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La CEPAL recortó al 1,9% la proyección de crecimiento de Argentina para 2026

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La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) redujo de 3,3% a 1,9% su previsión de crecimiento para la economía argentina en 2026 y proyectó una expansión del 3% para 2027. La revisión ubica al país por debajo del promedio regional estimado para este año y se suma al recorte realizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que prevé un crecimiento del 2,1% para la Argentina durante el mismo período.

La corrección refleja un escenario de menor dinamismo económico, condicionado por la incertidumbre internacional, las tensiones geopolíticas y las dificultades en las cadenas logísticas. Para la Argentina, la CEPAL también señaló que el ajuste macroeconómico y la recomposición de precios relativos moderaron la demanda interna y las importaciones, aunque mejoraron los incentivos para la producción exportadora.

En agosto, el organismo proyectaba un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) argentino del 3,3% para 2026 y del 3,4% para 2027. La nueva estimación implica una reducción de 1,4 puntos porcentuales para este año y de cuatro décimas para el próximo. El FMI había recortado previamente su pronóstico al 2,1%, frente al 3,5% que estimaba en abril y mantenía en julio, según su informe de Perspectivas de la Economía Mundial de octubre.

La región también enfrenta una desaceleración

La revisión de las perspectivas argentinas se produce en un contexto regional de crecimiento moderado. La CEPAL redujo de 2,2% a 2% su previsión para América Latina y el Caribe en 2026, mientras mantuvo en 2,5% la estimación para 2027. En 2025, la economía regional había crecido un 2,4%.

En el informe Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe 2026, presentado el 15 de octubre, la entidad advirtió que las tensiones geopolíticas, las disrupciones en las rutas logísticas y la menor previsibilidad de la política comercial están reconfigurando el entorno en el que operan las economías de la región.

Los efectos de estos factores varían según la estructura productiva de cada país. Los exportadores de materias primas pueden beneficiarse de precios internacionales más elevados, mientras que las economías importadoras enfrentan mayores costos de abastecimiento y presiones sobre el poder adquisitivo de los hogares. El encarecimiento de la energía y los alimentos también puede trasladarse a los costos de producción y transporte.

Para la Argentina, el organismo destacó que la moderación de la demanda interna y de las compras externas convive con mejores incentivos para los sectores orientados a la exportación. El desafío consiste en determinar en qué medida esa mejora puede traducirse en nuevas inversiones, mayor actividad y generación de empleo, en un escenario en el que el consumo interno mantiene un papel relevante para numerosos sectores económicos.

Empleo, inflación y crédito: los factores que condicionan la recuperación

La CEPAL señaló que el empleo continúa creciendo en América Latina, aunque a un ritmo menor. La desaceleración limita la mejora de los ingresos y del consumo de los hogares, además de dificultar la reducción de las brechas laborales y de la informalidad.

La menor creación de puestos de trabajo puede afectar la demanda interna y repercutir sobre actividades vinculadas al mercado doméstico, como el comercio y los servicios. Por eso, además de la evolución del PBI, la calidad del empleo y la capacidad de los ingresos para acompañar la actividad son indicadores relevantes para evaluar el alcance social de una eventual recuperación.

La inflación constituye otro factor de riesgo. Según el organismo, los precios regionales muestran una leve tendencia al alza, impulsada por el encarecimiento de la energía y los alimentos. Estas variaciones afectan especialmente a los hogares que destinan una proporción mayor de sus ingresos a bienes esenciales y, al mismo tiempo, elevan los costos operativos de las empresas.

A estas presiones se suma la perspectiva de un financiamiento internacional más caro. El informe menciona el aumento de 25 puntos básicos aplicado por la Reserva Federal de Estados Unidos en septiembre, el primero en tres años, y las subas de igual magnitud dispuestas por el Banco Central Europeo en junio y septiembre.

La CEPAL advirtió que las mayores tasas encarecen el financiamiento de los gobiernos, las empresas y los consumidores, con efectos sobre el servicio de la deuda y las decisiones de inversión. En ese contexto, el acceso al crédito y su costo pueden convertirse en factores determinantes para la continuidad de proyectos productivos y la capacidad de las empresas para ampliar su actividad.

América del Sur crecería 2,1% en 2026

Las proyecciones muestran diferencias entre las subregiones. América del Sur crecería un 2,1% en 2026 y un 2,4% en 2027. Para América Central, la CEPAL prevé una expansión del 1,7% este año y del 2,8% el próximo.

El organismo precisó que el resultado centroamericano está influido por el desempeño de Cuba y Haití. Si ambas economías quedan excluidas del cálculo, el promedio previsto para esa subregión aumenta al 4,1% en 2026 y al 4,2% en 2027.

En el Caribe, la proyección contempla un crecimiento del 7,4% este año y del 7% el próximo, con una incidencia determinante de Guyana. Sin ese país, las tasas previstas descienden al 1,2% y al 1,9%, respectivamente. Estas diferencias muestran cómo los resultados de algunas economías pueden modificar de manera significativa los promedios regionales.

El Niño y las políticas productivas, entre los desafíos para 2027

La recuperación prevista para 2027 estará condicionada por la evolución de la demanda mundial, los precios de las materias primas y las condiciones financieras internacionales. La CEPAL también advirtió sobre los posibles efectos del fenómeno de El Niño, cuya incidencia dependerá de su evolución y de la exposición de las distintas actividades productivas y territorios.

Frente a un escenario de crecimiento moderado, el organismo volvió a recomendar políticas de desarrollo productivo y estrategias integradas de formalización laboral y empresarial. La propuesta apunta a coordinar instrumentos laborales, fiscales, financieros y productivos para fortalecer las capacidades de las empresas, elevar la productividad y promover empleos formales y de calidad.

Para la Argentina, la reducción de las previsiones plantea un desafío que excede el resultado agregado de la economía. La expansión de los sectores exportadores puede contribuir a generar divisas y estimular inversiones, pero el alcance de la recuperación también dependerá de su capacidad para extenderse a otras actividades, sostener el empleo y mejorar los ingresos.

La evolución de 2027 estará sujeta tanto al contexto internacional como a las condiciones internas para transformar los incentivos productivos en más actividad económica. El seguimiento del empleo, el crédito, los costos y la inversión permitirá evaluar si la mejora proyectada se traduce en oportunidades más amplias para empresas y hogares.

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