Puerto Libertad regula el uso de monopatines eléctricos
El Concejo Deliberante avanza sobre una zona gris del tránsito y fija reglas con impacto inmediato en la calle: orden fiscal y seguridad vial en agenda
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El municipio de Libertad decidió intervenir en un terreno que hasta ahora se movía con baja regulación: la circulación de monopatines eléctricos y otros vehículos autopropulsados. La decisión no es menor. En un contexto donde estos vehículos ganan presencia en calles y avenidas, el municipio optó por formalizar reglas, imponer sanciones concretas y alinearse con la normativa nacional vigente.
El Concejo Deliberante de Puerto Libertad avanzó en una doble decisión que combina recaudación, orden normativo y control del espacio público: aprobó la actualización del esquema de licencias de conducir y, en paralelo, adhirió al marco nacional que regula la circulación de monopatines eléctricos. Las medidas quedaron formalizadas el 11 de marzo de 2026 mediante las Ordenanzas N° 001 y 002, y fueron parcialmente impulsadas por el Departamento Ejecutivo Municipal, que ya había anticipado cambios a través de resoluciones previas.
El movimiento no es menor en clave política local. Por un lado, el municipio corrige desfasajes fiscales en un contexto inflacionario que erosionó tasas vigentes. Por otro, incorpora regulación sobre nuevas formas de movilidad urbana, un terreno donde la ausencia normativa suele generar conflictos. La pregunta que se abre es si se trata de una simple adecuación técnica o de un intento más amplio por reordenar ingresos y control territorial en simultáneo.
Licencias más caras y en UF: el municipio busca cerrar el desfasaje inflacionario
La Ordenanza N° 001 aprueba modificaciones sobre la Ordenanza General Impositiva 2026, en particular en lo referido al otorgamiento y renovación de licencias de conducir.
El punto de partida es claro: los valores vigentes habían quedado desactualizados frente a la inflación, al punto de no cubrir los costos básicos de insumos necesarios para emitir los registros. Ese argumento, explicitado en la resolución previa del Ejecutivo, funcionó como base política para avanzar con la actualización.
La nueva estructura introduce un cambio relevante: los valores pasan a expresarse en Unidades Fiscales (UF), lo que permite ajustar automáticamente las tasas sin necesidad de reformas constantes. Es una herramienta clásica en contextos de volatilidad, pero también un mecanismo que traslada al contribuyente el ritmo de actualización tributaria.
El esquema fija valores diferenciados según clase y duración de la licencia. Por ejemplo:
- Clases A y B: desde 10 UF por un año hasta 44 UF por cinco años
- Clases C, D y E: desde 13 UF hasta 52 UF según duración
- Clase F: desde 6 UF hasta 28 UF
Además, incorpora dos decisiones con impacto directo en el usuario: Penalización por mora: se aplicará un recargo de 1 UF por cada mes de vencimiento al momento de renovar la licencia. Extensión de plazos: se habilita la posibilidad de obtener licencias de hasta cinco años, en línea con otros municipios de la provincia.
El Concejo también corrigió un error en la ordenanza impositiva: el valor de los letreros y avisos en general pasa de 1 UF a 10 UF por m² y por año, lo que implica un incremento significativo en términos nominales.
En conjunto, la ordenanza no solo actualiza valores: redefine el esquema de ingresos municipales vinculado a servicios administrativos y publicidad, con una lógica de convergencia hacia parámetros provinciales.
Monopatines bajo control: adhesión a normativa nacional y esquema de sanciones
La segunda decisión, plasmada en la Ordenanza N° 002, introduce un cambio en la regulación del tránsito local: Puerto Libertad adhiere a la Disposición 480/2020 de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, incorporando reglas específicas para vehículos autopropulsados, en especial monopatines eléctricos.
El diagnóstico es explícito: estos vehículos ya circulan en la vía pública, alcanzan velocidades comparables a otros rodados y conviven con peatones y automotores. La ausencia de regulación, en ese contexto, incrementa los riesgos de siniestros viales.
La ordenanza no se limita a una adhesión formal. Define un régimen concreto de sanciones, con un patrón común: secuestro del vehículo y multa en UF. Entre las infracciones contempladas:
- Conducción por menores de 16 años: 60 UF (aproximadamente $114.000)
- Falta de casco: 40 UF (aproximadamente $76.000)
- Circulación fuera de calles y avenidas: 40 UF (aproximadamente $76.000)
- Exceso de velocidad (más de 30 km/h): 40 UF (aproximadamente $76.000)
- Circular con acompañante: 40 UF (aproximadamente $76.000)
- Falta de frenos o luces reglamentarias: 40 UF (aproximadamente $76.000)
El Ejecutivo municipal promulgó la norma el 13 de marzo de 2026, consolidando su entrada en vigencia.
En términos institucionales, el municipio se alinea con el marco nacional de seguridad vial, pero al mismo tiempo gana capacidad de control y sanción sobre un segmento de movilidad emergente.
Recaudación, control y alineamiento normativo: qué cambia en el equilibrio local
Las dos ordenanzas responden a lógicas distintas pero convergentes.
La actualización de tasas busca sostener el funcionamiento administrativo en un contexto inflacionario, evitando que los servicios municipales operen a pérdida. La adopción de UF refuerza esa estrategia, al introducir un mecanismo de ajuste permanente.
La regulación de monopatines, en cambio, apunta a ordenar el uso del espacio público y reducir riesgos viales, pero también incorpora una dimensión recaudatoria indirecta a través del sistema de multas.
En conjunto, las medidas sugieren un movimiento de consolidación institucional: más previsibilidad en ingresos y mayor capacidad de intervención sobre la circulación urbana.
Al mismo tiempo, el alineamiento con normativas provinciales y nacionales evita desfasajes regulatorios con otros municipios, una preocupación que aparece explícita en los fundamentos de la ordenanza impositiva.
Un municipio que ajusta sin reformar de fondo
Las decisiones no implican una reforma estructural del sistema tributario ni del esquema de movilidad. Son, más bien, ajustes puntuales sobre instrumentos existentes.
Sin embargo, la simultaneidad de ambas medidas permite una lectura más amplia: el municipio actúa sobre dos frentes sensibles —ingresos y control urbano— en un mismo movimiento.
Queda por ver cómo impactará en la práctica. La actualización de tasas puede mejorar la recaudación, pero también tensionar la relación con contribuyentes. La regulación de monopatines puede ordenar la circulación, aunque su eficacia dependerá de la capacidad de control real.
En las próximas semanas, el foco estará en la implementación. Porque más allá de la letra de las ordenanzas, la política municipal se juega en su ejecución cotidiana, donde las decisiones técnicas empiezan a mostrar su verdadero alcance.
