Del comedero al algoritmo: cómo cambia la forma de producir carne en Argentina
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Durante décadas, buena parte de las decisiones dentro de un establecimiento ganadero estuvieron apoyadas fundamentalmente en la experiencia: observar a los animales, leer el comedero, conocer el comportamiento de cada tropa y ajustar el manejo a partir del conocimiento acumulado. Nada de eso perdió valor. Lo que está cambiando es la cantidad de información que hoy puede sumarse a esa experiencia para tomar decisiones cada vez más precisas. Un software capaz de formular dietas a mínimo costo, sistemas que registran consumos, algoritmos que consideran peso, categoría, días de encierre y condiciones ambientales, y herramientas que permiten seguir la evolución de cada tropa forman parte de una transformación que empieza a modificar la manera de producir carne. Y detrás de esa transformación existe un objetivo muy concreto: mej orar la eficiencia y reducir el costo de cada kilo producido.
CUANDO LA EFICIENCIA VUELVE AL CENTRO DEL NEGOCIO
En un contexto económico más estable, los resultados productivos vuelven a quedar expuestos con mayor claridad. “Con inflaciones altas, muchas veces la compra y venta de los animales terminaba tapando algunos problemas de eficiencia. Hoy bajar costos, reducir desperdicios, comprar mejor los insumos y mejorar el costo por kilo producido vuelve a ser central”, explica el Ing. Julián Soriano, Servicio Técnico Especializado PROBEEF – Cargill Animal Nutrition & Health.
El desafío comienza mucho antes de que el alimento llegue al comedero. Una dieta puede formularse considerando los ingredientes disponibles, sus precios y características nutricionales, los requerimientos de los animales y los objetivos productivos. Actualmente existen herramientas que permiten combinar esas variables y encontrar formulaciones capaces de cubrir las necesidades nutricionales buscando, al mismo tiempo, el menor costo posible. Pero formular correctamente es apenas una parte del proceso. Después hay que conseguir que los animales consuman de manera estable, evitar desperdicios, ajustar la cantidad ofrecida y observar cómo responde cada tropa. El manejo del comedero continúa siendo, por eso, una de las piezas fundamentales de la eficiencia de conversión.
DEL OJO HUMANO A LA INFORMACIÓN
La tecnología no busca reemplazar esa observación, sino agregarle información. Los sistemas de gestión permiten registrar cuánto alimento se entrega, cuánto consume una tropa y cómo evoluciona a lo largo del ciclo productivo. A partir de esos datos pueden generarse recomendaciones y ajustes que antes dependían casi exclusivamente de la observación y la experiencia.
En los sistemas más avanzados, incluso aparecen algoritmos de prescripción capaces de considerar simultáneamente variables como el peso de los animales, su categoría, los días de encierre, los consumos anteriores, las condiciones climáticas y determinadas intervenciones realizadas sobre la tropa. El resultado es una ganadería en la que la experiencia del productor y del nutricionista comienza a convivir con una cantidad creciente de información. Sin embargo, disponer de datos no garantiza mejores resultados. Uno de los grandes desafíos sigue siendo registrarlos, procesarlos y convertirlos en decisiones productivas concretas.
UN ANIMAL QUE TAMBIÉN ESTÁ CAMBIANDO
La necesidad de precisión nutricional aumenta además porque los propios sistemas ganaderos están cambiando. Los animales llegan con mayores pesos a la etapa de terminación y existen objetivos diferentes según el mercado al que estará destinada la producción. Argentina debe abastecer simultáneamente un mercado interno que privilegia determinados tipos de carne y mercados de exportación que pueden demandar animales de mayor peso, calibre y nivel de terminación. Eso obliga a pensar estrategias diferentes. No existe una única dieta ni una única manera de terminar un animal. Los requerimientos cambian según peso, categoría, genética, objetivo comercial y duración del ciclo productivo. La nutrición se convierte así en una herramienta que permite acompañar esa diversidad y ajustar los recu rsos a cada sistema.
PRODUCIR MÁS, PERO SOBRE TODO PRODUCIR MEJOR
Esta transformación forma parte de un cambio más amplio que atraviesa a la ganadería argentina. La tecnología permite hoy registrar información que hace pocos años era difícil de obtener o directamente no estaba disponible. Pero el verdadero salto no ocurre cuando se genera el dato, sino cuando ese dato permite decidir mejor. Para Probeef Cargill Animal Nutrition & Health, la integración entre nutrición, manejo, tecnología y análisis de información abre una oportunidad para mejorar la conversión alimenticia, reducir desperdicios y optimizar el uso de los recursos disponibles.
Y esa búsqueda adquiere especial importancia en una actividad donde pequeñas mejoras de eficiencia, multiplicadas por cientos o miles de animales, pueden generar diferencias relevantes en el resultado final. El comedero sigue estando ahí. Lo que cambia es todo lo que hoy puede saberse antes, durante y después de llenarlo.
EL DESAFÍO GANADERO, EN DEBATE
Estos temas formarán parte del Congreso Federal Ganadero, que se realizará el próximo 12 de noviembre y reunirá a referentes de la cadena para analizar los desafíos productivos, tecnológicos y económicos que atraviesan a la actividad. En ese marco, el Ing. Julián Soriano, de PROBEEF – Cargill Animal Nutrition & Health, participará del encuentro con una charla sobre “Nuevos conceptos sobre manejo de alimentación”. Su participación permitirá llevar al debate uno de los desafíos centrales de la ganadería actual: cómo transformar la creciente disponibilidad de herramientas, conocimiento e información en decisiones capaces de mejorar la eficiencia real dentro de los establecimientos. Por que la ganadería de precisión no consiste solamente en incorporar software, sensores o algoritmos. Consiste en utilizar la tecnología para responder mejor una pregunta que siempre estuvo en el corazón del negocio ganadero: cómo producir cada kilo de carne utilizando los recursos de la manera más eficiente posible.
