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El consumo no despega: el 78% de los hogares todavía está por debajo del ingreso promedio nacional

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La mejora de las variables macroeconómicas todavía no consigue transformarse en una recuperación sólida del consumo masivo. Un relevamiento de la Fundación Encuentro, elaborado sobre estimaciones de la Consultora W, muestra que detrás de la aparente mejora de los ingresos existe una distribución que limita la capacidad de gasto de la mayoría de los hogares argentinos.

Durante el primer trimestre de 2026, el ingreso promedio de los hogares a nivel nacional alcanzó los $2.800.000 mensuales netos. Sin embargo, ese valor está lejos de representar la situación de la mayoría: apenas los hogares de clase alta y clase media alta se encuentran, en promedio, por encima de esa cifra. El 78% restante, correspondiente a los segmentos de clase media baja y clase baja, registra ingresos inferiores al promedio nacional.

La distribución permite dimensionar el problema. La clase alta representa el 5% de los hogares y tiene un ingreso promedio de $12,5 millones mensuales, mientras que la clase media alta, que concentra otro 17%, alcanza un promedio de $5,5 millones. En el extremo opuesto, la clase media baja representa el 26% de los hogares, con un ingreso promedio de $2,5 millones, mientras que la clase baja superior reúne al 31% y registra un promedio de $1,95 millones. Otro 21% de los hogares se encuentra en situación de pobreza, con un ingreso promedio estimado de $900.000.

El dato más relevante para entender la dinámica del consumo es precisamente esa distancia entre el promedio y la distribución. Solo los dos segmentos de mayores ingresos superan los $2,8 millones, mientras que el 78% de los hogares se encuentra por debajo de esa referencia. La propia Fundación Encuentro advierte que se trata de un patrón característico de las distribuciones de ingreso desiguales: una minoría con ingresos elevados empuja el promedio hacia arriba, haciendo que ese indicador pierda capacidad para describir la situación de la mayoría.

Esto ayuda a explicar por qué una desaceleración de la inflación y una recomposición de los salarios reales no necesariamente producen un rebote inmediato del consumo masivo. El problema no reside únicamente en la velocidad con la que evolucionan los precios o los salarios, sino en el punto de partida y en la distribución de los ingresos disponibles para gastar.

Los hogares de menores ingresos tienen, además, una característica decisiva para la economía real: concentran una mayor propensión al consumo. Es decir, una porción más elevada de cada peso adicional que reciben suele destinarse a bienes y servicios, mientras que los hogares de mayores ingresos cuentan con mayor capacidad para ahorrar o canalizar sus recursos hacia otros activos. Por eso, una mejora concentrada en los segmentos superiores puede mejorar determinados indicadores agregados sin generar el mismo impacto sobre supermercados, comercios, servicios y otros rubros asociados al consumo cotidiano.

El relevamiento señala que los ingresos de ese 78% de hogares están en recuperación, pero todavía no alcanzan para sostener un nivel de gasto comparable con el período previo a la crisis. En paralelo, los segmentos de clase alta y media alta muestran señales de normalización del consumo y dependen mucho menos de la evolución del ciclo salarial.

La consecuencia es una economía con dos velocidades. Por un lado, los hogares ubicados en los estratos superiores tienen margen para recomponer consumos postergados y aprovechar la estabilización de las variables macroeconómicas. Por otro, la mayoría todavía enfrenta una restricción presupuestaria que obliga a priorizar gastos esenciales y posterga decisiones de consumo que requieren mayor ingreso disponible.

El dato de pobreza vuelve todavía más concreta esa restricción. El 21% de los hogares se encuentra por debajo de la línea de pobreza estimada y registra un ingreso promedio de $900.000 mensuales. En este segmento, una mejora del salario real puede ser absorbida rápidamente por alimentos, vivienda, servicios y otros gastos indispensables, sin traducirse necesariamente en un aumento significativo del consumo discrecional.

Desde una perspectiva de política económica, el desafío que plantea el diagnóstico es pasar de una recuperación de los agregados macroeconómicos a una recuperación más extendida de los ingresos disponibles. La desaceleración de la inflación constituye una condición necesaria para recomponer el poder adquisitivo, pero el relevamiento muestra que no resulta suficiente por sí sola para reactivar el consumo masivo.

La variable decisiva será, entonces, cuánto de la mejora macroeconómica consigue convertirse en ingreso disponible para la mayoría de los hogares. Mientras el 78% permanezca por debajo del promedio nacional, la cifra de $2,8 millones seguirá describiendo mejor la posición de una minoría que la realidad económica de la mayoría de las familias.

En ese sentido, el problema del consumo no parece ser solamente de confianza o de expectativas. También es un problema de distribución del ingreso y de capacidad efectiva de compra. Para que el consumo masivo vuelva a funcionar como motor de la actividad, la recuperación deberá atravesar esa brecha: no alcanza con que mejore el promedio si la mayor parte de los hogares todavía no recuperó el ingreso necesario para gastar.

El Consumo No Repunta Pese a La Mejora Macroeconómica – Primer Trimestre 2026 by CristianMilciades

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“La Feria en el Monte”: emprendedores, gastronomía misionera y una tarde frente al río en Posadas

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Posadas tendrá este domingo una nueva edición de “La Feria en el Monte”, una iniciativa que busca articular el emprendedurismo local con la gastronomía misionera en un espacio de encuentro frente al río. La propuesta es impulsada por Spacio Mujer junto con Monte Resto-Bar, con el acompañamiento del Ministerio de Turismo de Misiones.

“La Feria en el Monte” fusiona el talento emprendedor con la mejor gastronomía local en un entorno privilegiado frente al río. La iniciativa, impulsada por Spacio Mujer en articulación con Monte Resto-Bar y con el acompañamiento del Ministerio de Turismo de Misiones, invita a la comunidad a disfrutar de una jornada diseñada para los sentidos.

A diferencia de otras propuestas masivas, esta es una versión más íntima, pensada específicamente para quienes buscan Feria de emprendedores y gastronomía misionera en un solo lugar. Es un espacio para conectar con el talento local, saborear lo nuestro y disfrutar de una tarde distinta frente al río.

La propuesta destaca por reunir a un grupo reducido de emprendimientos seleccionados, priorizando la calidad de la propuesta y el respeto por el entorno natural que la alberga.

Desde el 2013 la comunidad de Spacio Mujer promueve el desarrollo local, el turismo y la cultura emprendedora de nuestra provincia.

DETALLES DEL EVENTO:

  • Fecha: Domingo 09 de Agosto
  • Somos Pet Friendly
  • Horario: 14:30 a 20:30 horas
  • Lugar: Lanusse y Costanera, Posadas

Para más información: @laferia_spaciomujer

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Menos faena y más kilos: la ganadería argentina da señales de un posible giro hacia la retención

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La ganadería argentina atraviesa una etapa en la que tres indicadores comienzan a alinearse en una misma dirección: menos animales enviados a faena, una participación decreciente de las hembras y un mayor peso promedio por cabeza. El cuadro todavía no alcanza para confirmar el inicio de una fase de retención, pero sí permite identificar una transición potencial después de varios años caracterizados por la reducción del stock bovino.

Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) entre enero y julio de 2026 se faenaron 7,1 millones de cabezas, un 9,5% menos que en igual período del año pasado y cerca de un 10% por debajo del promedio de los últimos cinco años. Se trata, además, del volumen más bajo para los primeros siete meses de un año en nueve años y la proporción de hembras cayó al 44,3% en julio. Junto con un peso de la hacienda en máximos y una tasa de extracción en disminución, la oferta parece alejarse de la fase de liquidación.

En el presente artículo se analizará el desempeño del sector bovino nacional durante los primeros siete meses de 2026, a partir de distintos indicadores de oferta y su posible relación con el ciclo ganadero en Argentina.


La faena de hembras entra en zona umbral

El volumen y la composición de la faena son la principal puerta de entrada para leer en qué fase del ciclo se encuentra la ganadería. En lo que va de 2026, ambos indicadores comenzaron a dar señales. La faena durante los primeros siete meses de 2026 se ubicó en 7,1 millones de cabezas. Esto representa una disminución del 9,5% en comparación con el mismo período del año pasado, y cerca de 10% menos comparado contra el promedio de los últimos cinco años para dicho período. Además, es el registro más bajo en nueve años. El contexto de los últimos años estuvo caracterizado por una fase de liquidación de stocks que comenzó en el año 2019. Entre 2018 y 2025, la cantidad de cabezas en Argentina cayó de 55,0 a 50,9 millones, es decir, hubo en el transcurso de esos años una reducción del rodeo de 4,1 millones de bovinos.

Con la mejora en los precios de la hacienda, que alcanzaron en el transcurso del año en curso récords históricos (medidos tanto en dólares corrientes como en pesos reales deflactados por IPC), sumado a la adecuada disponibilidad hídrica generalizada en buena parte de las áreas productivas, se han visto incrementados los incentivos para reducir la faena de hembras y orientar la estrategia productiva hacia una recomposición de stocks. Todavía no hay evidencia concluyente acerca de que nos encontremos ingresando en una fase de retención, pero sí se observa que algunos indicadores comienzan a alejarse de los umbrales que indican liquidación.

Un ejemplo de lo anterior es el dato de porcentaje de hembras sobre el total de la faena. Históricamente, valores de este indicador por encima del 47% han tendido a coincidir con las fases de liquidación, mientras que valores por debajo del 43% han sido más acordes a fases de retención. Durante el agregado de los primeros siete meses de 2026 el registro se ubica en 46,6%, un valor relativamente alto, pero dentro de la zona umbral entre fases. Además de eso, se observa una tendencia decreciente en el transcurso del año de la proporción de hembras en la faena. En el último mes con datos oficiales, que es julio, la proporción de hembras en la faena disminuyó hasta el 44,3%, siendo este el mínimo registro en 44 meses, el cual ubica al indicador en una “zona intermedia” entre las dos fases que caracterizan el ciclo. 

Desde luego, cabe aclarar que el registro de julio todavía no confirma una fase de retención: para ello el indicador debería ubicarse debajo del 43%, y luego sostenerse en esa zona durante varios meses consecutivos, algo que no ocurre desde 2017. Lo que sí muestran los datos es una zona de posible transición: la señal es coherente con la idea de que el ciclo podría estar comenzando a girar de la liquidación hacia la retención, aunque el cambio no está aún definido ni consolidado, para ello habría que ver si la tendencia se ratifica en los últimos meses del año.


Menos cabezas, pero mayor peso

Los mismos factores que incentivan a la retención de hacienda, es decir, la buena disponibilidad hídrica y los altos precios del kilogramo vivo, impulsaron también a extender el engorde y a enviar animales más pesados a faena. A partir de ello, el peso promedio por animal ascendió durante los primeros siete meses de 2026 a 238,2 kg gancho, superando en 7,6 kg por animal al registro del año pasado, y en 9,5 kg al promedio del último lustro. Este peso promedio es el máximo en los registros para el período considerado, con datos desde 1990.

Si se observan los datos mensuales, en lugar del promedio enero-julio, los datos son aún más alentadores: en julio de 2026, el peso promedio por animal ascendió hasta los 244,3 kg gancho, el máximo valor en los registros. Esta dinámica de mayor agregado de peso previo a la faena se ve también reflejada en las existencias que hay en los establecimientos de engorde a corral. Tal como indica el informe de Rosgan del presente informativo, las mismas alcanzaron las 2.131.785 cabezas al 1° de agosto, lo que representa un incremento interanual del 4,9% respecto del mismo mes del año pasado.


La tasa de extracción también cerca de un valor umbral

Un último indicador que resulta de interés para analizar el estado del ciclo ganadero es el de la tasa de extracción, que puede ser aproximada a partir de la relación entre la faena total durante un año y el stock de bovinos al comienzo de este. En Argentina, la bibliografía especializada indica que existe un valor umbral del 24%: niveles por debajo de esta cifra suelen asociarse a períodos de retención (como ocurrió entre 2011 y 2018, donde el promedio fue del 23,2%), mientras que valores superiores sugieren una fase de liquidación.

Si se realiza el ejercicio teórico de anualizar la faena en base a los primeros siete meses de 2026 y a la estacionalidad promedio de los últimos años, el resultado sería una faena anual de alrededor de 12,3 millones de cabezas en el año en curso. Frente a un stock de 50,9 millones de cabezas a fines del año 2025, esto daría como resultado una tasa de extracción de 24,3% durante 2026, prácticamente en el umbral que delimita el paso de una fase a otra. Si efectivamente se mantuviese esta dinámica hasta fin de año, sería posible que hacia fines de año los stocks presentasen una ligera suba, dado que esto es lo que ha sucedido generalmente en años con niveles de extracción similares. De darse esta situación, los stocks podrían ubicarse en un entorno cercano a las 51,1 millones de cabezas a fines de año. Cabe mencionar, sin embargo, que esto constituye solo un ejercicio teórico, dado que todavía restan verse los movimientos durante los últimos cinco meses del año.

En síntesis, los tres indicadores analizados —una faena en mínimos con una participación de hembras en descenso, un peso por animal en máximos históricos y una tasa de extracción ubicada apenas por encima de su valor umbral— apuntan en una misma dirección: la de una posible transición desde la fase de liquidación hacia una de retención. Ninguno de ellos alcanza todavía para confirmar el inicio de esa nueva etapa, que recién podrá darse por consolidada si la tendencia se sostiene en lo que resta del año. Será clave, por lo tanto, continuar monitoreando de cerca la evolución de estos indicadores en los próximos meses.

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Ferias francas: proteínas, producción local y fuertes diferencias de consumo entre ciudades de Misiones

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Las ferias francas tienen desde hace décadas un peso económico y social difícil de medir exclusivamente por la cantidad de puestos o productores que participan de ellas. Son simultáneamente un mercado para la agricultura familiar, un canal corto de comercialización, una fuente de ingresos para pequeños productores y un espacio de abastecimiento de alimentos para miles de hogares misioneros.

Ahora esa economía comienza a adquirir una dimensión estadística más precisa.

Un nuevo estudio del Instituto Provincial de Estadística y Censos de Misiones pone números al comportamiento de los consumidores y, sobre todo, permite observar qué compran, cuánto gastan y qué diferencias existen entre las ferias de distintas ciudades.

El relevamiento constituye el insumo inicial para construir el Índice de Precios de Ferias Francas Provincial (IPFFP) y comprende Apóstoles, El Soberbio, Eldorado y Oberá. En total se procesaron 1.529 observaciones válidas, registrándose productos adquiridos, cantidades y precios pagados.

El resultado ofrece una radiografía particularmente interesante de una economía que funciona por fuera de los grandes supermercados y cadenas comerciales: las proteínas animales concentran una parte sustancial del dinero que circula por las ferias, pero cada localidad presenta un patrón de consumo propio.

Más de $36 millones relevados

Los 1.529 consumidores incluidos en el estudio declararon compras por $36.165.638. El IPEC identificó nada menos que 170 productos diferentes adquiridos por al menos uno de los encuestados.

De ese universo, solamente 35 productos alcanzaron una frecuencia de compra igual o superior al 5% de los consumidores y 44 superaron el 3%. Es una primera señal de la estructura del mercado: existe una oferta extremadamente diversa, aunque el grueso de las compras se concentra en un grupo mucho más reducido de alimentos.

Tomando el monto total relevado y la cantidad de encuestados, el gasto promedio por consumidor ronda los $23.650. Sin embargo, ese promedio provincial oculta diferencias enormes entre ciudades.

Oberá explica por sí sola 43,4% de todo el gasto registrado, con $15,7 millones. Apóstoles representa alrededor del 21,9%; El Soberbio, 19,5%; y Eldorado apenas 15,2%.

Lo interesante es que las cuatro muestras tienen prácticamente el mismo tamaño -entre 382 y 383 consumidores-. Por lo tanto, la diferencia no surge de haber entrevistado a más personas en Oberá, sino de una intensidad de compra sustancialmente mayor.

Con 382 encuestados y compras por $15.705.900, el gasto promedio capturado en Oberá ronda los $41.115 por consumidor.

En Apóstoles es de aproximadamente $20.691; en El Soberbio, $18.447; y en Eldorado, apenas $14.368.

Esto significa que el gasto promedio registrado en las ferias obereñas es casi 2,9 veces el observado en Eldorado, pese a que ambas muestras tienen exactamente 382 personas.

ECONOMIS | DATA

Así compran los misioneros en las ferias francas

Encuesta de Gastos a Consumidores · IPEC

CONSUMIDORES 1.529

encuestados

GASTO RELEVADO $36,2 M

en cuatro municipios

OFERTA 170

productos identificados

¿Dónde se concentra el gasto?

Oberá43,4%
$15,7 millones · ≈ $41.115 por consumidor
Apóstoles21,9%
$7,9 millones · ≈ $20.691 por consumidor
El Soberbio19,5%
$7,0 millones · ≈ $18.447 por consumidor
Eldorado15,2%
$5,5 millones · ≈ $14.368 por consumidor
PRODUCTO Nº1 Huevos 15,9% del gasto
SEGUNDO Pollo 14,3% del gasto
TOP 5 ≈45% del gasto total
LA CLAVE

Las verduras tienen una alta frecuencia de compra, pero las proteínas animales concentran buena parte del dinero que circula por las ferias. Oberá registra una intensidad de gasto casi 2,9 veces superior a Eldorado.

Cuatro mercados, cuatro perfiles

APÓSTOLES · Panificados y chorizo porcino

EL SOBERBIO · Huevos, pollo, leche fresca y mandioca

ELDORADO · Mayor diversidad: 126 productos

OBERÁ · Mayor gasto y fuerte consumo de proteínas

Fuente: IPEC Misiones · Encuesta de Gastos a Consumidores de Ferias Francas.

Huevos y pollo: los dos gigantes de las ferias

La segunda conclusión estructural es todavía más contundente.

Las ferias francas pueden estar asociadas en el imaginario colectivo con verduras, frutas y productos de chacra, pero el dinero se concentra principalmente en proteínas animales.

Los huevos de gallina explican 15,9% del gasto, con $5.636.300. El pollo entero representa otro 14,3%, con $5.181.800.

Solamente estos dos productos absorben alrededor del 30% de todo el dinero relevado.

Después aparecen la costilla porcina, con 7,3%; queso, con 4%; y chorizo porcino, con 3,9%. Los cinco productos reúnen aproximadamente 45% del gasto provincial.

La lechuga se compra mucho; la carne mueve el dinero

Los huevos son adquiridos por 695 de los 1.529 consumidores relevados: una frecuencia del 45,5%. Pero algunas hortalizas también presentan frecuencias muy altas.

La lechuga aparece en las compras de 579 consumidores, el 37,9% del total; la cebollita alcanza 31%; la acelga, 28,8%; el tomate, 18,7%; y la mandioca, 19,2%. Sin embargo, su incidencia monetaria es mucho menor.

La lechuga representa apenas 1,7% del gasto, la acelga 1,2%, la cebollita 0,9%, el tomate 1,9% y la mandioca 1,8%.

Es una distinción económica fundamental para entender el funcionamiento de las ferias: las verduras sostienen la recurrencia de las visitas y la capilaridad del consumo, mientras las proteínas explican buena parte de la facturación.

El estudio también muestra que no existe una única “canasta de feria franca” misionera. Las diferencias territoriales son profundas y reflejan hábitos alimentarios, oferta productiva, especialización de los feriantes y posiblemente características socioeconómicas locales.

En Apóstoles fueron encuestadas 383 personas, con un gasto de $7.924.650 y 82 productos diferentes identificados.

El producto individual que más dinero concentra es el chorizo porcino, con 16,6% del gasto. Pero la verdadera singularidad apostoleña aparece al agrupar las variedades: los productos de panificación y derivados explican 33,6% del gasto.

Pancuca, budín, kruschiki y pastafrola tienen una presencia mucho mayor que en otros mercados.

El pancuca, por ejemplo, fue comprado por el 44,7% de los consumidores y representa 11,9% del gasto; el budín alcanza una frecuencia del 33,7%.

El Soberbio presenta otro modelo. Allí se relevaron 382 consumidores, $7.046.662 de gasto y 77 productos diferentes. Los huevos explican 21,8% de las compras monetarias y el pollo entero otro 15,1%.

Entre ambos absorben casi 37 de cada 100 pesos gastados.

Además aparece un rasgo productivo interesante: la leche fresca de vaca alcanza una frecuencia de compra del 19,6%, que el estudio interpreta como evidencia de un circuito lácteo local relevante.

La mandioca también tiene un papel destacado, consistente con una economía de fuerte vínculo con la producción primaria.

Eldorado constituye prácticamente el reverso de Oberá. Es el municipio con menor gasto agregado, $5.488.426, y el menor gasto promedio entre las cuatro ciudades estudiadas. Pero simultáneamente posee la mayor diversidad de productos.

El relevamiento identificó 126 variedades, frente a 82 en Apóstoles, 77 en El Soberbio y 82 en Oberá.

Es decir, Eldorado tiene una oferta aproximadamente 64% más diversa que El Soberbio, aunque el dinero movilizado en la muestra sea considerablemente menor.

El cerdo lidera individualmente el gasto con 15,6%, seguido por huevos, 9,1%; pollo, 8,9%; y queso, 8,6%.

Pero cuando se agrupan categorías, verduras y frutas ocupan el primer lugar, con 21,8% del gasto. Esto convierte a Eldorado en un caso particularmente interesante: menor intensidad monetaria, pero mayor biodiversidad comercial y alimentaria.

Oberá es, con claridad, el mercado económicamente más intenso de los cuatro analizados. Sus $15,7 millones representan más de cuatro de cada diez pesos relevados provincialmente. Y buena parte de esa diferencia se explica por tres alimentos.

El pollo entero representa 23% del gasto; los huevos, 19,4%; y la costilla porcina, 11,3%. Solamente esos tres productos concentran 53,7% del dinero gastado en la feria obereña.

Además, las frecuencias son extraordinariamente elevadas: 86,1% de los consumidores compró huevos y 53,4% pollo.

Pero Oberá presenta simultáneamente otro fenómeno: un consumo hortícola muy intenso. El 77,2% compró acelga, el 58,1% tomate y el 53,7% lechuga. Ninguna de las otras ciudades muestra semejante frecuencia en hortalizas de hoja.

Así, la feria obereña combina dos dimensiones que ayudan a explicar su volumen: compras frecuentes de productos hortícolas y fuerte gasto en proteínas.

Hay una lectura económica adicional que excede el futuro índice de precios.

Que huevos, pollo, cerdo, quesos, panificados, verduras y productos elaborados concentren el consumo revela que las ferias ya no funcionan exclusivamente como lugares de comercialización de excedentes hortícolas.

Existe una canasta alimentaria diversificada, con creciente incorporación de valor agregado.

Para el productor, vender queso en lugar de leche, chorizos o cortes en lugar del animal, panificados en lugar de materias primas o conservas en lugar de frutas y verduras implica capturar una porción mayor del valor dentro de la propia unidad productiva.

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Reservas: Argentina vuelve a acumular dólares y alcanza su mejor posición bruta desde 2019

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Argentina atraviesa en 2026 una recomposición de sus cuentas externas que empieza a modificar uno de los principales condicionantes históricos de la macroeconomía: la disponibilidad de dólares. Las reservas internacionales brutas del Banco Central rondan los US$49.000 millones, el nivel más elevado en casi siete años, mientras las reservas netas habrían pasado de un rojo de US$11.000 millones a fines de 2023 a un saldo positivo estimado de entre US$7.000 y US$10.000 millones a finales de julio.

El cambio no responde exclusivamente a financiamiento externo. Allí aparece uno de los datos más relevantes del Balance Cambiario del primer semestre: por tercera vez en los últimos 25 años, la cuenta corriente y la cuenta financiera registraron simultáneamente resultados positivos. La combinación de generación genuina de divisas por exportaciones y un flujo financiero neto favorable permitió que el mercado cambiario aportara US$3.713 millones a las reservas durante los primeros seis meses del año.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) en el primer semestre de 2026, tanto la cuenta corriente como la cuenta financiera arrojaron un resultado positivo por tercera vez en 25 años en el Balance Cambiario. Las exportaciones agroindustriales, energéticas y mineras crecen 27%.

En lo que va del año 2026, las reservas internacionales brutas del Banco Central continúan mostrando una tendencia positiva y se ubican en torno a USD 49.000 millones. De esta manera, alcanzan los valores más elevados en casi siete años, teniendo que remontarse hacia el año 2019 para encontrar niveles similares.

En términos históricos, se alcanza un máximo histórico de reservas brutas con USD 77.481 millones hacia abril de 2019. No obstante, desde dicho momento se inicia una tendencia descendente, con sucesivas oscilaciones, hasta alcanzar un piso no visto desde el año 2006 con USD 20.000 millones a finales de 2023. Desde entonces, ha ido creciendo y se aproximan nuevamente a los USD 50.000 millones.

Un punto importante para mencionar es que se trata de reservas internacionales brutas y no “netas” del Banco Central. A esto último se puede arribar descontando al total bruto los compromisos a un año vista. Si se analiza la historia reciente, hacia finales de 2023 las reservas internacionales netas habían alcanzado niveles críticos negativos por USD 11.000 millones, situación que actualmente se ha logrado revertir. A finales de julio, se estiman niveles de reservas netas positivas por entre USD 7.000/10.000 millones, lo cual implica una recomposición del activo en dólares por aproximadamente USD 20.000 millones en los últimos dos años y medio.

En lo que va de 2026, el Banco Central acumuló compras netas de divisas en el mercado cambiario por USD 13.100 millones. Este resultado contribuyó a la recomposición de la posición en moneda extranjera de la Argentina y, junto con otros factores, a la reducción del riesgo país. La acumulación de reservas fue posible gracias a un crecimiento de la liquidación de divisas provenientes de las exportaciones y a una cuenta financiera equilibrada. Para comprender los fundamentos de esta dinámica, resulta clave analizar la evolución de la oferta y la demanda de moneda extranjera. A continuación, se presenta un análisis comparativo del balance cambiario del BCRA correspondiente al primer semestre de 2026.


1. En el primer semestre de 2026, tanto la cuenta corriente como financiera arrojaron un resultado positivo por tercera vez en 25 años en el Balance Cambiario

En el primer semestre de 2026, la cuenta corriente cambiaria registró un superávit de USD 2.867 millones, frente a un déficit de USD 2.900 millones en igual período del año pasado. Es decir, se observa una mejora interanual de casi USD 5.800 millones, explicada principalmente por el fuerte resultado de las operaciones vinculadas al comercio de bienes.

Por su parte, la cuenta financiera alcanzó un saldo positivo de USD 786 millones. Si bien el resultado se ubicó muy por debajo de los USD 11.490 millones registrados durante el primer semestre de 2025 cuando el FMI hizo un desembolso por USD 12.396 millones, continúa mostrando un ingreso neto de divisas. En este sentido, la comparación interanual se encuentra influida por dicho flujo financiero que no estuvo presente este año y de igual forma se logró nuevamente un resultado positivo.

Al sumar el resultado de la cuenta corriente, la cuenta capital y la cuenta financiera, las operaciones del mercado cambiario generaron un incremento de las reservas internacionales por USD 3.713 millones durante los primeros seis meses de 2026. A esto se adicionó un ajuste positivo de USD 62 millones por variaciones en los tipos de pase y valuación de los activos, por lo que el aumento contable de las reservas alcanzó los USD 3.775 millones. Se remarca que, si se incluye la variación de reservas del mes de julio, se alcanza un incremento de USD 6.504 millones en lo que va del año, lo cual vislumbra que julio mostró un resultado muy favorable en lo que fue la variación de reservas.

Una característica relevante de este resultado es que, a diferencia de otros períodos en los cuales el incremento de las reservas estuvo explicado principalmente por el ingreso de fondos financieros o de la cuenta corriente, durante 2026 se observa una contribución positiva tanto de la cuenta corriente como de la financiera. Esto es algo que solo se logró ver en el año 2007 y 2022, considerando el primer semestre de cada año desde el año 2003 en adelante.


2. El saldo de la cuenta de bienes fue positiva en casi USD 16.000 millones en el primer semestre de 2026, un récord desde que se tienen registros

El principal factor detrás del superávit de la cuenta corriente es el resultado de la cuenta de bienes. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones netas de bienes alcanzaron los USD 15.996 millones, el valor más alto desde que se tienen registros para este período del año. Dicho total se alcanzó con cobros de exportaciones por USD 47.211 millones y pagos por compras de bienes del exterior por USD 31.215 millones.

Este saldo comercial implica más que duplicar los USD 7.239 millones alcanzados en igual período de 2025 y supera levemente el máximo previo de USD 15.602 millones registrado en 2024. Vale remarcar que el saldo positivo de 2024 se alcanzó con cobros de exportación por USD 31.991 millones y pagos de importaciones por tan solo USD 16.389 millones. Es decir, se alcanzó ese resultado extraordinario debido a que el monto de salida de dólares para pagar compras de bienes del exterior fue muy bajo, en línea con una política que se implementó a finales de 2023 para diferir temporalmente el pago de importaciones con objeto de normalizar las cuentas externas dado el contexto macroeconómico de ese entonces.

Por el lado de la composición sectorial, la agroindustria continúa siendo el principal generador neto de divisas. Durante los primeros seis meses del año, el sector registró un superávit cambiario de USD 19.984 millones, manteniéndose prácticamente estable frente a los USD 19.888 millones del mismo período de 2025.

A lo anterior se suma el fuerte crecimiento de la minería y la energía, cuyas exportaciones netas alcanzaron los USD 9.632 millones, frente a USD 5.514 millones el año pasado. Ello representa una mejora interanual cercana al 75% y consolida a estos sectores como un segundo pilar estructural para la generación de dólares de la economía argentina.

Al mismo tiempo, el resto del sector privado no financiero redujo de manera considerable su déficit por operaciones de bienes. El saldo negativo pasó de USD 18.163 millones en el primer semestre de 2025 a USD 13.621 millones en 2026, lo que implica una contracción de aproximadamente USD 4.500 millones. De esta manera, el sostenimiento de los ingresos de la agroindustria, la expansión de la minería y la energía y un menor déficit del resto de los sectores permitieron alcanzar el resultado récord.

En línea con esta dinámica, las exportaciones “devengadas” de los principales complejos agroindustriales, mineros y energéticos sumaron USD 40.266 millones durante el primer semestre de 2026. Se trata del mayor valor de la serie y representa un incremento de 27% respecto de los USD 31.694 millones registrados en igual período de 2025.

La agroindustria se mantiene como el componente de mayor peso dentro de las ventas externas, aunque el crecimiento reciente de los sectores energético y minero permitió ampliar y diversificar la oferta exportadora. Esto marca una diferencia respecto de períodos anteriores, en los cuales la generación de divisas dependía en una proporción aún mayor del desempeño de la cosecha y de los precios internacionales de los productos agrícolas.

Más allá del resultado positivo de los bienes, la cuenta corriente continúa enfrentando algunos contrapesos. El déficit por servicios se ubicó en USD 4.310 millones, aunque se redujo frente a los USD 5.868 millones del año pasado en un contexto de récord de liquidación de dólares por exportaciones de servicios. Por el contrario, el saldo negativo del ingreso primario aumentó hasta USD 8.884 millones, principalmente por las operaciones relacionadas con intereses, utilidades y dividendos.

No obstante, el superávit comercial cambiario fue lo suficientemente elevado para compensar estos egresos y permitir que la cuenta corriente finalizara el semestre en terreno positivo. En este marco, el boom exportador de la agroindustria, la minería y la energía se presenta como uno de los principales fundamentos detrás de la recuperación de las reservas internacionales, que alcanzan sus valores más altos desde 2019.

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