Foto Martin Ghisio.
Misiones busca producir su propia proteína vegetal: bajar costos ganaderos, sumar valor agregado y abrir mercados
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La Cámara de Representantes de Misiones dio un paso clave para una de las apuestas más ambiciosas de diversificación productiva de los últimos años. El proyecto de ley del diputado provincial Juan José Szychowski para crear el Programa Provincial de Producción de Proteína Vegetal obtuvo dictamen favorable en comisión y quedó en condiciones de ser tratado en la próxima sesión legislativa, donde podría convertirse en ley.
La iniciativa busca impulsar la producción sustentable de granos destinados a la generación de proteínas vegetales, promover su procesamiento industrial dentro de la provincia y fortalecer el desarrollo de las cadenas ganaderas bovina, porcina, aviar, ovina y caprina.
Un cambio de paradigma
El proyecto parte de un diagnóstico concreto: Misiones depende en gran medida de insumos proteicos provenientes de otras regiones del país para alimentar su producción animal. Esa dependencia encarece los costos de producción y limita la competitividad de los productores ganaderos.
La propuesta apunta a revertir esa situación mediante el desarrollo local de cultivos capaces de generar proteína vegetal, principalmente leguminosas y granos forrajeros, aunque deja abierta la incorporación de nuevas especies que se adapten a las condiciones productivas de la provincia.
En términos estratégicos, la iniciativa se inscribe en una tendencia que Misiones viene impulsando desde hace años: avanzar hacia una matriz agropecuaria más diversificada y menos dependiente de los cultivos tradicionales como la yerba mate, el té, el tabaco y la forestoindustria.
Alimento para producir más carne
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es que no está pensado únicamente para la agricultura.
La ley establece que la prioridad será abastecer a la cadena ganadera provincial mediante la elaboración de alimentos balanceados y subproductos destinados a la alimentación animal. El objetivo es reducir costos, mejorar la autosuficiencia proteica y potenciar la producción de carnes y proteínas de origen animal.
Detrás de esta estrategia aparece un concepto cada vez más utilizado en los sistemas agropecuarios modernos: la integración agricultura-ganadería.
La disponibilidad local de granos proteicos permitiría cerrar circuitos productivos dentro de la provincia, generar mayores niveles de agregado de valor y reducir la salida de recursos hacia otras regiones.
El proyecto no se limita a una declaración de principios.
La futura ley habilita al Ministerio del Agro y la Producción -designado como autoridad de aplicación- a implementar herramientas concretas de promoción, entre ellas líneas de crédito a valor producto, asistencia técnica, programas de investigación y desarrollo, incentivos fiscales y promoción para la instalación de plantas procesadoras de granos.
Además, contempla el fortalecimiento del modelo cooperativo y del asociativismo productivo para facilitar que pequeños y medianos productores puedan acceder a tecnología, financiamiento e infraestructura de procesamiento.
La meta es construir una nueva cadena de valor agroindustrial con capacidad de generar empleo rural, sustituir importaciones de insumos y eventualmente generar excedentes exportables.
Límites ambientales
Uno de los puntos centrales del proyecto es la incorporación de salvaguardas ambientales explícitas.
La iniciativa establece que la expansión de estos cultivos deberá respetar la biodiversidad, la legislación ambiental vigente, la rotación de cultivos y el manejo responsable del suelo. También fija como prioridad el uso de tierras previamente intervenidas.
Asimismo, obliga a preservar áreas naturales protegidas, bosques nativos, cuencas hídricas sensibles y cualquier otra zona que la autoridad de aplicación considere estratégica para la conservación ambiental.
El proyecto también reconoce las particularidades de los suelos rojos misioneros y promueve sistemas de manejo sustentable para evitar procesos de erosión y degradación.
La iniciativa incorpora otro elemento político y económico de peso: las históricas asimetrías que enfrenta Misiones respecto de la región pampeana.
El texto reconoce que la provincia tiene menores rendimientos agrícolas promedio por hectárea, mayores costos logísticos por su distancia a los puertos y mayores compromisos ambientales que otras regiones productivas del país.
Por ello, encomienda al Ministerio del Agro gestionar ante la Nación medidas específicas para mejorar la competitividad, entre ellas la reducción o eliminación de derechos de exportación, incentivos para las ventas al Mercosur y programas de compensación logística.
Se trata de un planteo que se alinea con otros reclamos históricos de la provincia vinculados a la frontera, la distancia de los centros de consumo y la necesidad de políticas diferenciadas para economías regionales.
Más allá de los incentivos productivos, el proyecto incorpora una visión de largo plazo vinculada a la seguridad alimentaria.
En sus fundamentos, Szychowski sostiene que la producción local de proteínas vegetales se ha convertido en un factor estratégico para los sistemas agroalimentarios modernos y que fortalecer esta capacidad permitirá aumentar la autonomía productiva de Misiones y consolidar su desarrollo agroindustrial.
Con esta herramienta, la provincia sumará una nueva herramienta para impulsar una actividad todavía incipiente, pero con potencial para transformar parte de su estructura productiva, integrando agricultura, ganadería e industria bajo una misma estrategia de desarrollo.
