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La Fiesta Nacional del Inmigrante movilizó casi mil millones en la economía de Oberá
Un estudio de impacto realizado por la Universidad Nacional de Misiones junto a la Secretaría de Estado de Cultura reveló que cada peso de inversión pública se multiplicó hasta diez veces en esa festividad de Oberá. Es la primera vez que una fiesta popular misionera se evalúa con metodología científica.
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La Fiesta Nacional del Inmigrante movilizó mucho más que público: atrajo a Oberá unos 550 millones de pesos provenientes de fuera de la ciudad y generó un impacto económico total estimado en 985 millones de pesos. Frente a una inversión pública de 95 millones de pesos, cada peso aportado por el Estado se asoció con entre 5,8 y 10,4 pesos de actividad económica nueva, según un estudio realizado por la Universidad Nacional de Misiones junto con la Secretaría de Estado de Cultura.
Los resultados corresponden a la edición número 46 de la celebración, desarrollada del 3 al 13 de septiembre. Según sus responsables, se trata de la primera evaluación integral de impacto económico, social y cultural de una fiesta popular misionera realizada con metodología científica.
El trabajo permitió dimensionar cuánto dinero ingresó a la economía obereña por la celebración y cómo ese gasto se extendió hacia proveedores de gastronomía, alojamiento, transporte y comercio. También relevó la experiencia de los visitantes y el papel de las colectividades en la construcción de identidad.
La presentación reunió al secretario de Estado de Cultura, Joselo Schuap; la presidenta de la Federación de Colectividades, Marta Wieremiey, y el intendente de Oberá, Pablo Hassan. Participaron además la decana de la Facultad de Arte y Diseño, Ivonne Aquino, representantes de las colectividades, autoridades municipales e integrantes de la comisión directiva de la Federación.
Los datos fueron expuestos por la licenciada Verónica Jakus, integrante del equipo técnico de la Secretaría de Estado de Cultura y del Observatorio de la Industria y la Economía de la Cultura, y por la magíster Eva Muguerza, del Programa de Innovación Aplicada a Datos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones.
El dinero que ingresó y su efecto sobre la economía local
La investigación se apoyó en encuestas a 712 asistentes y en el balance del evento. A partir de esa información, estimó que la fiesta captó unos 550 millones de pesos de “dinero nuevo”: gasto proveniente de fuera de Oberá que ingresó a la ciudad durante la celebración.
Al considerar la circulación de esos recursos entre proveedores y actividades locales, el impacto económico total estimado ascendió a 985 millones de pesos. La relación con los 95 millones de pesos de inversión pública explica el rango presentado: 5,8 pesos de gasto externo captado y hasta 10,4 pesos de impacto económico total por cada peso estatal.

La fiesta se autofinancia en un 85 por ciento, de acuerdo con los datos difundidos. Durante la presentación también se sostuvo que el Estado recupera su aporte mediante la recaudación impositiva, aunque la información presentada no detalló el monto de ese recupero.
“Estos números confirman lo que sentíamos, pero no podíamos demostrar: la cultura no es un gasto, es una inversión que rinde. Cada peso que la Provincia pone en la Fiesta del Inmigrante vuelve multiplicado a los obereños, a los emprendedores y a las colectividades”, expresó Schuap.
Satisfacción, aprendizaje e identidad
La evaluación también registró una valoración favorable de la experiencia: el 98 por ciento de los asistentes calificó la fiesta como buena, muy buena o excelente, mientras que casi tres de cada cuatro afirmaron haber aprendido algo nuevo sobre las culturas representadas.
El vínculo con las raíces familiares tuvo un peso significativo. El 57,7 por ciento del público declaró tener ascendencia en alguna de las colectividades y, dentro de ese grupo, el 84,2 por ciento manifestó un nivel alto de orgullo cultural.

La organización se sostiene con la participación de 15 colectividades, el Centro Cultural Argentino y cerca de tres mil voluntarios, una estructura comunitaria que permite realizar la celebración año tras año.
“Quiero poner en valor el trabajo de la Universidad Nacional de Misiones, que puso su conocimiento al servicio de una política pública, y el de las colectividades y los organizadores, que son el corazón de esta fiesta. Esta articulación entre el Estado, la universidad y la comunidad es el camino para gestionar la cultura con evidencia y no con intuición”, afirmó Schuap.
Wieremiey destacó que los resultados permitirán dimensionar el alcance de la celebración, tanto por su representatividad cultural como por su contribución al desarrollo económico y social de Oberá y de Misiones.
Una metodología para otras celebraciones
El equipo coordinado por Muguerza contó con la participación de 30 estudiantes de la Facultad de Arte y Diseño, quienes realizaron encuestas como parte de sus actividades de extensión universitaria.
Según se informó, el sistema de evaluación fue validado mediante la convergencia de tres fuentes independientes y quedará disponible para su aplicación en otras fiestas populares de Misiones y en el programa Patios Culturales.
La presentación concluyó con la entrega de certificados a quienes participaron en la investigación.
