Bajar un cambio

Son ellos o nosotros”, tuiteó hace una semana el economista radical Ricardo López Murphy, el fugaz ministro de Economía de la alianza y socio de Cambiemos. Fue uno de los tantos mensajes que dominaron el discurso político en los últimos días. Fue el caldo necesario para el punto de no retorno. Si la bala hubiera salido de la pistola de Fernando André Sabag Montiel y hubiera asesinado a Cristina Fernández, hoy estaríamos hablando de otro país. De uno en llamas. De uno en el infierno. Pero más allá de las responsabilidades penales y las motivaciones de Sabag Montiel, de si es un “lobo solitario” o parte de una conspiración, el intento de magnicidio se da en un contexto de mensajes de odio e intolerancia hacia el otro. Al brasileño, estímulos no le faltaron.

Ese “ellos” de López Murphy presupone un nosotros “bueno”, que es mejor que los otros que son los malos, a los que de alguna manera hay que vencer, derrotar, exterminar. Nada más alejado de la vida democrática, pero idéntico germen de los procesos totalitarios que han asolado al mundo. La violencia se construye también con mensajes que se reproducen por miles a una velocidad inusitada a través de las redes sociales, que son festejadas por dirigentes más adictos al like que al debate serio. Frases irresponsables, parodias de muertes y amenazas veladas que son convertidas en titulares o repetidas hasta el hartazgo en las pantallas. Nada es casual.

“El que quiera estar armado que ande armado, el que no quiere estar armado que no ande armado”, dijo hace poco Patricia Bullrich, la presidenta del PRO que se niega a condenar el atentado. Eso también es alimentar la confrontación y exacerbar los ánimos. La también ex ministra de la alianza y Javier Milei son los únicos dirigentes políticos de relevancia que no dijeron nada del atentado. El libertario finalmente se expresó en la Cámara de Diputados, pero cuestionó que “la política utilizó de manera miserable un hecho delictivo para armar un rédito político, a punto tal que llegó a ser tan dantesco de declarar un feriado”.

Ante la gravedad de la situación, no decir nada, no condenar, es lo mismo que validar un ataque que corroe los cimientos mismos de la democracia reconquistada hace casi 40 años. Negar la condena es, por contraste, reconocer que no se considera tan aborrecible lo que sucedió. 

La sociedad con sus múltiples movilizaciones que tuvieron epicentro en la Plaza de Mayo y las distintas entidades sociales y empresarias a lo largo de todo el país, estuvieron más a la altura que muchos dirigentes políticos que abrevan sus egos en los bordes de la grieta. 

He aquí el meollo. Que va más allá de quien sufriera el atentado. Fue Cristina. Pudo ser otro. Es la democracia la que está en juego y en estos últimos años hay varias experiencias del ascenso del fascismo habilitado por un contexto de creciente violencia política. El juego de la grieta, que sirve a uno y a otros, sirve en el corto plazo, pero es profundamente dañino pensando a futuro. Si no se comprende cabalmente esta des-composición, nada habrá cambiado después de la noche del jueves. Pero no parece haber indicios de que haya cambios: este sábado, en la sesión de urgencia del Congreso, los representantes de Cambiemos se negaron a votar una condena a los “mensajes de odio”, mientras que la izquierda se opuso a la idea de “búsqueda de paz social”. Finalmente, hubo acuerdo para un repudio light que vaticina el ingreso al período electoral, que no alimenta demasiadas expectativas positivas. 

Misiones hace tiempo se alejó de la grieta. El gobernador Oscar Herrera Ahuad fue uno de los primeros en repudiar el ataque a Cristina. Bastante antes que otros dirigentes nacionales. Mucho más rápido que la cadena nacional que dio el presidente Alberto Fernández. “Un hecho de mayúscula gravedad para un país democrático”, dijo Herrera Ahuad. El presidente de la Legislatura y conductor de la Renovación, Carlos Rovira también condenó el ataque e hizo un “un llamamiento profundo al cese de hostilidades y violencia en el orden nacional que siembran odio y división en la sociedad”.

La Legislatura misionera emitió un decreto con una condena severa al atentado a la vicepresidenta en el que además se instó a “la dirigencia, a los medios de comunicación y la sociedad en su conjunto a sumarse a este repudio, como también a comprometerse con la búsqueda de la paz social por encima de cualquier diferencia”.

El texto firmado por Rovira y el secretario legislativo Gabriel Manitto, hace un “llamado profundo al cese de hostilidades y violencia en el orden nacional que siembran odio y división en la sociedad, a partir de un hecho de mayúscula gravedad para un país democrático”.

“La paz y la concordia triunfarán”, proyectó Rovira, el líder de un espacio que se construyó en base a las diferencias y donde conviven desde hace dos décadas peronistas, radicales e independientes.

La convivencia se hizo posible porque se prioriza el interés misionero por encima de las directivas de los partidos tradicionales que no se salen del corsé centralista. 

No es casual que los representantes del kirchnerismo y de Cambiemos en Misiones carezcan de anclaje en el territorio, ya que remiten sus acciones al rumbo que se tome en Buenos Aires. De un lado y del otro, no hacen política pensando en la tierra colorada, sino en función de los mandatos capitales. 

La discusión del Presupuesto, que determina el futuro misionero a través de la dirección que toman los recursos, permite observar esas dinámicas: los diputados de la oposición muestran escaso interés en la definición de las políticas y parecen meros espectadores sin indagar ni sugerir opciones que enriquezcan el diseño de la ley principal.  

El martes, cuando le tocó el turno de exponer al ministro de Salud, Oscar Alarcón, la joven diputada Selva Mikaela Daniela González Coria sorprendió con los elogios a la gestión sanitaria y particularmente al manejo de la pandemia: “Cerraron cuando hubo que cerrar y abrieron cuando se podía abrir”, destacó la legisladora a contramano de las expresiones de la alianza Cambiemos en Misiones, que durante los momentos más duros de la crisis sanitaria, cuestionó las decisiones tomadas. Incluso, su colega antivacunas Horacio Guido Loreiro había dicho que “en la época de los militares teníamos más libertades” cuando se decidió la aplicación de un pase sanitario para poder realizar diversas actividades en Misiones. González Coria fue más allá y también elogió la infraestructura sanitaria en Misiones, como el hospital de Pediatría. 

Lo cierto es que más allá de las interpretaciones de la política, los datos marcan un acierto en la política sanitaria en comparación con tiempos pasados: Los números de mortalidad infantil, que alguna vez fueron una vergüenza, pasaron de 32 por mil en 1990, a 8,07 por mil en la actualidad.  “Cuando tenés una mortalidad de 32 por mil no hay muchas explicaciones que dar, hay muchas cosas por hacer y todo está mal. Misiones lo que ha hecho es trabajar para mejorar estos índices. En el índice de un dígito confluyen educación, salud, infraestructura, caminos, rutas, la igualdad y equidad en los 30 mil kilómetros cuadrados”, aseguró Alarcón.

La tasa de mortalidad neonatal <28 días pasó de 20,10 en 1990 a 5,37 en 2021, aunque la cifra más baja se alcanzó en 2019 con 5,14. La tasa de mortalidad pos neonatal pasó de 12,00 en 1990 a 2,71, con una leve suba en relación a 2019, cuando llegó a 3,39. 

Otro dato saliente es que la tasa de natalidad, que supo ser de las más altas de la Argentina, pasó de 39,40 a 16,10, la más baja que marca la estadística. En 2021 solo hubo 20.683 nacimientos en Misiones, de los cuáles 13.756 fueron en el sistema público, lo que equivale al 67 por ciento. 

Buena parte de esa baja va de la mano también de una caída del embarazo adolescente, que era uno de los indicadores preocupantes en Misiones. El 22,29 por ciento de los bebés nacidos vivos en 2015 eran de madres adolescentes. Hoy ese porcentaje bajó al 15,3 por ciento. En números absolutos la diferencia es marcada: 6.105 bebés de madres adolescentes en 2015 a 3.165 actualmente. Además de los capacitadores, hay 150 puestos de colocación de implantes subdérmicos. Se colocaron 8.888 el año pasado, el diez por ciento en niñas de entre 10 y 14 años, 3.982 entre 15 y 19 años. 

La infraestructura sanitaria se expande no sólo en el territorio, sino también en especialidades. Misiones destinará al concepto salud, más de 94 mil millones de pesos el año próximo. El área sanitaria es prioridad, junto a la Educación. Se proyecta un hospital de Neurociencias y comenzar a utilizar la Inteligencia Artificial para acelerar la atención en los hospitales. La mejora de los indicadores, sobre todo los de mortalidad infantil, refleja también el desarrollo de los últimos años. Mejores caminos, la llegada del asfalto, la educación, la atención cercana de un Centro de Atención Primaria y la mejoría económica, confluyen en mejores indicadores sanitarios. 

La economía misionera, a pesar de los vaivenes de la Nación, atraviesa un momento en alza de los principales indicadores. Empleo, consumo, inversiones se destacan en comparación con las demás provincias de la región. Pese a tener los precios más caros de la Argentina, Misiones superó a Tucumán como la provincia de más consumo de combustible en el Norte Grande, un poco por la intensa actividad económica y el movimiento turístico y otro poco por los tours de abastecimiento desde las ciudades fronterizas de Paraguay y Brasil. Los principales complejos exportadores de Misiones siguen en alza: la yerba mate, que comenzó el año con titubeos por la sequía y el contexto internacional, cerró el primer semestre con exportaciones por 39 millones de dólares, con un crecimiento del 2,6% en comparación con 2021. Ahora se espera la definición del precio de la materia prima. Herrera Ahuad metió presión cuando dijo que de “75 pesos no me bajo” para la hoja verde y las señales de la Nación van en sentido de que haya rentabilidad para toda la cadena, es decir, un aumento para el sector primario y para los escalones industriales de la actividad. 

Las exportaciones tabacaleras alcanzaron los 109 millones de dólares, con un aumento del 75,8% interanual, mientras que el complejo forestal exportó por 427 millones de dólares, con un aumento del 13,6% en relación con 2021. Los principales productos exportados fueron pasta celulosa con el 46,7% y madera aserrada de pino con el 36,2%.

Misiones es también la única provincia que tiene herramientas propias para combatir el flagelo de la inflación. Por un lado, estimula el consumo y el ahorro de las familias con el Ahora Canasta, mientras que también compensa a las familias endeudadas con los créditos hipotecarios UVA, lanzados durante el macrismo y atados a la inflación que terminó siendo récord antes de la salida de Mauricio Macri.

La prioridad de Sergio Massa es lograr contener a la inflación. Las primeras medidas apuntan en ese sentido. Ahora inicia una gira por Estados Unidos en busca de inversiones y divisas. A su regreso se lo espera en Misiones.

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