El consumo de carne cayó casi 10% interanual en agosto y se mantiene en mínimos históricos
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El consumo de carne vacuna volvió a retroceder y se mantiene entre los niveles más bajos de las últimas dos décadas. En agosto se ubicó en 46 kilos por habitante al año, una caída del 9,5% frente al mismo mes de 2025, según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
La medición surge del promedio móvil de los últimos doce meses y muestra una pérdida de 4,9 kilos por persona en apenas un año. En agosto de 2025, el consumo equivalente era de 50,9 kilos anuales.
La perspectiva histórica permite dimensionar el cambio. De acuerdo con la serie de CICCRA, entre 2005 y 2010 el consumo de carne vacuna había superado los 60 kilos anuales por habitante. Ahora quedó en 46 kilos.
La caída del consumo se produce, además, en un escenario de menor producción y fuertes aumentos de precios. En agosto, la carne vacuna acumuló una suba interanual del 51,2%, frente a una inflación general del 33,2%.
Es decir, el precio de la carne aumentó 18 puntos porcentuales por encima del nivel general.
Menos carne para el mercado interno
Entre enero y agosto de 2026, el consumo aparente destinado al mercado doméstico alcanzó 1,377 millones de toneladas de res con hueso, un 11,3% menos que en igual período del año pasado.
La retracción estuvo acompañada por una menor actividad de la cadena ganadera: la producción de carne vacuna cayó 6,8% y la faena retrocedió 9,9%.
“Los envíos de carne vacuna al mercado interno habrían verificado una contracción de 11,3% anual en los primeros ocho meses del año, dando lugar al significativo aumento del precio relativo de la carne vacuna que venimos analizando en los últimos informes”, señaló CICCRA.
El comportamiento de los precios refleja esa menor disponibilidad.
La carne picada común aumentó 52,7% interanual; el asado, 52,1%; el cuadril, 51,9%; la nalga, 50%; y la paleta, 49%.
Todos esos incrementos quedaron claramente por encima de la inflación general.
El resultado combina así dos movimientos que golpean directamente sobre el consumo: menos oferta destinada al mercado interno y una carne que se encareció considerablemente más que el promedio de los bienes y servicios de la economía.
Exportaciones en alza
Mientras el mercado doméstico absorbió menos carne, las exportaciones avanzaron.
Según CICCRA, durante los primeros ocho meses de 2026 los envíos al exterior crecieron 6,5% interanual y alcanzaron las 567.400 toneladas equivalentes de res con hueso.
Con ese incremento, las exportaciones representaron el 29,2% de la producción total, frente al 25,6% registrado durante el mismo período del año anterior.
La participación del mercado externo ganó así 3,6 puntos porcentuales en un año.
China continuó siendo el principal destino de la carne vacuna argentina, aunque el crecimiento de las operaciones con Estados Unidos e Israel permitió compensar parcialmente la caída de las ventas hacia el gigante asiático.
En julio, las exportaciones generaron US$446,6 millones, 34% más que un año atrás. China explicó el 35,3% de esos ingresos, Estados Unidos el 20,8% e Israel otro 20,1%.
Entre los tres mercados concentraron más de tres cuartas partes de la facturación exportadora del mes.
Más dólares afuera, menos consumo adentro
Los datos vuelven a mostrar una divergencia dentro de la cadena cárnica argentina.
Por un lado, las exportaciones encuentran demanda y aumentan su participación sobre la producción. Por otro, el mercado interno recibe menos volumen y el consumo por habitante continúa retrocediendo.
CICCRA contabilizó 335.500 toneladas exportadas durante los primeros siete meses del año, un crecimiento interanual del 10,1%, equivalente a 30.900 toneladas adicionales. Frente al promedio registrado entre 2020 y 2025, el volumen resultó 5% superior.
El Consorcio ABC, que agrupa a los principales frigoríficos exportadores, también registró un incremento de los embarques, aunque utiliza una medición diferente: informó un crecimiento del 6,7% en volumen durante los primeros siete meses, hasta 403.100 toneladas.
Más allá de las diferencias metodológicas entre ambas estadísticas, la tendencia es coincidente: las ventas externas crecen mientras el consumo doméstico pierde terreno.
El dato de agosto sintetiza esa transformación. Los argentinos consumen el equivalente a 46 kilos de carne vacuna por habitante al año, casi cinco kilos menos que doce meses atrás, mientras los precios de los cortes aumentan por encima de la inflación y una proporción creciente de la producción encuentra destino fuera del país.
La carne vacuna sigue ocupando un lugar central en la alimentación y en la cultura de consumo argentina. Pero los números muestran que cada vez llega en menor cantidad a la mesa local.
