La gran revelación de la temporada llega finalmente a los escenarios del litoral. Pablito Castillo, el actor pionero en el universo digital que ha logrado construir una comunidad de más de 20 millones de seguidores en todas sus plataformas, hace su debut oficial en las tablas con su espectáculo titulado “La Risa que me Parió”. La cita tendrá lugar el domingo 26 de abril a partir de las 20:00 horas en el auditorio Montoya, donde el artista buscará trasladar toda la impronta y el humor que lo convirtieron en un fenómeno de masas a una puesta en escena de gran despliegue.
Para quienes deseen ser parte de este evento, las entradas ya se encuentran disponibles de manera online a través de la plataforma norteticket.com. Asimismo, para aquellos que prefieran la compra presencial o el formato físico, se habilitó un punto de venta en That Metal Shop, (Jujuy 2492).
La propuesta de “La Risa que me Parió” no se limita a un show convencional, sino que se plantea como una experiencia integral de “full access”. El propio Pablito Castillo ha confirmado que la narrativa comienza mucho antes de que se levante el telón, integrando al público desde que hace la fila, pasando por el ingreso y manteniendo una articulación constante con las redes sociales durante toda la función. El show realiza un recorrido emocional y humorístico por su vida, su historia y sus personajes más icónicos, logrando una atmósfera que promete descostillar de la risa a los espectadores, pero también conmovernos a través de un relato genuino sobre su trayectoria.
Para mantenerse al tanto de todas las novedades y conocer el detrás de escena de la gira, los interesados pueden seguir las cuentas oficiales en Instagram, tanto del espectáculo en @larisaquemepario como el perfil personal del artista en @pablitocastilloo.
El ecosistema de comercio electrónico en Argentina se prepara para un nuevo punto de inflexión operativo: durante el Hot Sale 2026, se proyecta la venta de más de 11 millones de unidades en apenas tres días, un volumen que traslada la tensión desde el marketing hacia la infraestructura tecnológica. En ese escenario, la facturación electrónica —en articulación con la agencia fiscal ARCA— aparece como un factor determinante para sostener la operación sin fallas.
El desafío no es menor. Según datos del sector, el comercio electrónico alcanzó en 2025 una facturación de $35,3 billones, con un crecimiento nominal del 60% por encima de la inflación. El evento anual, además, ya moviliza cifras masivas: más de $566 mil millones y 10,2 millones de usuarios activos en su última edición. La escala obliga a repensar procesos críticos en tiempo real.
De obligación fiscal a infraestructura estratégica
La facturación electrónica dejó de ser un paso administrativo para convertirse en la columna vertebral del negocio digital. Durante el evento, miles de transacciones por hora requieren sistemas capaces de emitir comprobantes en tiempo real, sostener la conectividad con ARCA y evitar errores que puedan interrumpir la cadena de ventas.
El punto crítico se desplaza hacia la capacidad de procesamiento: sistemas cloud, integraciones API y arquitectura multihilo son condiciones necesarias para evitar cuellos de botella. Plataformas especializadas permiten conectar la facturación con entornos de gestión y e-commerce, integrando tanto ventas online como físicas en un mismo flujo operativo.
Este cambio no es solo técnico. Supone una redefinición del rol de la facturación dentro del negocio.
La factura como canal de fidelización
La incorporación de inteligencia artificial en la facturación introduce una segunda capa de valor. Según lo informado por actores del sector, el comprobante ya no funciona únicamente como cierre de la transacción, sino como el primer punto de contacto post-venta con el cliente.
A través de herramientas específicas, las empresas pueden incorporar contenido personalizado en cada factura: promociones, programas de fidelización o mensajes segmentados. El dato operativo es clave: la factura llega al 100% de los compradores, lo que la convierte en un canal de comunicación directa con alta tasa de atención.
El cambio de enfoque implica que el éxito del Hot Sale no se medirá solo en volumen de ventas, sino en la capacidad de transformar compradores ocasionales en clientes recurrentes.
Tecnología, regulación y competencia
El nuevo escenario fortalece a las empresas que logran integrar tecnología, cumplimiento fiscal y estrategia comercial en un mismo sistema. La dependencia de plataformas capaces de interactuar con ARCA en tiempo real posiciona a los proveedores tecnológicos como actores clave dentro del ecosistema.
Al mismo tiempo, el cumplimiento normativo —en un contexto de regulación dinámica— condiciona la operación. Las empresas que no logren sostener la trazabilidad fiscal o que sufran fallas en la emisión de comprobantes quedan expuestas a interrupciones operativas y pérdida de confianza del consumidor.
La competencia, en este marco, se desplaza: ya no se define solo por precio o descuentos, sino por la calidad de la experiencia completa, incluyendo el proceso posterior a la compra.
Eficiencia y retención como variables críticas
El volumen proyectado para el Hot Sale implica un test de estrés para toda la cadena de valor digital. La eficiencia en la facturación impacta directamente en la capacidad de cerrar operaciones, evitar cancelaciones y sostener el flujo de ingresos.
A su vez, la utilización de la factura como herramienta de fidelización introduce una variable económica adicional: la retención de clientes. En un contexto de alta competencia, captar nuevos compradores es costoso, por lo que extender su ciclo de vida dentro de la plataforma se vuelve estratégico.
Aunque el fenómeno tiene epicentro en grandes centros urbanos, su impacto se extiende a todo el país. En provincias como Misiones, donde el comercio electrónico crece de forma sostenida, la adopción de estas tecnologías puede marcar diferencias en competitividad.
Para pymes y comercios regionales, la capacidad de integrarse a sistemas de facturación eficientes y herramientas digitales de fidelización puede definir su participación en eventos de alta demanda como el Hot Sale.
El desafío de sostener escala y experiencia
El Hot Sale 2026 funcionará como un indicador de madurez del comercio electrónico argentino. Las variables a observar no solo estarán en el volumen de ventas, sino en la estabilidad operativa, el cumplimiento fiscal y la capacidad de retener clientes.
La evolución de la infraestructura tecnológica, la adaptación a los requerimientos de ARCA y el uso estratégico de la inteligencia artificial aparecen como factores determinantes para el desempeño del sector en los próximos meses.
Docente, periodista y hombre de redacción, formó parte de una generación que atravesó el cambio del papel a lo digital sin perder el oficio. Falleció esta mañana.Fue compañero de trabajo de mi padre. En 2006 le tocó despedirlo. Hoy, el turno es otro.
Hubo un tiempo en que escribir no era reaccionar, sino sostener. Y en ese tiempo se formó Mario Wilde.
Su muerte no cierra solo una trayectoria personal. Señala, también, el repliegue de una forma de ejercer el periodismo en Misiones: la de quienes aprendieron el oficio cuando cada línea tenía consecuencias, y cada edición se jugaba, entera, en una hoja de papel.
Wilde integró esa generación. La de las redacciones donde la noticia se pensaba antes de publicarse, donde la corrección era previa, no posterior, y donde lo escrito debía sostenerse sin posibilidad de rectificación inmediata. Era un tiempo más lento, sí, pero también más exigente.
Ahí se formaron. Ahí trabajaron.
Y, a diferencia de otros, no quedaron detenidos en ese mundo.
Wilde fue parte de la transición. Vio cómo la tecnología alteraba los ritmos, cómo la velocidad desplazaba a la pausa, cómo la lógica digital modificaba, incluso, la jerarquía de lo noticioso. No todos atravesaron ese cambio con la misma consistencia.
Él sí.
No desde la adaptación superficial, sino desde algo más difícil de sostener: el criterio.
No era un periodista ornamental. Tampoco buscaba agradar. Había en su manera de decir una firmeza que podía resultar áspera, pero que nunca caía en la vaciedad. Esa forma directa —sin rodeos, sin concesiones— es la que hoy, a la distancia, adquiere valor.
En la redacción, ese carácter también se filtraba en los detalles. Mientras muchos resolvían su apellido con un apuro fonético —“Wilde”—, mi padre insistía, siempre, en pronunciarlo “Waild”. No era una corrección académica. Era, en todo caso, una forma de reconocer al otro en su singularidad, incluso en lo mínimo.
Son escenas menores. Pero, en el periodismo, muchas veces, lo que define a una generación no son los grandes títulos, sino esos gestos.
Como también lo fue aquella escena en mi casa, en una de las reuniones que organizaba mi madre, Numy Silva y que convocaban a buena parte de la prensa misionera. Una fiesta de disfraces cuya consigna había sido levantada a último momento. No todos recibieron el aviso.
Wilde y su esposa llegaron disfrazados.
No hubo corrección, ni incomodidad exagerada. Sostuvieron la situación con naturalidad. Sin explicaciones. Sin necesidad de acomodarse.
Ese tipo de escenas, con el tiempo, dicen más que cualquier definición.
En 2006 le tocó escribir sobre mi padre. Lo hizo con la sobriedad de quien conoce el oficio y no necesita subrayarlo.
Hoy la escena se invierte.
Pero no se trata de repetir aquel gesto, ni de responderlo.
Se trata, en todo caso, de señalar lo que queda.
Y lo que queda no es solo el recuerdo personal. Queda una forma de entender el periodismo, en un momento donde esa forma ya no es predominante.
Porque Wilde perteneció a una generación que no solo sobrevivió a los cambios: los atravesó, sin perder su eje.
Bloomberg – Las debilidades en la gestión empresarial, la innovación y la productividad están frenando la competitividad en América Latina y el Caribe, según un informe del Instituto Internacional para el Desarrollo Gerencial (IMD, por su sigla en inglés).
El Índice de Prosperidad evaluó 34 economías de la región y las clasificó en ocho niveles de prosperidad, desde A1 (más alto) hasta D2 (más bajo).
A1
A2
B1
B2
C1
C2
D1
D2
Chile
Bahamas
Argentina
Antigua y Barbuda
Belice
Cuba
Bolivia
Haití
Costa Rica
Barbados
Brasil
Colombia
Dominica
El Salvador
Guatemala
Honduras
Panamá
Granada
República Dominicana
Guyana
Surinam
Nicaragua
Venezuela
Puerto Rico
México
Ecuador
San Vicente y las Granadinas
San Cristóbal y Nieves
Perú
Jamaica
Uruguay
Trinidad y Tobago
Paraguay
Santa Lucía
La medición se basó a partir de 78 indicadores agrupados en desafíos económicos, gobernanza e instituciones, empoderamiento social y la dinámica empresarial, que incluye productividad, profundidad financiera, dinamismo de negocios e innovación.
“El problema no es la falta de oportunidades, sino la incapacidad de convertirlas en mejoras sostenidas de productividad y competitividad”, señala el estudio.
El índice muestra una región heterogénea, donde los niveles de prosperidad no dependen únicamente del ingreso per cápita. Países con niveles de ingreso similares pueden encontrarse en posiciones muy distintas dentro del ranking.
Chile y Costa Rica lideran el grupo A1, seguidos por Bahamas y Barbados en A2. En niveles intermedios (B1 y B2) aparecen economías como Brasil, Argentina, México, Colombia, Perú y Uruguay. En la parte baja del índice se ubican países como Bolivia, Guatemala, Nicaragua, Haití, Honduras y Venezuela.
¿Cómo sacar provecho?
El ranking revela que las malas prácticas de gestión están impidiendo que muchas economías de la región aprovechen las oportunidades que surgen de los cambios en el comercio mundial y las conviertan en mejoras sostenidas de la prosperidad económica.
“Si China acaba trasladando sus cadenas de producción a América Latina en un intento por mitigar los efectos de los aranceles estadounidenses, las oportunidades en el sector manufacturero serán reales y sustanciales”, afirmó José Caballero, economista sénior del Centro de Competitividad Mundial del IMD (WCC) y autor principal del informe.
Pero sin las condiciones adecuadas, la región corre el riesgo de perder por completo esta oportunidad, dijo el especialista. “En la era Trump 2.0, sacar partido de los cambios en el comercio mundial requiere la capacidad de diversificar los mercados, profundizar la integración regional y capear la inestabilidad, precisamente donde las economías de América Latina y el Caribe están más expuestas”, agregó.
La prosperidad en la región está muy fragmentada, con países repartidos por todos los niveles y la fortaleza económica por sí sola no explica esta variación.
Panamá y Uruguay presentan altos niveles de ingresos, mientras que Brasil y Argentina tienen perfiles de ingresos comparables, pero no figuran entre los niveles más altos.
Por su parte, países como Costa Rica y Panamá obtienen puntuaciones altas en Gobernanza e Instituciones y Empoderamiento Social, pero siguen enfrentándose a limitaciones en otros ámbitos, de acuerdo con la escuela suiza.
Tres patrones generales
En toda la región se observan otros tres patrones que explican por qué se estanca la prosperidad: crecimiento económico sin credibilidad institucional (como en Brasil o México), buena gobernanza sin suficiente desarrollo empresarial (como en Paraguay), y aumento de ingresos sin inclusión social (como en Panamá).
En el pilar de “Gobernanza e instituciones”, Uruguay y Costa Rica obtienen una puntuación alta en materia de Estado de derecho, mientras que Haití y Venezuela se sitúan en los últimos puestos. Países de nivel medio como Santa Lucía muestran una gobernanza sólida a pesar de una prosperidad general moderada.
Sin embargo, la “Dinámica de gestión” supone el mayor cuello de botella, especialmente en aquellas economías que obtienen resultados moderadamente buenos en materia de gobernanza o en indicadores sociales, pero que tienen dificultades para lograr mejores resultados en productividad, innovación o modernización a nivel empresarial.
Costa Rica lidera en productividad, mientras que Honduras y El Salvador muestran niveles muy bajos de creación de nuevas empresas.
A pesar de los avances, persisten la desigualdad en materia de salud, educación y acceso digital entre las economías analizadas. Puerto Rico, Chile y Uruguay muestran un alto desarrollo humano, mientras que Nicaragua y Haití siguen en los últimos puestos. En Panamá, la prosperidad se ve mermada por una elevada disparidad social.
Colaboradores del Servicio Meteorológico Nacional (SMN)anunciaron una medida de fuerza con paro informativo para el 24 de abril. La decisión corre en torno a la protesta por el despido inminente de 140 contratados en medio del recorte presupuestario empujado por el Gobierno nacional.
Con una tensa situación interna, los trabajadores dispusieron la programación de la medida que durará al menos siete horas y va a afectar una multiplicidad de actividades clave. De esa manera, intentarán visibilizar la importancia del organismo a nivel nacional y regional, rechazando los intentos de reducir su tamaño como parte del plan de desregulación encabezado por Federico Sturzenegger.
Cabe recordar que el Gobierno nacional avanzó hace pocos días con la desvinculación de 140 empleados por contrato que se desempeñaban en el SMN. Según trascendidos internos, el plan de recorte podría avanzar por encima de los 260 despidos, aunque sin novedades sobre personal de planta permanente.
El SMN depende directamente del presupuesto del Ministerio de Defensa, área que ha sido objeto de ajuste constante por parte de la Casa Rosada en los últimos meses. Dentro del organismo, hay personal civil y militar que desarrolla tareas de predicción climática y prevención, con alto grado de especialidad y muchos años de antigüedad.
Qué actividades afecta el paro en el SMN
La medida de fuerza busca extender los efectos por fuera de la actividad meteorológica y afectar a otras actividades para así visibilizar la importancia del servicio brindado. De las predicciones climáticas dependen economías enteras que llevan un control diario de las condiciones climáticas para su desarrollo.
Entre las más destacadas está la actividad aérea. Los reportes del SMN constituyen una base clave en el desarrollo de los planes de vuelo autorizados por ANAC y monitoreados por las torres de control, por lo que podría haber complicaciones o incluso cancelaciones totales en las operaciones programadas para el día 24 de abril.
Respecto a esto último, ATE anticipó que los despidos en el SMN podrían degradar significativamente la seguridad aerocomercial en Argentina, cuyo sistema depende directamente de la actividad mencionada. Esto, proyectado a lo largo del tiempo, derivaría en una caída de la consideración internacional del país en la comunidad aeronáutica.
Por otro lado, también podrían verse complicados los servicios de navegación fluvial. Esto afectaría a sectores como la pesca, el transporte y la logística que dependen de los reportes en tiempo real para su desarrollo.
Al mismo tiempo, el paro en el SMN complicaría las actividades agropecuarias y de cultivos. En especial aquellos que necesitan protección directa contra temporales y tormentas, como es el caso de los viñedos y otros delicados.
Por último, tampoco habría desarrollo total de actividades de defensa civil y gestión de emergencias.
Qué es el SMN
El SMN es el Servicio Meteorológico Nacional de Argentina. Se trata de un organismo de prevención climática que depende del Ministerio de Defensa de la Nación, encabezado actualmente por Carlos Presti.
Entre sus tareas principales, el SMN emite alertas meteorológicas, elabora pronósticos diarios, proporciona información aeronáutica y realiza investigaciones sobre el desarrollo de distintos fenómenos climáticos.
Actualmente, cuenta con más de 130 estaciones descentralizadas en todo el país. Ellas son operadas en parte por más de 900 empleados entre civiles y militares.