América Latina lidera en uso de stablecoins según el FMI: 7,7% del PBI
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Un estudio del FMI presenta una innovadora metodología basada en inteligencia artificial para rastrear los flujos internacionales de stablecoins, revelando que América Latina y África concentran los mayores volúmenes relativos al PBI, y que EE.UU. es el principal emisor neto de estas criptomonedas
Estiman que los flujos de stablecoins superaron los USD 2 billones en 2024 y crecieron en economías emergentes. Nuevo método basado en IA revela fuerte uso en América Latina y África; EE.UU. lidera como emisor neto
El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó un informe técnico en el que presenta una novedosa metodología para estimar los flujos internacionales de stablecoins —criptomonedas vinculadas a monedas fiduciarias como el dólar—, desmitificando su anonimato mediante herramientas de machine learning e inteligencia artificial. El estudio revela que en 2024 se procesaron más de 138 millones de transacciones con un volumen estimado de USD 2,019 billones, y confirma que América Latina y África lideran en uso relativo al PBI, mientras que América del Norte es el principal emisor neto.
Análisis regional: más flujo relativo en economías emergentes
El informe destaca que, aunque Asia-Pacífico y América del Norte concentran el mayor volumen absoluto de operaciones (USD 407.000 millones y USD 363.000 millones en ingresos, respectivamente), es en América Latina y el Caribe (7,7% del PBI) y África-Medio Oriente (6,7%) donde las stablecoins tienen un peso relativo mayor. Esto sugiere un uso intensivo en contextos de inestabilidad económica, restricciones cambiarias o falta de acceso a dólares físicos.
Además, los flujos intrarregionales son significativamente menores en esas zonas, lo que refuerza la hipótesis de que las stablecoins se utilizan como herramienta para pagos internacionales o remesas, más que para operaciones domésticas.
Metodología: de la pseudonimidad al mapa global
Contrario a la creencia común, el estudio aclara que las stablecoins no son anónimas: todas sus transacciones están registradas públicamente en blockchain. El reto, entonces, es inferir la ubicación geográfica de las billeteras digitales (wallets). Para ello, se usó una combinación de técnicas:
- Análisis de nombres de dominio registrados (como vitalik.eth) mediante modelos de lenguaje.
- Frecuencia de interacción con exchanges regionales (como Indodax o Binance).
- Entrenamiento de un modelo de árboles de decisión para inferir la región de origen de billeteras con comportamiento similar.
El modelo logró un 65% de precisión promedio —muy por encima del 20% aleatorio— y permitió identificar más de 20 millones de billeteras con estimación regional.
El documento también establece vínculos empíricos entre los flujos de stablecoins y el tipo de cambio: los flujos desde Estados Unidos aumentan cuando el dólar se aprecia frente a otras monedas. Este fenómeno refleja la creciente demanda global de dólares digitales, en especial desde regiones con acceso restringido a mercados tradicionales.
Asimismo, la crisis bancaria de marzo de 2023 en EE.UU. impactó en la emisión de stablecoins, al interrumpir los canales fiduciarios entre bancos y emisores como Tether o Circle. Durante ese período, el flujo desde América del Norte se contrajo notablemente.
Estimaciones para China: Binance domina pese a restricciones
El estudio también ofrece una estimación específica para China, un mercado donde el uso de VPN complica las métricas tradicionales. Según el FMI, los flujos netos de stablecoins hacia China fueron de USD 18.580 millones, impulsados en gran parte por Binance, pese a estar bloqueado oficialmente en el país. Estas cifras superan ampliamente las estimaciones de la firma Chainalysis, cuestionadas por suponer que los usuarios no usan VPN.
El análisis del FMI refuerza la idea de que las stablecoins no son solo una innovación financiera, sino también una vía creciente de canalización de capital internacional, especialmente en economías con restricciones cambiarias. La posibilidad de rastrear estos flujos con precisión regional representa una herramienta clave para los reguladores y abre la puerta a nuevas políticas macrofinancieras frente a la expansión cripto.
