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La crisis correntina pone en jaque el relato anti Ingresos Brutos: Misiones tiene más empresas e industrias

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Es difícil sostener una empresa cuando no hay ventas. La falta de consumo en Argentina hace que sea imposible seguir“, sintetizó el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés. El diagnóstico del mandatario llegó después del cierre de la empresa textil Alal en Goya, que dejó sin empleo a 260 trabajadores. 

“Hay preocupación industrial porque empieza a colapsar el sector. Competir con la importación con las empresas extranjeras es muy difícil. Es más costoso comprar un producto hecho en Argentina que hecho en otros países”, advirtió el heredero del poder correntino.

Según explicó, la falta de ventas atraviesa a distintas actividades. “Todos están preocupados porque no hay ventas, la industria yerbatera también, la forestal lo mismo”, enumeró, al anunciar que solicitó una audiencia con el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, prevista para entre el 9 y el 13 de febrero. Allí, adelantó, se expondrá la situación de las industrias correntinas y el impacto que el actual contexto económico tiene sobre la producción local.

El panorama que trazó el gobernador correntino expone la crisis transversal que atraviesan las empresas de toda la región. Caída de demanda, costos que se dispararon e importaciones baratas al alcance de la mano. Su mirada contrasta con la de empresarios, correligionarios y, sobre todo, con los defensores de las políticas libertarias que en Misiones, achacan la crisis a la política fiscal local

Si la crisis está de los dos lados de la frontera -Dass en Eldorado despidió a 43 trabajadores por caída de ventas e importaciones-, la responsabilidad no puede estar de este lado del Chimiray. 

De hecho, la resiliencia parece ser mayor en tierras misioneras. Misiones no sólo tiene más empresas que las demás provincias del NEA; sino que están capeando el temporal con mayor holgura. Según los datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, Misiones cuenta con casi mil empresas más que Corrientes y el doble de industrias

En comparación con el fin de 2024, en Misiones se registró una baja de empresas del 6,64 por ciento. Había entonces 9.658 empresas activas, contra las 9.017 actuales. En el mismo período, en Corrientes había 8.892 y ahora quedaron en pie 8.098, con una caída de 8,93 por ciento. La caída fue aún más dura en El Chaco, donde había 8.906 empresas, de las que sobreviven 8.047, con una baja de 9,65 por ciento. 

Misiones no tocó Ingresos Brutos y sin embargo, tiene más empresas que las dos principales provincias vecinas y resistió mejor el embate de la crisis.

Lo mismo sucede con el empleo. Misiones cerró 2023 con 108 mil puestos de trabajo. Ahora hay solo 99.225. Corrientes tiene 78,028 empleos, 20 mil menos que en Misiones. 

La misma situación se verifica en el sector industrial. Misiones era la única de la región con más de mil industrias activas: 1.049 a fines de 2024, de las cuáles quedan 963, con una baja de 8,2 por ciento. En Corrientes había solo 605, de las cuáles quedan en pie 555,con una caída de 8,2 por ciento. 

¿Las industrias misioneras tienen un ángel aparte? ¿O tal vez Ingresos Brutos no determina operatividad ni rentabilidad? 

Dass es ejemplo de que las políticas provinciales no determinan funcionamiento. Llegó a tener 1.500 operarios en su mejor momento. Después vino una caída durante la gestión de Mauricio Macri y una posterior recuperación hasta cerca de 500 empleos durante la (peor) gestión de Alberto Fernández. Ahora quedan menos de 300 por el combo de caída de ventas e importaciones baratas. Lo mismo sucedió con la planta de Alal en Goya. 

Ante la evidencia, los voceros libertarios no hacen más que negar la realidad y achacar a las políticas fiscales provinciales la caída de la actividad económica.  “En Corrientes se establecen empresas y no sufren los impuestos al IVA y a Ganancias que padecen los misioneros. El impuesto a ingresos brutos es el impuesto a atacar para bajar la carga impositiva en Misiones”, dijo la concejal libertaria Valeria Gómez de Olivera, haciendo gala de una ignorancia fiscal llamativa: IVA y Ganancias son impuestos nacionales. La edil repite el decálogo libertario en el que las culpas son siempre de los otros. Antes había acusado de esclavistas a los empresarios del sector forestal que vivieron “cuarenta años subsidiados”.

En la misma línea, el ex tenista Diego Hartfield se quejó de los gobernadores que reclaman compensaciones por la (mayor) caída de ingresos que generará la aprobación de la reforma laboral. “Esto es un cambio de era para nuestro país y hay que mirar en el largo plazo. Acá se está pensando en bajar impuestos para que haya una reactivación económica fuerte que después, probablemente, termine en una mejor y mayor recaudación. Probablemente. 

“Para hacer ese paso hay que pasar por un momento duro, de reducir la carga del Estado, achicar los gastos, eficientizar las cuentas”, reflexiona el ex tenista mientras transpira en una cinta. 

Sin embargo, los datos marcan que la política fiscal de las provincias no es determinante en el escenario de recesión. La política fiscal correntina es más laxa que la de Misiones. Pero Corrientes cuenta con menos empresas y el retroceso es mayor en su economía. Eso después se traslada a las políticas públicas: los servicios de Corrientes están lejos de compararse con la salud o la infraestructura de Misiones. Valdés ya anticipó que “no hay margen para aumentos salariales para los empleados estatales” y los municipios correntinos hacen malabares para sostener servicios básicos. “Tenemos una situación compleja con la caída de la coparticipación”, admitió el correntino.

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Myke Towers llega a Buenos Aires con todo su power

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Myke Towers llega a Buenos Aires con todo su power. El próximo 19 de abril en Arena Tecnópolis, uno de los artistas más potentes y convocantes del género urbano se presenta con un show que promete una noche de energía, flow y conexión total con su público.

Con una carrera en ascenso constante y una proyección internacional imparable, Myke Towers se consolidó como una de las voces más fuertes del trap y reggaetón latino. Dueño de un estilo propio y una presencia escénica que enciende cada escenario, vuelve a Argentina con un espectáculo de nivel mundial, repasando sus grandes hits y las canciones que marcan su presente artístico.

El show en Tecnópolis lo encuentra en un gran momento creativo, impulsado por el lanzamiento de Island Boyz, su nuevo álbum, donde explora una vibra más fresca, caribeña y veraniega, sin perder su esencia urbana. El disco fue recibido con entusiasmo por sus fans, destacando su sonido relajado y esa conexión natural que lo caracteriza en redes y en vivo.

LALA, La Falda, Diosa, Adivino y las nuevas canciones de Island Boyz formarán parte de un repertorio que acumula millones de reproducciones y confirma a Myke Towers como uno de los artistas más escuchados y queridos del momento.


Una noche para vivir la potencia, el carisma y el talento de uno de los grandes referentes de la música urbana actual.

Entradas a la venta desde el viernes 30 a las 12hs, pre venta exclusiva con Banco Galicia, la venta general se lanza el sábado 20 de enero a las 12hs. Ambas opciones con el beneficio de 6 cuotas sin interés pagando con tarjetas Visa Crédito Banco Galicia.

Entradas disponibles en: www.linke-arte.com

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Techint, Mercado Libre, Dass y Goya, hilos de la misma madeja

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Don Chatarrín”, bautizó el presidente Javier Milei a Paolo Rocca, el presidente del grupo Techint, en medio de una disputa que estalló por la licitación que ganó un grupo indio para abastecer de caños de acero un gasoducto desde Vaca Muerta. La extraña pulseada con quien fue uno de sus aportantes de campaña fue in crescendo y tiene en vilo a las principales corporaciones del país por el nivel y por las consecuencias que podrían derivar de la eventual caída de uno de los gigantes. 

Milei fue a fondo. A través de sus redes sociales, el Presidente decidió no argumentar: eligió subrayar. Citó un posteo de un usuario afín que acusaba sin eufemismos a Paolo Rocca de haber jugado “all-in” para que el gobierno llegara a su fin tras las elecciones de septiembre. El mensaje cerraba con una sentencia lapidaria: “Jubilate, tano. Perdiste”.

Milei no agregó explicación ni matiz. Sumó apenas una palabra. Pero en el lenguaje de las redes y del poder, alcanzó: “Dato”.

La derrota de Techint en la licitación para proveer los caños de un ducto de casi 500 kilómetros no es un dato menor ni un simple revés empresarial. Se trata de un proyecto estratégico, clave para transportar gas desde Vaca Muerta hasta Río Negro y habilitar su exportación. En otras palabras: infraestructura crítica para uno de los pocos motores genuinos de dólares que tiene hoy la Argentina.

La adjudicación quedó en manos de la firma india Welspun y abrió una grieta incómoda en el corazón del debate económico actual: ¿hasta dónde llega la apertura y dónde empieza el daño estructural?

Desde el Grupo Techint la reacción fue inmediata. No sólo expresaron su malestar, sino que adelantaron que evalúan avanzar con un recurso antidumping. El argumento es conocido, pero no por eso menos relevante: competencia desleal, precios imposibles de igualar y una decisión que, bajo la lógica del menor costo inmediato, termina golpeando de lleno a la producción y al empleo industrial local.

El punto no es defender a una empresa en particular -Techint es un gigante global que sabe competir-, sino preguntarse qué señal se envía cuando un proyecto energético estratégico prescinde de proveedores nacionales con capacidad instalada, experiencia y empleo argentino detrás. No es una discusión ideológica, sino de desarrollo.

La paradoja es evidente. Se impulsa Vaca Muerta como política de Estado, se la presenta como la gran palanca exportadora del futuro, pero al mismo tiempo se importan insumos clave para hacerla posible. El gas será argentino, pero una parte sustancial del valor agregado viajará en barco desde Asia.

El riesgo es claro: que la lógica de la apertura sin red termine desarmando eslabones industriales que luego cuesta décadas reconstruir. Porque cuando una planta baja persianas, no se pierde sólo producción; se pierde conocimiento, empleo calificado y soberanía tecnológica.

La licitación perdida por Techint no es un episodio aislado. Es un síntoma. Y como todo síntoma, merece algo más que silencio o resignación: merece una discusión seria sobre qué modelo productivo quiere la Argentina cuando decide cómo y con quién construye su futuro energético.

La disputa no es menor. Mercado Libre, la empresa fundada por Marcos Galperín, un entusiasta de las políticas expresadas por Milei, también se queja de la excesiva permisividad de la apertura comercial. El boom de las compras puerta a puerta, acelerado por la liberación de importaciones impulsada por el gobierno de Javier Milei, empezó a mostrar su costado más áspero. Mercado Libre salió a confrontar de lleno a Temu, a la que denunció ante la Secretaría de Comercio por presunta competencia desleal y publicidad engañosa. La respuesta de la plataforma china, fundada por Colin Huang fue judicial.

La paradoja es llamativa: Mercado Libre cuestiona prácticas comerciales que, según sostiene, violan las normas básicas de lealtad comercial: descuentos extremos condicionados, reglas poco claras y una “gamificación” que promete beneficios que rara vez se materializan sin cumplir requisitos crecientes. La Secretaría de Comercio tomó nota, abrió una investigación formal y dictó una cautelar para frenar esas prácticas.

El telón de fondo es contundente: las compras de argentinos en plataformas asiáticas crecieron casi 300% interanual, empujadas por un esquema de importaciones más laxo. La apertura funciona, pero también tensiona. Y no sólo en términos fiscales o logísticos, sino en la protección al consumidor y en la competencia entre jugadores que operan bajo reglas muy distintas. Y en el empleo. La crisis textil es inédita. 

Desde Mercado Libre insisten en que el reclamo no es contra la apertura -que respaldan y de la que participan- sino contra la falta de condiciones equitativas, lo mismo que reclamó un empresario forestal misionero al Gobierno nacional. Una postura que también refleja una preocupación mayor: el impacto de este modelo sobre las pequeñas y medianas empresas locales, que siguen siendo el corazón del comercio digital argentino.

Ambos debates son reflejo del impacto del nuevo modelo en la economía real. Suena lindo, pero tiene consecuencias. 

En la otra punta de la Argentina hubo otra expresión de la mirada libertaria sobre las empresas que están atravesando una de las peores crisis económicas de los últimos años y que piden a gritos un poco de respaldo del Estado. Fue en Misiones, donde la concejal libertaria María Elena Fernández se metió en la discusión entre el forestal Nicolás Ocampo y el ex tenista Diego Hartfield por la competitividad del sector, afectada por la caída de las ventas, suba de costos y apertura de importaciones. “Este sector por 40 años fueron subsidiados y beneficiados con créditos fiscales por ley 25.080 y lloran. No fue suficiente regalarle 40 años para que sean rentables”, escribió la concejal posadeña. En otro comentario, profundizó el tono: “500 pymes dudo. Mano de obra esclava sí creo”. Y cerró con una acusación aún más agresiva: “Unos pocos vivos se enriquecieron y quieren seguir con su fiesta”.

Lejos de bajar el tono, la edil acusó de la crisis a Misiones por el cobro de Ingresos Brutos -una muletilla que es repetida en el coro libertario- y comparó la situación de las empresas misioneras con las de Corrientes, donde “se establecen empresas y no sufren los impuestos al IVA y a Ganancias que padecen los misioneros”. Desconoce que ambos impuestos son nacionales. Pero parece no importar el dato, sino el relato. El ex tenista Diego Hartfield se quejó de los gobernadores que reclaman compensaciones por la (mayor) caída de ingresos que generará la aprobación de la reforma laboral. “Esto es un cambio de era para nuestro país y hay que mirar en el largo plazo. Acá se está pensando en bajar impuestos para que haya una reactivación económica fuerte que después, probablemente, termine en una mejor y mayor recaudación. Probablemente. 

“Para hacer ese paso hay que pasar por un momento duro, de reducir la carga del Estado, achicar los gastos, eficientizar las cuentas”, reflexiona el ex tenista mientras transpira en una cinta. 

La realidad marca que en Corrientes, “donde no sufren los impuestos al IVA y a Ganancias”, acaba de cerrar la histórica industria textil Alal , en Goya y dejó a 260 personas sin empleo. “Es difícil sostener una empresa cuando no hay ventas. En la caída del consumo que está atravesando en este momento Argentina se hace muy difícil seguir sosteniendo la empresa”, admitió el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés. Corrientes no grava con Ingresos Brutos a la industria, pero ese dato, que podría robustecer el relato antiestado, en realidad, lo desmitifica: en la tierra del chamamé hay apenas 555 industrias activas, mientras que en Misiones hay 963. En el último año ambas provincias sufrieron una idéntica caída porcentual de industrias: 8,2 por ciento.  

“Hay preocupación industrial porque empieza a colapsar el sector. Competir con la importación con las empresas extranjeras es muy difícil. Es más costoso comprar un producto hecho en Argentina que hecho en otros países”, advirtió Valdés.

Según explicó, la falta de ventas atraviesa a distintas actividades. “Todos están preocupados porque no hay ventas, la industria yerbatera también, la forestal lo mismo”, enumeró, al anunciar que ya se solicitó una audiencia con el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, prevista para entre el 9 y el 13 de febrero. Allí, adelantó, se expondrá la situación de las industrias correntinas y el impacto que el actual contexto económico tiene sobre la producción local. “No hay margen para aumentos salariales”, admitió el heredero del poder correntino y reconoció que sin una ayuda nacional, no podrá hacer frente a los compromisos. En paralelo, los 74 municipios correntinos atraviesan una crisis financiera y administrativa de enorme magnitud. Cesación de pagos, balances irregulares, falta de transparencia y declaraciones de emergencia económica se multiplican, mientras el discurso oficial insiste en el equilibrio fiscal.

De este lado del Chimiray, Misiones no escapa a la crisis -Dass volvió a despedir a 43 operarios, hay empresas en crisis y caída de empleo-, pero la enfrenta mejor armada, precisamente por su política fiscal, que le permite al Estado blandir un abanico de herramientas para acompañar a empresas, sostener a municipios y estimular el consumo. Pero no es un dogma. La política fiscal es una herramienta que se vuelve flexible cuando importa. En lo que va del año el gobernador Hugo Passalacqua anunció varias medidas de alivio que buscan proteger la economía, sin poner en riesgo el equilibrio financiero que tanto gustan exigir en la oposición. 

La baja del Impuesto sobre los Ingresos Brutos para los combustibles, la extensión de beneficios fiscales para profesionales e industrias, la prórroga de vencimientos y los descuentos en el Impuesto Inmobiliario configuran un paquete que apunta a sostener actividad y previsibilidad, dos palabras hoy escasas en la economía argentina.

Las nuevas alícuotas del Impuesto Provincial Automotor 2026 van en esa línea: aumentos muy por debajo de la inflación. Según el análisis de las valuaciones interanuales 2025–2026, el incremento promedio general del tributo se ubica en el 13,93% y alcanza a 171.909 dominios en toda la provincia. El dato, leído en frío, podría pasar desapercibido; leído en contexto, marca una diferencia frente a otros tributos que crecieron muy por encima de la inflación real de los bolsillos.

Más aún: más del 71% de los vehículos registra aumentos interanuales de hasta apenas el 10%, mientras que 8.060 dominios presentan variaciones nulas o incluso negativas. No es casual. La intención política es explícita: evitar saltos abruptos en la carga tributaria y sostener previsibilidad para la mayoría de los contribuyentes.

A eso se suma una decisión de fondo que trasciende el corto plazo. La nueva exención total por antigüedad, que beneficia a más del 30% del parque automotor misionero, introduce un alivio fiscal estructural. Automóviles particulares con más de 20 años, camiones, camionetas y furgones con 25 años o más -reconociendo su rol productivo- y motocicletas con más de 15 años quedan directamente exentos.

No se trata solo de un gesto social. Es una definición de política tributaria: dejar de gravar activos de bajo valor fiscal pero alto valor social y productivo. En especial, para trabajadores, familias y pequeños productores que utilizan esos vehículos como herramienta cotidiana.

El paquete fiscal misionero no resuelve los problemas macroeconómicos del país -ninguna provincia puede hacerlo-, pero sí construye un sendero propio: menos shock, más previsibilidad y un Estado que ajusta sin desentenderse del impacto real sobre la economía cotidiana. En tiempos de motosierra discursiva, ese matiz también cuenta.

En contraste, el Gobierno nacional que hace una bandera -discursiva- de la baja de impuestos, lejos está de dar previsibilidad y de pensar en el bolsillo de los que hacen malabares para llegar a fin de mes. 

Hace unos días se conoció el nuevo esquema de subsidios energéticos que eliminó las categorías. Tener o no tener subsidio es la cuestión. En el norte, los gobernadores pelearon para que se contemple el calor del verano y por eso se elevó el tope de consumo subsidiado a 550 kv/h mensuales. El beneficio durará hasta febrero y en marzo bajará a apenas 150 kv/h, cuando el verano ni siquiera amaga con irse de Misiones. De hecho, en marzo suele darse el pico de consumo misionero y todo lo que supere ese 150 pagará tarifa plena. A pesar de las advertencias de la Provincia, el nuevo esquema no admite contemplaciones. El Gobierno de Milei quería hacerlo retroactivo al 16 de enero. Habrá que prepararse para un cimbronazo en las boletas.

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Autos 0 km: enero cerró con 66.080 patentamientos

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Aunque el patentamiento de vehículos 0 km registró una baja interanual en enero, el arranque de 2026 dejó señales positivas para el sector automotor. Con 66.080 unidades registradas, se trató del mejor enero de los últimos ocho años, impulsado por una fuerte recuperación mensual y expectativas de mayor actividad a lo largo del año, según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA).

La dinámica del mercado automotor volvió a mostrar contrastes en el inicio de 2026. De acuerdo al informe oficial difundido por ACARA, durante enero se patentaron 66.080 vehículos, lo que representa una caída del 4,9% interanual frente a las 69.520 unidades registradas en enero de 2025. Sin embargo, en la comparación mensual, el salto fue significativo: frente a diciembre de 2025, cuando se habían patentado 24.079 unidades, el crecimiento alcanzó el 174,4%.

Un enero en baja interanual, pero el mejor en ocho años

Pese a la contracción frente al mismo mes del año pasado, el sector destaca el nivel de actividad alcanzado. El presidente de ACARA, Sebastián Beato, subrayó que el desempeño de enero debe leerse en clave estructural y no solo coyuntural.

Con un día hábil menos, el año se inicia prácticamente con el mismo nivel de actividad del año anterior, y eso es una buena noticia ya que se trata de los mejores eneros de los últimos 8 años”, afirmó el titular de la entidad que nuclea a los concesionarios oficiales de todo el país.

El dato adquiere relevancia en un contexto en el que el mercado automotor venía de un cierre de año con niveles históricamente bajos de patentamientos mensuales, lo que explica en parte la fuerte recuperación respecto de diciembre. La estacionalidad propia del inicio del año, sumada a una mayor normalización de la operatoria comercial, contribuyó a explicar el repunte.

Proyecciones para 2026: financiamiento, estabilidad y carga impositiva

Más allá de la foto de enero, el sector proyecta un 2026 de crecimiento progresivo. Desde ACARA anticipan un año “de menor a mayor”, con una expansión que podría superar el 5% interanual.

Proyectamos un año que irá de menor a mayor y que finalizará con un crecimiento superior al 5%, cercano a las 640.000 unidades”, sostuvo Beato. En ese sentido, identificó tres factores clave para sostener la recuperación: el financiamiento, la estabilidad macroeconómica y el rol del Estado.

Según el presidente de la entidad, “será clave el rol que siga jugando la financiación, con tasas que tienden a seguir bajando”, en un escenario donde el acceso al crédito resulta determinante para la demanda de vehículos nuevos. A esto se suma la expectativa de continuidad de “una economía estabilizada” y la necesidad de que el sector público acompañe el proceso.

Un Estado que haga su aporte para estimular la actividad, acompañando este buen momento con medidas fiscales que reduzcan la carga impositiva”, completó Beato, marcando uno de los reclamos estructurales del sector automotor.

Impacto para el mercado

El comportamiento del patentamiento en enero tiene implicancias directas sobre la cadena automotriz, que incluye concesionarios, terminales, autopartistas y servicios asociados. El fuerte repunte mensual sugiere una recomposición del flujo comercial tras el cierre de 2025, mientras que la leve baja interanual refleja un mercado aún sensible a las condiciones macroeconómicas.

Para los concesionarios, el dato de enero funciona como un piso alto en términos históricos, lo que refuerza el optimismo de cara al resto del año. En paralelo, el foco está puesto en la evolución de las tasas de interés, la estabilidad de la demanda y eventuales definiciones en materia fiscal que puedan impactar en el precio final de los vehículos.

SIOMAA. Informe de Mercado enero 2026 by CristianMilciades

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Crisis de liquidez empresaria, los cheques sin fondos se triplicaron en un año

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Alerta roja en la cadena de pagos: diciembre cerró con casi 120.000 cheques rechazados y marcó un récord histórico

La cadena de pagos del sector productivo argentino encendió una señal de alarma inédita al cierre de 2025. En diciembre, se registraron 119.285 cheques rechazados por falta de fondos, el nivel más alto desde que existen registros, según un informe del Instituto Argentina Grande, elaborado en base a datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA). El dato expone con crudeza el deterioro de la liquidez empresaria y refleja las crecientes dificultades para cumplir obligaciones financieras en un contexto de fuerte tensión económica.

Un indicador que se triplicó en apenas un año

La magnitud del fenómeno se vuelve aún más elocuente al observar su evolución interanual. De acuerdo con el relevamiento, la cantidad de cheques rechazados se triplicó en solo un año, lo que implica un incremento cercano al 200% respecto de diciembre de 2024.

Desde el Instituto Argentina Grande advirtieron que “este indicador es un síntoma más de la dificultad de las empresas argentinas para hacer frente a sus obligaciones”, y subrayaron que el cheque sin fondos funciona como una de las señales más tempranas y sensibles del estrés financiero en el entramado productivo.

En términos estructurales, el rechazo de cheques no solo compromete a la firma emisora, sino que se propaga en cadena, afectando proveedores, contratistas y trabajadores, y profundizando el riesgo sistémico dentro del circuito comercial.

La escalada del último trimestre y el quiebre de la tendencia

El informe muestra con claridad un cambio abrupto de tendencia durante 2025, especialmente en el segundo semestre.

  • Estabilidad previa: entre 2020 y mediados de 2024, los rechazos mensuales se movían en una franja relativamente estable, de 25.000 a 35.000 cheques.
  • Aceleración: el quiebre comenzó en mayo de 2025, cuando los rechazos treparon a 41.759, dando inicio a una dinámica claramente ascendente.
  • Escalada final: en el último trimestre, el deterioro se profundizó de forma acelerada: 92.535 rechazos en octubre, 108.979 en noviembre y el récord absoluto de 119.285 en diciembre.

La progresión mensual evidencia que el problema no fue un evento aislado, sino un proceso acumulativo de pérdida de liquidez, que se intensificó hacia el cierre del año.

PyMEs, las más expuestas en la crisis de liquidez

El impacto del colapso en la cadena de pagos golpea con mayor fuerza a las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs). El informe destaca que este segmento utiliza al cheque de pago diferido como uno de los principales instrumentos de financiación del capital de trabajo, especialmente en contextos de restricción crediticia.

El aumento masivo de rechazos pone en jaque ese mecanismo, reduce la confianza entre actores económicos y encarece las operaciones comerciales. Además, limita la capacidad de las PyMEs para sostener niveles de producción, cumplir plazos y mantener empleo, amplificando el efecto contractivo sobre la actividad.

En términos institucionales, el récord de diciembre funciona como un termómetro de la fragilidad financiera del sector productivo y abre interrogantes sobre la sostenibilidad de la cadena de pagos si la tendencia no se revierte.

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