Guillermo Knass

Economista. Magíster en Administración.

Ojalá hubiera hecho lo que dice que hace

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Un poco para abstraernos de la coyuntura de la corrida del dólar, vayamos al tema de fondo, cómo y por qué estamos como estamos… La consigna de campaña del presidente Macri es que la actual situación económica que estamos padeciendo es parte de sentar las bases para por fin lograr un crecimiento sólido y estable de cara al futuro, sin los atajos que nos terminan haciendo pegar contra la pared para volver al punto de partida. 

El modelo……

Lo que se hace mal:

El consumo representó el 74 % del PBI en el 2018, entonces al ser la magnitud de mayor impacto es la que conviene aumentar para que aumente toda la economía; esto se hace incrementando el gasto público por diferentes mecanismos ( subsidios a precios y tarifas, pensiones, planes, dólar barato, etc. ) para que la gente tenga dinero para gastar y así reactivar la economía. Demás está decir lo popular de la medida sobre todo en años electorales, el problema es que crece el peso del estado y si la inversión y la producción de las empresas no acompaña el consumo, te quedás sin que consumir y un estado deficitario que soportar a través de inflación, endeudamiento o impuestos impagables y un sector productivo chico al lado de un nivel de consumo grande. Ahí empieza el stop and go argentino.

Lo que dice el otro modelo:

La receta del 2003 se puede aplicar en un contexto como el del 2003, hoy la realidad es distinta:

Si tenés déficit fiscal e inflación, ( que es como asumió Macri ) , tenés que  bajar el gasto público; La caída del gasto y del consumo te genera recesión un tiempo, pero en el mediano plazo se vuelve a crecer, el consumo se recupera y donde había gasto público floreció la inversión privada, tasas de interés más bajas y precios más bajos también( fuente: Macroeconomía. Aplicaciones para Latinoamérica. Blanchard Perez Enri y en la mayoría de los textos más difundidos de Macroeconomia) en este caso el crecimiento es de base sólida porque aumenta el consumo en base a lo que va aumentando la producción y no te comés el stock de la economía consumiendo mas rápido de lo que vas produciendo.

Apliquémoslo a la realidad de la era Macri:

En el gráfico se muestra solo el gasto corriente, por considerarse que es sobre el que se tiene control de gestión; se excluye el gasto en capital por ejemplo partiendo del supuesto que la inversión pública ( caminos, rutas, puertos ) es necesaria ( si se la incluye agrava más la situación )

En el primer trimestre del 2017 estuvo cerca de lograrse el equilibrio corriente ( no es el total del equilibrio pero es la base para la reducción del déficit ) después siempre los gastos corrientes siguieron por encima de los ingresos corrientes, incluso en momentos como el cuarto trimestre del 2017 y el 2018 crecieron a un ritmo muy superior a los ingresos.

Cómo…. ¿¿¿¿¿¿No era que gradualmente se iba bajando??????

En realidad el Gobierno festejó la baja del gasto público como porcentaje del PBI en el 2017 y parte del 2018, o también en términos reales ( o sea neto de inflación en algunos períodos) pero en esos anuncios omitió contar que los ingresos también eran menores medidos con la misma vara.

El gráfico es contundente, todos sabíamos que los subsidios a la energía había que bajarlos, que el tamaño del gasto corriente del estado era inviable, que había que bajar impuestos, pero era imposible sin bajar más el gasto.

Entonces no se hizo el ajuste en el 2016, que hubiera, como muestra el modelo, generado recesión en el 2016 si; pero después de un tiempo ( seguramente este año, incluso el año pasado ) se hubiera retomado la senda del crecimiento sin algunos de los siguientes problemas:

 La altísima tasa de interés: La bomba de las Leliqs, que antes fue la de las lebacs, que se generaron por absorber el exceso de emisión de dinero, sin déficit había menos lebacs y menos tasa de interés, con menos tasa habría mas crédito, más consumo, más inversión y más actividad.

La fuga de capitales: Argentina se endeudó en esta gestión por el orden de 190.000 millones de dólares, de los cuales 130.000 millones se fugaron. El cepo estaba mal y había que salir de el; pero endeudarte para vender libremente dólares baratos que vayan nuevamente a cuentas del exterior o abajo del colchón es una locura.

La bicicleta financiera: Este mecanismo perverso de especulación financiera al cual se vio forzado entrar la Argentina no hubiera ocurrido si no había déficit y tasas altas, y explica en gran medida porque a pesar de los recursos que entraron por deuda el país no puede salir de su recesión.

Entonces:

Muchos esperan un giro en la política económica en el 2020, pero salvo el milagro de la soja a 600 dólares esto no va a poder ser. Y ese milagro es poco probable que ocurra, y al ajuste que en el 2016 podía sentar las bases para el crecimiento hoy tenes que sumarle el ajuste para pagar la deuda generada por no hacer el ajuste y financiarlo con créditos del exterior. La regla aceptada dice que un país para no tener problemas económicos puede tener un déficit fiscal igual a su tasa de crecimiento, estábamos lejos en el 2015 (por eso no crecíamos y teníamos inflación) y estamos más lejos ahora (porque a lo del 2015 le tenemos que sumar una deuda absurda).

No importa si no aprendemos la lección, la realidad se va a encargar igual de hacernos pagar las consecuencias….

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El que apuesta al dólar pierde (cuarenta años y lo mismo)

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No fue lo que dijo el ministro de Economía días atrás pero es lo que quería transmitir mediante su tranquilidad cambiaria antes de las Paso. A todos les suena la frase del título; y quiero ubicarla en contexto: era 1981, la dictadura militar se resquebrajaba y cuando se hablaba de economía se repetían incansablemente tres palabras: inflación, recesión y endeudamiento, por supuesto que el que perdió estrepitosamente unos días después fue el que apostó a la moneda nacional.

Era la transición resistida hacia la democracia, y las transiciones son muy complejas de llevar…. El que se va ya no tiene poder y el que viene todavía no manda, si a esto le sumamos la vulnerabilidad económica argentina de la actualidad no me extrañaría un llamado a no apostar por el dólar y su conocido resultado. 

El resultado de las elecciones puso en shock a los mercados financieros y el dólar se dispara. Algunos bancos ya comercializan la divisa en $60, $14 (aunque al final de la rueda suba de tasas mediante y ventas del BCRA bajó algo ) más de lo que habían cerrado los mercados el pasado viernes.

Los mercados no habían anticipado un triunfo tan amplio de la fórmula Fernández- Fernández, lo que explica semejante reacción. Tal vez, a los resultados electorales se suman los dichos de Cristina Fernández, quien había afirmado días pasados que creía que el peso estaba sobrevaluado (y los inversores toman nota).

Es demasiado pronto para decir qué pasará con el dólar, no queda dudas que el Banco Central deberá intervenir, y que el equipo económico de Macri deberá demostrar ahora más que nunca que tiene cintura para afrontar esta situación ya que, sin dudas las consecuencias para la inflación de agosto serán muy duras y que semejantes shock te paralizan la economía. 

Sin dudas este es un lunes negro para Argentina, el dólar en alza, las acciones y bonos se desploman y la economía se paraliza porque nadie quiere vender sus productos, todos esperan con cautela 

¿Qué pasará?

Nadie puede arriesgar un pronóstico serio en estos días, para que se entienda: yo puedo decir cuánto van a ser las exportaciones argentinas mirando la siembra y las expectativas de precios; por supuesto que puede haber una sequía y cambiar los planes pero las probabilidades de desvíos de estimaciones serias son bajas.

Pero cuando hablamos del precio del dólar que depende de la orden de un presidente con un duro revés electoral y en transición es mucho más complejo. Lo que es seguro es que esta suba se trasladara a la inflación de agosto y septiembre, si el pánico sigue hay muchas Leliq y plazos fijos para no renovarse y correr a buscar dólares. 

Solo cabe esperar que los dirigentes políticos estén a la altura de la circunstancias para lograr la estabilidad en la transición, de eso depende el valor del dólar, la inflación y todo el resto. De las decisiones políticas que se tomen. Nada más.

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Inversiones pindonga

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La inversión es una de las variables más importantes de la macroeconomía. Si en un país hay mucha inversión (no me refiero a la bicicleta financiera, sino de la inversión en fábricas, equipamientos y todo lo que haga crecer el capital productivo de país) la economía va a crecer, se van a generar más empleos, aumentarán los ingresos y se expandirá la demanda agregada del país (a este efecto de crecimiento que tiene la inversión en la economía se lo conoce en el ámbito académico como “Multiplicador de la Inversión”). 

Es por ese motivo que el actual presidente está esperando a que “lleguen las inversiones” desde que comenzó su mandato. Pero ¿de dónde tienen que llegar? Mirar al exterior esperando que los extranjeros monten fábricas en la Argentina de tal magnitud es una ingenuidad, no porque estemos en contra de la inversión extranjera, ésta es siempre bienvenida pero también siempre es insignificante al lado de la inversión doméstica; veamos el siguiente gráfico:

Fuente: Elaboración propia en base a datos del INDEC.

En el gráfico se consideró el periodo de tiempo comprendido entre el primer trimestre de 2006 y el primer trimestre de 2019. Se puede observar que la proporción de la inversión extranjera directa es muy pequeña en comparación con la inversión bruta de capital en Argentina, es más, en muchos momentos la inversión extranjera directa es negativa, lo que quiere decir que los capitales incluso se van de Argentina para ser invertidos en otros países. Por supuesto que Argentina es uno de los que menos inversión extranjera recibe por sus recurrentes crisis y cambios de reglas pero en los demás países de Latinoamérica la inversión extranjera también es poco relevante comparada con la inversión local.

Una regla :

Un año normal (no este por supuesto) la argentina invierte entre el 15 % o 16 % de su PBI. Pero según diversos estudios para crecer a una tasa del 3 % o 4 % que es lo que crece el mundo se necesita una inversión anual del 20 % del PBI, lo que aporta la inversión extranjera directa (tomemos el 2018 que entró mucho a Vaca Muerta y el PBI cayó para ser optimistas) es el 2,5 % del PBI. 

Se necesitaría triplicar la inversión extranjera directa de un buen año, manteniendo la tasa de inversión local, para volver a crecer. No hay país que triplique su tasa de inversión directa en el mundo.

Otro camino:

Según Orlando Ferreres que lleva la cuenta hace muchos años, los argentinos tiene en el exterior (incluye esto lo que hay debajo del colchón) 450.000 millones de dólares, redondeando es un PBI argentino del 2018, la cuenta es simple: si logramos que los argentinos inviertan los dólares que tienen afuera tenemos 20 años de financiamiento de ese 5 % adicional del PBI que necesitamos para crecer a tasas razonables.

Entonces, a quien le toque gobernar el país, debe tener en claro que los argentinos que invierten en el país son más importantes que los extranjeros, porque son ellos los que hacen crecer la industria, crean fuentes de trabajo y hacen crecer la economía como la primera marca mientras, que la inversión extranjera es bastante pindonga. 

Pero también es cierto que al argentino le cuesta invertir cada vez más y no porque no quiere, sino que la inestabilidad económica, la fuerte presión tributaria, la incertidumbre, la inflación y la falta de crédito a tasas razonables hace que invertir y hacer funcionar una empresa sea casi una misión imposible.

Como lo dijo ya Sourrouille hace algunos años: “De las decisiones de inversión que se toman todos los años en Argentina, la proporción mayoritaria está dada por personas o empresas argentinas, la inversión extranjera es siempre marginal”. Si quieren venir que vengan, pero yo quiero que el que está acá invierta…

Conclusión:

Entre la inversión local y la extranjera siempre la local es más importante (alrededor del 80 % del total)

Los argentinos tenemos para invertir durante 20 años lo que nos falta sin contar el fruto de la expansión económica que eso generaría.  El que lo logre encontró la salida a la eternas crisis de la Argentina

Mejoren las instituciones, bajen los impuestos, sean eficientes, generen confianza y van a ver como los argentinos se ponen la camiseta y sacan el país adelante invirtiendo, trabajando y creando fuentes de trabajo. 

La culpa no es de los extranjeros, ellos no crearon nuestros problemas ni tampoco nos van a salvar. Es hora que los que llevan adelante las políticas económicas reconozcan los errores propios y los enmienden porque en esta también tiene razón Sourrouille: (el éxito) de la política económica se mide siempre en términos de quién invierte.

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Polémica en el bar: ¿Virginia Gallardo tiene razón?

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A propósito del trending topic en Twitter por el video de Polémica en el Bar donde Virginia Gallardo le hace una propuesta al candidato a gobernador de Buenos Aires y ex ministro de Economía, Axel Kicillof desde Economis queremos aportar algo a la confusión general (total cualquiera opina …. Y con cualquiera no me refiero a la señorita Gallardo que vale decir estuvo muy astuta con su planteo). El origen de la discusión:

La inflación es siempre y en todo momento, un fenómeno monetario“. Milton Friedman. Liberales, libertarios austríacos etc. etc. toman esta frase como un dogma para decir que si hay inflación, la culpa es del Estado porque emite más dinero que lo que tendría que emitir y esto genera el aumento de precios como el que padecemos ahora. Para los que les interesa, les recomiendo leer directamente el paper de Friedman (para evitar interpretadores)“El papel de la política monetaria” que está traducido y por todos lados en la web. 

Pero tratemos de dar una explicación más sencilla y una herramienta para que el lector que no tiene formación en las ciencias económicas entienda:

Concepto: La inflación es el aumento generalizado y sostenido del nivel de precios existentes en el mercado durante un período de tiempo. Como hablamos de precios hablamos de mercado, entonces lo más sencillo y recomiendo siempre este método cuando quiera encontrar una explicación de por qué se mueve algún precio.

El mercado es oferta, demanda y precio: si en un país se produce solo 100 cervezas -“oferta” (es sábado y el cuerpo lo sabe)- y la población tiene en total 100 pesos para comprar -“demanda”- el “precio” de cada cerveza va a ser un peso. Si soy el Presidente, voy por la reelección y quiero que me voten, ya sé que no hay nada más popular que la bonanza económica entonces decido darle un subsidio a la gente de 100 pesos más, que los saque emitiendo billetes ya que como Estado soy el único que tiene la potestad de emitir dinero.

Aclaración: el Presidente no puede emitir dinero, lo hace el Banco Central que es autónomo y adelantar fondos al Gobierno es todo un tema pero se hace, solo quiero simplificar la idea, así que ahorrense el comentario ese de “que estúpido el Presidente no emite dinero”.

Sigamos: Entonces la gente ahora tiene 200 pesos y va contenta al supermercado a comprar el doble, pero se siguen fabricando 100 cervezas, el dueño del super ve que no puede venderles a todos porque hay más demanda que productos, entonces le quedan dos caminos o vende una a cada uno, o vende a los cien primeros que vengan con plata o aumenta el precio a dos pesos por cerveza para que alcance para todos. Si no hay control de precios u otro tipo de intervención estatal ocurre lo último, esta es la fórmula a usar siempre: El mercado ajusta por precio o por cantidad. Como en este caso la cantidad es la misma, lo que aumentó es el precio. Aquí la inflación fue producto del fenómeno monetario y eso es indudable. 

De hecho vamos a la realidad del país, en el cuadro siguiente se hizo un sencillo ejercicio de sumar las tasas de crecimiento del dinero menos el crecimiento de la economía y comparar con la suma de las tasas de inflación de varios años en la Argentina.

Fuente: elaboración propia en base a diversas fuentes.
Fuente: elaboración propia en base a diversas fuentes.

Los datos son contundentes (por supuesto que no coinciden exactamente dado que existen otros factores que influye en ambas variables: controles de precios, medición de la inflación inexacta,rezagos, etc.)

Pero la conclusión se puede leer así: en los años observados, un crecimiento de la cantidad de dinero menos el crecimiento de la economía es aproximadamente igual al crecimiento de los precios, cercanos ambos al 300 %. Con lo cual no quedan muchas dudas de que es un fenómeno monetario la inflación.

Los otros…

La discusión se centra en realidad si “solamente” es un fenómeno monetario como una forma de siempre echarle la culpa al Estado de la inflación y acá vienen otras teorías totalmente negadas por los libertarios. Son varias, pero me referiré a algunas que me parecen importantes resumidamente:

Inflación de costos: cuando suben los costos de producción o por el aumento de insumos importados. El caso típico es la famosa crisis petrolera de los 70 que por aumento del precio del petróleo hizo nacer el concepto de estanflación, recesión con inflación, algo que está viviendo la Argentina hoy sin crisis petrolera de por medio. 

Inflación inercial: cuando se lleva un tiempo con inflación se aprende a convivir con ella haciendo contratos que incluyan la pauta inflacionaria esperada, esto hace que un plan antiinflacionario fracase porque algunos precios siguen subiendo por inercia contractual y luego afectan a los demás.

Por puja distributiva: cuando hay conflictos entre sindicatos y empresarios por el reparto entre beneficios y salarios, se da que mayores salarios se trasladan a precios para mantener el porcentaje de beneficios.

Inflación estructural: Porque ante cambios en los precios relativos algunos son rígidos a la baja (estas ideas fueron muy estudiadas por Julio Olivera entre otros por ver que la inflación provocada por exceso de demanda es un sarcasmo en países pobres)

Etc. etc.

Estas otras causas que creemos que existen los que defendemos que la inflación es un fenómeno multicausal, no obedecen a la emisión, de hecho, el apretón monetario actual no se condice con una inflación alta y eso está sucediendo

Los liberales dicen que estos son mecanismos de propagación y que la inflación en sí se da al final por el aumento de dinero. Me parece que la discusión se tiene que centrar mas en cuanto tiene la culpa el Estado en la inflación, y para eso deben admitirse estas causas en el razonamiento.

Terminando

Es monetario: si. Es solamente monetario: no. Y acá hago propias palabras de alguien que sabe mucho de esto: – “No pretendo tener toda la razón pero tampoco le voy a dar toda la razón a los otros”.

Punto para Gallardo, como quedó largo, en otro artículo analizaremos su “propuesta” de financiar al Estado con emisión, que sí es es una burrada de donde siempre parten algunos cuando justificás una intervención del Estado diciéndote – si un poco es bueno, mucho es mejor-. Esto no es así, a veces un poco es bueno y mucho es malo, el arte de la política está en encontrar cual es la medida del poco que sea mejor para la gente.

 

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Apertura o proteccionismo, lo que está en juego en el acuerdo con la Unión Europea

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Hace unos días el Gobierno anunció la firma de un acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur básicamente para que, a través de la eliminación de barreras arancelarias y cupos, se incremente el comercio entre ambos bloques de países.

El hecho tiene una trascendencia incluso mayor que la propia creación del Mercosur y genera la obligatoria polémica a la que estamos acostumbrados por estos lugares; muchas especulaciones se están realizando sobre a quiénes beneficia y a quiénes perjudica, por ende es importante tener en claro algunos conceptos:

1 El tiempo:

El acuerdo tiene que ser refrendado por los poderes legislativos de los países comprometidos. Expertos estiman que esto podría llevar un plazo de dos años con lo cual mañana no va pasar nada todavía. No obstante dos años pasan rápido y si esto se ratifica (esperemos que así sea aunque Francia ya manifestó su desacuerdo) va a cambiar para siempre el comercio exterior de nuestro país.

2 A favor o en contra

La eterna discusión entre librecambistas y proteccionistas vuelve a florecer. Los primeros exponen basados en las ideas de David Ricardo y sucesores sobre el argumento que el comercio internacional genera beneficios para todos, ya que permite desde el lado de la demanda tener a disposición más bienes para comparar a la hora de elegir y desde el lado de la oferta más consumidores para venderles productos; los segundos establecen que hay que proteger la industria nacional para que se desarrolle, y la principal manera de hacerlo es con cupos y aranceles a los productos importados. La literatura es sumamente amplia sobre este tema, la realidad es que los países desarrollados son ambas cosas dependiendo del momento y del rubro que se trate. Europa y Estados Unidos protegieron su industria hasta que se desarrolló y aplican subsidios y trabas arancelarias a su producción agrícola para custodiarla de los productos de los países en vías de desarrollo. 

Lo cierto es que no se puede hacer una religión ni de una idea ni de la otra: todo depende del país, del rubro y del poder de lobby que tenga el empresario que se ve amenazado por la competencia internacional.

El dato que no hay que dejar de tener en cuenta es que a Argentina le fue muy bien con el modelo agroexportador. De hecho es cierto que tuvo el PBI per cápita más alto del mundo vendiendo trigo y carne; ver cuadro:

En el año 1895 Argentina superaba en PBI per cápita incluso al propio Estados Unidos, pero ¿cuándo empieza la decadencia?: existen muchas opiniones y no queda claro todavía si en los años 30 (culpa de Uriburu) o en los años 40 (culpa de Perón) pero sí está claro que a medida que el país se fue cerrando al mercado interno, fue perdiendo su pujanza económica. 

La patria agro exportadora fue muy criticada por las desigualdades sociales que coexistían en el país, pero hay que ubicarse en la época: el Keynesianismo, el Estado de bienestar, la responsabilidad de contención de los sectores más vulnerables, etc. son conceptos que nacieron años después, por lo que cualquier modelo hubiera acarreado tales desigualdades, ya que era el rol del Estado y no lo que se producía lo que las generaba.

El otro punto a mirar con lupa es la crítica que se hace a los procesos de apertura comercial que tuvo la Argentina en los años recientes, sobre todo en la última dictadura y en la década del 90 y cómo el país cayó en un proceso de desindustrialización por tener que competir con productos más baratos. 

No me gusta generalizar ya que cada sector de la industria tiene su realidad, pero si hay algo en común en estos dos procesos: que la Argentina tuvo el tipo de cambio atrasado (o el dólar barato) que hacían que nuestros productos, por más eficientes que fueran los empresarios, fueran caros para el resto del mundo. Pero la culpa fue de la política cambiaria primero de la plata dulce de Martinez de Hoz y después el uno a uno de Cavallo  y no de la dinámica del comercio en sí, con lo cual sería un suicidio tener una moneda única con Brasil y abrirnos al mundo, como lo explicamos acá https://economis.com.ar/la-moneda-unica-no-esta-facil/.

Vengan de a uno por las conclusiones:

Con el comercio exterior nos fue bien.

Las desigualdades no son culpa del comercio exterior, al contrario China sacó más gente de la pobreza extrema comerciando con el mundo que con el comunismo cerrado de Mao Tse Tung.

Nuestro país es muy chico para crecer con el mercado interno, debemos vender afuera si queremos crecer.

Que si vamos a vender materias primas y comprar productos industriales es una estupidez: compramos lo que queremos o necesitamos (si no le compramos a Europa le seguiremos comprando a China, Brasil, etc.). Nadie nos obliga.

También vendemos lo que producimos, y si hoy producimos materias primas eso es lo que vamos a vender. También aquí conviene aclarar que la agricultura cambió y la mano de obra que genera toda la cadena entre maquinaria, estudios, seguros, agroquímicos generan bastante más empleo que un tipo tirando semillas o arreando el ganado como era en 1895.

¡Bienvenido sea el tratado! ¿Qué va a pasar? Depende de los negocios que sepamos generar. Ahora, por favor, no atrasen el dólar (cosa que ya está ocurriendo) porque va a ser un desastre que para variar le vamos a echar la culpa a los malos europeos por fundirnos y no como corresponde a nuestras erráticas políticas cambiarias.

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