La inflación de la era Milei es del 209% pero las familias pagan casi ocho veces más por el gas y cuatro veces más por la luz y el alquiler
Desde diciembre de 2023, la Argentina vive un proceso de desaceleración inflacionaria que, sin embargo, no alcanza a todos los bolsillos por igual. Mientras el índice general acumula un alza del 209% durante la gestión de Javier Milei, detrás de ese número se esconde una realidad mucho más compleja: la de familias que pagan casi cuatro veces más por la luz, el gas y el alquiler, y la de productos de consumo masivo que se dispararon muy por encima del promedio, junto a otros que prácticamente no variaron.
La inflación de febrero fue del 2,6% mensual, consolidando una tendencia descendente iniciada en marzo de 2024, aunque con cierto estancamiento en los últimos meses. Por su parte, la inflación acumulada durante el gobierno de Javier Milei se ubicó en torno al 209%[1]. Sin embargo, estos valores agregados simplifican una dinámica mucho más heterogénea: no todos los rubros evolucionaron de la misma manera.
El rubro vivienda, servicios vinculados y otros combustibles —que incluye alquileres, expensas, electricidad, gas, agua y otros combustibles, como por ejemplo la leña— fue el que registró el mayor aumento de precios, con un incremento acumulado cercano al 400%, es decir, 191 puntos porcentuales (p.p.) por encima del nivel general de inflación. Dentro de esta categoría, se destacan especialmente los aumentos en alquileres (423%)[2], agua (366%), energía eléctrica (370%) y, sobre todo, gas natural (766%)[3]
A este rubro le siguió Comunicaciones, con una suba acumulada del 321% (+122 p.p. respecto del nivel general); Educación, con un incremento del 279% (+79 p.p.); y Transporte, con una variación acumulada del 255% (+46 p.p.).
En el extremo opuesto, los rubros que exhibieron los menores incrementos acumulados de precios fueron Alimentos y bebidas no alcohólicas, con una suba del 182%; Equipamiento y mantenimiento del hogar, con una inflación acumulada del 128%; y prendas de vestir y calzado, con un incremento del 106%.

Por otra parte, al observar el incremento acumulado de precios de distintos productos durante la gestión de Javier Milei —principalmente comprendidos en los rubros alimentos y bebidas y bienes y servicios varios— se advierte una marcada heterogeneidad en su evolución. El producto que más aumentó fue el polvo para flan, con una suba acumulada de 424,7%, seguido por el limón (342%), el café molido (308,2%) y la lechuga (292,9%).
En el extremo opuesto, los productos que registraron los menores incrementos de precios fueron la yerba (80,7%), la banana (76,9%), los fideos para guiso (58,7%), el arroz (11,7%) y el azúcar, cuyo precio prácticamente no varió durante la gestión de Javier Milei (0,5%).
Si se considera específicamente el caso de la carne vacuna, el primer corte que aparece entre los mayores aumentos acumulados es la paleta (230,7%), seguida por el cuadril (228%) y la nalga (225,7%).
Por último, de un total de 59 productos relevados, 32 registran un incremento acumulado de precios superior al promedio del rubro Alimentos y bebidas, que se ubica en torno al 181%.

La inflación del 209% es un promedio que oculta ganadores y perdedores: mientras el gas subió 766% y los alquileres un 423%, el azúcar prácticamente no se movió. Los servicios públicos y la vivienda absorbieron el mayor golpe, en un país donde el salario tardó meses en recuperar terreno.
Detrás de cada porcentaje hay una decisión cotidiana: apagar la calefacción un poco antes, resignar el corte de carne, mudarse a un barrio más lejos. La inflación bajó, pero el gas cuesta hoy casi ocho veces más el alquiler cuatro veces más que cuando Milei asumió. Para millones de familias, la estabilización macroeconómica llegó después de un reajuste que todavía se siente en la mesa y en la boleta. Los números se desaceleran; el esfuerzo, no.


