La construcción centralista de la realidad

Pregunto: ¿hay algún derecho adquirido a liquidar al interior del país para beneficiar a los “porteños” y sus empresas? Ello, bajo el hábil bombardeo mediático -estudiado al milímetro- del reciente pasado y de que -ahora- “somos más federales que nunca”.
Si no me cree lo de empresarios, googlee a la mayoría de los funcionarios nacionales y verá de dónde vienen, cuáles son sus orígenes e imagínese hacia dónde vamos.
Lo que deseo indicar, primeramente, es que la cuestión “de Cristina y sus amigos”, todo el día, todos los días, por todos los medios posibles, es el material ideal para manipular mediáticamente a la sociedad; ya que genera un sentimiento de indignación colectiva y se instala en el plural imaginario el sentimiento del pasado facilitando la tarea de contribuir a la confusión general e impidiendo la cuerda reflexión de discutir el presente y el futuro del país.
Hoy toda acción gubernamental, por burda que sea, se justifica en el pasado reciente.
La globalización mundial y en menor medida nacional, tienen como soporte los medios de comunicación y las redes sociales. Hoy son grandes industrias -sobre todos los multimedios- y su producto manufacturado es la noticia. Así, se crean los informes a partir de hechos. Algunos se publican, otras no salen a la luz, otros se disfrazan y una y otra vez se difunden hasta el empacho.
Pero bueno, lo cierto, es que discutir el pasado, al que no queremos volver, es conveniente sólo a quienes están en el gobierno “Federal” y centralista. Ya pasó, fue, no vuelve ni volverá; por ahí ella tiene algún carguito durante un tiempo y mientras sea útil para algunos, pero no más que eso.
Como hemos dicho alguna vez, se avizora abismal y alevosamente -y estén sobre aviso para después del 22 de octubre- el avance del centralismo porteño por sobre las provincias.

La historia de este país, su Constitución y sus instituciones, está forjada sobre la tensa relación entre el interior y el centralismo porteño. Y, fundamentalmente, sobre los recursos que hay que repartir.
Van a comprar trenes para la ciudad que gobierna el PRO y para su vecina Provincia de Buenos Aires, así mejoran el transporte de los pobres porteños, por la suma de U$S 20.000.000. Al interior “naninga.
Contemplando las transferencias corrientes y de capital giradas por el Estado Nacional a las 24 Jurisdicciones en el año 2016, las que son a discreción del Presidente, la provincia de Buenos Aires tuvo la suerte de haber recibido 45.667 millones de pesos, las que representaron el 41,81 % del total de los recursos que se giraron a las provincias. La segunda que más recibió fue Córdoba, sólo un poco más del 5% del total;
Misiones percibió el 3,03 % del total de transferencias a todas las jurisdicciones.
Durante la gestión del Mauricio, Buenos Aires fue la jurisdicción que más se benefició con obras de infraestructuras pagadas por el Gobierno Nacional con plata de todos los argentinos. Anécdotas como estas pueblan hoy, la vida del país.
Entonces, tenemos que ahora hay más y mejores beneficios para la pobre gente de Buenos Aires que paga -por ejemplo- dos mangos la luz, el agua y el gas, mientras usted los subvenciona y paga -de mínima- el triple. Y…. ¡¡vamos por más!!!
Es comprensible que, dentro del gobierno nacional, cuyos funcionarios son en su mayoría bonaerenses o porteños, se justifiquen este tipo de medidas gubernamentales. Ahora, que un misionero, un correntino o un neuquino lo hagan, NO tiene perdón.
Federico Pinedo, anunciaba en días pasados, que la demanda de María Eugenia Vidal, hoy en la Corte Suprema de Justicia, para que se le coparticipe más dinero a Buenos Aires, se va lograr sin resentir los fondos del resto de las provincias. Perdón, pero eso es mentira. La plata que tiene el gobierno central, mal llamada “Fondos Nacionales”, es de todo el pueblo de la Argentina que directa o indirectamente tributa y contribuye; por lo tanto, si se le da a Buenos Aires, lo que sea y por el concepto que se quiera, se deja de dar a otras Provincias.
Esto es sólo parte de un todo. Es probable que ELLA y su banda hayan sido unos ladrichorros, una ploma al hablar en cadena nacional y miles de etc. etc. etc. Pero son parte del pasado –reitero que no vuelve más y que nada tiene que ver hoy con las provincias del interior- aunque muchos la quieren, incluso el propio Mauricio y su franja de empresarios de la política, pues les es sumamente rentable-.
El problema, para las provincias del interior, sobre todo, es que la experiencia es un elemento indispensable para la construcción mediática de la realidad, que hoy se pretende desde el centralismo.
El ser humano crea y no la realidad todo el tiempo, y al mismo tiempo. Aquí se habla y se disfraza de federalismo, a un gobierno nacional fuertemente centralista.
La realidad se transforma a si misma a través de los sujetos y éstos experimentan esa transformación a nivel subjetivo, en base a sus experiencias. Así, se genera una realidad a medida de los grandes intereses, que están detrás de ellos. Y en esto, convengamos, “los cambiemos” son unos capos.
Los hechos o acontecimientos están en la realidad social es cierto, pero son “noticias”, se difunden, luego de su selección y producción periodística o de laboratorio en red. La realidad social tiene que ver en cómo percibimos la misma. Y lo hacemos a través de los medios de comunicación que tan bien manejan los muchachos de “cambiemos” y su centralismo porteño. ¿No le parece?
Amigo lector, no quiero aburrirlo, sortee el engaño y sepa que el 22 de octubre se eligen legislativos, gente que va a hacer leyes y dar el contrapeso al poder ejecutivo nacional, más porteño y centralista que nunca. No se vota para presidente, ni al gobernador, menos aún al intendente. Mucho menos se decide entre Cristina Vs. Mauricio, por más que los medios nos encolericen con algunos acontecimientos para crear la atmósfera ideal para unos.
El inc. 3 del artículo 75 de la Constitución Nacional faculta al Congreso de la Nación a establecer o modificar asignaciones específicas de recursos coparticipables. Hoy es el momento histórico de poner mesura y ecuanimidad al avance porteño por sobre las provincias, entre otras muchas cuestiones de “agenda”.
Se necesita fortalecer el peso de las provincias en el Congreso de la Nación, para poder coordinar entre todas las jurisdicciones, leyes y políticas uniformes, equitativas, en beneficio de los intereses de todos los argentinos, no de unos pocos millones que viven en Buenos Aires y no conocen -ni por asomo- la objetiva realidad del interior.
“Del otro lado de la reja está la realidad, de este lado de la reja también está la realidad; la única irreal es la reja…” Así dice uno de los últimos poemas de Francisco Urondo. Entonces, la única verdad y la realidad sólo pueden ser “fruto” de la reflexión y del conocimiento.

 

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