Cambiemos impulsa una reforma educativa en Misiones similar a la que se aplica en Buenos Aires

La última sesión de la Legislatura provincial culminó con un intenso debate que se coló por la ventana y desnudó los contrastes ideológicos en una cuestión sensible: la educación. El disparador fue un pedido del diputado Martín Sereno para “repudiar” la reforma educativa impuesta en Buenos Aires. En contrapartida, la alianza Cambiemos, defendió la política de Horacio Rodríguez Larreta y la diputada Alba Beatriz Nilsson anunció que impulsará la creación de una comisión legislativa para analizar el diseño de una ley de educación en Misiones que contemple “los desafíos del nuevo milenio”.

Para ello, Nilsson propone convocar a especialistas en Educación, gremios y entidades empresarias, que planteen cuales son los mejores caminos para la inserción de los jóvenes en el mercado laboral.

“Ante un mercado laboral vertiginosamente cambiante como el actual, en el que la tecnología cada vez más es capaz de reemplazar al ser humano, es necesario educar a las generaciones que el día de mañana saldrán a buscar trabajo para afrontar los desafíos del siglo XXI. Si no ponemos nuestra mirada en el futuro, nos espera una sociedad más desigual, con adultos incapaces de insertarse laboralmente”, advierte la legisladora.

“Así como en los Evangelios (Mateo Cap. 9 Ver. 17, Marcos Cap. 2 Ver. 22 y Lucas Cap. 5 Ver. 37-38) se expresa que: “Nadie pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡El vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan! De la misma manera, los nuevos modelos educativos y las nuevas realidades que desafían el presente y el futuro de nuestro sistema educativo deben estar normadas en una nueva Ley de Educación Provincial, que sea fruto de un vasto estudio y reflexión y del más amplio consenso político y social sea posible alcanzar”, reza el proyecto.

La comisión de reforma, dice Nilsson, debería convocar a toda aquella persona física o jurídica que tenga algún aporte útil que realizar en la materia: legisladores, funcionarios, teóricos de la educación, asociaciones estudiantiles, asociaciones de padres, todas las organizaciones gremiales educativas existentes en la provincia, las más importantes confederaciones gremiales de actividades económicas en general y las cámaras empresarias, los partidos políticos y las organizaciones no gubernamentales dedicadas al mejoramiento de la calidad educativa e institucional.

Pero una mirada gremialista puso reparos a la idea de las pasantías laborales. El camionero Ramón Velázquez contó que “en la empresa que manejo recibo 300 currículos por día de gente que estudió y está formada para trabajar. No son chicos de 18 años sino personas de 25 o 30 años que no encuentran su primer trabajo. Nunca fue fácil el primer empleo y mucha gente no lo consigue. Si ahora tomamos a chicos de la secundaria, precarizados, sin convenio colectivo, esa gente tendrá menos posibilidades de trabajar”.

Nilsson sostiene que es necesaria una nueva ley porque todavía en Misiones rige la de 1993, a la que recién se adhirió en 2003, cuando se sancionó una ley provincial que incorporó ese modelo educativo.  “A fines de 2006 se sanciona la ley nacional de educación y Misiones adhiere al año siguiente en 2007, pero jamás Misiones sancionó una nueva ley provincial de educación que recepcione los nuevos modelos educativos de la ley que adherimos ya hace una década”.

Educación para el mercado
La idea de “preparar” desde temprano a los jóvenes para ingresar al mercado laboral cosechó adeptos en la Legislatura. El radical Gustavo González dijo que en Misiones todavía rige la ley de Educación del menemismo –en realidad rige la ley aprobada en 2006- y Claudio Wipplinger puso como ejemplo a su propia hija que empezó a vincularse con el trabajo desde pequeña “pese a que no tenía necesidad”. “Los grandes emprendedores empezaron desde abajo y conocieron todos los puestos laborales de una empresa” dijo Wipplinger y agregó que “las pasantías también deberían ser en el Estado, no solo en empresas privadas”.

En realidad, lo que generó el repudio de Sereno y de algunos otros legisladores no es a la idea de “vinculación”, sino a que en la ciudad de Buenos Aires, los jóvenes de las escuelas públicas son compelidos a trabajar gratuitamente en empresas perdiendo horas de clases. Eso los puede preparar para el trabajo, pero no necesariamente sirve para su formación.
Los legisladores de Cambiemos intentaron minimizar las críticas a lo que sucede en otra jurisdicción y hasta aseguraron que Misiones acompañó la reforma de la Capital.

“Tenemos una ministra de Educación de Misiones que firmó ese proyecto que fue consensuado por todos los ministros. Esto no va en desmedro de la educación. No se puede aislar la escuela de la vida laboral”, indicó Nilsson.

Sin embargo, esa reforma nunca fue tratada en el Consejo Federal de Educación y los ministros de varias provincias le advirtieron a la titular de la cartera educativa porteña, que una reforma a base de resoluciones, encontraría demasiados escollos y escasos consensos, tal como quedó demostrado en la toma por parte de los estudiantes una veintena de colegios públicos.

Lo que se está discutiendo en el Consejo Federal es el plan Secundaria 2030, pero se está lejos de arribar a un acuerdo definitivo entre las provincias. El plan de la Secretaría de Calidad e Innovación Educativa es impulsado por Mercedes Miguel, una amiga del ex ministro Esteban Bullrich, quien considera que “la mejor formación es la actividad”. La funcionaria, que no es docente ni tiene un título de grado, promociona que “hay que sacar a los chicos del aula, para que dejen de mirarse la nuca”. Hace pocos días fue noticia cuando anunció que Misiones iba a imitar la reforma porteña, cuando Educación no tiene en agenda ninguna reforma de la secundaria misionera.

“No escapamos a la necesidad de reformas, pero en el Consejo Federal hemos planteado que se debe dar un debate a fondo sobre las reformas educativas y no que sea impuesto de apuro”, contó la ministra de Educación de Misiones, Ivonne Aquino.
La ministra misionera advierte que no se puede hablar de reformas estructurales en momentos en que se recorta el presupuesto federal destinado a la educación. Al mismo tiempo, argumenta que cualquier cambio de prácticas y metodologías para que dé resultado y sea inclusivo, “debe ser universal” y no sectorizado, porque profundizaría las desigualdades.

La reforma aplicada en Buenos Aires está lejos de lo que quieren las demás provincias. La ministra de CABA, Soledad Acuña, se entusiasmó con reemplazar horas cátedra por “horas trabajo” y desató la furia de los estudiantes.

En Río Negro también se inició una reforma, pero con un incremento presupuestario del 30 por ciento que todavía se aplica en solo 50 escuelas, porque suma cargos y horas cátedra.

Pese a lo dicho por los diputados de la oposición, en Misiones hay dos leyes de Educación en carpeta. Ambas son de autoría del presidente de la Legislatura, Carlos Rovira. La primera es una ley de Educación provincial y la segunda, de educación digital. El propio Rovira cuestionó que no haya recibido aportes de ningún legislador de la oposición.

Además se trabaja fuertemente en la inserción de los jóvenes al exigente mercado laboral. Las escuelas técnicas y agrarias tienen programas de vinculación.
El cien por ciento de las escuelas técnicas tiene jornada completa, a lo que se suman talleres de formación profesional. Eso representa casi un tercio de las escuelas secundarias de Misiones. Ese cambio vino de la mano de la ley de Educación Técnica que determinó que al menos una técnica debe haber en cada municipio. Las prácticas profesionalizantes son habituales en las escuelas técnicas y agrarias y es permanente el análisis sobre el estado de la educación secundaria. Nadie esconde que un dato desalentador es que el 50 por ciento de los jóvenes abandona antes de culminar el quinto año.
En paralelo, también se trabaja en el incentivo a las pasantías. El diputado renovador Nicolás Daviña presentó un proyecto de ley para regular las pasantías y la diferencia con la reforma porteña es clave: son optativas de acuerdo a la orientación que elija el alumno para la elección de una carrera universitaria y se aplicaría en las escuelas públicas y privadas. Tampoco se quitan horas de materias, sino que las prácticas serían para “indivisible” de la propuesta curricular.

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