Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Recuperar el empleo: Misiones muestra incrementos en el trabajo registrado

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Uno de los puntos más críticos de la Argentina de los últimos años tiene que ver con el empleo, y particularmente el registrado. La destrucción de los puestos de trabajo producto de sucesivas crisis económicos, sumado al garrotazo mundial que trajo el coronavirus, generó un escenario de preocupación para aquel que todavía conserva su empleo e incertidumbre acompañada de angustia para aquel que estaba fuera del mercado y no veía posibilidades de acceso. Para los gobiernos, genera además un desafío extra de lograr el mayor nivel de sostenibilidad del mercado de trabajo.

En este marco y como ya se mencionó previamente, el coronavirus y sus consecuentes medidas de restricciones y aislamiento fue contundente con esto: las caídas del empleo fueron fuertes y no distinguió provincias ni estructuras productivas.

Pero una vez pasada la peor fase de la tormenta (a la que esperamos no volver), Misiones está mostrando un todavía leve pero sostenido crecimiento del empleo registrado.

Según los últimos datos oficiales del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, publicados este viernes 30 de octubre y que corresponden al mes de agosto, Misiones tuvo un incremento mensual (agosto vs juli 2020) del 0,5% en la cantidad de asalariados registrados del sector privado. Esta es la más alta entre las provincias del NEA y también mayor a la media nacional que marcó 0% de variación.

De este modo, es el segundo mes consecutivo de alzas para la provincia, y si consideramos que en junio la variación mensual fue del 0%, se puede decir que se trata del tercer mes sin caída, luego de haber atravesado dos meses (abril y mayo – el momento más fuerte de la pandemia en términos de actividad económica) con caídas de considerable magnitud.

Si observamos la variación en lo que va del año se puede corroborar la línea de crecimiento misionera: febrero (por cuestiones ajenas al coronavirus) había registrado una importante caída pero que fue de cierta manera compensada por el alto incremento de marzo; abril, ya con el coronavirus encima, volvió a mostrar un descenso de magnitud, pero fue el piso al que Misiones no volvió más: desaceleró la caída en mayo y dejó de perder a partir de junio.

La caída del empleo registrado en abril fue más fuerte que en el promedio nacional y también del regional, pero la recuperación se dio en un nivel un poco por encima del resto del NEA, reafirmando entonces (a partir de una variable distinta) lo que se señaló semanas atrás en Economis, que Misiones es la provincia del NEA con el mayor nivel de recuperación económica.

En este punto es fundamental también poder analizar la situación actual del empleo con la inmediatamente anterior a la crisis pandémica. Si bien lo menciona en los párrafos anteriores toma el análisis mes a mes, si hacemos la observación de agosto contra febrero, Misiones es también la provincia con la mejor performance de la región, teniendo una caída consolidad del empleo registrado de solo el 0,3%, cuando el promedio regional es de -1,6% y el nacional de -3,2%. Además, es la única provincia en el noreste cuya caída es menor al punto: Corrientes muestra una retracción de – 1,3%, Chaco de -2,7% y Formosa de -4,4%.

Otro dato auspicioso de la recuperación del empleo tiene que ver con el trabajo registrado, pero exclusivamente del sector de la construcción: también en agosto, Misiones mostró el mayor incremento del NEA respecto a julio. En la provincia, el empleo creció un 2,6%, superando al promedio regional (+2,3%) y con más fuerza al nacional (+1,5%). Dato importante considerando que la construcción es un sector muy dinámico de la economía nacional.

Este escenario es positivo, pero todavía falta: las consecuencias no solo del coronavirus sino del arrastre de la crisis en términos laborales son fuertes y se necesitan muchos meses de incrementos sostenido para volver a hablar de crecimiento real. En el caso misionero, el primer desafío sería volver a superar el nivel de los 100 mil trabajadores registrados del sector privado que tenia al iniciar el año, pudiendo incorporar al mercado de trabajo no solo a los que perdieron su empleo sino también a aquellos que desde hace mucho tiempo buscan y no encuentran.

En este punto será fundamental la zona aduanera especial en Misiones: todavía faltan varios pasos, como ser la aprobación del Senado y la posterior reglamentación. La auténtica voluntad política del Presidente y su Gabinete de impulsar esto se analizará justamente a la luz de la velocidad que le impriman a esto. El hecho de que sea aprobado junto al Presupuesto es necesario (e importante), pero no es el final del camino. Iniciar el 2021 con la reglamentación ya establecida podrá cambiar el rumbo de manera positiva.

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¡Abran las escuelas! y enseñen federalismo

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Artículo 1º de la Constitución Nacional: “La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal, según la establece la presente Constitución”

¿Qué era, al momento de la redacción de la Constitución, el federalismo? Era un sistema organizacional que se basada en la asociación de las provincias (preexistentes a la Nación) que delegaban ciertas atribuciones, que le eran propias, a un poder central, pero conservando su autonomía. Lo “representativo” y lo “republicano” son más bien formas de gobierno; pero lo “federal” tiene que ver con una forma de Estado al existir en él una lógica centrada en la descentralización política a partir de unidades geográficas.

Si lo pensamos desde una lógica “centrípeta”, al estilo de Víctor Bazán, es un mecanismo que va de la periferia al centro: las provincias (subsoberanas) delegan facultades hacia una unidad central (el soberano); al tiempo que éste último a su vez, garantiza la autonomía de las provincias a partir de mecanismos de descentralización (como una fuerza centrífuga).

Como nos enseñaron en la escuela, son las provincias las que nacieron antes que la Nación argentina, y fueron ellas, a partir de décadas de debates (y también discusiones, guerras y enfrentamientos políticos), las que dieron forma a nuestro Estado Nacional, delegando atribuciones que antes le eran propias para organizar de esa manera un cuerpo más amplio que garantice un presupuesto mínimo de gobernabilidad: seguridad de frontera y comercio exterior, entre los puntos más importantes.

En este proceso de construcción del Estado Nacional, las provincias – naturalmente – fueron perdiendo ciertas facultades que, al delegarse, ya no podían cumplir por si mismas, y debían ajustar sus acciones provinciales a los límites establecidos en la Constitución.

Hasta aquí, todo perfecto. Pero el tiempo pasó, el mundo cambió y la forma de gobernar también. Al 1853 (creación de la Constitución Nacional) las provincias eran 14: Buenos Aires, Córdoba, Catamarca, Jujuy, San Juan, Mendoza, Corrientes, Santiago del Estero, Entre Ríos, La Rioja, Santa Fe, San Luis, Salta y Tucumán. Hoy son 23 y una ciudad autónoma.

A medida que pasó el tiempo, también empezó a rediscutirse lo referido a los recursos: si una provincia recaudaba un impuesto nacional, ¿cuánto le volvía por esa recaudación? Aquí aparece de manera más fuerte el concepto de “federalismo fiscal”

Siguiendo al Dr. Tejeiro, el Federalismo Fiscal es un área dentro de las finanzas públicas que “se ocupa de cómo hay que distribuir (análisis normativo) y cómo se distribuyen (análisis positivo) las responsabilidades de gasto y las facultades impositivas entre distintos niveles de gobierno”.

Tiene por un lado un impacto económico, en términos de cómo afectan dichos criterios a la eficiencia de una gestión; pero también tiene un fuerte lado político: implica llegar a acuerdos de poder en pos de establecer cuanta porción de la torta le toca a cada uno.

En la Argentina, un primer régimen de coparticipación de impuestos federales se estableció en 1935 con la ley N.º 12.139; esa norma fue reemplazada en 1973 cuando se sancionó la ley N.º 20.221 que estableció un nuevo esquema de reparto, que tuvo sistemáticas transgresiones de todo tipo, particularmente en lo vinculado a traspaso de funciones sin contrapartida. En ese momento nacen los famosos ATN (Aportes del Tesoro Nacional), siendo un mecanismo que buscaba compensar (con clara arbitrariedad) problemas de desequilibrio financiero (que nacen con esa misma ley).

Esto duró hasta 1988, cuando se sancionó la vigente (pero obsoleta) Ley N.º 23.548, estableciendo repartos automáticos de una masa de la recaudación determinada a la Nación por un lado (42,34%), a las provincias por otro (54,66%) y otros fondos (ATN y recupero relativo por 3% total). Pero aquí se establecía un punto que es fundamental entenderlo: el artículo 7º de esa ley dice que el monto a distribuir a las provincias no puede ser nunca inferior al 34% del total de la recaudación tributaria nacional, incluyendo impuestos coparticipables y no coparticipables.

¿Qué pasó luego? En la Argentina se fueron creando impuesto que no necesariamente eran siempre coparticipables, y si bien en los últimos 25 años nunca fue incumplido ese artículo, ha tenido momentos donde las provincias quedaron muy rezagadas ante la aplicación de tributos no coparticipables. El piso se tocó en 2002, cuando las transferencias automáticas a las provincias equivalían al 35,9% de la recaudación tributaria nacional (sin incluir comercio exterior ni seguridad social). A partir de allí fue creciendo y tocó su techo en el año 2019, cuando pasaron a equivaler al 49,6% de la recaudación tributaria. Es decir $49,6 de cada $100 que recaudaba el Estado nacional iba a las provincias de manera automática.

Nobleza obliga, si bien nadie puede desconocer que la gestión en materia económica del ex presidente Macri ha sido mala, lo cierto es que las provincias han tenido una participación como nunca antes en el reparto (en 2015 era del 40,5%). El dato negativo de esta situación es que la recaudación fue mala y las variables de la macro también, por lo cual las provincias no pudieron “disfrutar” de ese logro. Pero ¿qué pasaría en las provincias si mantienen ese nivel de participación en la recaudación y la misma mejora en términos reales? Se garantizarían así una masa de recursos importantes.

Sin embargo, y pese a existir cientos y cientos de declaraciones por parte del presidente Fernández respecto a la necesidad de fortalecer el federalismo, lo cierto es que la Argentina dio un paso atrás en este 2020 y lo volverá a hacer en 2021.

Ese 49,6% de participación de las provincias de 2019 cayó al 48,4% en 2020 por el impacto de la no coparticipación del Impuesto PAIS; y caería a un 47% en 2021 según el proyecto del Presupuesto, y si se llegase a aprobar el Impuesto a las Grandes Fortunas caería aun más (45,1%), volviendo a niveles similares de 2017.

En este marco, lo que hay por parte de los mandatarios provinciales son posicionamientos políticos claros: no es pos de recuperar autonomía desde lo fiscal, sino a asegurarse “compensaciones” o “auxilios financieros” a través de envíos de recursos no automáticos, tal como ocurre desde hace décadas en la Argentina.

El auténtico espíritu federal no es el que Gobierno nacional tenga la chequera en la mano y entregue auxilios financieros cuando lo piden las provincias (a un costo, por supuesto). Se trata, por el contrario, de garantizar el mayor nivel de transferencias de carácter automáticas, que no queden a discreción del gobierno de turno, de amiguismos políticos ni ninguna otra variable discrecional y arbitraria.

Por ello es que el federalismo argentino dio un retroceso. En términos monetarios, Misiones, por ejemplo, por la no coparticipación del Impuesto PAIS perdería (entre lo que transcurrió de 2020 y el 2021 según proyecto de Presupuesto) cerca de $10 mil millones: es el mismo monto que Misiones pierde por no explotar sus bosques nativos.

Pero la diferencia es clara: en el segundo caso, Misiones los “pierde” en pos de conservar su biodiversidad; en el primero, los pierde por una decisión del gobierno nacional de no distribuir la torta.

Si se apruebe el impuesto a las grandes fortunas, la pérdida misionera sería ya no de 10 mil millones de pesos sino de poco más de $15 mil millones.

Esto nos lleva a vincularlo con la cuestión del proyecto del área aduanera especial de Misiones: el costo fiscal para la Nación, se si eximiera de todos los impuestos que originalmente pidió la provincia, estaba calculado en $13 mil millones. Si bien ya se introdujeron cambios al proyecto original, si se lo mantenía la Nación podía compensar de esa manera a la provincia por la pérdida mencionada antes y, así y todo, la provincia quedaba $2 mil millones abajo.

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Es tiempo del Polo

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El 13 de octubre pasado, ingresó formalmente al Senado de la Nación el proyecto de ley de creación del “Polo de Desarrollo Productivo, Tecnológico y Exportador de la Provincia de Misiones”, bajo el expediente S-2482/2020, que tuvo a su vez una moción de preferencia el día 15 de octubre impulsado por los senadores Durango, Catalfamo, Closs y Mirkin, para pasar finalmente a las comisiones de Hacienda y Presupuesto y de Relaciones Exteriores y Culto el día siguiente.

El proyecto no es otra cosa que el pedido ya tan hablado de zona aduanera especial para Misiones, impulsado por el gobierno de la provincia, y que ha recibido apoyos de todo tipo, incluido el de algunas autoridades nacionales.

¿Qué es el Polo Misiones? Un territorio aduanero especial (en los términos de los artículos 600 a 607 del Código Aduanero de la República Argentina); que busca, entre otras cosas, permitir que Misiones pueda competir en igualdad de condiciones con sus propias fronteras, lo que implica reducir las diferencias de costos estructurales con Brasil y Paraguay. ¿Qué podría permitir esto? Reducir asimetrías impositivas y aduaneras en la zona de frontera de mayor flujo de mercaderías y personas, promover un epicentro de inversiones productivas e incrementar la participación comercial en la región, entre otras cosas.

Una de las razones fundamentales de creación de un área aduanera especial es la de favorecer a una región apartada de los grandes centros de consumo del país. Ese es uno de los argumentos mas fuertes del régimen que tiene Tierra del Fuego. Misiones, por su parte, tiene la particularidad de frontera: Paraguay y Brasil, con alta competitividad.

Para no ahondar demasiado en las especificaciones del proyecto que ya está en el Congreso, que ya ha sido bastante explicada, recomendamos al lector su lectura directa del trámite que está publicado en la web del Senado.

A su vez, se debe destacar que la iniciativa misionera no surgió ahora: ya había sido en su momento planteada al ex Presidente Macri, y en esa oportunidad, la periodista Julieta Martínez de Economis escribió una muy interesante nota al respecto, que aún siendo de 2018 se mantiene vigente, y se recomienda también su lectura acá.

Ahora bien, yendo específicamente a la necesidad de creación del Polo Misiones, nadie que conozca el proyecto, que sepa de las potencialidades misioneras y de la necesidad de implementar este tipo de iniciativa puede pretender demorarla o cajonearla. Es tiempo de que la provincia de Misiones pueda avanzar hacia su pleno desarrollo productivo, económico y, en consecuencia, social.

Misiones es una provincia que es perjudicada en términos de distribución de recursos de origen nacional, que debe competir de manera desigual con países fronterizos y que no ha recibido el apoyo que mereció tener en sus pedidos de aplicación de políticas diferencias. Pese a ello, consolidó su recaudación propia, mantuvo indicadores fiscales de equilibrio, no salió a tomar deuda en el mercado de capitales, tiene los niveles más altos de exportaciones de manufacturas de la región, impulso programas de consumo y dio facilidades de impositivas en tiempos de pandemia, y se “da el lujo” de perder más de diez mil millones de pesos anuales solo de ingresos brutos en pos de proteger la biodiversidad misionera y sus bosques.

Con todo eso, Misiones se encuentra entre las diez economías más grandes del país. ¿Qué pasaría si el Polo Misiones finalmente es una realidad? La expectativa en torno a ello es muy alta, ya que los resultados que se esperan serían altamente positivos. No solo para la provincia, sino para el país.

El debate en el Congreso no debe demorarse, por una razón muy práctica: implementar el Polo Misiones implica readecuar la política económica del Gobierno nacional para el 2021, algo que está actualmente en discusión también en el Congreso con el proyecto del Presupuesto 2021. El costo fiscal que traería consigo la sanción de la ley del Polo Misiones no es menor, pero también es cierto que los beneficios fiscales tampoco son menores.

Si el Presupuesto 2021 se aprueba, será más difícil (pero no imposible) aplicar de manera más rápida el Polo Misiones, y la moción de preferencia pedido en el Senado tiene que ver con eso.

Lo cierto es que el momento del Polo Misiones ES AHORA. Así como la
pandemia desnudó las falencias argentinas, también hizo más evidente las
virtudes provinciales.

En el caso misionero, el cierre de fronteras según autoridades de la ATM generó que cerca de 10.000 millones de consumo queden en la provincia. Además, y en esa misma línea, un dato no menor: Misiones es la única provincia argentina que, a agosto de este año, ya había superado su meta de recaudación provincial para todo el 2020: solo en el acumulado enero – agosto de este año, la recaudación provincial equivale a un 103,6% del total estimado para todo el año, cuando otras provincias no llegan ni al 60%, y las del NEA no superan el 77%, incluso incluyendo los datos de septiembre.

Lo único que hoy obstaculizaría la creación del Polo Misiones sería la mezquindad política. Esperemos se haga a un lado.

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Corrigiendo a Sergio Massa: Misiones se ve más condicionada porque no la dejan ser ni se le da lo que corresponde

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El Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, estuvo en Misiones ayer viernes, y entre otras cosas, afirmó que “estamos trabajando (…) para cerrar una idea común para poner a Misiones competitiva”, según publicó Economis.

Además, aseguró luego que “si algo mostró la pandemia y el cierre de fronteras es que la economía de Misiones, cuando tiene condiciones, es muy potente”, argumentado luego que “si uno mira el nivel de actividad de Misiones en estos meses, la potencia es alta, salvo cuando se ve condicionada por desventajas macroeconómicas

¿Cuáles son esas desventajas? En primer lugar, las mismas que mencionamos frecuentemente como los principales problemas de la macro argentina: inflación, tipo de cambio, balance de la cuenta corriente, saldo comercial, etc.

Pero el diputado nos deberá disculpar, ya que tenemos que corregirlo. Las desventajas de Misiones no son solamente “macroeconómicas”. También tiene de otros tipos: por un lado, desventaja de tipo tributario/legal, para lo cual necesita respaldo; y del otro, desventaja política/legal, para lo cual necesita reconocimiento.

Empecemos por la primera: en un país tan diverso en recursos naturales, en pasos fronterizos, en economías regionales, ¿es lógico pensar en un sistema tributario único? No lo es. De hecho, de allí sale el pedido de zona de libre impuesto realizado por el Gobernador de Misiones a las autoridades nacionales. Misiones debe competir contra zonas del sur de Brasil y Paraguay, donde hay un mercado de más de 25 millones de personas, y en ambos países tienen programas de beneficios con instalación de zonas libres de impuestos: Brasil ya tiene 28 lojas francas en zonas fronterizas; Paraguay tiene un régimen de zonas exentas de IVA.

¿Qué necesita entonces Misiones en este punto? Respaldo político, traducido en acciones concretas por parte de las autoridades nacionales para permitirle a la provincia competir en igualdad de condiciones, pudiendo dar un salto de calidad de repercuta no solo en Misiones sino en todo el país.

Vayamos al otro punto: la desventaja política/legal que requiere de reconocimiento: las transferencias de recursos nacionales a la provincia. Al lector de estas columnas, le pedimos disculpas si pecamos de reiterativos, pero el tema es tan importante que no podemos dejar de mencionarlo.

Como muestra el gráfico 1, la participación efectiva de Misiones en la distribución secundaria de transferencias automáticas de recursos de origen nacional (coparticipación, leyes especiales y compensaciones) tocó un piso en 2019 (iniciando la serie en 2010). Son apenas décimas de diferencia que se traducen en millones de pesos que la provincia no percibe, en un período donde la población misionera creció más fuerte que en otras provincias y donde la participación del PBG misionera en el PBI nacional también lo hizo. “Misiones se ha quedado con índices de hace 30 años”, afirmó el Ministro Safrán sobre este reclamo.

¿Qué hizo la provincia en ese tiempo para fortalecer las finanzas provinciales? Lo muestra el gráfico 2. Mientras que los recursos tributarios de origen nacional representan el 56,6% en ambas puntas (2010 y 2019, con algunas variaciones en el medio), los recursos tributarios de origen provincial crecieron en su participación del 15% de 2010 al 21,3% en 2019. Es decir, robusteció su base de recaudación propia sin una expansión de los recursos nacionales, algo que no se ve en las provincias vecinas (en Formosa, los recursos Tributarios de Origen Provincial -TOP- crecieron del 4,7% de 2010 al 5,2% en 2019, pero los RON pasaron del 72,5% al 75,1%; en Chaco, los TOP cayeron del 13,3% al 10,5%).

Esto sumado a otros indicadores de cuentas públicas que demuestran el buen comportamiento de las finanzas misioneras, como la evolución del stock de deuda sobre los ingresos corrientes (siempre al IV Trimestre de cada año): mientras que en 2010 el stock de deuda equivalía al 55,7% de los ingresos corrientes del año, en 2019 era apenas del 9,5%.

¿Por qué decimos que es una desventaja de tipo legal/político? En primer lugar, porque la ley 23.548 que establece el régimen de coparticipación no puede ser modificada así por así, ya que requiere de acuerdos entre todas las jurisdicciones del país, y si alguna debe ser “recompensada”, naturalmente otra debe ceder, por lo cual los acuerdos son muy difíciles de alcanzar. Además, los guarismos que estableció dicha ley fueron basados sobre una situación distinta a la actual, quedando desactualizada y perjudicando a provincias como es el caso misionero. ¿Solución parcial? Partidas extrapresupuestarias que compensen las perdidas de todos estos años.

Ya en 2018, según Economis (Misiones se consolida como octava economía), autoridades de la Dirección de Rentas provincial alertaban sobre esto: “Aportamos como la octava economía y nos giraron como la 18”, agregando un argumento más al reclamo.

¿Por qué en este punto Misiones lo que merece es reconocimiento? Porque así lo avala la historia, los datos, y la realidad misma.

Misiones no necesita acciones extraordinarias para poder desplegar todo su potencial, lo que necesita es que se le reconozca sus propias virtudes y se le saque todo obstáculo impuesto desde la nación para poder crecer, ya sea en exenciones, ya sea en recursos, ya sea en legislación.

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¿Se está dando una reactivación económica en Misiones?

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Parece ser que ya pasó lo peor en términos económicos de la pandemia del COVID19, y ante ello, debemos ver el estado de evolución de diferentes variables económicas en Misiones para poder saber en donde está parada hoy la provincia, y si podemos hablar de una reactivación firme o aún en proceso.

En primer lugar, veamos en términos de actividad, tomando como base a indicadores de consumo eléctrico y del sector de la construcción. Cabe destacar, antes de arrancar, que no todas las variables analizadas tienen el mismo nivel de actualización, y por ello destacaremos en cada caso su situación.

En primer lugar, el consumo eléctrico en Misiones ha dado un salto importante. En este punto, se debe aclarar que el consumo medido toma tanto a la actividad industrial como al uso residencial, por lo cual todo tipo de variación debe verse también en términos de estacionalidad (por ejemplo, usos de aires acondicionados en los hogares). El dato global de consumo de energía eléctrica tuvo una baja del 3% en abril respecto a marzo, y no es casualidad dado que se trató del primer mes completo de cuarentena estricta. Por ende, si bien el uso en los hogares pudo haber crecido por mayor presencia en los mismos de las personas, la actividad industrial y comercial fue casi a 0, por lo cual generó una caída consolidada, pero a partir de allí, se inicio un camino de recuperación. El pico de esta recuperación se dio en junio (último mes con datos disponibles) cuando creció un 30% respecto a mayo. Primer punto para Misiones.

Vamos a la construcción. El empleo en la construcción (en términos mensuales) acumula dos meses de crecimiento (junio +3,3% y julio + 3,1%), y su mayor caída la tuvo en abril (-15,6%). La variación mayo – julio muestra un sendero de recuperación del empleo en dicho sector, con la aclaración de que estos datos no reflejan el empleo informal en la construcción, sino solo el registrado. Al mismo tiempo, se debe destacar que en términos interanuales dicho indicador muestra caídas (como en todo el país), pero se viene desacelerando de manera notable.

En línea con eso, también vemos un crecimiento en la cantidad de empresas constructoras en actividad en la provincia, que mostró una fuerte caída en mayo, para empezar a crecer y acumular ya tres meses de incremento (+16% junio, +9% julio y +4% agosto, todos en términos mensuales). El hecho de que ya se disponga del dato de agosto (que fue positivo), nos permite proyectar un nuevo incremento del empleo en la construcción para ese mes, dado que lo mencionado anteriormente al respecto contempla hasta el mes de julio.

El ultimo indicador en esta línea tiene que ver con algo que ya hemos detallado en Economis (ver acá), que tiene que ver con el crecimiento del consumo de cemento. Luego de una caída del 10% mensual en abril (que se agravaba por la caída del 26,5% en marzo), Misiones inicio una senda de crecimiento que ya lleva cuatro meses en términos mensuales, pero también (y más importante aún) lleva cuatro meses consecutivos de incrementos medidos en términos interanuales. Una gran noticia para Misiones.

Pasemos a otro tema, donde se prenden algunas alertas: el empleo. Según el INDEC, en Posadas creció significativamente la desocupación finalizado el segundo trimestre 2020: 8,2%, cuando en el trimestre anterior fue de 2,9%. Al mismo tiempo, cayó muy fuerte la actividad y el empleo. A la par, comparemos la situación con lo que se observa con el empleo privado registrado en la provincia (un dato que se hizo publicó ayer): en términos mensuales, tuvo una fuerte caída en abril y fue desacelerando esa caída hasta llegar a julio 2020 con una variación 0%. Esto significa que se cortó con la sangría para quedar estable, y pensar así en empezar a crecer. ¿Qué conclusiones nos permite ver esta comparación? En primer lugar, que el empleo registrado tuvo caídas pero que no han sido del todo significativas, y, por ende, en segundo lugar, que el alza de la desocupación en el aglomerado de Posadas afectó no tanto al empleo privado formal sino a cuentapropistas y trabajadores informales, idéntica situación a la nacional, que podemos corroborar con los datos publicados por el INDEC.

Vayamos ahora a la cuestión de los recursos: la pandemia tiró para abajo casi a todas las proyecciones presupuestarias y de recaudación, y ello se evidencia cuando observamos la evolución enero a agosto de las transferencias automáticas de recursos de origen nacional (coparticipación, leyes especiales y compensación del consenso fiscal): en ese período Misiones captó $42.038 millones, cuando en el mismo período de 2019 había recibido $32.552 millones. La variación, en términos reales (es decir, ajustado por inflación) equivale a una caída real de 10,4%, pero cabe destacar que vino mejorando en los últimos dos meses.

Sin embargo, la situación de la recaudación provincial es distinta: pese a que las primeras proyecciones indicaban fuertes caídas, la realidad es totalmente lo contrario: según informe la ATM en la ronda de debate del proyecto del Presupuesto 2020, entre enero y agosto 2020 la provincia recaudó 19.797 millones, contra $11.958 millones del mismo período de 2019, lo que equivale a un crecimiento real del 14,9%. Una verdadera envidia para las provincias hermanas, cuyas recaudaciones propias no han sido tan favorables.

Un punto importante desde el punto de vista de los recursos tiene que ver con lo que está ocurriendo con el gasto de capital del Estado nacional en Misiones (que se contabilizan por fuera de la coparticipación, ya que no son transferencias automáticas sino partidas presupuestarias): en el acumulado enero – septiembre 2020 crece un 66% respecto al mismo periodo 2019, totalizando $3.868,7 millones, teniendo los mejores resultados del NEA hasta el momento. Solo en septiembre, de hecho, el gasto de capital devengado fue por $1.093 millones, casi el 30% del total del año.

Por último, veamos el consumo. En primer lugar, el patentamiento viene mostrando datos positivos tanto en autos como en motos. De hecho, en la comparación interanual, en septiembre Misiones lideró los rankings nacionales en ambos casos, y en términos mensuales sostiene un buen ritmo.

A su vez, la venta de combustible de agosto (un dato recién sacado del horno) mostró un incremento mensual del 8,1% respecto a julio, representando así el cuarto mes consecutivo de alzas, pero en términos interanuales todavía no logra mostrar crecimiento neto. Pese a ello, es alentador que mes a mes se consuma más combustible (esta variación se mide en volumen y no en facturación, por lo cual equivale a crecimiento neto).

Por último, el tema de las ventas en supermercados. Dos puntos a destacar aquí: hace tres meses que Misiones muestra crecimientos mensuales a precios constantes (es decir, ajustado por inflación), tras una abrupta caída de abril. Pero medidos en términos interanuales, tiene caídas, algo que no ocurre en otras provincias del NEA.

Por lo cual, la venta en supermercados viene creciendo mes a mes a un ritmo todavía lento y, además, no debe dejar de considerarse un dato relevante: el factor de los comportamientos de los consumidores. En el marco de la pandemia, se observa que hay menos operaciones (porque la gente va menos al supermercado) y que ciertos rubros (como carnicería y panadería) muestran caídas, algo que se explica por el cambio de hábito de compra: menos supermercados y más negocios de cercanía.

Una vez que volvamos a una situación lo más parecida posible a la anterior normalidad quizás volvamos a ver un retorno a viejos hábitos de compra, pero también es cierto que algunos de ellos llegaron para quedarse.

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