Juan Carlos Argüello

Periodista, director de Economis

Milho quente

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A veces, los debates se disparan del modo menos pensado. Un mensaje con una sugestiva propuesta: decirle no a las semillas transgénicas en la Capital Nacional de la Biodiversidad. ¿Cómo oponerse? Pero acto seguido, el interrogante. ¿Quién quiere plantar semillas transgénicas en Misiones? La respuesta estuvo ahí, pecado periodístico, desde diciembre del año pasado, en un simple comunicado de prensa. La Nación pactó con la corporación Maizar desarrollar sembradíos de maíz de alta productividad en Misiones y el norte de Corrientes, en una extensión, en la tierra colorada, de 250 mil hectáreas. Alta productividad es sinónimo de transgénico. Las 250 mil hectáreas son una enormidad, equivalente a casi el 10 por ciento de la geografía provincial y prácticamente toda la superficie productiva que queda libre.
El plan es convertir a Misiones en una cuenca granera para abastecer el déficit que tiene Santa Catarina, el estado más rico de Brasil, donde se produce cerdo y pollo de exportación a escala global. El negocio está a la vista: demanda creciente, costos logísticos bajos y dólares al alcance de la mano por la exportación.
Debe ser, de los últimos años, el modelo de transformación más intempestivamente planteado sobre la mesa. Para la Nación no hacen falta estudios de impacto ambiental ni demasiados permisos. Es un “negocio directo con los productores”, argumentan los defensores de la idea. En Misiones hace 30 años que se plantan transgénicos, reiteran. La corporación Maizar, que tiene entre sus socios plenos y consejeros a ejecutivos de Monsanto, pone las semillas, “paquete tecnológico” y el asesoramiento. ¿Qué puede estar mal? Es un modelo de negocios a medida.
Sin embargo, se puede hacer un simple ejercicio de preguntas.
Es cierto que en Misiones se planta transgénicos desde hace por lo menos tres décadas. Y que se usa glifosato, en el maíz, en las más de 420 mil hectáreas forestadas y, también en el tabaco, pese a que la industria del cigarrillo descartó el uso de esos pesticidas. Sin embargo, salvo en el caso del grupo chileno Arauco, las cantidades son mínimas, en proporción. Para “proteger”las 250.000 hectáreas de maíz harían falta no menos de 1,5 millones de litros de glifosato -la marca más extendida es Roundup-. ¿La capital nacional de la Biodiversidad soporta semejante cantidad de veneno en el aire, con el consiguiente riesgo para la salud humana, animal, de cursos de agua y degradación del suelo? ¿Está Misiones preparada para cambiar su matriz productiva asociada al verde monte para parecerse a las desoladas praderas del sur brasileño, donde el desierto verde es dominado por la soja y el maíz por cientos de kilómetros? ¿Puede Misiones sacrificar la postal de naturaleza viva a cambio de una lluvia de dólares? ¿Puede Misiones ser mera exportadora de materia prima para que otros engorden ganado? En otros términos, Misiones pondría la tierra y sus proteínas para alimentar las vacas (y la riqueza) del otro lado de la frontera, donde prácticamente ya no quedan tierras productivas.
El modelo de primarización de la economía es el que se está imponiendo en la Argentina, según reconocen los propios thinks thanks liberales, pero al menos debe haber el derecho al pataleo.
¿Que hace falta mejorar la productividad de las chacras para que haya una riqueza mayor? Por supuesto. Pero no son pocos los esfuerzos actuales para recuperar la chacra, que vivió su peor contracción durante los 90, cuando el colono abandonaba la tierra por el escaso valor de sus productos. La inmigración se frenó y en muchos pueblos, se revirtió.
Durante el año pasado, Misiones fue declarada capital nacional de la Biodiversidad y se aprobaron varias leyes vinculadas a la agricultura sustentable y la prohibición del glifosato en espacios urbanos y periurbanos. El plan de la Nación parece saltarse todas las contraindicaciones.
Los especialistas señalan que Misiones con la genética variada que posee, “no necesita trabajar con transgénicos”, aunque es cierto que otras zonas del planeta se han beneficiado con esas variedades, como la lucha contra el hambre en África. En cambio, la tierra colorada goza del privilegio de tener biodiversidad (todavía), y contar con condiciones climáticas beneficiosas.
Para un biólogo consultado para esta columna, la discusión no debe ser transgénicos sí o transgénicos no. “Es una discusión tendenciosa, poco objetiva y que trae como consecuencia la desinformación y distrae de las verdaderas preguntas. Las preguntas deben ser mucho más específicas y atender a las realidades de cada región ¿Es necesario utilizar organismos transgénicos? ¿Bajo qué condiciones se deben utilizar? ¿Qué genes están insertos? ¿Cuál es el objetivo de insertar esos genes? ¿Quiere Misiones responder al modelo agroexportador que plantea la Nación? Misiones posee una rica variabilidad genética que le permite afrontar los desafíos de soberanía alimentaria planteados a futuro, respetando el medio ambiente”, sentenció. Curiosamente, es un punto de coincidencia con Jerónimo Lagier, el diseñador del proyecto maíz: “No es el uso o no uso de los transgénicos, sino cómo lo usás”, dijo en un reportaje con Economis que se puede leer acá.
Pero en realidad es un debate que también se da en los países “avanzados”. Hace cuatro días la justicia francesa prohibió la venta y el uso en Francia del Roundup Pro 360, herbicida que contiene glifosato del grupo Monsanto/Bayer utilizado en el país galo en vitivinicultura. El fallo se produce en pleno debate en Francia y Europa sobre el potencial peligro del glifosato, principio activo del Roundup.
Se agregan otras preguntas. ¿Quién se quedará con los dólares extra de la exportación? Argentina es el cuarto exportador mundial, pero apenas cinco empresas concentran la mitad del negocio exportador. ¿Maizar hará los papeles de exportación? ¿Tributará en Misiones? ¿Dejará el maíz de ser considerado producción primaria? ¿Habrá aranceles de exportación o serán únicos ganadores? El proyecto plantea la generación de un nuevo ingreso anual en Misiones, sólo por producción, de aproximadamente 72,5 millones de dólares (márgenes brutos de 300 dólares por hectárea para maíz, 250 para soja y 120 para trigo), más la creación de mil puestos de trabajo e ingresos extra en “hotelería y transporte”.
Y la última… no es casualidad que las provincias que más están sufriendo los efectos de las inundaciones, sean las que tienen un modelo agrario basado en la soja, con inabarcables extensiones desmontadas para darle paso al “yuyo”. No es que llueve más. No hay monte que absorba el agua.
No debe tomarse este debate de manera apresurada. Y menos considerarlo un escarceo preelectoral entre los promotores de Cambiemos y el rechazo de la Renovación. De hecho, los primeros en salir a cuestionar el proyecto fueron dirigentes de organizaciones ambientalistas de diversas corrientes políticas, muchas de ellas enfrentadas al Gobierno provincial. Pero aunque no sea electoral -faltan un par de meses para el inicio de la campaña-, es, sin lugar a dudas, un debate político sobre modelos. Y ahí si hay un contraste.
La propuesta de la Nación busca aumentar la productividad y cazar dólares al alcance de la mano. ¿Propuesta equivocada? Misiones tiene un modelo de minifundios donde la productividad va de la mano con el cuidado ambiental. ¿Propuesta equivocada?
Para Cambiemos el glifosato es un mal menor -el ministro de Agricultura de María Eugenia Vidal, en Buenos Aires, Leonardo Sarquís, era CEO de Monsanto-. Y también es un mal menor granjearse la enemistad de unos cuantos “fundamentalistas” del ambiente. Lo mismo sucede en Iguazú, donde el Gobierno nacional insiste con el proyecto de “villas turísticas” en medio de la selva y el corazón de las Cataratas del Iguazú, pese al rechazo suscitado entre los habitantes de esa ciudad que incluso quieren recurrir a la Unesco para frenar el proyecto inmobiliario en la selva.
Para Misiones, la protección de los recursos naturales es una batalla que se da en los hechos y en lo simbólico. Es una de las provincias que tiene una demanda abierta contra la Nación por la potestad de los recursos naturales del Parque Nacional Iguazú, tiene leyes de protección del agua en ríos, vertientes y humedales. Tiene un Instituto de Biodiversidad y otro del Suelo. Tiene una ley del aprovechamiento energético de los recursos hídricos. Es pionera con un ministerio de Ecología, una de las “amenazas” del plan nacional, y creó un ministerio de Agricultura Familiar. Es el modelo que abrazó Misiones y que fue respaldado con los votos en los últimos quince años.
El presidente Mauricio Macri terminó sus vacaciones y se fue a Brasil, a seducir al todavía interrogante Jair Bolsonaro. La primera cumbre no dejó ningún documento sustancial, pero sí indicios del futuro del Mercosur, debilitado por la decisión de Brasil de buscar mercados en soledad. Macri aceptaría flexibilizar aranceles comunes y que Argentina también salga a negociar mano a mano con el mundo. Lo que a simple vista puede ser un “gran negocio”, tiene implicancias que van más allá de lo político.
El tamaño de la economía de Brasil es un mercado apetecible para cualquiera, para exportar o importar. ¿Podrán las empresas exportadoras competir en igualdad de condiciones con una escala menor, costos logísticos, impositivos y salariales distintos? La competitividad no será la misma. Salvo que se trate de la antesala de mayor flexibilización para bajar costos y que en la Argentina haya una mayor rebaja impositiva. Está por verse, pero sin dudas, se trata de la simiente de una radical transformación en la economía regional.
“Nos han elegido porque querían un cambio de verdad”, festejó Macri después de la foto con Bolsonaro. El Presidente argentino celebró la sociedad plasmada en la “interconexión de nuestras economías, que hace que cuando a uno le va bien lo ayuda al otro y necesitamos que a los dos nos vaya bien”.
En ese plano, la idea de producir maíz transgénico en Misiones para alimentar a los cerdos que exporta Santa Catarina, cobra otra relevancia.
De todos modos, Macri debe primero enfocarse en su reelección. Hoy ninguna encuesta se lo garantiza, aunque conserve su propio piso de votantes, en torno al 30 por ciento.
Los resultados económicos marcan el descontento de la sociedad y el drenaje de votos propios hacia una fuerza todavía no delineada de la oposición.
Los números marcan un retroceso en todas las variables. La meta fiscal es la única que se cumplió en 2018. La inflación fue la más alta en 27 años y en los últimos tres, durante la era Macri, se acumulan 158,4% de inflación, más que en los últimos cuatro años de Cristina. Para encontrar aumentos tan acelerados hay que retroceder a 1991, cuando la hiperinflación era un potro que recién fue domado con el plan de Convertibilidad. Siquiera en 2002, después del estallido de la crisis y la huida de la alianza de ese entonces, los números fueron tan malos: el primer año de Eduardo Duhalde terminó con una inflación del 40 por ciento.
Los fracasos de las metas y del programa económico quedaron evidenciadas en la inflación de 2018, ya que en paralelo, crecieron las tasas que están “matando” a las Pymes, el ajuste, el desempleo y la pobreza.
La paradoja es que las políticas del Gobierno son al mismo tiempo, inflacionarias, con la quita de subsidios y los aumentos de tarifas. No es casual que lo que más haya aumentado durante 2018 haya sido el rubro transporte, regulado por el Estado. El tarifazo por la quita de subsidios dinamitó el bolsillo de los usuarios y agregó más pólvora a la inflación. Lo mismo se repite con la energía eléctrica, el gas o el agua potable.
En el nordeste el transporte también es el rubro que más aumentó, aunque en Misiones se mantengan, con recursos propios, los subsidios para morigerar el impacto de las subas. El enojo de los usuarios tiene justificación.
La política de subsidios “inteligentes” que comenzó a usar Misiones marca un contraste que permite aliviar el bolsillo. En todo el país las panaderías se declararon en emergencia por la caída en las ventas y el aumento desproporcionado de tarifas y materia prima. Misiones, con el Ahora Pan puesto en práctica por el gobernador Hugo Passalacqua, fue una de las excepciones: se mantuvo el consumo y las panaderías tienen una tarifa eléctrica, en algunos casos, a la mitad.

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El valor de la anticipación

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En agosto de 2016, cuando la caída del consumo se empezaba a hacer sentir, primero por las asimetrías y después, arrastrado por la recesión general, el gobernador Hugo Passalacqua presentó el Ahora Misiones, una alquimia financiera en la que todos ponen y todos ganan: se estimularon las ventas mediante descuentos y reintegros, los comercios recuperaron movilidad y los bancos y la Provincia, hicieron su esfuerzo para mitigar la suba de tasas, el mal que está matando a las Pymes, según reiteró hace algunas horas la Confederación Argentina de la Mediana empresa, presidida por el misionero Gerardo Díaz Beltrán.
Dos años después, el Ahora Misiones generó ventas por 1.090 millones de pesos y significó un bálsamo para la economía provincial en medio de una caída monumental en el resto del país. Anticiparse para proteger las fronteras adentro, ha sido una marca registrada que hoy se percibe como clave para desmarcar a Misiones de la crisis que hunde al país. Son mil millones de pesos que circularon en el territorio provincial, alimentando empresas, conteniendo el empleo y aplacando una inflación que terminó 2018 por las nubes, con 47 por ciento. En el año que pasó Argentina terminó entre los cuatro países con mayor inflación, solo superada por Venezuela, Sudán y Sudán del Sur. Pero el problema es la Venezuela de Nicolás Maduro.
Para encontrar una suba de precios similar en la Argentina hay que remontarse a 1991, con 84 por ciento, en la hiperinflación que después aplacó Carlos Menem con la Convertibilidad. En el estallido de ese modelo, ya en 2002, tras la huida de la alianza y con la devaluación posterior, la inflación había sido del 40,9%, por debajo del índice de 2018.
Fue justo después de ese estallido, tras el que se vayan todos que tronaba en los partidos tradicionales, que la recién nacida Renovación comenzó a darle forma al “misionerismo” con la decisión de iniciar un proceso de desendeudamiento inédito, que hoy permite tener las finanzas en orden y disponer de recursos para hacer frente al retroceso de la Nación en sus responsabilidades o en el aporte que hacía a través de subsidios a tarifas eléctricas y transporte, que aumentarán la mitad de lo que hubiera sido por la quita aplicada por Mauricio Macri. En Misiones el impacto de ese abandono será menor que en otras latitudes porque hay una caja solvente.
La permanente búsqueda de blindar los intereses misioneros terminó en otro hito: después de reclamar varios años, la Nación admitió pagar las regalías de Yacyretá a Misiones en energía y no pesos devaluados y tarde, como se estaba percibiendo, con un enorme daño a la economía, porque en paralelo, la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico cobraba jugosos intereses por un día de demora en el pago de las facturas.
Ahora, el 20 por ciento de la factura de Cammesa será compensado por energía -que no se desvaloriza- y la Provincia podrá administrar qué hacer con ese “excedente”. El ahorro estimado en el año ronda -a precios actuales-, los 1.200 millones de pesos. El futuro seguro será aplacar los varios aumentos más que se vienen en la tarifa eléctrica durante el año. De todos modos, Misiones mantiene una de las tarifas eléctricas más bajas del país y ya compensó con recursos propios la caída de los subsidios. Ahora tendrá un poco más de holgura para hacer frente a los tarifazos por venir.
La prioridad del Gobierno, repetida hasta el cansancio por Hugo Passalacqua a sus ministros, es sostener la paz social en la provincia y eso se logra con una administración certera de los recursos y los canales de diálogo abiertos. Contar con recursos es clave. Sueldos al día y bonos para activos y jubilados, que ya acordaron un aumento del 23 por ciento y la mirada permanente sobre el sector productivo en sus variadas expresiones, desde las Pymes que pueden descontar cheques a tasa subsidiada hasta el desembolso directo que va a ayudar a los eslabones más débiles de la cadena, como tareferos o pequeños productores tabacaleros, olvidados unos por la Nación, relegados otros por la burocracia permanente. En los próximos días se presentará un plan de asistencia directo, para apuntalar los precios, comprar maquinaria y recuperar competitividad de sus productos.
La paz social que se custodia en Misiones contrasta con una insensible política de “sálvese quien pueda” que parece emanar de las oficinas de la Casa Rosada. Los tarifazos y la devaluación destruyeron el poder adquisitivo de los salarios e impulsaron una fuerte suba de la pobreza, en paralelo al crecimiento del desempleo. Ya hay datos alarmantes. En Buenos Aires, cerca del 70 por ciento del salario promedio se lo lleva el rubro “vivienda”, reveló Fernando Muñoz, coordinador del Programa de Atención a Inquilinos de la Defensoría del Pueblo porteña.
Pero el Gobierno nacional está decidido a profundizar el rumbo. En el inicio del año electoral se muestra desafiante con proyectos que apuntan a retener al votante propio más que a seducir al resto. Desempolvaron el proyecto de bajar la edad de imputabilidad, al mismo tiempo que se suman las escuelas cerradas, especialmente en Buenos Aires y la Capital Federal, curiosamente los únicos distritos cuyos recursos de coparticipación crecieron por encima de la inflación. Con más dinero, menos Estado. Pero mientras se sostiene en el discurso que la educación es esencial, se expulsa del sistema a quienes tuvieron la mala suerte de caer en una escuela pública y nocturna.
La situación está difícil, tuvimos que abrir comedores a pedido de la gente. Aumentó mucho la cantidad de personas que vienen a comer”, confesó Margarita Barrientos, la referente de la pobreza preferida por el Presidente.
Sin embargo, ella la volvería a votar. Macri se recuesta en esa ambigüedad. Es él o el regreso de Cristina. Los demás aspirantes todavía no logran romper esa opción. La pregunta es ¿le alcanzará al Gobierno con sostenerse en su techo electoral propio, cercano al 30 por ciento de los votos?
Según la consultora Dicen, del licenciado Hilario Moreno del Campo, Cambiemos ganaría hoy con el 31 por ciento de los votos, contra 27 de Unidad Ciudadana. El peronismo federal apenas acaricia el 10 por ciento. Pero la misma consultora sostiene que en un mano a mano, Cristina le ganaría a Macri en primera y segunda vuelta.
“La foto de preferencias electorales a finales del año 2018, continúa signada  por la polarización entre proyectos antagónicos encarnados en los liderazgos de Mauricio Macri por el oficialismo y Cristina Kirchner en el campo opositor”, explica el sociólogo Artemio López. “Al ritmo de la profundización de la crisis, la ex Presidenta perfora sin prisa ni pausa el famoso “techo” que la “patria consultora” juzgaba lapidario y ya hoy merodea el 40% de votos nacionales, un dato nada novedoso ya que en el año 2017, en pleno ciclo ascendente de la alianza Cambiemos , CFK obtuvo 38% de los votos en Buenos Aires, distrito que en el peronismo siempre determina la media nacional, anticipando el notable volumen de su piso electoral, la verdadera “tormenta” que desvela la larga siesta presidencial”, agrega el consultor.
La consultora D’Alessio Irol coincide en que la crisis tendrá un rol preponderante en la elección de octubre: “Ambos lados de la grieta registran un presente económico complejo, aunque le asignan distinta gravedad. Hacia el futuro, predominan las expectativas positivas mesuradas entre electores de Cambiemos, mientras que los votantes opositores no predicen mejoras en el próximo año”. El 88 por ciento de sus encuestados respondió que su situación económica está peor que hace un año y un alarmante 57 por ciento, cree que el año que se inicia será peor.
El salteño Juan Manuel Urtubey se lanzó al ruedo pero aparece por detrás de Sergio Massa, quien pese a su recorrido de hormiga por las ciudades bonaerenses, apenas cosecha un diez por ciento de intención de voto. Por ahora son los únicos con aspiraciones serias de meterse en la contienda que tiene al Presidente y su antecesora como protagonistas centrales. Pero pretender empatizar en medio de la crisis no es tarea sencilla. Massa está al filo de una comedia stand up mientras relata sus peripecias al volante para visitar ciudades. Urtubey no se define entre hablar de proyectos o promocionar su vida personal: Si soy presidente, Isabel será una primera dama muy divertida“, prometió, como si diversión fuera lo que hace falta.
Un sector del radicalismo coquetea con pedir internas en Cambiemos, pero parece ser más la presión prearmado de listas que un convencimiento de que pueden imponer condiciones. Sin embargo, los gobernadores radicales de la alianza gobernante están decididos a adelantar las elecciones para despegarse de la suerte presidencial.
Un argumento similar esgrime Cambiemos en Misiones. Se siente cómodo con las elecciones en la primera semana de junio porque así podrá discutir “los temas misioneros”.
Este sábado hubo una nueva cumbre en Cambiemos. Se ratificó a Humberto Schiavoni como candidato a gobernador, aunque está en duda quién lo acompañará. Será un radical, pero no le darían el honor a Luis Pastori. También se definió el orden de la lista de diputados provinciales: UCR-PRO-Libertad, Valores y Cambio.
En el Gobierno provincial observan los movimientos opositores en la vigilia de la gestión que no se puede descuidar un segundo. Passalacqua y Oscar Herrera Ahuad trabajan discretamente junto otros gobernadores para consolidar un espacio político que anteponga una visión realmente federal y la construcción desde las diferencias para generar consensos en vez de profundizar grietas.Un país pensado desde adentro. 
No hay apuro por definiciones de nombres. Es tiempo, explican, de ratificar pertenencias y aportar.

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Polémica en la chacra: Nación proyecta sembrar 250 mil hectáreas de maíz transgénico en Misiones

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Hace un mes en un acto que pasó casi desapercibido, la Secretaría de Agroindustria de la Nación y la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar) firmaron un convenio para desarrollar el cultivo de maíz de alta productividad en Misiones y el noreste de Corrientes, para “alcanzar el autoabastecimiento de alimentos balanceados de mejor calidad y mejores rindes para los pequeños productores, facilitando también así iniciar la comercialización de su producción con Brasil en un futuro mediato”. El organismo conducido por el ex presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere pretende convertir a la región en una zona exportadora de maíz, especialmente a  Santa Catarina (Brasil), que importa aproximadamente un millón de toneladas desde Paraguay y tres millones de toneladas del Mato Grosso, en éste último caso, con un flete carretero de aproximadamente 2.000 kilómetros. La cercanía territorial de Misiones a la región de consumo más intensivo de alimentos balanceados en el sur de Brasil, con epicentro en Chapecó, es un punto “estratégico” para la Nación.
En la práctica, el maíz transgénico y otros productos similares ya están en “etapa de prueba” en diez parcelas en la zona de San Pedro y San Antonio.


 
El objetivo de la Nación es sembrar entre 125.000 y 250.000 hectáreas de este transgénicos en Misiones para producir 1.000.000 de toneladas en una década y abastecer una demanda brasileña de “160 camiones del cereal, equivalente a 4800 toneladas diarias”. El objetivo de máxima equivale a un quinto de las 1.264.000 hectáreas de superficie agraria y a casi la totalidad de que queda disponible para sembrar, ya que la Provincia tiene otras 417 mil hectáreas forestales, según los últimos datos oficiales, un millón de hectáreas de monte y el resto, zonas urbanas. Hasta 2015, Misiones tenía solo 30 mil hectáreas cultivadas de maíz, pero ya estaba al límite de la ampliación de espacio productivo. 
La propia secretaría de Agricultura Familiar delegación Misiones admitió el miércoles que “no hay estudio de impacto ambiental por el cambio de uso de esa tierra ni por el glifosato que se va a utilizar (2.5 millones de litros en 250.000 ha en promedio). Sin embargo, asegura que para sembrar esa cantidad de hectáreas, se utilizarán parte de las 400.000 hectáreas de capuera que “hoy están improductivas y lotes de té abandonados”. También promete “tener en cuenta el resguardo de variedades de maíces criollos que se siembran” en Misiones.
Los trabajadores de terreno del organismo nacional no comparten la visión de Etchevehere. “El desarrollo de maíz de alto rendimiento en el norte provincial es un proyecto de Cambiemos. Por eso el financiamiento de silos y plantas en San Antonio y San Pedro”, explicó un trabajador de la secretaría bajo el anonimato. 
Sin embargo, el acuerdo está sellado. Maizar es a los granos lo que la Sociedad Rural al campo y engloba a empresas como Monsanto, Cargill, entre otras. Entre los puntos de su “misión” aparecen aumentar el área sembrada en todo el país, enfatizando “las regiones marginales” y promover leyes que permitan la desgravación de insumos clave y bienes de capital.

 

Los transgénicos son peligrosos para el medio ambiente porque supone aumentar el uso de productos tóxicos en la agricultura, contaminan genéticamente a las variedades tradicionales, acabando con ellas y provocando una grave pérdida de la biodiversidad.  El desarrollo de los transgénicos está en manos de unas pocas empresas multinacionales que acabarán controlando todo el mercado mundial de semillas y, con ello, la producción de alimentos en el planeta. Paralelamente, los herbicidas y otros productos de síntesis son específicos para estas variedades y están igualmente en manos de estas empresas.

La disyuntiva está a la vista. Misiones acaba de ser declarada capital nacional de la Biodiversidad justamente por resistir el embate de la sojización de la agricultura y custodiando el monte.

En ese contexto, avanzar ahora con la producción de transgénicos no parece ser la mejor carta de presentación para la capital de la Biodiversidad, que además está encarando una potente política de retorno a las chacras para una producción agraria sustentable. En el Gobierno provincial advierten que hay esa superficie disponible para plantar y que producir con el objetivo de exportar a Brasil es “primarizar aún más la economía agrícola”, cuando lo que se debe hacer es fortalecer la cadena productiva para abastecer el mercado interno.
La secretaría de Agricultura Familiar de Misiones rechaza el proyecto de Nación, lo mismo que una decena de organizaciones ambientalistas que emitieron un duro documento ante la embestida de Etchevehere en favor de los transgénicos.
La ley 68 de Fomento a la Producción Agroecológica, rechaza en su artículo 2 la utilización de insumos químicos y determina que los productores agroecológicos “gozan de especial atención y prioridad en las políticas de crédito y programas de producción de alimentos”, lo que revela el rumbo que le quiere imprimir la Provincia a las chacras, en las antípodas de los transgénicos. Desde octubre de 2015, Misiones adoptó como modelo de desarrollo productivo, económico, social y ambiental a la agricultura familiar en toda su diversidad, la que es sujeto prioritario de las políticas y acciones que se ejecutan desde las diferentes áreas del Gobierno provincial.
Otro detalle:  apenas en noviembre del año pasado la Legislatura provincial aprobó la ley que prohíbe el uso del glifosato, sus componentes y afines, en los ejidos urbanos del territorio provincial; comunidades de pueblos originarios; establecimientos educativos y sanitarios cualquiera sea su denominación o rango; Reservas Naturales de cualquier tipo y denominación ya sean nacionales, provinciales, municipales o privadas; centros turísticos; cursos de agua dulce que proveen para consumo humano o su utilización para la producción agrícola ganadera.
Los ambientalistas aseguran que esta última ley “ha sido herida de muerte” ante la  confirmación y avance del Proyecto  de cultivos de maíz transgénico en siete localidades de la Provincia sin previa participación de la ciudadanía.  
Los ecologistas ponen énfasis en que las semillas transgénicas son parte de un modelo productivo que ataca directamente la biodiversidad, y, dado que se utilizan bajo paquetes tecnológicos basados en plaguicidas de diverso tipo, destruyen y envenenan el suelo, el agua, el aire y como consecuencia  pone en riesgo la salud de los animales. de las plantas y de las personas.
El maíz transgénico en Misiones, viene a destruir el modelo de producción con enfoque en la  agroecología ya que ambos modelos son incompatibles. Una vez que un OGM (Organismos modificados genéticamente) es liberado al medioambiente es imposible retirarlo o prevenir su esparcimiento.  La coexistencia entre los maíces de variedad y el maíz transgénico no es posible ya que este último los contamina. Además no son necesarios ya que las variedades locales han demostrado ser muy eficientes y productivas ya que están adaptadas a nuestros modos de manejo, suelo y clima”, señala el documento de las organizaciones ecológicas.
La batalla ambiental recién se inicia. Está prevista una nueva reunión con la mesa territorial de Agricultura familiar en la primera semana de febrero. Pero para la Nación, la polémica parece no detener la iniciativa: el 1 de marzo ya organizaron una en Brasil con organismos vinculados a la producción, la cancillería e importadores.

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Misionerismos

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Misionerismos
 
Las primeras horas de 2019 mostraron al gobernador Hugo Passalacqua con una batería de medidas enfocadas en mitigar el impacto de la oleada de ajuste que sigue llegando del Gobierno nacional. Misiones se convirtió en la primera provincia en poner recursos propios para contener el nuevo tarifazo eléctrico por la quita de subsidios nacionales y una suba del boleto del transporte urbano, por la misma decisión de Mauricio Macri.
Unas pocas horas después, Misiones fue la primera provincia en sellar un acuerdo salarial con los gremios estatales, con aumentos desde enero y un promedio del 23 por ciento. Los docentes, desde enero tendrán un básico de 5262,77 pesos, que subirá a 5805,77 en febrero, mientras que el mínimo de bolsillo será de 14280 en marzo y quince mil en junio.
Finalmente, ya el sábado, el Gobernador confirmó la extensión del programa “Ahora Pan”, para contener la suba de un ingrediente fundamental de la mesa familiar. Los Ahora se transformaron en un elemento clave para mantener activa la rueda del consumo y al mismo tiempo, eludir la inflación galopante de los últimos meses.
“Podemos asumir este compromiso porque Misiones cuenta con una situación financiera equilibrada, producto de una administración austera y responsable, previsible y ordenada. Sin endeudamiento. Que quede claro: no estamos obligados a asumir esto que para las arcas provinciales significan 1.100 millones de pesos, pero sí entendemos que como Estado no podemos ser indiferentes a esta difícil situación que afecta a las familias misioneras. Esto es estar cerca de la gente”, explicó Passalacqua al hacer los anuncios.
Este sábado, al anunciar la extensión del Ahora Pan hasta el 30 de junio, Passalacqua agregó: “Las panaderías adheridas ofrecen así el kilo de pan francés a 60 pesos, y como contrapartida reciben una bonificación en la tarifa eléctrica, que varía según el rango de consumo. Con este programa logramos amortiguar una suba del producto que en otros lugares del país ya cuesta 95 o 100 pesos. Entendemos que el pan es un alimento insustituible en los hogares y por eso el esfuerzo por congelar el precio. Trabajar entre todos es la clave”.
El objetivo de las medidas es dar previsibilidad, blindar a la economía en Misiones. Diferenciar, en lo posible, a la provincia de la incertidumbre que domina el escenario nacional, donde el rumbo lo impone el ajuste para poder cumplir con los mandatos del Fondo Monetario Internacional.
No es tarea sencilla ni está garantizado el éxito. Pero es un camino que sólo se puede tomar con las cuentas en orden y cuidando los recursos para utilizarlos en el momento oportuno. En enero, con el nuevo aumento otorgado a los estatales, la masa salarial del Estado se elevará a 2.200 millones de pesos. El subsidio a las tarifas eléctricas insumirá 600 millones y el del transporte urbano, otros 500 millones. Es plata que se inyecta a la economía. Es plata que no se saca del bolsillo de los misioneros.
¿Alcanza? Seguro que muchas familias están pasando momentos complejos, pero el origen de la crisis no se halla en la tierra roja. Sin el subsidio provincial, el boleto del transporte podría costar el doble. Y, para tomar dimensión, ante la quita de la tarifa social que beneficiaba a cien mil familias misioneras, el subsidio provincial morigera el golpe al bolsillo: un usuario con un consumo de hasta 200 Kw que pagaba 202 pesos, iba a pagar 995 y terminará pagando, con aporte provincial, 482. Hasta 450 kwh, pagaba 586 e iba a pagar, por quita de subsidios nacionales, 1.576, pero terminará pagando, gracias a la Provincia, 1011. Por último, con un consumo de 500 kwh, pagaba 761 y estaba expuesto a una factura dos veces y medio más alta,1.753. Terminará pagando, con el subsidio misionero, 1188 pesos.  No hay muchas provincias que estén en condiciones de tomar decisiones similares y otras que están agobiadas por un asfixiante endeudamiento.
La calma en la que Misiones despidió 2018 y recibió el año nuevo se diferencia del “ruido” que se escuchó en varias ciudades del país, incluso en los barrios porteños más coquetos, cunas del voto PRO, en contra de los sucesivos tarifazos. El Presidente no los escuchó, refugiado en la tranquilidad del lago Nahuel Huapí, donde pasa unos largos días de descanso para “recuperar energías”.

El retiro presidencial contrasta con la angustia de quienes no pueden hacer frente a los aumentos, que, nuevamente, llegan de la mano de decisiones del propio Gobierno.
La promesa para 2018 había sido una inflación de 10 por ciento y se terminó en 47,5. El crecimiento estimado era de 3,1 y la economía cayó 2,7, mientras que el desempleo acaricia los dos dígitos, con una acelerada destrucción de puestos de trabajo desde mayo, en el pico de la devaluación. Todo eso, con una deuda eterna que llega al 95 por ciento del PBI, casi el doble que cuando asumió Macri.
“Debemos empezar a crecer más allá del retroceso que hemos tenido con las tormentas del 2018”, dijo Macri, en un parate de sus vacaciones y apenas unas horas antes de que se conozcan datos de la industria que lo contradijeron: una caída de 13,3 por ciento en relación con diciembre de 2017 y una contracción acumulada de 3,8, la más dura en seis años.
En la comparación de noviembre de 2018 con respecto al mismo mes de 2017, disminuyen la industria textil (-32,2%), la metalmecánica excluida la industria automotriz (-26,2%), los productos de caucho y plástico (-17,4%), la edición e impresión (-16,7%), la industria automotriz (-14,8%), los productos minerales no metálicos (-10,5%), la refinación del petróleo (-6,7%), el bloque de papel y cartón (-5,7%), la elaboración de sustancias y productos químicos (-5,5%) y la industria alimenticia (-4,0%). Por otra parte, se registran subas en la industria del tabaco (1,5%) y las industrias metálicas básicas (4,1%).
El sector productor de yerba mate y té registra, en noviembre de 2018 y en el acumulado enero-noviembre 2018, aumentos de 10,2% y 3,7%, respectivamente, en comparación con los mismos períodos del año anterior.
La industria de papel y cartón cae 5,7% en noviembre de 2018 respecto al mismo mes del año pasado, mientras que en el acumulado enero-noviembre 2018 presenta un nivel similar (-0,3%) en comparación con el mismo período del año 2017.
La industria textil presenta caídas de 32,2% en noviembre de 2018 y de 13,6% en el acumulado del período enero-noviembre de 2018, en comparación con los mismos períodos del año 2017. La contracción en el consumo interno de prendas de vestir y otras confecciones ha originado una menor demanda hacia distintos rubros. La merma en la actividad afecta tanto al sector de hilados de algodón como a la fabricación de tejidos, que presentan caídas de 32,8% y de 31,8%, respectivamente, en noviembre de 2018, en comparación con el mismo mes del año anterior.
Las expectativas del mercado son que, por efecto tarifazos, la inflación se mantenga alta en 2019, lo mismo que las tasas siderales y que se repita la caída de la economía, esta vez en torno al 1,5 por ciento.
El mercado, en este caso, no se equivoca. El Gobierno nacional ya anunció cronograma de nuevas subas en las tarifas de los servicios públicos que se aplicarán a lo largo del año. Esas medidas serán alimento para una inflación que se pretende vencer con los bolsillos secos de pesos.
No son perspectivas alentadoras para un año electoral. Pero el Presidente descansa en la funcionalidad de un espacio opositor cada día más fragmentado. El salteño Juan Manuel Urtubey se suma a la lista de pretendientes que quiere posicionarse por encima de la grieta, aunque hasta ahora no haya dado a conocer nada más que mensajes de buenas intenciones.
Las encuestas actuales no son generosas con el salteño y, en cambio, profundizan la idea de una polarización entre Macri y Cristina, la que genera las mayores adhesiones y al mismo tiempo, los temores más fuertes.
En Cambiemos confían en que en los próximos meses la estabilidad del dólar y la evolución de la economía mes a mes -sin odiosas comparaciones interanuales- podrían configurar una sensación de que las cosas marchan mejor.
Por eso los macristas puros están contentos con la idea de elecciones en junio en Misiones, porque podrán despegarse del efecto Macri y “discutir” el misionerismo, concepto que distingue a la Renovación.
“En lo provincial hay muchos problemas sin resolver, creo que hay una buena oportunidad para hablarle a los misioneros, más allá de los problemas nacionales”, se entusiasmó un funcionario nacional.
“Respecto de los datos económicos, no creemos que sean tan negativos de cara a la campaña. Creemos que la tendencia en los próximos meses es a mejorar. No en forma mágica, pero poco a poco va a ceder la inflación, el dólar estará quieto y hay una posible baja de tasas. Ese es el panorama para nosotros”, aseguró un dirigente de primera línea del PRO.
Curioso contraste. Para la Renovación el “misionerismo” significa el cuidado interno, vivir con lo propio. La oposición (oficialismo nacional) quiere tomar el “misionerismo”, para evitar ser salpicados por la mala imagen presidencial y los resultados de sus políticas.
Sin candidato confirmado en las primeras horas de 2019, el macrismo quiere que sea el senador Humberto Schiavoni el que encabece la lista provincial. Pero el presidente del PRO duda si le conviene ser el mariscal de una derrota posible en Misiones en una elección “adelantada”. No quedaría bien en los titulares.
Pero en el PRO confían en que sea él el ungido. El radical Luis Pastori podría ser su compañero de fórmula, aunque por estas horas tampoco está confirmado. “Nos irá bien. La economía irá mejorando”, prometió el veterano diputado nacional.
Sin embargo, hay encuestas hechas por la tropa propia que preocupan en la alianza PRO-UCR. La figura de Macri no levanta en Misiones y la de los principales candidatos está muy lejos de la del vicegobernador Oscar Herrera Ahuad. La imagen negativa del Gobierno nacional roza el 60 por ciento, mismo porcentaje que la positiva del Gobierno provincial. Passalacqua, por caso, está cerca del 70 por ciento en imagen positiva. Cristina, aquí, tiene mejor imagen que el Presidente y es sensiblemente alta la cantidad de personas que nunca votarían a los candidatos de Cambiemos.
 

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El año que vivimos en peligro

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Datos oficiales: 196.400 empleos registrados menos en los últimos diez meses. 120 mil menos en la comparación entre octubre y octubre. Y una marcada destrucción del empleo desde mayo, en el pico de la devaluación, en el mismo tiempo en que el país volvía a someterse al plan económico del Fondo Monetario Internacional. Tarifas que suben casi lo mismo que se reducen los salarios y una enorme, pero no nueva, transferencia de recursos desde los sectores medios y bajos hacia los más acomodados. Junto a una perversa coincidencia de un nuevo aumento en el transporte público mientras se bajan los impuestos a los autos de alta gama.
Fueron horas de furia para el Gobierno nacional, que acumuló anuncios negativos para cerrar un año que no fue para el olvido, sino que quedará grabado en la memoria como uno de los peores de los últimos años, emparentado casi con la onda expansiva del estallido de 2001, tras el fracaso de la fugaz alianza.
Las ventas navideñas pueden dar fe: fueron las peores en la última década. Fue el año de la megadevaluación, de la vuelta al Fondo Monetario como único manotazo del equipo de CEOs que traía todas las soluciones. De una inflación del 45 por ciento o más. De un trienio con mayor suba de precios que en todo el último periodo del gobierno anterior.
La acumulación de anuncios negativos encontró al país en medio de los preparativos para celebrar el fin de año, mientras el presidente goza de unas extensas vacaciones que lo tendrán fresco en el año electoral. ¿Error táctico la suma de malas noticias? Quizás sea lo contrario. Una mancha más al tigre… Cerrar un año malo con cuatro o cinco elementos negativos más, para entrar a 2019 con aire y algunas piezas frescas.
Pero al mismo tiempo, puede que el mejor equipo peque de un exceso de confianza. El humor social no es el mismo y, aunque diciembre se fue en paz y sin chalecos amarillos en la calle, la paciencia parece estar al límite. El bolsillo no miente y sufre síntomas de agotamiento.
La electricidad subió más del 60 por ciento sólo en 2018, y cuesta en promedio 1.768% más desde que Macri llegó al poder, contra una suba de salarios que no estuvo siquiera cerca.
El secretario de Energía, Javier Iguacel, fue el último en irse del mejor equipo. Renunció después de anunciar un nuevo tarifazo. El ministro de Transporte también se fue, pero de vacaciones a Punta del Este, después de confirmar la quita de subsidios para el transporte público, lo que obligará a las provincias a hacerse cargo y a los usuarios a pagar un pasaje más caro.
No es sino la letra chica del contrato firmado con el FMI, que obliga a los usuarios a absorber los costos de la quita de los subsidios. Pero ni cumpliendo a rajatabla con las promesas a madame Lagarde, Macri y su equipo económico parecen poder frenar la caída. Siquiera el FMI confía en la capacidad del Gobierno de revertir la tendencia y proyecta que la economía sufrirá en 2019 una nueva caída de 1,62 por ciento del PBI, lo que relegará a la Argentina al puesto 188 de “crecimiento” mundial. Solo cinco países estarán peor: Sudán, Guinea Ecuatorial, Irán, Sudán del Sur y… la Venezuela que no fuimos.
El FMI no es el único que desconfía de la sustentabilidad económica. Las principales economistas del país cuestionaron la aplicación del impuesto a “la renta financiera” que engloba desde un alquiler hasta un plazo fijo.
“Con una tasa a 60 por ciento e inflación a 50 por ciento, ¿si invertís en pesos, te cobran un impuesto y si compras dólares, no? No logro entenderlo. Desalienta el ahorro y empuja a la compra de dólares”, definió el economista Alejandro Rodríguez. Este impuesto es del 5% si las inversiones son en pesos sin cláusula de ajuste y del 15% en moneda extranjera o con cláusula de ajuste por el incremento del valor del tipo de cambio. Y se aplica sobre las rentas obtenidas en 2018 por encima de $ 66.918. En consecuencia al tomar en cuenta los ahorros o las inversiones en pesos a valores nominales, en momentos de alta inflación, el impuesto del 5% en pesos es muy superior al 15% en dólares o cualquier otra moneda extranjera, explica el Instituto Argentina de Análisis Fiscal.
 
“Si el Gobierno no presenta un plan económico realista y sincero para el período 2020-23, que inspire confianza a los inversores argentinos y extranjeros y logre bajar el riesgo país, corre el riesgo de perder la elección, por más campaña 4.0 que proponga Durán Barba”, pronosticó Domingo Cavallo, a quien no se le puede reprochar que piense distinto.
La recesión arrastra casi todo a su paso y son escasos los sectores que pueden brindar por un buen año. Es innegable la influencia de la política económica. Ahí donde el Estado más se corrió, es donde se encuentran las peores caídas.
La contracara es Misiones. El Estado nunca dejó de tener una decisiva actitud en la economía. No se corrió. Interviene cuando debe hacerlo y estimula aquellos sectores más complejos. La caída en la venta de alimentos ha sido brutal en todo el país y en los supermercados provinciales la debacle fue morigerada por los programas derivados del Ahora Misiones, como el Góndola, Pymes, Pan o Gas. En los primeros diez meses del año pasado, los supermercados misioneros -quince son los que entran en el relevamiento- vendieron por 4.023.058 millones, contra 5.280.084 millones de los primeros diez meses de este año. La caída más profunda de ventas se da en los lácteos, con 17,9 por ciento. Las carnes y panadería también sufrieron pérdidas de -9,5% y -9,7%, respectivamente. Sin los Ahora, la caída hubiese sido más dramática.
La caída de los subsidios nacionales al transporte significó otro duro revés para las finanzas provinciales, pero el Gobierno pronto confirmó la continuidad de aportes propios para garantizar que el aumento sea el menor posible: los pasajes aumentarán cinco pesos en promedio, cuando en otras latitudes las subas fueron mucho más fuertes: en Corrientes los concejales de Cambiemos votaron un aumento del 70 por ciento, en Buenos Aires, un 40 por ciento.
La certidumbre en el actual contexto, resulta un elemento clave para obtener mejores comportamientos de la economía”, describió para Economis el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán. “Si el empleado público sabe CUANDO va a cobrar, si los proveedores del Estado tienen certeza en la regularidad de los pagos, a su vez sus proveedores y comercios pueden planificar mejor sus compromisos y la rueda de la economía se mueve más rápido”, graficó.
“Poner en marcha programas de fomento al consumo y la producción local, que cuiden los precios al consumidor, y que promuevan el empleo en Misiones –con los programas Ahora, entre otros- genera el optimismo fundado para que las expectativas económicas sean alentadoras: mientras en el día de la madre las ventas a nivel país exponían una caída de 4%, en Misiones las Cámaras de Comercio destacaban el efecto del Ahora Mamá que disparó las ventas en esa fecha tan especial”, comparó el economista.
“En economía, el optimismo genera optimismo, y el pesimismo más pesimismo. A las preocupaciones de un año complicado, los misioneros mostraron orgullosos el optimismo de las ventas locales”, se diferenció.
No sorprende entonces que antes de empezar 2019 ya se confirmara la continuidad del Ahora Góndola, hasta junio inclusive y del Ahora Misiones, inicialmente hasta marzo.
En el ámbito nacional la única certeza es que los aumentos de tarifas seguirán y que muy difícilmente los salarios le empaten a la inflación, allá por mitad de año. El Gobierno especula con moderar la inflación y que el campo llegue a tiempo para salvar la necesidad de dólares para satisfacer la obligación de reducir el déficit fiscal. Es un riesgo elevado, pero las chances electorales de Cambiemos dependen de otra variable que crece al ritmo del malhumor: Cristina Fernández. Macri y Cristina se necesitan. El Presidente puede soñar con su reelección si la ex Presidenta quiere recuperar el sillón y ella aumenta sus chances cuanto más se profundiza el modelo Cambiemos. Ese juego de espejos dominará el escenario electoral dejando poco espacio para un tercero, aunque la polarización puede generar un efecto rechazo a ambos, con lo que sueñan Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Alternativa Federal, el espacio liderado por los gobernadores.
Misiones entra al año electoral con varias certezas. Elecciones en la primera semana de junio, con el vicegobernador Oscar Herrera Ahuad como referente natural de la Renovación y varios dirigentes de primera línea como posibles vices. Es una oferta de continuidad de políticas de Estado que transformaron la provincia en los últimos años. No es al azar la elección: el hoy vice viene de la salud, una de las prioridades de la última década y media.
Lentamente el oficialismo comienza a aceitar la maquinaria. Al intenso trabajo desarrollado por distintos equipos políticos, se sumó al filo de fin de año una convocatoria realizada por el senador Maurice Closs que atrajo a medio millar de dirigentes, entre intendentes y ex alcaldes, dispuestos al cara a cara con la sociedad.
En Cambiemos todavía no hay certezas de quienes serán los elegidos para defender las banderas amarillas. El senador Humberto Schiavoni y el diputado nacional Luis Pastori son los que están en la primera línea, pero hay dudas sobre la voluntad del ex director de Yacyretá de ser quien tenga que encabezar una campaña en medio de la agonía de la recesión y los bolsillos flacos. El radical es más optimista: “Juntos en el nuevo año para consolidar los cambios”, pronosticó.
El partido Agrario se anota en la pelea por la Gobernación con la segura postulación del abogado Isaac Lenguaza, mientras que se discuten acuerdos con Unidad Ciudadana que tiene a la diputada nacional Cristina Britez como referente del kirchnerismo “no contaminado”. La candidatura del abogado pretende conseguir una expansión territorial hasta ahora concentrado en el Alto Uruguay y por eso, la sociedad con los espacios kirchneristas podría ampliar la base electoral.
En medio de los “grandes” los jóvenes de Podemos se ilusionan con lograr una mejor perfomance después de un debut auspicioso. A favor tienen que no han dejado de trabajar y de sumar jóvenes influyentes aún en un año no electoral y sin contar con estructuras.
Pero más allá de posicionamientos, la discusión política tendrá dos ejes dominantes: la economía y la novedosa paridad de género que abrazó Misiones después de intensos debates. Las mujeres ganarán espacios y la política tendrá que reconvertir algunos usos y costumbres del patriarcado. Del otro lado, la paridad de género representa una enorme oportunidad, pero también una responsabilidad para ganar representatividad. Pero a no desesperar, habrá tiempo para prueba y error.

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