Ingresos formales cayendo
Existen diferentes medidas que no siempre dicen lo mismo, aun las que analizan la misma variable. Sin embargo, hay algo en que la mayoría coincide: el poder de compra, que tras el ajuste de comienzos de 2024 mostraba una recuperación, parece estar estancado y, en la mayoría de los casos, aún queda lejos de los niveles previos al cambio de gobierno.
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Por Nuria Susmel / Fundación FIEL – Comenzando el análisis de ingresos con los haberes previsionales, el resultado depende de qué jubilación se esté mirando.
La regla de ajuste modificada en 2024 establece que la movilidad de haberes se realiza siguiendo la inflación de dos meses atrás, lo que garantiza que se mantenga relativamente constante en la medida que la inflación no tenga fluctuaciones muy grandes. Si la tasa de inflación se acelera, el ajuste del mes queda rezagado con respecto a la inflación de ese mes (porque la tasa de inflación va subiendo). En cambio, si la inflación va reduciéndose, ocurre lo contrario: el ajuste del mes es mayor que la inflación de ese período, haciendo que, en términos reales, el haber crezca.
Dado el comportamiento de la inflación, el poder de compra de las prestaciones se ubicó levemente por debajo del nivel de un año atrás (-0,4%) y levemente por arriba del nivel de fines de 2025 (+0,1%).
Pero esta no ha sido la evolución del poder de compra de todos los jubilados. Aquellos que cobran la jubilación mínima perciben un monto adicional que se mantiene en el mismo nivel (70 mil pesos) desde marzo de 2025, con lo cual el ingreso total (haber más bono) se ha venido deteriorando y, al segundo semestre del año, se ha reducido un 2,5% en relación a fin del año pasado y 5,5% respecto a un año atrás.
Gráfico 1

Mejor que la evolución de la jubilación mínima, pero aún peor que el resto de los haberes, ha sido la evolución del ingreso de los asalariados. En el último año, el ingreso asalariado del sector formal, tanto medido por el Índice de Variación Salarial (IVS), por el RIPTE o por los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), reflejan caída en términos reales.
Con datos al segundo trimestre de 2026, el IVS del sector formal se contrajo 2,3% en relación al final de 2025 y 3% respecto a un año atrás, mientras que el RIPTE –que mide la remuneración sujeta a aporte en el sector privado- cayó 1,6% respecto a fin del año pasado y 2,3% en relación a un año atrás, mientras que los datos de EPH-que también miden ingreso promedio y no salario- reflejan caídas del 4,2% y 0,9%, respectivamente.
La variación del RIPTE es una proxy de la variación del salario promedio de los trabajadores. Lo mismo mide la variación de los datos de la EPH, pero estos últimos, al ser informados al momento de la encuesta, tienen un nivel de precisión menor que el RIPTE. El IVS, en cambio, mide la variación promedio de los salarios, es decir se sigue la misma estructura de puesto de trabajo, lo que hace que -a diferencia de las mediciones anteriores- no este afectada la variación por cambios en la composición del empleo o cambios en las horas trabajadas.
Gráfico 2

Un comportamiento similar se encuentra en el sector público. De acuerdo al IVS, el salario en el sector público cayó 2,1% en relación al cuarto trimestre de 2025 y 3,6% en relación al II trimestre del año pasado.
Gráfico 3

Los únicos ingresos que mantienen la recuperación desde el comienzo de la asunción de este gobierno son los ingresos del sector informal. El Índice de Variación Salarial del sector no registrado y el Ingreso Medio de asalariados informales que surge de EPH muestran que el ingreso sigue recuperándose. Además, este es el único grupo de trabajadores cuyos ingresos son hoy superiores a los anteriores a 2024.
Gráfico 4

La diferencia entre ambas mediciones es que el IVS mide el promedio de variaciones de salarios horarios siguiendo una composición fija de puestos en el sector informal tomada de la EPH, mientras que los Ingresos Medios (también de EPH) es la variación del promedio de los ingresos mensuales de trabajadores informales, lo que puede estar afectado por cambios en la composición del empleo y/o en las horas trabajadas.
Finalmente, resulta de interés mencionar la evolución de la Asignación Universal por Hijo que, como norma, sigue la movilidad jubilatoria, por lo que en el último año cayó -04%, pero se encuentra 0,1% por encima de fin de año. Al igual que los ingresos informales, el nivel actual se encuentra por encima –muy por encima- de los previos al cambio de gobierno.
Gráfico 5

