29,2% de la producción total, frente al 25,6% registrado durante el mismo período del año anterior.

La participación del mercado externo ganó así 3,6 puntos porcentuales en un año.

China continuó siendo el principal destino de la carne vacuna argentina, aunque el crecimiento de las operaciones con Estados Unidos e Israel permitió compensar parcialmente la caída de las ventas hacia el gigante asiático.

En julio, las exportaciones generaron US$446,6 millones, 34% más que un año atrás. China explicó el 35,3% de esos ingresos, Estados Unidos el 20,8% e Israel otro 20,1%.

Entre los tres mercados concentraron más de tres cuartas partes de la facturación exportadora del mes.

Más dólares afuera, menos consumo adentro

Los datos vuelven a mostrar una divergencia dentro de la cadena cárnica argentina.

Por un lado, las exportaciones encuentran demanda y aumentan su participación sobre la producción. Por otro, el mercado interno recibe menos volumen y el consumo por habitante continúa retrocediendo.

CICCRA contabilizó 335.500 toneladas exportadas durante los primeros siete meses del año, un crecimiento interanual del 10,1%, equivalente a 30.900 toneladas adicionales. Frente al promedio registrado entre 2020 y 2025, el volumen resultó 5% superior.

El Consorcio ABC, que agrupa a los principales frigoríficos exportadores, también registró un incremento de los embarques, aunque utiliza una medición diferente: informó un crecimiento del 6,7% en volumen durante los primeros siete meses, hasta 403.100 toneladas.

Más allá de las diferencias metodológicas entre ambas estadísticas, la tendencia es coincidente: las ventas externas crecen mientras el consumo doméstico pierde terreno.

El dato de agosto sintetiza esa transformación. Los argentinos consumen el equivalente a 46 kilos de carne vacuna por habitante al año, casi cinco kilos menos que doce meses atrás, mientras los precios de los cortes aumentan por encima de la inflación y una proporción creciente de la producción encuentra destino fuera del país.

La carne vacuna sigue ocupando un lugar central en la alimentación y en la cultura de consumo argentina. Pero los números muestran que cada vez llega en menor cantidad a la mesa local.

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Se pasó de 770.040 nacidos vivos en 2015 a 413.135 en 2024: un 46% menos

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En menos de una década, el mapa de la natalidad argentina cambió drásticamente. En 2015 se registraron 770.040 nacidos vivos; en 2023 fueron 460.9024   y, según los últimos datos disponibles correspondientes a 2024, la cifra descendió nuevamente hasta 413.135 nacimientos. Esto significa que en apenas nueve años el país pasó a tener cerca de 357 mil nacimientos anuales menos, una reducción de aproximadamente 46%. Solo entre 2023 y 2024 la cantidad de nacimientos volvió a caer alrededor de un 10%. Los registros oficiales muestran, además, que se trata de una tendencia sostenida y no de una oscilación circunstancial.


La transformación también se expresa en la cantidad promedio de hijos. Datos recientes difundidos por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) ubican la tasa global de fecundidad de la Argentina en torno a 1,2 hijos por mujer, lejos del denominado nivel de reemplazo poblacional de 2,1. En 2023, el organismo había informado una tasa de 1,33 y documentos anteriores la situaban en 1,4, lo que permite dimensionar la velocidad del cambio demográfico.3


La Argentina no está sola. De acuerdo con la revisión 2024 de World Population Prospects, de Naciones Unidas, la fecundidad mundial se ubica actualmente en 2,25 hijos por mujer, frente a 3,31 en 1990: en poco más de tres décadas se redujo en alrededor de un hijo por mujer. Más de la mitad de los países y territorios del planeta ya tienen tasas inferiores a 2,1 y cerca de uno de cada cinco presenta niveles considerados de fecundidad “ultra baja”, inferiores a 1,4 hijos por mujer. China, Italia, Corea del Sur y España se encuentran dentro de este último grupo.


En este contexto, durante el XXII Congreso Argentino de Medicina Reproductiva de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR 2026), que se llevará a cabo en Buenos Aires del 16 al 18 de septiembre, se propondrá poner en discusión una dimensión sanitaria que corre en paralelo al fenómeno demográfico: mientras las familias son cada vez más pequeñas y la maternidad se desplaza hacia edades mayores, el conocimiento sobre el envejecimiento reproductivo y las herramientas disponibles para preservar la fertilidad no siempre llega con suficiente anticipación.


“La caída de la natalidad no debería analizarse únicamente contando cuántos niños nacen, sino tratando de comprender cuándo las personas desean tenerlos y qué ocurre entre ese deseo y la posibilidad biológica de concretarlo. Hoy los proyectos familiares son distintos, muchas mujeres necesitan o eligen postergar la maternidad y eso es absolutamente válido. Nuestro desafío como médicos es que esa decisión sea informada. Una mujer puede no saber a los 28 o a los 30 años si alguna vez querrá ser madre, pero sí debería tener claro que su fertilidad no permanecerá igual indefinidamente y que existen herramientas sobre las que puede conversar tempranamente con un especialista”, afirmó el Dr. Agustín Pasqualini, médico especialista en Medicina Reproductiva, presidente de SAMeR y presidente del Congreso Argentino de Medicina Reproductiva.


Los especialistas remarcan que planificar la vida reproductiva no equivale a promover la maternidad ni a indicar tratamientos de fertilidad a mujeres que no los necesitan. Tampoco significa que toda mujer joven deba congelar sus óvulos. La propuesta es incorporar la fertilidad a la conversación sanitaria de manera semejante a como durante décadas se incorporó la anticoncepción: ofrecer información para que cada persona pueda decidir si quiere tener hijos, cuántos, aproximadamente cuándo y qué alternativas existen si su proyecto supone postergar esa búsqueda.


Esta conversación cobra especial relevancia porque la edad sigue siendo uno de los principales determinantes de la fertilidad femenina. Con el paso de los años disminuyen tanto la cantidad disponible de ovocitos como, especialmente, la proporción de aquellos con capacidad reproductiva. El descenso se vuelve clínicamente más relevante durante la segunda mitad de la década de los 30 y se acelera posteriormente. La reproducción asistida puede resolver múltiples causas de infertilidad, pero no elimina el efecto del envejecimiento de los óvulos.


Es allí donde la criopreservación ovocitaria mediante vitrificación puede ocupar un lugar dentro de una estrategia de planificación. El procedimiento consiste en realizar una estimulación ovárica, recuperar ovocitos maduros y conservarlos a temperaturas extremadamente bajas para un eventual uso futuro. Su principal característica es que permite preservar óvulos con la edad biológica que tenían en el momento de la extracción.


La American Society for Reproductive Medicine (ASRM), al revisar la evidencia sobre criopreservación planificada de ovocitos, concluyó que las tasas de embarazo evolutivo y nacido vivo tienden a ser superiores entre quienes congelaron sus óvulos a menor edad. En uno de los estudios analizados, la tasa de embarazo clínico fue del 60,2% en mujeres que habían criopreservado antes de los 38 años frente al 43,9% entre aquellas que lo habían hecho a los 38 años o más. Sin embargo, la misma guía subraya que la evidencia no permite fijar una edad ‘óptima’ universal ni prometer una determinada probabilidad de nacido vivo. 5


Desde la asociación de pacientes Concebir, que este año cumple 30 años de existencia, ven que detrás de las estadísticas hay historias muy diferentes y, muchas veces, decisiones que no son enteramente libres. “Hay personas que quieren tener hijos pero postergan la búsqueda porque sienten que todavía no están dadas las condiciones económicas, laborales o personales; y también otras que, después de atravesar un tratamiento para lograr su primer hijo, descartan buscar un segundo embarazo por el desgaste emocional, físico y económico que significaría volver a empezar. Contar con información le permite a las personas tomar decisiones con más herramientas y evita que muchos lleguen a la consulta diciendo ‘si hubiera sabido esto antes, quizás hubiese hecho algo diferente’”, señaló Ana Claudia Ceballos García, presidenta de Concebir.


Los especialistas del Congreso SAMeR advierten que uno de los problemas frecuentes es que la primera conversación seria sobre fertilidad aparezca recién cuando existe una dificultad para conseguir el embarazo. En mujeres que postergaron durante años su proyecto reproductivo, ese momento puede coincidir con una reducción importante de la reserva ovárica y, fundamentalmente, con una disminución de la calidad ovocitaria. Por eso, la propuesta es que el asesoramiento reproductivo pueda formar parte de los controles ginecológicos habituales mucho antes de que se presente una situación de disminución de la fertilidad.


La consulta temprana permite revisar antecedentes personales y familiares, enfermedades o tratamientos que puedan afectar la función ovárica, conversar sobre edad y proyecto reproductivo y, cuando corresponde, evaluar la reserva ovárica. 


“Tenemos que cambiar el momento de la pregunta. Durante mucho tiempo, la conversación sobre fertilidad comenzaba cuando aparecía una dificultad para lograr un embarazo. Hoy tenemos la oportunidad de empezar esa conversación mucho antes. Brindar información a tiempo, para que cada persona pueda tomar sus propias decisiones conociendo las oportunidades y los límites de su fertilidad. Porque la medicina reproductiva no debería aparecer solamente cuando surge un problema, también debería ayudarnos a anticiparnos, a conversar y a informar. El objetivo no es decirle a nadie cuándo tener hijos. Es evitar que alguien llegue a los 40 descubriendo información sobre su fertilidad que hubiera querido conocer a los 25. No se trata de decidir antes. Se trata de saber antes”, sostuvo el  Dr. Gonzalo Devoto, gerente Médico de Endocrinología y Fertilidad del Merck”.

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Carlos Sartori: “La insensibilidad de Milei hacia Misiones es alarmante”

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El ministro Coordinador de Gabinete de Misiones, Carlos Sartori, realizó un fuerte planteo contra las políticas del Gobierno nacional y aseguró que la situación que atraviesan las familias, y las pequeñas y medianas empresas, contrasta con los indicadores que exhibe la administración de Javier Milei. En su análisis, también cuestionó la falta de recursos para las provincias, la paralización de obras y la crisis que atraviesa el sector yerbatero.

Sartori describió un escenario marcado por la caída del empleo, el cierre de comercios, el endeudamiento de las familias y las dificultades que atraviesan distintos sectores productivos. “Lo que está sucediendo en Argentina es un flagelo y hay que decirlo con todas letras. Según el Gobierno nacional la economía crece, pero es solo para algunos sectores empresarios muy concentrados y no derrama para la clase trabajadora”, afirmó.

Para el funcionario provincial, uno de los sectores más golpeados por el actual contexto económico es el de las pequeñas y medianas empresas. “Las Pymes, que son el motor de cualquier país sano, son las que más están sufriendo. Están cerrando miles de comercios y a la par las familias que pierden sus fuentes de ingresos y se endeudan para poder subsistir”, expresó.

En ese sentido, advirtió sobre el crecimiento de la morosidad y el nivel de endeudamiento de los hogares. “La situación es grave, ya no estamos hablando de deudas para comprar una tele o hasta para pagar un servicio atrasado, la gente está financiando la comida con la tarjeta de crédito, y eso pasa en toda la Argentina. La Nación está estrangulando a las provincias y la insensibilidad de Milei hacia Misiones es alarmante”, sostuvo.

Una relación desigual

Sartori también cuestionó la relación financiera entre el Gobierno y las provincias y planteó que Misiones aporta recursos que luego no regresan en la misma proporción. “Son ellas las que financian a Nación. Es el esfuerzo de los misioneros, son los impuestos que salen de la tierra colorada que van al poder central y vuelven migajas en forma de una coparticipación que no alcanza”, indicó.

El ministro incluyó entre sus críticas la paralización de obras, la falta de inversión nacional y la situación de sectores centrales para la economía misionera. “Desinversión, ninguneo en temas que son centrales como el de la yerba. Así está obrando el gobierno libertario, y el problema es cultural, como dicen ellos, porque tienen una cultura de no mirar al otro, unitarista si las hay. Piensan que se resuelve con la macro, pero con la macro la gente no llega a fin de mes”, cuestionó.

Sostener con recursos propios

Frente a ese escenario, Sartori contrastó las políticas nacionales con las medidas que viene impulsando el gobernador Hugo Passalacqua. Destacó que la Provincia continúa destinando recursos propios al mantenimiento de caminos y rutas, la asistencia a los municipios y el acompañamiento a las familias y los sectores productivos, además de sostener programas como los Ahora Misiones.

“Esta forma de gobernar de Nación está en las antípodas de lo que hace y pregona el gobernador Passalacqua, que con los recursos del Estado provincial está buscando paliar una situación que es muy compleja”, señaló.

Dentro de las últimas medidas adoptadas por el Gobierno provincial, Sartori centró el foco en la decisión de Passalacqua de ponerle un techo al endeudamiento de empleados públicos y jubilados mediante un nuevo límite para los descuentos vinculados a préstamos sobre sus haberes. El esquema reduce del 39% al 30% el máximo que puede descontarse sobre el haber neto, con el objetivo de proteger los ingresos de las familias.

La medida apunta a poner un límite al nivel de endeudamiento que puede afectar directamente el ingreso disponible de trabajadores y jubilados, ya que muchas familias recurren al crédito para afrontar gastos cotidianos. La decisión se suma a otras acciones de la Provincia, como la suspensión de las retenciones en billeteras virtuales.

Fotos para la tribuna 

El ministro también se refirió a la situación que atraviesa el sector yerbatero, una de las principales actividades productivas de Misiones. La crisis se profundizó luego de las medidas de desregulación impulsadas por el Gobierno nacional, que redujeron las facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate y generaron un fuerte impacto sobre el precio que reciben los productores y la actividad en las chacras.

“A las miles de familias yerbateras que están sufriendo la paralización de su actividad no les interesa que Milei vaya a sacarse fotos con Trump o que se compare con Sarmiento. Necesitan una solución hoy, urgente, que se termine la desconexión que el Presidente tiene con lo que está pasando en las chacras, en el interior”, denunció Sartori.

“Y quienes lo acompañan a Milei en la provincia -continuó el ministro- también tendrían que tener un poco de empatía con la gente. Hoy vemos muchas fotitos, mucho reel armado para la tribuna, pero la cercanía es otra cosa, es estar con la gente en los barrios, en las colonias, en los comercios, con los yerbateros a los que ellos consideran ‘una negrada’”, expresó.

El mensaje final del funcionario estuvo orientado a reclamar mayor cercanía con la gente y sensibilidad frente a la crisis, conceptos que, ponderó, “forman parte de la manera de gestionar que encarna el gobernador Hugo Passalacqua”.

“El llamado es hacia la Nación y al conjunto de la política: escuchar más, mirar de cerca lo que ocurre en cada comunidad y poner a los misioneros en el centro de las decisiones”, finalizó.

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Puerto Iguazú suma un muelle flotante para los paseos turísticos en el río

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Puerto Iguazú incorporará nueva infraestructura para acompañar el crecimiento y mejorar las condiciones de los paseos turísticos sobre el río. La Subsecretaría de Transporte, Puertos, Aeropuertos y Redes de Comunicación de Misiones autorizó el amarre de un muelle flotante de 29,90 metros de eslora y 10 metros de manga, que será utilizado para el embarque y desembarque de pasajeros.

La autorización fue otorgada a La Gran Aventura Náutica SRL mediante la Disposición 100, fechada el 11 de septiembre. La empresa de Eduardo Arrabal solicitó instalar la estructura dentro del espejo de agua correspondiente a la jurisdicción portuaria de Puerto Iguazú.

El proyecto apunta a resolver una cuestión concreta: mejorar las condiciones de comodidad y, especialmente, de seguridad para los pasajeros que utilizan los servicios de paseos turísticos fluviales en uno de los principales destinos turísticos del país. Además, será clave para la incorporación del nuevo catamarán que desembarcará en los próximos días en la ciudad de las Cataratas.

La estructura autorizada tiene 29,90 metros de largo, 10 metros de ancho y un metro de puntal. La documentación presentada por la empresa incluye la ubicación prevista, el sector de fondeo y amarre, el plano general del artefacto naval y la correspondiente cobertura de seguro. Antes de comenzar a operar, sin embargo, deberá superar las instancias de seguridad correspondientes.

La disposición establece que el muelle podrá ser habilitado para el ascenso y descenso de pasajeros que realicen viajes de cabotaje en aguas jurisdiccionales argentinas una vez realizada la inspección final y obtenido el Certificado de Seguridad, en caso de que sea exigido por la normativa de Prefectura Naval Argentina.

Prefectura ya manifestó su conformidad con la instalación mediante la Nota 108/26 incorporada al expediente. El organismo continuará ejerciendo posteriormente las funciones de inspección, control y verificación vinculadas con la seguridad de la navegación.

La responsabilidad por el mantenimiento estructural del muelle, el cumplimiento de las medidas de seguridad y la vigencia de los seguros quedará en manos de La Gran Aventura Náutica.

Inversión privada dentro de la infraestructura portuaria

La autorización también tiene una dimensión económica. Se trata de infraestructura privada incorporada a un espacio portuario que forma parte del patrimonio provincial y vinculada directamente con la prestación de servicios turísticos.

La Provincia fundamentó la decisión en su política de fortalecimiento de las actividades turísticas fluviales y en la incorporación de inversiones públicas y privadas que permitan ampliar y modernizar los servicios disponibles en los puertos misioneros.

En este caso, la inversión no apunta a ampliar la capacidad de transporte de cargas, sino a mejorar la infraestructura utilizada por una actividad que forma parte de la oferta turística de Puerto Iguazú.

La ciudad tiene en las Cataratas del Iguazú su principal motor de visitantes, pero alrededor de ese atractivo se despliega una red mucho más amplia de servicios, entre ellos excursiones, navegación y experiencias vinculadas a los ríos que forman parte del paisaje de la región. El nuevo muelle se integra a esa estructura.

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